Pablo Iglesias sabe que Pedro Sánchez está amortizado y prefiere ser la verdadera izquierda del pronto y próximo Gobierno de derechas.


Pablo Iglesias sabe que Pedro Sánchez está amortizado y prefiere ser la verdadera izquierda del próximo Gobierno de derechas.

No siendo nada Pablo Iglesias, políticamente es muy superior a Pedro Sánchez. La idea, el  objetivo principal del presidente en funciones, Pedro Sánchez, es el poder y para conseguirlo está dispuesto a entenderse incluso con el PP y con Ciudadanos. Iglesias es un auténtico hombre de izquierdas. Pretende, como es lógico, a encaramarse en el poder, pero no sometiéndose a la palabra pedernal de cualquier alianza. La superioridad ética de Iglesias sobre Sánchez parece clara. Su musculatura política es además más robusta que la de Pedro. Iglesias desborda al presidente en la dialéctica parlamentaria nueve de cada diez veces. Iglesias es un profesor universitario, un hombre de sólida cultura y un político que si el PSOE continuara cerdeando, se alzará con la representación de la izquierda española.

Sin los escaños de Podemos, el líder socialista no puede ser investido presidente del Gobierno. Sánchez está decidido a que Podemos le apoye gratis porque no quiere sentarse en el Consejo de Ministros junto a Iglesias, que puede noquearle en cualquier trance. El dirigente de Podemos exige, teniendo en cuenta la aportación que hace, la vicepresidencia del Gobierno y cuatro ministerios relevantes, porque siempre ha huido de los floreros de porcelana y los fuegos artificiales. Difícil saber si Iglesias terminará doblegando su inteligencia malherida a las presiones sindicales y sociales. Sánchez negocia con su sonrisa de gótico tardío a diestra y a siniestra. Quiere imponer una solución a la portuguesa. "Si me sacas del pozo te juro que te perdono la vida", parece decirle Pedro a Pablo. El podemita solo pretende que gobierne la izquierda de verdad con él o sin él, pero con sus hombres y mujeres en cargos ministeriales relevantes. Rechaza los andrajos políticos que Sánchez le ofrece.

Al Rey corresponde, conforme al artículo 56 de la Constitución, moderar la situación, pero, a pesar de su bien probada habilidad, tiene poco margen de maniobra en la coyuntura actual. Y habrá que decir con toda claridad que si el pueblo español se ve abocado a nuevas elecciones, el máximo responsable no será Iglesias, sino Sánchez y su ambición de poder, pues, tras ser derrotado en cuatro ocasiones, no se le ha pasado ni por la imaginación que el PSOE pruebe con otro nombre. Todavía no se ha dado cuenta de que los dedos de la ceniza le han tocado ya la frente.

Otegi, líder batasuno a María Chivite -socialista: Nunca olvides que presides Navarra con los votos de Bildu".


Chivite y Otegi

María Chivite, líder de los socialistas navarros ha prometido el cargo "por su conciencia y honor", en un acto solemne en el atrio del Parlamento de Navarra en el que han estado presentes dos ministros, José Ábalos y Luis Planas, y el lehendakari Iñigo Urkullu, entre otros invitados.

Navarra. Bildu, a María Chivite: "Nunca olvides que presides Navarra por nosotros"

La socialista María Chivite ha tomado posesión como presidenta de Navarra poniendo el acuerdo que la ha llevado dirigir la comunidad foral como ejemplo de "normalidad política, democrática y de respeto". En su intervención, la ya presidenta ha destacado que la "convivencia pacífica, el diálogo fructífero y el respeto a la diferencia, son responsabilidad de todas las formaciones políticas, en primer lugar, y de toda la sociedad después".

María Chivite ha prometido el cargo "por su conciencia y honor", en un acto solemne en el atrio del Parlamento de Navarra en el que han estado presentes dos ministros, José Ábalos y Luis Planas, y el lehendakari Iñigo Urkullu, entre otros invitados.

El acto ha arrancando con el himno de Navarra que se ha escuchado con el auditorio en pie y la lectura del decreto en euskera y castellano por el que se le nombra presidenta. "Respetaré todas las maneras de pensar, todas las maneras de vivir y todas las maneras de amar", ha asegurado Chivite en su discurso de toma de posesión.

Chivite ha tomado posesión de su cargo como presidenta de Navarra poniendo el acuerdo que la ha llevado a la presidencia como ejemplo "de normalidad política, democrática y de respeto". La ya presidenta ha apelado al "diálogo y al acuerdo en las materias mas sensibles" fijándose como reto fundamental la convivencia y el respeto a la pluralidad".

"El Gobierno que tengo el honor de presidir está comprometido con el bienestar de la sociedad a la que represento. Vamos a gobernar para todos y para todas y por eso apelo al diálogo y al acuerdo. Y sí, los partidos que hemos firmado el acuerdo propondremos nuestra impronta en las maneras de hacer política, pero lo haremos entendiendo que el interés general tiene que ser nuestra guía", ha añadido la presidenta navarra.

La socialista se ha emocionado durante su discurso al afirmar que "podemos hacer grandes cosas por nuestra tierra" porque "pondremos todo de nuestro parte para que cada paso sea el mejor". Aunque ha reconocido que el camino será "complejo y en ocasiones duro". "La convivencia pacífica y el respeto son responsabilidad de todas las fuerzas políticas y de toda la sociedad después y por eso debemos dar ejemplo", ha insistido.

También el presidente del Parlamento de Navarra, Unai Hualde, ha puesto en valor el acuerdo que ha permitido poner en marcha el Gobierno Navarra, que es "plural". En u intervención ha puesto en valor el "diálogo y la capacidad de pacto" que ha permitido arrancar el Gobierno de Navarra. Una capacidad de pacto que, según ha recordado, será necesario seguir poniendo en práctica a lo largo de toda la legislatura, porque el Gobierno no goza de mayoría absoluta.

De hecho, aunque, el presidente del parlamento no ha hecho referencia a eso, el funcionamiento del Gobierno de Chivite, dependerá en buena parte de EH Bildu, que es la formación que ha permitido con su abstención la legada de la socialista a la presidencia.

Por su parte, el ministro de Agricultura, Pesca y Alimentación, Luis Planas, ha destacado el acuerdo alcanzado al que ha calificado de "político e inteligente" porque la "ciudadanía quiere acuerdo y colaboración entre los distintos partidos. Quiere el diálogo y el acuerdo y no la negación del mismo".

Planas, como representante del Gobierno central ha mmostrado el compromiso de Sánchez con las competencias forales y la pluralidad de España.

Con su promesa Chivite se ha convertido en la novena persona en ocupar la presidencia de Navarra, y la tercera mujer,

tras Jaime Ignacio del Burgo (UCD), Juan Manuel Arza (UCD), Gabriel Urralburu (PSN), Juan Cruz Alli (UPN), Javier Otano (PSN), Miguel Sanz (UPN), Yolanda Barcina (UPN) y Uxue Barkos (Geroa Bai).

Chivite fue investida presidenta el pasado viernes gracias al apoyo de PSN, Geroa Bai, Podemos e Izquierda-Ezkerra y la abstención de EH Bildu, lo que le dio la mayoría simple necesaria en segunda votación para ser elegida.

A su llegada al acto, el lehendakari, Iñigo Urkullu, ha subrayado que éste es "un acuerdo entre diferentes en base a un acuerdo programático", y ha valorado que la presidenta ha hecho un "discurso integrador" que apuesta por el diálogo.

La líder del PSN toma el testigo de Uxue Barkos (Geroa Bai) en la Presidencia de Navarra tras haber acordado un programa de legislatura con Geroa Bai, Podemos e I-E. Es la tercera mujer en ostentar el cargo y también la tercera dirigente socialista que dirigirá el Gobierno foral.

Chivite presidirá un Ejecutivo de coalición que contará con 13 departamentos, ocho de ellos para el PSN, cuatro para Geroa Bai y uno para Podemos. Por su parte, Izquierda-Ezkerra declinó formar parte del Ejecutivo. Los 13 consejeros tomarán posesión de sus cargos el miércoles en un acto en el Palacio de Navarra.

El acto ha contado con la presencia del ministro de Fomento, José Luis Ábalos, y el ministro de Agricultura, Pesca y Alimentación, Luis Planas, en representación del Gobierno central.

El acompañamiento musical del acto ha corrido a cargo de El Orfeón Pamplonés, que ha participado en esta apertura legislativa con la interpretación de dos piezas, la popular Herribehera, de Benito Lertxundi, con arreglos de Lorenzo Ondarra, y El Roncalés, de Salvador Ruiz de Luna, con arreglos de José Antonio Huarte.

Al acto de toma de posesión de la nueva presidenta han sido invitados los presidentes de las comunidades autónomas y Parlamentos limítrofes (País Vasco, Aragón, La Rioja). El lehendakari, Iñigo Urkullu, también está presente.

También han sido invitados los alcaldes de las cabezas de Merindad y de poblaciones mayores de 10.000 habitantes, además de familiares y amigos de la presidenta electa. Está prevista, a su vez, la asistencia de las primeras autoridades de la Comunidad foral y representantes de todos los estamentos cívicos, sociales, económicos, educativos y culturales de la sociedad navarra.

En concreto, la relación de invitados oficiales al acto ha incluido, entre otros, a los ex presidentes del Parlamento y del Gobierno de Navarra, al Ejecutivo en funciones, al delegado del Gobierno, a los miembros de la Mesa y Junta de Portavoces, a los parlamentarios de la Cámara, a los diputados y senadores por Navarra, al diputado europeo, a los presidentes del Consejo de Navarra, Cámara de Comptos y Defensor del Pueblo, así como a organizaciones cívicas, empresariales, sindicales, universitarias y de cooperación.

El independentismo catalán dividido y el PSOE hace multimillonarios a sus antiguos jefes con dinero de los españoles.



Jordi Pujol. Evadió desde que leía al poder. Instituyó el 3%. Acumula misales y millones en Andorra y Suiza, mientras distraen a los catalanes con el nacionalismo y las esquilmaba a impuestos que el mismo no pagaba. Sigue cobrando un sueldo millonario como expresidente que el mismo se otorga, además de secretaría, oficina, coche, guardaespaldas. Sus 7 hijos son multimillonarios. Ninguno ha pagado por sobre crímenes. La justicia lenta no se justicia, señores jueces.

Artur Mas. Cuentas en Suiza y Liechtestein . Cobra un paquete autootorgado de 600.000 €/año que le pagamos todos los españoles. Veranea a lo grande, jet privado y yate en aguas de Ibiza. Ha sido condenado por cometer delitos, oficialmente es un delincuente. Alguien le ha pagado el embargo de súper piso (supuestamente la ANC, Probablemente todos los catalanes) y en 6 meses acaba sume in-habilitaciones que le permitirá seguir comiendo de la política.


Carles Puigdemont. Al Mocho le gusta el dinero: se subió el sueldo un +18% nada más llegar a la alcaldía de Gerona , en plena depresión económica, ya las 2 semanas de ser colocada en dedo en la Generalitat repitió la jugada incrementándose el salario esta vez Sólo un 6.3%, pasando a percibir 145.471 €, un 84% más que Rajoy. 

Tras el golpe fallido ordenar los Suyo "el lunes, todo el mundo en los despachos" , pero el se fugó en el maletero del coche. Hoy vive en un lujoso palacete en Waterloo, Rue del Abogado nº 34, 15 km al sur de Bruselas, una de las zonas más caras del país, 550 m2, 6 dormitorios, 3 baños, sauna, garaje para 4 coches, 100m2 terraza, jardín. 4.400 € al mes. 8.800 € de fianza.

Quim Torra. "Gestionar" el mausoleo de odio del Borne con un alucinante cueste de € 90 millones, un presupuesto anual de € 3,7 millones .... y un déficit de € 2,5 millones. Nada más llegar a la Generalitat se subió el sueldo + 5,2%, diez veces más que la subida media de los catalanes (+ 0,5%). Se el político mejor pagado de España y cobra 6 veces más que el catalán medio y más que Putin o Salvini .

No han hecho nada por los catalanes, por el bien común. Han roto familias, dividido comunidades, expulsado empresas y hundido nuestra reputación. Pero si el quitanieves crudo.

Pablo Iglesias e Irene Montero han sido padres por tercera vez. Es posible que Aitana sea vicepresidenta del Gobierno antes que su madre.


Pablo Iglesias e Irene Montero


Pablo Iglesias e Irene Montero ya son padres por tercera vez. Así lo ha confirmado el líder de Podemos en una publicación en Facebook, donde ha anunciado que Montero ha dado a luz, por parto natural, antes de tiempo a la tercera hija de la pareja, que se llamará Aitana en honor a «al exilio español y a la América Latina que abrazó a aquellas mujeres y hombres» según ha explicado el propio Iglesias.

«Hoy ha nacido Aitana. Ha llegado antes de tiempo como es costumbre en la familia, pero por suerte y gracias a la vigilancia sanitaria, ha sido mucho menos impuntual que sus hermanos. Está perfectamente y pronto vendrá a casa», ha escrito el líder de la formación morada.

«Queremos dar las gracias una vez más a todos los profesionales del Gregorio Marañón. Su esfuerzo y su generosidad engrandecen aún más lo mejor de nuestro país: la sanidad pública. Saliendo de Alicante hacia el exilio que les acabaría llevando a América Latina, Maria Teresa León y Rafael Alberti se despidieron de su patria mirando por última vez la Sierra de Aitana llena de flores rojas. Aquella visión inspiró primero el nombre de la hija de dos poetas y después los de muchas más hijas, como la nuestra. Para nosotros el nombre de Aitana quiere ser un homenaje al exilio español y a la América Latina que abrazó a aquellas mujeres y hombres», ha apostillado.

Irene Montero confirmó el pasado mes de marzo que volvía a estar embarazada, tan solo ocho meses después de dar a luz a los mellizos Leo y Manuel. Lo hizo después de un «despiste» de su compañera de partido Noelia Vera que en mitad de una rueda de prensa desveló el embarazo.

«Ayer a Noelia Vera le jugó una mala pasada el subconsciente en una rueda de prensa, pero no fue por el lenguaje inclusivo sino por ser amiga antes que portavoz. Ella ya sabía que la familia crece. Leo y Manuel van a tener una hermana. Estamos bien, felices y preparadas para cuidarnos mucho y a la vez dar lo mejor de nosotras en estos meses decisivos», escribió en aquel momento en su cuenta de Instagram la número dos de Podemos.

¿Qué pensará un niño de Navarra o vasco cuando sus padres le obligan a aplaudir a un asesino de ETA?

¿Qué pensará un niño de Navarra o vasco cuando sus padres le obligan a aplaudir a un asesino de ETA?
Fiesta homenaje  a Xabier Ugarte, secuestrador de Ortega Lara

Desde hace unos días, antes también, me pregunto qué pensará un niño del País Vasco o Navarra, en este caso, de Hernani, Amurrio u Oñate cuando presencia un acto de solemnidad, de festejo y cuya única motivación es homenajear a un asesino de ETA. Por cierto, dicho asesino es representante legal autorizado por Pedro Sánchez para que nombre a la Jefa y gobernanta de sus padres, María Chivite, villana del doctor de La Moncloa.

Es curioso, en la fiesta de la banda de asesinos,  por haber había hasta antorchas. Igual en recuerdo a aquellos crueles emperadores del imperio romano,  Calígula, Heliogábalo, Caracalla, Nerón, Tiberio o  Diocleciano; si, seis porque en el secuestro de Ortega Lara, directamente, participaron seis sicarios de la muerte bajo órdenes de ETA.

Esos niños a los que sus padres, desde bien pequeños,  le inculcan odio, venganza y arte para asesinar, no tienen opción para ver, admirar e incluso aprender de Leo Messi o Diego López V de Haro, solo el 2% de los vascos saben quién es López de Haro y el 97% conocen al dedillo la vida y obra de Josu Ternera.

Delincuente es toda aquella persona que  delinque; villano es toda aquella persona que colabora o aplaude a un asesino. Con esto no trato dar a entender que Pedro Sánchez sea un villano de la tiranía, sí que él ha colaborado y aplaudido los actos de camuflaje y mentira perversa de la banda terrorista ETA. Decía mi abuelo que había dos formas de conocer el País Vasco, una yendo y otra leyendo, pero que si fuese necesario optase por la última.

https://blogdejuanpardo.blogspot.com/

juanpardo15@gmail.com

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Rufián abandona la política y a su mujer, para dedicarse al comercio de la alta peletería.




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Rufián abandona la política y a su mujer, para dedicarse al comercio de la alta peletería.

No es ninguna primicia referir que Gabriel Rufián abandona la política, puesto que ya ha anunciado e infinidad de ocasiones, al parecer, no lo ha llevado a cabo como consecuencia de la situación carcelaria de Oriol Junqueras. Lo que si es cierto que está mejorando muy mucho su discurso, no tanto los hechos derivados del mismo.

Rufián, mucho más discreto con su vida personal que en sus aseveraciones políticas, convivió durante años con Mireia Varela, licenciada en Filología española. Comparten la hipoteca de un piso en Sabadell (200.000 euros más 80.000 para una reforma) y un hijo en común, Biel, que nació un día de la Hispanidad de hace ocho años. Ambos son de origen andaluz por parte de pare y madre.

Para compensar a Mireia de gastos hipotecarios, manutención del hijo que tienen en común y garantizar una independencia absoluta de su mujer, Rufián ha colocado a su expareja en dos cadenas de radio y haciendo pinitos en televisión –lo hace demasiado MAL-. El problema es que como su nombre indica, Rufián se ha enamorado perdidamente de una diputada y no, precisamente, de Cataluña. Como consecuencia de este enamoramiento, siendo pareja de Mireia esta no está de acuerdo con con el régimen impuesto por el padre de Biel y “el asunto” se complica. No temáis que, con dinero, estos mequetrefes de la política lo arreglan todo, solo es cosa de más dinero.

Desde hace un tiempo a esta parte, Gabriel Rufián se rodea de la Jet catalana pero siempre en su condición de charnego. Hace unos años sus padres emigraron a Cataluña y con buen criterio se instalaron a vivir en los arrabales de Barcelona, pero a Gabriel le dio por comer croissants con cacaolat y se puso como un cerdo de matanza, le apodaban “el caraculo”, tanto es que los padres se tuvieron que trasladar a la urbe de Sabadell donde montaron una peletería barata, piel de conejo, cabra y burro; pero el negocio marchaba viento en popa.

Ahora, el charnego Rufián está montando en buenas zonas de Barcelona, tiendas de peletería cara, de alto valor adquisitivo, piel de vicuña, chinchilla, marta, lince…. Solo tiene un problema que el negocio se comenzó siendo pareja de Mireia y padre de Biel, por tanto, no va a tener fácil dejar a su expareja anunciando butifarras catalanas.

Pero ¿sabéis? Rufián, como todos los tontos se tienen que proteger con trampas y, en este caso, dinerarias. Algunos desertores de Cs y ERC, por mucho dinero harán presidente a Pedro Sánchez.

El peor enemigo de la izquierda es su existencia. Ejemplo, Pedro Sánchez.

El peor enemigo de la izquierda es su existencia. Ejemplo, Pedro Sánchez.


Irene Montero comunicó a Carmen Calvo, antes de comenzar la investidura, que Podemos votaría NO a la "proclamación" de Pedro Sánchez por farsantes y demagogos. Pablo Iglesias, además, de desenmascarar a Pedro Sánchez y su banda, ha colaborado destacadamente en la supervivencia de España. Nos podemos felicitar de que la, llamémosle “negociación“, del PSOE con Podemos no se haya traducido en un pacto que hubiera metido en el seno del Gobierno a una formación que, primero, tiene muchas contraindicaciones políticas e ideológicas para poder sentarse a una mesa del consejo de ministros y, segundo, le habría complicado extraordinariamente la vida al Ejecutivo resultante porque, como se ha visto ya en sus propuestas para el acuerdo, la formación morada tiene sus propias reglas y sus propios propósitos y son ésos  los que hubiera intentado conseguir independientemente de que el resto de ministros caminara en una dirección distinta y hasta opuesta .

Le sobraba la razón hasta por los ojos a Pedro Sánchez cuando le decía a Pablo Iglesias desde la tribuna que no se podían tener dos gobiernos metidos en uno. O un gobierno encastrado en el otro. Pero es que además, la entrada de Podemos en el equipo gubernamental hubiera supuesto una auténtica amenaza para la economía de nuestro país y para la consecución de su equilibrio.

Con mucho motivo algunos de los ministros del actual Gobierno en funciones le pidieron estos últimos días al presidente que levantara unas barreras en esa negociación sui generis que han celebrado Podemos y PSOE de modo que, en el caso de que se llegara a un acuerdo de reparto de carteras -porque era de eso de lo único que se estaba hablando- los hipotéticos futuros titulares de ministerios pertenecientes a la formación morada no tuvieran de ninguna manera acceso, por ejemplo, a la Comisión Delegada de Asuntos Económicos ni a la de Seguridad Nacional ni a la de Asuntos de Inteligencia.

Y es que, retóricas de hemiciclo aparte, muchos de los miembros del Gobierno en funciones se preparaban aterrados ante la posibilidad de que un error garrafal del presidente hubiera abierto la puerta a ese gobierno de coalición que -digámoslo también ahora- nadie en el PSOE quiso nunca y menos que nadie lo quiso Pedro Sánchez.

Lo que hemos visto esta semana ha sido el resultado de un error de cálculo del presidente del Gobierno

Lo que hemos visto esta semana ha sido el resultado de un error de cálculo del presidente del Gobierno y de su asesor estratégico que ha podido llegar a costarle muy caro a él y al país en su conjunto. El error estuvo en cambiar de planes inesperadamente y decir en la televisión el jueves de la semana pasada que aceptaría la inclusión de dirigentes de Podemos en el futuro Gobierno. Eso era nuevo, nunca se había planteado porque tenía riesgos enormes y constituyó un error descomunal que nos ha podido costar muy caro.

Otra cosa habría sido que Sánchez se hubiera mantenido en la invitación a formar parte del Ejecutivo a personas próximas a Podemos y suficientemente cualificadas. Probablemente, Iglesias se habría acabado conformando con ese nivel de participación porque, al fin y al cabo, esos tres o cuatro ministros de la órbita del partido morado habrían podido jugar un papel a satisfacción de las dos partes. Pero Sánchez se pasó en su apuesta, convencido como estaba de que Iglesias nunca admitiría retirar su candidatura a formar parte del Gobierno, y con ese error llegó todo lo demás.

No tengan ustedes ninguna duda: el presidente está ahora mismo frustrado y disgustado porque su opción de presidir un Gobierno con todas las bendiciones parlamentarias se ha malogrado por el momento, pero también está profundamente aliviado de haberse quitado de encima esa fórmula suicida de un gobierno encajado en otro gobierno, que es lo que se habría producido con toda seguridad si  Iglesias llega a aceptar la última oferta del PSOE.

Y eso habría significado una situación de Gobierno con desdoblamiento de la  personalidad en perjuicio del equipo socialista en multitud de problemas, el primero de los cuales se habría desatado en cuanto el Tribunal Supremo hubiera hecho pública su sentencia condenatoria de los independentistas procesados.

Porque no nos engañemos: puede que Pablo Iglesias hiciera el esfuerzo de guardar un siempre incómodo aunque elocuente silencio a ese respecto pero muy pocos de los suyos le seguirían en el sacrificio y así tendríamos que miembros de un partido que forma parte del Gobierno de España sostienen que hay que sacar a los presos políticos de la cárcel porque este no es un Estado de Derecho y aquí se persiguen los delitos de opinión.  Es sólo un ejemplo de una infinidad de situaciones problemáticas a las que se habría tenido que enfrentar el presidente y sus ministros de haber tenido a Podemos metido dentro de casa.

Afortunadamente, Iglesias no ha estado muy diestro y ha dejado pasar la ocasión de meter una cuña en el Ejecutivo.  Ya digo que yo me alegro y que respiro aliviada. Creo también que va a ser muy difícil, mucho, que después de lo sucedido, se reanuden unas negociaciones que nunca fueron programáticas -lo explicó el propio Sánchez en la televisión- sino al 99% relativas a los cargos, pero que han dejado muchas heridas en ambos contendientes o interlocutores.

Los socialistas ya no se fiaban de los podemitas antes de esto pero a partir de ahora esa desconfianza va a pasar a ser granítica. Y los podemitas se han quedado compuestos y sin novia, humillados hasta el final por el golpe asestado por Adriana Lastra en los últimos minutos del duelo cuando Iglesias, en  un movimiento patético, se ofreció sobre la marcha a renunciar al ministerio  de Trabajo si se le adjudicaban las políticas activas de empleo: “Señor Iglesias, ¿no sabe usted que las políticas activas de empleo están transferidas a las comunidades autónomas? Quiere usted conducir un coche y no sabe donde está el volante”.

No van a reanudarse los contactos para pactar una entrada en el futuro Gobierno de dirigentes del partido morado. No quiere Sánchez, no quieren sus ministros y no quieren los dirigentes de Ferraz, Sí querían los abajo firmantes de siempre y algunos colegas de esta profesión, además, seguramente, de muchos votantes de izquierdas. Pero, visto de cerca, es mejor que el morlaco se vuelva a los corrales y que tengamos así la fiesta en paz.

El resultado final de la sesión de investidura más torpe y peor planteada de todas las que se han producido en la historia de nuestra democracia es que Pedro Sánchez ha fracasado en su intento.

Hay que decir que una gran parte de la culpa es suya porque llegó a este proceso prácticamente con las manos en los bolsillos; habiendo metido la pata en el último momento con eso de admitir a los dirigentes de Podemos como miembros de su futuro Gobierno; habiendo señalado además al partido morado como “socio preferente” sin haber  celebrado la menor negociación de programas; sin haber hablado con quienes se suponía que le habían de proporcionar los votos para ser investido -todos ellos se lo han reprochado durante las sesiones parlamentarias- y, simultáneamente, lanzando a la bancada de los partidos conservadores la petición, que él convirtió sorprendentemente en “exigencia”, de que se abstuvieran para facilitar la constitución de un Gobierno.

Pero “soplar y sorber, todo no puede ser”. O se cierra una  negociación seria y sólidamente construida con los posibles socios de investidura que  garanticen su apoyo más allá de la sesión de entronización y se extienda a un respaldo a la acción del gobierno en los años sucesivos, o se ofrece a los partidos de la oposición conservadora  algún tipo de pacto que puede concretarse de manera más precisa en los acuerdos de Estado de Casado ofreció a Sánchez sin que éste se haya dignado en recoger el guante lanzado y darle una respuesta positiva. Pero intentar meter a Podemos en el Gobierno apoyándose en la abstención del PP no parece una pretensión muy sensata. Pero es lo que ha estado pidiendo todos estos días el presidente del Gobierno en funciones.

La investidura ha fracasado porque estuvo mal planteada desde el comienzo. Pero aquí no ha acabado nada, salvo que el encargo del Rey a Pedro Sánchez ha decaído en cuanto se ha procedido al recuento de votos. ¡Y ahora resulta que septiembre existe! Lo digo porque durante estas semanas el planteamiento del presidente en funciones era: o salgo investido en esta sesión o nos vamos a elecciones en noviembre.

Septiembre se había esfumado del calendario. Bien, celebremos que el mes haya regresado a él y a los planes presidenciales. Porque sucede que, dado que la suya es la única alternativa viable de Gobierno, está obligado a partir de ahora a explorar todas las vías posible para volver en septiembre a otra sesión de investidura antes del día 23 con los deberes hechos y los apoyos y las abstenciones bien amarradas antes de salir a la tribuna.

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El PSOE ofrece a Podemos una vicepresidencia (mujer, la 5ª) sin poder y el ministerio de industria, pero con Ministro de Sánchez. Los socialistas se levantan de la mesa y….


Carmen Calvo y Echenique


El PSOE espera una respuesta a la última oferta que la vicepresidenta en funciones, Carmen Calvo, ha puesto este mediodía sobre la mesa al negociador de Podemos, Pablo Echenique. Una oferta que incluye como contraprestaciones más destacadas una vicepresidencia con contenido y competencias sociales para una mujer con peso político en Podemos y el Ministerio de Industria, aunque en este caso el ministro lo elegiría Pedro Sánchez entre los cuadros de la formación morada.

La última oferta de los socialistas a la formación de Pablo Iglesias, que fuentes de Ferraz consideran la definitiva, continúa siendo "insuficiente" para Podemos, según fuentes cercanas a este partido. Creen que las múltiples cesiones que han hecho para facilitar la negociación y el acuerdo, como el paso atrás de Iglesias o la abstención en la primera votación de ayer martes, no están siendo atendidas por el PSOE.

Tras la reunión celebrada este miércoles al mediodía, las negociaciones vuelven a estar en una posición de encallamiento. Los socialistas consideran que Podemos "están en una posición de máximos" mientras que los morados creen que "el PSOE no se mueve" del punto inicial cuando el viernes iniciaron el diálogo.

España al borde de la desaparición. ¡ES LA DEMOCRACIA¡


JP Logística

Entristece constatar que Pedro Sánchez es incapaz de aclarar sus intenciones a los españoles ni en su propia sesión de investidura. Incapaz de asumir que tiene 123 escaños y necesita negociar con lealtad. Incapaz de ser sincero con nadie que no sea de su círculo estratégico más íntimo. Incapaz de renunciar a la táctica electoralista de vuelo corto y abrazar de una vez su responsabilidad de Estado. Cuando parecía que el movimiento de Pablo Iglesias, asumiendo el veto personal que le planteó el propio Sánchez, iba a desbloquear la investidura en virtud de un Gobierno de coalición con ministros de Podemos, Sánchez se plantó en el Congreso y leyó un discurso ensimismado y autocomplaciente.


El presidente en funciones desgranó su programa con la pasividad terca de quien cree que debe ser votado por obligación. Ni una propuesta concreta expuso sobre fiscalidad ni sobre Cataluña. Es la actitud propia de alguien que entiende la política como un puro juego de poder, carente de programa y socios coherentes para llevarlo a cabo.

Los líderes de PP, Ciudadanos y Podemos coincidieron en una misma idea: la necesidad de desenmascarar a Sánchez. Significativo propósito que retrata al candidato. Porque más de 80 días después de las elecciones, el político propuesto por el Rey para formar Gobierno -se supone que en virtud de unos apoyos ya negociados y atados- se demoró en vaguedades buenistas que solo persiguen ganar tiempo para seguir negociando la coalición con Podemos o para seguir empujando su deseo de repetición electoral, en la confianza de que las encuestas le sonríen. La irresponsabilidad de semejante plan merecería, sin embargo, un castigo electoral en consonancia. Quizá por miedo a ese escenario, Sánchez se avino al final de la jornada a expresar su voluntad de llegar a un acuerdo con Iglesias, con quien mantuvo un agrio enfrentamiento después de que este le advirtiera de que no serán un "mero decorado" del PSOE ni entienden, como socios preferentes, el afán de Sánchez de buscar la colaboración de PP y Cs. No lo entiende nadie. Si hubiera apostado por una opción netamente constitucionalista, no habría esperado al día de la investidura para reclamar su exploración. Y sobre todo no la habría dinamitado pactando con nacionalistas y populistas en Navarra, Valencia, Baleares o Barcelona.

La dureza frontal de Albert Rivera o el tono más institucional de Pablo Casado vinieron a confluir en lo evidente: Sánchez no puede aspirar a carecer de oposición democrática. Y sus hechos han demostrado que no es un político de fiar. Sánchez busca evadir sus responsabilidades, apela indistintamente a izquierda y derecha para ser investido sin ofrecer nada a cambio y espera que la geometría variable le permita luego ir capeando la legislatura. Pero eso no es un proyecto ni una investidura. Eso es un trágala con amenaza electoral. Y eso no es aceptable en buena lógica democrática.

Harto del ninguneo, Iglesias estalló en una intervención briosa y coherente en demanda de aquello que Sánchez nos regatea a todos: claridad. No se puede engañar a todos todo el tiempo. Quizá hoy Sánchez se avergüence de sus socios de censura, pero ese remordimiento llega ya tarde: debió haberlo pensado cuando solo ansiaba llegar a La Moncloa a cualquier precio. Ahora debe asumir las consecuencias de la deriva radical que impuso al PSOE y de la que ya no puede retractarse sin quedar como un trilero ante todos los españoles, empezando por los de izquierdas. España no se merece el chantaje de Sánchez.
 es incapaz de aclarar sus intenciones a los españoles ni en su propia sesión de investidura. Incapaz de asumir que tiene 123 escaños y necesita negociar con lealtad. Incapaz de ser sincero con nadie que no sea de su círculo estratégico más íntimo. Incapaz de renunciar a la táctica electoralista de vuelo corto y abrazar de una vez su responsabilidad de Estado. Cuando parecía que el movimiento de Pablo Iglesias, asumiendo el veto personal que le planteó el propio Sánchez, iba a desbloquear la investidura en virtud de un Gobierno de coalición con ministros de Podemos, Sánchez se plantó en el Congreso y leyó un discurso ensimismado y autocomplaciente.


El presidente en funciones desgranó su programa con la pasividad terca de quien cree que debe ser votado por obligación. Ni una propuesta concreta expuso sobre fiscalidad ni sobre Cataluña. Es la actitud propia de alguien que entiende la política como un puro juego de poder, carente de programa y socios coherentes para llevarlo a cabo.

Los líderes de PP, Ciudadanos y Podemos coincidieron en una misma idea: la necesidad de desenmascarar a Sánchez. Significativo propósito que retrata al candidato. Porque más de 80 días después de las elecciones, el político propuesto por el Rey para formar Gobierno -se supone que en virtud de unos apoyos ya negociados y atados- se demoró en vaguedades buenistas que solo persiguen ganar tiempo para seguir negociando la coalición con Podemos o para seguir empujando su deseo de repetición electoral, en la confianza de que las encuestas le sonríen. La irresponsabilidad de semejante plan merecería, sin embargo, un castigo electoral en consonancia. Quizá por miedo a ese escenario, Sánchez se avino al final de la jornada a expresar su voluntad de llegar a un acuerdo con Iglesias, con quien mantuvo un agrio enfrentamiento después de que este le advirtiera de que no serán un "mero decorado" del PSOE ni entienden, como socios preferentes, el afán de Sánchez de buscar la colaboración de PP y Cs. No lo entiende nadie. Si hubiera apostado por una opción netamente constitucionalista, no habría esperado al día de la investidura para reclamar su exploración. Y sobre todo no la habría dinamitado pactando con nacionalistas y populistas en Navarra, Valencia, Baleares o Barcelona.

La dureza frontal de Albert Rivera o el tono más institucional de Pablo Casado vinieron a confluir en lo evidente: Sánchez no puede aspirar a carecer de oposición democrática. Y sus hechos han demostrado que no es un político de fiar. Sánchez busca evadir sus responsabilidades, apela indistintamente a izquierda y derecha para ser investido sin ofrecer nada a cambio y espera que la geometría variable le permita luego ir capeando la legislatura. Pero eso no es un proyecto ni una investidura. Eso es un trágala con amenaza electoral. Y eso no es aceptable en buena lógica democrática.

Harto del ninguneo, Iglesias estalló en una intervención briosa y coherente en demanda de aquello que Sánchez nos regatea a todos: claridad. No se puede engañar a todos todo el tiempo. Quizá hoy Sánchez se avergüence de sus socios de censura, pero ese remordimiento llega ya tarde: debió haberlo pensado cuando solo ansiaba llegar a La Moncloa a cualquier precio. Ahora debe asumir las consecuencias de la deriva radical que impuso al PSOE y de la que ya no puede retractarse sin quedar como un trilero ante todos los españoles, empezando por los de izquierdas. España no se merece el chantaje de Sánchez.

Pactos. Urkullu: Los muertos, muertos están. No es ético que miembros de ETA sufran innecesariamente.

Urkullu: Los muertos, muertos están. No es ético que miembros de ETA sufran innecesariamente.


Dice Íñigo Urkullu: Decantaremos nuestros votos a favor del PSOE, a cambio de que los presos de ETA no sufran más en la cárcel y con el firme compromiso del PSOE de acabar con la cruel ruindad con la que se está tratando a los presos políticos catalanes. Me solidarizo con las víctimas de ETA, pero también con ETA como víctima de un linchamiento del pueblo español a excepción de una mayoría, de momento, impotente de independentistas vascos y catalanes que ni su petición de perdón es atendida.

En cuanto a educación exigimos la implantación obligatoria y de inmediato de la Nueva asignatura en el País Vasco (Historia reciente). La historia de ETA y sus 879 asesinatos que Urkullu llevará a las aulas: “Era una revolución juvenil”. Además, la Consejería de Educación, como refuerzo, ha elaborado un texto-manual, para profesores de la historia-reciente del País Vasco desde 1960, con el título ETA en el contexto sociopolítico vasco: Síntesis histórica de ETA 1960-2010; un plan de trabajo dentro de la asignatura de Historia de 4º de ESO

Para ello, el plan del Ejecutivo Vasco trata de que los adiestrados profesores focalicen en sus clases la serie documental, Las Huellas Perdidas, emitida ya por la televisión autonómica vasca EiTB, y que a partir de ahí realicen reflexiones, dinámicas participativas y trabajos en grupos. Sin embargo, la equidistancia de este documental entre víctimas (879) y verdugos es tan manifiesta que en un pasaje de la cinta aparece una exdirigente de ETA justificando su pertenencia a la banda asesina porque solo “era una revolución juvenil”, admitida sin presiones por la soberanía que la Ley le otorga a Catalanes y Vascos.

Según Íñigo Urkullu, ETA y Terra Lliure son los verdaderos padres de la democracia. Sin ellos, España en general, aún estaría sumida en otra dictadura de doctrina franquista. Si ellos piden perdón, ¿Por qué una parte de España no lo admite?. En uno de los comunicados de ETA, “Reconocemos que hemos provocado mucho dolor, incluidos muchos daños que no tienen solución. Queremos mostrar respeto a los muertos, los heridos y las víctimas que han causado las acciones de ETA, en la medida que han resultado damnificados por el conflicto. Lo sentimos de veras”.

La petición de perdón, obligatoriamente, no significa olvidar; es más en casos como el que pide la banda terrorista, significa más indignación por parte de las víctimas.  Por tanto, la letanía de Urkullu y su banda aliada se la podían meter en los colgantes de la entrepierna.

El Síndrome de Estocolmo es un estado ánimo subjetivo en el que la mayoría de las veces se desarrolla por temor. Algunas veces, víctima y secuestrado acaban enamorados y hasta practican el sexo, pero solo se trata de una necesidad física a la que acompaña el temor, odio y amor.

Pero en el caso de la banda asesina vasca, la realidad es bien distinta, están pidiendo perdón a familiares de las víctimas y, también, a algunas víctimas que por suerte para ellos, no supisteis rematar “aquel macabro día”.  Quien defiende una creencia u opinión con pasión exagerada, sin respetar la creencia y opinión de la víctima, solo se puede llamar, Íñigo Urkullu o formar parte de sus forajidos asesinos que, por cierto, le auparon al poder que tanto necesita para vivir y que, en caso de que un venidero gobierno les retuerza las orejas, ellos retorcerían el cuello al fake Lendakari.

El que, electoralmente, España dependa de Rufián y Otegi es PELIGROSO.


JP Logística

Cuando Pedro Sánchez y Pablo Iglesias se sientan uno frente a otro para disputar su partida de póker político, que dura ya casi tres meses, tanto ellos como la mayoría de los que nos dedicamos a analizar los resultados de cada una de las manos de ese juego nos empeñamos en hacer como que no vemos que entre ellos dos está sentado un enorme elefante. Sánchez, Iglesias y un tropel de todólogos y tertulianos de todo a cien presentan la situación como un proceso en el que, si ambos dirigentes acabaran llegando a un acuerdo, la investidura y la viabilidad del nuevo Gobierno estarían garantizadas. Pero resulta que no es así. Aunque después de los insultos que se han dedicado Sánchez e Iglesias llegaran a un pacto, e incluso aunque lograran la paradoja de poner de acuerdo a Unidas Podemos, que alberga en su seno al PCE, que asume en sus estatutos los postulados de la Revolución Socialista de 1927 en Rusia, con el PNV, que representa a la oligarquía económica vasca de Neguri, ni la investidura ni el Gobierno estarían asegurados. A lo más que puede aspirar Sánchez es a sumar el apoyo del PSOE (123 diputados), Unidas Podemos (42) PNV (6) Compromís (1) y PRC (1). Total, 173 escaños. Es decir, que no hay posibilidad alguna de que el PSOE y Unidas Podemos, en coalición o sin ella, gobiernen sin la aquiescencia de ERC, bien en forma de abstención o de apoyo explícito en la sesión de investidura. Cualquier pacto entre Sánchez e Iglesias implica por ello dejar tanto la elección del presidente del Gobierno como el hipotético Ejecutivo que se formara en manos del independentismo catalán, a pesar de que el iluminado Torra le haga el favor a Sánchez de anunciar que votará en contra. Ese Gobierno no podría aprobar una sola ley o decreto sin contar con el voto de ERC. O, peor aún, de EH Bildu, el partido del ex etarra Arnaldo Otegi. Ese es el enorme paquidermo que se sienta cada día en medio del salón de las negociaciones aunque todos hagan como que no lo ven.

Pero es que en España hemos llegado ya a ese punto de locura política en el que tenemos que soportar que Gabriel Rufián, esa especie de inspector Gadget que saca de su gabardina impresoras, esposas y artilugios varios para sus intervenciones en el Congreso, o que justifica que uno de sus compañeros lance un lapo al ministro de Exteriores en medio del pleno, y hasta Otegi, condenado por secuestro, se presenten como grandes estadistas que exigen «responsabilidad» tanto a Sánchez como a Iglesias para evitar unas nuevas elecciones. Si son Rufián, el diputado más camorrista y gamberro que ha pasado nunca por el Parlamento, y el ex terrorista Otegi los que tienen que pedir cordura y responsabilidad, es que definitivamente hemos tocado fondo.

Pedro Sánchez amenaza con entregar a España a independentistas y terroristas si fracasa su investidura.


JP Logística

La margarita de la investidura de Pedro Sánchez continúa deshojándose sin que sepamos en el momento de escribir estas líneas cuál será su veredicto final. Llevamos tres elecciones generales y quién sabe si no tendremos que volver a acercarnos a las urnas en el próximo mes de noviembre, lo que significarían unas cuartas elecciones en cuatro años desde aquella fallida de Rajoy de 2015. ¿Son demasiadas? ¿Son las necesarias? En todo caso son las que marca nuestro sistema legal y político y la que determina la inestabilidad relativa a la que nos vamos acostumbrando. Pero no quisiéramos abordar el tema coyuntural de partidos y personajes, sino el debate de fondo. ¿Por qué les cuesta tanto a nuestros partidos políticos alcanzar grandes coaliciones o pactos de gobierno? ¿Es cuestión de personas o del sistema? ¿De ellos o, en última instancia, de nosotros?

Los políticos cambian, los partidos nacen y mueren, los tiempos evolucionan, pero, sin embargo, los comportamientos políticos de nuestros representantes permanecen inmutables. ¿Por qué? No se trata, desde luego, de simple cuestión de personas, porque personas muy distintas, tienden a hacer lo mismo. Tampoco es cierta la afirmación de que los políticos de la vieja política estaban enviciados en la confrontación, porque los de la nueva política obstaculizan los pactos con idéntica fiereza. Ni siquiera podemos responsabilizar en exclusiva al sistema político actual, porque en los anteriores, como en la II República, en la Restauración del XIX o en la I República, el alcanzar pactos estables siempre supuso una extraordinaria dificultad. Es cierto que la constitución del 78 presenta agotamiento en algunos de sus ejes, pero, vista nuestra persistencia histórica, en ningún caso deberíamos atribuirle la responsabilidad del bloqueo crónico que sufrimos. ¿Por qué, entonces, una y otra vez se dificultan hasta el extremo los grandes acuerdos? Pues porque la semilla de la discordia reside en nosotros mismos, en el pueblo español, en nuestra sociología, educación, cultura y forma de ser. Aunque políticos, partidos y sistemas políticos soporten su parte alícuota de responsabilidad, los mayores responsables somos nosotros, usted, yo y los vecinos del quinto, que exigimos a nuestros representantes políticos que se comporten como los contendientes en un cuadrilátero del ring, o como los caballeros medievales en un torneo a caballo. Buscamos el choque y queremos ver cómo nuestro líder despedaza al rival. Por eso, los partidos y sus líderes temen tanto el acuerdo con el rival, porque les asusta el perder votos en las próximas elecciones. Si no, mírese lo ocurrido en el PSOE con aquellos que, sensatamente, apoyaron con su abstención la investidura de Rajoy: al final, fueron derrocados por el profeta del “no es no”, Pedro Sánchez. Las bases del PSOE castigaron a quien otorgó estabilidad y premiaron al que la cebó. Así somos España y yo, señora, que lo mismo ocurriría con el PP, visto lo visto lo visto.

Sólo una auténtica fuerza de centro, podría dar estabilidad al apoyar a uno u otro, sin que dependieran del voto independentista. Pero esa fuerza bisagra sería minoritaria, tal y como ocurre en otros países europeos. Cs –sin ideología ni programa- podría haber cubierto ese hueco necesario. ¿Por qué no lo hace? Pues porque no quiere resignarse al papel de partido minoritario, aunque decisor, y porque soñó con sustituir el espacio más centrado del PP y eso, en España es imposible.

Sea como fuere, los grandes vectores políticos determinados por nuestra sociología serían los siguientes: En primer lugar, la división entre derechas e izquierdas, las dos Españas de Machado que siguen tan vivas y odiadoras como siempre. En segundo lugar, eso tan nuestro de no votar a quien amamos, sino en contra de quien odiamos, lo que determina el voto útil tan característico en todos nuestros comicios. En tercer lugar, el papel de los nacionalismos e independentismos diversos, factor de la máxima relevancia para nuestra política. Y en cuarto, nuestro acusado idealismo. Votamos por ideología y nunca por resultados de la gestión. Pues agite todos esos elementos, y verá lo difícil que resulta que un partido de derechas apoye a uno de izquierdas o viceversa, que se monta tanto como tanto se monta a estos efectos.

Wilhelm Hofmeister, delegado en España de la Fundación Adenauer se asombró al llegar a España de nuestros modos de negociación, que hacían casi imposible los acuerdos, por cuestiones menores, además, en muchas ocasiones. Afirma, en una reciente entrevista en elconfidencial.com, que en España significa perder, ya que se juega siempre al todo o a la nada. Hofmeister, con la objetividad de la mirada ajena y desapasionada, acertó en la diana. Negociar, para nosotros, es sinónimo de debilidad y ceder en algo, de derrota. Y así, claro, no hay manera.

Cipolla, en su libro clásico “Allegro Man Non Troppo”, ya definió con acierto las tipologías de las partes negociadoras. Así, estaría el malvado, que siempre juega a desplumarte en un binomio él gana/tú pierdes. Después estaría el inteligente, que aspira al gana/gana, a que las dos partes se beneficien con el acuerdo y dejen abiertas puertas de colaboración para el futuro. En tercer lugar, figuraría el necio, que es aquel a quién si no lo despluman, no se queda contento. El necio es tan empático que prefiere que el otro gane antes que ganar él, en un curioso él pierde/tú ganas. Por último, estaría el tipo más peligroso, pero, desgraciadamente, abundante, que es el estúpido. ¿Y quién es el estúpido? Pues aquel que, con tal de que tú pierdas, es capaz de perder él también. ¿Le recuerda a alguien? Pues en esas estamos y en esas parecemos querer seguir.

Los negociadores sabemos que ni las ideas, ni los valores, ideales o creencias se negocian. Se llevan puestas y no cabe más que el respeto. Ni los unos convencerán jamás a los otros ni los otros a los unos. Y en sociedades tan idealistas e ideologizadas como las nuestras es difícil bajar al nivel de los datos y de la gestión, donde siempre resultaría más fácil el acuerdo. Quizás sea por eso, porque se abordan temas más cercanos a la realidad y menos ideologizados, y porque las personas tienen más peso, en muchas ocasiones, que los partidos, que en los ayuntamientos se alcancen acuerdos con mucha más facilidad que en ámbitos superiores. Y de muestra, un botón: los ayuntamientos ya están constituidos mientras que algunas Comunidades Autónomas y el Gobierno de España siguen en almoneda. Ojalá aprendiéramos, algún día, a pactar con nosotros mismos.

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