No llevamos bien la desconexión porque sentimos que nos estamos perdiendo la vida real

La obligación de estar conectados invade todos los ámbitos de la sociedad y convierte la cotidianidad en un asunto extenuante

En la era de las redes y las conexiones, de los links y la instantaneidad comunicativa, la peor tragedia cotidiana es tener que escuchar que el teléfono marcado está desconectado o fuera de cobertura, que alguien tarde demasiado (es decir, dos días) en contestar un correo electrónico. Y la pérdida de conexión equivale a la muerte comunicativa, donde uno queda al margen de las oportunidades vitales. Si el fallo o la lentitud en la conexión los experimentamos como un verdadero drama es porque la comunicación inmediata forma parte de las posibilidades que damos por supuestas en una sociedad de la instantaneidad interactiva.
El éxito de la metáfora de la Red para describir la sociedad contemporánea se debe a la omnipresente realidad de la conexión. La conectividad es vista como un multiplicador de las actividades y de las oportunidades. El estado de conexión permanente se ha convertido en nuestra normalidad cotidiana. La obligación de estar conectado vale para todos los ámbitos de la sociedad: para el cultivo de la amistad, para la comunicación en la familia, para las organizaciones, la ciencia o los movimientos antiglobalización, para los niños a los que en una edad muy temprana pertrechamos con un móvil.
No llevamos bien la desconexión porque sentimos que nos estamos perdiendo algo
La conectividad es tanto un imperativo técnico como moral. Se trata de estar siempre integrado, disponible, accesible. No llevamos bien la desconexión porque estamos psicológicamente configurados con la sensación de que nos estamos perdiendo algo, sin argumentos para frenar la multiplicación de los contactos y apremiados por la exigencia de rendimiento continuo. No estar al alcance de los demás o resistirse a ciertas redes es toda una rareza. La conexión ha sido la clave de las oportunidades personales y la fuente de la riqueza para las naciones. La desigualdad digital se ha planteado como un problema de desigualdad en el acceso y no tanto a la capacidad efectiva de hacer algo con tales tecnologías.
Ahora bien, en menos de veinte años hemos pasado del placer de la conexión a un deseo latente de desconexión (Francis Jaureguiberry). Del mismo modo que el ocio y la pereza fueron reivindicados en la era del trabajo o el decrecimiento en medio del éxtasis del crecimiento y la aceleración, han ido apareciendo en los últimos años diversos elogios de la desconexión. Las reivindicaciones de un derecho a desconectar se han venido sucediendo a medida en que eran más visibles los inconvenientes y las patologías de la hiperconectividad. Aumentan los diagnósticos que hablan de una verdadera dependencia provocada por el exceso de interpelaciones y la sobredosis comunicativa.
¿A qué se debe este malestar que surge allí donde hasta hace poco celebrábamos una verdadera orgía del contacto y la accesibilidad? De entrada, al hecho de que el imperativo de la conectividad es una forma de poder, una imposición que exige de nosotros disponibilidad continua. El hecho de no responder inmediatamente al teléfono, por poner un ejemplo cotidiano, es algo que ahora debemos justificar. El imperativo de la inmediatez comunicativa se ha convertido en una estrategia de abreviación de los plazos y generación de la simultaneidad, lo que incrementa la aceleración general y la cantidad de cosas que podemos (y debemos) hacer. Pensemos en el teletrabajo, que en pocos años ha pasado de ser una liberación a experimentarse como una maldición. Donde rige la teledisponibilidad permanente, la urgencia se contagia hasta el espacio privado, que ya no resulta protegido por la distancia física.
Existen aplicaciones que bloquean las redes sociales cuando uno quiere no ser interrumpido
El exceso de conectividad se vive subjetivamente como una carga porque el impulso de comunicar y expresar nos está situando fuera de todo autocontrol subjetivo. Seguramente hemos traspasado ya el umbral a partir del cual el networkingse convierte en overlinking, la complejidad resulta irreductible y la sensación más habitual es la de estar desbordado. Todo ello ha llegado a provocar una náusea telecomunicativa, una fatiga tecnológica que se traduce en un deseo de desconexión, aunque sea parcial.
Cada vez hay más problemas que tienen que ver con el exceso de conectividad: las decisiones se complican cuando intervienen demasiadas personas e instancias; donde esperábamos una crowd intelligence tenemos más bien una conducta adaptativa que dificulta la creatividad personal; hay conexiones siniestras que están en el origen de cierta corrupción (entre los poderes políticos, económicos y mediáticos) y que solo se resuelven desacoplándolos; experimentamos el agotamiento que supone no tener espacios libres de conexión o la obligación de estar siempre localizables... La idea de "enredarse" tiene cada vez más connotaciones negativas, que aluden a la pérdida de tiempo, a quedar entrampado, a una omisión de lo verdaderamente importante.
Frente a este malestar, aumentan las estrategias de desconexión. En primer lugar, las de tipo personal, en la gestión de la propia conectividad. El objetivo sería preservar el propio ritmo en un mundo que empuja hacia la aceleración y a defenderse de un ambiente telecomunicacional intrusivo. Algunos reivindican el derecho a hacer una pausa, a no atender todo lo que nos solicita. Aquí cabe mencionar toda una serie de prácticas de desconexión voluntaria que permiten la desintoxicación informativa, como gestionar la atención y reducir el número de las informaciones a las que se hace caso, o modos de rehusar la comunicación continua, como desconectar el teléfono o el correo electrónico mientras se trabaja. Como decía Deleuze se trataría de "crear vacíos de comunicación, interruptores, para escapar al control". La espera, el aislamiento y el silencio, que habían sido entendidos como una pobreza a la que había que combatir, pasan a ser opciones positivas que permiten construir la autonomía personal.
La ciudad nos enseña prácticas de indiferencia social útiles para civilizar el espacio digital
En Francia ha habido recientemente un debate en el que se ponía en cuestión que estar conectado veinticuatro horas fuera bueno para los trabajadores; hay empresas californianas que envían a sus empleados a estancias para curar su exceso de conectividad; se da el caso también de empresas que han prohibido todo correo profesional a partir de cierta hora y durante los fines de semana. Me da la impresión de que estar desconectado es algo que va poco a poco perdiendo algunas de sus connotaciones negativas, que ya no designa una deficiencia comunicativa sino una práctica voluntaria que puede ser beneficiosa. Tal vez ilustre este cambio de valores el hecho cotidiano de que las vacaciones se hayan convertido para muchos en algo que ponemos bajo la metáfora del "desconectar".
Las estrategias para desconectar pueden agruparse en las de tipo temporal o espacial, según sea la dimensión en que se realizan. Las desconexiones temporales tienen que ver con la recuperación de un tiempo propio en el que el individuo pueda encontrar sus propios ritmos, el sentido de la duración y de la espera, de la reflexión y la atención. Se basan en el descubrimiento, tras décadas de sumisión a la prisa, de que los tiempos propios (de la reflexión, la distancia y la maduración) son fundamentales para construirse a sí mismo como sujeto. A veces basta con adquirir hábitos elementales como no contestar inmediatamente o ralentizar el trabajo. Desconectar, en este sentido, no tiene por qué significar salirse del tiempo sino encontrar el propio ritmo y no dejarse imponer unas aceleraciones que son discriminatorias, que no se corresponden con el tiempo que nos caracteriza íntimamente o con el propio de nuestro modo de trabajar (como las exigencias de rentabilidad a los saberes humanísticos, por ejemplo, o un criterio de innovación tomado de las ciencias naturales).
Las estrategias de desconexión espacial consisten en un placer inédito para nuestros antepasados: "La felicidad de estar ilocalizable" (Miriam Meckel). Se trata de salir de un ámbito en el que rige el ideal —que termina convirtiéndose en obligación— de transparencia o de reivindicar el derecho a no estar geolocalizable, interrumpiendo dicha función en nuestros móviles y ordenadores.
Hay empresas californianas que envían a sus empleados a  curar su exceso de conectividad
De hecho, nuestros dispositivos desarrollan cada vez más estas posibilidades de desconexión. Del mismo modo que los coches tienen la posibilidad de desconectar el sistema de conducción asistida o los fusibles saltan en nuestras casas cuando la intensidad eléctrica es excesiva, ya existen aplicaciones que bloquean la tentación de las redes sociales como AntiSocial, Afirewall o SelfControl cuando uno quiere no ser interrumpido y pretende aislarse para trabajar durante un tiempo. Igualmente hay filtros cada vez más sofisticados para proteger a los niños en el espacio abierto de Internet. Cabe mencionar en este sentido, como un movimiento contrario al frenesí expresivo de las redes sociales, movimientos como Anonymous, que reflejan el deseo de despersonalizar ciertas intervenciones en la Red. O pensemos, sin ánimo de hacer la lista exhaustiva, en el hecho de que la seguridad de las comunicaciones tiene que ver con soluciones que dificultan la accesibilidad a cualquiera, es decir, con estrategias para limitar la conectividad.
¿Cómo equilibrar las ventajas de estar conectado con la libertad de no estarlo siempre ni absolutamente? Propongo pensarlo mediante una analogía con la ciudad y plantearnos como objetivo urbanizar el espacio digital. Los grandes teóricos de la vida urbana (como Simmel, Bahrdt o Goffman), a contracorriente del tópico que exaltaba la cercanía y autenticidad de los pequeños enclaves comunitarios, subrayaron el anonimato que hacían posible las grandes ciudades, la libertad frente al control, la indiferencia generalizada, una cierta desatención, esa combinación de relaciones y privacidad, donde uno puede decidir qué aspecto de la propia personalidad desvela u oculta a los demás. El sociólogo alemán Georg Simmel dijo algo acerca de la ciudad moderna que podría sernos muy útil a la hora de pensar el tipo de interacción que debemos construir con las redes sociales. Llamó la atención sobre el hecho de que las ciudades son formas "débiles" de comunidad y comunicación, en las que es posible una cierta indiferencia frente a las múltiples ofertas de interacción. A diferencia de lo que ocurre en el mundo rural, en ellas no es obligatorio saludar a todo el mundo, ni comprar a todos los que nos ofrecen algo, ni considerar como un desprecio que no se fijen en nosotros. En la ciudad es posible ignorar a otros y disfrutar la libertad del ser ignorado por otros, el derecho a la no intromisión, a no ser juzgado.
La ciudad nos enseña muchas prácticas de indiferencia social que pueden ser de gran utilidad para civilizar el espacio digital. La experiencia de la distancia urbana podría ser un modelo para pensar de qué modo disfrutar de las posibilidades de interacción que nos ofrecen las TICs sin renunciar a las diversas formas de libertad que sólo pueden disfrutarse mediante una práctica de desconexión.
En un mundo en el que la inmediatez y la vecindad son lo habitual, resulta imperativo recuperar el sentido de la distancia como algo que uno debe procurarse para ralentizar el ritmo de la comunicación y la decisión, para sustraerse a la influencia de las opiniones ajenas y pensar por cuenta propia, para decidir uno mismo en su propio espacio y con su propio tiempo. Si en el pasado la distancia era un obstáculo para muchas cosas, hoy es un instrumento que facilita la autonomía personal.

Último sondeo. Guerra en el PSOE, 30/35 diputados socialistas nunca apoyarían a Podemos.



La misma noche del 26J, Pedro Sánchez, será apartado del PSOE. A menos que gané las elecciones, del oscuro pacto con Podemos solo el sabe lo acordado. ¡Ojo¡ será apartado hasta de partido. Acaban de nombrar a Carolina Bescansa como posible Ministra de Justicia. La irrupción en escena de Unidos Podemos, la coalición electoral pactada entre Pablo Iglesias y el líder de IU, Alberto Garzón, puede tener efectos más allá de alterar el equilibrio de fuerzas entre la izquierda. La masa crítica de votos que acumula, un 25% según el sondeo preelectoral  le permite rebañar restos en muchas circunscripciones y aumentar considerablemente sus escaños, pero puede hacer efecto a la inversa. No solo supera al PSOE como segunda fuerza. Debilita al PP y a Ciudadanos, que con porcentajes similares o superiores a los del 20-D pierden diputados. El bloque de izquierdas, en unas elecciones marcadas por la polarización, sale reforzado: Unidos Podemos y los socialistas rozarían juntos la mayoría absoluta. Lo que si hay que tener en cuenta es que varios diputados socialistas nunca apoyarían al PSOE. 
La estrategia del desempate, impulsada por el PP y Unidos Podemos al ningunear al PSOE y a Ciudadanos y presentar estas elecciones como una batalla entre dos extremos, solo parece haber beneficiado a la formación de Pablo Iglesias. El Partido Popular sigue siendo la fuerza más votada según el sondeo de Metroscopia (29%), pero con un porcentaje de votos prácticamente idéntico al del 20-D (28,7%). Una victoria pírrica, a tenor de la estimación de escaños que se le atribuye: 114, nueve menos que los que obtuvo en diciembre.
La coalición formada por Podemos e Izquierda Unida, sin embargo, ha consolidado e incluso aumentado en unas décimas la segunda posición, según el sondeo. Unidos Podemos logra arrebatar al PSOE el liderazgo de la izquierda y puede conseguir algo más: trasladar a los socialistas la misma noche del 26-J, de confirmarse estos resultados, una notable presión ante la posibilidad real de que las fuerzas de izquierda sumadas se acerquen a la mayoría absoluta. Metroscopia atribuye a Unidos Podemos una estimación de 93 escaños, 22 más que los que obtuvieron entre los dos, pero por separado, el pasado 20-D. Junto a los 82 escaños que el mismo sondeo otorga al PSOE (ocho menos que en diciembre), sumarían 175 diputados. Estarían a un escaño de la mayoría absoluta, y sin ninguna necesidad de tener que contar con las formaciones independentistas.
El PSOE ha realizado una campaña a la defensiva que no le ha permitido avanzar en su expectativa de voto. Pedro Sánchez ha visto desdibujado su papel al tener que responder a tres estrategias en su contra; la polarización creada por el PP y Podemos, que le arrinconaba; la apropiación sin complejos por parte de Iglesias de la etiqueta de la socialdemocracia; y las acusaciones de indefinición ante su resistencia a desvelar qué pactos prefiere tras el 26-J. Como consecuencia, apenas ha variado su estimación de voto en los sucesivos sondeos y, con un apoyo del 20,5%, pierde incluso un punto y medio respecto del resultado que obtuvo en diciembre.
Paradójicamente, más allá de las consecuencias internas en el partido que un resultado así puedan provocar, los socialistas se pueden convertir, desde su tercera posición, en la fuerza central de la que dependa cualquier opción de formar un Gobierno.

Ciudadanos muy a la baja.

Albert Rivera ha protagonizado una campaña ofensiva, para mantener la relevancia de Ciudadanos y no perder, a su vez, el espacio de la centralidad que sus votantes tanto aprecian. No le ha ido mal en ese sentido. Metroscopia le atribuye una estimación de voto del 14,5%, unas décimas más que en diciembre. Y sigue siendo el líder más apreciado, después del suyo propio, entre los votantes del Partido Popular y del Partido Socialista. Sin embargo, Rivera sufre como el PP los efectos que Unidos Podemos provoca en el reparto de escaños: con mejor resultado, el sondeo le atribuye un diputado menos que en diciembre. Y sobre todo, la pérdida de peso parlamentario del PP y del PSOE que la encuesta vaticina hace que la influencia de Ciudadanos a la hora de intentar sacar adelante una investidura pueda ser, en esta ocasión, mucho menor.

El PSOE y Unidos Podemos, los partidos con más rechazo

Es la prueba más evidente de que la campaña electoral del 26-J ha sido la campaña de la polarización: las dos formaciones a los que los sondeos atribuyen mayor estimación de voto, el PP y Unidos Podemos, son a su vez las que más rechazo provocan entre el electorado en general. Un 57% de los encuestados dice que no votaría en ningún caso al Partido Popular. La coalición de izquierdas causa rechazo en un 43% de los electores.
De los cuatro principales líderes, solo Rivera obtiene un saldo evaluativo positivo (la diferencia entre los que aprueban y desaprueban su gestión). En el sondeo, a pesar del cuádruple empate que refleja en muchos aspectos, Pablo Iglesias se sitúa por vez primera junto a Pedro Sánchez (ambos con un 23%) como el favorito de los españoles para presidir el Gobierno.

Los líderes de Ciudadanos en Madrid, Begoña Villacís y Cesar Zafra, llamados a declarar

Los líderes de Ciudadanos en Madrid, Begoña Villacís y Cesar Zafra, llamados a declarar como testigos seis días antes de las Elecciones del 26J por la trama de corrupción en el partido de Albert Rivera investigada en la capital de España, considerada por la Justicia de “especial complejidad”

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El titular del Juzgado de Instrucción nº 41  de Madrid, Juan Carlos Peinado García, un Magistrado con una dilatada y brillante carrera judicial por distintos Juzgados y por la Audiencia Provincial de Madrid, ha citado a declarar el próximo día 20 de junio -seis días antes de la celebración de las próximas Elecciones Generales-, a dos de los principales líderes del partido de Albert Rivera en la capital de España: su portavoz en el Ayuntamiento de Madrid, Begoña Villacís Sánchez, y su portavoz adjunto en la Asamblea de Madrid, Cesar Zafra Hernández.
Ambos han sido llamados a prestar declaración dentro de la instrucción que se sigue por la supuesta trama de corrupción en el partido Ciudadanos en la capital de España, considerado por este Juzgado y por la Fiscalía como de “especial complejidad” de acuerdo al artículo 324 de la Ley de Enjuiciamiento Criminal. Así se lo ha hecho ya saber el Magistrado Peinado a las partes personadas tras el Informe positivo del Ministerio Fiscal fijando un plazo máximo para la instrucción de 18 meses.
Tanto Begoña Villacís como Cesar Zafra acudirán de entrada a la declaración en calidad de testigos, por los que ambos están obligados a decir toda la verdad sobre esta supuesta trama de corrupción dentro del partido Ciudadanos. Villacís lo hará además como denunciante en las diligencias previas 4679/2015 que investigan la supuesta falsificación documental, suplantación de identidad y cohecho, entre otros delitos, con respecto a su persona, como portavoz de Ciudadanos en Madrid, y realizadas presuntamente por parte de la ex secretaria de organización de la formación naranja en la capital de España, Patricia Ocaña Cobos.
Se debe aclarar si esta ex alto cargo de Ciudadanos falsificó o no el contrato de Antonio López Martínez como asesor económico del partido en Madrid y suplantó la firma y la persona de Begoña Villacís, en una guerra interna por el control de Ciudadanos en la capital de España, donde están involucrados el portavoz y ex diputado de Ciudadanos en el Congreso Miguel Ángel Gutiérrez Vivas, número cuatro de la formación naranja por la capital de España y uno de los responsables que Albert Rivera ha designado en el Congreso de los Diputados para controlar su partido, junto al diputado autonómico Cesar Zafra, el otro gran controlador del partido en Madrid.

La simbiosis entre Gutiérrez y Zafra

Afiliados consultados por este periódico han descrito a Miguel Ángel Gutiérrez como un personaje con muy pocos apoyos dentro de la formación en Madrid que no sean los de su gran amigo el diputado autonómico César Zafraportavoz adjunto en la Asamblea de Madrid junto a Ignacio Aguado. Tanto Zafra como Gutiérrez son los controladores del partido de Albert Rivera en Madrid y ambos están acusados de falsear su currículum.
Varios afiliados de Ciudadanos  que contra lo expuesto en su curriculum, César Zafra, coordinador de la Agrupación de Ciudadanos Madrid, no habría desarrollado su carrera profesional en una empresa de productos relacionados con el ocio digital ni había ejercido como abogado tal y como refleja en su biografía profesional. Por ejemplo, el haberse inventado “su carrera profesional en una empresa de productos relacionados con el ocio digital (ARS)”, cuando supuestamente no era verdad. Como tampoco, aunque es licenciado en Derecho, que fuera asociado al despacho de abogados de Tomás Martínez Aybar, amigo de su padre. “Toda una trayectoria profesional, manipulada para llegar a ser hoy en día un político de relieve en C´s”, según las denuncias.
Los dos, Zafra y Gutiérrez, monta tanto uno como el otro, han ido implantando la marca Ciudadanos de la Comunidad de Madrid mediante una red clientelar a su entero servicio y disposición, declara aExtraconfidencial.com uno de los afiliados preguntados que prefiere guardar también su anonimato por miedo a represalias. Son personas que les encanta el poder. Contaban todo lo que hablábamos a la gente a cambio de intentar controlarnos más, afirma otro afiliado.
Se da la circunstancia que el portavoz de CiudadanosMiguel Ángel Gutiérrez, ha sido denunciado durante la instrucción de este caso de haber sido la persona que amenazó a la ex secretaría de organización de Ciudadanos en Madrid, Patricia Ocaña, durante las primarias de esta formación para que ésta renunciara a ir en las listas electorales. Así consta en la declaración judicial de Patricia Ocaña, que se produjo el pasado día 18 de marzo ante el Juzgado de Instrucción nº 41 de Madrid 

Caso muy complejo

La decisión tomada este pasado día 27 de mayo por el Magistrado Juan Carlos Peinado, tras el informe positivo de la Fiscalía, de considerar la causa como de “especial complejidad” permitirá al titular del Juzgado de Instrucción nº 41  disponer de 18 meses para finalizar la instrucción en lugar de los seis meses que precisa la Ley como plazo máximo para investigar una causa, todo en virtud de la reforma de la Ley de Enjuiciamiento Criminal que fija los plazos de la instrucción para las causas sencillas y complejas. Esta decisión da una idea de la magnitud y dimensión de la trama de corrupción dentro de Ciudadanos en la capital de España.
Según fuentes de la investigación, es tan abrumador el número de pruebas documentales en todos los formatos (llamadas, documentos, correos electrónicos, whatsapps, etc), los oficios pedidos, las personas con cargos relevantes susceptibles de ser llamadas a declarar en la calidad que estime oportuna Su Señoría (testigos o investigados), que la Fiscalía ha solicitado al magistrado Penado que esta trama de presunta corrupción en Ciudadanos se iguale a otros juicios de gran importancia a nivel nacional que implican a los grandes partidos políticos, como el Caso Gürtel en el PP o el Caso de los Eres en el PSOE.

Declaración inminente

La primera medida tomada por el Magistrado titular del Juzgado de Instrucción nº 41 de Madrid ha sido llamar a declarar con rapidez a estos dos altos cargos de Ciudadanos. Por ejemplo, Begoña Villacís Sánchez, portavoz del Grupo Ciudadanos en el Ayuntamiento de Madrid, deberá declarar en cuanto a la veracidad o falsedad de su firma y correo electrónico en los documentos; y corroborar si conocía a no la existencia del demandante Antonio López Martínez, quien ha pedido ya al juzgado la aprobación de todo el abrumador aporte documental que obra ya en poder de la Justicia. Y Cesar Zafra deberá aclarar la importancia y relevancia que tenia Patricia Ocaña en la formación naranja en función de su cargo de secretaria de organización del partido de Albert Rivera en la capital de España.
La defensa del demandante Antonio López Martínez también ha solicitado al magistrado que se cite a declarar, “en la calidad que estime oportuna su señoría”, al concejal del grupo Ciudadanos en el Ayuntamiento de Madrid, Sergio Brabezo; a Ana Domínguez, concejala del grupo Ciudadanos en el Ayuntamiento de Madrid; a Sofía Miranda Esteban, concejala de Ciudadanos   en el Ayuntamiento de Madrid; y aIván David Prieto, asesor del grupo municipal C´s en el Ayuntamiento de Oviedo, y que está siendo investigado por un grave escándalo de corrupción en Asturias  para que verifique según conversación telefónica, que el secretario de organización nacional de C´s, su amigo Francisco Hervías Chirosa, sabía de la existencia de Antonio López Martínez, así como del propósito de su estancia en Madrid y la misión que iba a desempeñar dentro del grupo C´s.
Y, fundamentalmente, se llame a declarar a Miguel Ángel Gutiérrez para que responda de las graves acusaciones y coacciones que salieron a relucir en la declaración prestada por Patricia Ocaña Cobos en ese juzgado con fecha de 18 marzo de 2016. Se quiere depurar de una vez todas las responsabilidades pertinentes de los altos cargos de Ciudadanos involucrados en esta trama de presunta corrupción interna dentro del partido de Albert Rivera.

Brie Larson: "Ganaré o no ganaré el Oscar, pero cuando llego a casa me toca bajar la basura"


Brie Larson: "Ganaré o no ganaré el Oscar, pero cuando llego a casa me toca bajar la basura"

La actriz californiana opta a la estatuilla a mejor actriz por su papel en 'La habitación', historia de una mujer secuestrada que cría a su hijo durante su cautiverio2

EFE / LUONG THAI LINH
La actriz Brie Larson, en una reciente visita a Hanoi (Vietnam). 



Tras conseguir el Globo de oro y el premio del sindicato de actores a la mejor actriz, Brie Larson (California, 1989) aspira ahora al Oscar por su memorable interpretación de la víctima de un secuestro en 'La habitación'. Su nombre está en boca de todos, como si fuera el nuevo descubrimiento de Hollywood. Sin embargo, lleva actuando desde niña. 'Infiltrados en clase', 'Escenas de un crimen', 'Y de repente tú' o 'Las vidas de Grace' son algunos de los títulos que forman parte de su extenso currículo. Además de directora y guionista de cortos, la polifacética actriz está embarcada en una exitosa carrera musical desde hace una década.


Por si fuera poco, deja a todos impresionados cada vez que pisa una alfombra roja. Cuando aparece ella, todo se ilumina. "Sí, después de un año muy intenso me hacia falta un poco de glamur y diversión", afirma refiriéndose al tiempo que estuvo sometida a la tortura psicológica de ese estudio claustrofóbico sobre la libertad que es 'La habitación'. En ella da vida a Ma, una joven secuestrada por un psicópata, que la deja embarazada, y tras dar a luz en cautividad, se pasa cinco años criando y educando a su hijo haciéndole creer que vivir encerrados en una cuarto es perfectamente normal.
¿Qué significan para usted todos estos premios y el reconocimiento que está teniendo por su trabajo en 'La habitación'? Para mí significa que he sido capaz de conectar con los demás, algo que nunca me creí capaz de hacer. Siempre tuve miedo a no ser querida o no ser una persona normal. En el colegio no era la más guapa de la clase ni tampoco la más fea, con lo cual pasaba totalmente desapercibida. Como si no existiera. 
Me parecía que todo el mundo sabía hacer algo menos yo y que nadie se cuestionaba nada mientras que yo era un mar de confusiones. Hasta que empecé a usar todas esos miedos y dudas en mi trabajo. De repente vi que la gente respondía diciendo que se sentían igual de confusos que yo. 'La habitación' ha sido el mayor ejemplo de ello.

¿Se atrevería a decir que Ma es el papel de su vida? No creo que existan muchos papeles como el de Ma. Todavía no hemos llegado a ese punto donde estar saturados de personajes femeninos que son fuertes y complicados.  Se producen uno o dos al año y este ha sido uno de ellos. Yo simplemente trato de subirme a ese tren.
No solo se ha subido sino que va en primera clase. ¿Qué ha significado tener un director como Lenny Abrahamson conduciendo ese tren? Lenny es muy humano, así que sentí en muy buenas manos. Me dio la oportunidad de transcender a una historia tan terrorífica y transformar esos horribles eventos en algo positivo, pensar que es una historia sobre el poder del amor y la libertad para no centrarme en la tortura y el cautiverio.
¿Cómo se preparó para ponerse en la piel de una persona secuestrada? Fui a retiros de silencio para ayudarme a entender lo que habrían sido para mi personaje esos dos años de completa soledad, antes del nacimiento del hijo. Estuve en completo silencio durante un mes en mi casa. Cuando eliminas todo estímulo, es como si el cerebro dijera: por fin tenemos un poco de espacio.
 


¿Y qué más le decía su cerebro? Recordé mi infancia, cuando tenía siete años y mi madre llenó nuestro viejo Mercedes con nuestras cosas. Nos fuimos a Los Ángeles porque yo quería ser actriz. Nos mudamos a un estudio. Teníamos una cama que salía de la pared, vivíamos de tallarines y yo solo tenía un par de juguetes de McDonalds. ¡Pensé que estábamos viviendo el sueño! Sin embargo, recuerdo que a veces me despertaban los sollozos de mi madre. Años más tarde me di cuenta de que nos mudamos allí porque lo pasó muy mal con el divorcio.
Brie Larson
ACTRIZ

"Siempre tuve miedo a no ser querida. En el colegio no era la más guapa ni la más fea de la clase. Pasaba desapercibida, como si no existiera"

El director dice que usted ayudó mucho a la hora de dirigir al pequeño Jacob Tremblay, que da vida a su hijo. ¿Aspira a dirigir un largometraje en el futuro?Sí, no solo dirigir sino también escribir guiones. Hace tres años escribí y dirigí un corto, que se estrenó en el festival de Sundance, y ganó un premio al mejor guion de comedia. Después, realicé otro que también estuvo en varios festivales. De momento me voy a concentrar en actuar, pero sigo escribiendo. Espero poder dirigir mi primer largo en un par de años.
Desde que se estrenó 'La habitación' no ha parado de hacer apariciones en público. ¿Como lleva toda esa presión? Bien porque la película ha gustado mucho en todas partes donde se ha estrenado, por lo tanto no siento ninguna presión. Aunque mi perspectiva de las cosas sea distinta ahora, yo sigo siendo la misma persona. Puede que haya ganado premios, puede que gane el Oscar, pero cuando regreso a casa me toca sacar la basura a la calle y dar de comer a mis perros y limpiar lo que ensucien. Todo va a continuar igual y eso es lo más importante.  No me siento nerviosa ni presionada por nada.

¿Ni siquiera cuando se trata de ser la más elegante en la alfombra roja? Para mí la elegancia en el vestir está en expresar con la ropa que llevas puesta lo que está sucediendo dentro de ti. Mi objetivo es reflejar cómo es mi alma, que es mucho más complicada que cualquier vestido que exista en el mundo
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OPERACIÓN FÉNIX: Este es el arresto domiciliario de Alejandra Conde.

El juez le permitió esta alternativa a la prisión por el delicado estado de salud de su hijo de nueve años. Sólo sale de casa para acompañarle al tratamiento médico. Lo que más echa de menos es correr.




 
Una medida que le fue concedida dado el grave estado de salud de su hijo mayor, de nueve años. "Su vida ahora mismo la marca su hijo y está muy agradecida al juez por su humanidad y por haberle permitido seguir a su lado en estos momentos", confiesa una amiga de Alejandra.
Sus otros dos hijos no le preocupa tanto porque son pequeños y no se enteran todavía. La hija de Conde sabe de lo que habla. A los 17 años pasó de ser la princesa del colegio a asimilar que en las marquesinas del autobús hubiera carteles con la portada de Diario 16 en los que se decía que su padre era un ladrón de bancos.
La hija del ex presidente de Banesto no puede ausentarse del domicilio sin autorización judicial. De momento sólo se le ha concedido permiso para acompañar a su hijo al tratamiento médico que recibe y que el juez ha considerado necesario. El resto del tiempo permanece en el lujoso chalet de 'La Quintaleja' que su padre le regaló por su boda con Fernando Guasch Vega-Penichet. Este también fue detenido pero puesto en libertad tras declarar aunque tiene que comparecer semanalmente y se le ha retirado el pasaporte.



Alejandra tiene prohibido realizar cualquier actividad o transacción económica, movimiento bancario, orden de pago, cobro o transferencia similar a través de cualquier medio, oral, escrito, telefónico o internet. Lo que no le impide el arresto domiciliario es recibir llamadas o visitas. Aunque hasta el momento prefiere que no la visite nadie hasta que la situación se normalice.

Los que han podido hablar con ella por teléfono aseguran que "esta tranquila y preparando su propia defensa. Como buena abogada conoce los procedimientos y piensa demostrar su inocencia". Tiene previsto pedirle al juez un permiso para poder asistir el próximo mes de mayo a la Primera Comunión de su hijo mayor delicado de salud. Alejandra cuenta con la ayuda de un persona de servicio interna que le echa una mano con las tareas del hogar y el cuidado de los niños.



Lo que más echa de menos según el entorno es salir a correr por los alrededores de la urbanización, algo que hacía a diario y que ahora el arresto domiciliario no le permite. Alejandra suele participar en maratones, la última en la de Nueva York, en noviembre de 2015.
Hasta ahora la hija pequeña de Conde se encargaba de las finanzas de la familia y aunque hacia año que había colgado la toga, ahora ha decidido volvérsela a poner para defender su inocencia.