Decía Borges que los argentinos terminarían votando a sus propios ladrones.


Decía Borges que los argentinos terminarían votando a sus propios ladrones.

Macri: “El corrupto es ladrón y lo siguiente”. Argentina, hoy por hoy, solo tiene una elección honrada y creíble, para alcanzar aquellas metas de cuando aunó a millones de emigrantes que buscaban aquel verdadero sueño de bienestar, pero trabajando. 

El peronismo y el Kircherismo son lo mismo por identidad propia, siempre han sido tribus contumaces y testarudas. No todo lo malo es esa similitud, es más, en lugar de mejorar, día a día se acercan más a la narcodictadura de Maduro.  

¿Cómo es posible que el 4ª país más rico del mundo en recursos propios haya caído en manos de la virreina del fraude, la corrupción y la miseria? Tiene una fácil explicación, desde 1928 ni un solo presidente no peronista ha podido terminar su legislatura como lo ha conseguido el que será El Salvador de Argentina, Mauricio Macri.  

El solipsismo de Cristina Fernández de Kirchner es de mayor categoría que la dictadura de Nicolás Maduro y de mayor rango que el genocidio de Hitler. Estos dos últimos ya conocidos sus actos, capaz que con un poco de suerte los puedas evitar escapar a paso ligero, en cambio, lo de la Kirchner es metafísico con robo total de neuronas. Ella sabe quién es ella y como que no sabe quién eres tu manda-ordena que te laven el cerebro, para reputearte.

La economía mundial no anda por sus mejores momentos, pero es que Argentina desde que poco después de nacer Domingo Perón, siempre ha pasado por peores momentos y a eso hay que buscar solución. Cuando todo el mundo veía a las claras que el bueno de Mauricio Macri la llevaría a aquella situación de prosperidad, bienestar y orden; se interpone la secta Kirchnerista y hasta puede que ganen las elecciones de Octubre. ¡Por Dios¡ ¿Cómo puede ser vicepresidenta de Argentina “con mando” en el Presidente, una mujer que sobrepasa el millar de causas pendientes con la justicia.  

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