Reforma del régimen y expulsión de los políticos.

Suponiendo de los tiempos que vendrían, y empeñado en tal estrategia, el Gobierno en funciones del PP se negó a que el Parlamento elegido en diciembre ejerciera sobre él funciones de control, con el asombro de los diputados de todos los partidos, muchos ciudadanos y el conflicto institucional previsible. Y uno no puede olvidar que esto haría las delicias de aquellos que desde el poder del Gobierno de Arias Navarro propugnaban ya hace 40 años una reforma del régimen en la que el Gobierno no fuera responsable ante la Cámara baja elegida por sufragio universal. Comprendo que 40 años son muchos, pero las mañas en torno al poder se mantienen.


Sé que se ha acelerado el trote electoral porque después de varias escenificaciones de amor y desamor con los socialistas el líder de Podemos esperó al tiempo justo para convocar a sus inscritos a pronunciarse si querían un Gobierno de PSOE y Ciudadanos, u otro denominado «a la valenciana» pero ahora participando Sé también que En Marea, conjunción de AGE, EU y Podemos, anda en campaña porque tarde y mal -no logrado grupo parlamentario propio- pretenden remendar su inacción política autónoma con un remedo de consulta sobre lo mismo que ya consultaron sus socios podemitas. Sin saber incluso por qué fórmula electoral optarán tanto en las elecciones generales como en las gallegas, y cuanto menos para qué. Sé también que se ha acelerado el trote electoral porque los barones socialistas aflojaron las riendas con las que embridaban a Pedro Sánchez y su ejecutiva, y lo dejan pastorear el incierto futuro socialista observando en la distancia si Rajoy le da el rejón definitivo de llamarlo para ofrecerle una vez más la gran coalición. Se le nota menos a Ciudadanos que han establecido su línea roja en torno a la figura de Rajoy, y se sienten con capacidades para abordar una campaña electoral desde su acreditada centralidad.
Los populares se aplican en predicar el voto útil frente a Ciudadanos, y frente a lo que entienden como el caos -los otros-, y a intentar esquivar en lo posible la enxurrada de corrupción y malas prácticas políticas y fiscales que los cerca. Para ello no dudan en endulzar la vida de los funcionarios pagándoles otra mitad de un salario que les quitaron, o incluso en Galicia compensar en parte, y probablemente para una parte, la jubilación obligatoria perpetrada contra los médicos por el Gobierno que ahora dice Diego donde dijo digo, y acudir a Montoro para volver a convencernos de que Hacienda somos todos. Rato, Soria y Aznar incluidos.
Mientras tanto, los ciudadanos del común nos preguntamos qué pretenderán vendernos en esta campaña donde vistos los antecedentes es difícil comprar. Porque, con la excepción del acuerdo de PSOE y C?s, nadie nos habló en estos más de cien días de la vida en que nos quieren gobernar.

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