Comentando una forma de vivir creativa y pasional, la textura es de rabia y emotividad, hay desesperación y un poco de ansiedad. ¡¡BASTA YA¡¡.
Juan Pardo Navarro
(The Clinton campaign declined to provide an opposing view.)
Hillary Clinton, in an interview with NBC’s Chuck Todd: “The report makes clear that personal email use was the practice under other secretaries of State. And the rules were not clarified until after I had left. But I’ve said this many times, it was still a mistake. If I can go back, I’d do it differently. And I understand people have concerns about this, but I hope and expect voters to look at the full picture of everything I’ve done and stand for, and the full threat posed by Donald Trump. And if they do, I have faith in the American people that they will make the right choice. ... I continued using my personal account for both work and personal emails because I did think it was convenient. However, I think it’s pretty clear looking back, what I thought was convenient turned out to be anything but. And as I have acknowledged, I should have just used two accounts.”
Hillary Clinton broke the rules: Our view
Charles Tiefer, Forbes: “The report released Wednesday by the State Department inspector general on its email records management is being reported as heavy-duty criticism of former secretary Hillary Clinton. However, the report has more in it that vindicates Clinton than nails her. It does not add any new serious charges or adverse facts. And, it shows she was less out of line with her predecessors, notably Colin Powell, than has been charged. Powell’s handling of his email was so similar, in fact, that when House Republicans drag this issue through hearings up to Election Day, Powell should be called as a witness — a witness for Clinton. To put it differently, she is having a double standard applied to her.”
STORY FROM TOURISM AUSTRALIA
Kangaroos and quokkas: Meet Australia's most adorable wildlife
Ruth Marcus, The Washington Post: “The report suggests that Clinton at State was the queen bee, to be unquestioningly served by the hive. When department staffers raised concerns about Clinton’s server, the inspector general said, a senior official responded that ‘the mission ... is to support the secretary and instructed the staff never to speak of the secretary’s personal email system again.’ It is not fair to blame Clinton for this particular high-handedness — she was not involved in this discussion — but it is reasonable to ask what role she and her team played in creating this climate of acquiescence.”
Las confesiones de Doña
Las confesiones de Doña Sofía
El Teatro Español estrena un monólogo sobre la reina en el que repasa su vida y también habla de escándalos como el Caso Nóos o las infidelidades de Don Juan Carlos.
Las confesiones de Doña Sofía
El Teatro Español estrena un monólogo sobre la reina en el que repasa su vida y también habla de escándalos como el Caso Nóos o las infidelidades de Don Juan Carlos.
Decía Churchill que Rusia era «un acertijo envuelto en un misterio dentro de un enigma». Salvando las distancias, la reina Sofía es algo parecido para muchos de sus súbditos. Quizás el rasgo más destacado de esta mujer que durante casi cuatro décadas ha sido la reina de España sea haberse mantenido como una gran desconocida. «Mucha gente habla de la reina y cuenta cosas, que si vive en Londres, que si es muy fría, que si fue ella la que provocó la abdicación del rey... Pero lo cierto que es que hay muy poca gente que la conozca de verdad, yo he intentando desvelar ese enigma, pero no sé si lo he conseguido», cuenta Ignacio García May, dramaturgo y director de Sofía, el monólogo sobre la reina emérita que el Teatro Español estrena hoy miércoles y que se podrán ver en la sala Margarita Xirgú hasta el próximo 26 de junio.
El montaje forma parte de un ciclo sobre grandes mujeres de nuestra historia que del ya destituido director Juan Carlos Pérez de la Fuente quiso programar en el teatro municipal (a la reina debería seguirle María Zambrano y Maruja Mallo). Desde que fue anunciado en la programación, la Casa Real ha estado muy atenta a este proyecto, ya que se trata de la primera aproximación seria a la figura de la soberana. Su espíritu está más cerca de lo que los británicos hicieron con The Queen que de las parodias del programa Pòlonia y similares. De hecho, García May lleva meses documentándose para el libreto («He leído todas las biografías que han caído en mis manos») e incluso ha hablado con personas cercanas a doña Sofía. Para él, una clave para explicar su carácter es su origen. «Decimos que la reina es griega, pero en realidad es alemana. Su familia es más danesa que otra cosa. ¡Es nieta del Kaiser Guillermo! Ellos tienen esa cosa de la contención de sentimientos que aquí nos extraña pero que es algo cultural».
Sin embargo, el monólogo que podrá ver el público tiene poco de contenido. Ambientado en el futuro, (la obra arranca con la muerte de Don Juan carlos), la reina se desahoga y cuenta las durezas de su oficio («El trabajo de una reina es acompañar a los muertos») y sus renuncias personales. Porque García May no esquiva los problemas por los que ha tenido que pasar: las infidelidades de Don Juan Carlos y el calvario que ha supuesto el Caso Nóos aparecen en la obra. «Tengo que decir que en España somos más libres de lo que algunos se empeñan en decir. Estos días la gente no deja de preguntarme: '¿Qué te han censurado? ¿Te dejan decir esto?'. Y la verdad es que no he recibido ninguna llamada para presionarme ni nada parecido. De hecho, cuando Pérez de la Fuente me encargó esta obra la idea era ver si podíamos hablar, por fin, abiertamente de cosas que antes no se trataban. Era un poco absurdo hacer como que no ha pasado el juicio al caso Nóos y etcétera, etcétera... pero siempre buscando la distancia porque no me interesa el morbo o cotilleo del ¡Hola! Yo quería saber qué le pasaba a esa persona por dentro».
Sobre el escenario, es la actriz valenciana Victoria Salvador quien da vida a la Soberana y se desdobla en varios personajes, como su madre, la reina Federica, o una cronista de sociedad que cuenta sus amores. «Yo estoy encantada porque es un caramelo de personaje, aunque sea muy complicado de hacer. Tengo mucha curiosidad por cómo reaccionará la gente», explica esta actriz con amplia trayectoria en el Teatro Valenciano.
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Sin embargo, el monólogo que podrá ver el público tiene poco de contenido. Ambientado en el futuro, (la obra arranca con la muerte de Don Juan carlos), la reina se desahoga y cuenta las durezas de su oficio («El trabajo de una reina es acompañar a los muertos») y sus renuncias personales. Porque García May no esquiva los problemas por los que ha tenido que pasar: las infidelidades de Don Juan Carlos y el calvario que ha supuesto el Caso Nóos aparecen en la obra. «Tengo que decir que en España somos más libres de lo que algunos se empeñan en decir. Estos días la gente no deja de preguntarme: '¿Qué te han censurado? ¿Te dejan decir esto?'. Y la verdad es que no he recibido ninguna llamada para presionarme ni nada parecido. De hecho, cuando Pérez de la Fuente me encargó esta obra la idea era ver si podíamos hablar, por fin, abiertamente de cosas que antes no se trataban. Era un poco absurdo hacer como que no ha pasado el juicio al caso Nóos y etcétera, etcétera... pero siempre buscando la distancia porque no me interesa el morbo o cotilleo del ¡Hola! Yo quería saber qué le pasaba a esa persona por dentro».Decía Churchill que Rusia era «un acertijo envuelto en un misterio dentro de un enigma». Salvando las distancias, la reina Sofía es algo parecido para muchos de sus súbditos. Quizás el rasgo más destacado de esta mujer que durante casi cuatro décadas ha sido la reina de España sea haberse mantenido como una gran desconocida. «Mucha gente habla de la reina y cuenta cosas, que si vive en Londres, que si es muy fría, que si fue ella la que provocó la abdicación del rey... Pero lo cierto que es que hay muy poca gente que la conozca de verdad, yo he intentando desvelar ese enigma, pero no sé si lo he conseguido», cuenta Ignacio García May, dramaturgo y director de Sofía, el monólogo sobre la reina emérita que el Teatro Español estrena hoy miércoles y que se podrán ver en la sala Margarita Xirgú hasta el próximo 26 de junio.
El montaje forma parte de un ciclo sobre grandes mujeres de nuestra historia que del ya destituido director Juan Carlos Pérez de la Fuente quiso programar en el teatro municipal (a la reina debería seguirle María Zambrano y Maruja Mallo). Desde que fue anunciado en la programación, la Casa Real ha estado muy atenta a este proyecto, ya que se trata de la primera aproximación seria a la figura de la soberana. Su espíritu está más cerca de lo que los británicos hicieron con The Queen que de las parodias del programa Pòlonia y similares. De hecho, García May lleva meses documentándose para el libreto («He leído todas las biografías que han caído en mis manos») e incluso ha hablado con personas cercanas a doña Sofía. Para él, una clave para explicar su carácter es su origen. «Decimos que la reina es griega, pero en realidad es alemana. Su familia es más danesa que otra cosa. ¡Es nieta del Kaiser Guillermo! Ellos tienen esa cosa de la contención de sentimientos que aquí nos extraña pero que es algo cultural».
Sobre el escenario, es la actriz valenciana Victoria Salvador quien da vida a la Soberana y se desdobla en varios personajes, como su madre, la reina Federica, o una cronista de sociedad que cuenta sus amores. «Yo estoy encantada porque es un caramelo de personaje, aunque sea muy complicado de hacer. Tengo mucha curiosidad por cómo reaccionará la gente», explica esta actriz con amplia trayectoria en el Teatro Valenciano.
Al final, según cuenta García May, lo que han intentado es lo mismo que Antonio López con su retrato de la familia Real: «Mirarla al natural, sin juzgarla». Y esa mirada ayuda a desentrañar el enigma Sofía.
Al final, según cuenta García May, lo que han intentado es lo mismo que Antonio López con su retrato de la familia Real: «Mirarla al natural, sin juzgarla». Y esa mirada ayuda a desentrañar el enigma Sofía.
Ante las actitudes de Iglesias y Colau no busquemos rodeos. La democracia directa es incompatible con una sociedad basada en el imperio de la ley y en la libertad del individuo. Jugar con ella trae dolor y miseria
La defensa de un referéndum de independencia en Cataluña por parte de Podemos supone la vuelta a la arena política de una cuestión muy divisiva que ya ha tenido costes importantes para la izquierda y puede acabar dañando al PSOE. La jugada de Pablo Iglesias no ha sido mala: ha potenciado enormemente sus resultados electorales en Cataluña y ha abierto una brecha en la izquierda de la que Podemos es el mayor beneficiario.
Ahora bien, vender al elector un referéndum de independencia es aventurado. No está claro que ni siquiera desde el Gobierno haya fuerza política capaz de cumplir este compromiso electoral. Y, si esta cuestión acabara prendiendo, no habría uno, sino varios referendos de independencia y un proceso de inestabilidad de tal calibre que solo podría acabar con la desaparición de España, con una indeseable confrontación social o con ambas cosas a la vez.
Ha llegado la hora de aguantar la mirada a los secesionistas catalanes y a los podemitas, y contestarles que lo que les une es mucho más que su posible alianza táctica por el referéndum de independencia. Por mucho que envuelvan sus propuestas con las formas de la democracia, el denominador común de los defensores del llamado “derecho a decidir” es su indisimulable populismo: la creencia en la capacidad infalible del voto para determinar la voluntad del pueblo; y la convicción de que, una vez determinada, esta voluntad, que refleja lo que el pueblo quiere y, por tanto, es moralmente justa, debe ser política y legalmente impuesta a todos.Ante una situación potencialmente tan grave, sorprende la falta de respuesta política a la estrategia de Podemos (y de los grupos coaligados con esta formación). Sorprende, en particular, la vacilación, credulidad y colaboración necesaria de la izquierda española. Una reacción que ya conocíamos de los primeros embates del movimiento secesionista catalán y de la parálisis argumental que su cobertura democrática causó en el PSC y en Iniciativa per Catalunya. La izquierda catalana, bregada en la lucha antifranquista, se quedó muda ante los secesionistas cuando estos contraatacaron tildando de antidemócrata cualquier crítica al derecho a decidir. La izquierda española, tan involucrada como la catalana en la transición a la democracia, no sabe en el fondo qué decir cuando Iglesias sentencia que en materia de secesión debemos dejar que el pueblo catalán hable.
Vender al elector un referéndum de independencia es aventurado
Su modelo falla por la base. En general no es cierto que la regla de la mayoría sea capaz de sintetizar de forma coherente la voluntad de una colectividad cuando esta se enfrenta a más de dos alternativas. El marqués de Condorcet, en el siglo XVIII, fue el primero en identificar el problema. Si igualamos el concepto de coherencia a la condición de transitividad (si la alternativa A es preferida a la B, y la B a la C, entonces la A debe ser preferida a la C), y cada votante, en su particular orden de preferencia, respeta dicha condición, no hay garantía alguna de que la regla de la mayoría simple genere un orden agregado que sea transitivo. Es decir, si al mismo colectivo de votantes, cuando se le ofrece la elección entre A y B, elige A; y cuando se le ofrece la elección entre B y C, elige B; puede ocurrir que cuando se le ofrezca la elección entre A y C, elija C.
Si más de dos alternativas dan problemas, pueden rebatir los populistas, limitemos las elecciones a dos alternativas. Reducir la complejidad que ofrece la realidad a una elección binaria es realmente difícil; pero si a pesar de ello tal reducción se lleva a cabo, ¿quién decide qué alternativas ignorar? Quien lo decida puede estar determinando el resultado global de la elección. De que esto es así tenemos evidencia referida a Cataluña. Según una encuesta de Metroscopia para EL PAÍS (20 de julio de 2014), utilizando la doble pregunta de la consulta del 9-N, un 45% de los encuestados se manifestó a favor de la independencia (sí-sí), mientras que un 43% lo hizo en contra (sí-no y no). En cambio, si la opción contraria a la independencia se dividía entre una opción de permanencia de Cataluña en España con más competencias y mayor blindaje de las mismas, y otra opción de permanencia de Cataluña en las condiciones actuales, el porcentaje a favor de la independencia se reducía al 31%, mientras que el porcentaje a favor de la permanencia con más competencias obtenía el 38%, y el apoyo al statu quo, el 19%. Sin la nueva opción, la independencia ganaba (45 a 43). Con la nueva opción, la independencia perdía (31 a 57).
La regla de la mayoría es un instrumento imperfecto para sintetizar la voluntad de la colectividad. Los populistas, conocedores de que en democracia no hay otra regla factible, utilizan esta debilidad a su favor para hacer ganador al proyecto social que propugnan. Lo único que les interesa es poder decir que su propuesta ha sido generada democráticamente, es la voluntad del pueblo y puede, por tanto, ser coactivamente impuesta a los ciudadanos. Presumen del “mandato democrático más potente que nunca ha tenido el país” como hicieron los secesionistas catalanes para promover la resolución de inicio del proceso de independencia del pasado 9 de noviembre.
La regla de la mayoría es un instrumento imperfecto para sintetizar la voluntad colectiva
Es necesario sacarse complejos de encima y reconocer explícitamente los límites de la democracia. La derecha no debería tener mayores dificultades para ello. La izquierda constitucional, en cambio, debe ejercitar su temple para no sentirse derrotada a la primera insinuación de temor a escuchar al pueblo, a la primera acusación de falta de espíritu democrático. Las concesiones sobre la necesidad insoslayable de una consulta a los catalanes para resolver el llamado problema territorial español son gratuitas e incomprensibles. Quien ofrece con carácter general referendos de independencia “a los países de España” está, de hecho, proponiendo una revolución económica, social y política.
Centremos la discusión en la amenaza fundamental —la del populismo de Iglesias y Colau— y repliquemos sus eslóganes con argumentos sustantivos, sin buscar rodeos. La democracia directa no funciona y es incompatible con una sociedad abierta, basada en el imperio de la ley y en la libertad del individuo. El voto no sirve para refrendar proyectos sociales grandiosos, sino para retirar del poder a los gobernantes que han decepcionado a los electores. Y a quienes nos acusen de dar tan pobre y pequeño papel a la democracia, recordémosles que los países que han jugado con la democracia directa han acabado eliminando libertades individuales, causando dolor y miseria, y destruyendo los fundamentos de su sistema económico. Por el contrario, los que con más modestia se han abstenido de formular arcadias sociales, y limitado la práctica democrática al control de sus gobiernos, han conseguido respeto y tolerancia para con la diversidad, altas cotas de libertad individual, economías dinámicas y prósperas y un reparto razonable del bienestar.
Antoni Zabalza es profesor de Economía y fue secretario de Estado de Hacienda.
Salma Hayek married billionaire Francois-Henri Pinault in 2009, and since then she has a learned a lot about marriage, motherhood and balancing the ever-tough act of family and career.
In the July issue of Red magazine, Hayek opens up about how she does it all, and even doles out a piece of advice that has helped make her marriage so successful. Candidly, Hayek, 49, admits what happens in the bedroom isn't critical to making it work with her husband.
"Sex is not the key to a happy marriage, but it's a side effect. Although not every day! If it's every day then it loses its charm. It's so important to maintain your chemistry," she explains. "You have to continue to laugh, continue to explore, continue to have fun with each other, continue to have romance."
Although Hayek is an Oscar-nominated actress, she says she's most proud of her personal life. "A good marriage, full of love, is my biggest accomplishment. Home is where my husband is," she continues. "He is home. Everything outside of the family nucleus is an adventure that you're living together."
As for how she keeps it steamy in the bedroom, Hayek explains that it's important to feel sexy, which sometimes can be difficult when feeling insecure. "Even though I struggle every moment with my own judgment of my body, I'm in touch with myself. I try to be really aware of every muscle. It is sexy," she shares. "Sexuality, what other people see in you, is enjoying your body. Involve your senses in your life, and you will become sexy. Dance, and not to look good. If you dance terribly, still dance."
She adds, "It might in the moment not look sexy, but this interaction with life makes you sexy. And even if you're on a diet, enjoy your food—please! It's a very Latin point of view."
Despite saying a "good marriage" is her "biggest accomplishment", Hayek admits that becoming a mother to daughterValentina Pinault has been the real "miracle".
"I had a child late in life...I've had that yearning, that longing, and that pain...I always wanted to have a lot of children, and I was not able to. My body, as a miracle, had one," she says. "The huge blessing I've had is that my husband has three other children. So I have four. And they are all so different."
But like any growing girl, 8-year-old Valentina can be easily distracted, so Hayek makes it a point to always keep her engaged. "I try to be with Valentina as much as possible, even when I'm working. She was with me on the cover shoot and she felt like a participant—she wasn't just sitting there on the iPad. This is so important. You have to drag children into participating in life," she explains.
Max Abadian/Red magazine
"It takes a lot of work and mummies are very tired because most of us work and life is exhausting, especially if you are an older mom like me, but you have to make the effort. And if you have a smart child, it's harder," she continues. "Now it's so easy to just entertain them (with a screen), and you don't have to go through the complaining for an hour about dragging them places. Drag them, and make them a part of your life. It's about the human connection, and the things they can learn from participating in life. Otherwise, isolation starts to happen."
For more from Hayek, check out the full interview in the July issue of Red and check out more exclusive content at www.redonline.co.uk/salmahayek