Es importante hablar y conocer
acerca del pensamiento político en general (enfocado en grecia) porque, El
pensamiento político aparece en el proceso de desarrollo social, formado por
las ideas, instituciones y asociaciones que caracterizan la vida espiritual del
hombre.
El Estado es la institución más
universal y poderosa; allí donde existe la vida humana está siempre una
organización, una autoridad y la fuerza que garantice el cumplimiento de normas
fundamentales. Las teorías políticas expresan tendencias, no principios absolutos,
que cuando se aplican en la práctica tienen en cuenta las circunstancias
modificativas de la realidad. Son útiles como teorías los conceptos políticos
como la soberanía absoluta de los Estados o la igualdad entre los mismos.
Porque, Quien posee un
pensamiento político, sabe escuchar, ver las carencias y necesidades de su
pueblo, pero no se queda en ello: piensa una idea, la comunica, indaga en los
medios con que cuenta, los organiza y selecciona, los organiza en base a la
idea, los reorganiza cuantas veces sea necesario, escucha las críticas,
repiensa su accionar, y finalmente ejecuta la acción.
Actualmente el pensamiento
político es visto como inmoral, corrupto, y más inclinado a satisfacer los
propios intereses que los colectivos. Sin embargo el error radica en creer que
esas personas merecen llamarse políticos, pues su pensamiento no es político,
sino egoísta y mezquino, y en ciertos casos, hasta antijurídico, es por esto
que se observara en dicho trabajo si el pensamiento político de la época de
platón y Aristóteles, era igual o quizá peor.
En una etapa posterior de su
desarrollo, los seres humanos ya no se limitaron a pensar el mundo sino que
comenzó a pensar sobre el pensamiento. En un momento determinado del desarrollo
de las relaciones sociales, se conjugaron una serie de factores que llevaron a
un grupo de individuos a preguntarse por la fundamentación racional de las
normas morales existentes. A la pregunta ?¿por qué esto es lo bueno y lo justo,
ya no aceptaron una respuesta basada en la tradición o en mandatos divinos, en
principios trascendentes al ser humano y a su mundo, sino que exigieron una
explicación basada en razones, en principios demostrables argumentativamente.
Todo esto implicó una reflexión mucho más compleja. Este proceso de ascenso de
un tipo de pensamiento a otro superior se conoce como tránsito del mito al
logos. Su resultado fue el nacimiento de una nueva forma de apropiación
espiritual de la realidad, a la que sus creadores (los griegos antiguos)
llamaron ?filosofía.
La conciencia mítica tiene un
carácter conservador: justificaba lo existente, y lo presentaba como algo
invariable, ajeno al ser humano, impuesto a este desde una instancia superior y
extra mundana, y por lo tanto incapaz de ser transformada por los hombres. La
nueva forma de conciencia a la que llamamos filosofía tuvo desde su origen un
carácter radicalmente diferente, revolucionario. Fue el instrumento para
canalizar el interés de ciertos grupos sociales de nueva aparición, de
transformar el orden social, las relaciones de poder. Para ello las normas
reguladoras del comportamiento práctico de los individuos, las normas morales,
debían ser fundadas, ancladas, legitimadas, en criterios objetivos.
El nuevo orden social que se
pretendía imponer debía ser presentado como expresión de un orden inherente al
mundo mismo. La reflexión lógica, racional, sobre el mundo, conducente a
descubrir sus principios inmanentes de funcionamiento y ordenamiento, tenía
como propósito último justificar los nuevos valores morales. La filosofía aunó
la nueva reflexión sobre el mundo y la nueva reflexión sobre el ser humano y la
sociedad. Desde su inicio mismo, la filosofía fue, esencialmente, filosofía
política. Pensar al mundo, y pensar cómo se piensa al mundo, implicaban
necesariamente pensar el mundo del ser humano, las relaciones sociales, los
valores y las instituciones que rigen esas relaciones.
Este tipo de pensamiento,
radicalmente nuevo e inédito hasta ese momento, surgió en la antigua Grecia a
fines del siglo VII a n e y principios del siglo VI a n e. Debido a la
conjugación de un conjunto de circunstancias, allí surgió un grupo social,
conformado por campesinos individuales libres, artesanos y comerciantes, con
poder económico suficiente como para desafiar el poder de la aristocracia
esclavista terrateniente. Ese grupo social quería transformar las relaciones
sociales, y para ello necesitaba deslegitimar los viejos valores morales,
basados en el mito, y presentar nuevos valores basados no en la trascendencia
divina, sino enraizados en los principios inmanentes del orden de las cosas. De
ahí la nueva intención cognoscitiva, que se apartó de la solución de problemas
prácticos inmediatos para preguntarse sobre el proceso mismo del conocimiento,
para indagar sobre cómo se conoce, y qué quiere significar el acto mismo de
conocer: un pensamiento teórico sobre la realidad como totalidad.
El pensamiento filosófico era
pensamiento ético y político. Es decir, por primera vez las normas y valores
morales y los principios de ordenamiento de la vida pública, del poder y del
Estado, se pensaron racionalmente. Pensar unas era simultáneamente reflexionar
sobre las otras. Es totalmente erróneo presentar el pensamiento ético, el
pensamiento político y el pensamiento ontológico (la preocupación sobre el ser)
en la filosofía griega como tres productos separados.
La preocupación ética desde el
inicio fue preocupación política. Para poder entender esto es preciso explicar
la significación del término ?política para los griegos.
Aristóteles definió al ser humano
como zoon politikon. Puede traducirse como ?animal polític. Para nosotros,
anclados en la modernidad, donde la política es una forma específica de la
actividad social, diferente de las otras (y en muchos casos antitética), puede
parecernos una definición demasiado limitada. Pero a lo que Aristóteles está
señalando como rasgo definitorio del ser humano no es a una forma entre otras
de actividad, sino a un modo de actividad superior a las anteriores. La
política era la actividad social de la polis, forma superior de organización de
la vida humana. El marco conceptual de la política era la filosofía, la
preocupación ética. Para Aristóteles los griegos eran los únicos seres humanos
verdaderos, pues a diferencia de los persas, egipcios, etc., eran capaces de
establecer entre ellos relaciones regidas por la razón, y por lo tanto ser
libres del despotismo, la ignorancia y la superstición. Sólo los griegos vivían
en las polei, y por ende sólo ellos eran libres y racionales, condiciones que
diferencian al ser humano de los animales.
En sentido estricto, la política
era la vida de la polis, el conjunto de formas de praxis sociales de la polis.
Es preciso destacar esta idea: la política constituía para el ciudadano griego
su horizonte de sentido. No vivir en una polis era, para un griego, no vivir
civilizadamente, no tener una vida esencialmente humana. Pensamiento
filosófico, pensamiento ético y pensamiento político eran sinónimos para los
griegos. La política (modo superior de vida social) estaba esencialmente interrelacionada
con su marco conceptual (la filosofía, modo superior de pensamiento). La
existencia de la polis generó la necesidad de pensar racionalmente la nueva
praxis social, la política.

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