La libertad de expresión en las redes a punto de ser apresada por el incivismo de los podemitas.

La oleada de de tuits nauseabundos tras la muerte en la plaza del torero Víctor Barrio ha vuelto a traer a la actualidad el debate sobre la libertad de expresión y el uso de las redes sociales. Hay que preguntarse hasta qué punto está amparada la difusión de comentarios soeces, intimidatorios, de odio o de amenazas contra una persona a través de Twitter y otras plataformas similares. El debate no es nuevo en España y de hecho ha habido casos que ya han llegado a los tribunales, casi siempre referidos a ataques a las víctimas del terrorismo.
Esta última polémica sobre el uso de Twitter para vejar a alguien ha coincidido con la primera sentencia del Tribunal Supremo sobre el delito de odio y de enaltecimiento del terrorismo en esa red social, que condena a un año de cárcel a una joven que difundió tuits con mensajes en los que se burlaba de Miguel Ángel Blanco o Irene Villa, entre otras víctimas de ETA.
Merece la pena detenerse en los fundamentos de derecho de la sentencia porque abre la vía para poner orden en un territorio muy complicado, en el que cada persona se puede creer que tiene el derecho a decir lo que quiera y como quiera. El Supremo explica que comportamientos como el discurso de odio o el enaltecimiento del terrorismo «no merecen la cobertura de derechos fundamentales como la libertad de expresión». «No se trata de penalizar el chiste de mal gusto, sino que una de las facetas de la humillación consiste en la burla, que no está recreada en chistes macabros con un sujeto pasivo indeterminado, sino bien concreto y referido a personas que se identifican con sus nombres y apellidos» y concluye que «el delito del odio no está protegido por la libertad de expresión ideológica»,
Es de esperar que un tratamiento similar al de las víctimas del terrorismo se imponga hacia otras personas o colectivos que se vean tratados en las redes sociales de forma atentatoria contra su dignidad. Las agresiones verbales en Twitter contra Víctor Barrio, su mujer y su familia que todavía estamos viviendo forman parte de ellos.El Tribunal se pronuncia de forma similar al dictaminar si actos de vejación a las víctimas en Twitter pueden considerarse delitos. También aquí la doctrina es clara: «La humillación o desprecio a las víctimas afecta directamente al honor como víctimas y, en último término, a su dignidad (...). En consecuencia, tampoco en este caso el ejercicio de la libertad ideológica o de la libertad de expresión pueden servir de cobertura a la impune realización de actos o exteriorización de expresiones que contengan un manifiesto desprecio hacia las víctimas del terrorismo».
Esta sentencia cobra especial relevancia porque en estos momentos dos personajes públicos se las están viendo con la Justicia por un motivo similar. Uno es el líder del grupo Def con Dos, César Strawberry, que el martes pasó por la Audiencia Nacional, y el otro es el concejal del Ayuntamiento de Madrid Guillermo Zapata, para quien la propia Audiencia ha ordenado por tercera vez que sea llevado a juicio por mofarse de forma soez de Irene Villa. Aunque ambos han alegado su derecho a la libertad de expresión, con la reciente sentencia del Supremo tienen muy difícil mantener esta argumentación.
Estos casos concretos son importantes porque la Justicia va poniendo orden en la selva a la que a veces parecen asemejarse las redes sociales si no se pone coto a los abusos. No se trata de censurar -es imposible hacerlo cuando cada uno es un emisor y receptor de contenidos que viajan libremente por internet- sino de que las redes no se conviertan en un agujero negro legal en las que todo tenga cabida.
Las redes sociales son un fenómeno nuevo, y en ellas se dan comportamientos que pueden no estar contemplados previamente en la ley. Lo importante es que el legislador y, en su caso, la Justicia vayan dando respuesta a todas las situaciones que se vayan presentando.
Un ejemplo de esto lo tuvimos en 2014 con la doctrina del derecho al olvido en internet, cuando el Tribunal de Justicia de la UE dictaminó que los ciudadanos tienen derecho a remover de los buscadores aquellos enlaces que violen alguno de sus derechos. Se trataba de algo nuevo que ha quedado regulado para siempre. Si, como se suele decir, lo que circula por Twitter, Facebook y las demás plataformas no es más que el reflejo virtual de lo que se mueve en el mundo real, en estos dos ámbitos tienen que regir las mismas reglas. Ni más ni menos.

Xavier Trias financió un a Ada Colau mientras era líder de la PAH (Antidesahucios)

El ex alcalde de Barcelona, Xavier Trias, durante una reunión con su sucesora en el cargo, Ada Colau.
En 2013, subvencionó con fondos del Ayuntamiento un salario de 1.973 euros a la actual alcaldesa de Barcelona
Trias financió a Ada Colau líder de la PAH a través de la ONG de Colau


Xavier Trias también financió con fondos públicos salidos del Ayuntamiento de Barcelona el sueldo como activista de Ada Colau durante casi un año. El ex alcalde subvencionó la contratación de Colau entre septiembre de 2013 y agosto de 2014 como coordinadora de un proyecto contra los desahucios promovido por el Observatori de Drets Econòmics Socials i Culturals (DESC), la ONG que empleaba a la actual alcaldesa de Barcelona mientras también era portavoz de la Plataforma de Afectados por la Hipoteca (PAH).18/07/2016 02:49

Colau abandonó su cargo en la PAH en mayo de 2014 para lanzar su carrera política, con lo que estuvo compatibilizando durante varios meses su labor como líder antidesahucios en abierto conflicto con Trias con la percepción de un salario subvencionado por el Consistorio barcelonés que entonces lideraba el Gobierno de CiU.
Así consta en una auditoría encargada por el propio Observatori DESC para certificar el destino de la subvención del Ayuntamiento y en la que se precisa que Colau recibía 1.973 euros brutos mensuales llegados de las arcas del Ayuntamiento por su labor como coordinadora del proyecto Asesoramiento y acompañamiento de personas afectadas por las ejecuciones hipotecarias y los desahucios en Barcelona. Proyecto que el Consistorio aceptó financiar con 100.000 eurosmediante la firma de un convenio suscrito a tres bandas por la ONG DESC y la PAH el 11 de diciembre de 2013 y que permitía pagar los salarios del personal contratado para desarrollarlo desde septiembre.
Además del contrato de Colau, la subvención de Trias servía también para pagar el contrato de Gala Pin, la activista vecinal que ocupó el séptimo lugar en la lista electoral de BComú y que actualmente ostenta el cargo de Concejal de Participación del Ayuntamiento de Barcelona.
La subvención del Consistorio también fue utilizada por la ONG DESC para pagar el sueldo de su entonces directora, Vanesa Valiño, entre mayo y agosto de 2014, a razón de 1.729 euros mensuales. Valiño, pareja del número dos de Colau, Gerardo Pisarello, es actualmente jefa de gabinete de la Concejalía de Vivienda del Ayuntamiento de Barcelona, un puesto al que accedió como cargo de confianza, es decir con un nombramiento a dedo.
El Ejecutivo de Trias mantuvo permanentemente financiada la actividad profesional de Colau y sus colaboradores. Cuando en agosto de 2014 expiró el convenio que subvencionaba el contrato de Colau, el ex alcalde de Barcelona firmó una nueva colaboración a tres bandas con DESC y la PAH que todavía hoy permite sufragar el sueldo de Carlos Macías, el sucesor de Colau como portavoz de la Plataforma de Afectados por la Hipoteca.
Tal y como desveló EL MUNDO hace un mes, Macías cobra un sueldo de 1.479 euros brutos a través de DESC gracias a la ayuda concedida por el ex alcalde de Barcelona en diciembre 2014, que asciende a 240.000 euros y se extiende hasta el 31 de agosto de 2016.

Concatenación de convenios

La concatenación de los dos convenios -el que sirvió para pagar el sueldo de Colau y el que aún financia el de Macías- fue precisa.
El segundo convenio del Consistorio se rubricó en diciembre de 2014, pero el Observatori DESC pudo empezar a pagar la nómina del portavoz de la PAH desde el mes de septiembre porque el Ayuntamiento se comprometió a aceptar «gastos anteriores a la formalización del convenio». Es decir, la ONG no pasó ni un solo mes sin financiación municipal para pagar las nóminas. Hasta septiembre de 2014 utilizó los fondos públicos inyectados por Trias para retribuir a Colau y, a partir de entonces, los usa para pagar a Macías.
Además de para contratar al actual portavoz de la PAH, la subvención municipal vigente hasta el próximo mes también sirvió para otorgar un salario de 1.973 euros a Susana Ordoñez, la dirigente de la PAH que firmó el convenio.
También se realizaron pagos puntuales por trabajos de diseño y comunicación relacionados con el proyecto antidesahucios a Águeda Bañón, actual directora de comunicación del Ayuntamiento, y a Pau Faus, director de el documental Alcaldesa, que relata la carrera política de Colau. Según el expediente, el 12 de diciembre de 2014 Bañón recibió 1.815 euros procedentes de la subvención y Faus 3.500.

May, la nueva dueña de Inglaterra, provoca a la UE.

Los nombramientos de Gobierno que ha efectuado la nueva primera ministra británica Theresa May no han dejado a nadie indiferente. En lo que cabe considerar como un desafío a Europa, ha escogido al eurófobo y polémico Boris Johnson como ministro de Exteriores y al recalcitrante diputado David Davis -otro de los más firmes defensores del divorcio de Bruselas- para estar a cargo de las negociaciones del Brexit. Un 'escenario de horror', como lo definió el presidente de la Comisión, Jean-Claude Juncker. No es desde luego una buena tarjeta de presentación. May parece querer anticiparse al diálogo con Bruselas mostrando un talante de dureza, como si ello ayudara a conseguir más ventajas. Pero, en realidad, debiera ser todo lo contrario. Las autoridades comunitarias están obligadas a mostrar una actitud de firmeza ante las permanentes provocaciones británicas, entre otras cosas porque urge ahuyentar el fantasma de un efecto dominó en más países tras el Brexit.
El Reino Unido ha mantenido siempre una ambivalente relación con la Unión Europea, que le ha hecho estar con un pie dentro y con otro fuera del club comunitario, ejerciendo de paso un freno que ha impedido al resto de sus socios avanzar más deprisa en la verdadera integración comunitaria. Londres se ha salido con la suya cada vez que planteaba un órdago. Ocurrió con Thatcher, cuando reclamó el famoso cheque británico, y ha ocurrido recientemente cuando Cameron logró que los Veintiocho aceptaran su chantaje de ampliar las excepciones del Reino Unido respecto a la legislación europea en materias como la inmigración, con la ingenua creencia de que así el referéndum se decantaría por seguir en la UE.
Pero ahora el escenario es completamente distinto. Los británicos han optado por la salida y May ha repetido que 'Brexit es Brexit'. Así las cosas, resulta inadmisible que también pretendan imponer sus reglas y condiciones en el proceso de divorcio. Y que, en vez de adoptar una postura razonable, constructiva y en los términos más amigables posibles con los Veintisiete, sean dos de los halconeseurófobos más controvertidos los encargados de sentarse a la mesa de negociación.
No cabe duda de que May ha hecho encaje de bolillos para tratar de calmar las aguas en el Partido Conservador y ha pretendido conformar un Gabinete que dé cabida a todas las corrientes. Al fin y al cabo, May no es sino una pieza de recambio para Cameron que aún no cuenta con la legitimidad de las urnas, y que antes que nada tiene que cerrar una profunda crisis en la formación, sacudida en las últimas semanas por toda clase de intrigas y reproches entre sus líderes. En esa clave se comprende el nombramiento de Johnson, quien hasta hace sólo unos días se perfilaba como el candidato principal a ser el nuevo inquilino de Downing Street, y que tuvo que tirar la toalla tras la traición del ya ex titular de Justicia,Michael Gove. Pero nada de lo dicho justifica la cartera de Exteriores. Es una decisión tan irresponsable como provocadora. Con fama de bocazas y metepatas -su rosario de insultos a líderes mundiales es interminable-, el ex alcalde de Londres es el prototipo de político falto de toda diplomacia, justo lo contrario de lo que exige su nuevo cargo. Además, sus críticas hacia la UE han sido tan desmedidas y tan plagadas de falsedades, que le dejan bastante invalidado para ser ahora uno de los principales interlocutores de los gobiernos europeos.
Bruselas quiere que el Gobierno británico acelere el proceso para la salida de la UE. Pero May ha insistido en que necesitan tiempo y Davis ya ha insinuado que hasta principios de 2017 no se invocará el artículo 50 del Tratado de Lisboa, que daría paso a un periodo de negociación que podría durar hasta dos años. Londres confía en que podrá mantener las ventajas del mercado único. Su as en la manga es que elBrexit es un muy mal negocio, en el terreno estrictamente económico, tanto para el Reino Unido como para el resto de la UE. Y todas las partes necesitan llegar a un acuerdo satisfactorio que minimice los daños.
En esa confianza se enmarca la decisión ayer del Banco de Inglaterra de mantener los tipos de interés, pese a que se daba por segura una rebaja del 0,5% al 0,25. La institución bancaria ha preferido ver cómo evolucionan los mercados. Recordemos que la libra había caído a su peor nivel en más de 30 años, aunque en las últimas jornadas se ha recuperado con fuerza. Al final, la confianza es un estado de ánimo. Y, con sus nombramientos, la que May provoca en Europa es, desde luego, mucho menor de la deseable.

Cuando el terror se memoriza (relato)

Resultado de imagen de terror y miedo
Es indiscutible, no he vivido una guerra. Tú y yo pertenecemos a una de esas generaciones de fortuna. Mis padres la vivieron, mis abuelos la vivieron y han pasado ya cincuenta años y aún no se ha declarado la guerra en mi vida. Es la noticia sensacional de mi generación, de unas consecuencias muy profundas, que pasa inadvertida como sucede a menudo con lo que no pasa. Pero tampoco he vivido en paz. La muerte violenta, por causas políticas, ha sido una constante en mi edad. No soy finlandés ni portugués ni austriaco, que no han tenido mayor relación con ella. Pero tampoco francés, alemán u holandés, que la han sufrido esporádicamente.
Los sobresaltos empezaron pronto, con 15 años, la mañana que mataron a Carrero Blanco. A la salida del instituto me esperaba mi padre. Más que el asesinato de Carrero, el sobresalto, la vergüenza del adolescente, fue el verle allí. 'He venido a buscarte por si había follón', me dijo cálido y temeroso, mientras pasaba por sus ojos toda la guerra civil. Pero la ternura venció la vergüenza y caminamos amigables y juntos hasta llegar a casa.
El crimen de la transición sucedió en Atocha. Los abogados eran comunistas como yo y era imposible deslindar su asesinato, en aquel Madrid, del asesinato del teniente Castillo. Sin embargo, el Partido Comunista conocía la muerte, y no de oídas, y no hubo luego un Calvo Sotelo, y luego. Los asesinatos de Bultó y Violapulverizaron mi kilómetro sentimental. Lo redujeron a centímetros. Además de suceder cerca los terroristas forzaron el domus y dieron a sus víctimas una cruel muerte tecnológica.
Luego se instaló en el Norte una sucesión de años infames. Cadáveres y cadáveres y cadáveres: la víctima frecuentaba círculos ultraderechistas de la localidad. Desaparecían en los periódicos por el sumidero de un breve, pero yo no he hecho otra cosa en mi vida que leer periódicos y no se me escapaba uno. A veces era mi madre la que al llegar a casa me daba la noticia: 'Han matado a otro', me decía con su furia triste. Ya he escrito que mi vileza de entonces era preguntarle si civil o militar.
En 1987 explotó Hipercor y ya para siempre algunas de mis amistades de la época. Cuatro años después los periódicos publicaron la última foto verdadera, obra deCarlos Montañés. Tan absolutamente verdadera que parece de ficción: el guardiaJosé Ángel Barragán lleva en sus brazos a la niña Isabel Porras, mientras al fondo, entre el humo y los cascotes, una pareja huye con un niño en su cochecito. ETA había lanzado un coche lleno de bombas contra el patio de una casa cuartel. ¡Ésa y no las impracticables fabulaciones es la auténtica conexión islamista!: los españoles todo lo saben sobre el terrorismo.
La máxima sofisticación de los asesinos nacionalistas llegó el fin de semana en que mataron a Miguel Ángel Blanco. Una muerte en directo, alargada en el tiempo, son muchas muertes. Un día da para mucho. Pero ese fue el final. Urgidos por el espectáculo, los españoles se levantaron. ETA se había convertido en un reality show y a partir de entonces sus días estuvieron contados: contra lo que creen los académicos de la legua, el terrorismo prospera en la penumbra.
Al asesinar a Ernest Lluch y al municipal Gervilla el centímetro sentimental de Bultó y Viola se redujo a milímetros. Yo había tratado a Lluch como a ninguna otra víctima del terrorismo. Y en cuanto a Gervilla solo iba a ayudar, en plena Diagonal, cuando los ocupantes de aquel coche averiado le dispararon. Aquellos graves meses del comando Barcelona fui víctima, por primera vez, de la vanidad de que podían matarme.
El 11 de septiembre de 2001 daba vueltas, flojo, feliz y soleado, sobre la hierba de un jardín ampurdanés, mientras no daba crédito de hasta dónde había llegado el característico humor negro de mi amigo Jaume Boix, que me estaba contando cómo un avión se había estrellado contra el World Trade Center. Un avión y luego otro, y entonces me incorporé. No es exacto decir que el terrorismo se hizo global: se hicieron globales la zozobra, el desaliento y el duelo.
La segunda matanza de Atocha dispuso, en 2004, a mis ojos, el más grandioso escenario de un acto terrorista. Fueron tan enormes sus consecuencias para la moral pública de los españoles, tanta la degradación de su política y de su periodismo que provocaron el mayor éxito a que puede aspirar una matanza terrorista: convertir a las víctimas en un daño colateral. Toda la putrefacción española arranca de ahí, y aquí sigue. El terrorismo no gana nunca. Entre nosotros, sin embargo, la inmoralidad y la superstición aún sostiene que los islamistas del 191-M volaron la estación para provocar un cambio de gobierno. O sea que nunca como entonces el terrorismo ha estado a punto de ganar.
Me acuerdo de los ecuatorianos de la T4: fue el primer crimen de la paz.
El último otoño sucedió en París. El otoño es la gran época de las ciudades, y es la gran época de París. Las terrazas de los cafés de la Paix no son todavía una lenta forma de muerte por intemperie. Era viernes, dormía el músculo. Desde los coches iban ametrallando la felicidad y se comprende porque no habrá forma humana de que la alcancen ni ellos ni sus hijos ni los hijos de sus hijos.
De modo que no he vivido una guerra, de acuerdo. No la he sufrido. Y tampoco la he luchado, lo que es más importante de lo que parece. Pero durante 43 años el terrorismo ha colonizado implacablemente mi cabeza. Sus cataclismos silenciosos, sus insidiosos efectos colaterales deben anotarse. No he vivido una guerra, pero llevo el duelo de innumerables nombres propios. Apellidos, topónimos: una bomba de neutrones que deja el esqueleto de la vida intacto.
Estalla como el viernes en Villa Paramesa. Al fondo de la ilustrada taberna se daba una gran conversación entre hombres y mujeres libres e iguales. Un estado de reposo después del trabajo y la agradable sospecha de que había sido un buen trabajo. Creo que sucedió llegando exactamente a la cima, entre el pan de arroz con caballa, codium y yuzu (también el placer se ha hecho global) y el taco de lechazo (un chorro de leche sólido) confitado con uvas y migas. Cuando entró un camión.

Real Madrid: Gareth Bale announces engagement to childhood sweetheart Emma Rhys-Jones as Real Madrid and Wales star continues summer to remember

  • Gareth Bale has announced his engagement to partner Emma Rhys-Jones
  • The two are childhood sweethearts and met at high school in Cardiff
  • They have two daughters together - Alba Violet and Nava Valentina
  • Bale's news continues his memorable summer after winning the Champions League and reaching the Euro 2016 semi-finals with Wales 
Now, Gareth Bale has completed his memorable summer by getting engaged to childhood sweetheart Emma Rhys-Jones. 
The 27-year-old announced the news on social media on Sunday as he enjoys a holiday before the start of the new La Liga season with Madrid. Posting a picture of him and his partner, Bale wrote: 'She said yes!! This is a birthday weekend I won't forget for a long time. Celebrated with all our closest family and friends.'
Scroll down for video 
Gareth Bale has announced his engagement to childhood sweetheart and partner Emma Rhys-Jones
Gareth Bale has announced his engagement to childhood sweetheart and partner Emma Rhys-Jones
The couple met at high school in Cardiff and now live together in Spain with Bale playing at Real Madrid
The couple met at high school in Cardiff and now live together in Spain with Bale playing at Real Madrid
Bale's engagement to his long-term partner continues what has been a memorable summer for the 27-year-old
Bale's engagement to his long-term partner continues what has been a memorable summer for the 27-year-old
Bale's engagement to his long-term partner continues what has been a memorable summer for the 27-year-old

GARETH BALE LAST SEASON 

Appearances: 31
Goals: 19
Assists: 15 
Minutes: 2,382
* Stats refer to Real Madrid only 
Bale and Rhys-Jones, who are both from Cardiff and met at Whitchurch High School in the Welsh capital, have two daughters together - Alba Violet and Nava Valentina.
The Welshman's stellar career has only gone one way since he joined Madrid, his move to Spain alongside his young family catapulting him into one of the world's best players. 
Bale, who celebrated turning 27 on Saturday, proved just how good he is in France this summer, helping huge underdogs Wales into the last four of Euro 2016 with a series of superb individual performances.

Bale confirmed the news saying: 'She said yes!! This is a birthday weekend I won't forget for a long time'
Bale confirmed the news saying: 'She said yes!! This is a birthday weekend I won't forget for a long time'
Bale often pays tribute to his soon-to-be wife with his heart goal celebration, which he trademarked in 2013
Bale often pays tribute to his soon-to-be wife with his heart goal celebration, which he trademarked in 2013
While Bale is one of the biggest names in football, his soon-to-be wife shuns the limelight. 
But the Real Madrid star makes regular gestures to the mother of his two children, often marking a goal for either club or country with his heart goal celebration, which he trademarked in 2013. 
The couple's first child, Alba Violet, was born in Cardiff in October 2012. They had another daughter, Nava Valentine, in March this year. 
Tee-total, Bale is a man who prioritises his family life and is rarely seen out partying, preferring to indulge in his love of golf away from football.  
Now, as he looks to continue the form that made him the world's most expensive footballer and win more trophies with Madrid next season, Bale also has a wedding to plan for. 
He really is a man at the top of his game at the moment.  
Bale celebrated Wales' victory over Northern Ireland at Euro 2016 with his young daughter Alba Violet
Bale celebrated Wales' victory over Northern Ireland at Euro 2016 with his young daughter Alba Violet
Bale and Rhys-Jones have two daughters together - Alba Violet and Nava Valentine, who was born in March
Bale and Rhys-Jones have two daughters together - Alba Violet and Nava Valentine, who was born in March

Owen Smith: decent bloke, good politics. But is that enough? Zoe Williams--Jaspar

A drooping red rose
P
undits ask a number of questions about Owen Smith – what’s his strategy; where on the left-right spectrum within Labour does he stand? – while everyone else asks a different question: who is he?

Three days after the EU referendum result, before Angela Eagle announced her challenge but after the cabinet resignations had begun, a group of soft-left MPs that included Lisa Nandy, John Healey, Kate Green and Owen Smith went into a meeting with Jeremy Corbyn to see if they could act as bridge between the leader and the parliamentary Labour party (PLP), since they were all well to the left of the so-called Blairites.
To this end they specifically requested that it be a private meeting. John McDonnell appeared anyway,, and behaved McDonnellishly, sitting on the table and when asked if he was prepared to see the party split saying: “If that’s what it takes.” Smith did not, allies say, emerge determined to stand: “Owen has leadership qualities, but he had to be encouraged to come forward last week,” said his fellow south Wales MP Nick Smith, also of the 2010 intake. Supporters are adamant Smith would never have challenged Corbyn before then.


This goes against the rumours that this had been his strategy all along, to position himself as the leftwing alternative who might just win over the grassroots, pending Corbyn’s inevitable implosion. John Mann, MP for Bassetlaw since 2001, tweeted that he was asked if he would support Smith six months ago: “What he thinks is, Wales is a good backdrop, tie up Wales, get the Welsh loyalty and you’ve got a key base, and you’re not London.”
If Smith tries to portray himself as an outsider, that would rely on people knowing nothing about Wales. His CV strongly resembles David Cameron’s: special adviser, media (he was a radio producer), lobbyist (for Pfizer), MP. His father, Dai Smith, was head of the Welsh Arts Council and is, according to an anonymous source, at the dead centre of the “Taffia”. What’s that, you may ask? “You know the mafia makes you an offer you can’t refuse? The Taffia makes you an offer you can’t understand.”
Anyway, Mann continues, “It was a fairly simple strategy, but the weakness of it was: who the hell’s Owen Smith?” He entered parliament as the MP for his home constituency of Pontypridd in 2010, long enough ago not to be disqualified as a novice but recent enough not to have been tarnished by the Blair years and the vote on the Iraq war. His allies were elusive; or rather, they were for a day – for 18 hours, all I had was the one source who knew his dad (off the record!) and then suddenly they were everywhere.
Smith was initially one of the winners of Corbyn’s cabinet appointments, taking the shadow work and pensions post last September. “He’s nimble, he’s a good Labour party dispatch box contributor,” said Nick Smith. “He’s got a warmth to his character, he’s quick to smile and quip, and he’s quick-thinking. People like qualities like that.”


Labour peers were impressed by his briefings, and his credentials are solid: he has never had that irritating New Labour reticence, where they expect their doughty defence of the poor to be taken as read, for historical reasons, but never actually say anything. He has been vocal on the erosion of disability benefits, the disastrous PIP payments, inequality between men and women in pension policy, the increase in child poverty. There is no ideas gap I can see between Smith and the loudest anti-poverty voices in politics. He just isn’t as well-known.
Green, who is at the heart of his campaign, underlines this: “I don’t think there’s a huge amount of difference in values between him and Jeremy Corbyn: democratic socialism, anti-austerity, equality, justice … The difference is that he might be able to take those ideas to the people that we need, in a way that I just don’t think Jeremy can.”
The other critical thing he may be able to do is bring the party into at least some semblance of array – if not heal every division (he’s not Jesus) – at least create the space for cooperation between those MPs whose opposition to one another isn’t implacable.
Michael Dugher, who isn’t running Smith’s campaign but has nominated him, thinks he can “bring the Labour family back together”. “He understands that the party has changed and that we can’t just hark back to either the New Labour years or the divisive, out-of-touch politics of the 1980s.” Nandy stresses that he is part of a new guard. “It speaks well of him that he’s gathered a good and loyal group of MPs around him. Many are part of the next generation of politicians, much more interested in dealing with the pressing problems of 2016 than in fighting old battles.” He already has more than 100 nominations, and looks, suddenly, to be in a much stronger position than Eagle, which would account for the rumours cranking up against him – including an accusation of sexism. A Buzzfeed storyappeared, by magic, in which he (really) did tell the Plaid Cymru leader, Leanne Wood, that she only got on TV because of her gender. It seems to me fantastical that a misogynist throwback could get the support of Green, Heidi Alexander or Nandy, who emailed unguardedly: “He’s a genuinely decent bloke.”


Decent bloke, on the left, can heal rifts that look meaningful inside Westminster and septic from the outside: is any of this enough? Wouldn’t we have said the same about Ed Miliband? As Neal Lawson, head of Compass, put it: “However good Owen Smith is, he just does not address the depth of the crisis Labour is in. You could combine Clement Attlee, Barbara Castle, Harold Wilson and Tony Blair and you still wouldn’t stop the roof from falling in.”
The strategic charge against him is that he’ll split the anti-Corbyn vote. But sitting on Andrew Marr’s sofa on Sunday Eagle and Smith made conciliatory noises, ready to come to an accommodation depending on who gets the most parliamentary party support. In reality Eagle standing alone against Corbyn would affirm the view on the ground that the PLP is happy to defy the members to return to its Blairite idyll. Since the PLP has very little power over who is leader, the most it can do is get someone on the ballot who isn’t an open insult to the people who voted for Corbyn. Putting Eagle up as the only other candidate would be the binary opposite of a workable strategy.
Even if we think no leader could heal this party, Labour still needs a leader. It’s an effort to support someone on those terms. But, in the spirit of “Love like you’ve never been hurt, work like you’re not getting paid, dance like no one’s watching” – vote like you’ve never been catastrophically disappointed.