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Feijóo sale del congreso del PP muy reforzado, TODO UN LÍDER a la espera....

 


Si se produjeran nuevas investigaciones que afectaran a Pedro Sánchez, el adelanto de elecciones se haría casi inevitable. Alberto Núñez Feijóo ha tenido el acierto de convocar el Congreso del Partido Popular para despejar indecisiones e incertidumbres. Y ha conseguido el respaldo del 99,24 por ciento de los votos, es decir, el PP le ha respaldado de forma unánime. La objetividad exige reconocer el éxito personal del presidente y, sobre todo, el gran éxito político.

Alberto Núñez Feijóo ha cometido no pocos errores durante los 3 años que lleva al frente del partido liberal conservador, subrayado además porque el PP cuenta con un líder carismático al que Pedro Sánchez ataca obsesivamente: Isabel Díaz Ayuso. Y no olvidemos a Juan Manuel Moreno. Pero aquel político inicial que no pasaba de actuar como discreto presidente autonómico, ha mejorado de forma considerable. Actúa ya como presidente nacional. Ha demostrado una notable capacidad dialéctica en los debates del Congreso de los Diputados. Ideológicamente es claro, razonador y contundente. Trabaja de forma incansable y, aunque los agradaores gallegos le desdibujen, los militantes populares saben que es primordial mantener la unidad del partido y evitar la división si se quieren afrontar las elecciones generales con posibilidades de éxito.

Alberto Núñez Feijóo ha sabido exponerse democráticamente a quedar disminuido o rechazado. Ha conseguido, sin embargo, lo más necesario ante el desafío de unas elecciones generales que pueden producirse, incluso provocarse, en cualquier momento. Y ha acertado plenamente, porque conseguir el respaldo casi unánime de los representantes populares constituye una proeza política. Bien por Feijóo, bien por los dirigentes y militantes populares que han subrayado la fórmula que Ernest Renan tomó de los clásicos: “Más vale que mande uno aunque sea mediano que dos muy buenos”.

¿Quién le dirá a Feijóo que PSOE/JUNTS se están mofando de él con la ley ómnibus y las siguientes...?

 


En Libertad Digital, Pablo Planas publica una excelente información que titula: “Que alguien le diga a Feijóo que se ríen de él”. Está claro que la turba de agradaores que le rodean no lo va a hacer. Y es una lástima porque Feijóo ha aprendido mucho, ha puesto los pies en la realidad, actúa como el presidente nacional del PP, no como un presidente autonómico. Se ha convertido en un eficaz orador parlamentario. Y mantiene un alto nivel de trabajo.

Es verdad que Pedro Sánchez le gana en el relato porque de diez cuestiones abordadas, el presidente socialista se le anticipa en ocho y el que golpea primero golpea dos veces. Solo una moción de censura con un presidente independiente podría arrancar al presidente de la silla curul de Moncloa. Como escribe Pablo Planas: “Sánchez asaltó el poder para quedarse, no para fomentar la alternancia. Llegó a la Moncloa para apalancarse. Y en lontananza no se prevé nada que pueda alterar sus planes. Aunque el fiscal general hubiera dimitido tras reconocer que forma parte de una trama gubernamental para liquidar a la presidenta de Madrid, Isabel Díaz Ayuso; aunque “la catedrática” fuera condenada; aunque caigan todos los ministros con todo el equipo porque se recuperen los mensajes de Aldama, todo sería en vano a los efectos de remover al presidente del Gobierno”.

Es cierto que una buena parte de los dirigentes catalanes, en el mundo de la empresa, de la cultura, de los sindicatos, escuchan a Alberto Núñez Feijóo, pero en cuanto se vuelve de espaldas “se parten de risa y acuerdan con Sánchez otra cesión”.

Las mujeres y los hombres de Feijóo deben negociar con Carlos Puigdemont un presidente independiente que encabece una moción de censura y que se comprometa a la inmediata convocatoria de elecciones generales. Salvo circunstancias excepcionales, Feijóo no se convertirá en presidente del Gobierno a través de una moción de censura. Esa moción puede ir adelante con un presidente independiente, un juez de prestigio o un sindicalista respetado como Nicolás Redondo Terreros. Y entonces, sí, entonces elecciones generales y que el pueblo decida. Como ha escrito Pablo Planas, alguien tiene que decirle a Feijóo que se ríen de él. Y que el presidente del Partido Popular tome el pulso a la situación y sepa que para abrir los portones de la Moncloa deberá ganar unas elecciones con mayoría suficiente, sin hacer ascos si fuera necesario a los escaños de otros partidos, para alcanzar la victoria en el Congreso de los Diputados.

Pablo Iglesias, Pedro Sánchez y Otegi preparan una amnistía general para TODOS los etarras, separatistas y ácratas. Imposible por Ley.

 


2020, UN DESASTRE SOCIALISTA. EL MIEDO HOMBRE SOLO DÍOS LO CURA.  (CLICK PARA LEER

Los elogios de Pablo Iglesias a Arnaldo Otegui, en conversación con Antonio García Ferreras -cómo no, en La Sexta de la familia Lara-, cuando se refirió al “recorrido ético” de Bildu, no hacen sino preparar el camino para su proyecto definitivo: una amnistía general a los presos etarras.

Sánchez e Iglesias buscan perpetuarse en el poder mediante la consagración de un frente populismo formado por socialistas, comunistas y separatistas. Más que un Gobierno Frankenstein, hablamos de un gobierno aquelarre -y no lo digo sólo por la presencia de Carmen Calvo-, el mismo que hoy manda en España: ¡y muy capaz de promulga la precitada amnistía y la III República federal!

Ojo, un factor relevante: gracias a que el miedo al Covid también vota, Sánchez seguirá aliado con comunistas y separatistas. Me explico: Sánchez y su asesor principal, Iván Redondo, no temen que Podemos o los separatistas vascos y catalanes -tanto en su versión burguesa como en la proletaria, tanto PNV como Bildu-, o los centrífugos de Compromís o Errejón, o los antisistemas de la CUP, les retiren su apoyo, porque lo cierto es que no se lo pueden retirar.

Lo que une a fuerzas tan distantes como el socialismo sanchista y el comunismo podemita con los separatismos vascos y catalán y los antisistemas, es su común  cristofobia

 

Lo que temen es que les retire su apoyo el llamado voto de centro, que es algo parecido a lo que San Agustín se refería cuando hablaba del tiempo: “si me preguntan lo que es, no lo sé, si no me lo preguntan, lo sé”.

En España, las elecciones continúan decidiéndolas un millón de votos que llamamos de centro y que representan, aproximadamente, a un votante moderadamente socialdemócrata y que todavía tiene memoria.

Clase media propietaria, la misma que mantuvo a González en Moncloa durante 13 años. Zapatero destruyó ese voto de centro y propició la mayoría absoluta de Mariano Rajoy y su alumno aventajado, Pedro Sánchez, lo ha mantenido gracias a una cuestión meramente formal: muchos de esos votantes aceptan que un señor con buena planta, siempre encorbatado, sea un insensato majadero guerracivilista. No importa que Sánchez realmente lo sea, sólo que cuesta creerlo.

Dicho de otro modo: ¿una amnistía a Bildu es compatible con el mantenimiento de ese millón de votos de centro que dan la victoria en las elecciones españolas, el voto que mantuvo Felipe González 13 años en Moncloa, un personaje que, en alguna materia -por ejemplo la trascendental materia del aborto- era tan extremista como cualquier otro? La respuesta es sí.

Iván Redondo piensa que Pedro Sánchez puede mantener ese voto de centro y, al mismo tiempo, el apoyo de comunistas separatistas y hasta el de los proasesinos de Bildu… ¡y todo gracias al terror histérico al virus que ha cundido entre los españoles!

Para Iván Redondo, resulta vital que Pablo Casado siga siendo un líder sin épica y látigo de Santiago Abascal. O sea, un líder progre de derechas

 

Mejor, gracias al miedo al virus. Una vez que has inoculado en la gente el miedo a la muerte por un desconocido virus, una vez que has vendido la esperanza de la vacuna… ¡que tampoco ha terminado con el miedo al virus!

Eso sí, además de lo anterior, para Iván Redondo, resulta vital que Pablo Casado siga siendo un líder ‘sin épica’, intentando acabar con cualquier asomo de extremismo en el PP -no hay nada más radical que la verdad-, intentando fagocitar a Isabel Díaz Ayuso, la única pepera que se ha atrevido a desmontar el fracaso de Pedro Sánchez con la pandemia o el Casado servil con las dos termitas del actual PP: Núñez Feijóo y Juan Manuel Moreno.

Y por todo esto es por lo que Pablo Iglesias, con sus habituales argumentos peregrinos y expresiones vacías, como esa del “recorrido ético de Bildu” prepara una amnistía general de etarras sin tan siquiera necesidad de que tengan que pedir perdón. Sin vencedores ni vencidos, en plano de igualdad, como desean Bildu y el PNV. Es la tesis del cura de Lezama: era una guerra entre Vascongadas y España y los etarras eran gudaris que se defendían de la opresión española. ¿Quién habla de asesinatos con tiro en la nuca? ¿Quién habla de pedir perdón y mostrar arrepentimiento? En España, el único terrorismo que existe es el terrorismo machista.

Esto es el sanchismo.

Por encima de todo, recuerden que lo que une a fuerzas tan distantes como el socialismo sanchista y el comunismo podemita, de suyo centralistas, con los separatismos vascos y catalán, así como lo que une a ambos grupos con los antisistemas ácratas, es su rabiosa cristofobia. Y mientras exista un factor de unidad… 

¿Quiere usted decir que todo ese maridaje anti-natura y morganático acaba en anticlericalismo? Acaba y empieza, por supuesto: ¿acaso lo dudaban?