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Milei, la única esperanza de Argentina.

Así es Javier Milei, presidente de Argentina: sus peculiares gustos  sexuales, su novia Fátima Florez, sus charlas con su perro muerto y sus  problemas de niño

Su moneda es papel mojado. El comunismo siempre fracasa económicamente. Y Milei es la gran esperanza

Vapulear al peronismo comunista en Argentina tiene mucho mérito. Prueba de ello es la consternación del periodismo subvencionado en España. Yo conocí el peronismo a distancia. Los argentinos de izquierdas, que son muchos, son filósofos de baratija. No se han dado cuenta en decenios que sus políticos han sido unos desalmados ladrones. Han conseguido que la carne no se venda en los supermercados siendo los mayores productores de carne en el mundo. En un precioso texto publicado en Sábado Gráfico, Antonio Gala describía sus sensaciones cuando visitaba en la provincia de Santander a su gran amigo Mario Camus.
 
«Cuando estoy en Santander, y me veo rodeado de sus verdes diferentes y jugosos, siempre me asalta un temor. Que si respiro fuerte, me tragaré a una vaca». Y seguía con sus temores. «Que si me siento en un prado, me crecerá la hierba a mí también». En Argentina si respiras fuerte te tragarás diez vacas, y si te sientas en las infinitas praderas pampeñas, te convertirás en un manojo de hierbas comestibles. Argentina, ganadería aparte, lo tiene todo. 
 
Es una de las naciones más ricas y despobladas del mundo. De no haber sido administrada por ladrones, todo niño argentino, por ver la primera luz en su patria, nacería rico. Y en Argentina hay pobreza, miseria y hambre. Y todo esto es consecuencia del peronismo comunista. Escribí al principio que conocí a distancia el peronismo. En la urbanización de Puerta de Hierro, la más exclusiva de Madrid, vivía Juan Domingo Perón con su esposa Isabelita, y el brujo López Rega, el Rasputín de Isabelita o María Estela Martínez de Perón. La casa de Perón en Puerta de Hierro se vació cuando el gran ladrón retornó a Argentina para robar aún más en un segundo –y brevísimo– mandato. Y le sucedió en la presidencia su mujer, Isabelita o María Estela, cuya desastrosa gestión provocó la brutal dictadura militar liderada por el general Videla. 
 
Muerto Perón, la viuda y López Rega regresaron a su humilde refugio madrileño. Y en el Hipódromo de La Zarzuela no faltaba ningún día Jorge Antonio, multimillonario, propietario de la yeguada más extensa del «turf» español, ministro de Perón, el «hombre que sabía demasiado», peronista fiel y favorecido, si bien en Madrid sus relaciones fueron más distantes. Curiosa la costumbre en Argentina de heredar la presidencia de la nación las viudas de los presidentes. Ahí tenemos a María Estela y a Cristina Fernández de Kirchner, el Pingüino, multimillonaria, condenada por la Justicia y principal sospechosa del crimen del fiscal Alberto Nisman, que tuvo el valor de investigar sus manejos económicos y delictivos con ella en la cumbre del poder. El peronismo desembocó en el kirchnerismo, más ladrón que el primero y falto del populismo demagógico de Evita Perón, la santa de los descamisados.
 
Argentina es una nación fabulosa que se encontraba a un paso del suicidio. Milei ha vencido al candidato del comunismo Massa, responsable de la inflación galopante de Argentina. Y Milei, personalmente, no me convence. Pero no existía otra solución para Argentina que derrotar a los herederos de la farsa populista y comunista. Y prueba de la importancia del triunfo apabullante de Milei es la reacción de ira histérica que ha generado su triunfo en el periodismo sanchista y la ultraizquierda española. ¿Conseguirá Milei su sueño y promesa de recuperar el prestigio y el poder de Argentina? Si se ciñe a un primer empeño, lo hará. Que dejen de robar los dirigentes al pueblo que no quiere enterarse de lo que sucedió, sucede, y dejará de suceder.
 
Amo profundamente a Argentina. Y Milei es la esperanza. Me resulta chocante su personalidad, pero no merece ser condenado cuando ha sido votado con abrumadora mayoría. Los ladrones, fuera. La viuda de Kirchner, probablemente, a la cárcel. Y el niño también. Sueñan los argentinos con los supermercados repletos de la carne que hoy no pueden comprar. Su moneda es papel mojado. El comunismo siempre fracasa económicamente. Y Milei es la gran esperanza.
 
Curioso el dato. De los argentinos residentes en España, el 69 por ciento ha votado a Milei y el 31 por ciento a Massa. No obstante, las televisiones públicas y subvencionadas no han conseguido encontrar a ninguno de los primeros, que casi doblan el número de los perdedores. En fin…
Echenique se queda en España. No hay bien que por mal no venga.
 
¡Suerte, Argentina!

Sólo perdió Argentina. El populismo barato de Milei, no pudo con la corrupción del Peronismo.


Sergio Massa tuvo un doble triunfo en las elecciones generales. Salió primero, contra casi todos los pronósticos. Y, lo más importante, corroboró su hipótesis maestra: la irrupción de Javier Milei tenía como destino principal dividir el frente opositor. Es decir, cumplir el rol que él mismo, Massa, desempeñó entre 2013 y 2017 frente al kirchnerismo y que fue determinante de la llegada de Mauricio Macri al poder. Olvidar esta configuración electoral haría perder de vista un mensaje importante de las urnas: el peronismo tuvo una muy mala performance. Unificado detrás de un solo candidato, anoche no alcanzaba al 37% de los votos, que es lo que había obtenido Daniel Scioli en 2015, cuando encabezó sólo a la fracción oficialista. Es verdad que el ministro de Economía sumó más de 3 millones de votos a los que su coalición cosechó en las primarias de agosto. Fue quién más se benefició con el incremento de participación, que fue del 70 al 78%. Milei agregó 700.000. Juntos por el Cambio, con Patricia Bullrich, perdió 200.000. Pero Milei y Bullrich sumaron muchos más votos que los que había obtenido Macri en la primera vuelta de 2019. Entre la candidatura de Alberto Fernández en 2019 y la de Massa, ayer, el peronismo perdió más de 3,5 millones de votos. Salvo un sondeo de su cuñado Sebastián Galmarini, y otro de Raúl Timerman y Shila Vilker, ningun pronóstico había asignado a Massa el primer lugar en la elección. El resultado de Massa es más meritorio, entonces, cuando se lo compara con la penuria de Unión por la Patria.

Detectar esta fragilidad permite pensar mejor lo que vendrá. En medio de un mar de incertidumbre, ayer quedó establecida una certeza: el núcleo de la plataforma social sobre la que se asentará el próximo gobierno, cualquiera sea el ganador del segundo turno, será bastante reducido. Massa consiguió menos del 37% de los votos. Milei arañó los 30. Esta información es decisiva para calibrar la capacidad de la administración que se instale en la Casa Rosada el 10 de diciembre para gestionar la endiablada agenda de la economía. Entre otras cosas porque de la matemática de ayer deriva que el actual oficialismo estará a 22 bancas del quorum en Diputados. Una indigencia que se agiganta en el caso de Milei: le faltan 91 legisladores para lograr aprobar una ley. Este es el instrumental político inicial para abordar una agenda económica endemoniada.

Sergio Massa junto a Agustín Rossi, afuera del bunker de Unión por la Patria
Sergio Massa junto a Agustín Rossi, afuera del bunker de Unión por la PatriaRodrigo Nespolo -

El candidato de La Libertad Avanza está frente a un desafío relevante: ¿será capaz de reunificar el universo electoral no peronista? Es decir: ¿conseguirá neutralizar las mil tácticas a las que recurrirá Massa para atraer, aunque más no sea, a una franja de los simpatizantes de Juntos por el Cambio? Cuando se resuelva este interrogante se sabrá qué es lo que está sucediendo en la política argentina. Se podrá determinar si hay un reemplazo en la representación de los sectores medios, en general, ajenos al PJ. En otras palabras, si el candidato de La Libertad Avanza va a sintetizar a sus simpatizantes con los de Patricia Bullrich. O si, en cambio, Massa está en condiciones de avanzar sobre el centro, limitando el reinado de Milei a un sector de derecha más o menos reaccionario. Estas alternativas cobijan un misterio principal de la etapa inaugurada ayer: cual será el destino de Juntos por el Cambio.

Entre la candidatura de Alberto Fernández en 2019 y la de Massa, ayer, el peronismo perdió más de 3,5 millones de votos

Massa consiguió anoche neutralizar la cruz de un oficialismo catastrófico, en el que conviven una inflación proyectada del 200%, la consiguiente corrida cambiaria y una pobreza del 40%, que se vuelve más escandalosa cuando se la contrasta con las manualidades de “Chocolate” o las travesías mediterráneas del “Bandido”. Frente a estas circunstancias objetivas calamitosas, el ministro realizó la campaña más profesional. Contó con la colaboración de Cristina Kirchner y su capacidad, cercana a la magia, de desaparecer cuando el contexto se lo exige. También Alberto Fernández se invisibilizó, admitiendo que su administración no tiene nada que ver con el responsable del palacio de Hacienda. Sin embargo, el mayor auxilio para Massa llegó desde la oposición, que no logró exponer ante la ciudadanía una obviedad: que el candidato del oficialismo era el candidato del oficialismo.

El triunfador de ayer fue mucho más eficaz. Consiguió sembrar el miedo a un cambio depredador. También en esto lo ayudaron sus rivales. Una curiosidad insólita: una encuesta realizada la semana pasada por Pablo Semán, Nicolas Weschinger y Ulises Ferro descubrió que en el universo de simpatizantes de Milei hay un 11,6 % de votantes que, cuando se pregunta a qué candidato temen más, contestan “a Milei”. Sin embargo, el aporte de los opositores no se debió quizá tanto al terror que pudieron sembrar entre los votantes, sino a los fantasmas que comenzaron a aterrorizar a la dirigencia. Es muy posible que Milei, amenazando a la casta con una motosierra, y Bullrich, prometiendo al kirchnerismo una cárcel de alta seguridad, hayan sacado del letargo a una dirigencia peronista que, si no habilitó a su candidato a avanzar sobre el electorado ajeno, sí le permitió fidelizar al propio. Porque el milagro de Massa fue modesto: recuperar algo del voto oficialista, escondido en la gran masa de abstención de las primarias, sin llegar a las marcas de otras elecciones. Una física que se repite en las escalas inferiores. Para citar el caso más sonoro: Federico Otermín, el candidato a intendente de Lomas de Zamora, capturó ayer el 50% los votos. Diez puntos porcentuales menos que los que había conquistado su padrino Martín Insaurralde en 2019. Es cierto que el apoyo de la oposición frente al nefasto trance de “Chocolate” y el “Bandido” ha sido generosísimo. Fue más que un silencio piadoso: en el cierre de campaña de Juntos por el Cambio el candidato a gobernador Néstor Grindetti llegó a caracterizar a Martín Insaurralde como un “chivo expiatorio del kirchnerismo”.

¿Javier Milei será capaz de reunificar el universo electoral no peronista?¿Conseguirá neutralizar las mil tácticas a las que recurrirá Massa para atraer, aunque más no sea, a una franja de los simpatizantes de Juntos por el Cambio?

El sospechoso compromiso de Grindetti con Insaurralde es sólo una caricatura del muy defectuoso proselitismo de Bullrich y su fuerza. Las razones son diversas. Se puede mencionar el colapso que produjo en la candidata el haber perdido en las primarias frente a Milei, en una derrota que además de cuantitativa fue conceptual. Bullrich nunca más encontró su eje porque no puedo identificar a su verdadero rival. Levantó, además, una bandera que, aislada, sonó muy anacrónica: la de terminar con el kirchnerismo. Replegada sobre ese terreno, dejó libre el centro. Intentó tomarlo Massa. Tal vez por eso ella no retuvo todo el voto de Horacio Rodríguez Larreta. Bullrich no igualó el caudal que recogió su fuerza en las primarias. A la hora de evaluar esta aritmética hay que rescatar un dato interesante: Juan Schiaretti casi duplica las adhesiones que había conseguido en agosto. Pasó de 900.000 a 1.800.000 votos. Ese éxito, sobre todo en Córdoba, se produjo a expensas de Bullrich.

Bullrich no igualó el caudal que recogió su fuerza en las primarias
Bullrich no igualó el caudal que recogió su fuerza en las primariasFabián Marelli -

Es posible que estas razones sean, de todos modos, anecdóticas. El gran problema de Juntos por el Cambio fue que no pudo encontrar un discurso que superara la frustración de muchísimos electores frente a la malhadada salida de Macri del poder. No consiguió realizar en los últimos cuatro años una verdadera renovación. El empeño crítico más audaz, el de Horacio Rodríguez Larreta, quedó reducido a reparos metodológicos o a desafíos personales. No logró abrir una disputa conceptual. Es, tal vez, una consecuencia derivada del talento con que Macri siguió ocupando el centro de la escena, demostrando que es el político más dotado de su agrupación para la manipulación del poder.

En las próximas semanas se sabrá si, además de la derrota, Juntos por el Cambio padecerá la fractura. Es un destino que está muy condicionado por el predominio de uno u otro eje discursivo en la carrera hacia el ballottage. Massa seguirá convocando a un gobierno de unidad, en un intento de seducir a dirigentes radicales y del PRO. Personas que ya tienen con él vínculos antiguos, más o menos visibles, alimentados casi siempre por prebendas económicas. Esa transversalidad se alimenta, además, con la subordinación a importantes empresarios que cultivan amistades en las dos coaliciones enfrentadas en los últimos tres lustros. Para formularlo en otros términos: la campaña ingresa en una etapa en la que se podrá advertir que la polarización fue, para muchos protagonistas, un simulacro. Lo más importante pasa por otro plano. Massa envolverá su jugada hacia Juntos por el Cambio con un argumento general: hay que agruparse para defender la democracia del avance de un Milei que será presentado cada vez más como un personaje fascistoide. Habrá que olvidar cuanto antes que a ese personaje él lo alimentó de mil maneras. El fraseo de esa visión fue anoche “la grieta se murió y empieza otra etapa el 10 de diciembre”. Lo mismo prometía Alberto Fernández hace cuatro años.

El triunfador de ayer fue mucho más eficaz. Consiguió sembrar el miedo a un cambio depredador. También en esto lo ayudaron sus rivales

La estrategia oficialista se nutre en la experiencia de Lula da Silva frente a Jair Bolsonaro. La campaña del PT se sostuvo en la confrontación entre democracia o fascismo. Massa cuenta con dos equipos de brasileños, destacados en Buenos Aires por el propio Lula, que lo asesoran para desplegar este diseño. El principal interlocutor está en San Pablo y es el ex jefe de marketing político del presidente de Brasil, Edinho Silva. Pero el más gravitante en el comando de Unión por la Patria es Otavio Antunes, que además de aconsejar a Lula, trabajó en Bolivia para Evo Morales, y en Colombia para Gustavo Petro, quién ayer saludó el resultado diciendo que la esperanza había vencido a la barbarie.

Se trata de un aspecto muy notable de la actual encrucijada electoral. Pocas veces se advirtió una intervención semejante de factores internacionales. O de agentes ajenos a la política profesional. El propio Lula explicó a Joe Biden que en la Argentina la democracia estaba en peligro. Hablaba de Milei, el admirador de Bolsonaro y Donald Trump. Mucho antes, en una visita a la CGT, llamó a “derrotar al fascismo en América Latina” en una alianza con Gabriel Boric y con Petro. También el papa Francisco intervino en el juego concediendo una entrevista a Bernarda Llorente, la presidenta de Télam y esposa del ministro Jorge Taiana, para alertar sobre la presencia de un falso mesías. Jorge Bergoglio eligió el momento justo: cuando su condena a Milei no significaba un aval a Massa, a quien sigue sin indultar. La semana pasada Xi Jinping se sumó a esta cadena de la solidaridad. Por gestión de Alberto Fernández, destrabó el segundo tramo del swap de monedas pactado con el Banco Central para aliviar la pesadilla de Unión por la Patria con el dólar. No debería sorprender: Milei se declara enemigo de China. Y Bullrich manifestó su negativa a ingresar en el grupo Brics, que desde hace años es un club manejado por los chinos.

El discurso de Sergio Massa tras su triunfo en las elecciones generales 2023

La prédica de Massa puede tener efectos en Juntos por el Cambio. No porque vaya a conseguir adhesiones a su candidatura. Pero sí motivar censuras contra Milei. Contra el mismo Milei de quien Macri sostiene que “expresa nuestras ideas”. El lugar donde primero se manifestará este entredicho interno es la ciudad de Buenos Aires. Jorge Macri quedó al borde de ganar en primera vuelta, pero perdió 162.000 votos respecto de los que sacó Juntos por el Cambio en agosto. Quiere decir que parte de los votantes de Martín Lousteau prefirieron otra opción. El ex radical Leandro Santoro, por ejemplo, sumó 158.000 votos desde las primarias. ¿Massa intervendrá ante Santoro para que reconozca el triunfo de Macri? Sería una forma de desmovilizar al aparato del Pro que sostendría, en noviembre, la campaña de Milei.

Una curiosidad insólita: una encuesta realizada la semana pasada por Pablo Semán, Nicolas Weschinger y Ulises Ferro descubrió que en el universo de simpatizantes de Milei hay un 11,6 % de votantes que, cuando se pregunta a qué candidato temen más, contestan “a Milei”

La fisura en Juntos por el Cambio está expuesta. Sólo falta que el propio Milei la profundice, enajenándose el poco afecto que le destinan los simpatizantes radicales. Una de las demostraciones más claras de la falta de profesionalismo del candidato de La Libertad Avanza ha sido su obcecado menosprecio a la UCR, que es uno de los partidos a los que deberá seducir en su lucha contra Massa.

La fisura en Juntos por el Cambio está expuesta. Sólo falta que el propio Milei la profundice
La fisura en Juntos por el Cambio está expuesta. Sólo falta que el propio Milei la profundiceAníbal Greco

Este inconveniente de Milei conspira contra la que ahora será su estrategia principal: restablecer las coordenadas peronismo/no peronismo, dramatizadas como kirchnerismo-antikirchnerismo. Anoche prometió barajar y dar de nuevo para terminar con el oficialismo. Bullrich le correspondió diciendo que trabajará en la misma dirección. No es el único reto que espera a Milei. También tendrá que conjurar una campaña sutil, subliminal, que lanzará Unión por la Patria para generar más dudas que las que ya existen sobre su estabilidad emocional.

Massa deberá demostrar también su habilidad para insistir en una tesis que ya estuvo ensayando: la intranquilidad que sacude a la economía no debería ser atribuida a su pésima gestión, sino a la prédica de Milei. Hace 15 días, cuando el candidato de ultraderecha había recomendado no renovar plazos fijos en pesos, consiguió que una parte de la opinión pública adoptara ese diagnóstico. Fue increíble que, otra vez, Bullrich lo apoyara sumándose a la imputación contra Milei. Ahora ese reproche tal vez quede opacado por el verdadero problema: la propuesta de una dolarización, esgrimida por alguien que podría ganar el ballottage, es de por sí desestabilizante, porque acelera el repudio al peso.

¿Massa intervendrá ante Santoro para que reconozca el triunfo de Macri? Sería una forma de desmovilizar al aparato del Pro que sostendría, en noviembre, la campaña de Milei.

No hace falta consignar que se trata de un vector determinante para el próximo tramo del proceso. El consenso de los profesionales anticipa mayores turbulencias. En ese coro sobresale la voz de Domingo Cavallo, quien se ha convertido otra vez en uno de los economistas que más influyen sobre el establishment. El jueves pasado, sin ir más lejos, delante de un pequeño círculo de grandes empresarios, defendió la idea de que el país ingresa en un torbellino que obligará a alinear variables durante todo el año próximo, que será de alta inflación. Recién a finales de 2024, sostuvo, se podría pensar en un plan de estabilización. Cavallo se mostró partidario de desdoblar el mercado de cambios. Descree de la dolarización. Prefiere que se mantenga un régimen de pequeñas devaluaciones, siguiendo la inflación. Son ideas para el mediano plazo. Pero el partido del dólar, en términos electorales, se juega desde hoy. ¿Alcanzará a Massa recurrir a las “cuevas” amigas? Un acertijo para los agencieros de la red Karuna Group, rama cambiaria del Frente Renovador.

En el paisaje que quedó planteado ayer hay que registrar un fenómeno con gran potencial para el futuro. En la provincia de Buenos Aires, Axel Kicillof agregó 1.338.632 votos a los que había sacado en las primarias, alcanzando el 44,89% de los votos. Quedó empatado con Massa en el distrito más importante del país. Allí La Cámpora, liderada por Máximo Kirchner, ganó12 comunas. Quiere decir que el oficialismo mantuvo su fortaleza en su principal base territorial. Kicillof no tiene reelección. Por eso 2027 es una fecha significativa para él. Un detalle que Massa ha registrado. En Buenos Aires está el poder de Cristina Kirchner. Seguirá siendo el árbitro. Es ella la que decidirá si la confrontación que ha dominado la vida nacional en los últimos 20 años ha quedado cancelada. Su homogénea minoría puede ser crucial en un mapa político que, se confirmó anoche, debe luchar contra una peligrosa fragmentación.

 

El día negro de Cristina Kirchner en la Justicia sucedió un día después de la tragedia electoral del peronismo en Chaco, donde perdió nada menos que alguien, Jorge Capitanich, que pensaba ser en el futuro candidato presidencial y ya no lo será. ¿Casualidad? Lo único cierto es que los jueces de la Cámara de Casación que le zamparon dos juicios orales más a la actual vicepresidenta, Diego Barroetaveña y Daniel Petrone, decidieron que su catastrófica resolución se conociera luego de las elecciones primarias del 13 de agosto pasado. Si la noticia hubiera ocurrido antes de esos comicios, ¿no les habrían dado argumentos a los acusados para que denunciaran que había razones electorales? ¿Para qué entonces, si era mejor que se hiciera pública entre las primarias y las elecciones generales del 22 de octubre, lejos de cualquier especulación? Parece difícil que sea casualidad, en cambio, que la resolución se haya dictado solo doce días después de que la Corte Suprema de Justicia echara de su cargo a Ana María Figueroa, jueza de la misma sala que integran Barroetaveña y Petrone, ya que ella solo escribió un fallo sobre los casos Hotesur y Los Sauces (o lo mostró) en junio pasado. En el próximo mes de noviembre se cumplirán dos años desde que un tribunal oral sobreseyó sin juicio previo a Cristina Kirchner, a sus hijos Máximo y Florencia y a los empresarios Lázaro Báez y Cristóbal López por el supuesto delito de lavado de dinero. La exjueza Figueroa fue imprescindible en la Casación para demorar una resolución sobre dos casos muy graves que inculpan a la expresidenta. Debe subrayarse que aquellos jueces de la Cámara de Casación no resolvieron definitivamente sobre la culpabilidad de los acusados; solo decidieron que la vicepresidenta y su séquito sean sometidos a un juicio oral y público por el eventual delito de lavado en Hotesur y Los Sauces y por el encubrimiento de los culpables del genocidio en la AMIA. Si bien se mira el decurso de las cosas, ahora se explica mejor que nunca por qué el kirchnerismo intentó vanamente renovarle el acuerdo en el Senado a Figueroa luego de que esta cumpliera 75 años, la edad límite que fija la Constitución para el ejercicio de la magistratura. Fue magia, y la maga de las lentitudes fue la exjueza Figueroa.

 

El peronismo merma las neuronas, empobreciendo el comportamiento de las personas. ¡VACÚNATE¡


JP Logística

Vivimos una época marcada por el pensamiento neoliberal. Tras el hundimiento de casi todos los sistemas socialistas y la creación del capitalismo totalitario en China, en la actualidad todo el mundo alaba los valores del individualismo, o sea, liberalismo, La palabra “liberal” tiene fuertes connotaciones en las discusiones políticas modernas. Muchas personas se auto-identifican como liberales en sus puntos de vista políticos, pero evitan tal etiqueta. Todo esta confusión se debe en parte a que las raíces históricas del Liberalismo han producido un sistema rico y diverso de ramas filosóficas. De hecho, muchas de estas ramas del Liberalismo destacan por ser opuestas entre sí en muchas cuestiones políticas y económicas. La palabra “liberal”  no refleja adecuadamente la definición de este concepto filosófico.

El Liberalismo fue el producto del pensamiento ilustrado. John Locke es considerado el padre del pensamiento político liberal, basado en su prolífica escritura acerca de los derechos naturales de los individuos, la separación entre Estado y religión, el contrato social y otros conceptos filosóficos – muchos de los cuales se incorporaron en las revoluciones democráticas que tuvieron lugar décadas después de su muerte. Lo cual hizo del Liberalismo un movimiento que facultaba el papel del individuo y desafiaba a las monarquías absolutas

Sin embargo, a finales del siglo XIX y principios del XX , el Liberalismo pasó de ser una filosofía individualista a una que es más común en la naturaleza humana. Inspirándose en concepto utilitario de John Stuart Mill de proporcionar “la mayor felicidad para el mayor número de personas”, el Liberalismo trató de defender el “bien común”;  es decir, un sistema político y económico que maximiza el progreso social para el grupo en su conjunto y no para beneficiar a una porción de  individuos. Franklin D. Roosevelt es quien mejor encarna este valor con el “New Deal” en la década de 1930. Este cuerpo de legislación, produjo una infraestructura gubernamental a gran escala; que se caracterizó por proyectos de obras públicas, redes de seguridad social, el bienestar y las reformas de las instituciones financieras. Con el propósito de mitigar los efectos del individualismo desenfrenado que se asoció comúnmente con la Gran Depresión en 1929.

Hoy en día, la interpretación moderna del Liberalismo se asocia con causas de izquierda. Inspirándose en el New Deal, el pensamiento económico liberal faculta fuertemente a las instituciones públicas como medios para apoyar a las personas que se ven afectadas negativamente por los efectos externos - como la pobreza y la contaminación – del Capitalismo de libre mercado. En temas de los derechos políticos, el Liberalismo se esfuerza por asegurar las libertades civiles de los grupos minoritarios; desde el movimiento por los derechos civiles para los afroamericanos en la década de 1960 hasta la actual lucha por la igualdad de matrimonio para la comunidad gay.

Durante las últimas décadas, una nueva forma de Liberalismo o más bien una reinterpretación del concepto original  surgió en la forma Neoliberalismo. No contentos con la falta de poder del Liberalismo moderno en favor del Estado, los filósofos neoliberales vuelven a los principios fundamentales que ofrece “La Riqueza de las Naciones” de Adam Smith. Considerado como uno de los ejes para el Capitalismo de libre mercado, Smith describe la necesidad de que la actividad económica humana sea impulsada por la “mano invisible” del mercado, en lugar de alguna institución gubernamental.


Para citar a Smith: “Si todas las personas se esfuerzan tanto como pueden en emplear su capital en apoyo de la industria nacional, asimismo pueden dirigir esa industria para la cual su producto puede ser de gran valor. Cada individuo trabajaría necesariamente para hacer que los ingresos anuales de la sociedad sean tan grandes como puedan”.

Es decir, a los ojos del Neoliberalismo; permitir que los individuos sean libres de comerciar en los mercados sin restricciones produciría una mayor cantidad de riqueza y las condiciones necesarias para una sociedad opulenta.

El neoliberalismo – que también es conocido como ”liberalismo clásico”; ya que toma prestado algunos principios filosóficos del siglo XVIII - se debe principalmente a una escuela de pensamiento económico. Puso de relieve la importancia de la desregulación de los mercados y la privatización de las instituciones públicas. La transición de esta filosofía de la economía a un movimiento político ha cobrado impulso en los últimos años con el aumento de Liberalismo en los Estados Unidos. Aunque los liberales modernos pueden ser equiparados con lo que se considera “conservadurismo moderno” (si bien esas ideas son liberales en algunas políticas económicas, están en total desacuerdo con las políticas que se relacionan con el papel del Estado en la vida privada de los ciudadanos); para ser más específicos, los derechos de los ciudadanos a casarse libremente, no pueden ser objeto de vigilancia del gobierno y la libertad para la compra y producción de sustancias prohibidas como la marihuana. Para esta corriente, el individuo es el verdadero árbitro de una sociedad libre; tanto en términos económicos como políticos.

Se supone que el individuo aislado es el protagonista de la vida económica, en la que desarrolla sus iniciativas, así como de la vida política, social y afectiva, en la que cada cual tiene derecho a desarrollarse y expresarse según sus necesidades. Se olvida sin embargo que los verdaderos protagonistas de todos los campos de la vida humana no son los individuos, sino las instituciones. El mercado está regido por las instituciones económicas (empresas, instituciones públicas e instituciones financieras), que son las que marcan las reglas del juego. Un inversor aislado puede mover su dinero en la Bolsa, pero esta es una institución que se rige por unos mecanismos específicos, y que puede ser manipulada no por los individuos aislados, sino por los grandes inversores institucionales, compradores básicos de las acciones y de la deuda pública.

El pensamiento neoliberal es una exaltación de lo que C.B. Macpherson llamó en 1962 la teoría política del individualismo posesivo. De acuerdo con esta teoría, desarrollada en el siglo XVIII, los derechos básicos del individuo serían la vida, la libertad y la propiedad, pero de modo tal que la propiedad a veces tendría prioridad sobre las otras dos. La defensa de la propiedad se consagró en Europa en los códigos penales, en los que las penas por los delitos contra ella eran cuantitativamente desproporcionadas en relación con los demás delitos. En la Inglaterra de los siglos XVIII y XIX, pequeños hurtos se castigaban con grandes penas, y el Imperio británico montó una colonia penal de la que nació Australia. Si los condenados hubiesen sido asesinos, violadores o psicópatas, sus descendientes probablemente hubieran generado una sociedad muy problemática. No fue así, y Australia llegó a ser un país muy civilizado porque sus padres fundadores solo habían cometido pequeños hurtos.

El olvido del papel de las instituciones es general en todos los campos. La vida política no la protagonizan los individuos aislados, sino los partidos, y todo el entramado de las instituciones públicas; la religión no es una relación personal de cada individuo con la divinidad, sino que está protagonizada por las diferentes iglesias.


Y lo mismo podríamos decir de las instituciones militares, judiciales? La antropóloga Mary Douglas dedicó todo un libro, titulado Cómo piensan las instituciones (1986), a reivindicar el papel esencial de las olvidadas instituciones. No solo existen y tienen unas reglas, sino que siempre están controladas por grupos de personas, ya sea para el bien de la mayoría o en perjuicio de la misma.

Existe una curiosa institución en España, la universidad pública, cuyo costo es superior a los 15.000 millones de euros anuales, en la que el individualismo posesivo está creciendo de una forma asombrosa. De acuerdo con él, profesores, investigadores y aspirantes a serlo se consideran protagonistas exclusivos de la vida institucional. Si se midiese las veces que muchos profesores utilizan el pronombre yo y los posesivos de primera persona, descubriríamos la importancia que le dan a su ego. Es normal oír cosas como: «La universidad está muy mal, pero a mí no me importa porque yo tengo lo mío»; «Yo tengo mis proyectos»; «Yo tengo un gran índice de citas»; «Porque mi currículo?». Estos protagonistas de la vida académica predican la guerra de todos contra todos y luchan por monopolizar los recursos de todo tipo que el Estado ofrece a sus instituciones. Podríamos decir que hay profesores que hasta padecen una especie de síndrome de Diógenes, porque si les dejasen se quedarían con todo: proyectos, plazas de investigador para sus grupos, plazas de profesor para sus asignaturas, aparatos, libros, y hasta edificios. El límite de su ambición solo lo frena la ambición de los demás. En contra de lo que pueda parecer, no existe un libre juego competitivo entre todos estos individualistas posesivos, porque, de la misma manera que el mercado lo controlan las instituciones, los juegos académicos de reparto de proyectos, medios y dotación de plazas forman parte de un entramado institucional que en el caso de la Universidad, como en el de todas las demás instituciones conocidas en la historia, está controlado por determinados grupos de personas, que son las que ejercen la autoridad y las que distribuyen los recursos. El problema no es que a las universidades las controlen grupos de personas, lo que es inevitable, sino que las controlen para el beneficio colectivo o para la creación de pequeñas oligarquías que van devorando a la institución, consolidándose como un grupo de poder que actúa como si fuesen propietarios de una empresa, que no existe porque es una institución pública, y de la que ellos no tiene el derecho de propiedad.


Todas las oligarquías están regidas por la ley de Michels, que afirma que para mantenerse en el poder necesitan ofrecer una cooptación limitada, es decir, que alguna gente pueda aspirar a integrarse en ellas. Pero solo unos pocos, porque de lo contrario dejarían de ser oligarquías. Sabemos que existen oligarquías financieras, económicas, militares, políticas y de todo tipo. El problema es que cuando grupos de funcionarios se convierten en una oligarquía dentro de una institución pública, esa institución va directamente camino del desastre entonando alabanzas al mercado, al emprendimiento y a la iniciativa que teóricamente permitiría a algunos hacerse ricos gracias al conocimiento, y a sus conocidos


juanpardo15@gmail.com


Hoy en Argentina todos son peronistas, mañana víctimas de la miseria bolivariana.

Hoy en Argentina todos son peronistas, mañana víctimas de la miseria bolivariana.

Es la misma Argentina que siempre vuelve: los peronistas en el siglo XXI. Mauricio Macri, desçmasiado luchó con unas arcas vacias. 

 El conurbano bonaerense ha sido clave para que regrese al poder la alianza peronista liderada por Cristina y Alberto. 

En Argentina todos son peronistas. Pero cada uno lo es a su manera. No es casual que el tradicional Partido Justicialista se haya presentando en las elecciones del 27 de octubre reconvertido en el Frente de Todos. «Unidos venceremos», decía Juan Domingo Perón, el pionero, electo presidente tres veces, que da nombre a un movimiento que va más allá de lo que significa un partido político al uso.

Alberto Fernández (Buenos Aires, 1959) será presidente de Argentina el próximo 10 de diciembre tras vencer en primera vuelta al actual jefe del Estado, Mauricio Macri, que lidera Juntos por el Cambio. Fernández, quien compartía cabeza de cartel con la ex presidenta Cristina Fernández de Kirchner, ha logrado unir las diferentes tendencias del peronismo y así reconquistar el poder.

En 2015 venció Mauricio Macri, ex presidente del Boca Juniors y empresario de éxito, tras 12 años de nestorismo y kirchnerismo. Macri es el primer presidente no peronista que logra culminar su mandato. El reto ahora es conducir una transición ordenada. Su candidato a vicepresidente, Miguel Ángel Pichetto, era un peronista que se autodenomina «racional». . Ni Macri es ajeno al peronismo.

Todo indica que Alberto Fernández, presidente electo, y Mauricio Macri, quien se ve como alternativa sólida al peronismo, van a esforzarse en conseguirlo. El lunes, tras proclamarse la victoria de Fernández en las urnas, se reunieron en la Casa Rosada a primera hora con este fin. Juntos emitieron un comunicado con la intención de tranquilizar a los mercados financieros.

Ahora lo que consideramos prioritario es superar la grieta. Somos el Frente de Todos. Y todos es todos», dice Francisco D’Iuso, dirigente político sindical argentino

«Ahora lo que consideramos prioritario es superar la grieta. Somos el Frente de Todos. Y todos es todos. Hay que atender, sobre todo, a los más necesitados, a quienes más han sufrido por las medidas económicas que se han adoptado», explica Francisco D’Iuso, dirigente político sindical de la Administración Federal de Ingresos Públicos.

En Argentina fue el periodista Jorge Lanata el primero que utilizó el término «grieta» en un artículo en Página 12 en 1989. Lanata aludía entonces a quienes estaban a favor y en contra del régimen militar, que impuso el terror en el país entre 1976 y 1983.

Con Cristina Fernández de Kirchner en la Presidencia, especialmente en su segundo mandato, muy divisivo, se empleó para hablar de la ruptura entre cristinistas y anticristinistas. «Aplicado a los K el concepto se impuso, pero surgió con los milicos», decía Lanata en una entrevista.

Para D’Iuso el peronismo es la vía para conseguir justicia social y para luchar contra la desigualdad. Esa grieta pertenece al pasado, a su juicio. Hay que ser inclusivos. Su modelo, y en eso coincide con Alberto Fernández, es Néstor Kirchner, quien fuera presidente entre 2003 y 2007 y marido de la vicepresidenta electa, quien se volcó con las políticas contra la pobreza y la desigualdad.

Ahora que la crisis ha golpeado fuerte a los más débiles, con un nivel de pobreza superior al 35%, este dirigente sindical considera que el gobierno ha de volcarse con programas de ayudas sociales que permitan a las familias llegar a fin de mes. Son cada vez más los que en Argentina, un país rico en productos cárnicos y agrícolas, pasan hambre.

Desde la vuelta a la democracia, el peronismo ha gobernado en Argentina 24 de 36 años. Tras la derrota frente a Mauricio Macri en 2015, cuando se presentó fragmentado y muy desgastado por la corrupción, había mucha división. Ahora solo se ha desmarcado otro candidato, Roberto Lavagna, que apenas ha conseguido un 6% de votos.


«El peronismo está siempre presente. Es un aparato de poder que se va transformando según el devenir de la sociedad. Carlos Saúl Menem hizo políticas neoliberales, Cristina Kirchner más socialismo del siglo XXI. En principio Alberto Fernández es pragmático. Estuvo con Menem y con Néstor», afirma Anna Ayuso, investigadora senior para América Latina en el CIDOB de Barcelona.

Los críticos con el peronismo acusan a los sindicatos y gremios afines de generar conflictividad social para impedir a los opositores mantenerse en el poder. Es un hecho que Raúl Alfonsín tuvo que enfrentarse a 13 paros generales, nueve De la Rúa y Macri, cinco. Suman 27 paros generales en apenas 12 años de gobiernos no peronistas.

Sin embargo, hubo 17 huelgas generales en los 24 años en los que gobernaron peronistas, quienes argumentan que son las políticas de sus rivales, neoliberales a ultranza, las que provocan la lucha en las calles.

En esta ocasión, la estrategia de presentarse unidos los moderados y pragmáticos ligados a Alberto Fernández, quien fuera jefe de gabinete con Néstor Kirchner, y los más radicales, leales a Cristina Fernández de Kirchner, ha sido clave para la victoria frente a Macri, que ha logrado mejores resultados que en 2015. Es decir, no ha perdido Macri sino que ha ganado el peronismo unificado bajo la bandera de la FF.

Claves de la victoria peronista
¿Cómo han logrado recuperar la confianza del electorado argentino los peronistas? Por un lado, gracias a esta estrategia de unidad. Por otro, la crisis económica juega en contra del oficialismo, que no ha conseguido que sus fórmulas dieran buenos resultados, sino la contrario. La bolsa de la compra se ha encarecido casi un 60% este año. Y la deuda con el FMI ha de renegociarse porque Argentina es incapaz de pagarla en las condiciones actuales.

Quienes han dado la victoria al Frente de Todos han sido principalmente los habitantes del llamado conurbano, la provincia de Buenos Aires, donde se concentra un 25% del padrón nacional.

En total, la ventaja de Alberto Fernández sobre el presidente Mauricio Macri ha sido de poco más de dos millones de votos. En el conurbano la ventaja ha sido de 1.630.000 votos. El sur del Gran Buenos Aires está con Alberto Fernández de forma abrumadora.

«En el conurbano se sitúan las clases más golpeadas por la pobreza. Ha sido por el efecto de la falta de resultados económicos. Es sorprendente que el oficialismo haya mantenido el 40% del voto. En Córdoba o Santa Fe han seguido votando a Macri, pese a los datos tan malos en el desempeño económico», comenta Anna Ayuso, del CIDOB.

Macri daba por perdida la batalla en estos distritos y por ello los excluyó de su gira de 30 días por 30 lugares del país. Si se excluyera el conurbano bonaerense, Alberto Fernández habría ganado también en primera vuelta pero de manera muy ajustada (47,4% frente a un 45,4%), según el cálculo realizado por La Nación.

Juntos por el Cambio ganó en la Ciudad Autónoma de Buenos Aires, y en Córdoba. También se impuso en Entre Ríos y Santa Fe.

«Los jóvenes están divididos. Los hay de los dos lados. El peronismo tiene un voto mayor, tradicional. Hay más una diferencia de clase: el sector más urbano, la burguesía, la clase media es de Cambiemos. El peronismo mantiene su tirón dentro de los sectores populares», añade Anna Ayuso. 


Ha ayudado al peronismo la campaña que lleva realizando desde hace años Axel Kicillof, ex ministro de Economía de Cristina Fernández y diputado opositor durante el mandato de Macri. Es, junto a Máximo Kirchner, una de las figuras más reconocidas de La Cámpora, los jóvenes guardianes del kirchnerismo.

Con rostro juvenil a sus 48 años, Kicillof ha vuelto al contacto con la gente en las poblaciones de la provincia, lo que le ha llevado a imponerse por un 52% frente a la candidata mejor valorada del macrismo en la provincia de Buenos Aires, María Eugenia Vidal.

Kicillof, apadrinado por Cristina Fernández, es la figura ascendente del peronismo. Fue quien promovió la nacionalización de YPF, propiedad de Repsol. Para el peronismo representa el presente y el futuro.

Decía Perón: «Aunque nos derriben mil veces, mil veces volveremos». Volver, volver, difícilmente vuelven los peronistas porque siempre están ahí. Como el asado, el choripán y la bandera celeste

El Kirchnerismo - peronista ya es historia. Macri, según sondeo electoral, se destaca.



La encuesta como técnica de sondeo demoscópico es ampliamente utilizada como procedimiento de información, a través, de varios algoritmos de investigación con preguntas relacionadas con el objeto final que se pretende.

Los sondeos electorales, como instrumentos que sirven para colectar información de la realidad, son parte del diagnóstico anticorrupción y no son un fin en sí mismo. En el caso de las encuestas de percepción, el método probado y más efectivo consiste en llevar a cabo encuestas directas y simultáneas a las diferentes partes involucradas en la corrupción, esto es a usuarios de servicios públicos; a empresas del sector privado y a funcionarios públicos.

En este ámbito, el sondeo confirma que Macri y su equipo se han consolidado como opción política, lo que sería histórico y desastroso para el peronismo kirneriano . La explosión del partido liderado por Mauricio Maceri es muy significativa porque pone de manifiesto el voto del rechazo y la rabia frente a unos bolivarianos.   

En realidad, Argentina es un país europeo de vanguardia, ubicado en América que bajo ningún concepto puede caer o debe salir de la miseria que está sembrando el kirnerismo/peronista bajo la batuta del chavismo opresor y tirano.   

Cualquier prueba de fraude electoral no duden en comunicar el mismo, aportando todos los datos posibles a juanpardo15@gmail.com y de inmediato se difundirá por toda la Unión Europea, Japón y Canadá.

Decía Borges que los argentinos terminarían votando a sus propios ladrones.


Decía Borges que los argentinos terminarían votando a sus propios ladrones.

Macri: “El corrupto es ladrón y lo siguiente”. Argentina, hoy por hoy, solo tiene una elección honrada y creíble, para alcanzar aquellas metas de cuando aunó a millones de emigrantes que buscaban aquel verdadero sueño de bienestar, pero trabajando. 

El peronismo y el Kircherismo son lo mismo por identidad propia, siempre han sido tribus contumaces y testarudas. No todo lo malo es esa similitud, es más, en lugar de mejorar, día a día se acercan más a la narcodictadura de Maduro.  

¿Cómo es posible que el 4ª país más rico del mundo en recursos propios haya caído en manos de la virreina del fraude, la corrupción y la miseria? Tiene una fácil explicación, desde 1928 ni un solo presidente no peronista ha podido terminar su legislatura como lo ha conseguido el que será El Salvador de Argentina, Mauricio Macri.  

El solipsismo de Cristina Fernández de Kirchner es de mayor categoría que la dictadura de Nicolás Maduro y de mayor rango que el genocidio de Hitler. Estos dos últimos ya conocidos sus actos, capaz que con un poco de suerte los puedas evitar escapar a paso ligero, en cambio, lo de la Kirchner es metafísico con robo total de neuronas. Ella sabe quién es ella y como que no sabe quién eres tu manda-ordena que te laven el cerebro, para reputearte.

La economía mundial no anda por sus mejores momentos, pero es que Argentina desde que poco después de nacer Domingo Perón, siempre ha pasado por peores momentos y a eso hay que buscar solución. Cuando todo el mundo veía a las claras que el bueno de Mauricio Macri la llevaría a aquella situación de prosperidad, bienestar y orden; se interpone la secta Kirchnerista y hasta puede que ganen las elecciones de Octubre. ¡Por Dios¡ ¿Cómo puede ser vicepresidenta de Argentina “con mando” en el Presidente, una mujer que sobrepasa el millar de causas pendientes con la justicia.  

Peronistas y bolivarianos son hermanos. En Venezuela hay más de 500.000 niños desnutridos. Votando a CFK, Argentina le superará y….




Alrededor de 500.000 niños podrían morir por desnutrición en Venezuela, según Caritas. Varias organizaciones internacionales advierten del riesgo que supone el hermanamiento político entre Maduro y CFK. Ellos no luchan por el poder político, sino para evadir la cárcel que supondría su fin en este mundo.

La ONG –Cáritas- ha declarado la emergencia humanitaria en el país, ante la falta de alimentos y medicinas.

La precariedad económica en Venezuela obliga a usar ataúdes de cartón, en algunas zonas de Argentina hace 8/10 años ni de cartón.
Antes que pagar la deuda externa,  pero con un compromiso de pago serio, los gobiernos de Venezuela y Argentina deberían atender las necesidades básicas de su población que está en el umbral de una hambruna y sometida a las epidemias que habían desaparecido hace 60 años, lo que ha llevado a Cáritas a declarar «la emergencia humanitaria» en Venezuela.

Susana Rafalli, representante de Cáritas, una organización social de la iglesia católica, ofreció una rueda de prensa a los corresponsales extranjeros para alertar sobre la grave situación que viven los venezolanos que han escalado de la crisis de alimentos a la emergencia humanitaria.

En el encuentro con la prensa extranjera también participó el médico infectólogo, Julio Castro, encargado de la Encuesta Nacional de Hospitales y miembro de «Médicos por la Salud», creado en el 2014. Ha presentado una radiografía de la crítica situación hospitalaria y el aumento de enfermedades y epidemias, que están diezmando a los venezolanos de manera silenciosa.


Unos 4,5 millones de venezolanos comen una vez al día y a veces cada dos días, dicen los especialistas. Y el 80% de los 30 millones de habitantes solo come dos veces al día. La cantidad y calidad de los alimentos ha bajado debido a la crónica escasez de los productos y la inflación.

Cáritas atiende a la población más pobre y vulnerable de cuatro estados: Distrito Capital (Caracas), Vargas, Miranda y Zulia, cuyo déficit nutricional es de 70% y el 8% de los niños presenta una desnutrición grave. Y va a incorporar en su estudio 10 estados más.

Semanalmente mueren entre 5 y 6 niños por desnutrición. La proyección de Susana Rafalli es que 280.000 niños pueden morirse por desnutrición. «La desnutrición infantil grave ha llegado al 15% en el mes de agosto pasado, por lo que declaramos la emergencia humanitaria. Y el 33% de la población infantil ya presenta retardo en el crecimiento. Este daño tanto físico como mental les acompañará toda su vida, es irreversible ya. Están condenados a ser retardados».

Por su lado el médico infectólogo, Julio Castro, corrobora las cifras de Rafalli y señala que la mortalidad materna entre 2006 y 2016 presenta un incremento interanual de 10% pero en el último año se disparó un 65%, debido al hambre y a la falta de medicinas y atención médica.

Y la mortalidad infantil ha crecido en un 25% cada año debido principalmente a la desnutrición.

El doctor Julio Castro aseguró que en Venezuela el déficit de medicamentos básicos como las vacunas, antibióticos, anxiolíticos, antivirales supera el 98%. Y el 63% de los hospitales públicos no tiene agua potable, el 51% no tiene camas para operaciones, el 64 % no tiene fórmulas lácteas para los bebés, y el 71% de los hospitales se encuentran cerrados por falta de materiales.

Un retroceso de 60 años
En 1945 Venezuela se daba el lujo de haber erradicado las principales epidemias que azotaban al mundo. Pero ahora han vuelto a aparecer lo que significa un retroceso de más de 60 años. La chikunguña afectó a 3,5 millones de venezolanos entre 2014 y 2015, el 10% de la población también fue afectada por el zika y el dengue.

La malaria estaba controlada pero repuntó en el 2016 afectando a 246.000 personas y para 2017 será el doble 500.000 afectados. La epidemia comenzó en el estado Bolívar en la zona selvática de extracción de oro y diamantes en el Arco Minero del Orinoco (el nuevo Dorado) y se extendido a otros 13 estados llegando a Caracas.

El problema es que el régimen de Nicolás Maduro mantiene oculta la información oficial del Ministerio de Salud para no reconocer que la crisis pica y se extiende, igual y del mismo modo hizo CFK.

Argentina, solo estará liberada del mal cuando CFK esté donde por ley le corresponde, o sea....


Argentina, solo estará a salvo cuando CFK esté donde le corresponde por Ley, o sea, en la cárcel.

Los hitlerianos, perdón Kirchnerianos viven en el planeta  de Satanás. Se engañan a si mismos y les capacitan para hipnotizar a mentes débiles ajenas. ¿Quién duda de que el peronismo es un virus troyano que infecta las neuronas para debilitar las mentes HUMANAS? No lo dudan ni ellos mismos. Cómo es posible que Argentina, sitio de acogida y sueño de inmigrantes de medio mundo, la 4ª potencia mundial en recursos propios; hoy por hoy sea nido de la corrupción, el pillaje y villanía. La explicación es bastante llana y sencilla, durante los últimos 90 años ni un solo presidente NO PERONISTA ha agotado su legislatura.  En Argentina, durante ese tiempo no se ha premiado lo BUENO; en cambio se ha idolatrado al ladrón, al sinvergüenza y al MALO.

Macri, siempre pensó que el peronismo había muerto y enterrado estaba. Pretendía llevar a cabo una reforma esencial, económica y moral. Creían que la Argentina iba a dejar atrás su pasado peronista. Ejemplo de su honradez es que Sacrificó su reelección por lealtad a su PAÍS, perfectamente, podría haber hecho hace un año lo que hizo post derrota. Podría haber renegociado con el FMI. En 2017 parecía que la economía subía. Pero ya en 2018 había tasas altas, desempleo y una inflación mucho peor que la de Cristina, con la salvedad de en unos meses la fuerte subida de las exportaciones absorberían  este déficit y parte del pasado.

Argentina, solo estará a salvo cuando CFK esté donde le corresponde por Ley, o sea, en la cárcel.




Todas las encuestas europeas dan a Macri como vencedor absoluto en Octubre.


Borges: "El peronismo es insufrible". Los argentinos terminarán votando a sus propios ladrones.





juanpardo15@gmail.com

Borges: "El peronismo es insufrible". Los argentinos terminarán votando a sus propios ladrones.


Borges: "El peronismo es insufrible". Los argentinos votarán a sus propios ladrones.

Igual que hay masas ideologizadas indulgentes con la corrupción peronista en Argentina las hay aquí con la cleptocracia organizada tantos años por el 'virrey' Jordi Pujol en Cataluña


La atinada apreciación del maestro Borges de que el peronismo era incorregible no ha sido enmendada por el tiempo; al contrario, se ha visto reforzada y revaluada hasta resultar una moneda común más solvente que el cíclicamente depreciado peso argentino. Tal ponderación hizo fortuna nada más salir de labios del genio. Ello dio pie a una festejada anécdota. Con su vista ya irreversiblemente perdida, un gentil paseante se ofreció a ayudarle a cruzar una confluida avenida bonaerense. Avisado su inesperado lazarillo sobre lo que la celebridad opinaba de los peronistas, se sintió obligado a prevenirle de su condición de tal: "Disculpe maestro, pero le tengo que advertir que soy peronista". Con una sonrisa bienhumorada, éste repuso: "¡No se preocupe, joven! Yo también soy ciego".

Ciertamente, Argentina, siendo un país pródigo en recursos, se ha entregado de hoz y coz a un peronismo que ha obrado un sistema clientelar y corrupto que no sólo la ha depauperado lastimosamente, sino que la ha hecho tan solipsista como para no percatarse de la naturaleza y de la gravedad de sus males. Empero, la atinada ponderación de Borges sobre la incorregibilidad peronista cabe extenderla a buena parte de los argentinos, aunque no se adscriban a este movimiento, si bien se comportan como tales.

Siendo peronistas sin saberlo, le dan la razón al general Perón, a tenor de la contestación que le dio a un periodista extranjero que le inquirió sobre las querencias políticas de sus compatriotas. Tras pormenorizarle la existencia de radicales, socialistas, comunistas, fascistas..., su entrevistador le objetó: "Pero, general, ¿dónde se deja usted a los peronistas?", a lo que el caudillo refutó: "Ah, no, peronistas somos todos".

Así lo parece atendiendo a la historia del país desde los años 40 cuando Perón prohijó una causa populista en la que Podemos tiene una fuente de inspiración por medio del filósofo postmarxista bonaerense Ernesto Laclau, autor de La razón populista, y a la amplia victoria cosechada por su candidato, Alberto Fernández, en las elecciones primarias de hace una semana, lo que aventura el retorno peronista a la Casa Rosada tras los comicios decisorios de octubre.

De refrendarse las expectativas, el liberal Mauricio Macri supondría un nuevo paréntesis en el cuasi monopolio del poder por parte del movimiento auspiciado por quien entendía que "nosotros proclamamos los derechos sociales" y "las cuestiones actuariales que las arreglen los que vengan dentro de 50 años". En justa correspondencia, la primera dama, Evita Perón, enardecía a las masas al grito de "¡ustedes tienen el deber de pedir!", mientras cavaba la ruina argentina y ponía su fortuna al buen recaudo suizo, sin merma de la confianza de un pueblo enfebrecido con sus mentiras alzadas en verdad oficial. Ya el retórico Gorgias confió a Sócrates su experiencia de que cada vez que arribaba a una ciudad con su hermano para que les confiasen su salud, siempre escogían a él, un sofista, y no a su consanguíneo, médico. Acumuló una fortuna tal como para autoerigirse una estatua de oro. Invariablemente, curanderos y milagreros siempre prosperan en épocas de turbación.

Ante este estado de cosas, el ingeniero Macri tendría, eso sí, el honor de ser el primer gobernante no peronista que culmina su mandato desde 1928 tras heredar una situación límite con un Estado plagado de clientelismo, despilfarro y corrupción, como si fuera la forma de ser de los argentinos. Aparecían entonces las calles bonaerenses cubiertas de graffitis con Cristina Kirchner interpelando a los viandantes con el dedo índice junto a la leyenda La culpa es tuya... vos me votaste. Incluso para el peronismo más recalcitrante entrañaba una gran incomodidad adherirse a la diarquía multimillonaria del matrimonio Kirchner hablando del hambre para abanderar a los desheredados que ellos producían con su nefanda política y sus mangancias al por mayor. Por más que los argentinos tengan asumido que nadie se hizo rico allí con su trabajo desde la eclosión del peronismo, incluso el abuso tiene un límite.

Olvidando su historia y condenados impenitentemente a repetirla como Sísifo a arrastrar la roca pendiente arriba, la artífice de aquel "país sensacional" -"sensación de inseguridad, sensación de crisis, sensación de recesión, sensación de incertidumbre"-, al tiempo que es juzgada por sus latrocinios, retorna a la vida pública al cabo de cuatro años de dejar la Casa Rosada por la puerta trasera. Lo hace como vicepresidenta en la candidatura que ha derrotado sin paliativos a un perplejo Macri, quien además puede verse tragado por la ola gigantesca que ha desatado el tsunami electoral. Paradójicamente, a la hora del adiós, intenta atajar contrarreloj con medidas de corte claramente peronista que desmienten su trayectoria liberal, lo que refrendaría la generalizada impresión de que todos los partidos argentinos son, en esencia, peronistas. En el combate que libra en pos de su pervivencia política, Macri enciende la chimenea del gasto electoral haciendo fuego con los pesos de los Presupuestos del Estado. En su agonía, ha claudicado a la tentación populista vendiendo su alma al diablo y ya se sabe cómo se cobra éste sus deudas de juego.

Es tal la omnipresencia del peronismo que, durante la Guerra de las Islas Malvinas, hubo argentinos que, al modo de los afrancesados de la España napoleónica, ironizaron con que había sido una buena idea desafiar al Reino Unido para ver si, en represalia, los invadía y erradicaba la corrupción institucional de un país acostumbrado a robarse a sí mismo. Pero, claro, ya ni siquiera la Inglaterra del Brexit liderada por el populismo ramplón de Boris Johnson, buen biógrafo de Churchill pero pésimo heredero de sus enseñanzas, tiene nada que ver con aquella otra de Margaret Thatcher que sí fue, por contra, epígono del estadista británico por excelencia.

En este sentido, se diría que, al cabo de 40 años de aquel conflicto destinado a enmascarar los problemas de la Dictadura, ambos países confluyen en parejos populismos que eluden las consecuencias de sus acciones echándolas a rodar por tejados ajenos. Por ello, fue gratificante escuchar un discurso de investidura tan en las antípodas de la nueva presidenta de la Comunidad de Madrid, pregonando la bajada de impuestos y el impulso a la libertad económica. Bases de la autonomía del espectacular desarrollo frente al declive de la Cataluña fuertemente intervenida por el nacionalismo o de otras regiones en manos de la asfixia fiscal de la izquierda estatalista. No obstante lo cual, a nadie se le escapa de lo hercúleo de la tarea de la novel Ayuso timoneando una coalición frágil y remando a contracorriente de un eventual Gobierno de la nación de izquierdas supeditado a podemitas e independentistas.

Tras el amago socialista de meterlo en la cárcel por el agujero de Banca Catalana, éste empezó a dar lecciones de ética, como presumió asomado al balcón de la Generalitat, a base de prolongar la corrupción desde el Gobierno autonómico con un éxito inusitado. No ya entre su propia parroquia inclinada a tolerar al ladrón si es de los suyos, sino desde la izquierda cómplice, como bien tradujo el escritor comunista Vázquez Montalbán -"Nadie, absolutamente nadie en Cataluña, sea del credo que sea, puede llegar a la más leve sombra de sospecha de que sea un ladrón"-, así como todos aquellos que necesitaban su voto para gobernar España con quien tuvo engañados a tantos como para proclamarle español del año.

Muy recientemente, Felipe González seguía creyendo en su inocencia, pese a que las pruebas en contra formaban un alud tal como para recluirle entre rejas tanto al capo como a su familia. No sólo rezaba unida el credo nacionalista, sino que constituía una organización sacrosanta de delincuentes. Eso sí, dotada de patente de corso y con capacidad indubitada para esquilmar a los catalanes y al conjunto de los españoles acusando a estos últimos de robar a Cataluña.

Pocos autorretratos tan cabales como el que ese gran embaucador que ha resultado ser el nada honorable Pujol hizo de sí en la octavilla en la que, bajo el título Os presentamos al general Franco, apeló a boicotear una visita del dictador y en el que labró su mito de redentor de Cataluña. "El general Franco, el hombre que pronto vendrá a Barcelona, ha elegido -se leía- como instrumento de gobierno la corrupción. [...] Sabe que un país podrido es fácil de dominar. [...] Por eso, el régimen ha fomentado la inmoralidad de la vida pública y económica".

Al cabo de 50 años, en los que Cataluña ha discurrido del franquismo al nacionalismo sin vivir plena libertad, es difícil no ver reproducido prístinamente a este gran Tartufo. Alardeando de virtud, se ha descubierto un gran impostor. Ha hecho del patriotismo su patrimonio, jugando con una crédula sociedad que ya elevó a la categoría de héroe antinazi a un farsante llamado Enric Marco.

Toda Cataluña tenía motivos sobrados para saber de los negocios de la parentela de los Pujol, pero se hacía la nueva. Quiso creer más lo que oía de boca del patriarca de la tribu que a lo que veía con sus ojos. Primero fueron los enjuagues del abuelo cambista ejerciendo estraperlo bajo el amparo que siempre prestó a la burguesía catalana el franquismo, luego el enriquecimiento ilícito del hijo con el voto de oro de los Presupuestos del Estado y el rédito del 3% de las obras de la Generalidad y, postreramente, los ahorros de los nietos, secundando esos tráficos ilegales por ser quienes eran. Tras irse de rositas del saqueo de Banca Catalana y garantizarse una impunidad que ha pervivido hasta su jubilación, Pujol creyó que todo el monte era orégano hasta que, con sus propias manos, llamó a sus daños.

Si Josep Pla expresó gráficamente que "el catalanismo no debería prescindir de España porque los catalanes fabrican muchos calzoncillos, pero no tienen tantos culos", ahora que no fabrica tantos calzoncillos y sí muchas banderas, faltan metros de tela de estelada para ocultar tanto latrocinio. El nacionalismo combatía el supuesto expolio de Cataluña por parte de esa España que le robaba expoliando a España entera y a su amada Cataluña. Lo mismo que el antaño líder de la Liga Norte, Umberto Bossi, se enriqueció agitando su xenofobia contra la Roma ladrona y el Sur parasitario. No es casualidad que los detalles de su sistémico saqueo figurasen en una carpeta bajo el epígrafe The Family. Ambos encarnan aquello de Samuel Johnson de que el patriotismo es el último refugio de los canallas y en cómo los deseos aumentan con las posesiones.

Sin embargo, no hay voluntad de dar fin a la mascarada. Mucho menos cuando el ser humano no aguanta mucha realidad y escoge autoengañarse en una Cataluña expoliada por sus gobernantes. Al tiempo que se quedaban con la bolsa, daban más voces que nadie gritando "¡que viene el ladrón!". Amaban a su ladrón como sólo los argentinos supieron hacer con Perón. Al ser derribado en 1955 por la llamada revolución libertadora que restauró la democracia y que difundió información acerca de las malversaciones y las prácticas sexuales del dictador, al que acusaban de proxenetismo y corrupción de menores, sus partidarios salían en su defensa coreando: "Puto y ladrón, queremos a Perón". Allí persiste perenne su legado como aquí sigue indemne un cleptócrata que, más que un patriota catalán, ha resultado serlo de la Unión de Bancos Suizos. Es lo que sucede, en efecto, cuando los pueblos reverencian hasta la idolatría a sus ladrones.