Albert Rivera debería saber que una mayoría parlamentaria tiene medidas potentisimas y eficaces para meter en vereda a un Gobierno revoltoso o incompetente, que en casos extremos culminan con una moción de censura y el cambio de Gobierno. También debería entender que, contra el posible abuso de esa posición, el presidente del Ejecutivo equilibra su poder con la facultad de disolución anticipada -en trámite fulgurante- de las Cortes Generales. ¿Y por qué no se presenta una moción de censura ni se disuelven estas Cortes bloqueadas? No se puede hacer ni una cosa ni otra porque el Gobierno está en funciones, porque es imposible que el Gobierno sea el responsable de que no haya Gobierno, y porque lo único que puede cambiar la situación es una investidura que los diputados son incapaces de acordar.
Lo que quieren Rivera, Iglesias y Sánchez es hacer mítines televisados a costa del erario público. Y cualquiera puede entender que les moleste mucho que Rajoy no se deje. Pero la pregunta clave sigue estando ahí: ¿Quiénes son -diputados o ministros- los que no se han ganado su sueldo en esta legislatura? Si yo fuese el encargado de responder no dudaría en decir que esta fue la legislatura más inútil y con peor balance -¡cero patatero!- de la historia de España, por la que cada diputado ya devengó 19.000 euros brutos. Bastante más, señor Rivera, de lo que cobra Rajoy.
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