Más por suerte que por desgracia, las elecciones andaluzas del 17 de Mayo son o la difícil situación político-económica de España, las ha convertido en un plebiscito para poner o no fin al socialismo maleducado y, también llamado sanchismo.
En principio, todo parece indicar que las va a ganar el PP con o sin mayoría absoluta, en cualquiera de los casos van a ser determinantes, un puñado de votos sobre todo en las provincias con número de diputados par (Almería, Córdoba y Sevilla) donde los votos han de doblar al resto de las formaciones, la Ley D'Hont es muy improbable en estos casos. Por ejemplo, en Almería el PP tiene garantizados 6 de los 12 parlamentarios, pero el séptimo todo hace indicar que es punto menos que imposible.
Si en el caso de Almería con 6 parlamentarios la mayoría absoluta estaría justo dentro de lo posible un fallo en Córdoba o Sevilla sería mortal de necesidad para el PP, ya que un Gobierno con VOX sería más de lo mismo, o sea, excusa para que siga gobernando Pedro Sánchez y no es que Vox sea sanchista es que no es nada.
Es mi intención dar a entender que un voto al PP es tan justo como necesario, para que Andalucía no deje siga el rosario de calamidades socialistas que, como las siete plagas
de Egipto, amenazaban con devastar la España y lo que es peor.
Ocurra lo que ocurra y, en caso de que el PP se quede al borde de la mayoría absoluta, los dos partidos de izquierda Adelante Andalucía (antes Podemos) y Por Andalucía (Antes Sumar) se abstendrían en la votación para investir a Juanma Bonilla, lo que sería un disloque institucional e ingobernable.
Recuerda, si votas PP, tu voto vale por DOS. Los restos le pueden jugar una mala pasada al PP y por ende a Andalucía y España.
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