miércoles, 30 de mayo de 2018

Cuando el poder necesita agallas. Pedro Sánchez, Pte de Gobierno; Gabriel Rufián, ministro de defensa; Carles Puigdemont, ministro de AAEE....




Ya lo decía en este blog. Pedro Sánchez hará que Zapatero sea inmaculado. Todo apunta, a menos que dimita Rajoy, que habrá Gobierno de coalición con 4 superMinistros y 16 Ministros. 3 SúperMinistros y 7 Ministros para el PSOE. Un súper y 5 Ministros Podemos y un Ministro para cada una de las fuerzas de apoyo.

Vicepresidente y súper: Pablo Iglesias.
SúperMinistra de Justicia: Margarita Robles.
SúperMinistro de educación: Pablo Echenique
Ministro de defensa: Gabriel Rufián.
Ministra de Administración Local: Manuela Carmena.
Ministro de Asuntos Exteriores: Carles Puigdemont

Hay otros nombres que se están barajando dentro de cada partido, pero Podemos pide otro ministerio que, al parecer, se le concederá, total 21 ministros muy comprometidos con la causa, o sea, España.  

Pero el presidente del Gobierno, Mariano Rajoy, tiene en su mano un mecanismo para evitar que el Congreso apruebe la moción de censura contra él en caso de que Pedro Sánchez recabe los apoyos suficientes para desbancarlo. El jefe del Ejecutivo puede, antes de que se inicie la votación en la Cámara baja, presentar su dimisión. La renuncia al cargo haría innecesaria la moción de censura, que decaería automáticamente, y activaría el mecanismo de investidura de un nuevo presidente del Gobierno previsto en el artículo 99 de la Constitución.

De modo que el presidente y los ministros se mantendrían en funciones hasta que el Congreso elija un nuevo jefe del Ejecutivo. El mecanismo es el mismo que se produce tras las elecciones generales. El Rey volvería a llamar a consultas a los líderes de los grupos parlamentarios para proponer a un candidato, que debería presentar un programa y solicitar la confianza de la Cámara. Si obtiene mayoría absoluta en la primera votación, sería nombrado presidente. En caso contrario, pasadas 48 horas se sometería a nueva votación en la que bastaría la mayoría simple para alcanzar el cargo.

Es la misma fórmula que invistió en 1981 a Leopoldo Calvo-Sotelo, de UCD, tras la renuncia de Adolfo Suárez. En la primera votación se perpetró el golpe de Estado del 23-F.

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