Pedro Sánchez se cachondea de propios y ajenos, ayer, terco
como una mula, le volvió a poner el culo al jefe de la secta pedófila –van 12 casos- Pablo Iglesias. Después de que el
portavoz del Grupo Socialista, Antonio Hernando, dijera en rueda de prensa: «no
hay más ofertas ni contraofertas» porque Pablo Iglesias «no es de fiar» tras su
espantada del pasado viernes. ¡Ojo¡, dijo: PABLO IGLESIAS NO ES DE FIAR.
Sánchez rompía así el silencio que ha mantenido desde ese
día, cuando Podemos hizo saltar por los aires el gobierno «a tres» al anunciar
una consulta entre sus militantes sobre «el gobierno de Rivera presidido por
Sánchez». Creo que se están cachondeando de propios y extraños.
Aunque la dirección federal se apresuró a aclarar que lo que
pretendía Sánchez era poner el foco en el único responsable de que los
españoles tengan que volver a las urnas el 26 de junio, Iglesias, lo cierto es
que su tono imprimió a la intervención un aire de desesperación por ver cómo se
esfuman sus posibilidades de ser investido presidente del Gobierno. Y eso no
gustó a bastantes de los suyos, algún barón incluido, hartos de los desplantes
de Podemos.
El candidato a presidente del Gobierno pidió a Iglesias y
los suyos que abandonen sus «vetos» y a Albert Rivera que acepte la inclusión
de la formación morada para poner fin al «gobierno de la vergüenza» que preside
Mariano Rajoy. «Mi mano sigue tendida, yo no me rindo, hasta el último minuto
el señor Rivera y el señor Iglesias tendrán en mi un aliado para lograr el
cambio que merecen los españoles». Pueden hacer lo que les de la gana pero
dentro de las pautas que marca la LEY.
Porque, lo malo para España es la continuidad de Rajoy y lo
peor es «repetir las elecciones y darle una segunda oportunidad para que siga
siendo presidente», alertó el líder socialista al de Podemos, a quien emplaza a
asumir que los millones de personas que le votaron el 20 de diciembre lo
hicieron con un «mandato claro: poner fin al gobierno de Rajoy». «A lo mejor el
señor Iglesias vive mejor con el señor Rajoy de presidente que conmigo, pero
los millones que le votaron viven peor con Rajoy».
«Juntos los tres podemos recuperar la sanidad universal,
revitalizar la ley de dependencia, reconstruir el Estado de bienestar,
regenerar la vida democrática y alejar a España de la desigualdad, la
corrupción y el enfrentamiento entre territorios. Los cambios que podemos
introducir en la vida social, económica y política del país son tan poderosos
que le digo a Iglesias que abandone su vetos y a Rivera que abandone sus líneas
rojas para poder lograrlo», señaló el líder socialista antes de ser muy
aplaudido por los diputados, senadores y eurodiputados presentes.
Entre los socialistas causa preocupación la ruptura del
diálogo tan temprana. No contaban con que Podemos se levantara de la mesa el
pasado viernes, dos semanas antes de que se concluya el plazo, y la Dirección
federal está obligada a dotar de relato a su acción política.
Un relato en el que Podemos y el PP son culpables de la
repetición de elecciones, aunque el tratamiento a ambos difiera. Mientras que
Sánchez trató a Iglesias con mano de hierro en guante de seda, para dejarle en
evidencia ante los cinco millones de votantes de la formación morada y
potenciales votantes suyos el 26-J, con el PP y con Rajoy no tuvo el menor
miramiento.
Para dejárselo claro a la «opinión pública», proclamó que
«con el PP no hay posibilidad de acuerdo». Sánchez ha mostrado su respeto por
los votantes ‘populares’, pero ha marcado distancias con sus políticas de la
«desigualdad», su «falta de ejemplaridad» y sus «eternos casos de corrupción».
«Es imprescindible para la regeneración democrática que el
PP pase a la oposición, se limpie y se regenere», añadió. Así, tras criticar la
«degradación moral» del Ejecutivo de Rajoy, culminada con los llamados `papeles
de Panamá´, Sánchez llamó a poner fin «al gobierno de la vergüenza para que
Soria deje de ser ministro y quien le nombró deje de ser presidente».
Ya en el debate a puerta cerrada intervinieron los diputados
José Luis Ábalos, secretario general del PSOE en Valencia y fiel a Sánchez en
esa comunidad, para resaltar que es bueno mantener hasta el final la
«esperanza» de cambio; en esa línea se expresaron Pedro Saura y José Antonio
Trevin. El único que
pidió abiertamente gobierno de coalición con Podemos fue el exalcalde de San
Sebastian Odón Elorza, pero Sánchez le replicó que no va a
cambiar un acuerdo cerrado con C’s por la incertidumbre con Iglesias.
Y en el Pleno, por la tarde, se evidenció la tensión entre
PSOE y Podemos. Los socialistas apoyaron la Ley 25 de Emergencia de la
formación morada, pero la diputada Isabel Rodríguez echó en cara que ellos no
hagan lo mismo y mantengan a Rajoy en La Moncloa. Iglesias desde su escaño
replicó: «¡Qué cara dura tenéis!».

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