Ha muerto Pérez Rubalcaba, en el PSOE lo fue todo menos Presidente del Gobierno..

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  • Hace un mes el PSOE, le ofreció la candidatura a la alcaldía de Madrid que rechazó por cuestiones lógicas.
  • Estaba casado con Pilar Goya Laza y no tenían hijos. Se da la circunstancia de que su mujer, Pilar perdió a tres de sus cuatro hermanos.... 


Alfredo Pérez Rubalcaba, uno de los hombres fuertes de la historia del Partido Socialista, falleció este viernes en el hospital Puerta de Hierro de Madrid. Dos días antes, en la tarde del miércoles, sufría un ictus en su domicilio madrileño. Desde ese momento, hasta el de su fallecimiento, el centro hospitalario se convirtió en un ir y venir de amigos y excompañeros de partido que se acercaban a dar apoyo a la familia de este hombre que lo fue todo en el partido del Gobierno y que, fuera de la primera línea política, daba clases de Química Orgánica en la Universidad Complutense de Madrid. Murió con 67 años. Tanto sus compañeros políticos como sus rivales lo reconocen como un hombre inteligente, eficaz y gran negociador.

En política, desempeñó en el pasado los más altos cargos en el PSOE, del que llegó a ser secretario general entre 2012 y 2014 y candidato a la Presidencia en las elecciones generales de 2011, así como en los gobiernos socialistas de Felipe González y de José Luis Rodríguez Zapatero. 

Rubalcaba nació en Solares (Cantabria) el 28 de julio de 1951. Doctor en Ciencias Químicas con Premio Extraordinario por la Universidad Complutense de Madrid, era profesor titular de Química Orgánica de esta universidad, y ha impartido clases en las universidades de Constanza (Alemania) y Montpellier (Francia).

Ingresó en el PSOE en 1974, y tras la llegada de los socialistas al Gobierno, en 1982, fue sucesivamente director del Gabinete Técnico de la Secretaría de Estado de Universidades e Investigación (1982-1985); director general de Enseñanza Universitaria (1985-1986); secretario general de Educación (1986-1988), y secretario de Estado de Educación (1988-1992).

El 23 de junio de 1992 fue nombrado ministro de Educación y Ciencia, y como tal promovió la Ley de Reforma Universitaria o la Ley Orgánica de Ordenación del Sistema Educativo. En las elecciones legislativas de junio de 1993 obtuvo escaño de diputado por Toledo, y un mes después, el 13 de julio, fue designado ministro de la Presidencia y de Relaciones con las Cortes, cartera de nueva creación.

Tras los comicios de marzo de 1996, repitió como diputado, esta vez por Madrid, y cuatro años después renovó escaño. En el 35º Congreso del PSOE, celebrado en junio de 2000 y durante el cual José Luis Rodríguez Zapatero fue elegido nuevo secretario general, Rubalcaba pasó a integrar el Comité Federal.

En junio de 2002 entró a formar parte del Comité Electoral del partido, dentro del cual actuó como responsable de Estrategia Electoral ante las elecciones generales del 14 marzo de 2004.

Atentados del 11M

Tras los comicios, celebrados tres días después de los sangrientos atentados de Madrid y en los que el Partido Socialista se alzó con la victoria, obtuvo escaño por Cantabria y posteriormente fue designado portavoz del PSOE en el Congreso. Desde este cargo, desempeñó un papel crucial en la estrategia del Gobierno para garantizar los apoyos parlamentarios que permitieron al Ejecutivo sacar adelante normas de calado, como la Ley Orgánica de Educación o la reforma del Estatuto de Cataluña.

El 7 de abril 2006, y con motivo de la primera remodelación de Gobierno llevada a cabo por el presidente José Luis Rodríguez Zapatero, fue nombrado ministro del Interior. Considerado uno de los hombres de confianza del presidente, asumía la cartera en pleno proceso de pacificación, tras el alto el fuego permanente declarado por ETA el 22 de marzo de 2006.

Sobre su espalda pesaba, no obstante, una sobrada experiencia en materia de terrorismo. De hecho, había sido el interlocutor del PSOE con el Gobierno de Aznar durante la tregua declarada por la banda terrorista en 1998, y había encabezado la delegación socialista que acordó con el PP, en el 2000, el Pacto por las Libertades y Contra el Terrorismo.

El atentado de Barajas en diciembre de 2006, que costó la vida a dos ciudadanos ecuatorianos, quebró, sin embargo, el proceso, que tres meses después vivió un polémico episodio tras la concesión por parte del Gobierno del segundo grado al etarra José Ignacio de Juana Chaos, a raíz de una prolongada huelga de hambre, una decisión que Rubalcaba reconoció había tomado "personalmente" para "evitar males mayores".

En junio de 2007, ETA dio, sin embargo, por formalmente roto el alto el fuego y en diciembre asesinó a tiros a dos guardias civiles en Capbreton (Francia), lo que se tradujo en una ola de detenciones de miembros y colaboradores de ETA, que si bien no se habían interrumpido, aumentó considerablemente.

El cerco a la banda se completó además con la detención de los miembros de la cúpula de Batasuna y la suspensión de actividades de ANV y PCTV por su posible vinculación a la banda terrorista. Durante su gestión, las fuerzas de seguridad desmantelaron además una célula islamista que planeaba un posible atentado contra el transporte público de Barcelona. Su labor al frente del ministerio durante esta legislatura coincidió también con la puesta en marcha del Mando Único de la Policía y de la Guardia Civil.

El fuerte incremento de migrantes llegados a las costas españolas y en especial a Canarias durante el verano de 2006, y la puesta en marcha del "carné por puntos", que se reveló eficaz para el descenso del número de siniestros, fueron otros temas que le ocuparon durante su gestión.

Tras las elecciones de marzo de 2008, Rubalcaba renovó su escaño, esta vez por Cádiz, y el 14 de abril juró su reelección como ministro del Interior. Su continuidad al frente del Departamento fue una de las grandes incógnitas de todas las quinielas sobre el Ejecutivo. El mismo Rodríguez Zapatero reconoció que había hecho algún esfuerzo para convencerle.

ETA, contra las cuerdas

Durante esta etapa, la gestión del Ministerio estuvo marcada principalmente por los éxitos en la lucha antiterrorista. Las sucesivas detenciones de los jefes "militares" de la banda: Mikel Garikoitz Aspiazu Txeroki (2008), Aitzol Iriondo (2008), Jurdan Martitegi (2009), Ibon Gogeascoetxea (2010) y Mikel Carrera (2010), diezmaron la fuerza de ETA, que el 5 de septiembre de 2010 declaró un alto el fuego.

La lucha contra la criminalidad fue también otro de sus objetivos en su paso por Interior. Inteligente, eficaz y gran negociador, virtud esta última reconocida incluso por sus adversarios políticos, en octubre de 2010, se convirtió en "hombre fuerte" del Gobierno y figura de referencia, al acumular al cargo de ministro del Interior el de vicepresidente primero y portavoz del Gobierno. La crisis económica, el caso Faisán –presunto chivatazo con el que se alertó a ETA de una operación contra su red de extorsión–, la irrupción de Bildu en el panorama electoral, y el pulso lanzado por el movimiento 15M durante la jornada de reflexión previa a las elecciones autonómicas y municipales de mayo de 2011, fueron los asuntos que le ocuparon desde entonces.

Trabajador infatigable, su labor se vio interrumpida en marzo de 2011 cuando tuvo que ser ingresado en la UCI por una infección tras una biopsia de próstata. Recuperado, y asumido el descalabro del PSOE en las elecciones autonómicas y municipales de mayo de 2011, recibió el aval del Comité Federal del PSOE para competir en las primarias en las que se elegiría al sucesor de Zapatero en las elecciones generales. En aquel momento, existieron maniobras de la llamada "vieja guardia" del partido para que no llegaran a celebrarse unas primarias en las que Rubalcaba habría tenido que competir con la entonces ministra de Defensa Carme Chacón, aspirante también a la sucesión de Zapatero que decidió finalmente renunciar a esa carrera ante las presiones internas para que la elección se produjera en un congreso y no en primarias abiertas.

El 8 de julio posterior anunció su deseo de dejar el Ejecutivo de forma inmediata para concentrarse en la candidatura como cabeza de cartel del PSOE y al día siguiente el partido le proclamó oficialmente candidato. El 11 de julio dejó el Ejecutivo. En las elecciones generales celebradas el 20 de noviembre la candidatura encabezada por Rubalcaba sufrió una fuerte derrota. El PP logró la mayoría absoluta, con 186 diputados, y el PSOE se quedó con 110, su peor resultado histórico en unas elecciones legislativas.

Diputado por Madrid, asumió la derrota y aseguró que el PSOE tenía un "proyecto sólido". Pidió la rápida convocatoria de un Congreso, en el que se elegiría al nuevo líder del partido. El 29 de diciembre presentó su candidatura a la Secretaría General, cargo para el que fue elegido el 4 de febrero de 2012, en el 38 Congreso del partido socialista, celebrado en Sevilla frente a Carme Chacón, por un margen de 22 votos. En esta cita se aprobó el proceso de primarias para el candidato presidencial.

Durante este primer año al frente del PSOE se celebraron elecciones en cinco comunidades autónomas. En Andalucía mantuvo el Gobierno, aunque en coalición con IU, recuperó la presidencia en Asturias, mientras que en Galicia, País Vasco y Cataluña sufrió un retroceso. Pese a esos últimos adversos resultados, aseguró que en ningún momento pensó en dimitir. En el Comité Federal del 12 de enero de 2013 se acordó aplazar las primarias hasta, como muy pronto, el segundo trimestre de 2014, pese a algunas peticiones para que fueran antes de febrero de 2014.

Llega Pedro Sánchez

Entre los días 8 y 10 de noviembre de 2013 el partido celebró una Conferencia Política, en Madrid, para diseñar el nuevo proyecto socialista para los próximos diez años. El 26 de mayo de 2014, al día siguiente de las elecciones al Parlamento Europeo en las que los socialistas perdieron 9 de los 23 escaños que habían logrado en 2009, convocó Congreso Extraordinario, que se celebraría el 26 y 27 de julio, y anunció que se retiraba, presionado para ello por distintos barones del partido encabezados por Susana Díaz.

En la consulta no vinculante del 13 de julio, la militancia respaldó a Pedro Sánchez para ocupar el puesto de secretario general tras recibir el apoyo en avales de Susana Díaz y la poderosa federación andaluza, entre otras. La elección fue ratificada por aclamación de los delegados del Congreso Extraordinario, el 26 de julio de 2014. El 2 de septiembre de 2014 Rubalcaba renunció a su escaño de diputado, como había anunciado en junio, y se reincorporó a su puesto de trabajo como profesor del Departamento de Química Orgánica I, en la Facultad de Ciencias Químicas de la Universidad Complutense de Madrid (UCM), en la que inicialmente impartiría seminarios.

Alejado desde entonces de la primera línea de la política, a comienzos de 2015 fue uno de los colaboradores del secretario general del PSOE, Pedro Sánchez, en la redacción del documento del pacto contra el yihadismo, firmado el 2 de febrero con el presidente del Gobierno, Mariano Rajoy.

Reapareció en actos de su partido, el primero el 8 de marzo de 2015 en Arnuero (Cantabria), con motivo del Día Internacional de la Mujer, y a continuación en las campañas de las elecciones municipales y autonómicas de mayo y en las generales de diciembre de ese año y junio de 2016.

Desde comienzos de septiembre de 2016, además de su actividad docente, era miembro del consejo editorial del diario El País, un órgano consultivo dentro del Grupo Prisa, de cuyo primer ejecutivo durante décadas, Juan Luis Cebrián, siempre se consideró amigo personal Rubalcaba. A finales de septiembre de 2016, con el PSOE envuelto en una importante crisis, reclamó a su partido que antepusiera la "gobernabilidad de España" a los problemas y discusiones internas, y aconsejó al secretario general Sánchez dialogar con los sectores críticos. Un mes después afirmó que, tras las elecciones adelantadas de junio, si él hubiera sido secretario general de los socialistas habría optado por facilitar la investidura de Rajoy mediante la abstención ante la inviabilidad de un gobierno alternativo.

Tras la crisis del PSOE que llevó el 1 de octubre de 2016 a Sánchez a presentar su renuncia, dando paso a una gestora, Rubalcaba estuvo el 26 de marzo de 2017 apoyando en Madrid, al igual que otros ex secretarios generales del partido, el acto en el que Susana Díaz presentó su candidatura para las primarias, en las que competía con Patxi López y Pedro Sánchez. Por su condición de ex secretario general del PSOE, pudo asistir a las reuniones de su Comité Federal, máximo órgano entre congresos.

Casado con Pilar Goya Laza, el matrimonio no tenía hijos. Nacida en Vitoria, ella también es licenciada y doctora en Ciencias Químicas, y desde 2001 profesora de investigación en el CSIC, donde dirigió el departamento de Relaciones Internacionales; es vocal de la Real Sociedad Española de Química, en la que fue vicepresidenta; desde octubre de 2013 es miembro del comité ejecutivo de la Asociación Europea para las Ciencias Químicas y Moleculares y dirigió durante cinco años el Instituto de Química Médica. A principios de 2011 publicó El dolor, un libro de divulgación científica

Miguel Iceta, ese hombre.



No es que lo diga hoy por lo acontecido. En mi blog consta varias veces que Albert Rivera y Abascal son esbirros al servicio de Soros y Pedro Sánchez respectivamente.  Esbirro es quien, a cambio de dinero, realiza “las” acciones  violentas o amenazas que ordena su jefe, siempre contra  la sociedad.

Soros es el comunista más rico del mundo. Es más peligroso que una bomba nuclear. Actúa desde la sombra con determinación, usando su dinero y poder para manipular la economía y la política. Un misil nuclear puede destruir una ciudad, pero George Soros puede destruir el bienestar del mundo  -The new Reagan Revoluton-. Al Capone a su lado era inmaculado. Este pájaro junto a un ¿liberal? irlandés de cuyo nombre no quiero acordarme y de apellido español son los dueños políticos de Albert Rivera que, a su vez, Pedro Sánchez y Begoña Gómez, también está a su entera disposición.  Bajo esta red de mafiosos estamos sumidos los españoles.  

VOX, indirectamente recibe dinero para financiar su campaña del PSOE, en realidad, solo para restar votos al PP. Se encubre bajo el sindicato Manos Limpias que, entre otras muchas fechorías, varios miembro están en la cárcel por extorsión y chantaje al Rey y a varios empresarios. Su Patrón, la Fundación Francisco Franco (FFF) dirigida por Ricardo Alba se quedó con todo el  dinero de la Asociación Española Contra el Cáncer (AECC).
A lo que vamos, gracias a Cs con 4 senadores y VOX con ninguno han hecho posible que Miquel pueda presidir algo institucional por primera vez en su vida, algo con enjundia,  algo de cierto peso, de esas cosas que, cuando acabas, te pintan un cuadro y lo cuelgan en los pasillos para que las generaciones futuras pasen delante de su efigie con indiferencia digna de un mandarín oriental ante las obras completas de Benito Pérez Galdós.

Ya se le advirtió a Cs y a Vox que las elecciones al senado son diferentes a las del Congreso y que, de ninguna forma sacarían más de 4 diputados. Por el bien de la derecha, el PP les dejaba uno de los tres candidatos en cada provincia y obtendrían mayoría absoluta de largo. En principio a Cs casi que le convence la idea, pero VOX se negó rotundamente ¿Por qué? Sencillamente esa jugada la vienen haciendo los socialistas desde tiempos de Felipe González.

Con esto y para terminar tenemos lo que nos merecemos, Iceta no tendrá que volver a salir del armario y, en este caso, el único culpable del mal que nos aqueja es el centralismo de Madrid que otro día explicaré.   

El doctorado de Pedro Sánchez es falso. Lo ha quitado de su CV. Ahora busca socios para equiparar España a Venezuela.

En su CV no hace ni una sola referencia al colegio religioso donde estudió sin doctorarse.

EL Partido Popular es la única alternativa que, hasta la fecha, hemos tenido los españoles para contrarrestar el saqueo y actos de mala fe de los partidos prosoviéticos. Únete a esta plataforma y luchemos. 
Blog de Juan Pardo


Lo de Pedro Sánchez es indignante, manda quitar todos los símbolos religiosos en su "toma de posesión" y resulta que cursó su licenciatura, en el RCU, María Cristina de El Escorial, dirigido por la orden de los Agustinos. (50.000 €/curso)

Pedro Sánchez, oscureció al Congreso de los Diputados que había cursado su licenciatura en el Real Centro Universitario María Cristina de El Escorial, una centro privado adscrito a la Universidad Complutense. De las cuatro legislaturas que el actual líder socialista ha sido parlamentario en la Cámara baja, sólo en la de su estreno (la de 2008 a 2011) dice ser “licenciado en Ciencias Económicas y Empresariales por la Universidad Complutense”. En el resto, empieza a describir su formación académica a partir de su Doctorado en la Universidad Camilo José Cela.
Sin embargo, en su ficha parlamentaria de aquella IX Legislatura no hace referencia alguna al elitista centro privado de San Lorenzo de El Escorial (Madrid), vinculado a la orden religiosa de los Agustinos y en cuyas aulas estuvo Sánchez entre 1990 y 1995 para sacarse la carrera. Él da a entender, en cambio, que completó todos los cursos en la facultad de Economías de la Complutense, ubicada en el Campus de Somosaguas y si algo hay claro en su CV es que ni un solo curso pasó por la universidad. 
Sánchez llegó al Congreso de los Diputados en septiembre de 2009 para ocupar el escaño de la lista por Madrid que había dejado Pedro Solbes, hasta entonces vicepresidente económico del Gobierno de José Luis Rodríguez Zapatero. El hoy líder del PSOE aterrizó en la Cámara baja tras haber ocupado el puesto 21 en la candidatura madrileño y después de que renunciara al escaño la secretaria de Organización de las Juventudes Socialistas de Madrid, Verónica Díaz Moreno, que fue en el número 20. Sánchez había sido concejal del Ayuntamiento de Madrid desde 2004 y tenía todo un futuro político por delante. Fue en este contexto en el que omitió su graduación en el RCU María Cristina de El Escorial.


Blog de Juan Pardo

Está claro que en 9 meses no se puede hacer un doctorado. Es más, no hizo ni  master  postgrado. Lo que si es cierto y verdad que Susana Díaz hizo un año de derecho en 11 cursos y los otros cuatro en dos meses, justo antes de que le cediera el puesto Griñán. Elena Valenciano no terminó ni Bachiller superior y decía ser Economista y Lda. en derecho....

De igual modo, en su biografía oficial colgada actualmente en la página web del PSOE no hay ni rastro de su paso por esta entidad. “En 1995, me licencié en Ciencias Económicas y Empresariales por la Universidad Complutense de Madrid”, se limita a recoger el secretario general de los socialistas.
El Centro Universitario María Cristina goza de las ventajas de una universidad pública (obtención de la titulación oficial por la Complutense, profesorado, servicios) y de aquellas otras de una privada (atención personalizada en lo académico, profesional y personal: grupos de reducido tamaño, cercanía y fácil acceso a los profesores y tutores, preparación eminentemente práctica, medios técnicos actuales…).




Esta entidad, según su propia descripción, remonta sus orígenes a Felipe II. Formalmente erigido como Real Colegio de Estudios Superiores en 1892 por la Reina Regente María Cristina de Habsburgo y Lorena, ha sido dirigido por la orden de los Agustinos desde su fundación.



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El centro presume de ofrecer “enseñanza personalizadas en un entorno único”, esto es, “en el marco incomparable del Monasterio del Escorial, una de las maravillas del mundo y símbolo de universidad y hermandad”, subraya la institución dirigida por el padre agustino Marceliano Arranz Rodrigo.
Además de ofrecer “formación humanista y cristiana” en Derecho, Administración y Dirección de Empresas y Máster de acceso a la Abogacía, también imparte, entre otras materias, Asesoría y Consultoría de las Tecnologías de la Información y una titulación superior en Quiropráctica.
El Centro María Cristina de El Escorial saltó a los medios en 2013 por poner en marcha el primer Título Superior de Ilusionismo, único en el mundo para magos, en un entorno similar al Colegio Hogwarts de las aventuras de Harry Potter. La Dirección General de Universidades tuvo que enviar un carta al rector advirtiéndole de que “la denominación de título universitario y el requisito de selectividad para cursar  el mismo pueden inducir a confusión”. El RCU María Cristina se vio obligado a retirar tales referencias tanto del programa como de su publicidad. “Los nuevos magos dejan Hogwarts y se gradúan en El Escorial”, tituló, en su día, con ingenio La Vanguardia. Pues como Pedro Sánchez....


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Juan Pardo. juanpardo15@gmail.com

Cataluña, no merece ni políticos ni cerdos de calaña tan miserable como la de Núria de Gispert.




Es alarmante constatar hasta qué punto el separatismo ha pervertido ciertas mentes. La de Núria de Gispert, la única presidenta del Parlament reprobada en la propia Cámara por xenófoba, es un ejemplo aberrante. En un nuevo alarde de supremacismo tan inherente al separatismo, De Gispert aplaudió ayer los nuevos destinos políticos de Inés Arrimadas, Juan Carlos Girauta, Enric Millo y Dolors Monserrat celebrando el aumento de las exportaciones porcinas en Cataluña. La intolerable y reprobable comparación rememora inexorablemente al concepto que Quim Torra tiene de los españoles: "Carroñeros, víboras, hienas. Bestias con forma humana". Quizá por eso el president ha hecho caso omiso de las peticiones de PSC, Cs y PP de retirarle a De Gispert la incomprensible concesión de la Creu de Sant Jordi.

Es inadmisible que una xenófoba y supremacista ostente uno de los mayores honores de la Generalitat. ¿Es este el espíritu cívico que quiere impulsar el Gobierno autonómico? ¿Son estos los argumentos que se premian a la hora de defender la identidad cultural de Cataluña? La ofensa excede a los destinatarios políticos. La sociedad catalana, con todas sus diferencias, no merece representantes de calaña tan miserable.

La izquierda española prefiere la tiranía de Maduro a la enemistad con el Partido Bolivariano de España (Podemos)


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Leopoldo López ha decidido  refugiarse en la embajada española de Caracas, sencillamente, porque le ha dado la gana y le asisten todos los derechos internacionales en vigor. España propaga por el mundo ser un país democrático y acogedor, de hecho en dos años se han refugiado más de 4 millones de personas  demandantes de paz y alimentos, aunque entre ellos vengan más terroristas de los que en principio admite el Gobierno populero de Pedro Sánchez.

Pero no solo este agravio comparativo es una razón de peso para su acogida, también que Leopoldo López es un luchador, aunque socialista, por la libertad, el orden y la justicia democrática en nuestro país hermano, Venezuela.

¿Qué pasa con las limitaciones que “pone” el PSOE (Partido Socialista Obrero Español) al líder socialista venezolano? Pedro Sánchez y su banda son chavistas por los cuatro costados, el 40% de los socios de Gobierno son podemitas (Podemos) abiertamente declarados maduristas, hoy, sin ir más lejos, han encabezado una manifestación junto a etarras se han a favor de la tiranía de Maduro en distintas ciudades de España, cierto y verdad que ha sido un fracaso. Los españoles de orden queremos una Venezuela limpia y democrática.

Yo nunca votaría a Leopoldo López, otro socialista más a tener en cuenta. El socialismo, en el mundo ha muerto y ya nadie le va a desenterrar. Pero, la libertad democrática es el más grandioso valor propio a los hombres, es aquel que le confiere dignidad y lo define como ser. La libertad es el derecho a escoger nuestro destino, el derecho a decidir cómo queremos vivir nuestras vidas teniendo como único limitante la libertad de los demás. Que sean las urnas quienes le derroten.

El padre de Leopoldo López, en las elecciones del próximo 26 de Mayo será elegido europarlamentario –con total seguridad- por el Partido Popular de España, el partido más grande del mundo –centro derecha- con mayoría absoluta en la Unión Europea, desde donde podrá exponer a todo el mundo el más que evidente estado de miseria en que vive la Venezuela actual, prostitución, drogas, blanqueo de dinero y crimen organizado. Y, ahí es donde los socialistas temen que se les vea el culo.

Elecciones generales para Octubre. Podemos quiere el ministerio de interior y tres más.


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Todos recordamos que la izquierda captaba "clientes" con aquello de los poderes fácticos: Iglesia, Ejército, bancos, etc. Siguiendo el análisis marxista describían el Gobierno como una junta de accionistas de esos poderes y España como su empresa. Ahora nos marean con las élites, fase superior de la casta. Ya no hablan de lucha de clases sino del choque entre el poder oculto y la gente. Sigue en la onda aquella teoría de Gaetano Mosca, según la cual existen dos clases de personas: los gobernantes y los gobernados, y ni siquiera mandan del todo los primeros, porque por encima de ellos hay una oligarquía, un cártel, una banda que decide.

Los de Unidas Podemos quieren poner de una puta vez el bullarengue en los sillones del Consejo de Ministros con un programa común de la izquierda. Han sacado casi cuatro millones de votos y 42 diputados, y parecen imprescindibles. Pero como ya conocen a los socialistas, temen que empiecen el juego de tahúres y prefieran algo improbable, una gran coalición con Ciudadanos. "Será señal -escribe Juan Carlos Monedero- de que el PSOE vuelve a escuchar a las élites".

Hacen bien en no fiarse de sus futuros socios aunque Pablo Iglesias, que ha moderado sus opiniones respeto a los socialistas, teme que sean las élites las que impidan su entrada en el Gobierno. Está convencido de que sigue ese dominio invisible y tenebroso, un conjunto de empresas y de medios de comunicación, con tipos que controlan las puertas giratorias, eléctricas y multinacionales, que mandan más que los diputados y los ministros. Repite su teoría estos días, cuando el Partido Socialista ha vuelto a mandar y podría ocurrir, como ha ocurrido siempre que llega a Moncloa: que gire a la derecha. Ya lo hizo Felipe González cuando sacó 159 diputados y en vez de pactar con IU llegó a acuerdos con el Pujol de la corrupción.

Que no culpe Pablo Iglesias a las élites de lo que hagan los políticos. ¿Acaso no ha descubierto aún que Pedro Sánchez manda en este momento más que Napoleón y más que su propio partido? Con el BOE en la mano, como un revólver, puede hacer bailar a banqueros, empresarios del Ibex y a los ejecutivos de las multinacionales como hacían los pistoleros del Oeste con los que estaban en la barra del salón. ¿No se ha quedado ya con la copla de que los verdaderos poderes fácticos son hoy los dirigentes de los partidos políticos? Aquellos personajes en la sombra del Consejo Empresarial de la Competitividad han terminado dejando billetes Bin Laden en los cepillos de las iglesias.

Lo independentistas (39.2%, incluido el PNV) envían un mensaje a Sánchez: “O indultas a todos los presos políticos y de ETA o cambiamos apoyo por guerra. Además de marcar fecha para el referéndum” catalán.


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Todos parecen haber ganado las elecciones del 28ª y la realidad evidencia todo lo diferente. En Cataluña, epicentro del procés que ha marcado la legislatura y la campaña, ofrecen conclusiones dignas de tener en cuenta. Cabe constatar que el voto del miedo a VOX sirvió -como en otros feudos de la izquierda- para movilizar a PSC y ERC, que por primera vez gana unas generales, pero también que el independentismo se queda en 39,2% de los sufragios, muy lejos de su añorada mayoría. 

Frente a la estrategia abiertamente rupturista de Puigdemont, los de Junqueras se han beneficiado de un camuflaje táctico de su naturaleza radical, a la espera del momento más conveniente para relanzar su proyecto de segregación. El auge de ERC puede interpretarse asimismo como mensaje de presión al Supremo y a Sánchez para que se abra a los indultos. Cs mantiene su posición en escaños aunque sube en votos, y el PP no desaparece gracias al buen desempeño de Cayetana Álvarez de Toledo, que logra su escaño.

La situación del constitucionalismo en Cataluña sigue siendo difícil: sufre la violencia real y simbólica del nacionalismo. Los precedentes nos impiden esperar de Sánchez esfuerzo alguno en defensa de los constitucionalistas acosados en Cataluña. Pero sería más vergonzoso que, no necesitando a los separatistas, continuase su política de cesiones para facilitarse la gobernabilidad al precio de ahondar la fractura social.

Los que más odian España formarán Gobierno. Lo que más dicen amar y ser españoles –VOX- la destrozan.


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El gráfico de Génova que culpa a Vox: si la mitad de sus votos hubieran ido 
Casado habría mayoría PP-C’s




VOX es un grupo político financiado por el PSOE para restar votos al PP. La aparición de Vox en la escena política española ha tenido el efecto devastador que auguraba el líder del PP cuando aún estaba en condiciones de aspirar a no morir a manos del partido verde. Aunque es justo reconocer que Santiago Abascal no es el autor  directo de la matanza del PP, sí es cierto que su mera existencia ha provocado el mayor error político de los muchos cometidos por Pablo Casado en los últimos meses: intentar volver a “enamorar” a los votantes de Vox por el procedimiento de aproximarse tanto, tanto, a este partido que el último día de la campaña llegó a ofrecerle incluso unos puestos en el hipotético gobierno presidido por el propio Casado. Se acercó al barranco demasiado y acabó cayendo en él y rompiéndose la cara.

Naturalmente, todo votante popular de centro que se ha visto arrastrado por su partido de siempre al terreno de una derecha radical que apela al valor, al desafío, al reto, todo ello en medio de una crispación inevitable en un discurso que ha estado -sigue hoy estando- dominado por la contundencia innegociable, ha salido corriendo a refugiarse en los brazos de un Albert Rivera que se ha visto ocupando el espacio del centro político dejado libre por decisión voluntaria y profundamente equivocada de Pablo Casado y de su equipo de campaña. Y eso a pesar de que los ataques al PSOE de Ciudadanos no han tenido nada de moderados, hasta el punto de que el líder naranja advirtió muy pronto que jamás pactaría con Pedro Sánchez, aunque ya lo había hecho en 2016 en el famoso Pacto del Abrazo.

Pero Rivera convirtió ese veto en una seña de identidad de su partido. Su intención inicial fue la de dejar el PSOE ante la opinión pública como inevitablemente empujado a buscar acuerdos con los independentistas catalanes, lo cual, pensaba el líder naranja, le dejaba a él mucho terreno para ocupar. Las cosas no salieron como Ciudadanos había calculado porque en el terreno que había quedado libre ha aparecido y se instaló un Partido Socialista que ha llevado a cabo una estrategia política magistral en la campaña, de tal manera que la moderación y la prudencia han logrado adjudicarse en la idea de la opinión pública como una seña de identidad del PSOE. Éxito rotundo.

El Partido Socialista ha llevado a cabo una estrategia política magistral en la campaña, con la moderación y la prudencia como señas de identidad

Pero en el nuevo escenario que dejan los resultados de estas elecciones se ha erigido para Rivera una fortísima tentación a la que no se va a resistir, que es la de apropiarse del liderazgo del centro derecha español que hasta el momento ostenta el Partido Popular. Por eso y sólo por eso Ciudadanos no va a convertirse en aliado de gobierno del PSOE, porque opta por ocupar el liderazgo de la oposición a Sánchez.

Ahora los 57 escaños logrados por Ciudadanos en buena medida a costa del PP, sumados a los 123 del PSOE en buena medida logrados a costa de Podemos, sumarían una muy cómoda mayoría absoluta que proporcionaría la estabilidad de gobierno que hace años que España ha perdido. Pero el interés de país al que tantas veces apelan los líderes políticos retrocede en este caso ante los intereses de partido de Ciudadanos y, sobre todo, de los intereses políticos personales de su líder Albert Rivera. Rivera ha olido sangre ante el cuerpo agonizante  -aunque no muerto, ojo- del PP y ha visto la posibilidad de fagocitar lo que después de las elecciones municipales y autonómicas quede de ese partido y arrebatarle definitivamente el cetro del liderazgo del centro derecha español.

Esta es una batalla que se va a dar a muerte entre el PP y Ciudadanos. Va a ser una guerra a sangre y fuego. Pero, de momento, el liderazgo de la oposición lo sigue ejerciendo, aunque sea por muy poco margen, Pablo Casado al frente de su partido. Eso es lo que ha dicho y defendido el lunes por la mañana el secretario del PP Teodoro García Egea, que ha anunciado la determinación de su partido de defender su primogenitura hasta el último aliento de sus vidas políticas.

Y, a tenor de lo declarado por la vicepresidenta Carmen Calvo, ese liderazgo va a ser respetado, y probablemente subrayado, por el Gobierno de Sánchez, seguramente porque le interesa más tener un jefe de oposición debilitado y doliente que uno crecido por su éxito electoral y retador en exceso. A pesar de todo, Rivera no va a renunciar en ningún caso a intentar merendarse los restos del PP, aunque para ello haya de esperar a ver los resultados de las próximas elecciones autonómicas y municipales, una apuesta en la que los de Pablo Casado se juegan literalmente la vida.

Por lo tanto, a partir de este martes, cuando se reúne el Comité Ejecutivo Nacional del Partido Popular, vamos a asistir al fulgurante regreso del partido azul a los terrenos del centro político abandonados durante la campaña electoral, error que convirtió a Casado en un mal imitador de Santiago Abascal. Albert Rivera y los suyos estarán al acecho porque para alzarse definitivamente con la victoria del liderazgo de la oposición necesitan ganar ampliamente la segunda batalla política, la que se celebra el 26 de mayo.

Ésa es su apuesta y no va a renunciar a ella de ninguna de las maneras y eso a pesar de que los votantes de centro podrían estar muy cómodos si su partido ejerciera de garantía de que el presidente Pedro Sánchez no se viera en la necesidad de pactar ni con Podemos ni con ERC. Con Podemos porque defiende el referéndum por el derecho de autodeterminación de los catalanes y porque sus propuestas económicas incluyen un incremento brutal del gasto público que tendría como consecuencia inmediata una subida de impuestos generalizada y además un déficit  creciente porque la mayor presión fiscal no puede de ninguna manera cubrir el enorme aumento del gasto público que pretende.

Para el votante de Ciudadanos atajar la interferencia de Podemos en las políticas básicas del Partido Socialista sería una inversión muy aceptable. Y no digamos nada si de lo que se trata es de proporcionar a Sánchez el apoyo suficiente como para que no tenga que recurrir a la abstención de ERC no sólo en la sesión de investidura sino en las sucesivas votaciones de la legislatura. Ése sería un papel que los seguidores de Ciudadanos asumirían gustosos y conformes en su inmensa mayoría. Lamentablemente, Rivera tiene otros planes en la cabeza y esos planes se han puesto ya por delante del interés de España en esta precisa coyuntura.

Todos estos son los efectos aniquiladores que la presencia de Vox ha producido en el espacio del centro derecha político. Como en un famoso anuncio del lavavajillas Fairy, que con una sola gota caída sobre una capa de grasa líquida hacía retroceder la suciedad como por ensalmo, el partido de Abascal ha tenido el efecto de asolar toda la coherencia política que se encontrara en sus cercanías.  Y, siendo cierto que Vox ha logrado 24 diputados partiendo de cero, cosa muy meritoria, ni  los resultados obtenidos responden a lo esperado por sus dirigentes, ni esos escaños parecen tener grandes posibilidades de aumentar en futuras convocatorias de elecciones generales.

A Vox puede acabar pasándole lo que le ha pasado al final a Podemos: que después de una arrancada de caballo ha tenido una frenada de burro. Es pronto para decirlo y hay que advertir además que los comicios autonómicos y municipales suelen ser más agradecidos que los generales y permiten una gran variedad de pactos. Vox ha sido devastador para Casado, también por los propios errores del líder popular y de su comité de estrategia -ay, ese Javier Maroto sin escaño-.

Eso sí, su presencia y sus amenazas han despertado el instinto defensivo del mundo independentista que se ha movilizado masivamente para “frenar a la ultraderecha” y han dado no sólo a ERC sino al partido de Puigdemont y a Bildu unos excelentes resultados. Abascal no habrá sacado rentabilidad parlamentaria suficiente de su aparición política. Pero lo que sí ha acreditado es una evidente capacidad corrosiva, sulfúrica para la vida política española.

A Vox puede acabar pasándole lo que le ha pasado a Podemos: que después de una arrancada de caballo ha tenido una frenada de burro

Por lo que se refiere a Podemos, vamos a ver si dejamos las cosas claras: ha perdido un 40% de los escaños que tenía en 2016, lo cual equivale a un castañazo de primera categoría. Los dirigentes de Podemos, notablemente Pablo Iglesias, pretende vender que esto es un éxito porque van a entrar en el Gobierno, lo cual es falso de toda falsedad. Es una manera de intentar disfrazar la realidad de un fracaso sin paliativos cubriéndola con una promesa embustera que se descubrirá en cuanto se conozca la composición del nuevo Ejecutivo.

Es verdad que Pedro Sánchez intentará tener contento a Iglesias porque le tiene que servir para alcanzar acuerdos concretos en el futuro. Pero Sánchez se dispone a gobernar en solitario y todo lo más que podemos esperar es que entre en el nuevo Gobierno algún independiente próximo al partido morado. Nada más. De modo que la verdad verdadera es que Pablo Iglesias es el otro gran perdedor de estas elecciones, con la particularidad de que pretende que no se note. Pero vaya si se nota.

En definitiva, un gran vencedor, Pedro Sánchez; un segundo ganador que tiene hambre de más victorias, Albert Rivera; unos partidos independentistas reforzados ante la amenaza de que Vox pudiera tener influencia en un hipotético futuro gobierno, y unos perdedores sin disimulo, los dos Pablos: Iglesias y Casado.

Sin democracia la libertad es una fantasía. Sin libertad la democracia es despotismo. Vota para que tu voto valga por dos, o sea, vota PP.

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Decía Octavio Paz: “Sin democracia la libertad es una quimera. Sin libertad la democracia es despotismo”.

La madre de la democracia es la libertad por lo que pedir el voto a un partido determinado es dañar los principios de La democracia. Todos los días del periodo electoral deberían ser de reflexión. Ahora bien, todo el mundo, igual por exceso de subjetividad no tiene aplomo suficiente como para estudiar el programa de quien no ve.

Hay partidos más inclinados a favorecer el mal de España que otros el bien, por ejemplo: Independentistas, Podemos y Vox son igual de dañinos para la sociedad por lo que el votante debería obviar su existencia, su participación activa en la democracia es desgraciada y su libertad ya la determinó el tiempo.  
Entristece pensar que haya españoles dispuesto a votar a un partido político que se opone a la democracia con un marcado totalitarismo fascista y se apellidan VOX, sabiendo el destrozo que provocaron entre las dos guerra mundiales e incluso en la guerra civil española. El  Führer, Abascal se empeña en eliminar las autonomías que, en definitiva es lo mismo que piden los separatistas catalanes, libertad para comprar armas,  cerrar cadenas de televisión, periódicos y cantar el cara al sol a la salida y puesta del sol.  Otros nos llevan a la extrema izquierda. Y sabemos perfectamente lo que conllevaron el comunismo y el estalinismo en el pasado siglo. Estos días, Pablo Iglesias se ha puesto la piel de cordero, se ha disfrazado de vendedor de biblias y se ha hecho pasar por el más constitucionalista. Sin embargo, ha recorrido España con las banderas independentistas de cada comunidad. Creo que le encantaría una Unión de Repúblicas Socialistas Soviéticas Ibérica. Y el nacionalismo ha sido el mayor veneno mortal que ha destruido Europa desde el siglo XIX. 

Es una idea romántica, hoy fuera del ámbito racional, con la que una élite, por motivos personales y económicos, quiere arrastrar al resto de conciudadanos a conflictos y al envenenamiento de la convivencia. Recordemos la vía eslovena del impresentable Quim Torra. Y estos son Los cuatro jinetes del apocalipsis. Pero esto no es Blasco Ibáñez, esto es la realidad. Y de esta realidad, intelectuales como Steiner, como Claudio Magris, como Habermas y tantos otros nos vienen avisando de que se están viviendo circunstancias muy parecidas a los años 20 y 30 del siglo pasado. Cuando Marlene Dietrich cantaba que no volverán los fantasmas del pasado en el Berlín derruido, pues bien, los fantasmas del pasado están aquí, están ya en la esquina.
Sí, por supuesto. La política es el diálogo, el razonar, el convencer, el escuchar. Pero si te sientas con alguien que te insulta a ti y al resto del país y tratas de convencerlo de que tiene la misma sangre que los demás, entonces ya no es lo mismo. Los socialistas de corazón, de toda la vida, no están de acuerdo con su posición actual porque el nacionalismo ha destruido al partido. Y hoy el partido, en manos de Pedro Sánchez, no escucha a nadie más que a sí mismo. No es cierto, como ha repetido el presidente 40 veces, que no haya pactado con los nacionalistas y con los que dieron un golpe de Estado. Pactó, a él lo ayudaron. Y eso, para muchos de nosotros, es inmoral. No es que haya llegado al extremo de aliarse con sus enemigos, es que se ha aliado con los enemigos del Estado.

Freud, en El malestar en la cultura, ya explica que la cultura siempre fue de una élite. Soy de la idea fomentada en la Ilustración de que hay que extenderla. Pero históricamente las capas bajas de la sociedad lo han visto como una imposición y creo que es porque se explicó mal su relevancia. Habría que decirles a los ciudadanos: "Lean El Quijote, pero no por obligación, sino porque les va a dar pistas en la vida". Pero de ninguna manera insinuar que si no lo leen están excluidos de la sociedad. Los regímenes democráticos han tratado de extender la cultura a través de la educación. ¿Cuál es el debate contemporáneo? El verdadero debate está en la reflexión sobre la industria cultural de masas y cómo mantener la sabiduría. Lo advirtieron Adorno, Horkheimer, la escuela de Frankfurt: cuidado con la industrialización. Se mostraron en contra del desarrollo tecnológico no porque este no sea importante y, además, imposible de parar, sino porque vieron en él la sustitución de un dios por otro: tanto se quiso extender la cultura que hemos creado la industria del entretenimiento. Tanto la hemos querido bajar que la hemos convertido en cultura de masas. Y por ahí percibieron que asomaba una destrucción terrible

Albert Rivera, después del 26M se entregará a Pedro Sánchez.


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Albert Rivera con los malos resultados que cosechará en las municipales y autonómicas acudirá a Moncloa por primera vez tras las elecciones del 28-A, en cuya campaña buscó abiertamente la confrontación directa con Pedro Sánchez. El presidente del gobierno y el líder de Ciudadanos protagonizaron los momentos más tensos de los dos debates televisados. La relación personal entre ambos prácticamente no existe y es público y notorio que ninguno de los dos ha puesto de su parte para rebajar la tensión.

Pero Sánchez y Rivera están condenados a entenderse. O deberían estarlo. El resultado de las elecciones generales ha dibujado un parlamento en el que el PSOE, a pesar de tener una clara ventaja sobre el segundo partido más votado, necesita de apoyos para gobernar. La matemática es testaruda: ambos partidos suman 180 escaños. Un posible acuerdo posibilitaría un gobierno estable con capacidad para afrontar los difíciles retos, como Cataluña o la desaceleración económica, que debe afrontar España en los próximos años.

Es de sobra conocido que las organizaciones empresariales y las instituciones europeas verían con buenos ojos un gobierno de Sánchez con el aval de Rivera. Ese hecho ha sido utilizado como argumento por Podemos para afear al PSOE un posible acercamiento a Ciudadanos, bajo la excusa de que es lo que quieren los ricos y los poderosos. Lo que pasa es que Pablo Iglesias necesita que Sánchez le necesite para gobernar y la opción de Rivera le dejaría fuera de juego en esta legislatura.

En un movimiento táctico no exento de lógica, este lunes el presidente del PP, Pablo Casado, invitó a Ciudadanos a abstenerse para facilitar la investidura de Sánchez. Al mismo tiempo, el número tres del PSOE, José Luis Ábalos dejaba claro (no es la primera vez que lo hace) su preferencia por Ciudadanos como aliado del gobierno. 
Casado piensa que si Rivera facilita la investidura de Sánchez le deja el terreno abierto para ejercer como líder indiscutible de la oposición. Eso reforzaría su papel y le permitiría argumentar que la única alternativa real al PSOE es el PP. Por su parte, Ábalos lanza la idea no tanto porque piense que puede ablandar a Rivera, sino porque le quiere recordar a Iglesias que no es imprescindible para gobernar.

El líder de Cs no puede mostrar sus cartas a menos de tres semanas del 26-M. Pero eso es una cosa y otra es que se cierre definitivamente a pactos con el PSOE

Rivera, que junto al líder del PSOE, ha sido el gran triunfador del 28-A , tiene difícil cambiar ahora -a tan sólo ocho días de las elecciones- unos de los ejes esenciales de su campaña: echar a Sánchez de La Moncloa. Y no sólo porque quede poco estético, sino porque su objetivo sigue siendo desplazar al PP como partido hegemónico del centro derecha. Rivera quiere ser el jefe de la oposición, aprovechando el momento de debilidad que se vive en Génova 13.

Todo ello nos lleva a concluir que en la reunión de este martes no habrá ni siquiera un atisbo de un nuevo Pacto del Abrazo (aquel que alcanzaron Sánchez y Rivera en 2016 y que fue frustrado por Pablo Iglesias).

Para Rivera sería suicida anunciar su apoyo a Sánchez a menos de tres semanas de unas elecciones municipales, autonómicas y europeas en las que piensa que puede dar el golpe de gracia al PP con un sorpasso en votos en las europeas y un triunfo indiscutible en Madrid.

Casado piensa que si Rivera facilita la investidura de Sánchez le deja el terreno abierto para ejercer como líder indiscutible de la oposición

Pero una cosa es que a Rivera no le convenga ahora alimentar la esperanza de un pacto y otra que se cierre a él de manera definitiva. De hecho, hay tiempo para decidir sobre la investidura hasta después del 26-M.

Teniendo en cuenta los intereses de España está claro que es mejor un gobierno de Sánchez (aunque sea en solitario) con un respaldo programático de Ciudadanos, que un gobierno socialista sustentado por Podemos y los independentistas. Eso lo tiene claro no sólo el mundo económico, sino también una parte importante de los votantes de Ciudadanos.

Por tanto, lo que se le puede reclamar a Rivera ahora no es que se comprometa a dar luz verde a la investidura de Sánchez, sino que no se cierre la puerta a posible acuerdos en el futuro. Una vez despejado el panorama electoral del 26-M el líder de Ciudadanos podrá decidir con menos presión y con una perspectiva de medio y largo plazo. Rivera no puede limitar su acción política a un “No es no” a Sánchez.