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Los socios de coalicción de Sánchez ladran, pero no le dejarán caer. Aún quedan dos años de mamandurria.

 


El pleno sobre la corrupción ha servido para comprobar que los socios de Sánchez no le van a abandonar. Si se hubiera atrevido a plantear una cuestión de confianza, la habría ganado.

De hecho, en la sesión se ha hablado más de la corrupción del PP que de la que afecta al presidente del gobierno y a su partido. En un momento de su contra réplica, Sánchez, venido arriba, proclamó: "Mi gobierno y el de Rodríguez Zapatero han sido los más limpios de la democracia". Vengativo, como es, no desaprovechó la ocasión de darle un repaso a Felipe González por los casos que afectaron a sus gobiernos.

La intervención inicial de Sánchez no tuvo mucha enjundia. Volvió a pedir perdón, a lamentarse de los casos de Santos Cerdán José Luis Ábalos, dos casos en un partido de más de cien mil militantes, y lanzó un paquete de medidas muy rimbombantes, como si en este país no hubiera ya una legislación suficiente para sancionar a las empresas que pagan comisiones.

El problema que tiene Sánchez es que carece de crédito para que nos aceptemos que está decidido a acabar con la corrupción. No sólo porque eligió a dos de las manzanas podridas del PSOE justo para los puestos donde se fabrican las corruptelas: la secretaría de organización del partido y el Ministerio de Fomento. También porque ha sido su gobierno el que ha legislado para rebajar un delito tan ligado a la corrupción como la malversación. A cambio de siete votos. También porque él y su gobierno no han parado de arremeter contra los jueces, que son los que determinan si se han producido delitos relacionados con la corrupción. También porque ha sido él y su partido los que han puesto en duda la labor de la UCO de la Guardia Civil, que, como policía judicial, investiga los casos de corrupción. También porque ha sido él y su gobierno los que han descalificado, los que han cortado la financiación, de los medios que han sacado a la luz casos de corrupción que han llevado, por ejemplo, a la imputación de su esposa (Begoña Gómez) o de su hermano (David).

¿De verdad alguien sensato puede creer que el mismo Sánchez que ha hecho todo eso puede ser el hombre que limpie de corrupción su gobierno y su propio partido?

Los socios del Gobierno gesticulan, pero no dejarán caer a Sánchez. Apoyarle les sale muy rentable

Ni él mismo se lo cree. Pero la fortaleza de Sánchez reside precisamente en que goza de una mayoría parlamentaria que le permite resistir a pesar de que la basura le llega hasta las cejas. Fue vergonzoso. Yolanda Díaz -que es vicepresidenta- habló de la corrupción como si no fuera miembro del gobierno. Para, al final, decir que cree en la inocencia de Sánchez. ¿Qué decir de Rufián o de Aizpurúa? Y el PNV, como siempre, en su papel. La representante de Junts, Miriam Nogueras se permitió el lujo de hablar de la corrupción de los dos grandes "partidos españoles", como si Jordi Pujol fuera San Jorge y el 3% un mal sueño.

Si alguien de otro país hubiera asistido a esta sesión tendría difícil decidir a quién se estaba juzgado en la Cámara. Pero, aún más, llegaría a la conclusión de que el PSOE y sus socios lo que no quieren son elecciones, porque están seguros de que las perderían.

Queda el poso de que subyace en algunos partidos es el miedo a la democracia. Se conforman con lo que hay, aunque sea apestoso, porque lo que vendría, afirman, sería mucho peor.

Quieren asustar a la gente con el fantasma de la derecha y la ultraderecha, el retroceso de las libertades, la vuelta del machismo (que se lo digan a las militantes del PSOE o a la empleadas de Moncloa), etc. Pero, la realidad es mucho más pueril. Lo expresó con toda claridad Rufián una mañana en los pasillos del Congreso: "Dure un mes o dure dos años, hay que aprovecharlo". Esa es la cuestión. Mientras el país pierde crédito, mientras se van sabiendo cada vez más cosas que nos ponen los pelos de punta, otros hacen sus cuentas. Un Sánchez débil es un chollo que no van a volver a encontrar. Por ello no tienen inconveniente en convertirse en cómplices.

Así que, después de esta sesión, sólo confío en que la UCO, los jueces y los periodistas sigan, sigamos haciendo nuestro trabajo. Esa es la única esperanza de que se produzca un cambio.

La izquierda española pide el relevo sin prisas de Pedro Sánchez y su banda.



 Pedro Sánchez no puede seguir abusando de sus socios de Gobierno. Sobre todo, el Partido Comunista, enquistado en Sumar, está que trina. En el diario digital Vozpópuli, Gonzalo Araluce restriega por la cara de la extrema izquierda la nueva actividad militar de los cazas F-18 de España junto a los G-550 de Israel en las maniobras militares desarrolladas durante doce días en la base griega Andravida.

El presidente del Gobierno certificó que la colaboración con Israel se reducía a cero y Yolanda Díaz Iscariote aceptó la afirmación de Pedro Sánchez y su explícito compromiso. No ha sido así. El inteligente diputado de Izquierda Unida, Enrique Santiago, ha exigido al Gobierno explicaciones serias sobre la anomalía detectada por los servicios de Sumar.

Tanto va el cántaro a la fuente que está en trance de romperse. Al Partido Comunista y a otros varios de extrema izquierda refugiados en Sumar les interesa mucho que la coalición gubernamental permanezca con su cuota de poder para los ultraizquierdistas. Pero no a costa de que Pedro Sánchez les lidie con la mano izquierda y les comprometa ante sus electores.

Difícil saber lo que va a ocurrir con la contienda abierta. Lo probable es que el sanchismo desarrolle alguna fatigada explicación y que Yolanda y su séquito acepten. Pero se acercan las elecciones y no se puede descartar que la extrema izquierda, sobre todo la del Partido Comunista, considere que ha llegado el momento de escindirse de una alianza tan frágil y engañosa.

Las navajas cachicuernas están en alto. Y antes de que brillen sus aceros se espera que el Gobierno dé una explicación y consiga aplacar la ira que la nueva colaboración hispano israelí ha levantado.

YOLANDA DÍAZ ISCARIOTE, EN LA ENCRUCIJADA.

 


YOLANDA DÍAZ ISCARIOTE, EN LA ENCRUCIJADA

Luis María ANSON

Pablo Iglesias pasó de una manifestación callejera a cosechar más de 5 millones de votos y 69 congresistas. Se convirtió después en vicepresidente del Gobierno e impulsó la unidad de la política a la izquierda del PSOE con Sumar. Mantuvo siempre la independencia en el Gobierno de coalición y consiguió imponer al PSOE sanchista muchas de las iniciativas tomadas desde la izquierda radical. Cuando las encuestas daban a Podemos cero escaños frente a los siete de los que disponía en la Asamblea de Madrid, decidió desembarcar y la realidad es que consiguió diez, aunque Gabilondo resultara derrotado por Isabel Díaz Ayuso.

Pablo Iglesias, que había creado a Yolanda Díaz, la designó al frente de Sumar, pero su sucesora, en lugar de mantener la independencia frente a Pedro Sánchez, se entregó al líder sanchista con perfumes y bagajes, traicionando a Pablo Iglesias. Alguien la llamó certeramente Yolanda Díaz Iscariote. La pobrecilla creyó que engrandecería a Sumar con su presidencia y el resultado ha sido lo contrario. Sumar se ha resquebrajado y no representa nada o muy poco ni en el Gobierno ni ante la opinión pública. Yolanda Díaz Iscariote ha dado personalmente bastantes pasos a un lado. No es suficiente. Si la izquierda radical pretende unirse de nuevo, Yolanda Díaz Iscariote debe dimitir e irse a su casa como una militante más. La traición a Pablo Iglesias ha sido la más rotunda que se ha producido a lo largo de la democracia española. Yolanda no puede continuar, salvo que Pablo Iglesias la perdone.

Sin Podemos, Sumar tiene cerrados los horizontes electorales y se puede descomponer. Con Podemos, tal vez se restaure en parte el antiguo poder de la izquierda radical. Las espadas están en alto. Ione Belarra sabe muy bien lo que tiene que hacer: mantener la independencia de su partido y la ideología que le hizo triunfar. Yolanda Díaz también sabe lo que tiene que hacer: marcharse. Pero por el momento no parece dispuesta a asumir las consecuencias de su fracaso político.

Más Madrid cesó a la diputada Loreto Arenillas, porque pretendía denunciar un acoso macabro de Íñigo Errejón ¿No lo sabían?

 

Podemos asegura que avisó a Yolanda Díaz de una acusación contra Errejón hace más de un año

El portavoz y secretario de Organización de Podemos, Pablo Fernández, durante la rueda de prensa celebrada hoy en la sede del partido de Madrid.
El portavoz y secretario de Organización de Podemos, Pablo Fernández, durante la rueda de prensa celebrada hoy en la sede del partido de Madrid. | EFE

El secretario de Organización de Podemos, Pablo Fernández, ha afirmado este lunes que pusieron en conocimiento de la vicepresidenta segunda, Yolanda Díaz, el hilo de Twitter de una joven que acusaba al exportavoz de Sumar, Íñigo Errejón, en verano de 2023, al entender que era la persona que podía hacer algo al respecto.

En este sentido, ha eludido desvelar qué respuesta obtuvieron por parte de la también ministra de Trabajo en ese momento, al enfatizar que no van a "abundar" más en esa cuestión dado que lo importante ahora es poner el foco en las víctimas. Así lo ha trasladado en rueda de prensa este lunes, para agregar que Errejón no formaba parte ya de Podemos y que el partido nunca tuvo información de denuncias de violencia machista contra él cuando formó parte del partido morado, cuya militancia abandonó en 2019.

Fernández ha explicado que, dado que formaban parte de la candidatura de Sumar a las elecciones generales del 23J, tuvieron conocimiento de ese hilo de Twitter y que como ellos creen que todas las formaciones sabían de su publicación dado que era algo público y esos comentarios tuvieron entonces tres millones de visualizaciones. Los morados a finales del año pasado rompieron con la formación impulsada por la vicepresidenta segunda

"Lo que hicimos fue poner en conocimiento de la persona a la que creíamos que tenía que conocer ese hilo de Twitter, esa información. Lo que hicimos es comunicárselo a la persona que entendíamos que podía hacer algo al respecto, que era Yolanda Díaz", ha lanzado. De esta forma, ha ahondado que obraron de esta forma porque era lo "oportuno", dado que Díaz lideraba Sumar y que estaba en ese momento en la confección de las listas electorales.

Con ello, ha aludido a los comentarios de una joven en X, que se borraron días después, que relataba tocamientos no consentidos por parte de Errejón en junio de 2023. Entonces las listas electorales de Sumar ya estaban configuradas y Errejón fue el candidato número cuatro por la circunscripción de Madrid.

Más Madrid cesó a una diputada

El pasado sábado el portavoz de Sumar, Ernest Urtasun, remarcó en rueda de prensa que si hubieran conocido antes las informaciones sobre Errejón que surgieron durante esta semana, habría sido cesado mucho antes.

En junio, Sumar retiró de su lista electoral al Senado por Álava al que iba a ser en principio su candidato Aitor Abecia tras conocer que iba a ser juzgado en Vitoria por un delito de violencia machista hacia su expareja y que luego fue absuelto.

Por su parte, Más Madrid cesó a la ya exdiputada Loreto Arenillas por su papel en la acusación contra Errejón de verano de 2023, al alegar que las explicaciones que dio en su día no se ajustaban a la realidad de los hechos. Mientras la exdiputada entregó su acta en la Asamblea de Madrid, anunció que abandonaba el partido y aseguraba que la portavoz de Más Madrid, Manuela Bergerot, conocía el caso en 2023.

A su vez, el secretario de Organización morado ha asegurado que Podemos no tuvo constancia de informaciones ni denuncias sobre actitudes de acoso o violencia sexual por parte de Errejón cuando era afiliado de Podemos. Así, ha reiterado que Errejón hace muchos años que salió de Podemos de "motu propio" para construir otra organización política, en referencia a Más Madrid, y que su partido tiene desde 2017 un protocolo contra acoso sexual desde hace años, dado que su principal interés es que la formación morada sea un "espacio seguro para las mujeres".

Repreguntado sobre si podía informar sobre qué respuesta obtuvieron de Díaz sobre esta acusación contra Errejón, el número tres de Podemos ha insistido en que no iba a comentar más al respecto, dado que es el momento de "arropar" y "acompañar" a las víctimas. Sobre todo cuando hay un intento de criminalizar a las mujeres que han denunciado, como el caso de la actriz, Elisa Mouliaá, la violencia sexual que sufrieron, algo "absolutamente abyecto", "miserable" y "totalmente vomitivo". "Hay muchísima gentuza que lo está poniendo en duda", ha censurado.

Respecto a si creen que el caso de Errejón afecta solo a Sumar o Más Madrid o si por el contrario repercute en toda la izquierda alternativa, Fernández ha respondido que Podemos no está en esa clave y solo se concentra en dar apoyo total a las víctimas.

De hecho, ha asegurado que él enfocaría la denuncia y dimisión del exdiputado como una "rotunda victoria feminismo", que está "cambiando todo" y logrando romper el "manto de impunidad" que hasta ahora existía en muchos hombres que eran poderosos, no solo en política sino también en el ámbito empresarial y mediático, y que se consideraban "intocables".

"Todos aquellos hombres poderosos que hasta hoy han permanecido impunes, pues empiecen a caer uno por uno, sea quien sea, y caiga quien caiga", ha zanjado el dirigente de Podemos.

Podemos y Más Madrid, una secta formada por drogadictos, depedradores sexuales y comunistas de boquilla.


Una alianza entre ladrones y depredadores sexuales

Debatir públicamente los excesos de Errejón no solo no nos despista de «lo importante» sino que lo muestra en toda su vileza, acaso porque lo importante es la gran estafa woke, en tanto que el latrocinio ha existido siempre


Yolanda Díaz quiere limitar los aforamientos y prohibir los indultos a condenados por corrupción.

 

Yolanda Díaz quiere limitar los aforamientos y prohibir los indultos a condenados por corrupción.


Íñigo Errejón y Yolanda Díaz, en el Congreso.

Íñigo Errejón y Yolanda Díaz, en el Congreso. EP

La vicepresidenta segunda del Gobierno, durante una reunión del grupo parlamentario de Sumar en el Congreso ha propuesto, por un lado, reformar la figura del indulto para prohibir que se conceda a condenados por corrupción, y por otro limitar y restringir el aforamiento de cargos públicos, así como desplegar un órgano independiente que evite presuntas tramas corruptas.

Específicamente, Yolanda Díaz ha remarcado que ya "ha llegado la hora" de modificar la legislación que regula el indulto en España para que no se pueda aplicar nunca a casos de corrupción. Tras subrayar que le resulta "llamativo" que esta restricción de la medida de gracia no se haya aplicado ya en España, Díaz ha manifestado que desde el año 1996 se han producido más de 10.000 indultos, y que fue el expresidente popular José María Aznar quien más concedió a condenados por corrupción (139).

También ha apuntado la necesidad de restringir la figura del aforamiento, no solo en la clase política sino en otras instituciones del Estado, hasta llegar a un "número brutal" de aforados, al criticar que se utiliza como una especie de protección extra en casos de corrupción. A su vez, ha reivindicado la creación y despliegue de un organismo independiente para la prevención de posibles conductas corruptas en el ámbito de la administración, dado que es una recomendación del Grupo de Estados contra la Corrupción del Consejo de Europa (GRECO).

En este sentido, Díaz ha manifestado que es necesario salir de la dinámica del 'y tú más' en el que se han enfrascado PP y PSOE a raíz del "Caso Koldo", con reformas destacadas para combatir la corrupción y luchar contra ella "antes de que se produzca". También ha desgranado que esta pregunta trama de mordidas en la compra de mascarillas durante la pandemia es un "bochorno", con unos "golfos" aprovechándose del momento complicado del país, que erosiona la confianza de la ciudadanía sobre la política.

El Gobierno celebra como una victoria su nueva rendición y humillación ante Puigdemont

Pedro Sánchez mira el panel de votaciones en el Senado

Pedro Sánchez mira el panel de votaciones en el SenadoEFE

El Ejecutivo salva dos de sus tres decretos ley gracias a un pacto muy caro con Junts. El agónico pleno certifica que Sánchez preside un Gobierno intervenido por un prófugo de la Justicia

La realidad política superó a la política ficción en el pleno del Congreso de este miércoles, celebrado excepcionalmente en el Senado por obras en el hemiciclo de la Cámara Baja. Un acuerdo agónico entre el PSOE y Junts –otro más– permitió a Pedro Sánchez evitar el desmoronamiento de los tres primeros decretos ley de la legislatura, lo que habría supuesto un mazazo de imprevisibles consecuencias.
No obstante, derrota del Gobierno sí hubo, aunque parcial: cayó un decreto ley de los tres y se salvaron el llamado decreto ómnibus y el de medidas anticrisis. Un mal menor para lo que podría haber sido. «Bien está lo que bien acaba», señaló el presidente a la salida. Además, el PSOE endosó el fracaso sin ningún disimulo a Yolanda Díaz y a su guerra con Podemos. El partido de Ione Belarra –y de Pablo Iglesias– ajustó cuentas con la líder de Sumar tras su ruptura nada amistosa y derribó el decreto ley de la reforma del subsidio de desempleo.
El precio que Sánchez pagó a Junts para que no participara en ninguna de las tres votaciones y favorecer así la convalidación de los decretos ley fue altísimo. Lo de menos es ya el coste para la credibilidad de un Gobierno que, hasta horas antes, negaba la posibilidad de retirar del decreto ómnibus el artículo que pone en riesgo la amnistía, según los de Carles Puigdemont. Por arte de magia, este miércoles accedió a eliminarlo durante la tramitación parlamentaria del decretazo, ya como proyecto de ley.
 
Entre las cesiones del PSOE al partido independentista figura el traspaso a Cataluña de las competencias en materia de inmigración. Pactado con una formación que, hace un mes, culpó a los inmigrantes de los malos resultados de Cataluña en el informe PISA. También figura algo que el PP lleva meses pidiendo al Gobierno: la supresión temporal del IVA del aceite de oliva. De hecho, ésta fue una de las condiciones que los populares pusieron al Ejecutivo cuando el ministro Félix Bolaños tanteó a Cuca Gamarra a principios de semana para conocer su disposición a apoyar, al menos, el decreto anticrisis. La respuesta del Gobierno fue no. A eso y a todo lo demás.
La portavoz de Junts, Míriam Nogueras

La portavoz de Junts, Míriam NoguerasEFE

La rapidez con la que el PSOE ha concedido a Junts lo que lleva meses negándole al PP viene a confirmar, según los populares, la teoría de Alberto Núñez Feijóo: Sánchez nunca ha pretendido negociar nada con el principal partido de la oposición. El propio Feijóo compareció al final del pleno para mostrar su incredulidad. «España no se merece este esperpento de desgobierno», lamentó.

Un Gobierno intervenido

El angustioso pleno que vivieron el PSOE y Sumar este miércoles fue la demostración práctica de que no hay geometría variable posible en esta legislatura. Lo que hay es un Gobierno con 147 escaños y al que le falta 29 para la mayoría absoluta, cuyas decisiones están intervenidas por un prófugo de la Justicia afincado en Bruselas. Sánchez no podrá liberarse de los grilletes de Junts ni siquiera gobernando por decreto ley. Ya no digamos cuando tenga que negociar la aprobación de proyectos de ley, de esos que hay que llevar al Congreso para su tramitación, con enmiendas de los grupos parlamentarios.

El error del Gobierno, que a punto estuvo de costarle una derrota muy grave este miércoles, ha sido iniciar esta legislatura como si nada hubiera cambiado respecto a la anterior. Entonces, el Consejo de Ministros aprobaba decretos ley sin consultar más que con él mismo y ERC, el PNV y Bildu se enfadaban por el «trágala» de Sánchez, pero solo un poco: el presidente casi siempre conseguía camelárselos.

Ni Junts se parece a ERC ni es lo mismo tener a Podemos dentro del Gobierno que fuera

Sin embargo, en esta legislatura han cambiado muchas cosas. En primer lugar, Junts se ha convertido en un socio inevitable. Y Junts ni se parece ni quiere parecerse lo más mínimo a ERC. Ya dijo su portavoz, Míriam Nogueras, durante el debate de este miércoles: «Recuerden que estamos aquí por Cataluña, no por ustedes ni por el Reino».
En segundo lugar, Podemos ha salido del Consejo de Ministros y no ha tardado en demostrar que si quiere hacer daño puede hacerlo. Mucho. No obstante, su guerra no es contra el Gobierno en general, sino contra Yolanda Díaz en particular. Y en tercer lugar, el Ejecutivo tiene enfrente un poderoso bloque de oposición que suma 171 escaños, así que la barrera está muy alta.
Aunque los socialistas trataron de disimularlo, durante la jornada vivieron muchos nervios. No obstante, nunca perdieron la fe, a la fuerza ahorcan. Ahora se entiende mejor por qué el martes la ministra portavoz y el nuevo ministro de Economía pusieron tanto empeño en no molestar a Puigdemont ni desautorizar su propuesta de multar a las empresas que no quieran volver a Cataluña: en paralelo estaban negociando una reforma en la Ley de Sociedades (lo que han pactado finalmente) para incentivar a las empresas que se marcharon durante el procés y ahora decidan volver.
Por la mañana de este miércoles casi nadie estuvo pendiente del debate de los tres decretos ley porque lo importante estaba pasando fuera: el PSOE y Junts cruzaban llamadas y conversaciones lejos de los focos, en un ambiente de máximo secretismo.
Nadie sabía lo que estaba pasando, y de hecho durante horas circuló el rumor de que los siete diputados de Puigdemont habían votado en contra de los tres decretos ley. Fue un comentario críptico del ministro Bolaños a seis minutos del cierre de la votación telemática lo que empezó a cambiarlo todo: «Nos sobran seis minutos», afirmó con una sonrisa en la boca. Horas después se supo que hablaba en serio: les sobraban esos seis minutos, aunque a los socialistas les faltan relajantes para el ritmo cardiaco si la legislatura sigue a este ritmo, como parece.

 

La amnistía, antes de la investidura; el reféndum, después.

Debate de investidura en el Congreso tras el inicio de Feijóo
Cada vez que, de una manera pública, Pedro Sánchez invoca y asegura que todas sus acciones se hallan dentro de la Constitución queda flotando en el aire un agudo aroma de cinismo. Y nadie lo ha expresado mejor que uno de sus turiferarios que escribió como loa que una de sus características que lo definen es que «no se siente concernido por sus palabras, sino por sus objetivos». O sea, que diga lo que diga da lo mismo, hará lo contrario, como hemos visto a lo largo de su trayectoria, desde que tener cerca a Podemos le quitaba el sueño, nunca accedería a la Moncloa, porque era incompatible con sus principios, con el apoyo del independentismo o aquello del «no es no y nunca es nunca» en cuanto a pactar con Bildu. Pedro Sánchez asevera que las decisiones dentro de su partido se toman colegiadamente. Es más, en enero de 2015, en un foro público afirmó que las posturas del partido ya no las decidían entre cuatro. 
 
Cabe preguntarse en qué programa electoral del PSOE figura la amnistía, qué órgano colegiado del partido la ha aprobado, en qué ponencia o resolución de sus congresos fue tratado el asunto, o qué resolución de su ejecutiva o de la comisión federal ha aprobado, propuesto o debatido este asunto, cuyas decisiones ya no se toman entre cuatro. El PSOE dejó el voto contrario a la amnistía, cuando el asunto fue planteado en el Congreso por los consocios de Sánchez. Pero el caso avanza por la pura y simple necesidad de que es el precio que sus consocios actuales y futuros le marcan para que Sánchez pueda seguir subiendo al Falcon.
 
Y en este trance, como hay que buscar perchas para colgar la amnistía, que es precio de negocio entre tratantes, ni siquiera tienen el decoro de no decir memeces: la ministra de Educación y Formación Profesional en funciones y portavoz del PSOE, Pilar Alegría, ha afirmado que las negociaciones con los grupos parlamentarios para la investidura del candidato socialista, que incluye la amnistía, «avanzan de manera razonable». Y dice que la amnistía a los implicados en el «procès» no solo la piden los independentistas, sino varias fuerzas políticas, que suman en total «57 diputados», o sea, una amplia mayoría a la que el PSOE debe ser sensible. ¡57 de una cámara con 350, y casi la mitad en contra.
 
Pero, como le advierten a Sánchez ERC y Junts, la amnistía no es puerto de llegada, sino estación intermedia de lanzamiento hacia la otra e irrenunciable meta, el referéndum de independencia. Y para eso ya tienen apoyos. No dudan en tergiversar el contenido del artículo 92 de la Constitución, donde entienden que se puede encajar el referéndum consultivo que es como llaman ahora al de la independencia. El artículo 92.1 CE que dice que «las decisiones políticas de especial trascendencia podrán ser sometidas a referéndum consultivo de todos los ciudadanos. El referéndum será convocado por el Rey, mediante propuesta del presidente del Gobierno, previamente autorizado por el Congreso de los Diputados». Dice «todos», y todos es todos. No una parte, como algunos quieren decir, limitando la consulta a quienes, insisto en ello, tengan vecindad civil en determinadas parcelas del territorio nacional. Como señala Oliver Araujo (Cfr.Oliver Araujo, Juan: «El Referéndum en el sistema constitucional español» en Cuadernos de la Facultad de Derecho, 15 (Palma de Mallorca, 1986), págs. 95-148): «El referéndum consultivo es figura interesante, tanto por sí misma como, sobre todo, por lo que significa de nuevo intento de incorporar a una Constitución eminentemente representativa algunas fórmulas de democracia directa».
 
Y pese a la claridad del artículo citado, entienden que el Gobierno pudiera celebrar un referéndum limitado a la población de Cataluña. Me pregunto si, salvo ejercicio de física recreativa, alguien puede sostener razonadamente que el 16 por ciento de la población española pueda decidir si es preciso proponer, exigir o imponer, que es el término más adecuado, la reforma de la Constitución, para desmontar el Estado tal y como lo configura la de 1978 y proceder a habilitar lo que, en todo caso, tampoco sería unánime criterio de los ciudadanos con domicilio en Cataluña que forman parte de ese 16 por ciento de la población. Pero jugando a su gusto con nuestra Carta Magna, ya vemos que algunos la proponen y amparan la celebración de un referéndum (disimuladamente deliberativo), cuando es obvio que los referenda (que es como se debe decir en plural) se hacen para algo, para que tengan consecuencias y efectos en su aplicación y no un mero ejercicio de consulta sin consecuencias. La consecuencia de lo que se proponen es una medida, cuyos efectos alcanzarían al otro 84 por ciento de los españoles, espectadores ajenos de lo que decidieran ese otro 16 por ciento por si solos.
 
Señala Oliver que el aspecto «más importante y a su vez más problemático que plantea el referéndum sobre decisiones políticas del artículo 92 es el de precisar el alcance y significado del término consultivo». O sea, que esa es la cuestión y donde aparece el sentido común. Parece absurdo, por decirlo de modo templado, que el futuro del Estado y la modificación de la Constitución que lo define y sostiene lo decidan los avecindados en una parte del territorio, la trampa subsiguiente es la pregunta. ¿Cómo se puede sostener una pregunta como la que se propone para que no «todos» los ciudadanos se pronuncien sobre algo que afecta al conjunto, y que en todo caso deberían ser consultados? De la pregunta ya circulan varios modelos, pero todos llevan al mismo sitio: el modo de que Cataluña deje de ser parte de España.

Según el CIS, el PSOE superaría al PP en diputados

El partido de Carles Puigdemont crecería dos décimas según el CIS y empataría a 1,7% de estimación de voto con ERC en plenas negociaciones con el PSOE | Junts gana en voto directo al partido de Oriol Junqueras


El expresidente de la Generalitat y eurodiputado de Junts, Carles Puigdemont EP


Primer estudio del Centro de Investigaciones Sociológicas (CIS) tras las elecciones generales de julio. El barómetro correspondiente a este mes de septiembre, publicado este jueves, acontece cuatro días antes del acto político convocado por el PP en la madrileña avenida de Felipe II, en el que Alberto Núñez Feijóo hará una previa a su debate de investidura, que difícilmente prosperará. La publicación también se produce en un momento en el que el PSOE, de forma sibilina, avanza en las negociaciones con los grupos independentistas para un futuro intento de reelección, abriendo ya Pedro Sánchez camino a una ley de amnistía. Algo que el PP el domingo 24 también cuestionará.

Los socios de bloque siguen siendo los más afectados frente a PSOE y PP., aunque la medición se sigue la misma línea de los meses anteriores: se estima a Vox bordeando la barrera del once y a Sumar la del doce porciento. En este caso, los de Santiago Abascal perderían la tercera plaza con un 11,1% y los de Yolanda Díaz, con un 11,9%, casi medio punto por debajo que el 23-J, lo sobrepasarían.

El sondeo llega en un momento de stand by, sin mayorías parlamentarias claras a falta de pocos escaños. En caso de repetirse las elecciones, éstas tienen ya fecha fijada: el 14 de enero del próximo año. El 29 de septiembre, si fracasa una votación por mayoría simple en favor del PP, se iniciará el periodo de dos meses establecido en la Constitución para articular un nuevo Ejecutivo antes de una disolución de las Cortes.

Importante foco catalán y vasco

El mismo día que el Congreso de los Diputados ha dado luz verde definitiva a la reforma del Reglamento de la cámara para permitir el uso de las lenguas cooficiales en la institución, caso del gallego, el euskera y el catalán, la sorpresa del CIS es que es Junts y no ERC, quien es firmante de la iniciativa y es una exigencia mutua para apoyar al PSOE en la conformación de la Mesa, quien está capitalizando el rédito. Los exconvergentes sacarían mejor resultado que en las generales y serían el segundo partido de Cataluña empatados a 1,7% con ERC. Aunque saca dos décimas a los de Oriol Junqueras en voto directo: 1,5% frente a un 1,3%. Ahora bien, hay que destacar que el margen de error del sondeo es precisamente de ese 0,2%.

La diferencia también se agranda entre EH Bildu y PNV, quienes se enfrentan a las urnas el próximo año a nivel autonómico, como Galicia. El partido abertzale, que en julio obtuvo un 1,36%. Pierde ese 0,06%, pero se distancia aún más de la formación que lidera Andoni Ortuzar: los jeltzale bajan de 1,12% a 0,9%. En voto directo es un 1% a un 0,6% de diferencia respectivamente.

Se refuerza el BNG del 0,62% al 0,7%. Los navarros de UPN mantienen el 0,2% de atribución, mientras que baja Coalición Canaria, firmante del pacto de investidura de Feijóo que, sin embargo, se abre a Sánchez de darse el caso. Su diputada ha apoyado el uso de lenguas en la cámara. Lograría un 0,3% frente a los 0,46 puntos conseguidos.

 

Ayuso a Mónica García:"Vergüenza tenía que darte vivir en un ático de 4 millones de euros y engatusar a los pobres"....

Ayuso a Mónica García: «Mi gobierno estará verde pero les hemos puesto la cara colorada en las urnas»


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La presidenta de la Comunidad de Madrid, Isabel Díaz Ayuso, ha replicado con firmeza a la líder de Más Madrid, Mónica García, que ha acusado a su Gobierno de estar «muy verde». «Mi gobierno estará verde pero les hemos puesto la cara colorada en las urnas», ha contestado, una réplica que ha desatado los aplausos de la bancada popular en la primera sesión del Pleno de la Asamblea de Madrid tras el parón estival celebrada este jueves.

Díaz Ayuso ha afeado a García no respetar los primeros 100 días de vida de su Ejecutivo, un gesto de cortesía que suelen tener todos los grupos de la oposición hacia cualquier gobierno antes de comenzar a atacarlo. «No ha dejado de insultar, de faltar al respeto… relájese que le quedan cuatro años muy duros, relájese», le ha espetado, antes de recordarle que su Gobierno es «tan verde» que le saca «un millón de votos al suyo».

Además, la presidenta madrileña ha reprochado a la portavoz de Más Madrid no haber criticado que «su jefa», la vicepresidenta y ministra de Trabajo, Yolanda Díaz, viajara a Bruselas a negociar con el prófugo de la Justicia Carles Puigdemont. Asimismo, también le ha reprendido por no haber dicho nada «cuando la víctima de La Manada les pide amparo», después de que uno de sus miembros haya visto rebajada su pena de cárcel por la aplicación de Ley del sólo Sí es Sí.

Mónica García no ha dicho nada «cuando sale hoy en los medios de comunicación cómo un maltratador, gracias a la Ley Trans, se ha cambiado de sexo y ha dejado hundida a su víctima… No dice nada cuando la víctima de La Manada les pide amparo y bien que se callan».

«No ha dejado de mentir, de decir propuestas irracionales, de utilizar a las mujeres, qué días de insultos contra mí por el feminismo», ha manifestado, al tiempo que ha ironizado con que le «gusta» cuando «sus señorías las feministas salen a defender las conversaciones del Tito Berni».

«‘No quiero que duerman en el suelo esta noche esas mujeres, la rusa que me mandaste, aparte de vieja, no vale a un carajo’…, que a lo mejor tenía 22 años la vieja. Pero claro, es así el estilo con el que ustedes nos hablan de las mujeres… agresiones que se disparan gracias a ustedes. Mire, señoría, eso es lo que han hecho con el feminismo», ha afirmado.

En definitiva, ha concluido, «lo va a pasar muy mal porque no admite que en la Democracia ustedes son muy pequeños en esos escaños, muy pequeños, muy rojos».

 

BARÓMETRO DEL CIS. EL PP GANARÍA LAS ELECCIONES, PERO SEGUIRÍA GOBERNANDO PEDRO SÁNCHEZ.

 



En realidad y como siempre no cuadra para nada el barómetro del CIS.

El PP ganaría las elecciones con un 30,1% de los votos y casi dos puntos de ventaja sobre el PSOE, según el CIS

Vox registra un marcado hundimiento en paralelo a un fuerte ascenso de Unidas Podemos

 

El Partido Popular ganaría las elecciones generales si se convocaran hoy, con un margen de casi dos puntos sobre el PSOE y un 30,1% de los votos, según el barómetro de julio del Centro de Investigaciones Sociológicas (CIS), publicado este martes, justo cuando se cumple un mes de las elecciones de Andalucía que dieron al PP su primera mayoría absoluta en la comunidad autónoma. El ascenso del PP de Alberto Núñez Feijóo va en paralelo a un hundimiento de Vox, que cae a un 12% de intención de voto desde el 16,5% que el instituto consignaba en la encuesta de junio. Al tiempo, se produce un fuerte ascenso de Unidas Podemos, al que la encuesta adjudica una estimación de voto del 13,4%, es decir, 3,6 puntos por encima del último CIS, lo que la consolida como tercera fuerza. Esta estimación llega después de la presentación de Sumar, la plataforma de la vicepresidenta Yolanda Díaz, el pasado 8 de julio.

 

La encuesta, elaborada con 3.988 entrevistas llevadas a cabo entre el 1 y el 12 de julio, consolida el cambio de tendencia que se inició en el PP con la salida de Pablo Casado y la llegada de Alberto Núñez Feijóo. De hecho, se trata del mejor resultado del PP en una encuesta general o en unas elecciones nacionales desde noviembre de 2019. Los populares superan la barrera del 30% de los votos, justo la que cruzó hacia abajo el PSOE en el barómetro de junio. El resultado que el CIS da al PSOE es el peor desde noviembre del año pasado, cuando los de Pedro Sánchez bajaron del 28%.

Curiosamente, el ascenso del PP va en paralelo al parón de las expectativas de voto del partido de Santiago Abascal, una tendencia que ha ido en paralelo al llamado efecto Feijóo, y un fuerte ascenso de Unidas Podemos, que recupera la tercera posición en intención de voto. Así, Vox se anota un 12% en estimación, cayendo 4,5 puntos respecto al mes anterior, mientras que Unidas Podemos sube 3,6 puntos y se queda en el 13,4%, coincidiendo con el lanzamiento del proyecto Sumar de la vicepresidenta segunda Yolanda Díaz. La suma de las intenciones de voto de PP y Vox es del 42,1% frente al 41,6% de las formaciones en el Gobierno de coalición (PSOE y Unidas Podemos).

La encuesta confirma el declive de Ciudadanos, que reúne un apoyo del 1,7%, su peor registro, y que supondría que quedaría fuera del Congreso, como ya le ocurrió en junio en el Parlamento de Andalucía.

La mitad de los españoles ‘pasa’ del debate del estado de la Nación

El barómetro se publica una hora después de que el CIS divulgara una encuesta sobre el debate del estado de la nación, que refleja que este no concitó el interés de los españoles. El estudio apunta que el 47,8% de los encuestados vio poco o nada interesante el debate, mientras que el 50,1% estima que los problemas reales de los españoles estuvieron poco o nada reflejados en las intervenciones parlamentarias.

 

El anterior barómetro, publicado el 13 de junio, reflejaba que el PSOE ganaría las elecciones generales y otorgaba al partido de Pedro Sánchez una estimación de voto del 29,2%, es decir, 1,1 puntos menos que en el sondeo de mayo. El PP seguía entonces en segunda posición, con un 27% de los posibles sufragios, pero sufría la primera bajada en apoyo popular desde que Alberto Núñez Feijóo se hizo con las riendas del partido a primeros de abril (cae del 28,7% al 27%).

 

Apoyo a la pertenencia a la OTAN

Por otro lado, el 73,9 % de los españoles cree que la pertenencia a la OTAN ha sido muy positiva o bastante positiva para los intereses de la nación y un 83,8 % está muy o bastante de acuerdo con que España participe en misiones internacionales de paz. Así se desprende del barómetro del CIS julio, publicado también este martes, y que fue realizado entre el 1 y el 12 de este mes, inmediatamente después de la cumbre de la OTAN, que se celebró en Madrid del 29 al 30 de junio.

 

De esta cumbre, el 90,3% señala que ha tenido noticias y un 54,1% declara que lo ha seguido con mucho o bastante interés. El CIS también pregunta en esta ocasión sobre la decisión de dar prioridad a Ucrania para que entre en la UE. Respecto a este asunto, el 64,3% afirma estar muy de acuerdo o bastante de acuerdo. Y sobre la posibilidad de dar prioridad a Moldavia para que entre en la UE, un 52,7% se manifiesta también a favor.

Yolanda Díaz, para sobornar su fracaso propone escuelas de poliamor









Yolanda Díaz, para sobornar su fracaso propone escuelas de poliamor

 Por Juan Pardo

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El Matadero de Madrid parece las ruinas mismas de la revolución fabril, un túmulo de ladrillo rojo donde el antiguo obrero ha sido expulsado por colmenas, acuarelistas y paseantes. Yolanda ha buscado la catedral, ese Matadero que parece Manchester en una fiambrera, antes que buscar las ideas, y también ha buscado las pegatinas antes que el programa, esas palabras bonitas que ella unía como si fueran imanes de nevera: unión e ilusión, solidaridad y derechos, y así. Sumar va a ser, me parece, básicamente unir palabras bonitas con lacitos y echarlas a volar soplando. O unir gente también así, con lacito de abracito. “Un día de alegría, un día de fiesta”, había anunciado Yolanda, un poco entre Leticia Sabater y Miliki. Esa debe de ser la diferencia, ir con alegría, con mojasellos de besos y con un peto de guardería, porque lo demás que escuchamos, los estribillos, las quejas, las soluciones confundidas con objetivos o con sueños, son los que hemos escuchado toda la vida, igual en las fiestas del PCE con modorra de cantautores, en las plazas del 15-M con sentadas indias o en la revolucioncita de carpetilla de Pablo Iglesias. Yolanda lo único que parece que le ha añadido a la izquierda de siempre es unas tremendas ganas de poliamor.

 

En la Plaza del Matadero, la gente esperaba a Yolanda bajo un sol menestral, un sol de peonada, 35º para que el obrero sudara su condición o la izquierda sudara su compromiso. No parece muy buen augurio esto de que los que van a reorganizar la izquierda y el país no hayan sido capaces de prever ese solazo a la hora del solazo. Pero la gente, con conciencia de clase, iba buscando la sombra por las esquinas y dejando estampas como de tapia mexicana. Señores de coletas canas, como magos grises, profesorado comprometido, grunge sobrevivido, rasputines y jubilados, funcionariado muy cafetero, jóvenes de todas las identidades identitarias, cada una como de una tribu espacial, uno que provocaba con una camiseta quinqui de Perros callejeros y otro que llevaba en la suya una ecuación que iba como desintegrándose en ceniza o calderilla (a lo mejor era la fórmula mágica de la izquierda). Todos allí, abanicándose unas canillas finísimas, los tatuajes negros y los moños de varias clases y nudos, y mirando aquel escenario un poco escolar, lleno de sol como una sábana al aire.

 

Aun sin partidos y sin líderes, que es lo que quiere Yolanda, hablar ella sola con la gente por la celosía de su confesionario, como una regenta inversa; aún así, decía, aquello se iba llenando. Una chica me dijo que se había escapado de la asamblea de Más Madrid de La Latina que había a la misma hora, y yo pensé que esta izquierda que quiere tanta suma ya se estaba contraprogramando mucho antes de que vuelen los cuchillos. Mientras la sociedad civil más bien se derretía, veíamos por allí a Juan Carlos Monedero, vestido como de rociero sin carreta, sin duda buscando sombra, toldo, cobijo en esta nueva esperanza de la izquierda. Y a James Rhodes, ese pianista inglés despistado que aún confunde la política con el tocino de cielo, que a lo mejor tampoco es tan diferente a lo que piensa Yolanda. “Vamos a morir aquí”, decía alguien, exagerando sin duda el sacrificio que le pide Yolanda a la sociedad para que le diga cosas, la ilumine y la lance. Lo que pasa es que, luego, resulta que la sociedad civil eran cinco o seis que venían con ella.

 

Con el sol más aplacado y Yolanda como una sirena que viraba un poco, según la luz, en arenque, el acto empezó por fin. La sociedad civil ya digo que eran unos cuantos que venían con ella, como damas de honor o como la banda de música de una Virgen sevillana. La sociedad civil, ya ven, resulta que está perfectamente clasificada y numerada, como en los palcos de ópera. Venía cada uno de un ramo o de un gremio, todos activistas, todos izquierdistas (la sociedad civil de derechas es un oxímoron) y todos absolutamente previsibles. El que venía de la enseñanza pedía enseñanza pública de calidad, el que venía de la sanidad pedía sanidad pública de calidad, la que venía del activismo climático pedía salvar el planeta, el que venía del emprendimiento pedía pasta, y la que venía del feminismo optó por un modo telepredicador que juntó la racialidad con la justicia social y unos como aleluyas que daban ganas de comprarle un rosario milagroso. O sea, que esta sociedad civil ya me parece a mí bastante escuchada, bastante repetida y bastante evidente, sobre todo en eso de confundir los objetivos con las soluciones. Los salarios dignos, la justicia social, la educación de calidad y todo eso, son objetivos. Las soluciones serán las que nos permitan conseguirlos sin renunciar a otros objetivos, o equilibrando otros objetivos. Pero esta izquierda los nombra y ya las da por hechas, que ya se conseguirá del dinero de los ricos. Todo es cuestión de voluntad política, no de gestión de recursos. Es, ya digo, la misma izquierda de siempre. Si no fuera por el poliamor de Yolanda.

 

Cuando Yolanda, que estaba allí como en su trono frutal como una reina de la vendimia, tomó el micrófono se saltaron los ojos y los ojales. Necesitamos “querernos”, necesitamos “cariño”, necesitamos “enormes dosis de ternura”, hasta Europa deberá ser “afectiva”. Sumar va, por lo visto, de eso. Yolanda nos manda a todos a querernos, y sí, también a pensar mientras nos queremos. Nosotros vamos a ser los protagonistas, ahí como pulpos del amor, con inteligencia emocional y gustillo retráctil; y nosotros, amándonos y pensándonos, luego le transmitiremos a ella las verdades de la vida, que ella se encargará de materializar. O algo así. En la izquierda no quedaba ya nada por inventar, salvo esta dimensión poliamorosa. La sociedad civil, o esa que trae Yolanda, ya dice lo que ha dicho la izquierda siempre, y lo sabemos porque la escuchamos en el Matadero, hablando tan ordenadamente como niños en catequesis (las preguntas y respuestas eran como del catecismo). La izquierda es la que es, sólo quedaba esto del poliamor y eso de la madre escuchante que ya sabe perfectamente qué va a escuchar.

 

La nueva revolución, sin partidos, sin líderes, consiste sólo en Yolanda en el confesionario, escuchando a los activistas que, como las beatonas, cuentan lo mismo siempre. Eso, más el amor, la ternura, el quererse con esa intensidad inigualable de después de los porros, sin duda. Y no hay más. Es la izquierda de siempre, más pegajosa que nunca, sin una idea nueva, y aún más vaga, porque ahora el líder no tiene ni que pensar, ya pensará por ella la mente colmena, que se le aparecerá convenientemente en forma de sindicalista invitado o activista agendada. La izquierda había intentado las armas, los pucherazos y los mesías zumbones, pero quedaba intentar lo del poliamor. Lo mismo de siempre, pero con poliamor. Claro que la gente aplaudía mucho, cómo no. Se ilusionaban, les palpitaban los tatuajes y cimbreaban los largos pendientes de la rebeldía o de la seducción, sabiendo que allí volvía a estar, donde estuvo siempre, la salvación del mundo, pero además con ese amor silvano, pagano y vivificador. “Muy bonito todo”, resumía una chica mientras la gente salía del Matadero, no sé si a asaltar otra vez los cielos o a casarse todos con todos después de chupar setas.

Por Juan Pardo

juanpardo15@gmail.com

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