Mostrando entradas con la etiqueta Psc. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Psc. Mostrar todas las entradas

Ser Ministro de Sanidad y candidato a la Generalitat es un delito moral y electoral.

 



El segundo dueño de Pedro Sánchez, en su estrategia política electoral, Iván Redondo explicó al inquilino de La Moncloa que convenía aprovechar a Salvador Illa para afrontar el órdago catalán. El “toma dinero para que me mantengas en La Moncloa” y yo os mantengo en la cuadra política de Cataluña  eso es tan chabacano como bolivariano. Yo te doy a ti, Esquerra Republicana de Cataluña, el control de la Generalidad y a cambio tú me garantizas, con los escaños del separatismo en el Congreso de los Diputados, la permanencia en mi poltrona de La Moncloa. 

 

Salvador Illa era un triste porteador de maletas de Iceta,  un desconocido en la vida política española y un peligro para la sociedad española en la gestión del coronavirus. La Covid-19 ha proyectado su imagen reiteradamente en todos los hogares españoles. Pedro Sánchez estuvo de acuerdo en aprovechar la pandemia para garantizarse, con Salvador Illa, un buen resultado en Cataluña y afianzar su alianza con ERC, lo que ofende, por cierto, a la dignidad política de España.

 

La Covid-19, sin embargo, le ha jugado una mala pasada. La tercera ola es un hecho y, aunque la celebración de las elecciones autonómicas catalanas el 14 de febrero era posible con las debidas cautelas, partidos y Gobierno regional han decidido aplazarlas fragilizando así el efecto Illa.

 

Parece absurdo que el ministro de Sanidad sea durante cinco meses candidato a las elecciones regionales y a la vez miembro del Ejecutivo nacional. Habría que elevar el cinismo al cubo para mantenerle en su puesto ministerial cuando la pandemia golpea con renovada agresividad y se precisa al frente del Ministerio de Sanidad a una persona que no dependa de las exigencias de elecciones autonómicas.

 

Salvador Illa no tiene otro camino decente que irse. Su dimisión es ya un clamor popular. Sin embargo, son muchos los analistas que, al subrayar la tozudez de pedro Sánchez, apuestan porque mantendrá en el consejo de ministros al candidato a las elecciones autonómicas catalanas.

Lo independentistas (39.2%, incluido el PNV) envían un mensaje a Sánchez: “O indultas a todos los presos políticos y de ETA o cambiamos apoyo por guerra. Además de marcar fecha para el referéndum” catalán.


JP Logística

Todos parecen haber ganado las elecciones del 28ª y la realidad evidencia todo lo diferente. En Cataluña, epicentro del procés que ha marcado la legislatura y la campaña, ofrecen conclusiones dignas de tener en cuenta. Cabe constatar que el voto del miedo a VOX sirvió -como en otros feudos de la izquierda- para movilizar a PSC y ERC, que por primera vez gana unas generales, pero también que el independentismo se queda en 39,2% de los sufragios, muy lejos de su añorada mayoría. 

Frente a la estrategia abiertamente rupturista de Puigdemont, los de Junqueras se han beneficiado de un camuflaje táctico de su naturaleza radical, a la espera del momento más conveniente para relanzar su proyecto de segregación. El auge de ERC puede interpretarse asimismo como mensaje de presión al Supremo y a Sánchez para que se abra a los indultos. Cs mantiene su posición en escaños aunque sube en votos, y el PP no desaparece gracias al buen desempeño de Cayetana Álvarez de Toledo, que logra su escaño.

La situación del constitucionalismo en Cataluña sigue siendo difícil: sufre la violencia real y simbólica del nacionalismo. Los precedentes nos impiden esperar de Sánchez esfuerzo alguno en defensa de los constitucionalistas acosados en Cataluña. Pero sería más vergonzoso que, no necesitando a los separatistas, continuase su política de cesiones para facilitarse la gobernabilidad al precio de ahondar la fractura social.

Pablo Iglesias y Albert Rivera dicen que no pactarán con Sánchez. Pablo Iglesias y Rivera hará lo que diga su “dueño”, el okupa de La Moncloa


JP Logística

Pero repasemos sin olvidar y mañana lo veremos, la única base electoral del PSOE es ir de víctima, como así, en su día  lo hizo Zapatero. Cuando, también el líder de Ciudadanos prometió con solemnidad que jamás volvería a pactar con Sánchez. En ese instante, el equipo de campaña del presidente del Gobierno se frotó las manos al contemplar ante sí todo el espacio de centro listo para ser ocupado. Y en eso está Sánchez. En eso y en evitar cualquier pifia –por ejemplo, en un debate televisivo– que dé al traste con una estrategia milimétricamente trazada.

Una vez rescatado el voto que se le fugó a Podemos, se trataba de recuperar apoyos por el otro lado. Y para ello, tanto Sánchez como María Jesús Montero, su enviada todoterreno a esos debates en los que siempre se puede meter la pata, restan carga ideológica al discurso con el fin de atraer, no ya al votante entusiasta, sino al que deposita su papeleta como un mal menor. Captar el voto radical y el moderado al mismo tiempo es el gran reto. Es también el empeño de ERC en Catalunya, aunque a Gabriel Rufián le cueste embutirse en el traje de político prudente y comedido. ¿Y el resto de partidos?

A estas alturas de la campaña, los demás se definen en función de un posible gobierno de Sánchez. El PP y Ciudadanos piden el voto para impedir que el socialista se alíe con el secesionismo y haga pedazos España; Podemos reclama apoyo para que Sánchez no se asocie con la derecha de Rivera, y los independentistas lo hacen para que en la Moncloa no se olviden de que tienen un problema en Catalunya. ¿Y Sánchez? ¿Cuál es el gobierno que persigue el líder del PSOE?

Obviando la meta casi imposible de una mayoría absoluta, el objetivo de Sánchez es conseguir un resultado que le permita gobernar en solitario con el apoyo de Podemos, el PNV, Compromis y los catalanistas. Ese es el escenario que en la Moncloa consideran factible y más cómodo. ¿Por qué no el del pacto con Ciudadanos?

Un acuerdo del PSOE con Rivera no es descartable si de las elecciones del 26M –municipales y autonómicas en 12 comunidades– resulta un escenario en el que ambos partidos se jueguen gobiernos clave. Pero Sánchez es muy consciente de lo que le ha costado taponar la fuga de votos hacia la formación de Pablo Iglesias, un empeño al que se aplicó desde el primer día que tomó posesión como presidente con el anuncio de un gobierno feminista hasta el último de los “viernes sociales”. Y un pacto con Cs volvería a poner en riesgo el flanco izquierdo del PSOE, seguramente el más frágil, el que se desmoviliza con mayor rapidez ante cualquier desencanto. Dejaría despejada a Iglesias la autopista de la izquierda. Es probable que el líder de Podemos reclame entrar en el Gobierno, algo que no está ahora mismo en los planes de Sánchez. ¿Y el independentismo?

La campaña de ERC y JxCat consiste en combatir el voto útil hacia los socialistas como freno de la derecha. Para ello, Oriol Junqueras redactó una carta en la que abría el camino a votar una eventual investidura de Sánchez sin condicionarlo a la negociación de un referéndum de autodeterminación. Al difuminar la principal línea roja, el independentismo transmite el mensaje de que el gobierno de izquierdas está garantizado si de ellos depende, pero que conviene que lo sea condicionado para que aborde el conflicto catalán. Por eso, los republicanos consideran esencial ganar estas elecciones generales en Catalunya. Ahora mismo las encuestas arrojan un resultado igualado entre el PSC y ERC.

La intención de Sánchez es continuar con la política de diálogo y desinflamación con la Generalitat, aunque sin discutir un referéndum. Su objetivo es rebajar el malestar de la sociedad catalana con el Ejecutivo central para contribuir a cambiar el panorama político en el Parlament. Tanto en la Moncloa como en ERC y JxCat son conscientes de que tendrán por delante dos hitos: la gestión política de una posible condena penal de los políticos independentistas procesados y el resultado de unas elecciones catalanas que probablemente sufran un adelanto a los próximos meses. Queda mucho camino por delante.

La encuesta de “el periódico” dice que el 80% de los catalanes son de izquierdas”. El CIS catalán.



El Periódico de Cataluña lleva recibidos en dos años y medio más de 25 millones de € de la Generalitat entre subvenciones y publicidad institucional. . ¿Puede sacar una encuesta que interprete la realidad? Al final, todos los españoles, menos yo, seréis independentistas y de izquierdas.

Todas las encuestas se adaptan a la voz de su amo. Tú pagas el sondeo y yo pongo “tus” resultados. La Generalitat renueva 7,4 millones de ayudas a la prensa en pleno 155. Cuando el Gobierno aseguraba que no habría subvenciones mientras hubiese intervención

La aplicación del artículo 155 de la Constitución no sólo no ha logrado frenar las ayudas a las prensa en catalán, en su mayoría proindependentista, si no que éstas podrán continuar a lo largo de 2018. Así, en plena intervención estatal, la Generalitat ha renovado el reparto de 7,4 millones de euros en subvenciones a los medios de comunicación que publiquen en catalán o aranés como El Punt Avui, Ara, Vilaweb o El Nacional.cat, muchos de los cuales defienden todavía la vía unilateral para declarar la independencia de Cataluña, siguen llamando president a Carles Puigdemont, que está en Bruselas fugado de la justicia, y se refieren a Oriol Junqueras como preso político.

Fuentes del Gobierno insistieron ayer sin embargo en que la convocatoria no se realizará mientras perdure el 155. "Lo importante es autorizar el desbloqueo de los fondos y mientras siga la intervención no se hará. Estas ayudas se han publicado como parte de la prórroga de los presupuestos de 2017", explican estas mismas fuentes.

Aun así, a la espera de la haya Govern y convocatoria oficial, el Departamento de la Presidencia de Cataluña, que depende de la vicepresidenta del Gobierno Soraya Sáez de Santamaría hasta que se forme un nuevo ejecutivo autonómico, ha aprobado convocar ayudas a lo largo de este año de 3,98 millones de euros a la prensa escrita en soporte de papel; de 1,48 millones a los medios digitales, de 570.000 euros a las televisiones privadas, de 577.000 euros a las radios y de otros 814.000 euros más al fomento del periodismo en catalán. El documento en el que se recogen las ayudas previstas que el departamento de la Presidencia quiere convocar durante 2018 fue actualizado el 12 de diciembre del año pasado.

Fue, por lo tanto, pocos días antes de que el Gobierno de Mariano Rajoy desbloqueara el pago de las subvenciones a la prensa escrita, las radios y las televisiones aprobadas y adjudicadas ya en 2017, y que superaban en ese caso los 5,8 millones de euros. En ese momento, el Ejecutivo mantuvo congeladas las ayudas públicas a los medios digitales independentistas que da la Generalitat solo por publicar en catalán asegurando que el reparto no estaba justificado, no era urgente y era discriminatorio.

Su intención era frenar así el apoyo que estos medios online dan al independentismo y la vulneración de la Constitución para romper con España. Es una postura que Moncloa no pudo mantener mucho tiempo ya que, ante la amenaza de denuncia por parte de las webs que se iban a quedar sin sus prevendas anuales, los servicios jurídicos del Govern recomendaron al Gobierno levantar el veto al pago de las mismas, según adelantó ABC. "Las ayudas de 2017 estaban preadjudacas ya por lo que de no darlas se podría incurrir en prevaricación", explican desde el Ejecutivo. El pago pendiente, que ascendía a los 1,9 millones de euros, se realizó así el pasado 29 de diciembre.

De lo que todavía hay pocas noticias es de la contratación de publicidad institucional. De momento, se ha prorrogado hasta octubre de 2018 el acuerdo marco de inserción de publicidad institucional en los medios de comunicación (adjudicado a las agencias en octubre de 2015), que contempla una inversión anual de unos 10 millones de euros más IVA, una cifra que está muy lejos del presupuesto total que suele tener esta partida.




Solo en 2016, el Govern, presidido entonces por Carles Puigdemont, repartió 30,7 millones de euros entre los distintos medios, de los cuales 20,7 millones fueron a los medios escritos (papel e Internet). En los últimos seis años, desde que el independentismo ha ido ganando peso, el gasto de Generalitat en publicidad institucional ha superado los 150 millones, convirtiéndose en una vía de ingresos fundamental para medios nacionalistas como El Punt Avui, que recibió 2,35 millones en 2016, El Periódico de Catalunya, que ese año se llevó 3,9 millones, La Vanguardia, con 2,2 millones en 2016 o Ara, que logró 1,28 millones ese ejercicio.

Encuesta elecciones Catalunya: El giro moderado aúpa a ERC y hunde a JxCat
Esquerra ganaría las elecciones y los posconvergentes se verían superados por Cs y PSC
La mayoría independentista se mantendría pero el tripartito de izquierdas también sumaría
Encuesta elecciones Catalunya: El giro moderado aúpa a ERC y hunde a JxCat

Quim Torra ya puede convocar elecciones, pero no está claro que le convenga hacerlo en estos momentos pese a las convulsiones que sacuden al Govern. Aunque el bloque independentista sigue consignando una resistencia de acero a viento y marea cual conejo de Duracell, los sismos periódicos que sufre el matrimonio de conveniencia JxCat-ERC amenazan más a la coalición posconvergente que al partido republicano. El procesismo sobreviviría hoy a unos nuevos comicios, pero la marca inventada por Carles Puigdemont perdería el control de una relación que conserva una mala salud de hierro.

Según el Barómetro de Catalunya del Gabinet d'Estudis Socials i Opinió Pública (GESOP) para EL PERIÓDICO, Esquerra sacaría ahora mismo mayor tajada de la indisimulada fractura en el Ejecutivo catalán. La formación de Oriol Junqueras, con su viraje hacia una vía para la independencia más pragmática que la de JxCat, ganaría las elecciones erosionando de forma severa a su actual socio, que podría perder hasta una docena de escaños. La sangría de los posconvergentes se acrecentaría con un auge de la CUP que sería clave para que los secesionistas mantuviesen su hegemonía en el Parlament.

Sin embargo, la actual coalición no sería la única fórmula de Govern posible, aunque en el contexto vigente parece la única plausible. La distensión que ha conllevado el relevo de Mariano Rajoy por Pedro Sánchez en la Moncloa ha dado oxígeno al PSC, que se recuperaría a costa de Ciudadanos. El crecimiento de los socialistas catalanes, sumado al de ERC, permitiría reeditar un tripartito de izquierdas con los 'comuns', que siguen estancados. Tanto los independentistas como las izquierdas se moverían en una horquilla de 68 a 72 diputados, por encima de la mayoría absoluta. El secesionismo suma actualmente 70 escaños y el tripartito, 57.
El trabajo de campo de la encuesta se elaboró a partir de 739 entrevistas efectuadas entre el 22 y el 25 de octubre, es decir, coincidiendo con la activación sin consenso del Consell de la República, el viraje de Sánchez respecto al delito de rebelión y la apertura de juicio oral a los líderes del 'procés'. En este contexto, y con el Govern sin mayoría estable en el Parlament, ERC sería la primera fuerza política con el 25,3% de los votos y 37-39 diputados (ahora tiene 32), lo que supone cuatro puntos más que en las elecciones del 2017, cuando se quedó en tercera posición. En intención directa de voto (el voto sin 'cocina'), Junqueras obtiene su mejor registro (24%) en casi dos años, duplicando al segundo clasificado.


Con su líder en prisión y apostando por alejarse de la desobediencia, los republicanos se nutren de tres fuentes bastante fértiles: absorben a uno de cada cuatro votantes de JxCat en los últimos comicios, al 14,7% de afines a la CUP y al 15,7% de electores de Catalunya en Comú-Podem. En cambio, la vía radical de Puigdemont trocea a los votantes posconvergentes: solo el 45% de quienes apoyaron a JxCat en diciembre pasado elegirían ahora la misma papeleta; el 24,2% migraría a Esquerra; el 7% 'saltaría' a la CUP, y dos de cada 10 se declaran hoy indecisos.

El resultado de este desplome es que JxCat perdería siete puntos respecto a las últimas elecciones y podría pasar de segunda a cuarta fuerza, con el 14,5% de los sufragios y 22-23 escaños (ahora tiene 34). La CUP, que retendría a tres de cada cuatro votantes, sumaría tres puntos y se auparía los 9-10 diputados (hoy tiene 4), con el 7,4% de las papeletas. Los partidos independentistas obtendrían conjuntamente un 47,2% de los votos, una décima menos que en los comicios del año pasado. Es decir, seguirían sin alcanzar el 50% que, según afirmaba hace poco el 'conseller' Ernest Maragall, daría "derecho a pedir apoyo internacional".


En el ala constitucionalista del Parlament también habría trasvases significativos. La mano tendida de Sánchez, con oferta incluida para negociar una reforma del Estatut, ayudaría al PSC a escalar posiciones a costa de Ciudadanos. Inés Arrimadas, vencedora de las últimas elecciones, cedería 2,8 puntos y, con el 22,5% de los votos, pasaría de 36 a 30-31 escaños. En cambio, Miquel Iceta subiría 3,5 puntos y, con el 17,3% de los sufragios, pasaría de 17 a 23-24 diputados. Los socialistas son el partido que padece menos fugas de voto hacia otras formaciones y que más apoyos recibe de los abstencionistas. Además, el PSC es la segunda fuerza en intención directa de voto.


Después de JxCat, los 'comuns' son la marca con menor fidelidad de voto (55,4%) y más fugas, sobre todo a ERC y PSC. Enfangados en su enésima crisis interna y sin candidato a la vista tras la dimisión de Xavier Domènech, la confluencia retendría sus 8 parlamentarios actuales o podría incluso sumar el noveno. Todo lo contrario que el PPC, que en plena transición de Xavier García Albiol a Alejandro Fernández y con Pablo Casado como nuevo referente, continuaría perforando su suelo electoral. Se quedaría en el 3,5% de los votos (siete décimas menos) y con 3 escaños. A medio punto de quedar apeado del Parlament.

Cataluña en común, Cs, sondeo, Gesop, PSC, PPC, CUP,  ERC, 

Zapatazo a Teté Maragall, consejero espiritual de la Generalitat, en la BBC.



Stephen Sackur, periodista de la BBC destroza al "Ministro de Acción Extranjera" de la Generalitat, Ernest Maragall, en sólo 5 minutos.

Menuda pupa tienen los catalanistas con los catalanes de Dolça Catalunya. En diciembre de 2003 PSC, ERC e ICV (el tripartito) firmaron un acuerdo para gobernar la Generalitat, que duraría hasta 2010.  Con apariencia de cambio, sólo se trataba de rememorar la política de Lluis Companys, una dictadura en forma de nacionalismo de izquierdas.  Fueron los impulsores del Estatuto de 2006, votado sólo por un 35% de los catalanes. Durante su gestión se destapó la trama del 3%.

Pasqual Maragall, presidente de la Generalitat; los consejeros Geli, Tura, Castells, Mascarell; los chaqueteros Bel, Comín y muchos más se pasaron al separatismo integrándose en ERC. También Ernest “Tete” Maragall, hermano de Pasqual y ex-consejero de Enseñanza, que en 2014 dejó claro cuando dijo que “no contemplaba otra salida que la independencia de Cataluña”. Esta fue su reveladora declaración:

"Lo que está sucediendo desde el 2010, en Cataluña, es el efecto político y social del que empezamos las izquierdas catalanas en 2003. No sólo hay coherencia, sino que es consecuencia directa a la iniciativa de Pasqual Maragall y Josep Lluís Carod-Rovira".

Pues eso, quiere decir que el PSC trajo el prusés mediante el Tripartito. Y que ahora Sánchez quiere reeditarlo en las próximas elecciones. Más claro, el agua.

“Tete” Maragall, consejero espiritual del independentismo”, el pasado día 18 fue a la BBC para vender el prusés. No tardó ni 1 minuto en darse cuenta de que se había equivocado, no eran las cámaras de TV3 y que Stephen Sackur no era a quien le habían dado los 250.000 euros para la entrevista pactada.

Ada Colau: “Aprobaremos los presupuestos (PGE), para que no paséis hambre los españoles ”.


El león marca su territorio conquistado por temor a perder el dominio que tanto trabajo le ha costado conseguir.  Es suyo, le pertenece. Pero cuando le hieren saca fuerzas de flaqueza y ataca con más fiereza, porque le han herido, casi siempre félidos de su misma camada o compañeros de sus hermanas.

Ada Colau  de vendedora de crecepelo y encantadora de serpientes –de dos patas- a alcaldesa de Barcelona.  Pero no olvida ni su pasado como leona de los arrabales barceloneses ni que Podemos la utilizó para conseguir parte del justificante morado.

Sabe que tiene bastante difícil su reelección. Solo le queda la posibilidad de reencarnarse en la Madre Teresa de Calcuta o que sus 5 de 9 incondicionales diputados nacionales de ECP/Podemos bloqueen el Gobierno central y, en ese caso, Pablo Casado sería Presidente del Gobierno de España y Ada Colau la alcaldesa de Barcelona.

Ada Colau, políticamente, una veleta que gira en función de las marea  se ve incapacitada prorrogar su mandato al frente de la alcaldía de Barcelona e insta a separatistas y gente de uso indebido político a que, como ella, condicionen la aprobación de los PGE. Nadie cuestiona la nueva burbuja catalana, PSC, ERC, Pdecat y Podemos. Pero resulta que ni Podemos cuenta con “la Colau” para nada menos para repetir como alcaldesa.

La regidora de la Ciudad Condal, ahora recurre a  conmocionar al pueblo, remitiéndose a los logros alcanzados por el bloque político que "echó al PP" de la Moncloa hace cuatro meses, y usando ese recuerdo como palanca para provocar la misma articulación de cara a la votación de los presupuestos, que dependen del independentismo para salir adelante.

Dice Ada: "PSC, ‘Comuns’, ERC y Pdecat, todos con responsabilidades de gobierno en un sitio u otro, ya nos pusimos de acuerdo para echar al PP. Con ese mismo espíritu, y en una situación de mucha inestabilidad, lleguemos a acuerdos". Añado: “La Colau es una leona herida que si tiene que marcar las pautas limitadoras de sus hermanos de camada, las marcará.  

El tremendo error de Ada Colau es que va a quedar para charlatana de feria. "Los españoles de a bien, no saben que los PGE, solo servirían para justificarse ellos. 


Zapatero, crisis de valores e independentismo catalán.


El humanismo que poco o nada tiene ver con humano, se caracterizaba por su pasión en referencia a lo clásico, si este era antiguo. Todas sus corrientes de pensamiento se basaban en agrupar teorías modernas con la sabiduría clásica. Para unos era una ciencia teológica y para otros un arte de censurar el renacimiento. En definitiva una corriente de locos hartos de comer, cuyo fin era cambiar las cosas, sin saber su necesidad. 
Todos recordamos cuando Zapatero entró en Moncloa desmantelando a trochi mochi todo aquello que por su historia estaba bien y no dejando títere con cabeza –él no la tenía, solo era una patata sin freír- Hasta su propia mujer le tuvo que llamar la atención…¿Qué manía te ha dado con la iglesia? Una anécdota para definir a esta patata: Se casó en Ávila, en Ntra. Señora de Sonsoles, donde hacía más de 10 años no se casaba nadie, pidió Dios y ayuda –Hasta a Adolfo Suárez- y allí se casó. Este es él mismo animal  que, poco tiempo después, mandó quitar todos los crucifijos y hasta tres santos de Moncloa. Posteriormente de las escuela,  entes públicos y qué se yo. Su fin era implantar un proyecto cultural que confundiera a propios y a extraño. Utilizando toda clase de artimañas para substituir los valores y la añeja moral de la sociedad española por un nuevo humanismo, que excluye expresamente cualquier tipo de referencia al bien y, por supuesto,  a la dignidad.
El Gobierno, para él, era un simple instrumento para poner en práctica su alocado proyecto. De repente, se hizo jefe supremo de Alianza para las civilizaciones, decía que no estaría mal que todos los españoles leyésemos la biblia, excarceló a varios yihadistas, No le preocupa gran cosa el bienestar de los españoles, pero se enloquecía  para imponerles nuevos pensamientos, sustituyendo sus creencias ancestrales por otras más acordes con el laicismo, con el relativismo ético y con la ideología de género. Recordemos cuando Bono le llamó a atención y Jáuregui se levantó de la sesión llamándole subnormal.
Aquellas proyectos proabortivos a menores de 16 años sin permiso de los padres. La prohibición del culto en las catedrales –solo una misa los domingos- En definitiva quiso desconfigurar España, para configurarla a su imagen y semejanza. Dijo, Julian Barrio Barrio, obispo de Santiago, “No le hagáis caso” le dicen. “Es el Presidente del Gobierno” y contesta “POR ESA MISMA RAZÓN
Hizo cuanto pudo y más para destrozar nuestro modelo de sociedad, falsear la historia de España y destruir hasta nuestra propia identidad. Y lo que es peor, puso todo su empeño en romper la convivencia de los españoles con su inoportuna ley de recuperación de la Memoria Histórica..
Con la Ley de Memoria Histórica, Rodríguez Zapatero, encendió la mecha del republicanismo en la izquierda española. Hay que recordar que, en 1978, todos los partidos políticos prefirieron claramente la reforma democrática a la ruptura con el régimen anterior. Y hasta aceptaron sin problemas la monarquía parlamentaria como forma de Gobierno. Hoy día, debido al aldabonazo de la Memoria Histórica, casi todos  los partidos de izquierda añoran la república como modelo de Estado. Y de hecho, perturban diariamente la paz de las calles para pedir de manera insistente y  ruidosa la instauración de la República. En el PSOE, aunque no sea nada más que por “coherencia política”, respetan de momento el pacto constitucional y, por lo tanto, no cuestionan la institución monárquica.
Tampoco podemos extrañarnos de la actual exacerbación independentista que padecemos, principalmente en Cataluña, y que puede terminar con la unidad de España saltando por los aires. El nacionalismo catalán siempre ha estado a la que salta y amenazando constantemente con la posibilidad de destruir nuestro vigente modelo de Estado y declarar su independencia. Pero ahora han pasado de la simple y velada amenaza al apremio, al chantaje y al ultimátum más desvergonzado y exigen esa independencia. Y todo por la verborrea y la facundia irresponsable de la patata, ZP.
Zapatero se lanzó a la piscina y hasta frivolizó con el término NACIÓN para dar vuelos a los ya “volados” nacionalistas catalanes. Según Zapatero, el concepto nación es tan discutido como discutible.  Poco después se pusieron a trabajar en el Estatuto que, prácticamente, estaba olvidado. Se reunió en secreto con Arturo Mas en La Moncloa, al que hace varias concesiones, extremadamente conflictivas y peligrosas para la unidad y la integridad territorial de España. Deciden conservar el término ""Nación"" para Cataluña. De ahí que CiU que siempre ha sido contraria a la independencia, pasara al ataque pensando que quedaría caduca y trasnochada. Los resultados del PSC y CiU están a la vista.

Como consecuencia de esos innobles actos, Zapatero abrió la famosa caja de los truenos con esta frase: “aprobaré todo lo que salga del Parlamento catalán”. En definitiva es el padre del nacionalismo que los separatistas consideran humanismo de derecho histórico. Ahí tenemos a sus fieles socialistas catalanes con cara de carneros degollados.