Manuela Carmena dice los vecinos de Madrid serán 'inspectores' de bares y restaurantes

Una terraza en la calle Montera, en el distrito Centro de Madrid.
El Ayuntamiento de Madrid facilita el acceso de las asociaciones del distrito Centro a las licencias de establecimientos de hostelería
La nueva ventanilla municipal estará abierta todos los miércoles y allí mismo se podrán presentar las denuncias si se detectan irregularidades

Los vecinos del distrito Centro actuarán desde esta semana como inspectores habituales de bares y restaurantes. El Ayuntamiento de Madrid ha creado una especie de ventanilla única para que las asociaciones que representan a los residentes de los barrios de la capital con mayor densidad de establecimientos de hostelería puedan comprobar si las licencias en vigor de los locales se ajustan a lo que realmente hacen.
El objetivo de esta medida es «agilizar y acercar la Administración al ciudadano», explica una portavoz del Área de Desarrollo Urbano Sostenible, de quien depende la Agencia de Actividades municipal. «Las consultas se harán sobre expedientes que son públicos y, en todo caso, con las condiciones de confidencialidad exigidas por la legislación en materia de protección de datos», añade.
Hasta ahora cualquier persona a título particular se podía informar de aquellos asuntos que le afectaban de forma individual, como por ejemplo una salida de humos de un local de preparación de comida situado en la planta baja de su edificio. La diferencia es que la labor de fiscalización se amplía a las organizaciones vecinales, que podrán acceder a todas las licencias de negocios establecidos en sus barrios y además con cita previa habitual establecida de antemano.

La nueva ventanilla estará abierta todos los miércoles desde las 9.00 horas a partir de hoy. Los responsables de ocho asociaciones de Centro (Las Cavas, Ópera, Chueca, Las Letras, Acibu, La Corrala, Justicia y Cascorro) irán alternándose semanalmente para solicitar información de los restaurantes y bares situados en sus zonas de influencia y, si procede, comunicar las irregularidades que detecten.
«En el caso de que alguna actividad se desarrolle sin ajustarse a la normativa urbanística o medioambiental, los representantes de los vecinos podrán presentar la correspondiente denuncia sin salir de la propia sede de la Agencia de Actividades, facilitándoles los datos necesarios para el posterior seguimiento de la misma», apuntan en el Ayuntamiento de Madrid. «Así se logrará una eficaz reacción municipal frente a quienes, incumpliendo la normativa, perjudican la convivencia y el medio ambiente urbanos», apostillan.

Las irregularidades más frecuentes

En la Coordinadora de Asociaciones de Vecinos de Centro estiman que, de los 3.000 establecimientos de hostelería registrados en el distrito, «más de la mitad realizan una actividad distinta a la autorizada o incumplen lo establecido en la licencia». Entre las irregularidades más recurrentes señalan los comercios que de facto funcionan como bares, el uso de aparatos de música en locales que no tienen permiso para hacerlo, el incumplimiento de los horarios y la instalación de terrazas sin permiso.
«No estamos pidiendo un acceso privilegiado a una información confidencial», apunta Esteban Benito, uno de los portavoces del organismo que aglutina a los colectivos vecinales. «La antigua dirección del Agla [rebautizada como Agencia de Actividades] trataba de obstaculizar para que la gente no accediera a los expedientes demorando los plazos. Lo que se está haciendo es una normalización de los procesos», asegura.
Tras la concesión de las licencias, los técnicos municipales del Área de Desarrollo Urbano Sostenible realizan inspecciones en los locales para determinar si la autorización administrativa se adecua al permiso expedido. A no ser que se tramite alguna denuncia ciudadana, no se efectúan visitas de comprobación posteriores.
Hasta aquí de puertas para adentro de los negocios. En el tema de las terrazas, la competencia del control corresponde a las juntas de distrito al tratarse de una ocupación temporal de la vía pública. En la de Centro, el concejal Jorge García Castaño puso el pasado mes de septiembre una campaña especial de supervisión para detectar los veladores en situación irregular.

Reacciones en el sector

En la Asociación Por el Ocio y el Turismo de Madrid consideran que la agilización de los procesos de consulta de licencias de los establecimientos «es una buena noticia», pero piden que se haga extensiva a emprendedores y pymes que necesitan conocer los «antecedentes urbanísticos» de un local antes de formalizar un traspaso. «Es importante que sean ágiles, accesibles y transparentes para todo el mundo», señala su portavoz, Vicente Pizcueta.
A título particular, y a cambio del anonimato, varios empresarios autónomos muestran su «perplejidad» e «inquietud» por la apertura de un procedimiento que en el Ayuntamiento de la capital llaman «turno vecinal». Según señalan aprecian cierto «espíritu inquisidor» por parte del Gobierno de Ahora Madrid, denuncian «la existencia de ciudadanos de primera y de segunda categoría» y advierten de que si se aplicara esta fiscalización a las comunidades de propietarios «sólo con que se tuviesen que regular los aparatos de aire acondicionado se colapsaría la Administración».

El nacionalismo catalán en Valencia se está fortaleciendo con los ultras.

an en Valencia Toni Cantó durante la entrevista
Admite que pasar del segundo al primer puesto de la candidatura supone "mayor responsabilidad y un grado de confianza mayor" del partido
Opina que el primer año de gobierno de socialistas y Compromís en la Comunidad ha consistido en "no hacer nada básicamente"

En su opinión, el primer año de gobierno de socialistas y Compromís en la Comunitat Valenciana ha consistido en "no hacer nada básicamente" -porque "no han cumplido casi ninguna" de sus propuestas-, en "echarle la culpa a Madrid, en dividir y polarizar, y en limitar las libertades" de los ciudadanos.El cabeza de lista de Ciudadanos al Congreso por Valencia, Toni Cantó, asegura que el cambio no es lo que están haciendo socialistas y Compromís en el Gobierno de la Generalitat, y por eso quieren comunicar a los valencianos que hay una "tercera vía", distinta a esas políticas y a las que hizo el PP.
En una entrevista con la Agencia EFE, admite que pasar del segundo al primer puesto de la candidatura supone "una mayor responsabilidad y un grado de confianza mayor" por parte del partido, y agradece la "generosidad aplastante" del anterior número uno, Vicente Ten, por haber pedido ese cambio.
La Comunitat Valenciana "no es nacionalista", reivindica Cantó, quien asegura que Compromís sí lo es "por mucho que intente disimularlo" y sigue la "hoja de ruta que ha tomado el nacionalismo catalán", por lo que en educación está limitando la libertad no solo de elección de centro, sino de elección de idioma.
Eso supone, añade, "limitar que los mejores de toda España o del extranjero pueda venir a trabajar a Valencia, imponiendo el valenciano como requisito fundamental", y asevera: "yo quiero que los mejores vengan a la Comunitat, y que cuando estén aquí aprendan el valenciano, no limitar mediante el valenciano que los mejores vengan".
El candidato de C's admite que muchas personas "se van a sentir cansadas y decepcionadas" con tener que repetir las votaciones, pero hay que pedirles que hagan "un esfuerzo", y destaca que el objetivo del partido en la Comunitat es "seguir creciendo" en votos y "pelear" por el tercer diputado en Valencia.
En su opinión, estas segundas elecciones hay que verlas como "una oportunidad, para premiar a los que han trabajado y castigar a los que han escurrido el bulto o han pensado más en su cabeza y en su partido que en lo que necesita este país y los españoles", que era que no se repitieran los comicios.
Cantó indica que la Comunitat "siempre ha sido muy importante" para C's, y por ello incluso en el acuerdo que se alcanzó con el PSOE para el Gobierno la Comunitat tenía "un lugar preferencial", pues aseguraban la posibilidad de infraestructuras como el Corredor Mediterráneo y se pedía mejor financiación, para asegurar los servicios sociales.
El candidato de C's cree que la legislatura más corta de la historia ha permitido evidenciar quiénes han intentado el acuerdo, quiénes se han puesto a trabajar y quiénes se han dedicado a "poner por encima de todo sus nombres y a sus partidos".
Para Cantó, repetir la campaña electoral va a "cansar a todos los españoles", que se lo tienen que "agradecer" al PP y a Podemos, ya que "es por Mariano Rajoy y por Pablo Iglesias por quienes se repiten estas elecciones", y asegura que "el mejor presidente que puede tener España en estos momentos, de lejos", es Albert Rivera.
Además, acusa a Compromís de sentirse "más cómodo" con un Gobierno del PP en España, que le permita "seguir con el discurso nacionalista de que la culpa es de Madrid y seguir explotando el victimismo para justificar que no están haciendo nada en la Comunitat, ni en el Ayuntamiento de Valencia".
Preguntado sobre si C's va a reivindicar el reconocimiento de la deuda histórica, asegura que sí, "pero con otro nombre", pues van a reivindicar que los valencianos tengan el tratamiento que les corresponde, lo que supone una financiación "más justa" pactada entre todos, no "entre Valencia y Madrid".

Albert Rivera a Susanna Griso: "No soy gay y nunca consumo estimulantes"

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Griso y Rivera conversan en un bar. 

..En el tour que los líderes políticos están realizando por la televisión, Albert Rivera hace parada en el programa de Susana Griso, que convive Dos días y una noche con los cuatro candidatos. Precampaña con un tono personal. Pactos, reformas y política se mezclan con vida personal, familia y sexo. "No soy gay", aclara Rivera en un momento del reportaje. "¿Consumes estimulantes?", es la pregunta sin anestesia que lanza la presentadora. "Nunca", zanja el político.
El programa consigue ahondar en la faceta menos conocida del presidente de Ciudadanos. Rivera confiesa que tiene vértigo, pese a lo que no huye de disfrutar de la azotea de su flamante sede en Madrid, al lado del plaza de toros de Las Ventas.
Un café sirve de pretexto para abordar los comentados tics del líder emergente. El movimiento de manos, tocarse el cuello de la camisa son gestos característicos del político. De hecho, en el debate a cuatro, con Soraya Sáenz de Santamaría, en la campaña del 20-D fue una de las facetas más comentadas. "Estoy trabajándome los diferentes tics que tengo precisamente para no trasmitir esa sensación de que estoy nervioso".

¿Consumes estimulantes?
Nunca. En mi vida. Además es un tema muy serio porque tengo un familiar que murió por ello.
Se trata de un tema que molesta a Rivera. Se queja de que airee este asunto, sobre todo, por su hija y recuerda que emprendió acciones judiciales contra Juan Carlos Monedero por insinuar que consumía cocaína.
Su hija y su pareja Bea son también protagonistas del programa. "Cuando salgo por la tele mi hija Daniela se pone con su madre en la cama y me ven salir en todas los lados". Sobre su relación personal, Griso pone el capote: "Me dice tu equipo que estás más relajado cuando está Bea", le comenta y Rivera responde a la periodista con una sonrisa. "No sé cómo me aguanta, hay muy buena sintonía. Estoy muy feliz".

Al igual que con el programa que protagonizó Pablo Iglesias, el sexo en campaña es protagonista también. Rivera no tiene dudas: "Por supuesto, no entiendo por qué se tiene que suspender esa prerrogativa".

Argentina ya no es KK,

Mauricio Macri ha llevado a cabo reformas valientes para desmontar la maquinaria intervencionista que estaba arruinando a una de las naciones más ricas del mundo

Otra Argentina¿Ha terminado por fin para Argentina el tiempo de los desvaríos populistas y el hechizo suicida que ejerció sobre el Gobierno de los Kirchner el “socialismo del siglo XXI” de Chávez y Maduro? Después de pasar una semana en este país me alegra decir que sí, que en los pocos meses que está en el poder Mauricio Macri ha llevado a cabo reformas valientes y radicales para desmontar la maquinaria intervencionista y demagógica que estaba arruinando a una de las naciones más ricas del mundo, aislándola y empujándola hacia el abismo.

No es necesario recurrir a sondeos y estadísticas para demostrarlo: el cambio está en el aire que se respira, en la manera de hablar de la gente sobre el momento actual, el alivio y el optimismo con que a la mayor parte de conocidos y desconocidos les oigo comentar la actualidad política. Es verdad que la oposición peronista —aunque tal vez sería mejor decir kirchnerista, pues el peronismo, conformado por un abanico de tendencias, no es unívoco en su oposición sino diverso y matizado— no ha dado al nuevo Gobierno un período de gracia, y ha comenzado a atacarlo sin piedad y a tratar de sabotear el sinceramiento de la economía —la cancelación de los subsidios que la asfixiaban— y a oponerse a las reformas. Pero los beneficios están ya a la vista y son inequívocos. Argentina, desde su acuerdo con los detentadores de los llamados “fondos buitre” ha recuperado el crédito internacional y la desaparición del “cepo” ha devuelto a su moneda una estabilidad de la que no gozaba hacía tempo. La visita del presidente Obama, que significó un importante aval a la nueva Argentina, ha abierto un desfile de visitantes de valía, políticos y económicos, que vienen a explorar la posibilidad de invertir en una tierra pródiga en recursos a la que las políticas autistas y nacionalistas de la señora Cristina Kirchner estaban llevando a una ruinosa autarquía. Y en política internacional el Gobierno de Macri ha dado un vuelco integral a la del régimen anterior, manifestando su vocación democrática, criticando la violación de la legalidad y de los derechos humanos en Venezuela y pidiendo que el régimen de Maduro abra un diálogo con la oposición a fin de asegurar una transición pacífica que ponga fin a la lenta desintegración de un país al que el estatismo y el colectivismo han llevado al hambre y al caos.

La desaparición del “cepo” ha devuelto a su moneda una estabilidad de la que no gozaba hacía tiempo Qué diferente es prender la televisión y, en vez de los lugares comunes y los eslóganes tercermundistas que hacían las veces de ideas en los discursos de la señora Kirchner, escuchar al presidente Macri, en conferencia de prensa, explicando con claridad, sencillez y franqueza que desembalsar una economía paralizada por el constructivismo demagógico tiene un alto precio que no hay manera de evitar y que, sin ese saneamiento que es volver de la quimera a la realidad, Argentina nunca saldría del pozo en que la sumió una ideología fracasada en todos los países que la aplicaron. Le oí explicar también, de manera absolutamente persuasiva, por qué la mal llamada ley antidespidos que acaba de hacer aprobar la oposición en el Senado, sólo servirá para dificultar la generación de nuevos empleos al desalentar a las empresas a extender sus servicios y contratar más personal. En todas las intervenciones públicas, y en conversaciones privadas, que le escuché esta semana, el nuevo jefe de Gobierno argentino me pareció desprovisto de la arrogancia que suele acompañar al poder, de la retórica insustancial de tantos políticos, empeñado en tender puentes y en convencer a sus compatriotas de que los sacrificios que cuesta acabar con el nefasto populismo son el único camino por el que Argentina puede recuperar la prosperidad y la modernidad de que ya gozó en el pasado.

Y desde luego que hay razones para creerle. Argentina es un país muy rico en recursos naturales y humanos; el sistema educativo ejemplar que tuvo en el pasado, aunque se haya deteriorado con las malas políticas de los Gobiernos precedentes, todavía produce ciudadanos mejor formados que el promedio latinoamericano —tal vez ningún otro país de la región ha exportado más técnicos de alto nivel al resto del mundo— y no hay duda de que, con las reformas en marcha, las inversiones extranjeras, retraídas todos estos años, volverán en gran número a una tierra tan pródiga, creando los empleos que hacen falta y elevando los niveles de vida y las oportunidades para los argentinos.
Hay un aspecto que quisiera destacar entre los cambios que vive la Argentina. Con la libertad de expresión, que sufrió tantas averías durante los Gobiernos de los Kirchner, la corrupción que al amparo de ese Estado que Octavio Paz llamó el “ogro filantrópico” proliferó de manera cancerosa, ahora sale a la luz y, en estos días precisamente, la prensa da noticias estremecedoras de las sumas de vértigo que los testaferros de los antiguos mandatarios acumularon, monopolizando las obras públicas de regiones enteras y saqueando sus presupuestos de manera impúdica convirtiendo en multimillonarios a aquellos dueños del poder que se jactaban de ser revolucionarios antiimperialistas y jurados enemigos del capitalismo. Dudo mucho que haya un solo capitalista en el mundo que haya amasado una fortuna tan prodigiosa como Lázaro Baez, testaferro por lo visto de Néstor Kirchner y ahora en la cárcel, antiguo cajero de un banco de Santa Cruz, que un puñado de años después tenía cerca de 400 propiedades rurales y urbanas y cerca de un centenar de automóviles en su país y compraba departamentos y casas en Miami por más de 100 millones de dólares.
El nuevo jefe de Gobierno me pareció desprovisto de la arrogancia que suele acompañar al poder
Que Argentina tenga éxito en las pacíficas reformas democráticas y liberales que está llevando a cabo tiene una importancia que trasciende sus fronteras. América Latina puede aprender mucho de este país que, luego de casi tocar fondo por culpa de la ideología colectivista y estatista que estuvo a punto de arruinarlo, se levanta de sus propias cenizas con los votos de sus ciudadanos y tiene el coraje de desandar el camino equivocado. Y emprende uno nuevo, el de los países que gracias a la libertad —la única verdadera, es decir, la que abarca la política, la economía, la cultura, el ámbito social, cultural y personal— han alcanzado los mejores niveles de vida de este tiempo, los que han reducido más la violencia en las relaciones humanas y los que han creado la mayor igualdad de oportunidades para que sus ciudadanos puedan materializar sus aspiraciones y sus sueños.
Aunque, a veces de manera confusa, creo que éste es ahora un ideal que ha ido echando raíces en los países latinoamericanos, donde los antiguos modelos que se disputaban el favor de las gentes —las dictaduras militares y las revoluciones armadas socialistas— han perdido prestigio y actualidad y sólo valen para minorías insignificantes. Por eso es que, con las excepciones de Cuba y Venezuela, en toda la región hay ahora democracias, aunque algunas sean muy imperfectas y amenazadas por la corrupción. Argentina puede ser el ejemplo a seguir para renovarlas, purificarlas y ponerlas al día, de modo que se integren al mundo y aprovechen las grandes posibilidades que éste ofrece a los países que hacen suya la cultura de la libertad.

¿Bombardeas o te bombardean? La guerra solo quiere muertos.

Es difícil saber si los dos hombres que el 24 de marzo asumieron la tarea bárbara de bombardear a Kosovo sabían que eran víctimas de sus destinos cruzados. Uno es el madrileño Javier Solana Madariaga, secretario general de la Organización del Tratado del Atlántico Norte (OTAN), un humanista de cincuenta y siete años, catedrático de Física y sobreviviente ileso de tres ministerios homicidas: Cultura, Educación y Asuntos Exteriores. En el ámbito de sus numerosos amigos se muestra siempre como es: un intelectual que no parece barbado, sino mal afeitado por las prisas del insomnio, que conoce a fondo la magia de la conversación y ha leído bien y en serio todos los libros que se deben leer, y muchos que no se debe. Lo raro es que no haya escrito ninguno ni confesado nunca sus versos de amor. Goza de la fama mundial muy merecida de ser el hombre más pródigo en sonrisas y abrazos, al extremo de que un amigo suyo ha dicho que es capaz de abrazar hasta un poste de la energía eléctrica. Sin embargo, las pocas veces en que baja la guardia, sus ojos lo delatan como un poeta triste y propenso a la soledad.En el ámbito de la vida política sabe guardar las distancias con cada quién según su propio criterio, y siempre con la cortesía seductora de su tío abuelo don Salvador de Madariaga. Pero también tiene fama de ser colérico cuando el motivo lo vale, y de decir lo que piensa sin mirar a quién. Su contradicción más grave ha sido manifestarse a gritos contra el ingreso de España a la OTAN, y ser hoy su flamante secretario general en pie de guerra. En fin: un civil nada común, que parecía incapaz de matar una mosca, y sin embargo ha cumplido sin vacilación la orden militar más azarosa de este siglo. El único consuelo que nos queda a sus amigos es creer que aquel acto brutal no fue un designio de su corazón, sino una putada de su mala suerte.
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El otro hombre, responsable por la ejecución técnica de la aventura, es el general norteamericano Wesley K. Clark, el militar con más hombres bajo su mando en el mundo, primero en el Comando Sur de los Estados Unidos, hasta 1997, con sede en Panamá, y desde entonces en el Supremo Comando Aliado en Europa, con sede en Bruselas. Nació hace cincuenta y cinco años en Little Rock, Arkansas, donde nació también su amigo el presidente Clinton. Obtuvo el primer lugar de su promoción en la Academia Militar de West Point, en 1966, y una maestría con honores en filosofía, política y economía en la Universidad de Oxford, Inglaterra. Es apuesto y algo ceremonioso, y sus compañeros de armas lo consideran un militar íntegro a la manera antigua, que comparte el pan y la sal con sus tropas y no puede vivir sin saber lo que piensan de él. Lo que muy pocos sospechan siquiera es que detrás de sus cuatro estrellas y su torta de condecoraciones esconde el sueño irresistible de ser reconocido como un intelectual de la política y un ideólogo de la felicidad social.
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Mi amistad con Javier Solana, buena y fructífera por más de veinte años, nació por obra y gracia de la fuerza de gravedad. La forma en que conocí al general Clark, en cambio, fue uno de los episodios más insólitos y sorpresivos de mi vida. Ocurrió hace tres años en Panamá, cuando varios amigos panameños encabezados por el canciller Jorge Ritter me invitaron a conocer el gigantesco juguete de cuerda de las esclusas del canal, y lo que quedaba de la Base Howard en la zona todavía ocupada por los Estados Unidos. Habíamos franqueado apenas los puestos de control cuando nos cerró el paso un grupo de oficiales del Comando Sur. Sólo cuando bajamos del autobús, casi manos arriba, explicaron que el general Clark nos esperaba en su despacho. Nunca supimos por cuáles artes de barajas o inteligencia militar se había enterado de que pasaríamos frente a su casa. Pero allí estaba, al extremo de una mesa de Estado Mayor con toda clase de exquisiteces para comer y beber, y con el uniforme tropical de los comandantes coloniales de las películas. Podía creerse que no era él mismo en persona, sino Robert Redford en el papel perfecto del general Clark.
Su propósito -expresado con la retórica oxoniense y los modales fáciles de los sobrinos tataranietos de Scarlet O"Hara- era intercambiar con nosotros sus ideas sobre el mundo. Casi sin preámbulos empezó a hablarnos de sus experiencias en los numerosos cargos militares y políticos que había desempeñado, desde Vietnam hasta Bosnia, y en los cuales creía haber madurado su conciencia social. Pero en ningún momento pareció darse cuenta de que -al menos en mi caso- se había equivocado de interlocutor. Carezco en absoluto del talento, la cultura y la vocación de las ideas abstractas, y apenas si me atreví a explicarle que las intuiciones y presagios de los novelistas son a veces tan útiles como las ciencias académicas para desembrujar la realidad. El general, por su parte, nos demostró que las conocía bien, aunque tal vez enrarecidas por su formación marcial. De regreso al autobús, el canciller Ritter hizo la única síntesis posible de aquella hora y media indescifrable: "Fue la suma de dos monólogos divergentes".
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Menos mal que el general entendió tan bien como nosotros nuestros tropiezos culturales y nuestras distancias políticas, y seguimos intercambiando recuerdos y recados -y uno que otro libro- a través de amigos comunes. Lo que nunca se nos habría ocurrido es que uno de ellos sería Javier Solana. Debo confesar, sin embargo, que cuando supe que trabajaban hombro a hombro en la OTAN me pareció otra de esas casualidades misteriosas que nos perturban el sueño a los novelistas. Hoy está claro: Kosovo no es cualquier parte del mundo, sino uno de sus centros neurálgicos, y la agresión de que es víctima tiene unas posibilidades de expansión impredecibles y pavorosas. Mala noticia para un hombre de letras que nunca pensó ser militar y para un militar que sueña con ser hombre de letras, mancornados en el riesgo tremendo de ser los precursores de la tercera guerra mundial.
Gabriel García Márquez 

El polvo más deshonesto de mi vida se lo eché a mi viuda.

Fernando Sánchez Dragó no necesita presentación. O al menos así lo afirma su editorial. Sin embargo, para el escritor la mejor presentación que se puede hacer de él es su última novela, Esos días azules. Memorias de un niño raro, un intenso libro en el que presenta al lector cómo ha sido su vida, centrándose sobre todo en su infancia y adolescencia, pero aderezándose con experiencias vividas en la madurez o con la opinión del autor sobre diversos temas.
El libro descubre a un Sánchez Dragó íntimo, muy personal. Un Dragó tierno, sentimental, crítico y, como no, provocador, aunque no le guste que le pongan esa etiqueta. "La nota de prensa no la he escrito yo", confiesa a Vanitatis en referencia al comunicado de Planeta presentándolo como uno de los escritores más polémicos. Un Dragó que se ha mordido la lengua "muy poquitas veces. Únicamente en aquellos pasajes en los que personas vivas podrían sentirse heridas. Quien sí se ha mordido la lengua, aunque muy poquito, ha sido la editora, a la que ha habido algunas frases, no más de tres o cuatro en 500 páginas, que le han asustado. Me aconsejó que las quitara, me di cuenta y las he quitado".
De hecho, el escritor hace confesiones que sorprenderán a más de uno. "Sin dejar de ser varón, siempre me he sentido mujer. Sobre todo porque, como decía Machado, 'en tanto no descubramos a nuestro complementario, no estamos completos'. Pero además, me gustan tanto las mujeres que siempre he sentido un poco de envidia, porque creo que se lo pasan mejor en la cama que nosotros. He tenido el impulso de ser mujer para experimentar lo que experimentan ellas en el coito. Y eso me ha llevado muchas veces a cambios de roles en los que yo desempeñaba el papel femenino y ellas el masculino, pero eso no menoscababa mi masculinidad, sino que la ensanchaba, la complementaba", confiesa Dragó, quien reconoce que también ha tenido experiencias homosexuales. "Esas llegaron mucho más tarde, en la treintena".
Y, por supuesto, tampoco se ha amedrentado a la hora de decir lo que piensa después del polémico episodio de las lolitas japonesas. "Aquel lío estalló cuando estaba escribiendo el libro. Me hago eco en dos notas a pie de página porque no tuvo mayor importancia. Fue un episodio insignificante en mi vida. Aquellas chicas deberían tener 16 o 17 años, lo que pasa es que las japonesas son muy aniñadas y yo dije trece como pude decir dieciocho. Era una forma de hablar", recuerda.
"Se armó un alboroto extraordinario y luego a la semana se olvidó todo. No sufrí ningún perjuicio, sino beneficios, porque me di cuenta que hay una gran diferencia entre la opinión pública y la opinión publicada. Cuando salía a la calle, la gente me trataba incluso con más cariño (...) Vivimos en un mundo que se fija en lo morboso, en lo escandaloso, que se fija en lo anecdótico frente a lo categórico. Nadie me habla de aquello", añade el madrileño, que en el libro dice que "me siguen gustando las chicas jóvenes, muy jóvenes".
Donde sí parece que podría tener que morderse la lengua será en los sucesivos volúmenes de las memorias. "Puedo tener problemas a la hora de contar ciertos momentos. El peor polvo de mi vida lo eché con una persona conocidísima. No digo que fuera por culpa de ella o por culpa mía, pero se produjo en una situación muy pintoresca. Tengo la tentación de contarlo. Pero, ¿cómo cuento esa historia, sin faltar a la caballerosidad, sin dar el nombre? La gracia es que se produce con esa persona celebérrima. Las ideas no son respetables, pero las personas sí son dignas de respeto", explica Dragó, quien reconoce haber empezado a escribir a ordenador desde hace tan sólo seis años.

Pero aunque parezca que en el libro se habla demasiado de sexo -"Solo hay un 20% y es lógico porque la infancia y la adolescencia son dos periodos muy sexuales"- , En días azules también hay hueco para la política, a pesar de reconocer que no le interesa lo más mínimo. "No soy de derechas ni de izquierdas. Estoy frente a la derecha y frente a la izquierda(...) Ser político es intentar agradar a todo el mundo, estrechar la mano de las viejecitas, besar a los niños. A mí me gustan los políticos que dicen lo que piensan, el que gobierna y no el que pastelea. Un político tiene que gobernar y no pastelear. Es censurable por mil motivos, pero uno que no pastelea es Berlusconi. Yo agradezco que sea como es", afirma el prolífico escritor, que relata que la semana pasada le ofrecieron ir de cabeza de lista por Madrid en un partido político que no quiere identificar. 

Último sondeo electoral: Ciudadanos a pùnto de superar al PSOE

La sensación en el PSOE, sobre todo en los territorios, es de "preocupación", "depresión", "angustia", "alerta". No de pánico o de alarma total. Todavía no se ha llegado a ese extremo. Pero calma no la hay ni puede haberla. Las últimas encuestas no dan tregua y pintan un panorama desolador para los socialistas: la posibilidad de que se conviertan en tercera fuerza, por detrás del Partido Popular y de Unidos Podemos, perdiendo así su condición de partido hegemónico de la izquierda. Lo que espera Ferraz es que esos malos sondeos que auguran el 'sorpasso' de la coalición liderada por Pablo Iglesias, y que por cierto no coinciden con sus propios datos, sirvan para despertar y movilizar tanto a sus bases como a sus electores para el 26-J. 
Fue el propio Pedro Sánchez el que admitió públicamente este lunes que la riada de estudios demoscópicos adversos -solo este último fin de semana, de Metroscopia para 'El País', de Sigma Dos para 'El Mundo', de Netquest para 'El Español' y de NC Report para 'La Razón'- estaba minando la moral de sus votantes. "Tenemos que sacar conclusiones de esa foto fija. Necesitamos activar a nuestro electorado. Hay una caída de la participación. El electorado de Podemos y del PP está movilizado, y el del PSOE, en una parte, menor, pero que sí es importante, está más desanimado", reconoció en declaraciones a la Ser.
El candidato mostró su comprensión por los votantes que "estén desanimados" y lo ligó a la frustración provocada por la repetición de las generales, pese a los intentos del PSOE por formar Gobierno. "Hay gente que se puede preguntar si merece la pena volver a las urnas y apostar de nuevo por el PSOE -reflexionó-. Yo creo que sí. Tenemos mucho más cerca el cambio de lo que lo tuvimos en diciembre". Un mensaje de argumentario que repitió en sus actos en Huelva y Jerez, este último con Susana Díaz. En ese mismo sentido, la presidenta andaluza pidió a los suyos "garra, ilusión y ganas" para llevar a Sánchez a La Moncloa. Un intento de insuflar ánimo a unas bases alicaídas.

¡Ojo al dato¡ A Podemos, los inversores, le consideran una banda de asesinos a sueldo.

El programa político de Podemos es copia perfecta del que presentó Syriza en las elecciones griegas. Solo que los delegados de Maduro en España incluyen permisibilidad de drogas, prostitución y crimen organizado. 
Con tanta y tanta promesa electoral que llevaba Syriza en las elecciones y que dieron la victoria a Alexis Tsipras. Ninguna ni una sola  promesa pudo lograse. Al contrario, hoy, Grecia acaba de aprobar un nuevo paquete de ajuste presupuestario de 5.400 millones de euros –nada menos que el equivalente al 3 por ciento del PIB heleno– para poder recibir los fondos europeos de su tercer rescate. 
Es preciso recalcar que las «cuentas de la lechera» de Syriza se basaban en uno de los más repetidos mantras del populismo: que el incremento del gasto público asistencial se puede sostener aumentando exponencialmente la presión fiscal sobre los ricos y los beneficios empresariales. Tasas fiscales confiscatorias que, simplemente, desincentivan la inversión y provocan la fuga de capitales y del personal más cualificado. 
Como ahora Pablo Iglesias, el líder de Syriza pretendía imponer un IRPF del 75 por ciento a las rentas con ingresos superiores al millón de euros –Podemos plantea una tasa del 55 por ciento para las rentas superiores a 300.000 euros anuales–, subir el impuesto de sociedades, crear nuevos tributos a las transacciones financieras y a los productos de lujo y abolir los privilegios fiscales de la Iglesia. Con esos ingresos, calculados en el humo de la demagogia, Alexis Tsipras prometía, como hoy hace Pablo Iglesias, mejores ayudas sociales, aumentar la prestación por desempleo, erradicar el IBI de las viviendas modestas y extender la sanidad gratuita, incluso a los inmigrantes indocumentados. 
Además, por supuesto, Syriza planteaba, como hoy hace Podemos, negociar un cambio en las condiciones financieras de la zona euro y en las atribuciones del Banco Central Europeo para acabar con las políticas «austericidas» impuestas por Alemania, que es como llaman los populistas al Plan de Estabilidad y Crecimiento de la UE. Esta última pretensión, con el agravante por parte de Pablo Iglesias de pretender utilizar el potencial desestabilizador de la economía española –la cuarta de la eurozona– como baza negociadora con Bruselas. España, se repite, no es Grecia. Cierto. 
Pero no es Grecia porque el Gobierno del Partido Popular, con el esfuerzo conjunto de la nación, especialmente, de los funcionarios y las clases medias, y con el apoyo del BCE en el programa de saneamiento bancario, consiguió enderezar una situación gravísima, que no es preciso glosar porque está en la memoria reciente de los ciudadanos y, de hecho, todavía la sufren muchas familias españolas. Y, llegados a este punto, Grecia podía perfectamente no haber sido Grecia, porque tras dos rescates europeos las medidas de equlibrio del gasto público que había puesto en marcha el Gobierno conservador de Nueva Democracia, con apoyo de los socialistas del PASOK, estaban comenzado a dar resultados. Pero Syriza operó políticamente sobre las ilusiones y los deseos de una población exhausta, golpeada por la crisis y sobre la que se vertió, a partes iguales, demagogia y nacionalismo.

Hoy, el Gobierno de Alexis Tsipras ha reducido las pensiones, ha subido el IBI, los impuestos especiales –incluso a la cerveza y al gas doméstico–, el IVA y el IRPF de los autónomos. Y el puerto del Pireo ha caído en manos chinas. España no es Grecia los inversores piensan que es peor y, además, con el añadido del crimen organizado bolivariano. Si en Venezuela van  más de 25.000 asesinatos en menos de un año, en España esa cifra se vería  superada en 15 días.