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Todos los demócratas europeos contra Pedro Sánchez, ¿Salvará el PELLEJO antes de Noviembre?


 No solo el Financial Times, varios medios de comunicación en las democracias europeas, se manifiestan contra Pedro Sánchez y la corrupción que le rodea y zarandea. Durante algunos meses, el presidente del Gobierno español ha sido capaz de engañar a los más sagaces profesionales del periodismo europeo. Ya no. Su pirueta ante la OTAN ha producido general indignación. La imagen simpática del progre amigo de la presidenta se ha esfumado. El periodismo europeo más serio apuesta ya por la eliminación cuanto antes de Pedro Sánchez.

El Financial Times recuerda su aventura electoral en el Peugeot 407, tras dimitir como secretario general del PSOE. Muy pocos años después, sus compañeros de viaje, Santos Cerdán, José Luis Ábalos y Koldo García, descubiertos en casos flagrantes de corrupción e imputados por la Justicia, permiten al Financial Times subrayar la debilidad del cuarto viajero que proyecta, además, “una sombra sobre la credibilidad internacional de España”.

El Financial Times define a Pedro Sánchez como un líder erosionado, falto de coherencia y en claro declive. No es frecuente que un diario tan responsable como el Financial Times descalifique con tanta dureza al líder político de un país extranjero. Pero el periódico británico expresa su dureza frente al presidente español, al que considera adicto al engaño y le califica de incoherente en sus planteamientos internacionales y de controvertido en su propio partido por su política nacional.

Cualquier dirigente europeo atizado con tanta contundencia por el Financial Times hubiera dimitido o habría contestado punto por punto a todas las acusaciones y descalificaciones del diario británico. Por el contrario, callan en Moncloa a la espera de que pase el temporal, pero a nadie escapa el deterioro de imagen que para Pedro Sánchez supone la arremetida de un periódico tan responsable y moderado como el Financial Times.

Trump desplaza y margina a Sánchez por “gorrón” y por intentar engañar a la OTAN


Sólo hay una explicación para la patética actuación de Pedro Sánchez: ha perdido la cabeza. Nada de lo que ha hecho en los últimos días tiene una explicación racional. El domingo anunció por sorpresa, con la solemnidad que acostumbra, que había llegado a un acuerdo con la OTAN para que España pudiera dedicar sólo el 2,1 % del PIB en gastos de defensa. El lunes, el secretario general de la Alianza Atlántica se apresuró a desmentir al presidente del Gobierno y poco menos que acusarle de mentiroso. Este miércoles, ha asistido en La Haya a la Asamblea General, donde ha vagado en solitario, arrinconado y eludiendo a unos socios que no querían ni acercarse a él por ser poco fiable, por desmarcarse del compromiso que asumía el resto de los países. Como un zombi apestado, se ha separado del grupo en la foto de familia, se ha esquinado y se ha escabullido para no saludar a Donald Trump. Aún peor, ha firmado la declaración final que compromete a los 32 países a invertir el 5% del PIB en defensa y minutos después ha declarado que España no lo cumplirá, que no pasará del 2,1 %. Y de propina, se ha llevado un guantazo del presidente americano que ha anunciado que impondrá a nuestro país los aranceles más altos de toda Europa; el doble que al resto. “Por gorrón; por ser el único país que no quiere pagar”.

Resulta preocupante el comportamiento de Pedro Sánchez al echar un pulso al matón de Trump, que le ha doblado el brazo sin despeinarse. A nadie en sus cabales se le ocurre intentar mentir a los españoles y a la OTAN de una tacada. Menos aún, intentar tomar el pelo a plena luz al líder del país más poderoso del mundo, que no se anda con bromas. Pero el histrionismo de Sánchez perjudica a España, a la imagen de nuestro país y, por lo que se avecina, a la economía que tendrá que afrontar unos aranceles que arruinarán a sectores cuyo mayor beneficio reside en las exportaciones, como la agricultura, la alimentación o la industria, entre otros.

Se puede entender que Pedro Sánchez sufra su mayor crisis política y personal. Pero ahora, se ha superado. Resulta escandaloso firmar un acuerdo para, al minuto, incumplirlo. Y es poco serio patalear en la Asamblea de la OTAN como un niño enrabietado. Será porque está aterrado de que los tribunales trunquen su carrera política. O porque sus antiguas triquiñuelas ya no le valen para salir airoso. Pero ha hecho el ridículo y ha manchado la imagen de España. Al final, ha salido por la puerta de atrás de la Asamblea General de la OTAN con el rabo entre las piernas. Definitivamente, ha perdido la cabeza.

Si Sánchez tiene que defender a Europa del ciclón Trump, la hambruna y la miseria se apòderan de Europa.

 ÚLTIMA HORA | Sánchez ataca a Trump: "Hay que revelarse contra la  'tecnocasta' de Silicon Valley - YouTube

Pedro Sánchez , en su desesperación por sacar la cabeza del fango, en su intento de limpiar su imagen salpicada por los casos de corrupción de su entorno familiar, “su” fiscal general del Estado y medio Gobierno, ha decidido erigirse en el enemigo público número 1 de Trump, en hacer oposición al líder de la primera potencia mundial. Todo un ejemplo de su delirante deriva política.

Debe creer que el mundo se rendirá ante su osadía por insultar al presidente norteamericano. Pero olvida que él intenta tapar la basura que aplasta a su Gobierno pactando con Puigdemont, un golpista huido de la Justicia, un racista de manual que quiere echar de Cataluña a los que no tienen un ADN catalán. Sánchez se enfrenta con su ridícula arrogancia a Trump, mientras se comporta como un lacayo de Puigdemont.

Ahora, el presidente español se presenta en la cumbre de líderes europeos convocada de urgencia por Macron para pactar una postura común sobre el pacto anunciado por Trump y Putin para acabar con la guerra de Ucrania. El presidente norteamericano y el dictador ruso parecen decididos a repartirse el país invadido, a pactar entre ellos las condiciones de ese alto el fuego. Y todo apunta a que Ucrania se vería obligada a ceder los territorios ocupados en la guerra y será vetada su entrada en la OTAN. O lo que es lo mismo, con estas condiciones Putin lograría la victoria que no consiguió con las armas.

Pero Europa no está en condiciones de hacer frente al tándem Trump-Putin. La UE se ha convertido en un mastodonte burocrático incapaz de acordar una postura común sobre su seguridad, sobre su papel en la OTAN y, menos aún, sobre la paz en Ucrania. Como declaró el vicepresidente norteamericano Vance, “la amenaza de Europa no se encuentra en el exterior, sino dentro del propio continente”.

Pero Sánchez se equivoca si cree que puede salvar al mundo plantando cara a Trump. Porque sólo puede conseguir que le parta su propia cara. Con enemigos como Sánchez, Trump vencerá. De momento, ya le ha vencido hasta el golpista Puigdemont. Y por patochadas como esta, Europa no está invitada, ni siquiera como observadora, a formar parte del proceso que determinará su propio futuro. Mientras el presidente norteamericano y el dictador ruso se burlan de los líderes del Viejo Continente y se disponen a repartirse Ucrania en nombre de la paz. La cumbre de líderes europeos convocada de urgencia por Macron elaborará un documento para exigir formar parte de las negociaciones para el fin de la guerra. Un documento que será papel mojado, pues no podrá impedir el acuerdo entre Trump y Putin a espaldas de Europa y de la propia Ucrania.

La encuesta de GAD3 GOLPEA con crueldad a Sánchez ANTE EL ESTADO DE LA NACIÓN. El PP puede gobernar “solo”, sin Vox.

 


La encuesta de GAD3 GOLPEA con crueldad a Sánchez ANTE EL ESTADO DE LA NACIÓN. El PP puede gobernar “solo”, sin Vox.

El diario ABC ha publicado una encuesta con evidente intencionalidad política ante el debate sobre el Estado de la Nación. Gad3, la empresa que dirige Narciso Michavila, ha encaramado al Partido Popular en los 159 escaños con un porcentaje de votos del 36,3%. El PSOE, a pesar del éxito de la OTAN, se derrumba hasta los 98 escaños y el 24,3% del voto. Unidas Podemos, sin Pablo Iglesias, bascula desde los 35 escaños de las elecciones de 2019 hasta los 18. Ciudadanos desaparece y Vox retrocede desde sus 52 escaños actuales hasta los 39.

 Por Juan Pardo

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Blog de Juan Pardo

Las cifras resultan especialmente elocuentes. El Partido Popular, con la suma de los escaños de Vox, roza los 200 escaños, pero el PP no quiere pactos con los ultras. La suma de PSOE y UP se reduce a 116. De celebrarse hoy las elecciones se produciría una conmoción política en la vida española. No se trata de subrayar solo el cambio de Gobierno sino la catástrofe electoral de Pedro Sánchez. El cambio está servido.

Queda un año y medio de legislatura. Está claro que el sanchismo no va a permanecer con los brazos cruzados. No es aventurado pensar que, a costa de los Presupuestos Generales del Estado y de las ayudas europeas, derramarán en los próximos meses un suculento maná para conquistar votos populares. Es decir, para comprarlos, según el criterio de algunos. Y, por otra parte, que los expertos digitales del PP extremen las precauciones. El PSOE democrático jamás haría una trampa electoral, pero algún sector del Partido Comunista tiene una visión muy distinta de la democracia. Para ese sector no existe democracia verdadera si no gobierna la clase mayoritaria. Y para conseguir su victoria todo está justificado.

 

A Pedro Sánchez, en fin, ante el debate parlamentario de estos días sobre el Estado de la Nación, ABC y Gad3 le han clavado un rejón en todo lo alto.

Por Juan Pardo

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La guerra de Ucrania ya no tiene sentido, solo comercial.

 


La guerra de Ucrania ya no tiene sentido, solo comercial.

Como puede ver en el vídeo que acompaña esta noticia, Rusia y Ucrania fueron miembros de la Unión Soviética hasta la independencia y disolución, en 1991. Los mapas que incorpora este vídeo explicativo reflejan la posición estratégica de este país, en el centro de influencias del tablero europeo. Moscú trata de evitar el giro de Ucrania hacia Occidente; si Kiev se une a la OTAN, como aspira, perderá posibilidades de influencia en el país. La OTAN, hasta ahora, no ha abierto la puerta a Ucrania. El proceso de admisión en la organización, en cualquier caso, es largo y complejo y no solo depende de la voluntad de Kiev, que tiene en su mira entrar desde 2008. Moscú quiere vetarla. Asegura que supondría una amenaza para la seguridad de Rusia.

 Por Juan Pardo

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La confrontación entre los dos países está en marcha desde marzo de 2014. Las protestas proeuropeas y contra la corrupción en Kiev de miles de ciudadanos contra el presidente prorruso Víctor Yanukóvich se reprimieron con mucha violencia. El vídeo resume en una secuencia los duros enfrentamientos en la capital ucrania de aquellos días, que derivan en la huida de Yanukóvich.

La vida en tensión bajo la amenaza de guerra en Ucrania: “La incertidumbre es un abejorro en el estómago”

El presidente ruso, Vladímir Putin, aprovechó estos enfrentamientos para en 2014 invadir la península de Crimea, en el sur de Ucrania, y organizó allí un referéndum (celebrado con militares sobre el terreno) para anexionársela considerado ilegal por la comunidad internacional. En el mapa se aprecia que Crimea es un lugar estratégico porque ofrece una importante salida al Mar Negro. Putin aspiraba a su control. Merece la pena ver cómo celebró la anexión, en un acto multitudinario y pronunciando una frase que explica muy bien el significado de Crimea para Putin.

 

La invasión de Crimea ha desencadenado protestas internacionales, sanciones económicas para Rusia y peticiones constantes de que devuelva el territorio. Putin ha dicho que nunca lo hará. Desde 2014, apoya política y militarmente a los separatistas prorrusos en el este de Ucrania en la guerra que libran contra el ejército ucranio. Informes independientes internacionales han trazado el envío de armas rusas a las regiones de Donetsk y Lugansk. En la del Donbás, la última guerra de Europa, han muerto unas 14.000 personas, según estimaciones de la ONU.

 


La tensión se ha disparado ahora, con la concentración de decenas de miles de soldados rusos en torno a las fronteras con Ucrania y un goteo constante de maniobras militares de Rusia, que flexiona su potentísimo músculo militar. Estados Unidos cree que puede lanzar otra invasión a Ucrania, y que esta puede ser inminente.



¿Qué hace Europa? ¿Qué posición ha tomado Washington? ¿Qué pide Putin para acabar con la tensión en la zona? En este vídeo respondemos a estas preguntas para entender dónde está el origen de la crisis de seguridad en Europa por la concentración de tropas rusas a lo largo de sus fronteras y el empuje de Putin para mantener el país bajo su influencia.

 Por Juan Pardo

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Pedro Sánchez sabe que barrunta terror y miseria. Pero ahora solo le preocupa como hundir más España.

 

                                                     PARA OTOÑO A PEDIR

Pedro Sánchez sabe que barrunta terror y miseria. Pero ahora solo le preocupa como hundir más España.

«Es el momento de remangarse, ir más allá de la política de parches que no logra doblegar los precios y alcanzar un pacto de rentas y que los dos grandes partidos acuerden un programa de medidas económicas»

La inflación supera por primera vez desde 1985 los dos dígitos en España: 10,2%. Entonces no estábamos en la Comunidad Europea y el Gobierno socialista de Felipe González, que llegó al poder en 1982, capeaba una grave crisis fruto de la reconversión industrial y hacía lo posible por doblegar los precios para presentar al país como un candidato solvente de cara a su ingreso en la unión. Los tipos de interés llegaron a superar el 14%. La deuda pública se situaba en el 42% del PIB y el déficit en el 4,7%. Y tales desequilibrios se identificaban como un serio problema: La enfermedad crónica del déficit público, titulaba el diario El País por esas fechas. Hoy, con una deuda pública que supera el 120% del PIB y un déficit en el 6,87% después de haber rozado el 11% hace un año, los tipos de interés están en el 0,25% o en el menos 0,50% para los bancos que depositan su dinero en vez de dar crédito. ¿La diferencia? Estar bajo el paraguas de la unión monetaria. Esto va para quienes desde el ala izquierda del Gobierno de coalición acusan al BCE de estar a punto de hacer terrorismo monetario por su decisión de subir los tipos de interés a final de este mes para contener la inflación, como por otro lado le obliga su mandato. Añoran, parece, la soberanía de la política monetaria que nos obligaría a elevarlos por encima de los dos dígitos.

  Por Juan Pardo

juanpardo15@gmail.com

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El otoño se presenta negro. Y, con una inflación galopante y unas previsiones de crecimiento mermadas, será socialmente explosivo. De poco le servirá al Gobierno más progresista de la historia echar la culpa a un desalmado BCE. Es el momento de remangarse, ir más allá de la política de parches que no logra doblegar los precios y alcanzar un pacto de rentas y que los dos grandes partidos acuerden un programa de medidas económicas. Después de los achuchones, risas y abrazos a profusión dados y recibidos en la exitosa cumbre de la OTAN, a Pedro Sánchez le toca aterrizar en la prosaica realidad nacional. Mal que le pese.

 

El presidente se ha puesto muy institucional reclamando un pacto «por encima de las ideologías» para cumplir con la promesa hecha a sus socios atlantistas de subir el presupuesto militar al 2% del PIB. Un objetivo que le será imposible sacar adelante sin el apoyo del PP. Pero el Gobierno no hace nada por allanar el camino hacia el consenso. Más bien al contrario. Continúa con su huída hacia adelante sobre todo si arrecian los problemas. Frente al pésimo dato de inflación de junio y el escándalo, otro más, en torno al asalto a la dirección del Instituto Nacional de Estadística (INE) y el Consejo de la empresa de mayoría pública Indra, el Gobierno pacta con Bildu la redacción de la Ley de memoria Democrática. Una memoria selectiva que nos aleja del espíritu de concordia que marcó la Transición.  Y que le sirve para azuzar la división.

 

Así que lejos de buscar el consenso, seguimos en las mismas. Y el momento, pese a las buenas intenciones declaradas durante la reunión de la Alianza Atántica con respecto a la defensa de Ucrania, es delicado. El deterioro del bienestar económico de las economías avanzadas, especialmente las de la UE por su elevada dependencia energética de Rusia, va a intensificarse. Y a medida que se prolongue la guerra, crecerán las voces partidarias de alcanzar un acuerdo con Moscú para poner fin al conflicto. Y se eleva el riesgo de que el apoyo ciudadanos a sus compatriotas europeos ucranianos vaya en descenso. Aunque ello suponga una claudicación ante el genocida Putin. ¿Integridad territorial? ¿Respeto a la ley internacional?

 

Es más fácil vestirlo de posibilismo bienintencionado. Sobre todo porque es infinitamente más complicado gestionar la crisis económica en ciernes. Especialmente si el Gobierno se empeña en hacerlo solo y con medidas improvisadas que no están ayudando a doblegar la inflación y benefician a quienes menos lo necesitan. Como por ejemplo, el descuento en el consumo de combustibles, que ha permitido a las petroleras aumentar sus márgenes una media del 23,7% por la venta de gasolina y gasóleo, como denunciaba recientemente la Comisión Nacional del Mercado de la Competencia. Un dinero público que va a engordar su cuenta de resultados en lugar de ser utilizado para dar ayudas directas a los sectores más afectados (las industrias de uso intensivo de energía como el acero o la automoción, el transporte público o la distribución de mercancías, el sector agrícola o la pesca) y disuadir el consumo privado de combustible. Porque de eso se trata. Europa está en guerra, aunque las bombas cagan a 3.7000 kilómetros, y toca asumir un coste por defender nuestros derechos y libertades.

 

¿Puede el Gobierno permitirse seguir improvisando medidas e ignorar las propuestas económicas de un partido de la oposición claramente reforzado por la victoria de este último en Andalucía? Hay tres motivos por los que podría seguir haciéndolo. La fuerte subida de la recaudación por IVA debido a la subida generalizada de los precios al consumo, que ha elevado a 97.000 millones de euros los ingresos fiscales hasta mayo, un 19% más. La entrada de dinero de los fondos europeos NextGen, aprobados para superar los efectos de la pandemia, y que suponen un ingreso extra de 77.000 millones de euros en ayudas directas y 70.000 en forma de créditos blandos. Y la voluntad mermada de los habituales países acreedores y más rigurosos fiscalmente, con Alemania a la cabeza, de ejercer el control sobre el gasto de esos fondos, desbordados como andan con la gestión de su potencial desabastecimiento de gas ruso, del que su economía depende en casi un 65%, y con la inflación en unas tasas insoportables para el país europeo con más fobia al aumento de los precios dado su pasado reciente.

 

«Hay mucho dinero para gastar y poco tiempo», decía la semana anterior la ministra portavoz del Gobierno y ministra de Política Territorial, Isabel Rodríguez. Más allá del riesgo que esta declaración entraña al poder perder España la oportunidad de transformar su economía con el maná europeo, es el mensaje opuesto que debe lanzar el Gobierno a unos mercados financieros que se han están deshaciendo de los bonos soberanos de los países periféricos con mayores desequilibrios fiscales. El resultado ha sido una subida de interés de los tipos a los que el Estado español financia su déficit. El BCE, mientras, intenta desesperadamente evitar una nueva fragmentación de la eurozona. Su presidenta Christine Lagarde trata de imitar a su predecesor, Mario Draghi y anuncia también que hará whatever it takes para evitar esa divergencia. Pero el contexto inflacionista limita su margen de maniobra y mercado espera aún una fórmula que dé credibilidad a su advertencia.

 

Estar bajo el paraguas de la UE nos permite estar en una situación mucho más amable que la de hace 37 años. Pero los desequilibrios amenazan con seguir creciendo. Como demuestra la evolución de la inflación subyacente, que es lo peor del dato publicado esta semana por el INE. Está en el 5,5% (seis décimas más que en mayo y 3,1 puntos más que en enero). Es la tasa que marca la tendencia de los precios, al margen de los componentes más volátiles como la energía y los alimentos y que será más difícil de doblegar sin riesgo de entrar en una recesión.

 

¿Corregirá la inflación su tendencia? Juan Manuel Rodríguez de Poo anunció esta semana su dimisión al frente del INE después de que el Ejecutivo cuestionase los datos del IPC y el PIB. ¿Bajará el primero y subirá el segundo a partir de ahora? No es descartable que los nuevos responsables introduzcan algunos retoques en el cálculo de estos índices. Es lo que ha venido reclamando el Gobierno al Instituto desde que los datos publicados por el mismo sobre el crecimiento y la inflación le resultan adversos. La tozuda realidad ha de amoldarse a sus intereses. En ese empeño, ¿qué otras entidades u organismos pueden estorbarle aún? ¿La AIReF? ¿El Banco de España presidido por un Pablo Hernández de Cos que es constante blanco de las críticas de los socios podemitas?

 

Unos socios que ya han avisado que no apoyarán el aumento del presupuesto en el gasto de defensa que persigue Sánchez. Ante sus socios de la OTAN, el presidente se ha presentado España como un miembro leal y fiable. Pero el martes se sentará en un Consejo de Ministros con varios miembros contrarios a la Alianza y al envío de ayuda militar a Ucrania. Ni siquiera la adhesión voluntaria al pacto atlantista de dos países progresistas como Suecia y Finlandia, les baja de la burra. No. Es preferible seguir con la pretensión, bastante obscena ante el genocidio del pueblo ucraniano, de ser los guardianes de la moral cuando son los campeones de la polarización. El general Gutiérrez Mellado ya se lo advirtió a Felipe González: «Debajo de los rescoldos sigue habiendo fuego». Y desgraciadamente, políticos que hoy lo siguen explotando. Son los responsables de que los pactos necesarios para capear unidos el otoño negro que se avecina estén más lejos de lo que desea y merece una ciudadanía, quiero pensar, mucho más razonable que su clase política.

 Por Juan Pardo

juanpardo15@gmail.com

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Los populistas de Vox quieren que España termine peor que Ucrania

 


Los populistas de Vox quieren que España termine peor que Ucrania.

24 horas, después de la pretendida salida de Vox de la OTAN, la milicia bolivariana con dinero y armamento de Irán y Marruecos con dinero y material bélico de desechos estadounidenses. España sería asolada sin poder de réplica. Si todos los magrebíes que “están legal o ilegalmente” Toman una piedra o un palo, en 30 minutos Ceuta y Melilla pasan a ser sometidas por la Ley de Marruecos.

En relación con Ucrania, creo que VOX está cometiendo el grave error de olvidar la posición y los intereses de nuestro país. Lo hacen todos los partidos, por supuesto también la pandilla de Podemos, que se opone a la OTAN, pero no por interés de España, a la que intenta destruir, sino por afinidad  con las tiranías.  Pero predomina la supeditación ciega a las versiones interesadas  de la OTAN, es decir, de EEUU e Inglaterra.  El problema de fondo es la ausencia de una política internacional en España desde hace muchos años. Esa ausencia se manifestó con crudeza en los fervores de Aznar por la invasión de Irak, fervores que derivaron internamente en la victoria electoral de Zapatero, con una progresiva  involución antidemocrática y creciente disgregación regional.

Y ahora VOX ha adoptado una actitud de entusiasmo casi  infantil por la versión interesada de la OTAN. Sugiero a sus militantes disconformes que escriban a los dirigentes una nota más o menos como esta:

“En relación con la guerra de Ucrania, España no tiene ningún conflicto con Rusia. Sí lo tiene, en cambio, con los países líderes de la OTAN, Usa e Inglaterra, uno de los cuales invade  Gibraltar, un punto estratégico, en humillación permanente a España; y el otro mantiene en nuestro territorio bases militares que debieran haber desaparecido una vez caída la URSS, y que nos hacen blanco de misiles en una posible guerra general.

“La OTAN, además, no cubre las ciudades españolas de Ceuta y Melilla, lo que demuestra que para EEUU e Inglaterra son en realidad ciudades no españolas, que antes o después pasarán a Marruecos

“No entramos en las propagandas sobre si Putin es o no un tirano. En todo caso será un problema que deben resolver los rusos, no nosotros, que en democracia no somos modelo para nadie. Y que además sí tenemos a nuestras puertas a un tirano que amenaza imitar a Inglaterra con Ceuta y Melilla, y que sin embargo es considerado aliado y protegido por Usa, Inglaterra y Francia.

“En principio, en la guerra de Ucrania no se juega ningún  interés que nos afecte, pero su prolongación, buscada abiertamente por  Kíef y por la OTAN, sí puede volverse peligrosa para España, aparte de destruir cada vez más a la propia Ucrania. Pues cuanto más dure, mayores serán los riesgos  de que degenere en guerra general europea, incluso nuclear.

“Por todo ello, lamentamos que los dirigentes de VOX hayan olvidado de pronto la posición e intereses de España para supeditarlos a los de potencias cuya política humilla constantemente a nuestro país. Y esperamos que esa actitud se modifique, ya que VOX ha despertado la adhesión de millones de españoles precisamente por defender en otros terrenos los intereses de España frente a los demás partidos”.

Si Rusia bombardea Ucrania, también lo hará con Europa. La guerra está servida.

 


Ucrania está a punto de ser víctima de un previsible crimen internacional de agresión del Estatuto de Roma de la Corte Penal Internacional. Y a continuación su población civil está a punto de ser víctima de previsibles crímenes de guerra y contra la humanidad.

 

La Grozni completamente arrasada bajo las bombas – literalmente y hasta no dejar piedra sobre piedra en su centro – , las fosas comunes chechenas, las desapariciones forzadas, las violaciones de mujeres, etc, etc, todo ello que ya vimos sobrecogidos allí, ilustran muy bien lo que para el Kremlin es una guerra a gran escala y de ocupación, y son el testigo mudo que nos advierte contra un conflicto encarnizado y de resistencia, que será luchado palmo a palmo de terreno.

 

Eso es exactamente lo que está a punto de pasar, delante de nuestros ojos. Y eso es ante lo que estamos guardando un espeso y ominoso silencio en el mismo país en el que, por cualquier asunto menor, nos montamos una polémica nacional en twitter.

 

Más de 40 millones de seres humanos inocentes –una población total muy similar a la de España–, muchas de cuyas vidas están ahora a punto de ser truncadas y a punto de sufrir el brutal impacto y trauma de bombardeos, crímenes y violencia a su alrededor, y que les destrozará y les cambiará para siempre. Incontables los refugiados de la inmensa catástrofe humanitaria que se desencadenará.

 

No se trata de ningún «conflicto» bilateral en Ucrania con Rusia. La actual «crisis» no es un problema de «dos países» en una dinámica de enfrentamiento como sí pueda serlo, por ejemplo, el escenario en Cachemira. No. El caso ucraniano es del todo artificial y unilateral.

 

Lo único realmente “conflictivo” aquí es el conflicto que resulta tener, pero consigo mismos, una élite de dirigentes rusos nacionales y radicalmente nacionalistas y etnicistas, profundamente belicistas y agresivos, y aferrados a una visión del mundo de hace 50 años. Y todo ello sin necesitar de más conflictividad externa, o añadida, que la que ellos mismos se orquestan, y retroalimentan, y para ir urdiendo el discurso de justificación de lo que saben muy bien que tienen decidido ya desde el principio.

 

Y no se trata de «Rusia» en general, y esto hay que distinguirlo claramente, sino de un gobierno nacional concreto y que no es posible caer en la falacia de calificar como «gobierno democrático», pues es bien sabido que en ningún caso lo es, ni se comporta como tal.Un gobierno una y otra vez señalado por incontables, sobrecogedores, escenarios internos de graves violaciones de derechos humanos de su propia oposición democrática. Criticado internacionalmente ante asesinatos aún no esclarecidos de rusos dignos y valientes como la periodista Anna Politkóvskaya, tiroteada en su propia casa, o la desaparición forzada y asesinato de la defensora de derechos humanos Natalia Estemirova, o la recentísima disolución de la ONG de derechos humanos ‘Memorial’, o la brutal persecución de los colectivos LGTBI, etc, etc. Etc.

 

Unas autoridades una y otra vez dejadas en entredicho por el Tribunal Europeo de Derechos Humanos: el Estado más condenado, con diferencia, de todo el Consejo de Europa.

 

De modo que lo cierto es que a la sociedad democrática rusa ya le hemos fallado desde la Unión Europea, al hacer verdaderamente demasiado poco para ayudar a sus propios líderes democráticos y defensores de derechos humanos internos, para defender la vital pluralidad de sus propios medios de información internos.

 

Y habiendo fallado primero ahí, y ante la consiguiente escalada de cosas (nada de esto sería ni planteable con un sistema y contrapoderes democráticos internos reales en Rusia) ahora estamos también a punto de fallarles a decenas de millones de ucranianos del mismo modo, llegada la hora de la verdad.

 

Y con ello la situación de la seguridad europea se seguirá agravando dando un nuevo salto cualitativo, y los auto-conflictivos líderes del Kremlin se tornarán aún más auto-conflictivos y agresivos (no menos, sino más: el «apaciguamiento» con los auto-conflictivos nunca funciona, eso, como mínimo, lo teníamos que haber aprendido de una vez y para siempre en Munich en Septiembre de 1938).

 

Y por eso en Polonia, o en los Estados del Báltico como Finlandia, Suecia, o Letonia, saben muy bien que ellos están a punto de tornarse también, repentinamente – y quieran ellos o no –, muy «conflictivos» en breve. Que van detrás.

 

Winston Curchill se lo espetó con demoledora claridad al «triunfante» Chamberlain que acababa de entregar a su sacrificio a los checoslovacos en la ciudad bábara: «Os dieron a elegir entre el deshonor o la guerra, elegísteis el deshonor y ahora tendréis la guerra ».

 

La entrega de Checoslovaquia no iba a ser lo que «apaciguara» Europa, sino lo que iba a terminar de catapultarla peligrosamente hacia otra guerra que iba a ser ya mucho más difícil de evitar.

 

Todo presunto crimen de agresión en ciernes contra Ucrania, en cambio, aún puede ser evitado. Y con éste cualquier otra previsible deriva posterior.

 

De modo que cada vez que hablamos del «conflicto» en Ucrania estamos enmascarando la realidad de las cosas y nos estamos haciendo un flaco favor a nosotros mismos como europeos en relación al, actual, muy auto-conflictivo Kremlin (que no Rusia).

 

Y cada día que pase sin que haya una verdadera reacción, plenamente creible, de la Unión Europea y la OTAN en la defensa de Ucrania, estaremos asistiendo a la crónica de una inmensa tragedia anunciada mientras con el correr de las horas el Kremlin sigue adentrándose – el solito –, más y más, en el auto-frenesí de su propia auto-escalada y auto-conflicto. Pero es que, además, nos estaremos poniendo en un peligro mucho más real a nosotros mismos y al conjunto de toda Europa a continuación.

 

No repitamos en Enero de 2022, con Ucrania, el mismo error que ya cometimos en Septiembre de 1938 con Checoslovaquia.

 

La Unión Europea y la OTAN aún tienen la capacidad de frenar todo esto con un despliegue efectivo de fuerzas de paz sobre el terreno en el este de Ucrania pactado con el gobierno ucraniano. El mismo gobierno democrático y legítimo que aún puede, y debe, recibir con normalidad la asistencia militar y armamento para su defensa al que tiene legítimo derecho como Estado soberano.

 

Y dense paralelamente pasos firmes, y reales, para la entrada de Ucrania en la OTAN. Y para culminar definitivamente su anhelada entrada en la Unión Europea. Es decir: defender de verdad a Ucrania y sin dejar ni un sólo resquicio de duda al respecto.

 

La mejor oportunidad de exorcizar una nueva y devastadora guerra en Europa en el medio plazo es ahora, convirtiendo, pero de verdad, el cálculo del coste de una guerra de agresión contra Ucrania en una factura demasiado alta que ni tan siquiera el tan auto-conflcitivo gobierno ruso se pueda permitir en este momento. Y eso pasa por el despliegue de tropas de paz internacionales, dispuestas para defender a Ucrania, y por el rearme del propio gobierno ucraniano.

 

El poder interno del también muy auto-conflictivo Adolf Hitler en el año treinta y ocho era también inmenso, sí, pero aún no era absoluto. Fueron precisamente «éxitos» como el de la no defensa europea de Checoslovaquia – cuando en realidad Alemania aún no hubiese podido permitirse en ningún caso forzar una guerra a tal escala y con tales implicaciones –, lo que terminó de poner el país en sus manos y aplastar, definitivamente, todo resquicio de oposición democrática interna. Y a partir de ahí la deriva belicista y totalitaria alemana era mucho más inevitable. Aprendamos por una vez de la historia.

 

No es nada fácil, no está exento de altos costes ni de riesgos, pero es la mejor opción que aún seguimos teniendo en nuestras manos ahora que la invasión aún no ha comenzado. Y lo que desde luego no podemos hacer es callar y permitir todo ello sin más. Esa es la defensa real, de sus vidas y derechos, de sus familias, que esos más de cuarenta millones de seres humanos inocentes merecen obtener con urgencia de la Europa democrática. Esa es la línea roja que tenemos que trazar junto al pueblo ucraniano en Ucrania: si les bombardean a ellos nos bombardean a nosotros, bombardean a todos los europeos.

 

Y después defenderla con todo y hasta las últimas consecuencias si los violentos que se han hecho con el Kremlin se atreven a cruzarla. Los derechos humanos se defienden desembarcando en Normandía.

A mi, Pedro Sánchez, no me gusta por....

 


No me gusta Pedro Sánchez, en primer término, por su carácter de persona arrogante y avasalladora en la oscuridad que miente compulsivamente. Los sanchologos le han contado más de 80.000 mentiras, deformaciones de la realidad o post-verdades en lo que va de año.


No me gusta Pedro Sánchez porque en un debate civilizado no se grita no se interrumpe al adversario constantemente, sino se aportan ideas. Esa postura o forma de razonar sus ideas está bien en la Sexta, una cadena que vive de la mentira, el narco y el yihadismo. Cuando contesta, sea cual sea la pregunta contesta lo mismo.

 

No me gusta Sánchez porque prefiere aliarse a la chusma bolivariana y apartar a la OTAN, no por él, sino porque se lo ordena su “dueño” Pablo Iglesias. La justicia española ha debido entregar a Pablo Iglesias como demanda el Gobierno de Bolivia y el no hacerlo nos va a costar un grave disgusto con EEUU. Ahora, Trump con el COVID, las elecciones….

 

No me gusta Pedro Sánchez –primicia- porque está considerando la venta de Cataluña. Es muy farragoso eso de los referéndum, los lazos, …. Si leéis detenidamente, la India se vendió por un precio simbólico, ¿Por qué Cataluña, no?

 

No me gusta Pedro Sánchez porque todo lo despótico que es con el PP, resulta lo contrario con Rufián, Zapàtero o Puigdemont. Los tres tienen carpeta abierta por su antiespañolismo.

 

No me gusta Pedro Sánchez porque piensa que todos los españoles somos tontos. Realmente, los únicos faltos o con neuronas dañadas es su séquito. En España no faltan médicos, sobran políticos de la ultratumba bolivariana. Que un consejo de ministros llegue a deducir que en dos años, nuestra deuda estará a niveles asequibles es como para llorar. Supongamos lo imposible, en 2021 creceremos el 5% -No lo estima ningún país de UE- supondrían 70.000 millones de euros y tenemos que pagar 130.000 millones solo de la deuda viva que heredamos de Zapatero.  

 

No me gusta  Pedro Sánchez, porque no respeta a las personas –véase caso Madrid- El control del coronavirus depende de las comunidades, el control del coronavirus depende del Gobierno,… A eso se le denomina pillaje y villanía, locamente premeditado por una serie de bigardos que de vez en cuando se reúnen para terminar dando un  resumen de mentires que llaman consejo de ministros.

 

No me gusta Pedro Sánchez, por lo bondadoso que es con los pobres e inmigrantes, para a posteriori sus bondades son promesas o mentiras.  

 

No me gusta Pedro Sánchez, porque un presidente del Gobierno del Reino de España no puede falsificar un Curriculum Vitae.  Debe ser absolutamente pulcro en sus anotaciones en la página de transparencia del Gobierno.  


No me gusta Pedro Sánchez porque defiende el nacionalismo que es el origen de las guerras. Porque creo que la función de un presidente de Gobierno es unir a la sociedad y me parece que estamos ante un racista y supremacista de la peor calaña.


Por último, no me gusta Pedro Sánchez, porque con la reforma judicial está preparando un golpe de Estado. Quiere nombrar a su libre criterio a jueces y fiscales….además, los ascensos militares los otorga el ministerio, no el escalafón militar.

Putin, víctima 299 del MH17.


   
Putin tiene bien claro que ninguna potencia militar, le va a plantar cara o se va rebelar contra su salvaje terrorismo. Además cuenta con el apoyo de Yihadistas y Talibanes. Por tanto, le importa un cero la opinión de USA o la UE. 


Lo que si es cierto y esto le va a hacer mucho daño, es el más que previsible embargo comercial que le espera. Putin, sencillamente, es un loco dirigido por 20 mafiosos acaudalados de la antigua URSS que más pronto que tarde le pegarán un tiro. A los dueños de Rusia, no le interesa para nada el terrorismo y mucho menos tener como aliados a yihadistas, sencillamente son muertos de hambre. Los no más de 20 supermillonarios rusos con sede en Londres, ya advirtieron a Putin que se olvidara de Ucrania y que fuese abriendo camino al mercado de Occidente. Lo de China es un burro volando. Este solo este ha sido el móvil por el que ha derribado el avión MH17, solo para plantar cara  a sus jefes con el apoyo de Pakistán, Irán y cuatro raspalindes que ha ido encontrando por el camino.

Los rusos,  por regla general, son de sangre fría, pero certeros a la hora de matar, de modo que Putin tiene las horas contadas.

El pueblo ruso está hasta los mismísimos cojones de pasar calamidades con postre de miseria. El sueldo medio de un trabajador ruso no llega a 100 euros/mes y las potencias londinenses pensaban doblarlo para triplicarlo en dos años. ¿Ahora qué, Putin o los “””jeques””” de Londres?. Por otro lado, los rusos pobres o ricos, no quieren ver ni en pintura a los árabes. La verdad, los árabes,  no se quieren ver ni ellos.

De modo que el coste de la vida de Putin ha sido de 298 personas muertas que pronto serán 299.  

Lamentable el cómplice silencio de la ONU y la OTAN. Pero, posiblemente, ellos lo tengan más claro que yo.


Acto seguido obligarán a que dimita Obama y su plebe, para poner a los fundamentalistas musulmanes en su lugar de descanso.  Ya está bien de tolerantes contables con aquello "de si uno a matado más que el otro". Lo cierto y verdad es que mueren personas ajenas a Dios, Alá, Mahoma y hasta de Viriato. Nadie puede poner precio ala vida de otro, por tanto todos se tienen que adaptar a las reglas de la humanidad. 


Versión rusa de última hora. Los posibles indicios de un misil aire-aire

Primero. Como hemos indicado, los EEUU tienen un sistema del control del espacio análogo al ruso СПРН. Los satélites americanos y los radares, establecidos en Europa, vigilan también todo que vuela, se mueve y navega. Y los representantes de la inteligencia americana han declarado ya que han fijado el lanzamiento del cohete "tierra-aire" que impactó el Boeing malayo. Pero no han dicho cuál es el punto de lanzamiento. Han dicho que «no podían determinarlo» informó la edición The Wall Street Journal. No puede ser verdad. Probablemente, los americanos no quieren decir públicamente el lugar del lanzamiento del cohete. ¿Por qué?
Segundo. Una hora después de la caída del Boeing, Vladímir Putin llamó a Barack Obama. Después de esto, las noticias no oficiales en los EEUU y la CE cuentan la tragedia del vuelo MH17 malayo como "el accidente". Probablemente, en la conversación Putin comunicó a Obama que Rusia ha fijado exactamente quién, dónde y que han disparado contra el MH71. Además Rusia está segura que EEUU tiene también datos análogos. Es decir: «sabes que sé que sabes». Por eso Obama se niega a apoyar de repente la versión de las marionetas kievianas y decide ser«exclusivamente cauteloso en las conclusiones».

Uno de los pocos videos de la caída del MH71 nos indica varias cosas:

Aparentemente, el avión no explota en el aire. Es derribado y estalla al estrellarse contra el suelo.

No se observa en el cielo la estela de ningún misil como la que dejaría un Buk  M1.

La descomprensión del fuselaje. Esto explicaría porque aparecieron cadáveres prácticamente desnudos y enteros. Así lo explica el experto en seguridad aérea Alan Diehl en Daily Intelligencer': "El hecho de que no lleve ropa puesta, podría significar que [el pasajero] probablemente fue expulsado del avión o que se produjera un fuerte golpe de viento de cientos de kilómetros por hora que le hiciera caer del cielo", declaró Diehl, que ha trabajado como investigador para la Junta Nacional para la Seguridad en el Transporte, la Administración Federal de Aviación y la Fuerza Aérea de EE.UU.


De los restos del avión se han publicado fotografías de trozos de las alas con señales de impacto de varillas propias de los cohetes aire-aire.