¿Por qué nadie quiere a los filósofos?


Nadie quiere a los filósofos

La sociedad debería convertir el pensamiento y la literatura en grandes aliados del progreso

La crisis por la que atraviesan los estudios de humanidades no solo en España, sino en el mundo entero, era perfectamente previsible desde los albores de la revolución industrial. Lo que se fundó en la Grecia clásica —el amor por el saber— y se mantuvo en Roma —la alabanza del ocio y el menosprecio del negocio—; aquello que las órdenes monásticas conservaron durante la Edad Media; aquello que resurgió con una insólita pujanza durante el Renacimiento europeo, luego durante la Ilustración y en buena medida en las universidades del siglo XIX siguiendo el ejemplo de la reforma universitaria de Humboldt en Berlín, todo eso empezó a librar ya a mediados de ese mismo siglo una batalla muy dura contra un enemigo de potencia no solo no prevista, sino también incalculable. El hombre de estudio, la mujer de artes o letras, vieron, a lo largo del gran siglo de la burguesía y de todo el siglo XX cómo la legitimidad de su quehacer quedaba mermada y amenazada a causa del desarrollo de la ciencia, la industria, el comercio y la técnica.En 1872, Flaubert lamentaba el desequilibrio que un nuevo plan de estudios para el bachillerato en Francia exhibía entre algo tan elemental como el deporte —que ya no tenía en Europa el destino agónico que había tenido en Grecia o Roma— y la enseñanza de la literatura, de la que apenas se hablaba. Con mayor énfasis, escribió lo siguiente sobre el mismo asunto: "Estoy asustado, aterrorizado, escandalizado por las gilipolleces cardinales que gobiernan a los seres humanos. Eso es algo nuevo; por lo menos en el grado en que se produce. Las ganas de alcanzar el éxito, la necesidad de triunfar a toda costa —debido al provecho económico que se obtiene— le ha minado a la literatura la moral hasta tal punto que la gente se está volviendo idiota".
Él, como tantos otros autores que empezaron entonces a reflexionar sobre el descrédito progresivo de las humanidades, no poseía distancia suficiente respecto a las causas de tal descalabro. Hoy sí la tenemos. Al auge del comercio, las ciencias, la industria y la técnica, hay que sumarle, en los últimos 30 años por lo menos, un nuevo factor, imprevisible hace un siglo y medio: el auge de las nuevas tecnologías. Los filósofos que heredaron la preocupación por este asunto a la sombra de Heidegger o de Jaspers no parecieron alarmarse cuando el fenómeno de esas brillantes tecnologías y los ingenios digitales irrumpieron progresivamente en la vida cotidiana de todo el orbe. La inocencia con la que se recibió ese alarde del progreso técnico-científico se ha transformado, ya en nuestros días, en una preocupación —solo para algunos, este es el problema—, sin que se atisbe la posibilidad de alcanzar alguna solución. Estamos ya, propiamente, en lo que ha venido en denominarse la era poshumana, en el bien entendido que nos hallamos en la era en la que el ente, el ser, no es más que un flatus vocis: una nadería nostálgica, un recuerdo de tiempos pasados en los que filosofía, religión, moral y estética otorgaban a esa palabra un valor casi tan alto como el que se otorgaba a Dios o a la muerte.
Esto nos lleva a analizar otros factores, no menudos, del descrédito de las humanidades en las universidades de España y de casi todo el mundo: la religión ha perdido adeptos en todas partes, y con ella han desaparecido los referentes trascendentales que actuaban, con sordina pero con eficacia, en todas las sociedades y sus cultos; los nuevos estilos musicales, de los que los jóvenes no pueden prescindir en sus momentos de ocio, han venido a suplantar el carácter órfico —y por ello, sagrado— de la mal denominada música clásica; el uso universal de los teléfonos llamados inteligentes rebajan sin pausa la inteligencia de aquellos que podrían dedicar su ocio a cualquier otro tipo de actividad y destierran la conversación, además de haber provocado la desaparición de las áreas de privacidad que tanto convienen al ser que piensa y actúa mediatamente; el subsiguiente descrédito de la lectura anula la posibilidad de que exista algo así como un imaginario subjetivo, en beneficio del llamado imaginario colectivo, que viene a ser lo mismo que la aceptación sumisa de la opinión común —todo lo contrario de la operación de discurrir en primera persona—, asumida esta sin el menor atisbo de crítica; el mercado laboral lo es de profesiones consideradas productivas y necesarias, y apenas de las profesiones en las que el saber humanístico podría multiplicarse y difundirse, como es el caso de la educación —hoy vencida y desarmada en España— a todos sus niveles.
Los planes de estudio de las facultades irán a peor en favor de
las banalidades generadas por lo
‘políticamente correcto’
No podemos tener la certeza de que tal estado de cosas vaya a cambiar en favor de un lugar honroso para las humanidades. Seguirá habiendo filólogos, artistas, historiadores y filósofos; seguirá habiendo escritores y lectores; algunos centros urbanos de difusión cultural seguirán abiertos y más o menos activos, pero todo lo que se relacione con el ser y sus problemas fundamentales parecerá superfluo, en estado de letargia y, en el mejor de los casos, será escenario de heroísmo para renitentes.
A esta cuestión queríamos llegar. Los planes de estudio de las facultades universitarias de humanidades irán a peor, en favor de las banalidades que ha generado la era de lo llamado políticamente correcto: una alquimia en la que se funden los feminismos y homosexualismos más insolventes con los estudios coloniales más improductivos y las ridiculeces más espantosas como métodos de análisis y crítica del saber humanístico heredado. Pero toda persona vinculada a la enseñanza de las humanidades puede, si no modificar esas tendencias disolventes de las litterae humaniores, sí otorgar a sus actividades un trasfondo y un alcance que minen hasta los cimientos esos falsos edificios del saber. A nuestro juicio, no hay más solución para las facultades humanísticas que implicarlas en la vida cotidiana de la polis, o sea, convertir las humanidades en la punta de lanza de una restauración de la política —que es como actuar en beneficio de la ciudadanía en aquello en lo que ni las ciencias ni las técnicas pueden hacer mucho—; transformar todas las escenas del saber humanístico en el gran aliado del progreso espiritual de una nación y de sus ciudadanos. Por ejemplo, enviar a los estudiantes de los últimos cursos a comentar las grandes o menos grandes obras de la literatura universal en las bibliotecas públicas; no obligar a los profesores a hacer gestión académica, algo que los convierte en burócratas, sino agitación cultural más allá de sus muros; convertir a profesores y alumnos avanzados en asesores de centros de creación y difusión de la cultura; mandar a todos ellos a los diarios del país para favorecer un periodismo de mayor alcance cultural; invitar a cualquier empresario del mundo de la técnica, la informática, los negocios, y lo que sea, a contratar antes a un graduado que, siéndolo en la profesión adecuada y pertinente, lo sea también en cualquier rama de las humanidades, como ya sucede en Estados Unidos, para satisfacción incluso del rendimiento de sus empresas. Porque no es factible suponer que unos buenos estudios de humanidades (como todavía pueden cursarse en escasos centros universitarios del mundo entero, pues casi todos han quedado arruinados por el efecto de metodologías "seculares") resulten suficientes para obtener legitimidad en las sociedades actuales si no salen de las cuatro paredes de los centros universitarios.
Su papel tendrá que ser, en el futuro, el de una rigurosa resistencia, el de un profundo conocimiento del pasado, el de la transmisión eficaz de ese saber antiguo en provecho del futuro antes de que todo el mundo caiga en la "amnesia institucionalizada" de que ha hablado George Steiner. Pero, sobre todo, si los profesionales de las humanidades quieren por una vez actuar con sentido común y eficacia, su papel habrá de ser el de garantes de la permeabilidad entre las instituciones sabias a las que pertenecen y el progreso de la sabiduría, la democracia y la dignidad del ser entre los ciudadanos de un país entero.
Jordi Llovet es catedrático de Literatura Comparada de la Universidad de Barcelona.

Louis Armstrong, el Jazz



El jazz es un género musical nacido a finales del siglo XIX en Estados Unidos que se expandió de forma global a lo largo de todo el siglo XX.



Entre los muchos intentos de delimitar y describir el complejo fenómeno del jazz, el crítico y estudioso alemán Joachim-Ernst Berendt, en su obra clásica El Jazz: De Nueva Orleans al Jazz Rock, nos dice:

El jazz es una forma de arte musical que se originó en los Estados Unidos mediante la confrontación de los negros con la música europea. La instrumentación, melodía y armonía del jazz se derivan principalmente de la tradición musical de Occidente. El ritmo, el fraseo y la producción de sonido, y los elementos de armonía de blues se derivan de la música africana y del concepto musical de los afroamericanos.2
El mismo autor continúa describiendo tres elementos básicos que distinguen el jazz de la música clásica europea:
Un ritmo especial conocido como swing;
El papel de la improvisación;
Un sonido y un fraseo que reflejan la personalidad de los músicos ejecutantes.2

A lo largo de su historia, el jazz ha pasado de ser una simple música de baile popular a una compleja forma de arte reconocida y celebrada en todo el mundo. Paralelamente a dicho progreso, han cambiado también las actitudes hacia esta música: en 1924 un periodista del New York Times se refería a ella como «el retorno de la música de los salvajes», mientras que en 1987 el Congreso de los Estados Unidos de América declaraba al jazz como un «destacado modelo de expresión individual» y como un "excepcional tesoro nacional". Se ha señalado que el motor de dicho progreso ha sido la innovación, una particularidad que siempre ha estado presente en la historia de esta música, dirigiendo su evolución y caracterizando la obra de sus artistas más destacados al lado de una rama más tradicionalista. Paralelamente a esta dicotomía entre la innovación y la tradición, el jazz siempre se ha movido entre la obra de unos artistas que solo han buscado el reconocimiento de una pequeña pero selecta audiencia y otros que ha dirigido sus esfuerzos a una audiencia más amplia.3
La identidad musical del jazz es compleja y no puede ser aislada ni delimitada con facilidad. En primer lugar, aunque a menudo el término se use para hacer referencia a un idioma musical (tal como se hace, por ejemplo, cuando se habla de música clásica), el jazz es en realidad una familia de géneros musicales cuyos miembros comparten características comunes, pero no representan individualmente la complejidad de género como un todo; en segundo lugar, sus diversas "funciones sociales" (el jazz puede servir como música de fondo para reuniones o como música de baile, pero ciertos tipos de jazz exigen una escucha atenta y una 
Resultado de imagen de Louis Armstrong
concentración profunda) requieren una ángulo de estudio diferente; y en tercer lugar, el tema racial siempre ha generado un profundo debate sobre el jazz, moldeando su recepción por parte del público. Si bien es cierto que el jazz es un producto de la cultura afroamericana, siempre ha estado abierto a influencias de otras tradiciones musicales, y ya desde la década de 1920 ha sido ejecutado por músicos de diversas partes del mundo con un background muy diferente. En ocasiones se ha mostrado como paradigma del jazz la obra de músicos comerciales,nota 1 que los aficionados y la crítica han considerado subproductos alejados de la tradición, entendiendo por el contrario, que el jazz es una forma de música negra, en la que los afroamericanos han sido sus mayores innovadores y sus más notables representantes

Louis Armstrong

(Nueva Orleans, 1900 - Nueva York, 1971) Trompetista, cantante y director de grupo de jazz estadounidense. Para definir a este artista son especialmente adecuadas las palabras de Duke Ellington, quien dijo que si había un auténtico Mr. Jazz, éste era sin duda Louis Armstrong.

Louis Armstrong
Sus inicios musicales tuvieron lugar en su ciudad natal, donde tocó con diversos grupos hasta 1922, año en que Joe King Oliver lo incorporó a su Creole Jazz Band en Chicago, donde se casó con la pianista de la banda, Lilian Hardin. A raíz de sus actuaciones en la capital de Illinois, Fletcher Henderson lo invitó a Nueva York en 1924 para tocar en su big band, con la cual grabó algunos discos que pusieron de manifiesto la creatividad y originalidad del músico. Su virtuosismo en la improvisación ejerció una gran influencia en los músicos de jazz neoyorquinos.
En 1925 regresó a Chicago y fundó su propio grupo, un quinteto (The Hot Five) que posteriormente se transformó en septeto (The Hot Seven), con el cual se convirtió en uno de los músicos de jazz más reputados mundialmente y logró que en la década de 1920 Chicago compartiera la capitalidad mundial del jazz con Nueva York, ciudad a la que regresó a finales de esa misma década, entre otros motivos, para afianzar su carrera cinematográfica.
Debutó en el cine con la aparición en la película Ex-flame, el año en que también se separó de Lilian Hardin. En 1932 realizó una exitosa gira por el Reino Unido, que repetiría al año siguiente, aunque en esta ocasión incluyó además en su itinerario Dinamarca, Noruega y Holanda. En 1936, su popularidad era tal que decidió publicar una autobiografía, que tituló Swing that music. Siete años después de su separación matrimonial obtuvo el divorcio y se casó entonces con Alpha Smith. En 1939 participó en la realización de Swingin' the dream, una versión de El sueño de una noche de verano de William Shakespeare en clave de jazz. Tras cuatro años de matrimonio, se divorció de su segunda esposa y contrajo terceras nupcias con Lucille Wilson.
El grupo de Armstrong, que había adquirido la forma de una big band tras su definitivo traslado a Nueva York en 1929, experimentó una nueva transformación en 1947: redujo su número de componentes a siete y cambió su nombre por el de Louis Armstrong and the All Stars. Con este septeto participó en el Festival de Jazz de Niza (Francia) celebrado en el año 1948, que es considerado como el primero de la historia. Seis años más tarde publicó una segunda autobiografía, Satchmo: My live in New Orleans. Durante la década de 1950 dio conciertos en buena parte del mundo y efectuó giras por África, Australia y Japón.


Al margen de su faceta musical, Armstrong fue un hombre de profundas convicciones políticas, que lo condujeron, por un lado, a condenar públicamente la segregación racial y a cancelar una gira por la Unión Soviética como protesta contra el régimen comunista gobernante. En 1964, el tema Hello, Dolly del musical homónimo le proporcionó su primer número uno en las listas nacionales de éxitos. Al año siguiente, las autoridades municipales de su Nueva Orleans natal le concedieron la llave de la ciudad. En 1970 se le rindió un homenaje en el marco del prestigioso Festival de Jazz de Newport, en el que participaron figuras de la talla de la cantante Mahalia Jackson, Dizzy Gillespie, Bobby Hackett o The Eureka Brass Band.



MODA.- imágenes inéditas de Selena Gomez para Louis Vuitton

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Selena Gomez para Louis Vuitton

Primeras imágenes de Selena Gomez para Louis Vuitton

La cantante es el nuevo rostro de la firma, dirigida por Nicolas Ghesquière


De niña Disney a embajadora de Louis Vuitton. Así es la trayectoria de Selena Gomez, el nuevo rostro de la maison dirigida por el diseñador Nicolas Ghesquière. La cantante, de 23 años, protagoniza la última campaña de la casa parisina, LV Series Five, fotografiada por Bruce Weber y que cuenta con otras modelos como Jean Campbell, Erika Linder, Natalie Westling y Rianne Van Rompaey.



La intérprete ha conseguido no caer en los mismos errores que el resto de estrellas de su generación: no es una rebelde ni se ha hecho un corte de pelo radical, tampoco posa desnuda o protagoniza escándalos. En su lugar, ha vivido una dulce transición de adolescente a mujer a través de sus almuerzos con Anna Wintour, contratando los servicios de los mejores estilistas de Hollywood y, ahora, formando una alianza con Louis Vuitton.
La estrecha relación de Gomez con lamaison quedó latente el día que protagonizó junto a Nicholas Ghesquière la portada de la edición brasileña de Vogue este junio. El director creativo de Louis Vuitton hablaba de la cantante como su "musa" y, no en vano, el diseñador ha escogido una buena plataforma para promocionarse: el Instagram de la exchica Disney, quien cuenta con un ejército de 85,32 millones de seguidores. Gomez es también la dueña de la cuenta con más adeptos de la Red.
La artista encontró la fama a los 14 años con la serie de Disney Los hechiceros de Waverly Place, y se convirtió en una de las estrellas sobre las que más se ha escrito en Internet debido a su relación con Justin Bieber. Durante cinco años, los adolescentes se mantuvieron en el foco de los medios de comunicación. Superado el noviazgo, la cantante dio un golpe sobre la mesa tratando de dejar atrás su pasado para comenzar de nuevo siendo protagonista de su propia trayectoria. 




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La corrupción frena a la democracia.

Democracia de calidad frente a la crisis

Nos ha faltado un marco ético, capaz de estimular la responsabilidad social

Un gran número de españoles está viviendo la crisis actual como un auténtico fracaso del país en su conjunto. Hace ya más de tres décadas emprendimos una transición política y social que, con sus luces y sombras, como todo en este mundo, se ha convertido en una auténtica referencia para algunos países deseosos de dar el paso de la dictadura a la democracia. El poder político pasó paulatinamente de un partido de centro a partidos de centro-izquierda y centro-derecha, sin más ruido de sables que el del 23-F y sin más mecanismo que el de instituciones políticas y elecciones libres y bien reguladas. Se transformaron las infraestructuras, se modernizaron los medios de comunicación, aumentó el número de estudiantes universitarios, ingresamos en la Unión Europea, construimos un razonable Estado de justicia, creímos haber alcanzado la velocidad de crucero propia de países democráticos, no solo en política y economía, sino también, y sobre todo, en cultura. La disposición al diálogo, el espíritu abierto y tolerante parecían haber sustituido los viejos estilos de vida en una sociedad pluralista.
Pero en 2007 estalló en el nivel global y local esa crisis que había venido gestándose, una crisis que parece ser sobre todo económico-financiera y política, y descubrimos que el rey estaba en buena parte desnudo. Que, por desgracia, nos queda mucho camino por andar.
Para recorrer con bien ese camino importa preguntar qué nos ha pasado, qué ha fallado, y un punto esencial es que no se trata solo de una crisis económica y política, sino también de una crisis ética, que pone de manifiesto las carencias de espíritu cívico. En los últimos años, nos ha faltado un marco ético efectivo, capaz de estimular la responsabilidad social y un buen uso de la libertad.
Con el deseo de aportar algunas sugerencias para la elaboración de ese marco, el Círculo Cívico de Opinión dedica el sexto de los Documentos que ha publicado al tema Democracia de calidad: valores cívicos frente a la crisis, y en él apunta a modo de ejemplo medidas como las siguientes:
Los protagonistas visibles de la vida pública tienen un deber de ejemplaridad
Perseguir un bien común. En una democracia que es, a su vez, un Estado de derecho, es preciso perseguir un bien común que amplíe el horizonte de los intereses individuales como los únicos fines de la actividad económica y política. Por legítimos que sean los intereses privados, las instituciones y los ciudadanos se deben también a unos intereses comunes.
La equidad como fin. Sostener la equidad y mejorarla debería ser el principio irrenunciable de un Estado de derecho. En muy poco tiempo, España consiguió poner en pie un Estado de bienestar homologable con el resto de los países de nuestro entorno. Pero el modelo es frágil y no podrá sostenerse si no va acompañado de la voluntad de preservarlo por encima de todo. Hay que repensar el modelo con serenidad y con voluntad de conseguir acuerdos lo más amplios posibles.
Debe cambiar el orden de los valores. Los años de bonanza económica pasados han propiciado una cultura de la irresponsabilidad y del dinero fácil, que ha traído consigo corrupción, evasión de impuestos y un consumismo voraz. Si algo puede enseñar la crisis es que debe cambiar la jerarquía de valores transformando las formas de vida, entendiendo que el bienestar no se nutre solo de bienes materiales y consumibles. Formas de vida que fortalezcan cultural y espiritualmente al individuo y a la sociedad con valores como la solidaridad, la cooperación, la pasión por el saber, el autodominio, la austeridad, la previsión o el trabajo bien hecho.
Decir la verdad. La costumbre de ocultar la verdad por parte de políticos y controladores de la economía de distintos niveles ha sido responsable de la crisis en buena medida. Pero esa costumbre se ha extendido también entre intelectuales y otros agentes de la vida pública, plegados a lo políticamente correcto, sea de un signo o de otro. Entre la incompetencia y la ocultación saber qué pasa y anticipar con probabilidad qué puede pasar es imposible para la gente de a pie.
Cultura de la ejemplaridad. Los protagonistas visibles de la vida pública tienen un deber de ejemplaridad, coherente con los valores que dan sentido a las sociedades democráticas. La corrupción, la malversación de bienes públicos, el despilfarro, el desinterés por el sufrimiento de quienes padecen las consecuencias de la crisis, la asignación de sueldos, indemnizaciones y retiros desmesurados producen indignación en ocasiones, pero también modelos que se van copiando con resultados desastrosos.
Rechazar lo inadmisible. Para que una sociedad funcione bien es necesario que las leyes sean claras y que se apliquen, pero también que la ciudadanía rechace las conductas inaceptables. Es verdad que hay que ir con mucho cuidado con eso que se ha llamado la “vergüenza social” y que es una de las formas que tiene una sociedad para desactivar actuaciones que considera reprobables. Esa vergüenza ha causado tanto daño y es tan manipulable, la utilizan tan a menudo unos grupos para desacreditar a otros, que solo puede recurrirse a ella como una cultura, vivida por todos los grupos sociales, de que determinadas conductas no pueden darse por buenas.
El mejor instrumento para conseguir una sociedad mejor y cambiar los valores es la educación
Potenciar el esfuerzo. Lo que vale cuesta. Dar a entender que se pueden alcanzar las metas vitales sin trabajo alguno es engañar, condenar a las gentes a ser carne de fracaso y destruir un país. Aprender, por el contrario, que esfuerzo y ocio son dos caras del buen vivir, que ayudan a construir un buen presente y un buen futuro.
Superar la partidización de la vida pública. La partidización de la vida pública es uno de los lastres de nuestra política, que impide agregar voluntades para encontrar salidas efectivas y consensuadas a los problemas que nos agobian. Cuando ante cada uno de los problemas públicos la sociedad se divide siguiendo los argumentarios de los partidos políticos se destruyen la cohesión social y la amistad cívica indispensables para llevar una sociedad adelante.
El sentido de la profesionalidad. La profesionalidad, en todos sus ámbitos de ejercicio, es un valor que no debe medirse solo por la eficiencia y la competencia científica y técnica, siendo ambos valores altamente encomiables. Ser un buen profesional significa incorporar también ideales que hagan de las distintas profesiones un servicio a la sociedad y al interés común. Es buena la gestión estimulada no solo por la obtención de beneficios materiales, sino por un espíritu cívico y de servicio.
Promover la educación. El mejor instrumento de que disponemos para conseguir una sociedad mejor y cambiar el orden de los valores es la educación, entendida como formación de la personalidad y como una tarea de la sociedad en su conjunto. El ideal de autenticidad debe poder conjugarse con los valores propios de la vida democrática.
Recuperar el prestigio. Ni las instituciones ni las personas que ostentan los cargos de mayor responsabilidad han sabido ganarse la reputación y el prestigio imprescindibles para merecer confianza y credibilidad por parte de la ciudadanía. Además del déficit notable de ideas para gestionar y resolver la crisis, se echa de menos un liderazgo compartido por el conjunto de grupos políticos, que actúe con valentía y con prudencia, que corrija los despilfarros de otros tiempos, que sepa discernir la gravedad de cada problema y que tenga visión de futuro y no atienda únicamente al corto plazo.
Construir un marco de valores comunes. Es urgente construir un suelo de valores compartidos, fortalecer los recursos morales que surgen de las buenas prácticas porque solo así se generará confianza. Pero también crear espacios de deliberación que hagan posible construir pueblo, y no masa, que fortalezcan la intersubjetividad y no se disgreguen en la suma de subjetividades. Generar pueblo y sociedad civil tanto en España como en Europa, donde somos y donde queremos estar, es uno de los retos, porque tal vez sea esta una de las claves del fracaso de Europa: no haber intentado reforzar la conciencia de ciudadanía europea, la Europa de los ciudadanos, esa pieza que resulta indispensable para que sean posibles tanto la Europa económica como la política.

JJOO.- Matan a tiros a Juma, el jaguar que acompañaba a la antorcha en Brasil

JUEGOS OLÍMPICOS

Matan a tiros a Juma, el jaguar que acompañaba a la antorcha en Brasil

Los soldados abrieron fuego contra el animal para evitar que saliera de la zona de control

La jaguar Juma, durante el acto de paso de la antorcha olímpica por Manaos. VIDEO: REUTERS / FOTO: JAIR ARAUJO (AFP)

Juma, una jaguar de casi nueve años que participó en la ceremonia del paso de la antorcha olímpica en la ciudad de Manaos, capital del estado brasileño de Amazonas, fue abatida a tiros este martes para evitar que saliera de una zona de control. El animal supuestamente intentó atacar a un soldado, según ha informado el Ministerio de Defensa brasileño. Su muerte ha abierto una nueva polémica que salpica a los Juegos de Río 2016 y ha puesto sobre la mesa el absurdo de una tradición permitida por la ley: el desfile de animales salvajes en los acontecimientos militares en esta región.
No era la primera vez que esta jaguar, mascota del primer Batallón de Infantería de la Selva, participaba en una ceremonia. El paso de la antorcha se celebró en el Centro de Instrucción de Guerra. Una vez que había finalizado, el animal se escapó durante un traslado e hizo un amago de atacar a su cuidador. Los militares intentaron sin éxito controlar sus movimientos disparándole dardos tranquilizantes, pero como no tuvieron éxito pasaron a los disparos. La muerte de Juma ha provocado una ola de críticas en las redes sociales. Más de 25.000 personas han apoyado una declaración bajo el lema "Justicia para Juma".
Símbolo nacional, el jaguar está en la lista de especies en peligro de extinción desde 2003. Se trata del mayor felino del continente americano y vive en libertad. Aunque habita por todo Brasil su población está especialmente concentrada en el estado de Amazonia. Según datos del Instituto de Conservación y Biodiversidad Chico Mendes hay unos 10.000 jaguares en la selva tropical del Amazonas. En otras zonas, como el Pantanal, se han contabilizado apenas 1.000.
La organización de los Juegos Olímpicos, que se celebran en el estado de Río de Janeiro, ha pedido disculpas. "Nos equivocamos al permitir que la antorcha olímpica, símbolo de paz y unión entre pueblos, fuera exhibida al lado de un animal salvaje encadenado. Esta escena es contraria a nuestras creencias y valores", ha explicado Río 2016 en un comunicado, difundido a través de su cuenta oficial de Twitter.
"Estamos muy tristes por lo que ocurrió después del paso de la antorcha", ha continuado, antes de concluir garantizando que "no se verán situaciones similares durante los Juegos de Río 2016". Cerca de 90.000 personas se han sumado, hasta el momento, a una petición en la plataforma Change.org en la que se exige "justicia" para el animal que, en palabras del impulsor de la iniciativa, "fue sacado de su hábitat natural para servir de imagen de los patéticos Juegos Olímpicos que solo generan pérdidas a Brasil". "Una actitud irresponsable que se cobró la vida de un animal inocente", añade.
Al escándalo social se añade la posibilidad de que el Comando Militar de la Amazonia (CMA) reciba una sanción porque no tenía permiso para que Juma fuera exhibida en ese acto público. El Instituto de Protección Ambiental de Amazonas (IPAAM), encargado de autorizar la participación de animales en desfiles ha declarado a través de su oficina de prensa que el permiso para ese evento estaba a nombre de otro jaguar, un macho llamado Simba. Según Agencia Brasil, el CMA podría enfrentarse a una multa de hasta de cinco millones de reales —cerca de 1,3 millones de euros—.
El coronel Luiz Gustavo Evelyn, de la CMA, asegura que la historia de la Juma es similar a de los otros 10 jaguares que viven con el Ejército brasileño. "Son rescatados de su cautiverio, después de haber sufrido malos tratos y los atiende el equipo de veterinarios de nuestro complejo militar", relata. En total se atienden más de 200 animales, algunos se pueden reinsertar en su hábitat y otros no. Este fue del caso de Juma. El coronel cree que la participación del animal en el evento "no tiene nada que ver con el intento de fuga y ataque" que ocurrió después. "Estaba acostumbrada a este tipo de eventos. Cuando trató de escapar, el equipo veterinario que la acompañó le lanzó dardos tranquilizantes, pero como no se calmaba, no hubo otra alternativa ", añade. El personal militar encargado de sus cuidados ha difundido imágenes con el animal y manifestaciones de pesar. "Hemos pedido un guerrero", aseguran. 

La ciencia no matará a la filosofía: solo a la mala filosofía

No tan muerta

Por Javier Sampedro

Yo, señor, soy un científico raro. Sé que meterse con los filósofos es una de las aficiones favoritas de los científicos. Francis Crick, codescubridor de la doble hélice del ADN, aseguraba con característica mala uva que el único filósofo de la historia que había tenido éxito era Albert Einstein. El genetista y premio Nobel Jaques Monod dedicó un libro entero, El azar y la necesidad,a reírse de los filósofos marxistas, y el cosmólogo Stephen Hawking ha declarado con gran aparato eléctrico que “la filosofía ha muerto”, lo que ha dejado de piedra a los filósofos y seguramente a los muertos. Pero fíjense en que todos esos dardos venenosos no son expresiones científicas, sino filosóficas, y que por tanto se autorrefuta como una paradoja de Epiménides (ya les dije que yo era un científico raro).
¿Qué quiere decir Hawking con eso de que la filosofía ha muerto? Quiere decir que las cuestiones fundamentales sobre la naturaleza del universo no pueden responderse sin los datos masivos que emergen de los aceleradores de partículas y los telescopios gigantes. Quiere decir que la pregunta “¿por qué estamos aquí?” queda fuera del alcance del pensamiento puro. Quiere decir que el progreso del conocimiento es esclavo de los datos, que su única servidumbre es la realidad, que cuando una teoría falla la culpa es del pensador, nunca de la naturaleza. Un físico teórico sabe mejor que nadie que, pese a que la ciencia es solo una, hay dos formas de hacerla: generalizando a partir de los datos y pidiendo datos a partir de las ecuaciones. Einstein trabajó de la segunda forma, pensando de arriba abajo. Pero ese motor filosófico también le condujo a sus grandes errores, como la negación de las aplastantes evidencias de la física cuántica con el argumento de que “Dios no juega a los dados”. Como le respondió Niels Böhr: “No digas a Dios lo que debe hacer”.
La ciencia no matará a la filosofía: solo a la mala filosofía.

Una cooperación fecunda

Por Adela Cortina

La filosofía es un saber que se ha ocupado secularmente de cuestiones radicales, cuyas respuestas se encuentran situadas más allá del ámbito de la experimentación científica. El sentido de la vida y de la muerte, la estructura de la realidad, por qué hablamos de igualdad entre los seres humanos cuando biológicamente somos diferentes, qué razones existen para defender derechos humanos, cómo es posible la libertad, en qué consiste una vida feliz, si es un deber moral respetar a otros aunque de ello no se siga ninguna ganancia individual o grupal, qué es lo justo y no sólo lo conveniente. Sus instrumentos son la reflexión y el diálogo bien argumentado, que abre el camino hacia ese “uso público de la razón” en la vida política, sin el que no hay ciudadanía plena ni auténtica democracia. El ejercicio de la crítica frente al fundamentalismo y al dogmatismo es su aliado.
En sus épocas de mayor esplendor la filosofía ha trabajado codo a codo con las ciencias más relevantes, y ha sido la fecundación mutua de filosofía y ciencias la que ha logrado un mejor saber. Porque la filosofía que ignora los avances científicos se pierde en especulaciones vacías; las ciencias que ignoran el marco filosófico pierden sentido y fundamento.
Hoy en día son especialmente las éticas aplicadas a la política, la economía, el desarrollo, la vida amenazada y tantos otros ámbitos las que han mostrado que el imperialismo de un solo saber, sea el que fuere, es estéril, que la cooperación sigue siendo la opción más fecunda. Habrá que mantener, pues, la enseñanza de la ética y de la filosofía en la ESO y en el bachillerato, no vaya a ser que, al final, científicos como Hawking o Dawkins acaben dándole la razón a la LOMCE.

El PP acelera la remontada con dos escaños más y PSOE uno menos.


El PP acelera la remontada con dos escaños más

Unidos Podemos y el PSOE mantienen su pugna por la segunda plaza pero los socialistas pierden un diputado

sondeo, barómetro, encuesta, gesop, andorra, elecciones generales
Primer sondeo del GESOP para ‘EL PERIÒDIC D’ANDORRA’
EL PERIÒDIC D’ANDORRA / ESCALDES-ENGORDANY

La segunda y definitiva semana de campaña electoral en España ha comenzado con el viento a favor del PP. Mariano Rajoy ha arañado en las últimas 24 horas dos escaños más y podría alcanzar los 120 diputados en el Congreso (ahora tiene 123). Los populares se benefician de la dura pugna que libran Unidos Podemos y el PSOE por la segunda plaza y del estancamiento de Ciudadanos. A cinco días de las elecciones generales, la izquierda conserva una holgada mayoría y podría conseguir hasta 173 parlamentarios, a tres de la mayoría absoluta.

Según la primera entrega de la encuesta diaria del Gabinet d'Estudis Socials i Opinió Pública (GESOP) para 'El Periòdic d'Andorra', el PP se sitúa en el 29% de los votos y entre 116 y 120 escaños. Son siete décimas y dos escaños más que en el último sondeo publicado el lunes en España. Los conservadores mantienen una alta fidelidad de voto (77,6%) y solo el 17,6% de sus votantes en los anteriores comicios, el 20 de diciembre pasado, cambiarían ahora de papeleta. Además, Rajoy sigue en cabeza en intención directa de voto (el voto sin 'cocina'), con un 19,3%, siete décimas por encima de Unidos Podemos.

Además, Rajoy logra atraer a uno de cada 10 electores de Ciudadanos, cuyo líder, Albert Rivera, ha descartado facilitar la investidura del líder del PP. Tras este doble veto, Ciudadanos permanece estancado en el 14,9% y una horquilla de 38 a 42 diputados, el mismo resultado que el lunes. El partido naranja consigna una fidelidad de voto relativamente baja: 64,8%. Esta encuesta está elaborada a partir de 900 entrevistas efectuadas entre el sábado 18 y el lunes 20 (a razón de 300 cada día). 

EL BLOQUE PROGRESISTA
En el ala izquierda del hemiciclo, tanto Unidos Podemos como el PSOE pierden gas, aunque la coalición de Pablo Iglesias le saca todavía más de dos puntos a Pedro Sánchez. Los socialistas han perdido un escaño en las últimas 24 horas y se mueven en una horquilla de 82-86, mientras que los podemistas repiten su resultado del lunes: 83-87 diputados. En voto estimado, Unidos Podemos consigue el 23,7% y el PSOE, el 21,5%.

Al igual que en los sondeos de los últimos días, el principal obstáculo de Iglesias es que tres de cada 10 votantes de IU están indecisos y no garantizan su voto a la nueva alianza. En el caso del PSOE, el 23,3% de su electorado no sabe si volverá a apoyarle. 

evolució de la intenció de voto

PARTICIPACIÓN A LA BAJA
En las últimas 24 horas ha descendido un punto el porcentaje de indecisos, del 21,2% al 20,2%, mientras que las expectativas departicipación también se han visto lastradas. A cinco días de la cita con las urnas, el GESOP estima que la movilización se situará entre el 69% y el 71%, un punto por debajo de la encuesta del domingo y también por debajo del 73,2% que se alcanzó en las últimaselecciones generales. Esta estimación no tiene en cuenta el voto expatriado, que hizo bajar la participación en los últimos comicios al 69,7% 

intenció directa

Ficha técnica
-Empresa responsable: GESOP.
-900 entrevistas telefónicas efectuadas del 17 al 19 de junio.
-Universo: población residente en España con derecho a voto.
-Muestra estratificada por comunidad autónoma y dimensión de municipio con selección aleatoria de hogares y con cuotas cruzadas de sexo y edad.
-Error de la muestra: +/- 3,3% para un nivel de confianza del 95% y p=q=0,5.