El subcomandante Marcos. Un español que lideró el levantamiento de Chiapas

La estrella zapatista

En enero de 1994, el subcomandante Marcos lideró el levantamiento en Chiapas (México), donde los pueblos indios estaban fuera de la agenda política. El movimiento ha transitado hacia el heroísmo de la vida diaria

Juan Villoro.-
El silencio de los indios / fue precisando esculturas”, con estos versos Carlos Pellicer resume el trato de México con los pueblos originarios. No se habla de ellos en tiempo presente; su gloria se repliega a una etapa anterior, la edad sin horas de la leyenda. Los museos y las pirámides celebran su esplendor pretérito y las ciudades se adornan con estatuas, pero los indios de bronce no aluden a los actuales: los borran.
El 1 de enero de 1994, los zapatistas se levantaron en un país donde los pueblos indios estaban fuera de la agenda política. El libro más conocido sobre la cultura prehispánica es La visión de los vencidos. Ahí, Miguel León Portilla traduce con elocuencia un canto que refiere la caída de Tenochtitlan: “Y todo esto pasó con nosotros. / Nosotros lo vimos, nosotros lo admiramos: / Con esta lamentosa y triste suerte nos vimos angustiados”.
En México se hablan más de sesenta lenguas indígenas. Ninguna de ellas tiene carácter oficial. Los descendientes de Moctezuma recorren las calles de las grandes ciudades ofreciendo chicles y quincalla hecha en China, sin más señas de identidad que la miseria. Su “lamentosa y triste suerte” no ha cambiado.
En la noche del 31 de diciembre de 1993, nos dormimos para soñar con el progreso (al día siguiente entraba en vigor el Tratado de Libre Comercio con Estados Unidos y Canadá), pero amanecimos ante otra realidad: los zapatistas se levantaron en Chiapas y el tema indígena se adquirió sorpresiva actualidad.

Después de 12 días de combate, el Gobierno de Carlos Salinas de Gortari ordenó un cese al fuego y el Ejército Zapatista de Liberación Nacional (EZLN) dio un giro sorprendente: la guerrilla con apariencia guevarista se transformó en el movimiento político que prosigue hasta la fecha. Su meta no es obtener el poder, sino mejorar las condiciones de vida de las comunidades indígenas; si esto se consigue, volverán a la noche de los tiempos: “Ayúdennos a no ser posibles”, han dicho quienes cubrieron su rostro para tener rostro.
El subcomandante Marcos renovó el lenguaje político con sentido del humor, parábolas de la Biblia, leyendas mayas, realismo mágico y aforismos de la contracultura. Algunos dudaron de la legitimidad de un intelectual de clase media como vocero de los indios. Otros decidieron tomar en serio su propuesta de cambiar el país desde abajo, con los más débiles. Enemigo de la lucha armada y la izquierda dogmática, Octavio Paz juzgó que el triunfo de Marcos era un triunfo del lenguaje.
En opinión del poeta y ensayista Gabriel Zaid, se trata de la primera “guerrilla posmoderna”, cuya función no consiste en actuar militarmente, sino en representarse a sí misma como insurrección.
Un rito de paso del zapatismo fue el diálogo con el Gobierno. Para empezar, había que definir el escenario. Varias sedes fueron rechazadas hasta que los rebeldes propusieron la cancha de baloncesto en San Andrés Larráinzar. Un sitio pobre, donde las canastas no tenían redes. Sin embargo, ese espacio estaba imantado por el mito: era una nueva versión del juego de pelota, el patio del mundo donde los mayas asistían a la pugna entra la noche y el día, la vida y la muerte. Un escenario del Popol-Vuh cobraba insólita vigencia.
La meta del EZLN no era obtener el poder sino mejorar la vida de las comunidades indígenas
El 16 de febrero de 1996, los acuerdos de San Andrés fueron firmados. Sin embargo, el compromiso de modificar la Constitución para otorgar derechos a los pueblos indios se sometió a otra tradición mexicana: el olvido. Para entrar en vigor, los acuerdos debían convertirse en ley en el Congreso y eso nunca ocurrió. Los acuerdos han sido víctimas de una clase política convencida de que, si la solución se pospone, el problema se resuelve a sí mismo.
Durante su campaña a la presidencia, en el canónico año 2000, Vicente Fox prometió solucionar el tema de Chiapas en quince minutos. El carismático vaquero acabó con 71 años de Gobierno del PRI, pero se desentendió de sus promesas. Para avivar su memoria, los zapatistas viajaron a la Ciudad de México en marzo de 2001. Recibieron muestras de apoyo en todo el país. En el Congreso, la comandante Ramona pidió que la casa de la palabra acogiera la voz de los indios. A pesar del clima favorable, la ley de autonomías pasó a engrosar las asignaturas pendientes de un país bipolar, donde la violencia y la impunidad coexisten con la solidaridad y la esperanza.
¿Qué se puede decir en el aniversario del movimiento? La ausencia de actos espectaculares sugeriría que su lucha ha remitido. Una visita a la zona zapatista arroja otra conclusión. En los municipios controlados por el EZLN se han establecido Juntas de Buen Gobierno donde se ejerce una democracia directa, las autoridades no cobra y “mandan obedeciendo”. Ahí la palabra “yo” se pronuncia menos que “nosotros”. El Hospital de la Mujer y la Escuelita Zapatista son muestras de una asombrosa mejoría en salud y educación, conseguida en situaciones muy adversas. El levantamiento transitó hacia una forma más sosegada y resistente de la épica: el heroísmo de la vida diaria.
De acuerdo con el informe sobre desigualdad elaborado por Gerardo Esquivel para Oxfam-México, habitamos un país donde el 1% de la población detenta el 21% de la riqueza, y el 10%, el 64%. Esta brecha va en aumento: a nivel mundial, la cantidad de millonarios decreció el 0,3% de 2007 a 2012. En ese mismo lapso, en México aumentó en 32%.
Vicente Fox prometió solucionar el tema de Chiapas en 15 minutos, pero se desentendió de sus promesas
A quince años de la alternancia democrática, los partidos no entienden la política como la arena donde los conflictos deben ser resueltos, sino como el negocio donde deben ser preservados. Cada año, se asignan a sí mismos más de 300 millones de dólares.
Lejos de la atención mediática, en sus cinco comunidades o “caracoles”, los zapatistas reinventan los días. Su capacidad de reflexión no es menos activa: en mayo de 2015 convocaron al seminario internacional El pensamiento crítico frente a la hidra del capitalismo.
A propósito de la utopía, Marcos refiere una enseñanza del Viejo Antonio: Una estrella mide lo que está lejos; una mano —forma humana de la estrella— mide lo que está cerca para llegar lejos.
Paradoja zapatista: la meta inalcanzable está a la mano.

Juan Villoro es escritor.

España está siendo secuestrada por un grupos de dictadores con la ayuda de los socialistas.

Cataluña está siendo secuestrada por un grupo de dirigentes cínicos, dispuestos a saltarse todas las reglas

Cuántas veces no hemos dicho todos, en medio de una discusión: “Ojalá tuviera grabada aquella conversación para demostrarte que esas fueron tus palabras, o que dije lo que te digo que dije”. A veces ni siquiera se trata de conversaciones lejanas en el tiempo, sino que tuvieron lugar ayer, y aun hoy mismo. “No he dicho eso”, protestamos. “Sí que lo has dicho”, nos desmienten, y desearíamos tener una cinta que probara nuestra veracidad o la capacidad de tergiversación de nuestro interlocutor. Bien, hasta cierto punto ese anhelo se cumple hoy en día. No en los diálogos privados, por lo general, pero sí en lo que es público: nunca ha habido tantos registros y archivos –no ya auditivos, sino a menudo visuales– de lo dicho y de lo sucedido, de lo afirmado y negado, de lo defendido y atacado, de las promesas y de los “nunca” anunciados. Nunca las matemáticas han sido más irrefutables, nunca ha habido semejante acopio de datos, cómputos, cifras y porcentajes. En suma, nunca las cosas han sido más demostrables que ahora y a los embusteros les ha resultado más difícil sostener sus mentiras y falsedades.
Por eso es tan curioso y llamativo que, al mismo tiempo, vivamos la época de mayor y más estupefaciente negación de la realidad. Es como si casi todo el mundo hubiera abrazado el comportamiento que se recomendaba a los adúlteros pillados in fraganti: “Da lo mismo que tu mujer te encuentre en el dormitorio en plena faena con una amante; a ésta le dices que se vista y se vaya a toda velocidad, y, una vez que haya desaparecido de la escena, podrás siempre negar que jamás haya estado ahí; podrás argüir que todo ha sido una alucinación de tu mujer”. Como saben los más osados, es algo que, inverosímilmente, en ocasiones ha funcionado, por lo menos en novelas y películas. ¿Qué se puede hacer ante eso, cuando la tendencia actual es que nadie reconozca nada y las evidencias se nieguen con desparpajo? Lo hemos visto tras las elecciones catalanas, que sus organizadores presentaron como “plebiscitarias” sobre la independencia de su país. Fue patente que, si bien en escaños (método injusto y dudoso donde los haya), los partidos secesionistas ganaban por mayoría absoluta, en votos perdían con un 47% aproximado contra un 52% aproximado. Sin embargo los señores Mas, Junqueras, Romeva, Forcadell y luego Baños proclamaron su victoria, y se han hartado de repetir la siguiente falacia: “Hemos recibido un mandato claro y democrático” para la “desconexión” de España. Si algo no era ese mandato es “claro”. Si algo no era ese mandato es “democrático”.
Para una cuestión tan trascendente como la escisión de un territorio que lleva quinientos años unido al resto de España, se han falseado las matemáticas
En concreto, el cazurro señor Baños, que había anunciado que si no había una sólida mayoría en votos no se podría iniciar la separación, demostró ser un mentiroso del calibre de Rajoy nada más verse como árbitro de la situación y con injustificado y desmesurado poder: han sido él y sus correligionarios de la CUP quienes han metido al resto de parlamentarios toda la prisa del mundo para hacer efectiva una declaración de independencia ilegítima y antidemocrática. Para una cuestión tan trascendente y grave como la escisión de un territorio que lleva quinientos años unido al resto de España, se han falseado las matemáticas, se las ha negado. Es como si la Liga la ganara el Barcelona con 90 puntos, el Madrid tuviera 88, y este segundo club proclamara que es “claro” que el vencedor ha sido él, pues ha decidido, por ejemplo, contar los tiros a los palos como goles y de ese modo ha ganado más partidos y más puntos. Es obvio que nadie haría caso al Madrid.
Cataluña, en cambio, está siendo secuestrada por un grupo de dirigentes cínicos, dispuestos a saltarse todas las reglas y a imponer su voluntad al conjunto de sus ciudadanos. Lo que es una actitud autoritaria y tramposa, si es que no totalitaria, tienen además la cara dura de presentarla como “impecablemente democrática”. Pero no son sólo ellos, en modo alguno: se ha visto a una Esperanza Aguirre fuera de sí gritar y repetir: “No estuvimos, no estuvimos, no estuvimos” … en la Guerra de Irak. Después de la jactanciosa foto de Aznar en las Azores, de la bochornosa ovación de los diputados del PP en el Congreso cuando aprobaron participar en esa guerra, de que hubiera allí soldados españoles y españoles muertos allí. Convergència actúa como si Pujol y su familia fueran meros “conocimientos del taller”, y no tuviera nada que ver con el caso Palau ni con el 3%. El PP, como si Bárcenas, y los de la trama Gürtel, y los de la Púnica, y los incontables políticos corruptos de las Comunidades de Valencia y Madrid, y Fabra de Castellón, y Matas de Mallorca, y tantos otros, fueran “infiltrados” que se hubieran nombrado o contratado a sí mismos sin que nadie interviniera. Hasta el motorista Valentino Rossi niega que diera una patadita en plena carrera a un rival y lo derribara con riesgo para su vida. Lo niega mientras las televisiones pasan una y otra vez imágenes del episodio, de lo más elocuentes. ¿Se puede hacer algo en un mundo en el que contamos con grabaciones, con sonido e imágenes, con máquinas calculadoras más fiables que nunca, y todo ello se refuta con desfachatez? ¿Estamos adormilados, hipnotizados o simplemente idiotizados para creer más a los distorsionadores que a nuestros ojos y oídos, y aun que a la aritmética? Si es así, rindámonos.

Muy pronto, todo estará prohibido.Hay gordos que prefieren ser llamados “personas de tamaño distinto.

Sofistas de museo

Pronto no habrá nombre que no esté prohibido. Hay gordos que prefieren ser llamados “personas de tamaño distinto.....Negros...hombres de color...

La noticia mereció portada en este diario: “La corrección política asalta el museo”, rezaba el titular, y el reportaje de Isabel Ferrer se iniciaba con una cita falseadora y sofista de la responsable del Departamento de Historia del célebre Rijksmuseum de Ámsterdam. “Imagínese un cuadro titulado Franchute vestido de gala. O, si no, Gabacho montado a caballo. Sonaría ofensivo, ¿no?”, decía Martine Gosselink, y añadía: “Pues lo que intentamos es evitar términos de este tipo, que ya no encajan en nuestra sociedad”. Gosselink y su equipo han decidido, por tanto, desterrar de los rótulos de los cuadros nada menos que veintitrés vocablos, entre ellos “negro”, “cafre”, “indio”, “enano”, “esquimal”, “moro” o “mahometano”, “considerados despectivos”. (¿Cuáles serán los otros dieciséis?)
La pregunta no se me hace esperar: ¿considerados por quiénes? Si he tachado de sofistas las declaraciones de esta señora es porque empieza por equiparar términos que sí tienen voluntad ofensiva por parte de quien los emplea con otros que son meramente descriptivos y que, si acaso, sirven a la economía del lenguaje y a la comprensión entre las personas. En todos los idiomas, supongo, existen acuñaciones hechas con ánimo denigratorio, como –en español– las mencionadas “franchute” y “gabacho”, o en francés “boche” para menospreciar a un alemán.
¿Quiénes han pasado a considerarlos despectivos? Tal vez los propios interesados
En el inglés de los Estados Unidos lo son “Polack” para referirse a un polaco (en vez de la neutra “Pole”) o “Spic” para denominar a un hispano, “Wop” y “Dago” para un italiano o “Limey” para un británico. “Nigger” para un negro tenía la misma intención, no así “Negro” en su origen, que no era sino la trasposición del vocablo español, por tanto un extranjerismo con función más bien eufemística. Quien utiliza esas expresiones lo suele hacer a mala idea, para provocar o humillar. Pero este no es el caso de las que Gosselink se dispone a suprimir. Se han usado siempre, como digo, para entenderse, porque no se puede pretender que el conjunto de la población sepa distinguir con precisión entre las distintas tribus nativas de América o entre los miembros de los diferentes países árabes, entre las etnias del África o entre los nacionales de lo que solía conocerse por “Lejano Oriente”.
Por eso, durante mucho tiempo, a estos últimos se los llamó “orientales” en Occidente y todo el mundo se entendía, hasta que en los Estados Unidos (pioneros de todas las quisquillosidades y bobadas) se dictaminó que eso era “ofensivo” y se sustituyó por “asiáticos”. Nunca he comprendido por qué esta denominación les parece mejor y aceptable, cuando tan asiáticos son, además, los indios de la India y los pakistaníes como los japoneses y los chinos, y me temo que los dos primeros grupos quedan excluidos del término, al menos en el habla normal y común a todos.
Uno de los ejemplos que aparecen en el reportaje da idea de la ­ridiculez del asunto. “Esquimal”, señala Isabel Ferrer, “es el nombre ­genérico para los distintos pueblos indígenas de zonas árticas y de Siberia. En cuanto se identifique el grupo étnico al que pertenecen” (los esquimales pintados en cuadros, deduzco), “se puede cambiar por inuit, yupik, kalaallit, inuvialuit, inupiat, aluutiq, chaplinos, naucanos o sireniki, sus diversas comunidades”. Y explica Gosselink muy ufana: “Primero hay que encontrar la rama concreta del poblador. No nos podemos equivocar …” Si mi entendimiento no me engaña, me imagino la surrealista y conmovedora escena: un grupo de expertos y fisonomistas escrutando el cuadro en el que aparece un esquimal y tratando de discernirlo (eso en el supuesto de que el pintor fuera bueno, y realista, y fidedigno, y no inventara ni adornada nada). “Yo me inclino por un aluutiq”, diría uno. “No sé yo”, respondería otro, “le veo rasgos de inuvialuit, aunque la zamarra es más propia de chaplino”. Jamás he oído como negativo el término “esquimal”, ni “moro” tiene nada malo en sí (otra cosa sería “moraco”), ni “enano”.
Hay sordos que detestan ser conocidos por ese nombre y ciegos que por el suyo
¿Quiénes han pasado a considerarlos despectivos? Tal vez los propios interesados, no sé. Es sabido que desde hace decenios hay gordos que exigen ser llamados cosas tan antieconómicas e incomprensibles como “personas de tamaño distinto”, entre las que cabrían también los gigantes, los niños, por supuesto los enanos y acaso los anoréxicos. Hay sordos que detestan ser conocidos por ese nombre y ciegos que por el suyo, y hace siglos que fueron condenados vocablos como “tullido”, “lisiado”, “paralítico” o “minusválido”. Supongo que “discapacitado” correrá la misma suerte, y que pronto serán desterrados “cojo”, “manco”, “miope” y “bizco”. Creo que quienes demonizan estas palabras son los verdaderos racistas, xenófobos y discriminadores, porque lo que en verdad demonizan es lo que significan (el significado y no el significante, dicho con pedantería). Si yo digo “ese negro” para referirme a alguien no tiene peor intención que si digo “ese rubio” o “ese con pecas”, es una manera de identificar, nada más. Y si se me habla del cuadro Cabeza de hombre, me será más difícil reconocer la pintura en cuestión que si se siguiera titulando
Cabeza de negro, como hasta hace poco. Si nos atenemos y plegamos a la subjetividad y el capricho de cada uno, y a la extrema susceptibilidad de nuestros días, pronto no habrá nombre que no esté estigmatizado y prohibido, y entonces no nos entenderemos. “Te veo con tamaño distinto”, me esforzaré en decirle al próximo amigo al que vea muy engordado.

National Park Gabon: Ground Zero for Forest Elephants

There’s simply no way other way to begin this story: The future for Africa’s forest elephant (Loxodonata cyclotis) is exceedingly dire.


The battle to protect this “hidden elephant” from unremitting slaughter is being lost to a more aggressive and merciless demand for the animals’ ivory.
Or as Richard Ruggiero, Africa branch chief at the US Fish and Wildlife Service (USFWS), bluntly puts it: “There will [only] be a massive decline in poaching when the market demands stop or all the elephants are gone.”
Still, despite the data and the carnage, Ruggiero—and some other conservationists—believes that there is a way for the trajectory to be slowly reversed.
“Although it’s getting very late, it’s not too late.” But, he warns, “we have exhausted all the margins for error and inaction. Every day that lapses, while we do not act in a strategic, concerted, and energetic way, we get closer and closer to the abyss.”
Photograph courtesy Michael Nichols/National Geographic Creative
The Hope of Gabon
Right now Gabon is working hard to keep us from the abyss. This might come as a surprise, since Gabon is a relatively small country, about the size of the United Kingdom. Nearly 90 percent of the nation consists of rain forest, and though Gabon’s rain forests constitute only a fraction of the continent’s, they shelter close to a remarkable 60 percent of Africa’s remaining forest elephants.
If you compare the landmasses of Gabon and DRC, the latter should be the forest elephants’ stronghold by a wide margin. In 1990 DRC was thought to have between 300,000 and 400,000 elephants. Today—almost unimaginably—the number has fallen to roughly 12,000, and it’s still dropping.
Lee White, as the Executive Secretary of the Agence Nationale des Parcs Nationaux (ANPN), oversees Gabon’s thirteen national parks and two other protected areas.
He took this post in late 2009, with the goal of creating “an internationally renowned national service that is able to protect its wildlife and manage [its] parks.”
The goal is ambitious, especially given the current stakes for Africa’s forest elephants. “We’ve lost up to 75 percent of all forest elephants in the last eight to ten years,” White says. “We continue to lose 10 percent of all [surviving elephants] every year. We’re fighting for the very survival of the forest elephant. Already far too many forests are silent.”
According to White, the battle for the survival of the forest elephant will be won or lost in Gabon. Ruggiero, who’s has been working on behalf of elephants for more than three decades, says he agrees “100 percent.”
Gabon is now estimated to hold just 40,000 to 45,000 forest elephants. The most comprehensive report on their current numbers was a paper coauthored by Fiona Maisels, of the Wildlife Conservation Society (WCS), and biostatistician Samantha Strindberg, also with WCS; the study was published last year in PLOS ONE (“Devastating Decline of Forest Elephants in Central Africa”).
Two-Thirds of Forest Elephants Gone
Their study, recently updated, shows that 65 percent of Africa’s forest elephants have been killed.
The report contains other depressing facts, including that 95 percent of the forests in Democratic Republic of Congo (DRC) are devoid of elephants; that 200,000 African forest elephants were likely lost between 2002-2013; and that the overall population is less than 10 percent of its potential size.
“We would have been delighted if there had been a slowdown of the loss,” Maisels says, “but it doesn’t look like it.”
One of the most significant long-term massacres of forest elephants has taken place in Minkebe National Park in northeast Gabon. Minkebe is considered one of, if not the most, important forest park for elephants in Africa. In 2004, the park and its surrounding buffer zone had 29,000 forest elephants. But when a survey was done again in 2012, the number had plummeted to 7,000.
What Happened?
By email from Libreville, Gabon, White wrote, “The sad reality is that upwards of 15 million conservation dollars, mostly by WWF—much from USAID—was spent in Minkebe during the poaching frenzy.”
He emphasized that the problem was that there wasn’t a coordinated, active engagement between the NGOs and the Gabon government—there was money, but no effective presence. “Unfortunately, there was not a strong partnership with the government and those [dollars] did not save the elephants. WCS and WWF helped create the parks—but this failure demonstrates clearly that unless there is strong government engagement, they cannot succeed alone.”
Exacerbating the problem, between 2002 and 2011 a gold mining camp grew rapidly inside the 2,920-square-park, bringing in 6,000 people. These people didn’t restrict themselves to mining gold.
The mining population was trafficking in ivory, as well as “illegally panning for gold…[trafficking in] bush meat, drugs, arms, prostitutes, and, although the evidence is sketchy, children who were forced to work in the mines,” White says.
Minkebe: A Wake Up Call
In 2011 Richard Ruggiero and WCS scientist and then National Geographic Society Explorer-in-Residence J. Michael Fay assessed the situation in Minkebe, estimating that 50 to 100 elephants were being killed daily inside the park and the buffer zone.
The information galvanized ANPN—in conjunction with the army—to close the gold mining camps, and later that year all 6,000 people were summarily moved out of the park and buffer zone. A rotating detachment of 120 soldiers is now based, semi-permanently, in the park to protect the remaining elephants.
White describes what happened in Minkebe as a “wake up” call. The situation now, he says, is much changed. “We have a strong partnership, and the government is shouldering its responsibility to protect [the elephants], which leaves the NGOs able to provide technical support on management, science, community relations and development, tourism development, etc.”
In June 2012 Gabon burned its ivory stockpile to signal its zero-tolerance policy for wildlife crime.
But have no doubt: Poaching still goes on in Minkebe and other parks in Gabon.
In July 2013, 1,148 tusks were seized in Hong Kong via Togo. According to Samuel Wasser—head of the Center for Conservation Biology, University of Washington, whose goal is to identify poaching hot spots in Africa by conducting DNA tests on officially seized ivory—some of those tusks originated in the Minkebe park region in northeast Gabon.
Furthermore, Wasser says, the majority of the tusks were “very small, which suggests they were poached from young elephants. This indicates the whole region is being heavily poached.”
Who Are the Poachers?
White assesses that “most poaching in Gabon is done by foreign nationals illegally penetrating across our remote forest borders, and most traders are West African.”
More than half the poachers, he says, are Cameroonians illegally crossing into the country, often armed with .458s. Another significant group is the Congolese, who come in armed with Kalashnikovs.
Fiona Maisels explains that part of the challenge of protecting forest elephants is that “you can’t see what is going on. The poachers go into the forest, kill the elephants, hide the ivory until nighttime, and sneakily go down the river and pay off authority figures as they go. It’s not only the fact that they’re in the forest but that also the forest elephant countries—except for the honorable Gabon—have serious governance issues, and it’s easy to launder things, including transport.”
London: More Than Empty Words?
The recent London Conference on Illegal Wildlife Trade gives hope. Ruggiero says he “sensed a significant increase in the state of awareness and will to address the poaching and trafficking crises. [London] had more political support and a sense of urgency than I have ever seen heretofore.”
White agrees. “I think this one has potential to be different. But we will judge by the action it catalyzes, so ask me in six months.” He says that if the proposal to impose a 10-year total ivory ban becomes a reality, “We’re onto something.”
Gabon’s President Ali Bongo Ondimba spoke at the conference, vowing that upon his return home he would “sign a new law making elephant poaching and trafficking a crime, raising the minimum sentence for convicted poachers to three years, and requiring a life sentence in cases involving organized crime.” (As of now, the new law has not been signed).
In a speech at the accompanying International Wildlife Trafficking Symposium at the Zoological Society of London (ZSL), White detailed ANPN’s progress. The agency has almost doubled its personnel every year for the past four years. It now has 600 guards, and the hope is to expand the number to 800 by the end of 2014. (In 2009, when White was appointed, there were just 50 staffers and not a single government vehicle, and wardens had to hitchhike with NGOs to get into the parks.) About 150 poachers have been arrested in Minkebe National Park in the past two years. Significantly, the government of Gabon has increased ANPN’s budget from one million dollars to 18 million annually.
Esprit De Corps—Key to Success
White works hard to foster what he calls an “esprit de corps” for the wardens (“If your staff aren’t motivated, you’re not going to win”) by increasing salaries, offering retirement policies, and providing medical insurance for families. “We’ve made the career for an eco-guard really worthwhile,” he says.
He also says that under a joint USFWS-ANPN agreement, the U.S. government hopes to double its annual financial commitment from three million dollars to six million, and “new capacity building and training initiatives will be undertaken.”
Perhaps most important, White continues to work closely with Gabon’s president Ali Bongo Ondimba, whom he calls his greatest ally.
Gabon has worked so proactively in the past few years, White said in his ZLS speech, that the country is now considered a model for wildlife conservation in Africa.
But there’s more to be done: “We’re far from getting to the level of performance that we need to be at to deal with the problem. If we’re cited as a model, that’s because the other agencies around central Africa are so weak—and that’s why we have 58 percent of the [forest] elephants where we should have only 10 percent. Because we’ve lost them all everywhere else.”
Stain on Humanity
Writing from the frontlines in Gabon, Richard Ruggiero made an impassioned plea: “I have had the good fortune to have lived with elephants for many years, and I think I have a fairly good grip on what they are, and maybe even how they think and feel. With their demise, so will pass one of great glories of the natural world—maybe the greatest.”
Ruggiero continued: “I have called this a stain on humanity, which is putting it mildly. It would be unforgiveable. To save them from ourselves is not only biologically essential, it should be one of humankind’s greatest endeavors—an effort that would require a heroic and selfless mission.
“Does the U.K. meeting represent the beginning of this? There were people there whom I heard expressing that. Wishful thinking? I need proof, not just words and more declarations. Talking is easy, acting and succeeding are something else.

Fútbol.:Para ver en vivo y gratis, pincha aquí, México vs Chile de Copa América 2016

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Argentina, 4; Venezuela, 1 (finalizado)
Bienvenidos a la retransmisión del México vs Chile en vivo online. Partido de los Cuartos de Final de la Copa América Centenario, hoy sábado 18/06/2016 a las 21 horas, desde el Levi's Stadium de Santa Clara, California, en AS. 

Previa del México vs Chile de Copa América 2016 

México y Chile disputarán un partido de pronóstico reservado en Copa AméricaEn los últimos dos años, se han enfrentado en tres ocasiones, con saldo de un triunfo para el Tri, 1-0, y dos empates: 0-0 y 3-3, este último en la edición 2015 del certamen.

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Selección de México

México llega a este encuentro tras avanzar como líder del Grupo C de Copa América, donde sumó siete puntos, para colocarse por encima de Venezuela.¨
“No hemos tratado los penales. Me parece que los penaltis en el entrenamiento son un gesto técnico; en un partido de fútbol son un estado emocional", dijo el técnico mexicano, Juan Carlos Osorio. 

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Selección de Chile

Chile arriba a este compromiso como segundo lugar del grupo D, donde terminó con seis puntos, sólo por debajo de Argentina.
En en papel, México luce como favorito, ¿podrá Chile dar la sorpresa y meterse a la Semifinales de Copa América? 
Quién gana, ¿México o Chile?

Retransmisión del México vs Chile en vivo

¿A qué se debe que los hombres tengan la nariz más grande que las mujeres?

El actor y cantante Jimmy Durante y su famosa nariz.
El actor y cantante Jimmy Durante y su famosa nariz.
FOTOGRAFÍA DE WEEGEE (ARTHUR FELLIG), INTERNATIONAL CENTER OF PHOTOGRAPHY/GETTY IMAGES
En un estudio de la Universidad de Iowa, los investigadores han llegado a la conclusión de que las narices de los hombres son, de media, un 10% más grandes que la de las mujeres, y sugiere que es debido a que los hombres tienen más masa muscular, que requiere más oxígeno.
Las narices más grandes permiten respirar más oxígeno, que les ayuda a aumentar el tejido muscular y mantenerlo, como explica Nathan Holton, director de la investigación.
: «La visión de los hombres y las mujeres es diferente».
Para su estudio, el equipo de Holton observó el tamaño y crecimiento de la nariz de 38 hombres y mujeres de entre 3 y 25 años aproximadamente.
Así, descubrieron que las diferencias de tamaño entre sexos empiezan a manifestarse hacia los 11 años, cuando comienza la pubertad y los varones empiezan a desarrollar mayor masa muscular y en las mujeres aumenta la grasa.
Estudios anteriores demostraron que el 95% del aumento de peso en los hombres durante la pubertad es masa muscular, mientras que en las mujeres es del 85%.
Las mujeres son mejores haciendo varias cosas a la vez
«Después de la pubertad los hombres suelen tener narices más grandes, porque tienen más músculos que, metabólicamente hablando, salen más caros», comenta Holton.
El grupo que sirvió de estudio era de ascendencia caucásica, pero se espera que los resultados sean parecidos con otras razas, pues las diferencias físicas entre hombres y mujeres parecen ser universales.
 «¿Por qué los dedos anulares de los hombres son más largos?»
La nariz de los neandertales
En realidad, el sexo no es la única variable de la que depende el tamaño de nuestra nariz. Décadas de investigación han demostrado que el tamaño y la forma suelen cambiar con el clima, para calentar y humidificar mejor el aire que respiramos.
Según el último estudio, también aparecen diferentes tamaños cuando comparamos nuestras narices con las de los neandertales.
«Comparados con los humanos modernos, los neandertales tenían más masa muscular y necesitaban, por tanto, más oxígeno», explica Holton.
«Es muy posible que la reducción del tamaño de la nariz en los humanos modernos, comparados con los neandertales, esté relacionada con la pérdida de masa corporal».