El secreto mejor guardado de Vladímir Putin se hace público

AP Photo: Vladimir Putin conversa con la ex campeona olímpica de gimnasia Alina Kabaeva el 4 de noviembre del 2004 en un banquete en el Kremlin, en Moscú. Se tejen muchas versiones acerca del tipo de relación que hay entre Putin y Kabaeva, quien acaba de renunciar a su banca en el parlamento ruso para dedicarse a otras actividades no especificadas. (AP Photo/ITAR-TASS, Presidential Press Service, File)
Vladimir Putin conversa con la ex campeona olímpica de gimnasia Alina Kabaeva el 4 de noviembre del 2004 en un banquete en el Kremlin, en Moscú. Se tejen muchas versiones acerca del tipo de relación que hay entre Putin…

Alina Kabaeva, una ex gimnasta olímpica, fotografiada por primera vez con sus dos hijos en una pista de patinaje sobre hielo en Moscú. El dirigente soviético jamás reconoció esta relación con Kabaeva, ni por supuesto a los hijos, nacidos en diciembre del 2009 y en enero del 2013 (ella reconoció tener una niña).
Cuando la ex gimnasta apreció en la portada de Vogue Rusia en 2l 2011, dijo que el niño que aparecía a su lado era su sobrino, pero “seguro que todos pensaron que era mi hijo”, dice riendo. Fuentes próximas a la joven aseguran que la hermana de Alina ha oído que la joven tiene los correspondientes certificados.
Las once cosas que debes de saber de Vladimir Putin
Putin, un ex agente de la KGB, mantiene en absoluto secreto todo lo referente a sus hijas mayores, María (31) y Yekaterina (30) habidas con Lyudmila, una ex azafata de vuelo de la compañía Aeroflot, nacida Lyudmila Shkrébneva, a la que conoció cuando estudiaba filología española, y con la que el dirigente estuvo casado desde 1983 hasta el 2014. María es una brillante académica especializada en endocrinología, y Yekaterina trabaja en la Universidad estatal de Moscú, participa en competiciones de rock and roll acrobático y utiliza el apellido de Tikhonova.
Kabaeva estuvo entre los seis atletas que llevaron la antorcha olímpica en la ceremonia de apertura de los Juegos de Invierno de Sochi del 2014, año en que The Guardian informaba que la joven fue parlamentaria del partido oficialista Rusia Unida durante seis años y que había sido nombrada para liderar uno de los principales medios de comunicación afines al Kremlin. Precisamente la ascensión de la joven, en el 2008 coincide con el año en que Putin negaba haberse divorciado en secreto y planeaba casarse con la gimnasta.

EEUU se plantea arrasar toda RUSIA.


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El Gobierno de Estados Unidos está contemplando ejecutar un ataque cibernético «sin precedentes» contra Rusia en represalia por su presunta injerencia en las elecciones presidenciales estadounidenses, según han indicado fuentes de inteligencia a la cadena NBC. Funcionarios y exfuncionarios con conocimiento directo de la situación explicaron a la cadena que la Agencia Nacional de Inteligencia (CIA) tiene la tarea de presentar opciones a la Casa Blanca para una operación «clandestina» y de amplio alcance cibernético contra el Kremlin.
Las fuentes no dieron más detalles sobre las medidas exactas que la CIA está considerando, pero indicaron que la agencia ya había comenzado a abrir puertos cibernéticos, seleccionar objetivos y hacer otros preparativos para la operación. Los exfuncionarios de inteligencia agregaron además que la agencia habría reunido ya documentos que podrían exponer al presidente ruso, Vladimir Putin.
El pasado viernes, el Gobierno de Obama acusó oficialmente a Rusia de los ataques, que entre otras cosas facilitaron la publicación de 20.000 correos electrónicos del Comité Nacional Demócrata (DNC) por parte de WikiLeaks. «El presidente tiene disponibles una serie de respuestas, y considerará una respuesta que sea proporcional», aunque es «improbable que la haga pública antes de llevarla a cabo», dijo el portavoz de la Casa Blanca, Josh Earnest, esta semana.
El Gobierno estadounidense cree que «solo los más altos funcionarios de Rusia podrían haber autorizado» los ciberataques, según indicaron este viernes en un comunicado el Departamento de Seguridad Nacional y la Oficina del Director de Inteligencia Nacional, James Clapper. La candidata demócrata a la Casa Blanca, Hillary Clinton, ya acusó a Rusia el pasado julio del cibertaque cometido contra el DNC (secretariado del Partido Demócrata), que desveló estrategias de ese comité para debilitar al senador Bernie Sanders durante las elecciones primarias. El presidente estadounidense, Barack Obama, consideró entonces «posible» que Moscú estuviera detrás de la filtración, y su Gobierno lo estuvo investigando hasta publicar sus conclusiones el viernes. 

¿Por qué engañaron a la juez Mercedes Alaya?

Mercedes Alaya, antes de entrar a los juzgados sevillanos. (EFE)
Mercedes Alaya sobrevivió contra viento y marea a una de las instrucciones más mastodónticas de un caso de corrupción que se conocen. Llegó a sumar 300 imputados y millones de folios y se acentuó el carácter desconfiado de la que se convirtió en la magistrada más famosa de España. No quiso ayuda de ningún compañero simplemente porque no se fiaba de nadie. Paseaba los principales documentos del caso ERE en su ‘trolley’ del juzgado a casa. Su carácter cambió hasta que Alaya fue “contra todos”, la cúpula política del Gobierno andaluz, jueces, abogados, fiscales... y se quedó sola. Una mañana de principios de junio de 2015, que recibió en su despacho a uno de los abogados de las defensas de los ERE, rompió a llorar. Sus lágrimas certificaban su derrota. Iba a ser apartada de todos sus grandes casos.
En el único libro sobre la peculiar magistrada, 'Juez Alaya, ¿diosa o demonio?', de la periodista de 'Abc' Mercedes Benítez, publicado por la editorial Samarcanda, da buena cuenta de esa metamorfosis tras su salto a la fama. Doscientas deliciosas páginas cargadas de detalles desconocidos que permiten a día de hoy desenmarañar las grandes preguntas que se oyen en los círculos políticos: ¿por qué pidió Alaya su ascenso a la Audiencia aún a riesgo de perder sus grandes causas?, ¿alguien la engañó?, ¿hubo un pacto entre PSOE y PP para acabar con Alaya y Ruz en los ERE y Gürtel?, ¿de qué hablaron Carlos Lesmes, al frente del CGPJ, y Susana Díaz?, ¿contribuyó la cúpula renovada del PP andaluz, con Juanma Moreno al frente, en su caídanbsp;
Esta semana la Junta de Andalucía respiró aliviada. Hacía ya mucho tiempo que del juzgado del Prado no llegaba una alegría como esa. La sustituta de Alaya, María Núñez Bolaños, no solo archivaba la pieza política de los cursos de formación sino que daba un duro varapalo a las tesis de su antecesora. La famosa instructora se hizo con la pieza tras la denuncia del peculiar funcionario, convertido en testigo protegido, Teodoro Montes. La Junta cuestionó que fuera precisamente la juez de los ERE quien se pusiera al frente hasta el punto de que, durante la declaración de Montes, alguien coló entre los papeles entregados a los abogados una copia de las normas de reparto de los juzgados. Desde el primer minuto, la magistrada dejó claro que iba a seguir el mismo patrón que con los ERE: iba directa a la cima de la pirámide y allí estaba Susana Díaz esperándola. Con la nómina de su marido,profesor de los cursos de UGT, en el bolso, para demostrar la legalidad del contrato y temiendo que “la incansable” se decidiera a imputarlo, en un intento más de acorralarla y dañar su carrera política: “La juez Alaya va a por ti, Susana”, llevaba tiempo escuchando.

La hipótesis de los ERE

La hipótesis delictiva de una trama corrupta desde la primera fila del Gobierno se perfiló de nuevo en los autos de Alaya sobre los cursos de formación. Dos años después, la pieza política ha quedado archivada y Núñez Bolaños ha descartado una “red clientelar” o que las ayudas se repartieran con criterios de “clientelismo político”. Que de 18.000 subvenciones haya 39 vinculadas al PSOE no prueba nada, ha sostenido en el auto de sobreseimiento.
La pregunta ha sido casi automática: ¿Si Núñez Bolaños hubiera estado al frente de los ERE habría hoy pieza política? ¿Estarían Chaves y Griñán procesados y una década de Gobierno andaluz en el banquillo? No ha sido el único golpe en una semana negra para Alaya. Su sucesora también ha abierto una vía que ha llenado de esperanza a los acusados en la trama de las ayudas sociolaborales. La actual responsable del Juzgado de Instrucción número 6 de Sevilla ha archivado por primera vez una pieza del caso, referida a Azucareras Reunidas de Jaén, y avisan de que serán muchas más. Ha reconocido lo que muchos acusados, el más insistente ha sido el imputado Carlos Leal, llevan años advirtiendo: las ayudas fueron “legítimas” y en los expedientes donde no haya intrusos no hay delito. Se deduce que unos 6.000 prejubilados han cobrado del fondo de forma correcta. Rápidamente comenzaron los mensajes entre los socialistas: si estas ayudas fueron legales, ¿por qué están los expresidentes imputados?
No se sabe si Alaya está volviendo a sufrir fuertes cefaleas, como padeció en plena instrucción obligada a estar seis meses de baja, pero sí que su sucesora está desmontando buena parte de sus hipótesis, avaladas eso sí por el Tribunal Supremo y por el juez Álvaro Martín que instruye la pieza política de los ERE y que, en contra de lo que muchos creen, también dejó de hablarse con su compañera. Llegados a este punto muchos se preguntan qué llevó a la magistrada a pedir el ascenso que la obligó a dejar el juzgado y las grandes causas que tenía entre manos. En el libro 'Juez Alaya, ¿diosa o demonio?', se ofrece un retrato lleno de grises y matices, lejos de la admiración incondicional que le profesan muchos y también a años luz de la inquina que despierta entre otros.

En la sala Kremlin

La brillante opositora, que llegó a juez con solo 25 años y que se estrenó en su primer destino, Fuengirola, condenando en 1991 al entonces alcalde socialista por pagar con dinero público facturas de servicios sanitarios privados por valor de 42.000 pesetas, sabía lo que hacía cuando pidió plaza a pocos metros de su despacho, en la Audiencia de Sevilla. En una sala, conocida como ‘el Kremlin’ porque algunos de sus más destacados miembros pertenecen a la progresista Jueces para la Democracia, donde ya habían dejado claro que no la querían y donde se habían resuelto la mayoría de los recursos del caso ERE y se habían subrayado algunos de sus mayores errores, obligándola a reformular el escrito que por primera vez señalaba a Chaves y Griñán, anulando varias de las fianzas impuestas u obligándola a reformular la imputación de Magdalena Álvarez.
José Antonio Griñán (i)y Manuel Chaves (d), en una foto de archivo. (EFE)
 José Antonio Griñán (i)y Manuel Chaves 

En el libro de la periodista Mercedes Benítez, de recomendable lectura para tener un retrato completo de la magistrada y de la revolución que supuso para los juzgados sevillanos, se narran algunos de aquellos últimos momentos. A Alaya la traicionó, coinciden muchos de sus compañeros, su propia soberbia. Posiblemente alguien, con el suficiente poder en el PP como para hacer una promesa así, la animó a optar a un ascenso con el compromiso de que iba a poder seguir en comisión de servicio hasta concluir sus causas. Pero con sus últimos pasos firmó su propia sentencia de muerte. Con el escrito que Alaya envió al Poder Judicial poniendo en duda la capacidad de quien se postulaba para ocupar su plaza en el juzgado número 6 de Sevilla, un tribunal maldito para el PSOE desde el que en los noventa instruyó el caso Juan Guerra, se cavó su tumba.
Inmediatamente se estableció que, si seguía Alaya al frente, se abría la puerta a la nulidad de la causa porque no era la juez natural. Ni sus más firmes defensores fueron capaces de defender que Alaya diera un golpe así a su compañera María Núñez Bolaños. Por más que en su currículum no hubiera experiencia previa en lo penal y su nombre, como recoge el libro, “solo había aparecido en prensa porque fue la magistrada que otorgó en 2013 a Kiko Rivera, hijo de Isabel Pantoja, la custodia compartida de su hijo”. Tampoco es falso que el consejero andaluz de Justicia, Emilio de Llera, admite en público que no tiene por qué esconder su amistad con el esposo de la actual magistrada de los ERE, Julio Güija, porque son “amigos desde chiquititos”. Puede que el consejero andaluz, del círculo íntimo de Susana Díaz, animara a Núñez Bolaños a postularse. Pero quien decidió apartar a Alaya fue el Consejo General del Poder Judicial y allí se sabe que manda el PP. Por más alegrías que se estén llevando la Junta de Andalucía y el PSOE y por más teorías conspirativas que se difundan, todo apunta a que Alaya, “la jefa de la oposición”, como la apodaron los socialistas, se equivocó.

La cacería política judicial por intromiso contra Baltasar Garzón por el caso Gürtel

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"Ángel Juanes, sucesor de Carlos Dívar en la presidencia de la Audiencia Nacional, y me dijo: "Lo de la tercera querella [Gürtel] es un auténtico despropósito, que jurídicamente es inaceptable e insostenible (...) Me llama Antonio Camacho, escandalizado con lo que está sucediendo en el Supremo y me dice que el Gobierno no es capaz de hilvanar ninguna respuesta, ni mediática, ni institucionalmente, y se queja de que les falta una política en materia de justicia (...) Saavedra [expresidente de la Sala de lo Penal del Tribunal Supremo] había afirmado: 'El que le echa un pulso al Supremo lo pierde. Garzón tiene que irse del Juzgado Central de Instrucción CInco. Tiene que pedir traslado a otro Juzgado y perder la plaza para que pierda el fuero' (...) Cuando conocí estas palabras me sentí derrotado, no porque temiese la suspensión, pues la daba por hecha, sino porque confirmé que estábamos en una ciénaga de la que era muy difícil salir. La cuestión era si aceptaba la presión indirecta que se me indicaba o, por el contrario, seguía peleando, aun sabiendo que la partida estaba amañada, para conservar al menos mi dignidad. Además, si no recuerdo mal, Saavedra también me dijo acerca de que la Sala Segunda era un transatlántico y que cualquier barco que se pusiera en su camino sería partido en dos. (...) Al parecer, el Gobierno había dicho, por medio de Alfredo Pérez Rubalcaba, que iba a buscar una solución alternativa promoviéndome a algún cargo, siempre que yo aceptara, para así evitar el juicio. (...) Lo que desde el Supremo se me planteaba era renunciar a la jurisdicción y a los principios que había defendido durante toda mi vida a cambio de garantizarme permanecer en la carrera judicial."

Presiones a los jueces que instruyeron la corrupción en el PP

"Sólo conversé una vez con el juez Antonio Pedreira para ponerle al tanto de lo actuado en la instrucción del caso mientras estuvo bajo mi competencia. Ni siquiera hablamos de la intervención de las comunicaciones. Sí le advertí de las manipulaciones de la que podía ser objeto y de las presiones que podrían afectarle."

  • Intervención de las comunicaciones en la cárcel a Francisco Correa
"Antonio Pedreira ratificó íntegramente todas mis resoluciones en lo relativo a la interceptación de las comunicaciones de los imputados en le interior del centro penitenciario y las prorrogó en idénticos términos, con acuerdo del Ministerio Fiscal y los investigadores policiales. Ni Pedreira, ni otros jueces que adoptaron medidas similares a las mías han sufrido jamás un proceso penal ni han sido condenados por un delito que no existía. Pero en mi caso sí ocurrió. La anulación de infinidad de intervenciones de las comunicaciones en los procesos judiciales españoles, ya fuese por falta de garantías, defectos de control, afectación de derechos o muchas otras razones, jamás ha sido juzgada como prevaricadora (...) El proceso seguido contra mí constituye el primer y único precedente en el que un juez fue acusado de prevaricación por este tipo de hechos."

"Acabar judicialmente conmigo"

"Después de los procedimientos judiciales que se siguieron en mi caso, han aparecido datos y circunstancias que ayudan a efectuar la reconstrucción lo que fue una actuación concatenada y que obedeció al único designio de acabar judicialmente conmigo. Todo conduce, de uno y otro modo, al caso Gürtel, los documentos encontrados a Luis Bárcenas —el ex tesorero del Partido Popular—, las cuentas bancarias de Suiza, la financiación cuando menos irregular del PP, el señalamiento —con creciente insistencia y claridad— de esta formación política como estructura que se prestó a la más evidente degradación y la extensión territorial de la ilícita actuación del grupo criminal investigado. La consolidación de los indicios ha demostrado hasta la saciedad que el procedimiento, juicio y condena a los que fui sometido fueron inicuos y obedecieron a razones ajenas a un verdadero sentido de la justicia. Hay que añadir como telón de fondo la falta de consistencia de los argumentos de mi condena, hasta el punto de que la nueva reforma de la ley incluye la posibilidad de hacer aquello por lo que fui culpado, incluso con menos garantías de las que yo empleé".

Federico Trillo: el ejecutor

"Hubo diversas incidencias, entre ellas la descalificación y 'aniquilación' civil y social —por parte de los sectores cavernícolas de siempre, debidamente instrumentados por el encargo político de turno— de quienes habían decidido colaborar conmigo. Todos los indicios apuntaban a que la campaña estaba orquestada por Federico Trillo, muñidor de todas las 'actividades' extraprocesales que rodearon al caso Gürtel en su primera fase. La caza contra mí, situado definitivamente en el punto de mira, estaba ya en pleno apogeo".

La extraña absolución de Francisco Camps

"Juzgado y absuelto del delito de cohecho del que se le acusaba por un jurado popular, [Francisco] Camps fue condenado políticamente sin paliativos, pero absuelto judicialmente. La sensación de corrupción política se ha ido acentuando con la aparición de nuevos casos. Quizás, si el juicio se hubiera celebrado ahora, la decisión podría haber sido diferente."

El escaso castigo de la corrupción en las urnas

"Lo cierto es que los hechos acontecidos no se consideraron suficientemente graves para merecer una condena. Esto nos debería hacer reflexionar sobre la trascendencia que se le da a los casos de corrupción o relacionados con la corrupción y las decisiones políticas de los ciudadanos que no sancionan contundentemente estas conductas y se traducen en un aumento de votos referidos a las siglas de formaciones políticas contaminadas por estos y otros procesos judiciales semejantes."

La carta de dimisión dirigida a Felipe González

"Es posible que por tus múltiples obligaciones de gobierno hayas perdido el contacto con la gente sencilla, con el pueblo; si lo tuvieras, comprobarías que apenas respetan a los que gobernamos porque no nos hacemos respetar, porque hemos perdido su confianza, porque no se creen lo que se les dice, porque se les engaña una y otra vez. Es fin, porque están hartos de palabras huecas, compromisos incumplidos y promesas insatisfechas (...) Estimado Felipe, es inconcebible que después de los escándalos que estamos viviendo en España no se haya producido ni una sola dimisión de un responsable político por estos hechos. Las responsabilidades políticas van o deben ir por unos derroteros distintos de los penales o personales de los directamente responsables."

El PP actúa en Gürtel como el PSOE con Filesa o CiU con Banca Catalana

"El problema radicaba en que la Operación Gürtel había hecho aflorar una trama de corrupción que alcanzaba a varios aforados. En el fondo, el PP estaba siguiendo un parecido al de CIU en el caso de Banca Catalana o al del PSOE con Filesa. Diferentes ideologías y un mismo camino en estos asuntos que afectaban a una economía poco recomendable. Primera fase: todos a una defendiendo al partido y a los afiliados o responsables imputados. Segunda fase: todos a por el juez, al que se acusa de ser claramente parcial y al que hay que presionar para que abandone el caso".

El distinto rasero del Supremo para casos de corrupción

"Son dignas de estudio algunas resoluciones judiciales, como el auto del Tribunal Supremo de 28 de abril de 2016 por el que se acordó el sobreseimiento y archivo de la causa contra la exalcaldesa de Jerez de la Frontera y diputada del PP, María JoséLa cacería política judicial contra Garzón por el caso Gürtel
"Ángel Juanes, sucesor de Carlos Dívar en la presidencia de la Audiencia Nacional, y me dijo: "Lo de la tercera querella [Gürtel] es un auténtico despropósito, que jurídicamente es inaceptable e insostenible (...) Me llama Antonio Camacho, escandalizado con lo que está sucediendo en el Supremo y me dice que el Gobierno no es capaz de hilvanar ninguna respuesta, ni mediática, ni institucionalmente, y se queja de que les falta una política en materia de justicia (...) Saavedra [expresidente de la Sala de lo Penal del Tribunal Supremo] había afirmado: 'El que le echa un pulso al Supremo lo pierde. Garzón tiene que irse del Juzgado Central de Instrucción CInco. Tiene que pedir traslado a otro Juzgado y perder la plaza para que pierda el fuero' (...) Cuando conocí estas palabras me sentí derrotado, no porque temiese la suspensión, pues la daba por hecha, sino porque confirmé que estábamos en una ciénaga de la que era muy difícil salir. La cuestión era si aceptaba la presión indirecta que se me indicaba o, por el contrario, seguía peleando, aun sabiendo que la partida estaba amañada, para conservar al menos mi dignidad. Además, si no recuerdo mal, Saavedra también me dijo acerca de que la Sala Segunda era un transatlántico y que cualquier barco que se pusiera en su camino sería partido en dos. (...) Al parecer, el Gobierno había dicho, por medio de Alfredo Pérez Rubalcaba, que iba a buscar una solución alternativa promoviéndome a algún cargo, siempre que yo aceptara, para así evitar el juicio. (...) Lo que desde el Supremo se me planteaba era renunciar a la jurisdicción y a los principios que había defendido durante toda mi vida a cambio de garantizarme permanecer en la carrera judicial."

Presiones a los jueces que instruyeron la corrupción en el PP

"Sólo conversé una vez con el juez Antonio Pedreira para ponerle al tanto de lo actuado en la instrucción del caso mientras estuvo bajo mi competencia. Ni siquiera hablamos de la intervención de las comunicaciones. Sí le advertí de las manipulaciones de la que podía ser objeto y de las presiones que podrían afectarle."so más llamativo de la magistrada del Tribunal Supremo, Margarita Robles, incorporada a las filas del PSOE en 2016)." García Pelayo, en relación al caso Gürtel-Fitur. La decisión coincidió con el final de la legislatura y la consecuente pérdida del aforamiento. Del contenido y los razonamientos de ese auto —que exculpa a aquella por el volumen de trabajo y la falta de control del Ayuntamiento de Jerez aunque reconoce que era una ciénaga de corrupción—, se desprende un olor diferente que el que destilaban los autos de admisión de la querella interpuesta por el exministro José Manuel Soria contra Victoria Rosell, jueza en servicios especiales y diputada por Podemos, en ese momento, o la resolución referida a tres miembros del PSOE relacionados con la Junta de Andalucía, los expresidentes Manuel Chaves y José Antonio Griñán y el exconsejero de la Presidencia, Gaspar Zarrías, en los que la imputación se produjo, respectivamente, con la práctica ausencia de elementos de incriminación en el primer caso, pero que impidió la incorporación de la magistrada afectada a las listas electorales, por aplicación del código ético de Podemos, y la pérdida de aforamiento en los segundos y la continuación del procedimiento contra ellos en Andalucía."

Si la injusticia es tortuosa, la justicia lenta en mortuoria.




En España más del  40% de los políticos y banqueros están imputados/investigados  y.......... Aun no ha salido el juicio del caso Filesa (Felipe  González era Pte. y jefe de todos los imputados) más de 25 años y todos a callar, si unos imponen, claman justicia, el caso Gurtel -ahora- o los eres de Andalucía llevan el mismo camino. En unos día publicaré al respecto. El proceso se iniciará en breve contra Artur Mas, nunca se juzgará.

Leo, detenidamente, la carta que hace dos años me envió un español, de origen sirio y médico de profesión, que durante nueve años y pico ha sufrido la insoportable lentitud de la justicia. Detenido y acusado a finales de marzo del año 2006 por la acusación, junto a otras personas, de un delito de depósito de arma de guerra y que desde el primer día negó, ahora, finalmente, tras un largo calvario judicial, el tribunal le ha absuelto con todos los pronunciamientos favorables.

De sus palabras destaco éstas: ¿Quién me repara tanto dolor, tanta angustia, tanto sufrimiento? ¡La injusticia de tan extensa espera me ha consumido el valor, agotado la confianza en la Justicia, destrozado el corazón! ¡Estos años han tenido para mí más horas de desesperación que minutos de esperanza!.

El mismo día que recibo este gemido, leo que más de 8.000 juristas, entre ellos jueces, fiscales y sobre todo abogados, bajo el lema de “Justicia tardía no es Justicia”, han inundado Twitter con mensajes e imágenes en las que se denuncia esa lentitud de la justicia y hablan de juicios y vistas para 2017, 2018, 2019 e incluso 2020.

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Cualquier democracia debería perder el nombre si no es capaz de juzgar a su debido tiempo. Las insoportables demoras de la justicia convierten al Estado de Derecho en algo meramente retórico, sin que valgan excusas de sobrecargas de trabajo o falta de medios materiales y personales. Como el Tribunal Constitucional ha declarado en la reciente sentencia 87/2015, de 11 de mayo, “por más que los retrasos experimentados en el procedimiento hubiesen sido consecuencia de deficiencias estructurales u organizativas de los órganos judiciales o del abrumador trabajo que sobre ellos pesa, esta hipotética situación orgánica (…) de ningún modo altera el carácter injustificado del retraso. (…) El elevado número de asuntos de que conozca el órgano jurisdiccional ante el que se tramita el pleito no legitima el retraso en resolver, ni todo ello limita el derecho fundamental de los ciudadanos para reaccionar frente a tal retraso, puesto que no es posible restringir el alcance y contenido de ese derecho dado el lugar que la recta y eficaz Administración de Justicia ocupa en una sociedad democrática (…)”.

Éste es también el criterio reiterado del Tribunal Europeo de Derechos Humanos. Y así en la sentencia Lenaerts contra Bélgica, de 11 de marzo de 2004, la Corte de Estrasburgo razona que el artículo 6.1 del Convenio para la Protección de los Derechos Humanos y de las Libertades Fundamentales “obliga a los Estados contratantes a organizar su sistema judicial de tal forma que sus tribunales puedan cumplir cada una de sus exigencias, en particular la del derecho a obtener una decisión definitiva dentro de un plazo razonable”.

O sea, que no es posible aceptar que se vive en democracia con una administración de la Justicia donde la respuesta judicial al reconocimiento de un derecho o la determinación de quien es inocente o culpable, duerma años y años en los estantes judiciales, con métodos arcaicos, tortuosidades y dilaciones inhumanas. Con horror hemos de contemplar los daños que causan las excesivas e indebidas dilaciones y procedimientos hay que duran tanto como las cuatro etapas del hombre; es decir, toda una vida.

En Bleak House o Casa desolada, Charles Dickens escribe del famoso caso Jarndyce/Jarndyce como “este pleito de espantapájaros se ha ido complicando tanto con el tiempo que ya nadie recuerda de qué se trata (…); durante la causa han nacido innumerables niños; innumerables jóvenes se han casado; innumerables ancianos han muerto. Docenas de personas se han encontrado delirantemente convertidas en partes (…), sin saber cómo ni por qué; familias enteras han heredado odios legendarios junto con el pleito. El pequeño demandante, o demandado, al que prometieron un caballito de madera cuando se fallara el pleito, ha crecido, ha poseído un caballo de verdad y se ha ido al trote al otro mundo. Las jovencitas pupilas del tribunal han ido marchitándose al hacerse madres y abuelas; se ha ido sucediendo una larga procesión de cancilleres que han ido desapareciendo a su vez; la legión de certificados para el pleito se ha transformado en meros certificados de defunción; quizá ya no queden en el mundo más de tres Jarndyce desde que el viejo Tom Jarndyce, desesperado, se voló la tapa de los sesos en un café de Chancery Lane (…)”.


No sé si algún día el hombre al que me he referido y que justifica estas líneas será indemnizado por el Estado ante un patente “funcionamiento anormal de la Administración de Justicia” y en aplicación de los artículos 292 y siguientes de la Ley Orgánica del Poder Judicial. De tener éxito en la pretensión, se me ocurre que con el dinero que reciba podría comprarse un reloj suizo, con todos los adelantos y hasta con números fluorescentes para la noche. Un reloj con mucha vida que le haga superar el amargo, bárbaro y desalmado tiempo de esos casi diez años de espera judicial. Camilo José Cela hubiera escrito unas páginas memorables –algo hizo con mano maestra en El asesinato del perdedor– dedicadas a las víctimas de la desidia de la Justicia, esa institución por la que Cronos, el anciano dios del tiempo, llora de impotencia y rabia al verla con tanta galbana.

Leo Messi regresa después de su lesión con ganas de gol.


Ya está listo. El pasado miércoles se cumplieron tres semanas desde que Leo se lesionó frente al Atlético de Madrid, tiempo estimado de baja por los servicios médicos azulgranas. El futbolista ya se ha entrenado con normalidad con el resto del grupo y hoy regresará al terreno de juego frente al Deportivo. A falta de la conversación que esta mañana mantendrá con Luis Enrique, lo más normal es que no entre en el once titular y sí lo haga a lo largo del partido.

La presencia de Leo es vital. Lo es en el Barcelona y también en Argentina. A pesar del elenco de jugadores de las dos plantillas, cuando Messi está en el terreno de juego el rendimiento del equipo se multiplica de manera automática.
Y no son palabras. Los hechos y los resultados confirman la dependencia de estos dos equipos en el argentino. El Barcelona se ha dejado puntos esta temporada en tres partidos: dos derrotas frente a Alavés y Celta, y un empate contra el Atlético de Madrid. Curiosamente, en ninguno de esos tres partidos Messi disputó los 90 minutos.

Los precedentes

En el primero de ellos venía de una concentración con Argentina. Aquella en la que saltaron a la luz sus problemas en el pubis. Leo no salió de inicio y su presencia como revulsivo no fue suficiente para darle la vuelta al marcador frente al Alavés. El siguiente episodio fue contra el Atlético de Madrid, precisamente el día de su lesión. Cuando abandonó el campo ganaba el Barcelona, dos minutos después había empatado el equipo rojiblanco.
El tercero tuvo lugar en Vigo en la última jornada disputada. Messi estaba lesionado y no jugó. El varapalo fue de los gordos porque el Barcelona perdió encajando cuatro goles y cuando tenía la oportunidad de colocarse como líder después de un nuevo pinchazo del Real Madrid.
Y si en Barcelona se nota, en Argentina empieza a ser una drama. En tres partidos que no ha estado Leo, su selección ha perdido en casa ante Paraguay y ha empatado dos encuentros frente a Perú y Venezuela. Incluso cuando no está, los hay que siguen responsabilizando a Leo de todos los males que sufren.

La mira en el City

Hoy Messi vuelve al Barcelona. Lo hará con el fin de que el equipo recobre el rumbo, pero a la vez con cautela. Nadie debe olvidar que el miércoles el equipo azulgrana tiene un partido vital en Champions frente al Mánchester City. Y aquí no se puede fallar. Por eso, lo normal sería que Luis Enrique no le pusiera durante todo el partido.
Se imponen rotaciones y eso vale también para otros jugadores. Suárez y otros titulares, también podrían descansar de inicio.