Premios Billboard: Madonna y Celine Dion ponen la emoción


Adele, que no estuvo presente en la gala al estar en plena gira, se llevó el 
premio a mejor artista del año, y otras tres estatuillas: mejor artista 
femenina, mejor canción con mayores ventas («Hello») y Top Billboard 200 Album («25»)

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El homenaje de Madonna al recientemente fallecido Prince y las lágrimas de Celine Dion recordando a su difunto esposo pusieron la emoción a unos premios Billboard dominados por Adele y The Weeknd.
El momento más destacado de la velada llegó al final de la ceremonia, celebrada en el T-Mobile Arena de Las Vegas (Nevada), cuando Madonna salió al escenario sentada en un trono de terciopelo morado y brillantes, luciendo un traje de pantalón en color lila y portando un bastón, en clara referencia a la figura de Prince, fallecido el pasado 21 de abril.
Madonna cantó una versión del clásico Nothing Compares 2 U, escrito por Prince y popularizado por Sinead O'Connor, mientras aparecían imágenes del artista de Mineápolis en la pantalla del recinto.
Instantes después, el colofón llegó con la aparición de Stevie Wonder, que formó dueto con Madonna para entornar la mítica Purple Rain y completar así un sentido tributo. «Gracias Prince Rogers Nelson por todo lo que nos has dado», afirmó Madonna antes de despedirse.
Previamente, Dion, que llevó a cabo una versión del tema de Queen «The Show Must Go On», recogió entre lágrimas el premio al icono del año, entregado por su hijo René Charles. «Es un tremendo honor», afirmó la canadiense.
«La música ha sido mi pasión desde que tengo memoria (...) Gracias a la gente que creyó en mí. A mi madre, que escribió mi primera canción. A mis hijos. Y a mi esposo, que sé que seguirá cuidándome desde arriba. El espectáculo debe continuar», indicó alzando el galardón. Dion perdió en enero a su marido, René Angélil, y a Daniel, uno de sus hermanos, por cáncer. Fue la primer actuación en televisión de la artista desde esa tragedia.
La gala arrancó con un tributo a Britney Spears, que a sus 34 años recibió el premio Millennium en reconocimiento a sus «extraordinarios logros e influencia dentro de la industria musical».
Se trata de un galardón que únicamente se ha entregado dos veces anteriormente: Beyoncé (2011) y Whitney Houston (2012). Spears completó una actuación de cerca de 10 minutos con una mezcla de sus grandes éxitos sin mostrarse demasiado ágil en sus movimientos y cantando en «playback», pero con todo su carisma intacto ante un público completamente entregado.
Adele, que no estuvo presente en la gala al estar en plena gira mundial, se llevó el premio principal, el de mejor artista del año, y otras tres estatuillas: mejor artista femenina, mejor canción con mayores ventas («Hello») y Top Billboard 200 Album («25»).
Además, protagonizó uno de los momentos más destacados con el estreno de su nuevo vídeo musical, «Send My Love (To Your New Lover)». Sin embargo, el artista más exitoso de la noche fue The Weeknd, con un total de siete premios, entre ellos el de mejor álbum R&B («Beauty Behind the Madness»), mejor canción R&B («The Hills») y el de artista con las canciones más reproducidas en Internet.
El evento consistió en una gala de tres horas dedicadas casi en exclusividad a actuaciones musicales, entre las que destacaron las de Justin Bieber, Rihanna, Ariana Grande, Gwen Stefani y Blake Shelton, Nick Jonas y Demi Lovato.
Los artistas Ludacris y Ciara fueron los anfitriones de la ceremonia que contaba con The Weeknd, gracias a sus 19 nominaciones en 16 categorías, como el máximo favorito.
«Los premios Billboard son como los Óscar de la música, con la excepción de que aquí tenemos a artistas negros», dijo Ludacris con ironía en el arranque de una gala a la que asistieron celebridades comoJessica Alba, Heidi Klum, Kate Beckinsale, Ashton Kutcher, Mila Kunis, Kristen Bell, Steven Tyler y Seal, entre otros.
En las categorías dedicadas a artistas latinos, Nicky Jam y Enrique Iglesias se impusieron con «El Perdón» como la mejor canción, en tanto que Juan Gabriel se llevó el premio al mejor álbum con «Los Dúos de Juan Gabriel». Asimismo, Romeo Santos fue nombrado mejor artista.
Los premios Billboard reconocen a los artistas más exitosos del año en EE.UU. según las ventas de álbumes, sencillos, transmisiones en radio, giras y uso de redes sociales.

Adele ficha por Sony y se convierte en la cantante más rentable del mundo.


La cantante ficha por Sony por una cantidad que ronda los 116 millones de euros

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En un presente marcado por el descenso de ventas y el cambio de hábitos de consumo que han traído Internet y el streaming, una artista como Adele es un valor seguro de futuro para la industria musical. Su álbum 21 ha despachado 30 millones de discos y se ha convertido en el lanzamiento de mayor éxito en lo que llevamos de década. Su continuación, 25, está próximo ya a los 20 millones. Todo en Adele se mueve en cifras millonarias y su contrato no es una excepción.
La cantante británica ha sellado su estatus como la estrella más rentable al fichar por Sony, un contrato que ronda los 116 millones de euros. A falta de confirmación de discográfica y representante, la prensa británica da por hecho el acuerdo, que se habría concretado en Navidades. A cambio, Adele tendría que entregar tres nuevos álbumes antes de renegociar los términos.
La noticia evoca otros aldabonazos comerciales en el mundo del pop, en especial el contrato de Whitney Houston con Arista en el 2001 por 100 millones de dólares, que, coincidencia o no, señaló el inicio del declive para la cantante. Otros artistas, de Mariah Carey a REM, han visto declinar sus carreras tras tocar el techo comercial.
Para Adele, en primer lugar, el acuerdo supone el tránsito de una independiente, XL, a una multinacional, Sony, a través de su filial norteamericana Columbia, un hecho al que no es ajeno el dato de que un tercio de las ventas de 21 las copó el mercado estadounidense. Este tipo de transición suele acabar afectando a la naturaleza del artista, imprimiéndole una mayor vertiente comercial a su trabajo. En el caso de Adele, esta comercialidad parece difícil de superar. En todo caso, Sony tendrá que tener paciencia con los tiempos de la intérprete británica, que ha dejado paréntesis de tres y hasta cuatro años entre los tres álbumes que ha publicado hasta la fecha, un ritmo pausado que parece querer seguir manteniendo en el futuro. A ello se le añade la sugerida decisión de Adele de descansar «unos años» cuando termine la gira mundial que ahora mismo está haciendo escala en Barcelona, donde la cantante ofreció ayer su primer concierto, con el aforo completo. Con esta perspectiva, el contrato con Sony podría prolongarse al menos un decenio. De momento, acaba de estrenar el vídeo de un nuevo sencillo de 25Send My Love (To Your New Lover).
Otros planteamientos comerciales de Adele quizá encajen peor en la maquinaria multinacional. Por ejemplo, su insistencia en relegar la publicación de sus canciones en streaming hasta que se le ha sacado el máximo provecho a la venta de formatos físicos, justo lo contrario a la tendencia en alza entre las grandes estrellas de lanzar por sorpresa sus novedades en la Red. El último caso ha sido el de Beyoncé, cuyo álbum Lemonade primero apareció en Tidal -plataforma de la que es copropietaria-, luego en Amazon e iTunes y, por fin, una semana más tarde, en tiendas, distribuido precisamente por Columbia.
Hay otra diferencia significativa que separa a Adele de Beyoncé y otras estrellas millonarias, y es su negativa a extender su probada rentabilidad a patrocinios y acuerdos comerciales con marcas.

Adele bate récord Psy con el «Gangnam Style»

Adele bate un récord de Psy con el «Gangnam Style»

Su tema «Hello» llega a los mil millones de reproducciones en 87 días cuando la canción del surcoreano alcanzó esta cifra en 158 días

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Psy ya no es el rey de los mil millones en Youtube. El cantante surcoreano ostentaba el récord en alcanzar las mil millones de reproducciones en menos tiempo. Su Gangnam Style tardó 158 días en llegar a esa abrumadora cifra. Pero ha llegado Adele y ha roto todos los registros con su tema Hello. La cantante británica solo ha tardado 87 días en conseguir 1.000 millones de visionados.

Youtube ha informado que ya son 17 vídeos los que han logrado alcanzar tan escalofriante número de visualizaciones. Sugar de Maroon 5, Lean On de Major Lazer, Counting Stars de OneRepublic o Chandelier de Sia figuran entre los que han alcanzado tan alto número de clicks. 

Destruir el PSOE es justo lo que están haciendo su líder.

Con toda seguridad Julio Cortázar hubiera querido añadir al inclasificable Manual de instrucciones que incluyó en una de sus obras más geniales (Historias de cronopios y de famas) las que un partido debería seguir para que no quedase de él piedra sobre piedra podría haber tomado al PSOE como ejemplo. Y así, junto a sus instrucciones para llorar, cantar, matar hormigas en Roma o subir una escalera, el argentino habría inmortalizado la reciente historia socialista. ¿Cómo el mismo partido que gobernó con mayoría absoluta España, varias de sus Comunidades y muchos de sus grandes ayuntamientos se ha convertido en lo que es hoy? ¿Cómo ha pasado a ser tercera o cuarta fuerza en territorios locales o autonómicos donde fue durante mucho tiempo la primera? ¿Cómo, en fin, se ha deteriorado hasta el punto de que el desafío del PSOE el 26J no sea el de ganar sino el de conservar la segunda posición? Responder esas preguntas es sin duda complejísimo, pues la socialdemocracia atraviesa una crisis de identidad en toda Europa, pero los socialistas españoles se han refugiado en ella para no dar ni un paso en la indispensable explicación de por qué están al borde del abismo. Explicación que pasa por tres ejes esenciales: su fuerte problema de liderazgo, ligado a un devastador cainismo interno; su incapacidad para construir un discurso propio que les permita distinguirse de la extrema izquierda y los nacionalismos; y su disparatada política de alianzas, que los ha convertido en gregarios de fuerzas antisistema que aspiran a arrasarlos.
Todo ello se refleja en el PSdeG que celebró ayer sus primarias para elegir candidato a la presidencia de la Xunta: la ausencia de un verdadero liderazgo; la confusión entre su discurso de oposición y el de sus adversarios electorales por la izquierda, nacionalista y no nacionalista; y la política de apoyo a las Mareas, que ha roto ya al partido en dos. Tanto que la única diferencia puertas afuera entre los discursos de Méndez y Leiceaga se ha centrado en qué deberían hacer los socialistas si pierden en las autonómicas la segunda posición: mientras Méndez proclamaba que «facilitar un gobierno de En Marea sería una catástrofe para Galicia», Leiceaga daba a entender que, llegado el caso, apoyaría tal opción. ¿Pueden esas dos posiciones antagónicas sobre un tema central de la política gallega convivir en un partido? Eso es lo que a partir de hoy podremos comprobar, tras la victoria de ayer de Leiceaga en las primarias: si de darse el sorpassoen un parlamento gallego sin mayoría absoluta del PP (solo o con Ciudadanos) dará el gobierno a quienes habrían enviado al PSdeG a las tinieblas de la tercera posición; y si esa decisión, que entregaría a los socialistas atados de pies y manos a sus principales adversarios, no abrirá un cisma en el partido, que acabaría por romper lo que lleva mucho tiempo unido solo con hilvanes.

La economía mundial cambia de ubicación y velocidad..


La economía mundial es la globalización es un proceso económico, tecnológico, social y cultural a gran escala, que consiste en la creciente comunicación e interdependencia entre los distintos países del mundo unificando sus mercados, sociedades y culturas, a través de una serie de transformaciones sociales, económicas
avanza a una velocidad más lenta de lo deseable. Las razones de este retraso están centradas en la actual desaceleración del comercio mundial, en la caída de los precios de las materias primas, en el menor crecimiento de las economías emergentes, y que la estabilidad financiera aún no está asegurada. O sea, persisten ciertos riesgos económicos y todavía se mantienen determinadas debilidades sectoriales, a pesar de haber transcurridos siete años desde el colapso de Lehman Brothers. Las perspectivas de la economía mundial para este año oscilan, por tanto, entre un crecimiento decepcionante y un crecimiento dispar.
El crecimiento potencial se podría ver mermado por tres factores de indudable significado: por la demografía y el mayor porcentaje de población envejecida que poblará el planeta; por la caída de la productividad, a pesar de los avances tecnológicos y la mejora de los aspectos organizativos; y, finalmente, por los legados de la crisis financiera mundial. Centrándonos en el tercer apartado resulta fácil presenciar altos niveles de endeudamiento, bajos niveles de inversión, y bancos débiles que apenas consiguen alcanzar los criterios de solvencia. En suma, rasgos que constituyen cargas muy pesadas para ciertas economías, como la europea y la española. Por otro lado, las economías emergentes siguen afrontando fuertes ajustes y, en la actualidad, se ven debilitadas por la caída de los precios de las materias primas y la baja demanda de las mismas por parte de China. Qué sucederá, entonces, a lo largo del 2016 y del próximo ejercicio. Podemos desagregar nuestro análisis en varios escenarios. El primero hace referencia al supuesto de que China invierta menos. Entonces, su demanda de materias primas se reducirá, prolongando un período de bajos precios en lo que atañe a dichas commodities, afectando a grandes países exportadores de las mismas, como Australia o Brasil, por ejemplo.
El segundo escenario se sustenta en la hipótesis de que los tipos de interés de la economía norteamericana se elevaran, por decisión de la FED. Ello supondría un aumento de los costes de financiación para algunos prestatarios (incluyendo tanto las economías emergentes como las de los países en desarrollo) arrastrando a una mayor toma de riesgos financieros en la totalidad de las operaciones y unas valoraciones más altas de los instrumentos de renta variables. Obligaría a vigilar los equilibrios de la economía internacional, dada la alta probabilidad de nuevas perturbaciones en los medios financieros y en las empresas. Y, por último, el tercer escenario, vendría definido si se incrementaran los tipos de interés y se produjera una fuerte apreciación del dólar. En este caso, las repercusiones sobre las empresas pueden ser elevadas. De ser cierto, empresas y países, que habían incurrido en apalancamientos financieros y en altos niveles de deuda, respectivamente, van a tener problemas, conduciendo en los próximos tiempos a nuevas moratorias y a un efecto-contagio nada halagüeño en los mercados.
¿Cómo se van a ir modelando, en consecuencia, las actuaciones? Lo normal es que se apliquen no solo medidas de corte estructural; de apoyo a la demanda; de atención a la preservación de la estabilidad financiera, por ejemplo; sino que todas las decisiones han de incorporar de manera taxativa los riesgos en la adopción de normas, al igual que la inexcusable implementación de políticas de monitorización, tanto en lo que refiere a las políticas financieras como cambiarias; es decir, a aquellas que afectan a lo que se denomina la guerra de divisas. Convendría, incluso, definir con mayor precisión, y aplicar con mayor intención, nuevas políticas macro-prudenciales para fortalecer las capacidades de resistencia y de flexibilidad de las economías ante las dinámicas de acumulación de deuda externa y de apalancamiento corporativo. Los próximos meses deberían contemplar una mayor apuesta por las reformas regulatorias.
Esto es, por aquellas medidas que incidan en enfoques de mayor transparencia y de supervisión, con el objetivo de ganar calidad de información (evitando sus asimetrías) y apostando por un rápido funcionamiento de los mecanismos de resolución de controversias. Y ello se debería hacer en el actual contexto: en una fase de menor crecimiento y de mayor incertidumbre. Por eso, este año debería ser el de los desafíos colectivos (tales como el cambio climático, migraciones, seguridad, cooperación, comercio exterior, etcétera). Deberíamos hacer lo que sea necesario para avanzar en estos campos; y luchar contra los intereses creados.
Hay, por tanto, que romper el axioma pronunciado por Juncker, por entonces primer ministro de Luxemburgo, y hoy presidente de la Comisión Europea, cuando afirmó «todos sabemos lo que hay que hacer; lo que no sabemos es cómo lograr que nos reelijan después de hacerlo».

Al PP le faltaría un 3% de los votos para seguir gobernando. El PSOE se hunde en la miseria.

La candidatura conjunta de Podemos e Izquierda Unida anticipa un escenario diferente respecto al que dejaron las urnas el pasado 20 de diciembre. El promedio de las últimas estimaciones electorales sitúa a Podemos-IU como segunda fuerza, detrás de un Partido Popular que repetiría o mejoraría su resultado. El PSOE desciende hasta la tercera posición, dejándose casi un punto, o sea, un fracaso
El agregador de sondeos recopila los datos de más de 190 trabajos realizados por 19 empresas encuestadoras desde enero de 2015. El promedio de encuestas se estima a partir de la fórmula propuesta por el director de investigación y análisis de Sigma Dos, José Miguel Elías. Existen tres tipos de línea de tendencia: quincenal, semanal y diario. La diferencia se encuentra en el número de días transcurridos para su cálculo. Los puntos que trazan cada una de las líneas son la foto del clima de opinión política en un instante determinado.


La coalición entre Pablo Iglesias y Garzón desborda claramente en intención de voto y en escaños al PSOE. El PP sube en ambos cómputos y Ciudadanos se mantiene.

De acuerdo a nuestro último sondeo, si las elecciones fuesen mañana, el PP lograría alrededor de 128 escaños (±8), la coalición entre Podemos e IU alrededor de 84, el PSOE 73, y Ciudadanos 40.
El número tras el símbolo "±" representa el intervalo del 50% de probabilidad. En la metodología se explica el cálculo de escaños.
El número tras el símbolo "±" representa el intervalo del 50% de probabilidad. En la metodología se explica el cálculo de escaños. 
Este resultado cambiaría la imagen del 20 de diciembre. Podemos-IU pasaría a ser la segunda fuerza, superando al PSOE en votos y en escaños. Además, el PP sumaría 4 nuevos diputados y saldría reforzado de cara a los acuerdos.

Pero estos datos revalorizan la campaña que viene. En las próximas semanas, algún bloque de dos partidos podría llegar a los 170 diputados. Las estimaciones de escaños son todavía cambiantes: el PP puede ganar o perder 8 escaños con facilidad, lo mismo que PSOE, Podemos-IU y Ciudadanos. De acuerdo a nuestros datos, la suma de centro-derecha tiene más probabilidades de llegar a 170 diputados ahora mismo, pero el promedio de sondeos favorece ligeramente a la coalición de centro-izquierda. No debemos dar por seguro que vaya a repetirse el bloqueo del 20D.
No sería sencillo formar gobierno. Un acuerdo entre PP y Ciudadanos quedaría por debajo de los 170 diputados, que para mucha gente es el 'número mágico' que abriría la puerta al Ejecutivo -contando con la complicidad de algún partido nacionalista. La suma de PSOE y Podemos-IU rondaría los 157 escaños y no tendría sencillo sumar-.

LOS VOTOS QUE SE MUEVEN

En el siguiente gráfico represento los porcentajes de estimación de voto. He incluido nuestros anteriores sondeos para observar los movimientos.
Porcentajes de estimación de voto.

La primera conclusión es que Podemos e IU no han perdido muchos votantes por aliarse. Al menos de momento. Han pasado del 24,5% de hace un mes al 23,7% actual. Es una pérdida pequeña.
La otra novedad es la subida del PP y la caída de Ciudadanos. Los populares han ganado tres puntos desde abril y C's ha perdido más de dos. Hay indicios de que los votos han pasado de uno a otro: un 15% de quienes votaron a Ciudadanos en diciembre ahora dice que votarían al PP.
Por último, la siguiente tabla resume las transferencias de voto. Representa cómo votarían hoy quienes en diciembre votaron a PP, PSOE, Podemos, C's, e IU. Así podemos ver la fidelidad de cada partido y los trasvases entre unos y otros.
Los votos que van de un partido a otro.

El PP es el partido con la mayor fidelidad: un 87% de sus votantes repetirá su voto.
La fidelidad de Podemos también es alta —un 77%—, lo que sugiere que sus exvotantes ven con buenos ojos la coalición con IU. Es probable que haya vuelto a Podemos-IU gran parte de ese 10% de sus exvotantes que decían que apoyarían a IU. La coalición ha gustado menos entre los exvotantes de IU, aunque un 65% le dará su voto. Los desafectos dicen que votarán al PSOE (6%) o se declaran indecisos (14%).
En la tabla de transferencias se explica también la caída de Ciudadanos, que pasa del 17% al 14,7%. La formación de Rivera sufre fugas en favor del PSOE, pero sobre todo del PP: un 15% de quienes votaron a C's en diciembre dice que mañana votaría al Partido Popular.

La filosofía es un género literario que precisa PENSAR para bien. La política precisa pensar mal para ROBAR.






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Siempre que la filosofía ha tratado de emular a la ciencia ha desvirtuado su esencia originaria. Ese intento de emulación, tan vano como fallido, explica algunos de los extravíos de las tendencias filosóficas contemporáneas, que parecen desconocer que, en último término, la filosofía es un género literario: es literatura conceptual.
Las ciencias de la naturaleza tienden a la especialización y describen los procesos repetitivos de una región específica del mundo, mientras que la filosofía está llamada a hacerse cargo del todo del mundo y se pregunta por el “ser” de éste (aquello que lo hace inteligible), no por las particularidades de los entes que lo componen. Y aún más importante, la verdad de las ciencias reside en su verificación empírica en el laboratorio o en el experimento, una validación replicable tantas veces como se quiera si se repiten las condiciones dadas, mientras que la filosofía nunca, nunca, ha sido ni puede ser sometida a verificación empírica, como tampoco lo han sido ni lo pueden ser la poesía, la novela o el teatro.
¿De qué naturaleza es, pues, la verdad de la filosofía de Platón, Locke, Kant o Bergson? De exactamente la misma que las obras de Homero, Sófocles, Dante, Shakespeare o Tolstói. Estos nombres siguen siendo nuestros contemporáneos a despecho del tiempo transcurrido desde que escribieron lo suyo porque la lectura de las literaturas de unos y de otros, filósofos y poetas por igual, sin distinción en este aspecto, es todavía hoy fecunda y significativa para nosotros. De modo que lo que el laboratorio es para la ciencia, lo es para la literatura (incluida la filosofía), ese aplauso continuado y sostenido durante siglos que las personas dotadas de buen gusto dedican a una obra maestra de la imaginación. En resumen, el laboratorio de las humanidades se halla en ese consenso trenzado por generaciones acerca de la excelencia de dicha obra y de su indeclinable actualidad.
De la naturaleza literaria de la filosofía se siguen dos consecuencias para ésta.


El verdadero filósofo, como el novelista, se dirige a la persona común, no especializada, y aborda en su filosofía las cuestiones generales que conciernen a ésta, que son las de todos

La primera se refiere al estilo. Cuando la filosofía aspira a ser una ciencia, imita su lenguaje codificado, jerga reservada a iniciados, tan alejada de ese lenguaje natural usado, por ejemplo, por Platón en sus diálogos o por Descartes en esa deliciosa pieza autobiográfica que es el Discurso del método. Lenguaje natural, sí, pero de estilo elevado, elegante y bello, literariamente eficaz. Si la verdad de la filosofía pende de la aceptación de los lectores, que se convencen por la fuerza puramente lingüística de lo escrito y sin prueba empírica que lo corrobore, el filósofo ha de desarrollar un sentido poético para juntar palabras —como el compositor para juntar notas o el pintor para combinar líneas y colores— y, una vez juntadas, para usar con destreza los recursos retóricos disponibles a fin de producir un texto capaz de mover al lector y captar su asentimiento intelectual. Este cuidado por el estilo supone un esfuerzo adicional para el filósofo, pero añade encanto y sugestión a su obra, pues, como dijo Samuel Johnson, “what is written without effort is in general read without pleasure”.
La segunda de las consecuencias tiene que ver con el contenido. Los novelistas ¿escriben sus novelas para que las lean sólo otros novelistas? No. Pues de igual forma no hay razón para pensar que un filósofo ha de escribir su literatura para entretenimiento o solaz exclusivamente de otros filósofos como él, enredados en debates librescos. El verdadero filósofo, como el novelista, se dirige a la persona común, no especializada, y aborda en su filosofía las cuestiones generales que conciernen a ésta, que son las de todos. Aunque se informa de lo que ha dicho la tradición filosófica a través de los libros, luego la entera tradición se pone al servicio de la dilucidación del enigma de vivir porque su discurso no gira en torno a los prestigiosos títulos que componen el canon, sino en torno a cómo hacer más sabia nuestra vida, más consciente, más entusiasmada, más significativa, más digna de ser vivida. Dice Hegel que “filosofía es el propio tiempo captado por el pensamiento” y, en efecto, la filosofía convida a una mejor comprensión del tiempo que vivimos y que somos, haciendo más luminosa la experiencia de nuestra mortalidad. Como si anduviéramos a tientas por la habitación chocando con los muebles y de pronto prendiéramos la luz del interruptor: nada cambia fuera, pero todo se ve mejor y eso nos cambia por dentro.
Por supuesto que hay diferencias entre la literatura poética y la filosofía, aunque ambas nacen de una primera visión originaria que desencadena una emoción y un eros, el sustrato del quehacer filosófico, como recordó Scheler. Por usar la conocida dicotomía de Wittgenstein, la poesía muestra, mientras que la filosofíadice. Es decir, la poesía conmemora el mundo mientras que la filosofía lo define. Y este intento de apresar el mundo en una definición y de convertir el eros en idea, exige lo que también Hegel llamó el “duro trabajo en el concepto”.
Muy joven, esbozó Hume un breve artículo, De escribir ensayos, que luego no incluyó en la reunión posterior de sus escritos. Allí distingue entre eruditos (que buscan la verdad en soledad) y conversadores (que experimentan el placer de exponerla en sociedad). Lamenta la separación en su tiempo entre unos y otros, lo que da lugar a esa filosofía sin placer ni experiencia, cultivada por hombres carentes de modales y de gusto por la vida, de un lado; y de otro, a esa conversación abocada a la cháchara interminable y tediosa. Hume se presenta como un ciudadano del Estado de la erudición enviado como embajador al reino de la conversación.



  • Hume, Georg Wilhem Hegel
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