Pedro Sánchez sin crédito ni respeto. Mazazo de la JEC al líder socialista.


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El interés de Pedro Sánchez por “acoplar” a un partido extraparlamentario como Vox en un debate vulnera la normativa electoral y la doctrina de la JEC. Los socialistas tenían pensado atacar en tromba –sin fundamentos- a Pablo Casado y que Abascal abriese fuego. Ya pasó en las anteriores elecciones generales.  
El palo de la Junta Electoral Central no es a Atresmedia sino al Gobierno Sánchez. Me parece la interpretación adecuada del por ahora suspendido debate a cinco previsto para el día 23. 

Lamento el autoplagio, pero ahí ya se señalaba la descarada vulneración de la normativa electoral que suponía incluir a Vox en un debate televisado de aspirantes a la presidencia del Gobierno. Peor aún. Que los intereses del partido gobernante primasen sobre el respeto a la vigente expresión institucional de la voluntad popular. Y una paradoja. Que RTVE se atuviese a dicha voluntad y el Gobierno no.

Después de atender un recurso de Vox, por haber sido excluido del debate de 'segundos' celebrado anoche en TVE (a seis), y de los presentados por los grupos nacionalistas no incluidos en el anunciado en Antena 3 (a cinco), la Junta Electoral ha decidido suspender el segundo. Razón de fondo: el quinto invitado (Vox) es un producto de las encuestas, no de la representatividad obtenida en las urnas.

Los electores, como los consumidores, tienen derecho a probar el género antes de comprarlo. Esa pauta del sentido común está vacía en el BOE

Los electores, como los consumidores, tienen derecho a probar el género antes de comprarlo. Esa pauta del sentido común sigue vacía en el BOE. La regulación legal de los debates electorales es una lamentable asignatura pendiente de la democracia. Apenas una genérica alusión de la Loreg (Ley Orgánica de Régimen Electoral General) a la exigencia de “neutralidad”, “pluralidad” y “proporcionalidad” de los medios públicos (una reciente reforma la extendió también a los privados).
El PSOE acepta un debate a cuatro en TVE en el que no se repetirá la foto de Colón. Vox sale beneficiado, al presentarse como un partido antisistema
Sobre esa norma legal y el recurso al mejor criterio de la JEC (ocho magistrados del Tribunal Supremo, cinco catedráticos de Derecho y el secretario general del Congreso), se ha ido forjando una doctrina de obligado cumplimiento. Excluye de los debates a grupos extraparlamentarios, salvo que en elecciones anteriores (no necesariamente generales) hubieran obtenido al menos el 5% de los votos en el área de difusión del medio.

El Gobierno queda en evidencia. Por pasarse esa doctrina por el arco del triunfo. El Gobierno no, el PSOE, o Sánchez, vale, viene a ser lo mismo. Lo grave es la falta de compromiso con el orden institucional por intereses de partido. Hasta las piedras saben que Moncloa y Ferraz están encantados con el protagonismo de Vox como elemento fragmentador de la derecha, aunque vaya en contra de la ley y de la doctrina de la Junta.

Se pone en evidencia la falta de compromiso de Moncloa y Ferraz con el orden institucional. Por intereses de partido, quieren a Vox en los debates

A esa ley y a esa doctrina debe ajustarse la alternativa que ha de presentar ahora Atresmedia al formato del debate del día 23, puesto que, según la Junta Electoral, no puede celebrarse tal y como está planteado. La JEC se ha comprometido a responder el lunes 22. No obstante, el fondo de la cuestión queda claro: el criterio para elegir a los participantes en un debate electoral televisado no puede ser “la actualidad informativa o los datos procedentes de las encuestas electorales” sino “los resultados obtenidos en las últimas elecciones”.

Así reza la resolución de la JEC que deja en suspenso el debate de Antena 3 con los candidatos de cinco fuerzas políticas, de las que cuatro responden al vigente mapa parlamentario (Diputación Permanente del Congreso), mientras que el quinto participante (Vox) responde al cambiante mapa demoscópico de nuestra democracia de último minuto.

Los agujeros negros permitirán viajar por el universo a una velocidad muy superior a la de la luz y “de vuelta” reencontrarnos con nuestros seres queridos 50 años después.


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Desde hace muchos años se tiene conocimiento de la existencia de un  agujero negro en el centro de nuestra galaxia. Ni siquiera la luz puede escapar a la enorme fuerza de esta colosal concentración de materia. Según la teoría de Einstein, el tiempo y el espacio se contraen en el centro del agujero de suerte que un minuto en su interior equivaldría a miles de años de nuestra escala temporal.

Nadie puede entrar o salir de un agujero salvo en la película Interstellar, dirigida por Christopher Nolan, en la que un astronauta vuelve al pasado en una quinta dimensión al penetrar en un agujero, que le permite viajar por el universo a una velocidad muy superior a la de la luz.

Esto naturalmente es ciencia ficción, una mera película, pero es cierto que dentro de esas grandes concentraciones de masa se halla el secreto de las leyes que rigen la vida y, por supuesto, de la creación de la materia. Por decirlo con una metáfora, es como si Dios habitase en un agujero negro.

Stephen Hawking, que corroboró la existencia de estas formaciones ya previstas por la física de la relatividad, escribe en uno de sus libros que un agujero negro es un archivo donde se almacena toda la información existente en el Universo. Si pudiéramos leer en su interior podríamos descifrar la naturaleza de fuerzas como la gravedad o conocer la esencia del tiempo, indisociable, según Einstein, del espacio con el que interactúa.

Siempre me ha fascinado  eso de que el tiempo se detiene en un agujero negro. Significa que si pudiéramos atravesar uno de ellos en unos pocos segundos, habrían transcurrido en la Tierra cientos de años y podríamos volver para conocer a los hijos de nuestros biznietos.
Hay mucha gente que cree que todas estas cosas son el producto de la imaginación de los científicos y se aferra a lo que nos transmiten los sentidos. Pero lo cierto es que ningún especialista discute hoy los principios básicos de la física cuántica y de la existencia de dimensiones a las que no podemos acceder por las limitaciones de nuestro cerebro.

No pretendo profundizar en conocimientos que me rebasan, pero sí me parece importante resaltar las implicaciones de estos descubrimientos de la física que revolucionan todas nuestras ideas sobre la materia, el espacio y el tiempo.

La gran paradoja que se desprende de la visión cuántica del mundo es que todos somos el producto de una serie de interacciones que nos han hecho ser como somos, ya sea por el azar o por designio de un ser inteligente. Pero todos salimos de lo mismo y vamos a lo mismo: al interior de un gran agujero negro, que es la muerte de la conciencia individual, pero no de nuestros átomos ni de las fuerzas que nos han dado la vida.

La existencia humana es una breve anomalía en el curso de ese espacio y ese tiempo, que en cierta forma son una ilusión de nuestro cerebro, como decía Einstein. Pero ello sólo significa que debemos dar las gracias por el afortunado accidente de estar vivos y aprovechar nuestra breve existencia para disfrutar de ese privilegio de poder mirar y tocar lo que nos rodea, aunque sea un espejismo de nuestros sentidos.

El que la JEC obligue a que Atresmedia excluya a VOX del debate es totalmente legal


El que la JEC obligue a que Atresmedia excluya a VOX del debate, ahora a cuatro es totalmente legal, pero con matices. Es discrepante que a un medio privado se le  pueda obligar a cambiar un programa de utilidad para la decisión del voto en el ámbito estatal. Un medio privado es dueño de su línea editorial y de su programación. Si una emisora debe aplicar el principio de proporcionalidad, hay que ser coherente y no exigírselo solo en un debate, sino en todos sus programas informativos. Y si ese principio se vulneró ahora, la Junta debiera haber actuado de oficio al tener conocimiento del programa y no por la queja de cuatro grupos que solo representan a cuatro autonomías.

Si el debate debe ser a cuatro, debería efectuarse desde un principio en TVE, que es la emisora que lo propuso. Y hacerlo con los candidatos de siete u ocho partidos, que es la opción que implícitamente se ofrece a Atresmedia sería televisivamente desaconsejable y socialmente poco útil para los votantes. De todas formas, la Junta es la autoridad y no hay tiempo físico para canalizar y decidir los recursos. Todo esto ocurre porque no existe una regulación explícita de los debates electorales.

Por mucho que los analistas consideran imprescindible para emitir un voto argumentado, después de 40 años no se ha conseguido regularlos por ley. Y ese vacío conduce a lo que ocurrió en esta campaña: que el jefe del gobierno decidió lo que se hacía según su conveniencia estratégica; que el mismo jefe del gobierno pasó olímpicamente de la costumbre de confrontar sus ideas con el principal líder de la oposición y olvidó los principios que ahora recuerda la Junta Electoral. También a él le falló la asesoría jurídica, a pesar de tener a su disposición a la Abogacía General del Estado y al cuerpo jurídico del PSOE. Nuestros políticos siguen cometiendo pecados de aprendices como si estuviésemos al principio de la transición.

Puntualizo, si hay algún perdedor en esta pericia judicial, no es Atresmedia. El perjudicado políticamente es el propio Pedro Sánchez, al que la Junta desbarata una parte de su estrategia. El presidente concibió este debate a cinco como una forma de diluir a Pablo Casado en una multitud de aspirantes para no permitirle destacar como sólido candidato a sucederle y como una forma de mostrar a las tres derechas en toda su desnudez: si se enfrentan entre sí, dejan de ser garantía de gobierno unido; si no se enfrentan, Sánchez puede seguir hablando de tres siglas y un solo bloque. Y además, con extrema derecha dentro. Todo muy ingenioso, pero desmontable. Y Pedro Sánchez tendrá que inventar otra manera de atacar.

Cuba, la Ley Helms-Burton, dura amenaza contra las cadenas hoteleras españolas.

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La Ley Helms-Burton: una espada de Damocles sobre inversores durante 23 años

EEUU va a permitir demandas contra personas y empresas que se hayan beneficiado de activos nacionalizados por el régimen de Fidel

Estados Unidos va a permitir a sus ciudadanos -incluyendo a los cubanos nacionalizados y a sus descendientes- a demandar a las personas y empresas que se beneficien, directa o indirectamente, de activos nacionalizados por el régimen de Fidel Castro. Eso significa que al menos 6.000 demandas por valor de 8.000 millones de dólares (7.000 millones de euros) pueden ser litigados en los tribunales estadounidenses que, además, pueden decidir el embargo de activos de esas empresas físicas y jurídicas fuera del territorio de ese país (otra cosa es que las autoridades de terceros países acepten esas sentencias).

La medida, que será probablemente anunciado hoy, entrará en vigor a partir del 2 de mayo, y tendrá consecuencias serias para una serie de países. Entre ellos está España, cuyas empresas tienen un stock de inversión de unos 300 millones de euros en Cuba, y, además, exporta unos 900 millones de euros anuales a ese país. Claro que la lista de países afectados va desde China hasta Canadá, porque la legislación cubana favorece la inversión en sociedades mixtas con empresas del Estado de ese país. Y muchas de esas empresas tienen activos que fueron expropiados bien a compañías o personas estadounidenses -como Coca-Cola o la petrolera Chevron- o a cubanos que después tuvieron que huir a EEUU - como, por ejemplo, Bacardí.


Y, en ocasiones, los proyectos que se pueden ver en la línea de fuego de la Justicia estadounidense son, precisamente, los que el régimen de La Habana había lanzado para promover una apertura económica siguiendo el modelo chino y vietnamita, los dos países que el Gobierno de Cuba quiere imitar en cuanto a liberalización económica sin introducción de libertades políticas o civiles.

Ése es el caso de la empresa de Singapur PSA, que gestiona la terminal de contenedores del puerto de Mariel, en el que el castrismo ha tratado de construir una zona de libre empresa similar a las que puso en marcha China en la década de los 70. En la misma línea está la operación de la empresa estatal francesa Aeroports de Paris logró en 2016 un contrato para gestionar por 50 años el Aeropuerto José Martí de La Habana, que ha sido ampliado por la constructor gala Bouyges para, precisamente, acoger a lo que entonces se preveía que iba a ser una oleada de turismo estadounidense tras el deshielo entre el castrismo y el Gobierno de Barack Obama. Ahora, ese deshielo se ha acabado.

En realidad, la decisión estadounidense es una Espada de Damocles sobre los inversores en Cuba desde hace 23. Bill Clinton, George W. Bush, y Barack Obama siempre habían decidido no tomar esa decisión, lo que es una decisión en sí misma.

Y, en sus dos primeros años en la Casa Blanca, Donald Trump tampoco lo hizo, a instancias de su entonces secretario de Estado, Rex Tillerson. Pero Tillerson se fue en 2018, y el equipo del presidente ha decidido endurecer la política hacia las dictaduras de Cuba y Venezuela, algo que parece guiado por la importancia de Florida de cara a las elecciones de 2020, toda vez que a Trump no parece quitarle el sueño la violación de los Derechos Humanos en Corea del Norte, Arabia Saudí, China, o Rusia.
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Para Peter Hakim, presidente emérito del Diálogo Interamericano - el principal think tank de EEUU especializado en relaciones con Latinoamérica - la decisión de Trump es "la apertura de una caja de Pandora". "va a ser interpretada probablemente como una clara señal de que Washington quiere continuar subiendo la presión política y económica sobre Cuba, de modo que a los compradores de propiedades cubanas más les vale tener cuidado". La política de EEUU hacia América Latina está guiada por el senador republicano cubano-americano Marco Rubio y por el asesor de Seguridad Nacional de Trump John Bolton, cuyo objetivo último, más que el derrocamiento de la dictadura de Nicolás Maduro en Venezuela, es, según Hakim, "lograr un cambio político en Cuba".

EL CAPITULO CLAVE
La clave es el Capítulo III de la Ley Helms-Burton, de abril de 1996, que establece la competencia de EEUU para imponer indemnizaciones a ciudadanos de ese país cuyos activos hayan sido expropiados por el castrismo. La Ley fue aprobada después del derribo por un caza de fabricación rusa MiG-29 de la Fuerza Aérea cubana de dos avionetas desarmadas de la organización anticastrista estadounidense Hermanos al Rescate, en marzo de 1996, dentro del espacio aéreo cubano. Los aviones de Hermanos al Rescate solían hacer operaciones de ayuda humanitaria a los refugiados que trataban de huir de Cuba, y también soltaban propaganda anticomunista sobre la isla.

Según explicó en Washington en 2015 el ex presidente del Gobierno español Felipe González, la crisis se produjo justo cuando EEUU y Cuba estaban empezando a mantener contactos para mejorar sus relaciones bilaterales. Pero, sea cual sea la razón, el ataque causó un nuevo empeoramiento de las relaciones entre los dos países. Fue entonces cuando los congresistas republicanos Jesse Helms (famoso por frases como "al diablo con lograr compromisos" o el eslogan electoral "¿de verdad quieres que un negro trabaje al lado tuyo?") y Dan Burton promovieron esa Ley. El hecho de que 1996 fuera un año electoral, llevó a Bill Clinton a firmarla para garantizarse la victoria en Florida.

Pero la Ley Helms-Burton tenía un truco. La entrada en vigor del controvertido Título III, en el que se establecían las sanciones extraterritoriales, podía ser aplazada por el presidente por periodos de seis meses. Y eso es lo que han ido haciendo todos los jefes de Estado y de Gobierno de EEUU desde entonces.

VOX, partido financiado por el PSOE, para restar votos al PP, por el bien de la democracia queda excluido del debate en Antena3


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Un partido que goza por se antidemócrata, euroescéptico y populero con ámbito venganza, minado de  vicios ocultos y, además, no cumple el principio de proporcionalidad. Por lo justo de la justicia debe ser excluído cuando no tenga representación parlamentaria y su fin no sea otro que perjudicar al partido más grande del mundo, o sea, el PP. 
   
 La Junta Electoral Central (JEC) solicita a Atresmedia que haga otra propuesta en relación al debate a cinco organizado para el próximo martes, día 23 y que iba a contar con la participación de Pedro Sánchez (PSOE), Pablo Casado (PP), Pablo Iglesias (Unidas Podemos), Albert Rivera (Ciudadanos) y Abascal (Vox). De lo contrario el debate no se celebrará por incumplir el principio de proporcionalidad.

 Fuentes de la Junta Electoral Central explican que son competentes para actuar sobre los planteamientos de las televisiones privadas «por cuanto la LOREG obliga tanto a emisoras públicas como privadas. Deben respetar la proporcionalidad que se especifica en el artículo 66.2. Estas fuentes insisten en que Atresmedia «tiene que hacer otra propuesta respetuosa con la proporcionalidad».

 Desde la JEC se pide al grupo de comunicación que haga otra propuesta: «No decimos cómo debe ser, sólo rechazamos la que se nos ha presentado», explican estas fuentes. Preguntados por si el problema es la presencia de Vox o la ausencia de otros grupos desde la JEC son claros: «Las dos cosas. Los demás tienen derecho y Vox no».

 Sobre este tema, las fuentes de la JEC insisten en que Vox puede participar en debates electorales «siempre y cuando se respete la proporcionalidad».

 Explican que no se trata de que Vox no tenga derecho «sino que otros tienen mejor derecho. No se prohíbe Vox, no se prohíbe a nadie, sino que hay otros con mejor derecho». Insisten en que su decisión lo que busca es «proteger a los que tienen mejor derecho».


 ERC había presentado un escrito ante la JEC en el que denunciaba que este debate no cumplía con «los principios de pluralismo, igualdad, neutralidad informativa, así como el de proporcionalidad, que deben regir los debates electorales de conformidad con lo previsto en el artículo 66.2 de la LOREG».

«La formación de extrema derecha a la cual se pretende dar cabida en el debate electoral no reúne siquiera la condición de grupo político significativo», añadían desde ERC. También habrían presentado recursos Junts per Catalunya, Coalición Canaria y el PNV.

 Por todo ello, pedían a la JEC que Atresmedia se abstuviera de emitir el debate «si no invita también al mismo a representantes de las formaciones políticas que obtuvieron representación parlamentaria en las elecciones a Cortes Generales de 26 de junio de 2016».

¿Por qué es diferente al año 2015?
Antes de las elecciones del 20 de diciembre de 2015, cuando Podemos y Ciudadanos no tenían todavía representación en el Congreso de los Diputados, Atresmedia organizó un debate a cuatro con PP y PSOE. La Junta Electoral establecía entonces la condición de "grupo político significativo". Y se la atribuía a quienes hubieran obtenido "un número de votos igual o superior al 5% de los votos válidos emitidos". Y establecía que fuera "en recientes procesos electorales y en el ámbito territorial del medio de difusión". En 2015 Podemos y Ciudadanos habían superado esta barrera en las europeas de 2014 en el caso de Podemos y en las municipales de 2015 en el caso de la formación de Albert Rivera.

 Este criterio es el que ahora castiga a Vox, que al haber obtenido su resultado tan solo circunscrito a una comunidad autónoma no tendría esta consideración. Si por ejemplo una televisión andaluza organizase ahora un debate Vox sí tendría esa consideración de grupo político significativo. Al igual que Telemadrid le dio espacio en sus debates en el ámbito de Madrid capital después de que así lo determinase la Junta Electoral provincial.

En una resolución reciente, del pasado 11 de abril, la JEC ya desestimó un recurso de Vox por no ser incluído en el debate a cuatro planteado por TVE, que no se celebrará porque Pedro Sánchez no participará. La JEC destacaba que Vox sacó solo un 0,2% de los votos en las últimas elecciones al Congreso en 2016. Y además advertía que tampoco cumple "la condición de grupo político significativo" que exige haber obtenido un 5% en recientes procesos electorales "en el ámbito territorial del medio de difusión".

 Y es que en 2015 la JEC estableció que los planes de coberturas informativas deben incluir a candidaturas que no se presentaron a los anteriores comicios o no obtuvieron representación suficiente, pero se demanda que posean la condición de grupo político significativo, una condición que se niega a Vox. Además, se especifica que "esa cobertura no podrá ser igual o superior a la dedicada a las candidaturas que lograron representación".

 A la reclamación presentada, la JEC empieza refiriéndose al artículo 66.2 de la LOREG. La Junta explica que en su instrucción 4/2011 de 24 de marzo se especifica que "corresponde a los órganos de dirección de las televisiones privadas decidir libremente sobre la oportunidad de organizar o difundir entrevistas o debates electorales, pero de hacerlo deberán tener particularmente en cuenta los resultados obtenidos por cada formación políticas que obtuvieron representación en las últimas elecciones".

 Insiste en que este criterio "no impide suministrar información" sobre candidaturas que no se presentaron a las anteriores elecciones o no obtuvieron representación, pero se determina que "no podrán recibir una cobertura informativa mayor que las formaciones políticas que obtuvieron representación en las últimas elecciones". La JEC dice que estos son los criterios legalmente establecidos "sin que puedan ser sustituidos por otros como la supuesta actualidad informativa o los datos procedentes de encuestas electorales". Ese justamente fue el criterio utilizado por el PSOE para decidir que Pedro Sánchez participase en un debate con Vox.

 La JEC dice que no hay objeción respeto a la participación de PP, PSOE, Unidos Podemos y Ciudadanos. Pero pone de manifiesto que las formaciones recurrentes sí consiguieron representación parlamentaria "y un porcentaje mayor de votos válidos".

 La JEC rechaza la argumentación de Atresmedia, que el 20 de abril va a organizar un debate en La Sexta en el que estarán algunos de estos grupos recurrentes y en el que no estará Vox explicando que en este caso "se ha primado este criterio de proporcionalidad". La JEC considera que el argumento no puede aceptarse porque el artículo 66.2 de la LOREG "no establece la aplicación voluntaria del principio de proporcionalidad según estime oportuno la televisión privada, sino que lo impone de forma incondicionada. No cabe elegir debates electorales en los que se aplica la proporcionalidad y otros en que pueda ser eximida sino que debe aplicarse a todos aquellos debates que se organicen durante el proceso electoral".

 La JEC resuelve así que el debate planteado por Atresmedia "resulta contrario al principio de proporcionalidad". Y es claro: "Este debate no podrá celebrarse en los términos indicados sino que, si así lo decide el medio, deberá modificarse para atender a las exigencias de dicho principio.

El monumento más visitado del mundo, la Catedral de Notre Dame derruido por el fuego.



La catedral de Notre Dame de París, uno de los monumentos más emblemáticos de la capital francesa y el más visitado del mundo ha sufrido un incendio con capacidad devoradora, cuyo alcance aún no ha sido cuantificado.

El origen de las llamas podría estar en las obras que se están realizando para la rehabilitación del edificio y que han provocado el colapso de la torre principal.




Un incendio de importantes proporciones ha devastado la Catedral de Notre Dame de París, cuya cubierta ha quedado totalmente derrumbada tras ser pasto de las llamas, empezando por su emblemática aguja, una de las señas de identidad del templo parisino.

El fuego se avistó por primera vez en la parte de la cubierta de la cabecera, sobre el deambulatorio, en torno a las 18.50 de este lunes y una hora después se derrumbó la aguja y posteriormente todo el techado de la catedral.

"Todo está ardiendo. Toda la estructura, que data del siglo XIX en un lado y del siglo XIII en el otro... No quedará nada", se ha lamentado un portavoz de la catedral, André Finot. "Habrá que ver si resiste la bóveda, que protege la catedral"


Un incendio de importantes proporciones ha devastado la Catedral de Notre Dame de París, cuya cubierta ha quedado totalmente derrumbada tras ser pasto de las llamas, empezando por su emblemática aguja, una de las señas de identidad del templo parisino.
El incendio estaría "potencialmente relacionado" con las obras de renovación del edificio, según han apuntado fuentes de Bomberos citadas por la televisión francesa BFMTV.
El fuego se avistó por primera vez en la parte de la cubierta de la cabecera, sobre el deambulatorio, en torno a las 18.50 de este lunes y una hora después se derrumbó la aguja y posteriormente todo el techado de la catedral.
"Todo está ardiendo. Toda la estructura, que data del siglo XIX en un lado y del siglo XIII en el otro... No quedará nada", se ha lamentado un portavoz de la catedral, André Finot. "Habrá que ver si resiste la bóveda, que protege la catedral", ha añadido.
Las fuerzas de seguridad han establecido un perímetro de seguridad en torno a la catedral y han desalojado los puentes que comunican la isla de la Cité, donde está el templo, con el resto de la ciudad.
Mientras, un portavoz de Bomberos ha respondido a las acusaciones de pasividad explicando que se han movilizado importantes medios humanos y materiales: un helicóptero y un avión no tripulado han sobrevolado la zona para facilitar la labor de bomberos y policías, que han mantenido alejados a turistas y vecinos.
En concreto, el secretario de Estado de Interior, Laurent Nuñez, ha informado de que hasta 400 bomberos han sido movilizados para responder a "un fuego muy violento". Además, ha confirmado que por el momento no hay que lamentar heridos.
El primer teniente de alcalde de París, Emmanuel Grégoire, ha explicado en declaraciones a BFMTV que la prioridad es "evitar el hundimiento para que no haya víctimas entre los vecinos y los turistas". "Ahora la prioridad es salvaguardar las obras de arte del interior, ya que el daño puede ser mayor, y también hay que controlar el incendio", ha añadido.
De hecho, las autoridades están evacuando parte de la isla de la Cité, donde se encuentra Notre Dame y se han habilitado varios espacios para alojar durante la noche a los desplazados. En la isla viven unas mil personas, según las estimaciones oficiales y acoge hasta cinco hoteles ocupados en su mayoría por turistas.

"Se está produciendo un incendio terrible en la catedral de Notre Dame en París. El Cuerpo de Bomberos de París está intentando controlar las llamas", ha informado la alcaldesa de París, la gaditana Anne Hidalgo, a través de su cuenta en Twitter. "Estamos movilizados en estrecha colaboración con la Diócesis de París. Invito a todos a respetar el perímetro de seguridad"

EL FMI advierte que España está en bancarrota, los números que la Ministra Calviño ha presentado son intencionadamente falsos.



España jugando a buscar el político que más daño nos haga y el FMI advierte que la economía mundial muestra síntomas de una crisis con toda seguridad más “cruel” que la anterior. A España que aún no había sanado del golpe anterior, le anotan como la madre de la crisis venidera. Ningún grupo inversor confía en nosotros y la gratuidad del voto hace que los votantes busquen quien más daño nos haga.  

La institución financiera se esfuerza en aclarar que no se deben activar las alarmas porque, entre otras cosas, no se vislumbra en el horizonte una recesión con la única excepción de España. Pero no evita señalar una serie de vulnerabilidades que pueden agravar una que ya no es un fantasma sino una realidad. Las previsiones y los avisos del FMI para nuestro país son de pasar necesidades. Por una parte, confirma los temores existentes y recorta el crecimiento para este año, rebajándolo una décima. Una pérdida de dinamismo económico que tendrá su impacto negativo en el mercado laboral, pues la creación de empleo se detendrá cuando aún no hemos llegado a los datos de ocupación previos a la crisis. Y ello pese a que el Gobierno ha abierto sin freno el grifo del gasto público para sacar adelante una oferta de empleo de proporciones desmesuradas, una de las medidas electoralistas aprobadas por el gabinete de Pedro Sánchez que no contribuirá en modo alguno a atajar otro de los grandes problemas advertidos por el FMI: el agujero en las cuentas públicas.

España va a ser incapaz de recortar su déficit público de manera significativa el año que viene, lo que provocará un desequilibro presupuestario mayor. La previsión para 2019 se aleja enormemente del 1,3% que se envió a Bruselas y lo coloca en el 2,3%. Aun así es más optimista que el Banco de España, para quien el déficit alcanzará el 2,5%. Donde se muestra más pesimista es en el futuro más cercano: el FMI admite que la situación solo empeorará y que el déficit entrará en una peligrosa senda ascendente que lo elevará hasta el 2,8% del PIB en cinco años. Este posible escenario es la consecuencia de no aprovechar el ciclo ascendente de la economía para continuar la senda reformista. Lamentaremos la oportunidad perdida de profundizar en la reforma laboral, así como la ruptura sectaria del Pacto de Toledo tras años limando un plan sostenible para el sistema de pensiones. En vez de trabajar en ambas urgencias, el Gobierno se ha encomendado a los viernes electorales, contribuyendo con imprudencia al endeudamiento.

Haciendo caso omiso de la realidad, la ministra, Nadia Calviño  desmintió tan severos avisos. La otrora defensora de las previsiones de los organismos nacionales e internacionales relativizó e incluso desmintió al FMI. Prueba de cómo el afán de supervivencia de Sánchez se ha extendido a todo su Gobierno hasta el punto de negar lo evidente y sus principios. Aunque al PSOE no le convenga, la economía debe estar en el centro del debate electoral. Es una irresponsabilidad ocultar a la ciudadanía la realidad y una obligación de los partidos ofrecerle soluciones viables.

Las masas populares de Kant



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La ÉTICA de Kropotkin es el último texto del filósofo anarquista; fue escrita
después del triunfo de la Revolución soviética, en el exilio interior al que le 
condenaron las autoridades bolcheviques, en la pequeña ciudad de Dmitrov a
65 km de Moscú y en un aislamiento brutal, prácticamente sin libros de
consulta. Al margen de lo correcto o no de su interpretación de Kant, no debe
olvidarse que Kropotkin identificaba su ética con el «darwinismo social de
izquierdas», absolutamente laico. Su crítica a Kant se centra en tres
supuestos que hoy, atendiendo a criterios historiográficos estictos, son poco
defendibles: que malinterpretó a Rousseau (y que subordinó el problema de la
justicia) y que «La Región dentro de los límites de la mera razón» significa
una rendición de la autonomía moral y que –finalmente– se amilanó ante las
consecuencias de la Revolución francesa. Pero su comprensión del conflicto
entre utilitaristas y kantianos (que ha centrado buena parte de la filosofía
moral hasta nuestro días) sigue siendo profundamente vigente. R.A.

Como ya hemos señalado, las doctrinas de los pensadores franceses de las segunda
mitad del siglo XVIII, como Helvecio, Montesquieu y Rousseau, así como también los
enciclopedistas Diderot, D’Alembert y Holbach ocupan un puesto muy importante en la
historia de la ciencia moral. Su negación audaz del origen religioso de la moral, su
afirmación de la igualdad, por lo menos política, y la importancia decisiva que dichos
pensadores atribuyeron al interés personal, entendido razonablemente en la creación
de las formas sociales de vida, todo ello tuvo una importancia tan considerable en la
elaboración de las ideas morales que contribuyó a que se propalara en la sociedad la
idea de que la moral puede estar completamente emancipada de toda sanción
religiosa.
Sin embargo, el terror de la Revolución francesa y la perturbación provocada por la
abolición de los derechos feudales después de las guerras que siguieron a la revolución
empujaron a muchos pensadores a tratar de sentar las bases de la Ética, una vez más,
en principios sobrenaturales más o menos disfrazados. La reacción política y social fue
seguida en la Filosofía por el renacimiento de la Metafísica. Empezó este renacimiento
en Alemania, donde a fines del siglo XVIII aparecieron las obras del más considerable
de los filósofos alemanes Emmanuel Kant (1724 –1804). Su doctrina viene a quedar
colocada entre la Filosofía especulativa de los antiguos y la científico-natural del siglo
XIX. Vamos a analizar brevemente las ideas morales de Kant.
KANT se propuso crear una «Ética racional», es decir, una teoría moral
fundamentalmente distinta de la «Ética empírica» cultivada en el siglo XVIII por la
mayoría de los pensadores ingleses y franceses.
El objetivo que perseguía no era nuevo: casi todos los pensadores anteriores
procuraron determinar las bases racionales de la moral. Pero Kant creyó descubrir las
leyes fundamentales de la moral, no mediante el estudio de la naturaleza humana y la
observación de la vida y de los actos humanos, sino por medio del pensamiento
abstracto. Esta característica le distinguió de los filósofos franceses e ingleses de los
siglos XVII y XVIII.
Kant lllegó al convencimiento de que la base de la moral reside en la «conciencia del
deber». Esta conciencia no obedece a consideraciones de utilidad personal o social ni al
sentimiento de simpatía o de benevolencia, sino que constituye una particularidad de
la razón humana. Según Kant, la razón humana es capaz de crear dos clases de reglas
de conducta: unas son condicionales y facultativas, otras incondicionales. Por ejemplo:
quien quiera tener buena salud ha de moderarse. Esta es una regla condicional. El
hombre que no quiere llevar una vida moderada, poco interès puede tener por su
salud. Reglas semejantes no son obligatorias. A ellas pertenecen todas las reglas de
conducta basadas en el interés y que por lo tanto no pueden constituir la base de la
moral. Los postulados morales tienen que tener un carácter de mandamientos
incondicionales, es decir, han de estar basados sobre el «imperativo categórico». Este
imperativo categórico representa la conciencia del deber.
De la misma manera que los axiomas de las Matemáticas no proceden de la
experiencia (así opinaba Kant), la conciencia del deber lleva en sí el carácter de una
ley natural y es propia del entendimiento de todo ser que piensa racionalmente. Es una
actualidad de la «razón pura».
No importa que el hombre jamás obedezca en absoluto al imperativo categórico. Lo
que importa es que el hombre haya llegado al reconocimiento de este imperativo no
recurriendo a la observación o a sus sentimientos, sino descubriéndolo en sí mismo y
reconociéndolo como ley suprema de su conducta.
¿En qué puede consistir el deber moral? Según su naturaleza misma, el deber es lo
que tiene un valor absoluto y por lo tanto no puede ser sólo un medio para la
consecución de otro fin, sino que es la «finalidad» en sí misma. Ahora bien: ¿qué es lo
que para el hombre puede tener valor absoluto y por lo tanto constituir una finalidad?
Según Kant, lo único que tiene en el mundo y aun fuera de él una importancia absoluta
es la «voluntad libre y racional». Todo lo demás tiene en el mundo, según Kant, un
valor relativo. Tan sólo la personalidad racional y libre tiene en sí un valor absoluto.
Así, pues, la voluntad libre y racional constituye el objeto del deber moral. «Debes ser
libre y racional», tal es el mandato de la conciencia moral.
Después de haberla establecido, Kant deduce de ella la primera fórmula de la conducta
moral: «Obra de tal modo que emplees la humanidad, tanto en tu persona, como en la
de cualquier otro, siempre al mismo tiempo como un fin y nunca sólo como un medio».
Pues todos los hombres, iguales a nosotros, están dotados de una voluntad libre y
racional y no pueden, por lo tanto, servirnos jamás como medio. Según Kant, el ideal
al cual aspira la moral es una comunidad de hombres libres y racionales en la cual
cada individuo constituya una finalidad para todos los demás. Basándose en esta idea,
Kant definió así la ley moral: «Obra de tal modo que puedas siempre querer que la
máxima de tu acción sea ley universal»; o en otra fórmula: «Obra como si la máxima
de tu acción debiera tornarse, por tu voluntad, en ley universal de la naturaleza».
El pequeño ensayo en que Kant formula estas ideas (La FUNDAMENTACIÓN DE LA
METAFÍSICA DE LAS COSTUMBRES) está escrito en un estilo sencillo y vigoroso,
apelando a los mejores instintos humanos. Nada tiene, pues, de raro que la doctrina
de Kant ejerciera, sobre todo en Alemania, una enorme influencia. En oposición a las
doctrinas eudaimonistas y utilitaristas que predicaban la moral porque proporciona al
hombre la felicidad (según los eudaimonistas) o el provecho (según los utilitaristas),
Kant afirmó que el hombre ha de ser moral en la vida porque así lo exige nuestra
razón. Decía, por ejemplo: debes respetar tu propia libertad y la de los demás no
solamente cuando esperas sacar de ella un placer o un provecho, sino siempre y en
todas las circunstancias porque la libertad es un bien absoluto y por sí sola constituye
una finalidad: todo lo demás no es más que un medio. En otras palabras, la
personalidad humana ha de ser objeto de una estima absoluta y en esto, según Kant,
reside la base de la moral y del derecho.
La Ética de Kant ha de satisfacer indudablemente a los que dudan del carácter
obligatorio de los preceptos de la Iglesia y del Evangelio y que al mismo tiempo no se
deciden a adoptar el punto de vista de la ciencia natural; la Ética de Kant encuentra
partidarios entre las gentes cultas que se complacen en creer que el hombre cumple
sobre la tierra el mandamiento de una voluntad suprema, en una palabra, entre los
que ven en esa doctrina la expresión de sus propias creencias vagas y nebulosas.
Es indudable que la Ética de Kant alcanza una gran elevación. Pero ella nos deja en
absoluta ignorancia sobre el más importante de los problemas morales, és decir: “el
origen del sentimiento del deber”. Decir que el hombre experimenta en sí el
sentimiento elevado del deber moral al cual se cree obligado a obedecer no resuelve la
cuestión: esta afirmación es análoga a la de Hutcheson, el cual aseguraba que el
sentimiento moral que guía al hombre en su conducta está profundamente anclado en
la naturaleza humana. La razón, según Kant, nos impone la ley moral. La razón,
independientemente de la experiencia y de la observación de la naturaleza. Pero
después de haber tratado de probar esta idea con gran calor, hubo de reconocer Kant,
una vez publicada la CRÍTICA DE LA RAZÓN PRÁCTICA, que la fuente del amor a lo
moral no puede residir en el hombre y se inclinó a atribuirle un origen divino.
Esta regresión a la Ética teológica obedeció, tal vez, a la decepción provocada en Kant
por la Revolución francesa. Sea de ello lo que fuere, he aquí sus propias palabras:
«Hay sin embargo en nuestra alma algo que provoca nuestra admiración y entusiasmo
y ello es nuestra capacidad moral innata». ¿Pero en qué reside esta capacidad que nos
eleva tan por encima de nuestras necesidades habituales? «Su origen misterioso, tal
vez divino, levanta nuestro espíritu hasta el entusiasmo y nos da fuerzas para todos
los sacrificios que reclame el sentimiento del deber» [LA RELIGIÓN DENTRO DE LOS
LÍMITES DE LA MERA RAZÓN]
Por lo tanto, después de haber negado la importancia y casi la existencia misma en el
hombre del sentimiento de simpatía y del instinto de sociabilidad, sobre los cuales
habían basado sus doctrinas morales Hutcheson y Adam Smith, considerando sólo que
la capacidad moral es uno de los atributos fundamentales de la razón, Kant no podía
en verdad encontrar en la naturaleza nada capaz de señalarle el origen natural de la
moral y por esto se vió obligado un origen divino para nuestro sentimiento del deber
moral. Cierto es que Kant admitía que la conciencia de la ley moral es propia no sólo
del hombre sino también de «todos los seres racionales», pero como quiera que de
esta designación excluía a los animales hay que suponer –como ya lo observó
Schopenhauer– que aludía al «mundo de los ángeles».
Kant contribuyó mucho sin embargo al aniquilamiento de la Ética religiosa tradicional y
a preparar el terreno para una Ética nueva puramente científica. Puede decirse sin
exageración que Kant ha abierto el camino para la Ética evolucionista contemporánea.
Tampoco hay que olvidar su idea justísima de que la moral no puede basarse en
consideraciones de utilidad ni en la idea de felicidad, como habían tratado de hacerlo
los utilitaristas y los eudaimonistas. Al mismo tiempo afirmaba que el sentimiento de la
simpatía no da una base suficiente para explicar la moral. En efecto, aun en los
hombres que tienen muy desarrollado el sentimiento de la simpatía para con los demás
pueden darse a veces casos de contradicción con otras aspiraciones de la naturaleza
humana. Y aun cuando puede admitirse que estas contradicciones sean solamente
momentáneas, es indudable que, cuando se producen, el hombre vacila entre la
conciencia moral y sus aspiraciones de otra índole. ¿En qué consiste, pues, la condición
que ayuda al hombre a resolver el problema moral? ¿Por qué la solución que nosotros
calificamos de moral nos produce satisfacción y es aprobada por los demás? Este
problema, que es el fundamental de la ética, Kant no lo ha resuelto.
Tan sólo ha señalado Kant la lucha que existe en el interior del hombre entre lo que es
moral y lo que no lo es y ha afirmado que el papel decisivo en esta lucha lo desempeña
la razón y no el sentimiento. Pero entonces se plantea el problema siguiente: ¿por qué
la razón toma tal resolución y no otra distinta? Kant ha excluído, y con mucha razón,
del problema moral en las consideraciones de utilidad. Por supuesto, las
consideraciones sobre la utilidad de los actos morales han tenido para el género
humano mucha importancia y han influido en la elaboración de nuestras ideas éticas;
pero queda siempre algoque estas consideraciones no pueden explicar y este «algo» es
precisamente lo que se trata de comprender. Tampoco bastan las consideraciones
sobre la satisfacción que experimentamos después de realizar un acto moral, porque lo
que se trata de explicar es el “porqué” de esta satisfacción, de la misma manera que al
explicar el efecto que nos producen ciertas combinaciones de sonidos y acordes hay
que estudiar el porqué unas combinaciones nos resultan más agradables que otras.
Así es que, aunque Kant no pudo contestar a las cuestiones fundamentales de toda
Ética, preparó el camino para los que, como Darwin, siguiendo las indicaciones de
Bacon se fijaron en el instinto de sociabilidad propio a todos los animales que viven en
común y vieron en este instinto, cada día más y más desarrollado, la «cualidad
fundamental del hombre». De este modo Kant ayudó a la creación de una nueva Ética
realista.
Mucho podría decirse sobre la Filosofía moral de Kant, pero me contentaré con
formular algunas observaciones finales.
En su FUNDAMENTACIÓN DE LA METAFÍSICA DE LAS COSTUMBRES, obra principal
sobre la Ética, Kant reconoció honradamente que no sabemos por qué nos sentimos
obligados a actuar según la ley moral: «¿De dónde procede el carácter obligatorio de la
ley moral...? Es una especie de círculo que pareceno tener salida». «Nos consideramos
libres y al mismo tiempo estamos sometidos a las leyes morales», atribuyendo esta
sumisión a nuestra libre voluntad. Kant procuró aclarar este pretendido error del
pensamiento con una explicación que muestra a las claras la base de toda su Filosofía
del conocimiento. La razón –decía– está no sólo por encima del sentimiento, sino
también del entendimiento, puesto que contiene algo más de lo que nos proporcionan
los sentidos. «La razón se manifiesta en una espontaneidad tan pura, en lo que califico
de Ideas, que va mucho más allá del límite de lo que pueden proporcionarle los
sentidos; su función principal consiste en establecer la distinción entre el mundo de los
sentidos y el del entendimiento, señalando con ello los límites de este último». «Al
concebirnos como seres libres nos trasladamos al mundo del entendimiento y
reconocemos la autonomía de la voluntad, por su consecuencia, la moral; mientras que
al considerarnos obligados nos observamos como perteneciendo simultáneamente al
mundo de los sentidos y al del entendimiento». La libertad de la voluntad, según Kant,
no es otra cosa, por lo tanto, que una Idea de la razón.
Claro está que Kant, al hacer estas afirmaciones, se basa en su «imperativo
categórico» que es «la ley fundamental de la razón pura moral» y, por lo tanto, una
forma indispensable de nuestro pensamiento. Pero no pudo explicar de dónde y a
merced de cuáles causas nació en nuestra razón esta forma de pensamiento
precisamente. Nosotros podemos ahora, según creo, afirmar que esta forma emana de
la idea de justicia, es decir, del reconocimiento de la igualdad de derechos para todos.
Se ha escrito mucho sobre la esencia de la ley moral kantiana. Lo que constituye el
mayor obstáculo para que la fórmula de esa ley sea reconocida por todos: ¿es su
afirmación de que la solución moral debe ser tal que pueda ser aceptada como debe
ser reconocida? ¿Por la razón de un solo hombre o por la sociedad? Si lo es por la
sociedad, entonces, para la apreciación común de un acto determinado es preciso que
este acto sea útil al bien común y, en este caso, llegamos a las teorías de la utilidad
(utilitarismo) o de la felicidad (eudaimonismo) que tan resueltamente rechazó Kant. Si
se trata del reconocimiento de dicha solución por la razón de cada hombre aislado y no
como consecuencia de la utilidad de tal o cual acto, sino porque lo impone la razón,
hay que reconocer que en la razón humana debe existir algún elemento que Kant, por
desgracia, no ha señalado. Este “algo” existe, en efecto, y para concebirlo no era
necesario pasar por toda la Metafísica kantiana. Estuvieron muy cerca de la concepción
de este algo los materialistas franeceses, así como los pensadores ingleses y escoceses
y esta particularidad de la razón es, como ya he dicho varias veces la idea de justicia,
es decir la de la «igualdad de derechos». No existe, en efecto, ni puede existir otra
idea capaz de convertirse en regla universal para la apreciación de todos los actos
humanos. Más aun: esta validez no está reconocida solamente por los «seres
pensantes» -o por los ángeles, a los cuales aludñia quizás Kant– sino también por
muchos animales sociales; y es imposible explicar esta facultad de la razón sin tener
en cuenta el desarrollo progresivo o sea la evolución del hombre y del mundo animal
en general. En efecto, no cabe negar que la aspiración principal del hombre es la de
llegar a la felicidad personal en el más amplio sentido de la palabra. En esto tienen
razón los eudaimonistas y utilitaristas. Pero tampoco cabe dudar de que el principio
moral regulador se manifiesta, al mismo tiempo que en la aspiración a la felicidad, en
los sentimientos de sociabilidad, de simpatía y de ayuda mutua que se obserban no
sólo entre los animales sino en el hombre y que se desarrollan continuamente con él.
La doctrina de Kant despertó la conciencia moral de la sociedad alemana y le ayudó a
atravesar un período crítico. Pero Kant no analizó profundamente la base de la vida
social alemana. Después del panteismo de Goethe, la doctrina de Kant provocó un
retroceso social y la vuelta a la explicación sobrenatural de la Ética; apartó a ésta del
método que emplearon los pensadores franceses del siglo XVIII, método que consistía
en buscar la explicación del principio fundamental de la moral en causas naturales y en
la evolución progresiva.
En general, los admiradores contemporáneos de Kant harían bien en ahondar en la
doctrina moral de su maestro. Sería, por supuesto, deseable que la regla de nuestra
conducta pudiera convertirse en una ley general. ¿Pero ha descubierto Kant esta ley?
Hemos visto ya que todas las doctrinas morales, incluso la de los eudaimonistas y
utilitaristas, veían la base de la conducta moral en el interès de la colectividad. Pero la
cuestión reside en saber lo que puede calificarse de interès general; y esto, que tanto
había preocupado a Rousseau y a los demás pensadores franceses anteriores a la
Revolución, así como a sus predecesores ingleses y escoceses, Kant no procuró en
manera alguna tratar de resolverlo. Se contentó con alusiones a la voluntad divina y a
la fe en la vida futura.
En cuanto a la segunda fórmula del imperativo categórico de Kant: «obra de tal modo
que emplees la Humanidad, tanto en tu persona como en la de cualquier otro, siempre
al mismo tiempo como un fin y nunca sólo como un medio», puede ser expresada en
palabras mucho más sencillas: en las cuestiones que interesan a la sociedad, persigue
no sólo tu interès personal, sino el de toda la comunidad.
Este principio altruista, en el cual Kant creía reconocer el mérito principal de su
Filosofía, es tan antiguo como la moral misma. En Grecia se sostuvieron, alrededor de
este principio vivas polémicas entre estoicos y epicúreos y luego, en el siglo XVII,
entre Hobbes, Locke, Hume, etc. además la fórmula de Kant es, en sí mismo, falsa. El
hombre es un ser verdaderamente moral, no cuando cumple la ley que cree divina, ni
cuando actúa en su pensamiento egoísta de esperanza y miedo, como por ejemplo los
elementos que entran en la vida de ultratumba, sino tan sólo cuando sus actos morales
se han convertido para él en una segunda naturaleza.
Como ha dicho Paulsen en su SISTEMA DE ÉTICA, Kant profesó respeto por las masas
populares, entre las cuales se encuentran, con más frecuencia que entre las gentes
cultas, personas dotadas de un fuerte y sano sentido del deber. Pero no llegó al
reconocimiento de la igualdad de derechos de las masas con las demás clases de la
sociedad. No se fijó en que al hablar con tanta elocuencia del sentimiento del deber no
proclamaba, sin embargo, los principios que habían proclamado ya Rousseau y los
enciclopedistas, que la Revolución había escrito en su bandera, en una palabra, la
igualdad de derechos. No se atrevió porque le faltó valor lógico. Apreciaba las ideas de
Rousseau en sus consecuencias secundarias, pero no en su esencia fundamental, es
decir, en el llamamiento a la justicia. Al inclinarse, como lo hacía, ante el sentimiento
del deber, Kant no se preocupaba de averiguar de dónde nace esta tendencia de la
naturaleza humana y se contentaba con decir que se trata de una ley general.
Finalmente, puso su Ética bajo la protección de un ser superior.
La corrupción de las costumbres al finalizar el siglo XVIII la atribuía Kant a la influencia
nefasta de los filósofos franceses, ingleses y escoceses. Se empeñó en restablecer el
respeto al deber desarrollado en el hombre, a su juicio, gracias a la Religión y con este
empeño la Filosofía moral kantiana, so pretexto de utilidad social, contribuyó a retrasar
el triunfo de la Filosofía de la evolución en Alemania. Sobre esto ya se han expresado
elocuentemente una serie de críticos de la filosofía Kantiana como Wundt, Paulsen,
Jodl y muchos otros.
El mérito inmortal de Kant, ha dicho Goethe, consistió en haber acabado con nuestra
molicie. En efecto, su Ética inauguró un concepto más rigorista de la moral que acabó
con el libertinaje que, si no era inspirado por la filosofía del siglo XVIII, por lo menos
encontró en ella su justificación. Pero para el desarrollo subsiguiente de la moral y
para la comprensión de la naturaleza de la misma, la doctrina de Kant no ha aportado
nada nuevo. Al contrario, al dar a los filósofos una cierta satisfacción intelectual en su
obra de descubrir filosóficamente la verdad, esta doctrina paralizó durante largo
tiempo el desarrollo de la Ética en Alemania. En vano Schiller, gran conocedor de la
antigua Grecia, insistió en afirmar que el hombre es verdaderamente moral, no cuando
en él luchan el sentimiento y el deber, sino cuando la moral se convierte en su
segunda naturaleza. En vano trató de provar que el desarrollo verdaderamente
artístico (no por cierto el esteticismo contemporáneo) contribuye a la afirmación de la
personalidad, que el arte y la belleza ayudan al hombre a elevarse hasta un nivel
superior abriendo el camino al reino de la razón y al amor a la humanidad. Los
filósofos alemanes que después de Kant estudiaron los problemas éticos siguieron el
ejemplo de su maestro, vacilando entre el sistema teológico y el filosófico de la Ética.
No abrieron nuevos caminos, no inspiraron al hombre la idea de servir a la humanidad,
no supieron salirse del marco del régimen feudal de la época y mientras aparecía ya la
doctrina utilitarista guiada por Bentham y Mill, así como la positivista con Augusto
Comte a la cabeza, que más tarde condujo a la Ética científico-natural de Darwin y
Spencer, la Ética alemana seguía alimentándose con las migajas del kantismo o
divagando en las nieblas de la Metafísica y volviéndose a veces, más o menos
francamente, a la Ética religiosa.
Sin embargo, si la Filosofía alemana de la primera mitad del siglo XIX, así como la
sociedad de entonces, no se atrevió a romper con las tradiciones feudales contribuyó
evidentemente al renacimiento moral de Alemania, inspirando a las jóvenes
generaciones ideales elevados. En este sentido se destacaron sobre todo Fichte,
Schelling y Hegel