En Andalucía, Vox apoyará la investidura del PP, pero no le dejará gobernar por orden del PSOE.



Las elecciones andaluzas se acercan cada vez más porque es lo que interesa a los de Vox que, estando subiendo claramente en los sondeos andaluces, no quieren lógicamente darle a Moreno Bonilla la oportunidad de remontar en las encuestas quitándoles a los del partido verde los votos que poco a poco han ido arrancando de las bolsas de apoyos del PP

 

Porque la de Andalucía es una batalla electoral entre varios partidos, sí, pero que tiene un par de contrincantes que se están mirando fieramente a los ojos mientras se toman la medida de sus posibles respectivas debilidades por donde poder atacarse. Y esos dos partidos son el PP y Vox.

 

Hace ya tiempo que Vox tiene prisa por que se convoquen las elecciones cuanto antes y no dar la menor oportunidad al presidente de la Junta para que apruebe leyes cuya puesta en práctica redundaría en beneficio claro del gobierno actual.

 

Ése fue el caso de dos leyes consideradas clave por el gobierno de coalición de Moreno Bonilla y Juan Marín, de Ciudadanos.  En aquel caso se trató de la ley de Sostenibilidad del Territorio y la de la reforma de la Salud Pública, que PSOE y VOX tumbaron en el mismo día -estábamos entonces a finales de mayo- con lo que quedó claro que había comenzado una operación de desgaste al gobierno porque fueron unas votaciones inesperadas que la Asamblea andaluza había considerado en principio un mero trámite.

 

Pero es que la situación dió de pronto un vuelco inesperado: de acuerdo Vox con el PSOE, la votación se dió la vuelta, los socialistas pasaron de la abstención al voto en contra y los de Vox pasaron del voto a favor a la abstención. Las leyes fueron derrotadas y el gobierno con ellas.

 

Aquél fue el primer aviso de lo que le esperaba en adelante al presidente de la Junta, al que Vox se había propuesto castigar desde que el gobierno andaluz aceptó acoger a 13 menas de los que habían llegado por mar procedentes de Ceuta. 

 

Desde entonces, todo se ha mantenido más o menos igual hasta que Vox y el PSE, de nuevo de acuerdo, utilizaron una conversación del vicepresidente de Ciudadanos Juan Marin con su grupo parlamentario, conversación grabada subrepticiamente y hecha pública meses después con evidente intención de que la maniobra se consumara con el saboteo de la aprobación de los presupuestos, como ocurrió.

 

Con la grabación hecha pública, el resultado fue que el gobierno andaluz no pudo aprobar los presupuestos. Esto sucedía en el mes de noviembre pasado. Estaba definitivamente claro que Vox quería empujar al presidente de la Junta a disolver la cámara y convocar elecciones.

 

Y ahora lo volverán a hacer. Los representantes del partido verde ya han anunciado que se disponen a tumbar también la llamada ley de Economía  Circular que pretende impulsar la “revolución verde” en Andalucía. El argumento de Vox es que esta ley que cuenta con un amplio consenso “contiene elementos de la Agenda 2030 de Sánchez” y que por eso no la van a apoyar. Excusas.

 

En definitiva, queda claro que el destino inmediato del gobierno Moreno-Marín es la parálisis más absoluta que le fuerce por fin a rendirse, a ceder y a que el presidente convoque elecciones.

 

Los de Abascal no quieren de ninguna manera darle tiempo a que se recupere del evidente desgaste que ha supuesto en toda España, en Andalucía también, la estúpida pelea mantenida por la dirección nacional del PP con la presidenta de Madrid Isabel Díaz Ayuso a cuenta de su pretensión, del todo legítima, de presidir el Partido Popular madrileño.

 

Eso ha perjudicado a todo el partido, también a Moreno Bonilla y Vox pretende aprovechar esa grieta y entrar por ese hueco para amarrar los votos que, según los sondeos, han ido perdiendo las candidaturas populares durante todos estos meses de trifulca suicida.

 

Por lo tanto, a menos que el apaciguamiento de la batalla de Madrid, obligado por la cercanía de las elecciones en Castilla y León, se mantenga unos meses más, eso quizá pueda devolver al candidato del PP en Andalucía los apoyos perdidos. Apoyos que puede que no sean muchos pero puede que sí los suficientes para permitir a Moreno Bonilla -incluso con lo que pueda quedar de Ciudadanos- gobernar en solitario sin necesitar de Vox más que una abstención a la que ese partido se vería obligado para no dar el gobierno a la izquierda, cosa que su electorado no toleraría.

 

Pero la estrategia de Vox es exactamente la contraria: lograr un número suficiente de escaños que les hagan imprescindibles para entrar en el gobierno y poder condicionar las políticas desde dentro de él. Por eso tienen prisa por ir a eleecciones ahora que el viento les sopla de cola.

 

Esa estrategia choca sin embargo de plano con la diseñada desde la calle de Génova, donde se pretende, basándose en los buscados éxitos rotundos de los distintos barones del Partido Popular, enviar el mensaje, y que éste resultara creíble, según el cual si Pablo Casado gana las elecciones generales querrá gobernar en solitario.

 

Pero ese plan se le iría abajo si tanto en Castilla y León como en Andalucía, los miembros de Vox conquistan los suficientes escaños como para exigir entrar en los respectivos gobiernos.

 

Quizá haya elecciones andaluzas muy pronto, desde luego mucho antes de lo que todos habíamos pensado. Pero que Casado se juega personalmente su futuro político en estas dos convocatorias electorales, eso está fuera de toda duda.

Pablo Iglesias advierte a Sánchez de que Rusia es nuestro aliado.

 


El exlíder de Podemos advierte a Sánchez de que una respuesta militar a Rusia rompería el bloque de investidura. Podemos recupera un discurso anti-OTAN y evitar condenar la ofensiva de Putin

Iglesias y Podemos avisan a Sánchez de que no permitirán mano dura contra Rusia

Podemos advierte al PSOE y Pedro Sánchez de que no apoyará ningún tipo de intervención militar en el escenario oriental que plantee un enfrentamiento contra Rusia. Los dirigentes del partido morado llevan estudiando desde hace días su posición, a medida que aumentaba la tensión entre Rusia y Ucrania. El exlíder de Podemos, Pablo Iglesias, avisó el pasado 16 de enero de que, en su opinión, no conviene a la UE mantener una posición dura contra Vladimir Putin. Coinciden con él miembros de su entorno, tanto político como periodístico. Iglesias amenaza a Sánchez de que puede estallar otro choque en el Ejecutivo y con los socios independentistas.

 

La posición que defienden los morados es, en apariencia, de defensa de la paz y los derechos humanos. Pero detrás se hallan razones de realpolitik, que el propio Iglesias va defendiendo en relación al precio del gas. La lógica de su razonamiento es: ¿en qué puede ganar la UE si entra al choque con Putin, del que depende para su política energética? Personas afines al expresidente, como el periodista Enric Juliana, plantearon la misma cuestión, a la vez que recordaron que Estados Unidos es autosuficiente gracias al fracking, mientras que los países europeos siguen dependiendo de Moscú.

 

Para Iglesias y Podemos la cuestión es política. El líder morado avisó el pasado jueves a Pedro Sánchez de que no reedite el «furor pro-USA» que «acabó con Aznar». Con este mensaje, el líder morado quiso dejar claro, por ejemplo, su rechazo de las maniobras militares de la OTAN para frenar una invasión de Rusia de Ucrania, y con ellos del Ejército español. En ningún momento Podemos condena la posible invasión de Ucrania por parte de Putin.

 

Aviso a Margarita Robles

Es sabido que la relación personal entre la ministra de Defensa, Margarita Robles, y los ministros morados es de considerable tensión. Así que los dirigentes de Podemos no tardaron en contestar al anuncio de que España enviará en los próximos tres o cuatro días a la Fragata militar Blas de Lezo al Mar Negro para unirse al Buque de Acción Marítima (BAM) Meteoro en la misión permanente de la OTAN SNMG-2. Estaba previsto que la Blas de Lezo se sumara al Meteoro en los próximos meses, pero finalmente lo hará mucho antes por la creciente tensión entre la OTAN y Rusia.

 

En los últimos meses, la OTAN ha ido advirtiendo de que Vladimir Putin ha decidido enviar tropas a la frontera con Ucrania, lo que se ha traducido a nivel internacional como una posible invasión al país vecino. Estados Unidos, principal contribuyente de la OTAN, ya ha dejado claro que apoyará a Ucrania en todo lo que haga falta si se produce la invasión rusa. El secretario de Estado de EEUU, Antony Blinken, tiene previsto reunirse con su homólogo ruso este viernes en Ginebra, pero la administración norteamericana advierte de que Rusia puede atacar a Ucrania «en muy poco tiempo». Mientras que el secretario general de la OTAN, Jens Stoltenberg, habla de riesgo «real» del conflicto.

 

A nivel europeo, en cambio, la situación es más compleja. El Gobierno alemán se acaba de instalar y de momento evita pronunciarse sobre una respuesta militar, aunque amenaza a Moscú con paralizar el gasoducto Nord Stream 2. Francia de momento aboga por la vía de la negociación. También el responsable europea de la política exterior, Josep Borrell, duda sobre la mano dura. Reino Unido, en cambio, ya suministra a Kiev misiles antitanque de corto alcance. 

 

En el medio de esta escalada de tensión, la más importante desde el conflicto de 2014, los dirigentes de Podemos no tienen dudas. El secretario de Estado de la Agenda 2030 y líder del PCE, Enrique Santiago, sostiene que «empujar la OTAN hasta Rusia es un grave error para Europa, amenaza la paz y es estratégicamente torpe: subirán el gas, el petróleo, la inflación… Europa debe aportar medidas para desescalar el conflicto EEUU-Rusia, evitar militarizarlo y dar garantías de paz para las partes».

 

A nivel interno, Podemos también ha elaborado unas líneas maestras a través de su Secretaría de Exteriores, liderada por Idoia Villanueva. Este enfoque se centra en desmarcarse de la OTAN y Estados Unidos: «La UE debe apostar por la autonomía estratégica, que llevamos discutiendo años, para defender sus propios intereses y no los de EEUU. Esto pasa por no apoyar una extensión de la OTAN a Ucrania y Europa del Este, defender los acuerdos, garantizar la paz y los derechos humanos».

 

«Seguimos con mucha preocupación la tensión en Ucrania. Siempre hemos defendido una aproximación cooperativa y no competitiva en la vecindad oriental de la UE. Ahora es una urgencia para Europa: actuar en favor de la paz, el diálogo y la distensión. Es el momento de la política», afirma el comunicado de Podemos al que ha tenido acceso este diario.

 

La reflexión que otros miembros del partido morado hacen apunta a la dificultad de entender una posición dura contra Rusia, cuando «Estados Unidos ni le tose a Arabia Saudí». El peligro para la UE es, según los miembros de Podemos, el de «dispararse un tiro en el pie», y sobre todo arriesgarse a afrontar un escenario de incremento constante del precio del gas.

Cuidar a los socios nacionalistas

Fuentes gubernamentales destacan que el problema del gas depende casi únicamente de Putin. El Ejecutivo de Sánchez ha confiado a lo largo de los últimos meses en un apaciguamiento del conflicto latente entre Rusia y la UE, consciente del coste político que tiene para su electorado el elevado coste de la luz.

 

El Gobierno de Sánchez pensó que el aumento de la luz fuera «coyuntural». Es decir, que dependía más de factores externos que internos, convencido de que se resolviera en los primeros meses de este año. Sin embargo, si la UE impone sanciones a Rusia en el caso de una invasión de Ucrania, toda apunta a que el grifo del gas ruso se irá cerrando, aumentando el malestar de los españoles.

 

La cúpula de Podemos es consciente de ese problema, máxime porque hizo de la política del PP a los precios de la luz uno de sus caballos de batalla. Ahora, la situación es difícil de gestionar, y los morados aprovechan la tensión en el tablero oriental para recuperar la tradicional oposición a la OTAN y Estados Unidos. Y, de paso, otro elemento de tensión interno con Pedro Sánchez, en el que, una vez más, falta por oír la voz de Yolanda Díaz. Frente al silencio de la vicepresidencia, Iglesias ya ha avisado a Sánchez: «El furor pro-USA acabó con Aznar y hoy sería una gran torpeza de la parte socialista del Gobierno enfrentarse a todos sus socios y montar el ‘partido de la guerra’ con el PP».

Si Rusia bombardea Ucrania, también lo hará con Europa. La guerra está servida.

 


Ucrania está a punto de ser víctima de un previsible crimen internacional de agresión del Estatuto de Roma de la Corte Penal Internacional. Y a continuación su población civil está a punto de ser víctima de previsibles crímenes de guerra y contra la humanidad.

 

La Grozni completamente arrasada bajo las bombas – literalmente y hasta no dejar piedra sobre piedra en su centro – , las fosas comunes chechenas, las desapariciones forzadas, las violaciones de mujeres, etc, etc, todo ello que ya vimos sobrecogidos allí, ilustran muy bien lo que para el Kremlin es una guerra a gran escala y de ocupación, y son el testigo mudo que nos advierte contra un conflicto encarnizado y de resistencia, que será luchado palmo a palmo de terreno.

 

Eso es exactamente lo que está a punto de pasar, delante de nuestros ojos. Y eso es ante lo que estamos guardando un espeso y ominoso silencio en el mismo país en el que, por cualquier asunto menor, nos montamos una polémica nacional en twitter.

 

Más de 40 millones de seres humanos inocentes –una población total muy similar a la de España–, muchas de cuyas vidas están ahora a punto de ser truncadas y a punto de sufrir el brutal impacto y trauma de bombardeos, crímenes y violencia a su alrededor, y que les destrozará y les cambiará para siempre. Incontables los refugiados de la inmensa catástrofe humanitaria que se desencadenará.

 

No se trata de ningún «conflicto» bilateral en Ucrania con Rusia. La actual «crisis» no es un problema de «dos países» en una dinámica de enfrentamiento como sí pueda serlo, por ejemplo, el escenario en Cachemira. No. El caso ucraniano es del todo artificial y unilateral.

 

Lo único realmente “conflictivo” aquí es el conflicto que resulta tener, pero consigo mismos, una élite de dirigentes rusos nacionales y radicalmente nacionalistas y etnicistas, profundamente belicistas y agresivos, y aferrados a una visión del mundo de hace 50 años. Y todo ello sin necesitar de más conflictividad externa, o añadida, que la que ellos mismos se orquestan, y retroalimentan, y para ir urdiendo el discurso de justificación de lo que saben muy bien que tienen decidido ya desde el principio.

 

Y no se trata de «Rusia» en general, y esto hay que distinguirlo claramente, sino de un gobierno nacional concreto y que no es posible caer en la falacia de calificar como «gobierno democrático», pues es bien sabido que en ningún caso lo es, ni se comporta como tal.Un gobierno una y otra vez señalado por incontables, sobrecogedores, escenarios internos de graves violaciones de derechos humanos de su propia oposición democrática. Criticado internacionalmente ante asesinatos aún no esclarecidos de rusos dignos y valientes como la periodista Anna Politkóvskaya, tiroteada en su propia casa, o la desaparición forzada y asesinato de la defensora de derechos humanos Natalia Estemirova, o la recentísima disolución de la ONG de derechos humanos ‘Memorial’, o la brutal persecución de los colectivos LGTBI, etc, etc. Etc.

 

Unas autoridades una y otra vez dejadas en entredicho por el Tribunal Europeo de Derechos Humanos: el Estado más condenado, con diferencia, de todo el Consejo de Europa.

 

De modo que lo cierto es que a la sociedad democrática rusa ya le hemos fallado desde la Unión Europea, al hacer verdaderamente demasiado poco para ayudar a sus propios líderes democráticos y defensores de derechos humanos internos, para defender la vital pluralidad de sus propios medios de información internos.

 

Y habiendo fallado primero ahí, y ante la consiguiente escalada de cosas (nada de esto sería ni planteable con un sistema y contrapoderes democráticos internos reales en Rusia) ahora estamos también a punto de fallarles a decenas de millones de ucranianos del mismo modo, llegada la hora de la verdad.

 

Y con ello la situación de la seguridad europea se seguirá agravando dando un nuevo salto cualitativo, y los auto-conflictivos líderes del Kremlin se tornarán aún más auto-conflictivos y agresivos (no menos, sino más: el «apaciguamiento» con los auto-conflictivos nunca funciona, eso, como mínimo, lo teníamos que haber aprendido de una vez y para siempre en Munich en Septiembre de 1938).

 

Y por eso en Polonia, o en los Estados del Báltico como Finlandia, Suecia, o Letonia, saben muy bien que ellos están a punto de tornarse también, repentinamente – y quieran ellos o no –, muy «conflictivos» en breve. Que van detrás.

 

Winston Curchill se lo espetó con demoledora claridad al «triunfante» Chamberlain que acababa de entregar a su sacrificio a los checoslovacos en la ciudad bábara: «Os dieron a elegir entre el deshonor o la guerra, elegísteis el deshonor y ahora tendréis la guerra ».

 

La entrega de Checoslovaquia no iba a ser lo que «apaciguara» Europa, sino lo que iba a terminar de catapultarla peligrosamente hacia otra guerra que iba a ser ya mucho más difícil de evitar.

 

Todo presunto crimen de agresión en ciernes contra Ucrania, en cambio, aún puede ser evitado. Y con éste cualquier otra previsible deriva posterior.

 

De modo que cada vez que hablamos del «conflicto» en Ucrania estamos enmascarando la realidad de las cosas y nos estamos haciendo un flaco favor a nosotros mismos como europeos en relación al, actual, muy auto-conflictivo Kremlin (que no Rusia).

 

Y cada día que pase sin que haya una verdadera reacción, plenamente creible, de la Unión Europea y la OTAN en la defensa de Ucrania, estaremos asistiendo a la crónica de una inmensa tragedia anunciada mientras con el correr de las horas el Kremlin sigue adentrándose – el solito –, más y más, en el auto-frenesí de su propia auto-escalada y auto-conflicto. Pero es que, además, nos estaremos poniendo en un peligro mucho más real a nosotros mismos y al conjunto de toda Europa a continuación.

 

No repitamos en Enero de 2022, con Ucrania, el mismo error que ya cometimos en Septiembre de 1938 con Checoslovaquia.

 

La Unión Europea y la OTAN aún tienen la capacidad de frenar todo esto con un despliegue efectivo de fuerzas de paz sobre el terreno en el este de Ucrania pactado con el gobierno ucraniano. El mismo gobierno democrático y legítimo que aún puede, y debe, recibir con normalidad la asistencia militar y armamento para su defensa al que tiene legítimo derecho como Estado soberano.

 

Y dense paralelamente pasos firmes, y reales, para la entrada de Ucrania en la OTAN. Y para culminar definitivamente su anhelada entrada en la Unión Europea. Es decir: defender de verdad a Ucrania y sin dejar ni un sólo resquicio de duda al respecto.

 

La mejor oportunidad de exorcizar una nueva y devastadora guerra en Europa en el medio plazo es ahora, convirtiendo, pero de verdad, el cálculo del coste de una guerra de agresión contra Ucrania en una factura demasiado alta que ni tan siquiera el tan auto-conflcitivo gobierno ruso se pueda permitir en este momento. Y eso pasa por el despliegue de tropas de paz internacionales, dispuestas para defender a Ucrania, y por el rearme del propio gobierno ucraniano.

 

El poder interno del también muy auto-conflictivo Adolf Hitler en el año treinta y ocho era también inmenso, sí, pero aún no era absoluto. Fueron precisamente «éxitos» como el de la no defensa europea de Checoslovaquia – cuando en realidad Alemania aún no hubiese podido permitirse en ningún caso forzar una guerra a tal escala y con tales implicaciones –, lo que terminó de poner el país en sus manos y aplastar, definitivamente, todo resquicio de oposición democrática interna. Y a partir de ahí la deriva belicista y totalitaria alemana era mucho más inevitable. Aprendamos por una vez de la historia.

 

No es nada fácil, no está exento de altos costes ni de riesgos, pero es la mejor opción que aún seguimos teniendo en nuestras manos ahora que la invasión aún no ha comenzado. Y lo que desde luego no podemos hacer es callar y permitir todo ello sin más. Esa es la defensa real, de sus vidas y derechos, de sus familias, que esos más de cuarenta millones de seres humanos inocentes merecen obtener con urgencia de la Europa democrática. Esa es la línea roja que tenemos que trazar junto al pueblo ucraniano en Ucrania: si les bombardean a ellos nos bombardean a nosotros, bombardean a todos los europeos.

 

Y después defenderla con todo y hasta las últimas consecuencias si los violentos que se han hecho con el Kremlin se atreven a cruzarla. Los derechos humanos se defienden desembarcando en Normandía.

Tezanos, dueño del CIS, renombra Presidente del Gobierno a Pedro Sánchez.

 


España se encuentra mal, muy mal económicamente y el dinero de las elecciones, se le donaría a Cáritas para que den de comer, todos los días, a más de tres millones de personas. ¡Manda huevos¡

Vox sube una décima, Podemos pierde seis y Cs se quedaría fuera del Congreso.

El Centro de Investigaciones Sociológicas (CIS) de José Félix Tezanos sigue dando la victoria al PSOE en unas hipotéticas elecciones, según el barómetro publicado este este jueves, que muestra un ligero aumento en intención de voto del PP, que se situaría en el 21,5% del respaldo del electorado.

 

Según esta encuesta, realizada xxxx, los socialistas seguirían siendo la primera fuerza política con el 28,5 por ciento de los votos, apenas cinco décimas más que en diciembre.

 

El Partido Popular de Pablo Casado, mejora con respecto a diciembre. Hace un mes, el barómetro le concedía el 20,8% de los votos y en noviembre un 20,9 por ciento.

 

Vox tendría el 14,7 por ciento de los sufragios, una décimas por encima de la última encuesta. Unidas Podemos, sin embargo, baja y su respaldo alcanzaría un 13,1 por ciento tras perder seis décimas con respecto a hace un mes.

 

Ciudadanos, que en diciembre subió dos décimas hasta un 5,9 por ciento, se precipita en el barómetro de enero al alcanzar solo un 4 por ciento de respaldo.

Piketty a Yolanda Díaz: “Hay que intervenir la propiedad privada”. Redistribución de la riqueza.

 


Piketty a Yolanda Díaz: “Hay que intervenir la propiedad privada”

Thomas Piketty visitó Madrid hace unos días. Se entrevistó con Yolanda Díaz y la aleccionó convenientemente como corresponde a la relación entre el catedrático y la dócil alumna. Ni siquiera en medios universitarios se conoce bien en España la obra y la significación de Piketty, un experto en economía al que sería absurdo desdeñar. Hace un año escribí en la revista El Cultural un artículo en el que afirmaba que “el gran desafío del siglo XXI es la justa distribución de la riqueza mundial. El Papa Juan XXIII lo expuso con claridad en sus encíclicas Mater et magistra y Pacem in terris. Sumo Pontífice, sumo hacedor de puentes, Pablo VI, que fue un intelectual riguroso, desarrolló la idea en la Populorum progressio y Juan Pablo II la confirmó en la deslumbrante Sollicitudo rei socialis.

 

Thomas Piketty, el economista francés que arrasa en el mundo, coincide en muchos aspectos con los Papas, a los que no cita, por cierto, en su libro cardinal El capital en el siglo XXI ni en Capital e ideología. Piketty no está contra el capitalismo moderado ni contra la propiedad privada ni contra la libertad de mercado. Está contra el abuso. Está contra el capitalismo salvaje y considera conveniente acordar un impuesto generalizado sobre el capital y que en la sociedad mundial los países poderosos, según su población y su renta per cápita, paguen en favor de las naciones desfavorecidas un impuesto regulado y controlado para que no se lo juergueen los reyezuelos insólitos o los presidentes voraces, convertidos en dictadores.

Los datos que aporta Thomas Piketty son concluyentes. Corresponden al año 2012. El ingreso medio mensual por habitante se elevaba en Estados Unidos y Canadá a 3.050 dólares; en el África subsahariana, a 150, es decir, veinte veces menos. La Unión Europea se alzaba con 2.040 dólares por habitante y Japón, con 2.250, mientras el África del Norte se quedaba en los 200 y el resto del mundo en 570.

 

Las cifras esgrimidas por Piketty, y que en lo sustancial no se han modificado, demuestran la atrocidad del capitalismo salvaje denunciado por el Vaticano y exige que se aborde una distribución de la riqueza mundial más razonable. En primer lugar, porque es una cuestión de justicia y, en segundo lugar, para evitar migraciones galopantes, terrorismos incontrolados, riesgo de guerra generalizada... A finales del siglo XIX, clamaba al cielo la distribución de la riqueza nacional en los países europeos. La Rerum novarum de León XIII en 1891 y la Cuadragesimo anno de Pío XI, cuarenta años después, junto a la repercusión decisiva de las dos guerras mundiales, contribuyeron a hacer más justo el reparto de la riqueza en los países europeos, aunque todavía quede camino por recorrer. (Pío XI, por cierto, condenó al nazismo en la Mit brennender Sorge, al fascismo en la Non abbiamo bisogno, y al comunismo en la Divini Redemptoris, cuando Hitler, Mussolini y Stalin estaban en el apogeo de su poder dictatorial.)

Thomas Piketty, en fin, estudia la estructura de las desigualdades y propone un estado social para el siglo XXI a través de la regulación del capital. He leído con detenimiento su libro, El capital en el siglo XXI, y me parece irrazonable despacharlo con la apología entusiasta o con el rechazo visceral. Exige una meditación sosegada y profunda. Discrepo con algunas de las consideraciones de Piketty y coincido con otras. Su planteamiento sobre la deuda pública favorecería a España e Italia, y ciertamente no deja de ser incongruente que se haya condonado esa deuda a naciones como Alemania y Francia y no se haya hecho lo mismo con las del sur de Europa. Al estudiar la desigualdad de la propiedad del capital y también la de los ingresos del trabajo, el economista francés hurga en la llaga de injusticias evidentes. En todo caso, quiero reiterar para aquellos que se escandalizan con lo que no les gusta, que Thomas Piketty coincide en muchos aspectos sustanciales con la doctrina social de la Iglesia católica”.

El bono joven para el alquiler, solo benificiaría al 1% de los jóvenes. ¡OTRO FRACASO¡


Con el bono joven de alquiler al Gobierno le ha salido el tiro por la culata. La maniobra de distracción, puesta en marcha de forma atropellada, para enmascarar la no aprobación por el Consejo de Ministros del anteproyecto de ley de vivienda, apenas ha durado unas horas. Justo lo que se tarda en comprobar que la medida apenas si va a beneficiar al 1,7% de los jóvenes a los que va destinada.

 

La maquinaria propagandística funcionó. Los informativos de las televisiones le dieron bombo, hubo filtraciones, comparecencias ministeriales… e incluso un briefing en el que ningún medio fue excluido. Pero, al final, lo que queda en resumen telegráfico es: un fondo de 200 millones a repartir en bonos de 250 euros mensuales para jóvenes de entre 18 y 35 años que vivan en pisos de alquiler de menos de 600 euros y que ganen menos de 24.318 euros.

 

No hay más que echar una ojeada a los precios de los alquileres en las grandes ciudades, como cuenta Alba Asenjo en El Independiente, para comprobar que en Madrid, Barcelona y Valencia, la medida no alcanza ni al 2% de la oferta de los pisos en alquiler. El Consejo de la Juventud de España ha calculado que el bono sólo llegará a unos 50.000 jóvenes, de los 2,8 millones de emancipados que hay en España entre 18 y 35 años. El Consejo califica sin paliativos el bono joven como «lotería». No le falta razón.

 

Además de su escasa dotación, ni siquiera se han establecido las normas de reparto de esos 200 millones, cuya distribución se aplaza a una futura reunión con las comunidades autónomas.

 

Otra cuestión es si las ayudas directas ayudan o no a mejorar las condiciones para alquilar. Desde el sector de la vivienda a líderes de izquierdas como Íñigo Errejón creen que la medida repercutirá en una subida de los precios.

 

Tan escasas son las ayudas, que las autonomías del PP van a poner en marcha sus propias medidas para facilitar el acceso al alquiler de los jóvenes. Incluso en el País Vasco ya disfrutan de mejores ventajas de las que se anunciaron tras el Consejo de Ministros.

 

Lo peor es que el Gobierno, como le reprocha el Consejo de la Juventud de España en un comunicado, utiliza la «precariedad para hacer propaganda política». Las elecciones en Castilla y León están ya a la vuelta de la esquina y el Gobierno quiere que se hable más de las ayudas a los jóvenes que de las macro granjas.

 

El bono joven para alquiler es una lotería que no alivia el problema del precio de la vivienda en las grandes ciudades

 

El problema de la vivienda no se soluciona con golpes de ingenio o fuegos de artificio. Es un asunto tremendamente complejo que afecta a todas las grandes ciudades del mundo y no sólo de España. No hay más que ver los precios, tanto para la venta como para el alquiler, que se pagan en Londres o en París, por no hablar de Nueva York o de algunas de las grandes urbes de Asia.

 

Para afrontar este enorme reto no hay peor remedio que la demagogia. Unidas Podemos cree que la cosa es muy fácil. Basta con cumplir lo que dice la Constitución en su artículo 47: «Todos los españoles tienen derecho a disfrutar de una vivienda digna y adecuada». Como bien sabe -o debería saber- el presidente, las cosas no son tan sencillas como promulgar una ley que obligue a bajar precios.

 

Sin embargo, como hemos visto ya en demasiadas ocasiones, Pedro Sánchez toma sus decisiones en función de sus necesidades en cada momento. El pasado mes de octubre tuvo que ceder a la presión de Yolanda Díaz para que UP diera luz verde a la aprobación de los presupuestos generales del Estado. El precio a pagar: la ley de vivienda.

 

El texto del anteproyecto, que ya comentamos aquí en su día, es un dislate. Fundamentalmente porque el Gobierno asume medidas que son competencia de las comunidades autónomas e incluso de los ayuntamientos. El anteproyecto que iba a llevarse a la mesa del Consejo de Ministros el pasado martes fue rechazado la semana pasada por una amplia mayoría (15 votos contra 6) en el Pleno del Consejo General del Poder Judicial, precisamente porque, en opinión de sus miembros, el Gobierno invade competencias autonómicas. Es cierto que el dictamen del CGPJ -que conoceremos el próximo día 27- no es preceptivo, pero su opinión es importante dado que señalará el camino para que los partidos de la oposición impugnen un texto que seguramente terminará siendo recurrido ante el Tribunal Constitucional.

 

Aliviar el coste de la vivienda para hacerla más accesible a los jóvenes es una cuestión de Estado, y requeriría de un gran acuerdo de los grandes partidos, en base a una legislación para cuya elaboración habría que contar con la opinión de promotores y constructores. Bajar los precios no es algo que haya que dejar sólo al albur del mercado, pero no se puede hacer sin contar con el mercado.

 

Pedro Sánchez está siendo víctima de su política de parcheo y de un tacticismo que termina engendrando mamotretos como el anteproyecto de ley que se empeña en aprobar, o medidas improvisadas e inútiles como el bono joven que acaba de poner en marcha.

Pedri jugará junto a Ansu Fati de delantero centrro, el Jueves ante el Ath de Bilbao.

Pedri y Ansu Fati, que podrían negociar con otros equipos en 2022, en un partido con el Barça | EFE
 Xavi Hernández empieza a contar con piezas fundamentales para el segundo tramo de la temporada. El entrenador del FC Barcelona logró darle minutos de juego a Ansu Fati y Pedri en la disputa  de la supercopa de España contra el Real Madrid. Ambos lograron coincidir sobre el campo, tras varias semanas de inactividad por sus respectivas lesiones. En el caso del mediocampista, su recuperación ha avanzado a tal punto que apunta como titular en la Copa del Rey.

 


Los azulgranas disputarán los octavos de final del torneo copero contra el Athletic Club (20 de enero, 21:30 horas). En la previa de dicho enfrentamiento, el técnico egarense respondió a la pregunta de Culemanía con respecto al estado físico de las dos jóvenes estrellas del Barça: “Cada caso es diferente. Al final, Ansu lleva más tiempo sin jugar minutos y lo vamos a gestionar de otra manera. Pedri está al 100% y debe ser importante. Los dos son los futbolistas de presente y de futuro con más capacidad de marcar diferencias en el equipo, por lo que recuperarlos es fundamental para nosotros”.


Hay que recordar que Pedri disputó más minutos de juego en las semifinales de la Supercopa de España, siendo uno de los primeros cambios en el comienzo del segundo tiempo. El canario mostró, en pocos minutos, que es una de las piezas más importantes para la mitad de cancha azulgrana. Mientras que Ansu entró durante el minuto 66, logrando marcar el gol que llevó el compromiso a la prórroga.

La importancia de Pruna

El encargado de los servicios médicos del primer equipo, Ricard Pruna, está siendo una figura importante en la recuperación final de estos jugadores. El doctor ha llevado con mucha calma la vuelta de Ansu y Pedri, con el fin de mantenerlos sanos en lo que queda de temporada. El FC Barcelona necesita de una mayor profundidad de banquillo y talento, en especial para encarar los meses más competitivos del curso.

El Canciller alemán a Pedro Sánchez: "Nunca gobernaría con asesinos o terroristas"

 


En su día, Ángela Merkel decía que el socialismo de Zapatero era lo peor del peronismo, chavismo y estalinismo; pero que no se podía dejar caer a los españoles. Ayer, el canciller alemán Olaf Sholz, sin pelos en la lengua, en el velatorio Hispano/alemán, le dijo a Pedro Sánchez que estaba vendiendo España por ostentar el poder y eso preocupaba muy mucho a la Unión Europea.

Pedro Sánchez quiso aparentar como siempre su superioridad, llevar el mando del protocolario viaje del Canciller alemán. Cuando Olaf le dijo que homenajear a asesinos era un delito penal y moral, Pedro asintió con la cabeza ¿Qué otra cosa puedo hacer?-

Gobernando con asesinos, Pedro Sánchez, solo conseguirá odio, rencor y más odio. Nadie, de ninguna de las maneras, tiende la mano al asesino de su padre, hijo o hermano. Mejor abandonar La Moncloa y gobernar tu moral como aprendiste de tus padres.

Al contrario de lo que quiso aparentar Sánchez, el encuentro fue el último aviso del Canciller alemán. Mientras no fiscalice la moral de sus socios de Gobierno y transparencia en la económica, España no encontrará más respaldo de la UE.

Igual, Pedro Sánchez ignora que Lo que la coalición del líder socialdemócrata y nuevo canciller alemán, Olaf Sholtz, se ha producido tras aceptar que los liberales ostenten la cartera de Economía y Finanzas, además de comprometerse a no subir impuestos durante los dos próximos años. Y ésa, precisamente era la condición de Pablo Casado para negociar los Presupuestos Generales del Estado, que fue rechazada inmediatamente por Pedro Sánchez.

 

El partido liberal alemán, además, exigió que el nuevo Ejecutivo gobernara desde el centro, sin “ningún giro a la izquierda y mantener unos presupuestos equilibrados para activar la iniciativa privada”. Esto es; la antítesis del Gobierno de Sánchez coaligado con los comunistas y aliado con los separatistas y proetarras como socios preferentes.

 

El gobierno alemán, en efecto, comienza su andadura tras lograr una amplia coalición con los liberales y los verdes. Y es que, el nuevo canciller Olaf Scholtz se postula como un socialdemócrata convencido, no como Pedro Sánchez que lo es de pacotilla. Pues el socialismo moderado jamás pacta con comunistas y antisistema. El presidente del Gobierno debería revisar los términos del acuerdo del Gobierno alemán antes de postularse como socialdemócrata. Y es que, el verdadero problema de España reside en la sumisión del Gobierno español a las tesis marxistas de Podemos y a las ilegales exigencias de separatistas y proetarras.

Si destruyes la democracia, lo siguiente es el sistema de Pedro Sánchez.

 




Hasta hace poco se creía que una democracia sólo podía caer si era víctima de un golpe militar o de una revolución, pero su destrucción paradójicamente puede nacer por culpa de los votos. Expertos como la turca Ece Temelkuran o la danesa Marlene Wind explican cómo el nacionalismo-populista gangrena un país. Si hay democracia en España es gracias al PP. Solo hay que echar un vistazo a Latinoamérica, donde a la democracia la visten peronistas y bolivarianos. 

 

El famoso ruido de sables que sonaba en la Transición se fue diluyendo a medida que la democracia española alcanzaba la mayoría de edad. El 23F y las otras tentativas de asonadas castrenses -abortadas de forma discreta- son un recuerdo lejano de la memoria colectiva que únicamente regresa en aniversarios o bromas televisivas. Cuando España entró en la OTAN y en la Unión Europea, los socialistas se oponían, cualquier posibilidad de golpe militar quedó neutralizada.

 

Hasta hace muy poco los analistas políticos consideraban que la democracia liberal sólo podía ser derribada por dos vías: el golpe militar o la revolución. La globalización acabó con la posibilidad de que un Tejero pronunciara otro «¡Se sienten, coño!» en el Congreso de los Diputados. Aquel tricornio golpista es ya una reliquia desfasada del museo de las rebeliones, como también lo son la guillotina y la bandera roja.

 

La destrucción del sistema no se cuenta hoy con balas, sino con votos. Los militares descontentos y las turbas encendidas han sido sustituidos por urnas con malas intenciones, que esconden mecanismos muy sofisticados de control.

 

«En el nuevo contexto, el paso hacia una dictadura es mucho más lento que hace unas décadas», explica Ignacio Molina, investigador del Real Instituto Elcano y profesor de Ciencia Política. «El proceso consistiría en la unión de varios factores, como el deterioro progresivo de los derechos civiles, el cuestionamiento del sistema judicial, la pérdida de fuerza de los partidos políticos y un acoso a la prensa».

 

Esta aluminosis democrática tiene un responsable: el populismo.

 

Desde la caída del comunismo en los 90, la democracia no se había enfrentado a un enemigo tan poderoso. Esta crisis no sólo afecta a democracias frágiles que tienen un pasado reciente dictatorial como Turquía, Brasil o los países de Europa del Este, sino también a sistemas consolidados como Estados Unidos y Reino Unido. Esta situación la registra en 2019 el índice medidor de libertad Freedom House, que en una década ha puesto en cuarentena a algún país de la Unión Europea como Hungría.

 

En la valoración de Estados Unidos, este índice señala un «cierto declive en sus libertades» y puntúa a este icono de la democracia con un 86 sobre 100. Resulta sorprendente que países como el propio EEUU, Reino Unido (93/100) e Italia (89/100) estén por debajo de España (94/100), una democracia mucho más joven y con menor tradición histórica. La ola populista hace daño hasta en los cimientos de los más fuertes.

 

Si se tuviera que medir el suicidio democrático de un país, se podrían investigar siete pasos para averiguar si la democracia liberal a estudio está en peligro.

 

 

1. UN MOVIMIENTO ANTIMINORÍAS

Una característica inherente a los populistas que quieren asaltar el poder es afirmar que no son un partido, sino un movimiento. Es su mecanismo para mantener distancias con la que han denominado «casta» política y está basado en una fórmula que combina ilusión y miedo. Porque el miedo es una máquina muy bien engrasada de votos.

 

En Turquía se fabricó un victimismo que afirmaba que las personas religiosas eran oprimidas y humilladas por la élite laica

 

ECE TEMELKURAN

«En Turquía se fabricó un victimismo que afirmaba que las personas religiosas eran oprimidas y humilladas por la élite laica del sistema», explica Ece Temelkuran. Esta periodista turca, de visita en Madrid, fue despedida de su medio por criticar al gobierno de Recep Tayyip Erdogan y es considerada como una de las mayores especialistas en populismo. En su ensayo Cómo perder un país -que Anagrama publicará en octubre- extrapola la deriva autoritaria en Ankara a otras democracias infectadas de populismo analizando los pasos que pueden llevar a la dictadura.

 

La estrategia del victimismo que apunta Temelkuran es practicada sin excepción por todos los populistas y está basada en la necesidad de localizar un culpable que asuste a la mayoría. La razón: el miedo nunca es abstracto y tiene muchas formas.

 

El votante de Trump cree que los mexicanos roban sus empleos. El defensor del Brexit afirma que la burocracia europea aniquila la grandeza imperial. La ultraderecha de Alternativa por Alemania acusa a los griegos de vagos. Los nacionalistas polacos se quejan de que el mundo niegue el papel heroico de su país en la Segunda Guerra Mundial...

 

Y así todo el rato.

 

2. INFANTILIZACIÓN DEL MENSAJE

El tono faltón, incluso despectivo, y el estilo macho alfa son otras señales de alarma. El canal de comunicación que emplean los maestros del populismo en sus mensajes suele ser alternativo, porque los medios de siempre están, según ellos, en manos de las élites (el poder financiero, los partidos tradicionales, los intelectuales...) que siempre han sometido al «pueblo real». Tenemos a Trump liderando al mundo libre con exabruptos tuiteros, a Beppe Grillo, cofundador del Movimiento 5 Estrellas, expresando sus opiniones en su blog personal, mientras que Erdogan y Putin gustan más de intervenir sólo en medios estatales. Quizás de todos ellos el más original fue el difunto Hugo Chávez, que desde su programa de televisión Aló Presidente lanzaba soflamas populacheras y ataques muy originales como el dirigido al por entonces presidente de EEUU George W. Bush: «Míster Danger [Señor Peligro], eres un cobarde, asesino, genocida. Eres un alcohólico, es decir, un borracho».

 

 

3. BOMBARDEO DE 'FAKE NEWS'

El populista miente y eso da igual. La verdad es sustituida por cualquier cosa, no importa que el argumento sostenido sea un disparate. Porque si alguien discute su credibilidad ordas de pitbulls digitales acosaran a quienes osen ponerlo en duda. No pasa nada si Erdogan dice que los musulmanes llegaron a América antes que Colón o si el hoy presidente Trump acusa a Barack Obama de fundar el Estado Islámico. Estamos en la era de las fake news, rebautizadas como «hechos alternativos» desde la Casa Blanca, y su producción es a gran escala y bien organizada.

 

«Los gobiernos ruso y turco tienen la misma política de pagos para sus ejércitos de troles», denuncia Temelkuran en relación a esta forma de difamación. «Irónicamente, las fuerzas invasoras anticiencia y antihechos cobran más o menos el equivalente al salario de un profesor adjunto».

 

Lo cierto es que las mentiras son muy difíciles de contrarrestar porque internet las ha hecho más veloces que nunca. Pero más aún si, además, la prensa libre de un país languidece, sea por presiones o por complicidad con el poder.

 

En Hungría, el Gobierno simplemente consigue que sus amigos compren los medios, despidan al editor y expriman a los periodistas que pueden causarles problemas

 

MARLENE WIND

Para Marlene Wind, autora de La tribalización de Europa (Ed. Espasa), que en 2017 puso contra las cuerdas a Carles Puigdemont en un coloquio en la Universidad de Copenhague, no todos los casos implican una persecución directa de la prensa crítica, como sucede en Turquía, Rusia y China, países en los que varios profesionales de la comunicación han sido encarcelados. También hay métodos más discretos. «En Hungría, el Gobierno simplemente consigue que sus amigos compren los medios, despidan al editor y expriman a los periodistas que pueden causarles problemas», apunta a Papel esta politóloga danesa.

 

4. TOCOMOCHOS LEGALES

«Se celebran elecciones, pero las condiciones y la organización de distritos promulgada favorece al partido que está en el poder», dice Wind. En algunos países se han registrado todo tipos de cambios para favorecer a quienes ostenta el poder amparados en la fuerza de la mayoría. Las reformas constitucionales están a la orden del día. Un ejemplo claro es Putin, el omnipresente. Si no podía ser reelegido como presidente, descansaba una época como primer ministro con un respaldo récord en la Duma (parlamento ruso). Aún menos pudor tuvo Daniel Ortega, presidente de Nicaragua, que soñó con la reelección indefinida a golpe de reforma.

 

5. DESPRESTIGIO DE LAS INSTITUCIONES

Esta operación va más allá de enchufar a los amigos del partido en los organismos de poder, requiere de una campaña de publicidad muy potente, que sirva para convencer a los votantes de que el aparato estatal vigente es inútil y superfluo y exige ser transformado. Hay muchos ejemplos, desde los constantes ataques de Trump a la CIA hasta la invención de Nicolás Maduro, en 2017, de una Asamblea Constituyente para marginar a la oposición.

 

Por supuesto, en esta operación quirúrgica los jueces son muy importantes. Si estos se muestran independientes serán acusados de obstaculizar la «voluntad popular». De esta tentación intervencionista no se libra casi nadie, ni siquiera un sistema con una fortaleza como el británico. Ningún país está libre. Cuando los magistrados del Tribunal Supremo dictaminaron que el Gobierno tenía la obligación de acudir al Parlamento para activar la salida del país de la Unión Europea sufrieron una campaña de descrédito por parte de la prensa proBrexit.

 

6. INGENIERÍA CIUDADANA

Los movimientos iliberales buscan ciudadanos regidos por un patrón ideológico de valores muy definidos. En ese sentido, las mujeres suelen ser las primeras víctimas en la implantación de roles, una tentación en la que todas las dictaduras han caído desde sus inicios. En Brasil, Jair Bolsonaro declaró antes de ser candidato a la presidencia que «no emplearía [hombres y mujeres] con el mismo salario. Pero hay muchas mujeres competentes». Por su parte, Erdogan ha dejado claro cuál es el comportamiento ideal que desea de las turcas: «Nuestra religión [el islam] ha definido un puesto para las mujeres: la maternidad. No puedes explicárselo a las feministas porque ellas no aceptan el concepto de maternidad».

 

7. GENERACIONES FUTURAS

El politólogo Yascha Mounk, autor de El pueblo contra la democracia (Ed. Paidós), fue uno de los primeros en alertar de esta decadencia cuando predijo el crecimiento de la ultraderecha alemana. Su teoría sobre la consolidación democrática apunta que en Europa y EEUU aumenta el número de jóvenes que opinan que vivir en una democracia no es indispensable y forman parte de la generación actual más seducida por el populismo. «Los más mayores sabían cómo se vivía en una dictadura, los jóvenes no. Se sienten frustrados», apunta. «Cuando hablas con ellos, te dicen: '¿Qué podemos perder?'».

El sistema democrático consiste en aceptar el sentido del voto.

 


Cuando el socialista sin afiliar, Ángel Gabilondo aspiraba a arrebatar a Ayuso el sillón presidencial de la Comunidad de Madrid, tuvo la infeliz idea de girar al centro diciendo que “no gobernaría Madrid con este Pablo Iglesias”. Días después, en un debate electoral televisado, el mismo infeliz, al ver frustrado su viaje al centro, dijo dirigiéndose al mismo Pablo Iglesias: “Pablo, tenemos doce días para ganar las elecciones”. ¿Hay mayor desfachatez y descaro? El infeliz Gabilondo se quitó la máscara y hoy es Defensor del Pueblo. Preferimos la defensa del Atleti antes que este Gabipéndulo.

 

Tras dos años de extravío del Gobierno de coalición, en España han sucedido muchos y variados episodios relevantes. En el estricto ámbito de la política gubernamental destaca, por encima de todos, el que la mentira se ha elevado a método de gobierno. Parafraseando a Jean François Revel, la primera de todas las fuerzas que dirigen el Consejo de Ministros es la mentira. Mintieron en los albores del coronavirus para que el feminismo se desparramara por las calles, prosiguieron más tarde con la patraña del número de fallecidos para tapar su ineficacia, nos echaron aquellas trolas de que no iban a dejar a nadie atrás, de que saldríamos más fuertes, de que juntos venceríamos al virus. Siguen en modo trapisonda y en el balance de estos dos años la mentira aparece como la partida de mayor superávit.

 

En ese balance de debe y haber hay otras partidas igualmente inquietantes: nefasta cadena de desaciertos y traspiés, intentos solapados de desmontaje constitucional, amenazas chulescas de censura contra las libertades, presión fiscal confiscatoria sobre la riqueza y desafiante ante el ahorro y, sectarismo en el reparto de los fondos europeos y, por supuesto, caos permanente e insistente descontrol en la gestión de la cosa pública. Pero lo más preocupante para la vida nacional es la tenebrosa y perversa concepción que la coalición socialcomunista alberga sobre la democracia. Pudo apreciarse en aquél ataque a la libertad de expresión en Vallecas. También en aquellas frases intimidatorias, rayanas con la amenaza: “Nunca volverán a formar parte del Consejo de Ministros de este país” o “Si llegasen a gobernar, tendrían huelgas y movilizaciones masivas”, dirigidas a la oposición por dos vicepresidentes del Gobierno. En todo ello se concentra una endiosada y totalitaria visión de la democracia. Legataria de aquella otra perniciosa y degradante idea que sostuvo la Pasionaria cuando le espetó en plenas Cortes de la II República a Calvo Sotelo: “Usted ha hablado aquí por última vez”.

 

Raymond Aron escribió que el sistema democrático consiste básicamente en aceptar la oposición, practicar la tolerancia y el respeto a todos y admitir la competencia pacífica con miras al ejercicio del poder. Que tras más de cuatro décadas de democracia, tengamos que padecer a políticos guerracivilistas que solo conocen de la democracia su sombra, resulta nefasto y peligroso para la convivencia y la concordia. Más que viajar al centro, hay que volver a la reconciliación entre los españoles. Pero con políticos excéntricos, ese reto se torna imposible.