El levantamiento de las
sanciones a Irán, solo beneficia a EEUU. El negro Obama es otro bolivariano.
Casi nadie pone en duda de que Irán es la Mamá económica del terrorismo
mundial, ahora que volverán a tener dinero, volverán a ayudar a terroristas
metidos a políticos. Por ejemplo, Podemos en España, el kristerismo argentino,
el chavismo venezolano y la yihad.
Efectos económicos
al margen, importantísimos para Irán y
el resto del mundo, ese levantamiento de sanciones llegará en un momento
crucial de la historia política iraní. Tras dos años de Gobierno con los
moderados del ayatolá Rohaní en el poder, el país deberá decidir el mes que
viene si les da también una mayoría en el Parlamento. Pero en febrero se
celebran otras elecciones todavía más importantes: las que permitirán renovar
el Consejo de Expertos, un órgano extremadamente poderoso que, entre otras
cosas, tiene la potestad de elegir al líder supremo del país. En estos momentos
ese puesto lo ocupa Alí Jameneí, un ultraconservador, pero sus problemas de
salud hacen presagiar que pronto tendrá que ser reemplazado. Para los moderados
es una oportunidad de oro. En medio del entusiasmo general por el acuerdo
nuclear y el levantamiento de sanciones, es posible que logren una buena
presencia en este comité en el que siempre han estado en minoría. Es menos
probable que, cuando llegue el momento, logren colocar a uno de los suyos como
líder supremo, pero la esperanza de los moderados es que, al menos, puedan
impulsar una reforma del puesto para el que suceda a Jameneí no disfrute del
mismo poder casi ilimitado, y ampliar así el espacio del Gobierno y el Parlamento.
De igual forma que el levantamiento de sanciones a Irán puede
tener esos efectos positivos en su política interna, no garantiza que la
situación en Oriente Medio vaya a mejorar. Podría ser incluso al contrario.
Arabia Saudí lleva ya tiempo embarcada en una agresiva campaña de contención de
Teherán en toda la región que le ha llevado a invadir Bahréin, a bombardear
Yemen, a incitar la rebelión de los suníes en Irak y sobre todo a financiar y
apoyar a los yihadistas de Siria contra el Gobierno de Al Asad, aliado de Irán.
El levantamiento de sanciones no hará sino exacerbar la paranoia de Arabia
Saudí, no solo porque teme verse ante un Irán liberado de las ataduras de las
sanciones sino también porque le inquieta su acercamiento a Washington, por
pragmático y limitado que sea. Si Riad radicaliza aún más su política exterior,
las consecuencias, desgraciadamente, las pagarán en Siria, Yemen, Líbano o
Irak. Es una de tantas paradojas de esta región del mundo. Cuando se trata de
Oriente Medio, incluso la distensión puede acarrear más tensión y los esfuerzos
de paz, más guerra.


No hay comentarios:
Publicar un comentario