Mucho me temo que Zapatero no acuda a dar explicaciones sobre las elecciones venezolanas y Maduro siga en el Poder.

 

Pedro Sánchez, testaferro de Zapatero acredita que las elecciones en Venezuela han sido limpias y cuyo único ganador es Nicolás Maduro.

Nicolás Maduro, en el centro, en el Tribunal Supremo de Justicia.
Nicolás Maduro, en el centro, en el Tribunal Supremo de Justicia en Caracas. |
 
Por mucho que el presidente Maduro culpe a Elon Musk o a los hackers de Macedonia del Norte de las irregularidades del 28 de julio, los únicos beneficiarios de lo ocurrido son él y su gobierno. Conocer a los agraciados da pistas irrefutables de quienes están detrás del fraude electoral, más aún tratándose de un país como Venezuela, donde poco de lo que ocurre en las instituciones escapa del control del gobierno.

Los compromisos de Barbados abrieron la puerta a un proceso de liberalización política –etapa previa a una transición democrática– al aceptar el gobierno la "libre" competencia electoral como arranque de la normalización política, social y económica del país. En ese momento, las esperanzas de cambio en Venezuela eran palpables, a pesar del permanente temor de incumplimiento por parte del gobierno, recelo que se está haciendo realidad y que muestra, sobre todo, que la coalición civil-militar que sostiene a Maduro en el poder no está dispuesta a ceder el gobierno bajo ningún concepto.

Aunque las elecciones no han servido para regularizar la política venezolana, sí muestran el afianzamiento de las tendencias autoritarias del gobierno y las aspiraciones de cambio de una población agotada. Viendo el vaso medio lleno, algunos encuentran en esta coyuntura la ventana de oportunidad para el cambio que no se dio con las elecciones, y han puesto los ojos en el papel de la "comunidad internacional" y en las movilizaciones y protestas que puedan ocurrir dentro de Venezuela.

Si bien es cierto que la teoría sobre las transiciones elaborada en la década de los ochenta contemplaba el factor internacional como elemento de cambio político, en la coyuntura actual, un escenario totalmente distinto hace que la presión internacional no tenga la misma efectividad. En las transiciones de la tercera ola el liderazgo de EEUU era claro a pesar de la URSS. No sólo se daba a nivel político, también era un líder económico de referencia y, en consecuencia, el potencial socio con quien todos querían tratar. A esto se sumaba su presencia hegemónica en los organismos multilaterales que, en ese momento, eran los únicos oferentes de financiación a unos países que comenzaban a sentir los efectos de la crisis de la deuda.

Ahora la situación es diferente porque esa "comunidad internacional" que podría presionar a Maduro –con EEUU y algunos países europeos a la cabeza- ya no es hegemónica debido al ascenso de China, un país cada vez más presente no solo como mercado de referencia para importaciones y exportaciones, sino también, entre otras cosas, por romper el antiguo monopolio de la financiación de las multilaterales de crédito.

Además, en torno a China orbitan países con una potente agenda internacional, como Rusia, Turquía o Irán, que no comparten unos claros postulados ideológicos, a diferencia de los países próximos a la URSS de los ochenta. Ese bloque de países, en su búsqueda de hegemonía internacional, tienen lazos programáticos más débiles, pero están unidos, sobre todo, por el enfrentamiento a EEUU, "Occidente" o "el norte" y no les interesa mucho la consolidación democrática. Es con este grupo con el que Venezuela mantiene magníficas relaciones: esos países ya son socios del gobierno de Maduro y le ofrecen permanentemente su apoyo, lo cual debilita cualquier intento de coacción externa.

En consecuencia, la "presión internacional" es cada vez más ineficiente. Basta ver lo que ocurre con las acciones internacionales contra Rusia o Israel. Es más, sobre Venezuela ya se usaron mecanismos como sanciones y embargos con muy poco éxito y, más bien, empeoraron las condiciones de vida de la población y enriquecieron a grupos de poder capaces de aprovechar la alteración de las condiciones de mercado. Esto no pasa solo con Venezuela. Por ejemplo, España compra más gas a Rusia que nunca en su historia, a pesar de las sanciones por la guerra, lo que ha enriquecido mucho a los intermediarios españoles.

El otro factor internacional que señala la teoría de las transiciones es la influencia del entorno próximo. La situación de América Latina es diferente a la de los ochenta, cuando se produjo una especie de efecto contagio en torno a la democracia. Ahora, la democracia en la región está cuestionada y, al aumento de países autoritarios, se suma el efecto contagio del modelo Bukele. Muchos gobiernos de la región han mostrado posiciones ambivalentes respecto a lo ocurrido en Venezuela, alegando distintos motivos: autodeterminación de los pueblos, rechazo a la injerencia de los EE.UU. y/o proximidad ideológica. 

La épica de la revuelta popular también está fallando. La razón principal es, sin duda, la brutal represión por parte del gobierno. En contextos donde los mecanismos de "voz", como las protestas, no funcionan, se activan los mecanismos de "salida", lo que está ocurriendo en Venezuela con millones de personas que han migrado, y no todas por su propia voluntad. Es común a todo entorno autoritario que los costes por participar sean muy altos, razón por la cual ha aumentado la desmovilización, más aún si se toma en cuenta que se trata de una población machacada durante dos décadas a través de múltiples mecanismos represivos que van, desde el ostracismo de las Listas Tascón, hasta la tortura y desaparición en el Helicoide.

Parece que mantener el pacto cívico-militar sigue siendo rentable a los integrantes de la coalición gracias a los beneficios económicos y de poder que reciben

El cambio de gobierno se podría producir si se rompe la coalición dominante (otro concepto de la teoría de las transiciones) que sostiene a Maduro. Sin embargo, parece que mantener el pacto civil-militar sigue siendo rentable a los integrantes de la coalición gracias a los beneficios económicos y de poder que reciben. Por tanto, no tienen ningún incentivo para dejar de controlar el país y cabe la duda de que a corto o medio plazo aparezca un actor interno que desestabilice esa coalición dominante. El hecho más cercano de producir ese efecto fue el intento de sublevación militar de abril de 2019, pero falló, entre otras cosas, porque Leopoldo López decidió precipitarlas. Ese fracaso, en lugar de debilitar internamente a Maduro, sirvió más bien para reforzar su poder luego de las purgas realizadas.

Personalmente, comparto el deseo de regularización política de Venezuela y, sobre todo, entiendo y participo de la desesperación de los venezolanos que, desde dentro o desde fuera del país, no ven mejoras en su situación social y económica. Por todo ello, espero estar equivocado.

Yolanda Díaz ya es puro sanchismo.

 

Yolanda ya es puro sanchismo.

La vicepresidenta segunda y ministra de Trabajo y Economía Social, Yolanda Díaz, ofrece una rueda de prensa tras la firma junto al presidente del Consejo de Seguridad Nuclear (CSN), Juan Carlos Lentijo
La vicepresidenta segunda y ministra de Trabajo y Economía Social, Yolanda Díaz, ofrece una rueda de prensa tras la firma junto al presidente del Consejo de Seguridad Nuclear (CSN), Juan Carlos Lentijo | EFE/Fernando Villar

El nuevo sistema de financiación, concierto, fuero, cupo, agasajo o truco del almendruco de Sánchez para Cataluña no es de izquierdas ni de derechas, ni federal ni confederal, es simplemente sanchista y todo lo demás, incluidas las reverendas discusiones dentro de Sumar, puede resultar entretenido pero es irrelevante. La verdad es que tampoco sabemos ya qué es exactamente Sumar, aparte del resol de Yolanda en el Gobierno, en la prensa y en el cielo de verano, que es como el resol de un cisne de estanque. Carlos Martín Urriza, responsable económico de Sumar, signifique eso lo que signifique, ha criticado el invento desde la ortodoxia, el escepticismo y yo diría que hasta la ternura, que todavía es encantador que alguien intente darle explicaciones ideológicas o lógicas a Sánchez o a los suyos. Yolanda, después de un largo silencio, también como un silencio de cisne o ángel de estanque, ha sido más práctica y ha optado, como el propio Illa, por el método sanchista de sortear las contradicciones enunciándolas con naturalidad y frescura. Yolanda ya es puro sanchismo y habría que sacarla de las ideologías como del estanque de cisnes, con las alas mojadas todavía.

Lo que hace Sánchez es sólo por Sánchez y para Sánchez, lo sabe todo el mundo, lo sabe el PSOE, lo sabe el resto de la izquierda purista o arrimadiza, y lo sabe por supuesto Yolanda. Yolanda yo creo que ha visto su sueño alejándose, como un tren en sueños, y aún se resiste a aceptarlo. Su sueño era una izquierda que era a la vez toda la gente y sólo su bolsito, ese bolsito casi alegórico que le lleva la también figura alegórica, como una ninfa de bolsitos, que es su ayudante, personaje que me tiene fascinado desde que la vi entre escudera, niñera, peinadora, paragüero, dama de honor y porteadora de película de Tarzán. La izquierda / bolsito de Yolanda ha ido fracasando porque seguía pareciendo sólo el bolsito de Yolanda y ella tampoco ayudaba con sus incoherencias y chorradas. Sumar no sumaba nada, aparte de desengaños y pestañeos, y Yolanda se dio cuenta entonces de que había pasado de tener a la gente y a todos los colores de pintalabios de la izquierda (nunca los tuvo, en realidad) a tener sólo a Sánchez. Más o menos como los indepes, claro.

Yolanda aún tiene la esperanza de recuperar su sueño, su izquierda a la vez universal y privada, de utopía y de polvera, y sabe que sólo Sánchez puede patrocinársela

Si algo tiene Sánchez es que todo el que esté de su lado ya no puede ser otra cosa más que sanchista, ni socialista, ni izquierdista, ni periodista, ni economista ni equilibrista. Carlos Martín Urriza puede tener razón desde su izquierda académica u obispal, pero la razón hace mucho que no sirve con Sánchez. Ni tampoco sirve con Sumar, al menos mientras Sumar siga siendo esta Yolanda a la que vemos hacer la estatua de estanque o de Consejo de ministros, con diadema de palomas en la cabeza. Yo creo que Yolanda está intentando olvidar la decepción para abrazar no tanto el interés como la esperanza, que es algo todavía peor. No me parece que Yolanda esté pensando en que Sánchez la premie, como a otros del PSOE o del círculo del PSOE, con una embajada sin sentido o un despachito con macetón. Yo creo que Yolanda aún tiene la esperanza de recuperar su sueño, su izquierda a la vez universal y privada, de utopía y de polvera, y sabe que sólo Sánchez puede patrocinársela. 

Con Sánchez sólo se puede ser sanchista, y esto no significa ser necesariamente un creyente (en realidad es casi imposible concebir que alguien crea a Sánchez). También vale ser cínico, o calculador, o perezoso, o estar desahuciado para cualquier cosa fuera del sanchismo, como un cisne o un ángel de estanque fuera del estanque. Pueden ser económicos o románticos, pero quien lo necesite siempre encontrará motivos para negar la razón, la verdad, la evidencia, la ideología, los principios y hasta la moral cuando lo haga Sánchez. Yo creo que Yolanda también está en este punto, como la mitad del PSOE o la mitad de España. Yolanda, como los indepes, no precisa ser toda la gente ni todo el arcoíris, ni ser mayoría, ni ser muchos, sólo ser necesaria para Sánchez, y en eso confía. Claro que las cuentas de los indepes tienen mayor sustento que las de Yolanda.

Hablar del nuevo fuero catalán, que está entre el medievo y el latrocinio, hablar económica, ideológica o lógicamente, me refiero, es una pérdida de tiempo. Igual que hablar de Sánchez más allá de la pura fuerza y la pura voluntad de poder. Después de todo lo que hemos vivido, el que apoya a Sánchez es que quiere algo de Sánchez o necesita algo de Sánchez, y ahí está también todavía Yolanda, o la izquierda que queda bajo las alas mojadas de Yolanda, no sé si protegida por un ángel palmípedo o ahogada en plumón. O a lo mejor ya no hay ni izquierda ahí, sólo un nido vacío y una mamá pata triste o ciega. Sánchez es un milagro y una ganga para los indepes, y un mal menor para la izquierda abizcochada de toda la vida, y la última y loca esperanza de Yolanda con bolsito, como la Penélope de Serrat. El verdadero precio de estas ambiciones cínicas y de estas esperanzas locas todavía está por calcular y lamentar, pero empecemos por repudiar las explicaciones de lo inexplicable y las justificaciones de lo injustificable. Para eso no hacen falta ideologías, ortodoxias, academicismos ni trincheras.

Puigdemont es más inteligente que Pedro Sánchez, pero Sánchez es más tóxico, cruel y vengativo que el prófugo.

 

El expresidente de la Generalitat Carles Puigdemont, que sigue decidido a regresar próximamente a Cataluña
El expresidente de la Generalitat Carles Puigdemont, que sigue decidido a regresar próximamente a Cataluña | 

Estamos esperando a que vuelva Puigdemont, así como a pagar la larga cuenta de los vinos que se tomó aquel día antes de desaparecer como raptado por un circo ambulante (los circos debían de raptar mucho antes, según los padres, pero ya se ha perdido el miedo de los niños a los saltimbanquis y a los feriantes, igual que se ha perdido el miedo de los políticos a la verdad). Puigdemont ha ido entrando y saliendo del foco, de la actualidad, de la mitología, de nuestra vida, como el tombolero o el abominable hombre de las nieves, que algo de los dos tiene el mesías del independentismo. Pero ahora tiene que hacer algo, cuando Esquerra le ha sacado a Sánchez un concierto o fuero para Cataluña que no es federal ni confederal, sino señorial (se llevan los impuestos, las mieses y las mozas, pero no las deudas, los señoritos). Algo tiene que hacer Puigdemont, que vuelve a perder la guerra de los símbolos y de la pela con Esquerra pero, sobre todo, que corre el riesgo de ser olvidado, algo que no puede permitirse un mesías ni un heredero.

Puigdemont ya ha sido niño raptado por traperos, doncella enrejada, tañedor de torreón, agitador de gallinero y rey del Siam (al menos para Santos Cerdán y aquellas embajadas sanchistas que él recibía sobre elefantes y cojines), así que lo único nuevo que puede hacer es volver. Volver no como el que ha triunfado, sino como el que se quedó sin gasolina o sin fichas del casino. Al president en el exilio, ese título como de poeta muerto de hambre, no lo votaron masivamente para que volviera, como seguramente él creía. Más que nada porque hasta el independentismo se ha dado cuenta de que es más útil tener a Sánchez en la Moncloa y a Illa sobre la comodita de la abuela, como un san Martín de Porres, que tener a Puigdemont de revolución en casa o de ayatolá en Suiza. Sí, también a Illa, que ésa es la verdadera novedad, no Puigdemont regresando entre heredero de la corona portuguesa y santo de barquichuela.

Lo que no supo ver Puigdemont mientras negociaba la investidura de Sánchez es el papel consolador que iba a tener para el PSOE presidir la Generalitat

Lo que no supo ver Puigdemont mientras negociaba la investidura de Sánchez, ahí entre danzas de siete velos y cofres de monedas, es el papel consolador que iba a tener para el PSOE presidir la Generalitat. Sí, presidirla siquiera estatuariamente, con ese Illa no sé si esfinge o jarrón, para así vivificar un poco el proyecto paralizado o ya putrefacto de Sánchez. Y también, no menos importante, para tener el apoyo del poderoso PSC cuando el resto de los territorios y barones, muertos de hambre igualmente, se vayan rebelando. Lo que no vio Puigdemont lo ha visto Esquerra, claro. Puigdemont se deleitaba en la venganza, y aunque es cierto que consiguió la amnistía, la pela siempre ha pesado más que la libertad.

Los indepes no aspiran a ser mayoría (nunca se han considerado la mayoría, sino la totalidad), sólo aspiran a tener el poder y los medios para conseguir sus fines. Por eso ERC se ha aliado antes con Sánchez que con Puigdemont. Sánchez se lo puede dar todo, como se está viendo, y Puigdemont sólo les daría grima, llanto y agonía, como la plañidera de pueblo, toda luto y chepa, en la que parece haberse convertido. Puigdemont ha perdido el protagonismo y la iniciativa, hasta el punto de que ahora sólo puede volver para ser crucificado muy romanamente por los GEO. La verdad es que Puigdemont ni siquiera puede derribar a Sánchez, un presidente al que no le importa no tener presupuestos ni no aprobar leyes mientras pueda ir a los Juegos Olímpicos con la bandera bordada y el pecho reventón, como un legionario de sí mismo. Puigdemont tendría que apoyar una moción de censura de Feijóo, o hasta de Tamames otra vez. Como para no estar mosqueado.

Puigdemont necesita hacer algo porque se da cuenta de que él es, ahora, menos decisivo y significativo para Sánchez que Esquerra, y menos decisivo y significativo para el independentismo que Sánchez. Quizá Puigdemont sólo es útil para Puigdemont, que su lucha siempre fue una lucha por la supervivencia personal, como un príncipe carlista. Puigdemont sólo podría salir a la calle con el mecherito y la barricada, a esperar el 155 y que se lo lleven los titiriteros una vez más. Pero ERC podrá salir a la calle con pasta y poder catequizante, o sea lengua, escuela, medios públicos, chiringuitos. Y así, como dijo Marta Rovira, terminar lo que se empezó, o quizá incluso algo mejor, o sea una independencia que no haya que luchar ni sangrar, sino que sea subvencionada por Sánchez. Mientras, Illa se dedicará a hacer dulces de convento, o sea a hablar de solidaridad y de convivencia como si hablara de torrijas.

Estamos esperando a que vuelva Puigdemont, que ya sólo aspira a montar el numerito, un prendimiento con sanedrín traidor, romanos de lata y banda de cornetas, por si así fastidia el plan de Esquerra y Sánchez. Tener a Illa en la Generalitat, bendiciendo la mesa de los independentistas con su cosa de monje de refectorio, y tener a Sánchez en la Moncloa, dándolo todo por la presidencia como por una última papela, eso es lo que ha visto ERC que más conviene. Por alguna razón Sánchez le ha concedido gran importancia y gran precio a la Generalitat. Quizá planea empezar a armar desde allí el nuevo milagro y el nuevo relato, con las torrijas de Illa, de la convivencia y quizá del federalismo, por llevar algo diferente a las próximas elecciones, a la próxima batalla contra la ola ultraderechista etc. Mientras, el procés, en realidad, seguirá recaudando, guardando y abrillantando el oro igual que las espadas.

Sánchez cambia la financiación del independentismo por la financiación de la estancia presidencial en la Moncloa, que eso es ya, la estancia y no el poder ni el gobierno, lo que está pagando. Lo que ocurre es que, ahora mismo, en este plan o esta nueva versión del plan, Puigdemont importa poco. Podrían detenerlo como a un cristo de farol, como al Lute o como al Yoyas, y no le importaría demasiado a casi nadie. Eso sí, Puigdemont no pagará ni los delitos ni los vinos. Será indultado y volverán a sentarse, todos, para intercambiar favores, parcelas, herencias, mitología y relatos, como feriantes o como hombres del saco.

El PSOE en rebelión (o no) La presidenta del PSOE, Cristina Narbona, el presidente del Gobierno y Secretario General del PSOE, Pedro Sánchez Castejón, y el secretario de Organización del PSOE, Santos Cerdán, durante la última reunión de la Ejecutiva Federal del PSOE en su sede en la calle Ferraz. | Carlos Luján / Europa Press Las cuentas que se hace Sánchez desde la Moncloa, mientras se prueba estatuas ecuestres con armiños y rapaces como el que se prueba peluquines de presumido, empiezan a no convencer en su partido. El PSOE de la rosa mustia y del obrerismo de pesada pana mojada (incluido el recursivamente escandalizado, horrorizado y encinchado Page), lo había tragado todo con este Caligulilla de ceñido pantalón. Pero ya le están tocando a la vez el dinero y el electorado, como un sensible y definitivo testiculario político, patricio y mercantil. No es tanto que el nuevo fuero catalán, con poderes para recaudar todos los impuestos como el sheriff de Nottingham, sea una negación más o menos teórica o académica de la izquierda, la solidaridad y hasta el verdadero federalismo, sino que es un manotazo recto, tangible y medible a la panera del pobre. El PSOE tendría que dejar de ser el partido guay de los pobres, o el partido de los guais que se preocupan por los pobres, para ser sólo el pobre partido de un guay, llegando así a perder toda su clientela. Yo no sé si se puede hablar de rebelión, que sólo ha salido Page vestido de Doña Cuaresma o de doña Rogelia, como siempre, y algún otro barón pidiendo una reunioncilla, que tampoco es todavía pedir la pesada y oronda cabeza de Sánchez, cabeza como mesopotámica de oro, realeza, superstición y crueldad. Yo creo que el PSOE está preocupado por el dinero, no por Sánchez, y eso no es todavía una rebelión, sólo un contratiempo. El PSOE de las provincias, los campanarios y las artigas es cierto que podría sobrevivir sin dinero inmediato o sin electorado inmediato, pero no sin ambas cosas a la vez, que es lo que va a ocurrir cuando en las tierras más duras de España vuelvan a ver a los señoritos llevándose el trigo y las mozas. Sin embargo, el PSOE aún no se da cuenta de que el problema no es este pago en libras de carne a los independentistas por colocar a Illa en la Generalitat como en una silla de inválido (no podrá hacer nada sin ellos). El problema es que Sánchez puede volver a vender todo lo que tiene y lo que dice el PSOE en cualquier momento por cualquier cosa, o todo lo que tienen o dicen los pobres o los guais que lo votan, y así van a dejar de votarlos. Salvo Page y algún otro muerto vivo como Lambán, los demás sólo piensan que esta jugada se le ha ido de las manos al querido líder, pero que la cosa se puede reconducir Yo no hablaría de rebelión porque la mayoría del PSOE sigue pensando que puede sobrevivir con Sánchez, y aún más, que todavía les presta seguridad y fama de ganador y de guapo (creo que fue Rilke el que dijo, más o menos, que la fama era la colección de todos los malentendidos que se reunían alrededor de una persona). Sí, estoy seguro de que en el PSOE piensan que Sánchez sigue siendo su mejor opción, porque no va a volver Susana del pozo del cortijo, con pelos y camisón de aparición, ni pueden aupar a Page después de que la prensa del Movimiento lo equipare no ya a la derechona del PP sino a la de Clarín. Salvo Page, que tampoco importa mucho porque yo creo que sólo intenta conservar su reducto manchego, su Palmar de Troya de socialismo presanchista o preconciliar; salvo Page, decía, y algún otro muerto vivo como Lambán, los demás sólo piensan que esta jugada se le ha ido de las manos al querido líder, pero que la cosa se puede reconducir. Sin embargo, Sánchez es irreconducible. Al PSOE le han tocado la mina misma del dinero, que es también la de la ideología y la clientela, esa financiación de las autonomías enrevesada pero aún providente y justiciera, sin la que no podrían hacer sus discursos alpargateros ni sus divisiones agropecuarias entre pobres y ricos, izquierdas y derechas. Esto, sin duda, es mucho más peligroso para el partido que las amnistías, los perdones, el iliberalismo doliente, la colonización institucional o incluso los rodalíes y tal, que al fin y al cabo se percibían como mera teología de la democracia, muy alejada de los problemas cotidianos, o como una mercancía muy acotada de concesiones o privilegios, entendibles en una negociación. Ahora, el dinero es todo el dinero, la concesión es total, como la destrucción del discurso solidario y progresista también es total. Pero es aún algo anecdótico, no sustantivo. Es aún un error de Sánchez, muy lejos de admitir que Sánchez sea el error. El PSOE, que aparte de los esnobs siempre tuvo al pobre medianero de cliente principal (tanto que allí donde más tiempo gobernó, en Andalucía, se dedicó básicamente a fabricar pobres como si fueran botijos típicos); el PSOE, sanchista o presanchista, en fin, puede perder definitivamente a su público con esta última barbaridad de Sánchez, que como ya dije el otro día huye llevándose todo por delante. Y aun así, el PSOE quejándose por esto, quejándose por el dinero, no por Sánchez, no constituye ninguna rebelión. La rebelión vendrá cuando los socialistas hambrientos de dinero, de principios, de historia o de futuro se den cuenta de que la decadencia de Sánchez será una caída cataclísmica que les va a arrastrar a todos, desde el concejal con vara de avellano a las empresas periodísticas que sólo son evangélicas. Y, claro, quieran salvarse. Los barones miran por el cepillo de la parroquia, pero sobre todo por su propio culo catedralicio. E igual el concejalillo y hasta el obispón mediático. Cuando se den cuenta de que el sagrado culo, con sitial hasta las tripas o hasta las campanas, está en peligro no por un mal día de Sánchez con las cuentas o las ocurrencias, sino porque el guapo ha pasado ya a ser un hortera, y el príncipe un paria, y el ganador un gafe, y el querido líder un despreciable canalla, y el fiel votante un ciudadano herido, estafado y resentido; entonces se pedirán principios y no dinero, coherencia y no manteca, cabezas y no explicaciones. Las cabezas, claro, no serán sólo de Sánchez y su camarilla, y eso retrasa más la inevitable purga. Lo mismo no está tan lejos ese día, pero no es hoy, cuando Sánchez, en la Moncloa como en un spa, se sigue probando tranquilamente batines, turbantes, joyones y tigres de estampado o de verdad, como un rapero o como Sergio Ramos.


El PSOE en rebelión (o no)
La presidenta del PSOE, Cristina Narbona, el presidente del Gobierno y Secretario General del PSOE, Pedro Sánchez Castejón, y el secretario de Organización del PSOE, Santos Cerdán, durante la última reunión de la Ejecutiva Federal del PSOE en su sede en la calle Ferraz. | Carlos Luján / Europa Press

Las cuentas que se hace Sánchez desde la Moncloa, mientras se prueba estatuas ecuestres con armiños y rapaces como el que se prueba peluquines de presumido, empiezan a no convencer en su partido. El PSOE de la rosa mustia y del obrerismo de pesada pana mojada (incluido el recursivamente escandalizado, horrorizado y encinchado Page), lo había tragado todo con este Caligulilla de ceñido pantalón. Pero ya le están tocando a la vez el dinero y el electorado, como un sensible y definitivo testiculario político, patricio y mercantil. No es tanto que el nuevo fuero catalán, con poderes para recaudar todos los impuestos como el sheriff de Nottingham, sea una negación más o menos teórica o académica de la izquierda, la solidaridad y hasta el verdadero federalismo, sino que es un manotazo recto, tangible y medible a la panera del pobre. El PSOE tendría que dejar de ser el partido guay de los pobres, o el partido de los guais que se preocupan por los pobres, para ser sólo el pobre partido de un guay, llegando así a perder toda su clientela.

Yo no sé si se puede hablar de rebelión, que sólo ha salido Page vestido de Doña Cuaresma o de doña Rogelia, como siempre, y algún otro barón pidiendo una reunioncilla, que tampoco es todavía pedir la pesada y oronda cabeza de Sánchez, cabeza como mesopotámica de oro, realeza, superstición y crueldad. Yo creo que el PSOE está preocupado por el dinero, no por Sánchez, y eso no es todavía una rebelión, sólo un contratiempo. El PSOE de las provincias, los campanarios y las artigas es cierto que podría sobrevivir sin dinero inmediato o sin electorado inmediato, pero no sin ambas cosas a la vez, que es lo que va a ocurrir cuando en las tierras más duras de España vuelvan a ver a los señoritos llevándose el trigo y las mozas. Sin embargo, el PSOE aún no se da cuenta de que el problema no es este pago en libras de carne a los independentistas por colocar a Illa en la Generalitat como en una silla de inválido (no podrá hacer nada sin ellos). El problema es que Sánchez puede volver a vender todo lo que tiene y lo que dice el PSOE en cualquier momento por cualquier cosa, o todo lo que tienen o dicen los pobres o los guais que lo votan, y así van a dejar de votarlos.

Salvo Page y algún otro muerto vivo como Lambán, los demás sólo piensan que esta jugada se le ha ido de las manos al querido líder, pero que la cosa se puede reconducir

Yo no hablaría de rebelión porque la mayoría del PSOE sigue pensando que puede sobrevivir con Sánchez, y aún más, que todavía les presta seguridad y fama de ganador y de guapo (creo que fue Rilke el que dijo, más o menos, que la fama era la colección de todos los malentendidos que se reunían alrededor de una persona). Sí, estoy seguro de que en el PSOE piensan que Sánchez sigue siendo su mejor opción, porque no va a volver Susana del pozo del cortijo, con pelos y camisón de aparición, ni pueden aupar a Page después de que la prensa del Movimiento lo equipare no ya a la derechona del PP sino a la de Clarín. Salvo Page, que tampoco importa mucho porque yo creo que sólo intenta conservar su reducto manchego, su Palmar de Troya de socialismo presanchista o preconciliar; salvo Page, decía, y algún otro muerto vivo como Lambán, los demás sólo piensan que esta jugada se le ha ido de las manos al querido líder, pero que la cosa se puede reconducir. Sin embargo, Sánchez es irreconducible.

Al PSOE le han tocado la mina misma del dinero, que es también la de la ideología y la clientela, esa financiación de las autonomías enrevesada pero aún providente y justiciera, sin la que no podrían hacer sus discursos alpargateros ni sus divisiones agropecuarias entre pobres y ricos, izquierdas y derechas. Esto, sin duda, es mucho más peligroso para el partido que las amnistías, los perdones, el iliberalismo doliente, la colonización institucional o incluso los rodalíes y tal, que al fin y al cabo se percibían como mera teología de la democracia, muy alejada de los problemas cotidianos, o como una mercancía muy acotada de concesiones o privilegios, entendibles en una negociación. Ahora, el dinero es todo el dinero, la concesión es total, como la destrucción del discurso solidario y progresista también es total. Pero es aún algo anecdótico, no sustantivo. Es aún un error de Sánchez, muy lejos de admitir que Sánchez sea el error. El PSOE, que aparte de los esnobs siempre tuvo al pobre medianero de cliente principal (tanto que allí donde más tiempo gobernó, en Andalucía, se dedicó básicamente a fabricar pobres como si fueran botijos típicos); el PSOE, sanchista o presanchista, en fin, puede perder definitivamente a su público con esta última barbaridad de Sánchez, que como ya dije el otro día huye llevándose todo por delante. Y aun así, el PSOE quejándose por esto, quejándose por el dinero, no por Sánchez, no constituye ninguna rebelión. La rebelión vendrá cuando los socialistas hambrientos de dinero, de principios, de historia o de futuro se den cuenta de que la decadencia de Sánchez será una caída cataclísmica que les va a arrastrar a todos, desde el concejal con vara de avellano a las empresas periodísticas que sólo son evangélicas. Y, claro, quieran salvarse.

Los barones miran por el cepillo de la parroquia, pero sobre todo por su propio culo catedralicio. E igual el concejalillo y hasta el obispón mediático. Cuando se den cuenta de que el sagrado culo, con sitial hasta las tripas o hasta las campanas, está en peligro no por un mal día de Sánchez con las cuentas o las ocurrencias, sino porque el guapo ha pasado ya a ser un hortera, y el príncipe un paria, y el ganador un gafe, y el querido líder un despreciable canalla, y el fiel votante un ciudadano herido, estafado y resentido; entonces se pedirán principios y no dinero, coherencia y no manteca, cabezas y no explicaciones. Las cabezas, claro, no serán sólo de Sánchez y su camarilla, y eso retrasa más la inevitable purga. Lo mismo no está tan lejos ese día, pero no es hoy, cuando Sánchez, en la Moncloa como en un spa, se sigue probando tranquilamente batines, turbantes, joyones y tigres de estampado o de verdad, como un rapero o como Sergio Ramos.

Pedro Sánchez, gato acorralado.

 

El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez. EFE/ Mariscal
El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez. EFE/ Mariscal | EFE / MARISCAL

Compareció Pedro Sánchez para ofrecer su balance del curso político y pronunció una frase que resume a la perfección los últimos meses en este país, que han sido de infamia y desparrame. Lo hizo con rictus duro, tono desafiante y mirada encendida, como le caracteriza en tiempos recientes, en los que parece más atribulado que nunca por la evaluación que realizan sus críticos sobre su Gobierno y sobre su persona.

 

Los periodistas le habían preguntado por su opinión sobre los recursos a la Ley de Amnistía que se presentarán ante el Tribunal Constitucional, ante lo que, con rotundidad, ha respondido: “En mi opinión, van a perderlos. Pero yo estoy satisfecho y feliz (…) con el pacto alcanzado con ERC”.

 

Le faltó añadir aquella afirmación que soltó, años atrás, en una entrevista televisiva, en la que aseguró: “¿Y de quién depende la Fiscalía General del Estado? Pues eso”. Con Álvaro García Ortiz y con Cándido Conde Pumpido aquí y allá no hay nada que temer. El primero torpedea los recursos y el segundo limpia, fija y da esplendor. Como la RAE. Como el KH7 o como el desatascador que utilizó con Chaves y Griñán. Por eso es posible aprobar la ley de amnistía e incluso defenderla frente a los avisos del Tribunal Supremo sobre su inconstitucionalidad.

Despreciar, como estrategia infalible

Resulta muy cómodo gobernar a sabiendas de que cada vez que un ministro se miccione en el Estado de derecho, va a haber una institución superior que ayudará a limpiar la huella o a firmar un papel en el que defienda que, en realidad, la orina no es tan corrosiva. ¿Lo de ERC y el concierto catalán? ¡Pero si ese pacto garantiza la solidaridad autonómica!

A todo esto lo llaman en el PSOE “hacer política”; y al resultado de pactos que se han forjado con esa filosofía -como el acuerdo fiscal con ERC- lo definen como “magnífico”. Es indiferente que María Jesús Montero calificara hace un tiempo como una “mentira de la derecha mediática” el hecho de que Moncloa se hubiera planteado el 'concierto catalán'. O que el propio Pedro Sánchez asegurara hace un año -durante la campaña electoral- que la amnistía no tenía encaje constitucional. La coherencia no es más importante que el sillón.

¿Y dónde queda el respeto a los instituciones y a los ciudadanos? Eso nunca puede prevalecer sobre el Ejecutivo.

Así que el camino a seguir no se decide en función de las necesidades del país, sino de lo que le convenga a Sánchez para mantenerse en su puesto. Si la cosa se complica, García Ortiz sale al rescate; y si la cuestión pasa a mayores, Cándido ya lo apaña, como en el caso andaluz. En caso de que la ímproba tarea de mantenerse en el poder requiera entregar un cheque en blanco a Junts y a ERC, siempre se puede afirmar que los socialistas han rebajado la tensión en Cataluña, al contrario que hizo el PP, que no pudo parar los sucesos de 2017.

En este último caso tiene razón Sánchez. Ahora bien, resultaría muy fácil terminar con las guerras si una de las partes accediera a colmar todos los deseos de la otra. Se puede rebajar la tensión entregando Ceuta y la llave de la caja en Cataluña. O incluso negando a los críticos la capacidad de transmitir sus mensajes y formular sus opiniones, llegado el caso. Así sería más fácil ser positivos e incluso imponer el “optimismo” que hoy defiende Sánchez como necesario.

¿Alguien replica a Sánchez en Moncloa?

Todo este discurso y esta actitud son disparatados. El problema es que no debe haber muchas personas alrededor del presidente que se atrevan a llevarle la contraria, lo cual es síntoma de que el gato está enfadado, con las uñas desencapilladas y la espalda contra el suelo... e inspira más temor que confianza.

Digo esto porque a la mínima réplica se enciende. Cuando le han preguntado por Emiliano García-Page ha respondido, altivo e iracundo: “La noticia sería que el presidente de Castilla-La Mancha diera una rueda de prensa apoyando al Gobierno de España”. Seguramente, ese estilo pasivo-agresivo -marca de la casa- habrá recordado a más de uno a un jefe o a un ex novio.

No debe haber muchas personas alrededor del presidente que se atrevan a llevarle la contraria, lo cual es síntoma de que el gato está enfadado, con las uñas desencapilladas y la espalda contra el suelo... e inspira más temor que confianza

Cuando el periodista Fernando Garea le ha trasladado algunas preguntas, incisivas y extraordinarias, le ha acusado de “hacer valoraciones”. Todo, entre otras cosas, por interesarse por su opinión sobre las cartas de recomendación a las empresas de Carlos Barrabés que rubricó Begoña Gómez. Sánchez no ha respondido a eso. Ha salido por peteneras. De hecho, ha atacado a la oposición y a quienes intentan derribar su Gobierno. Así ha hecho con las sucesivas preguntas. Ninguna respuesta al asunto, todo golpes a la oposición.

Sobra decir, que ha defendido su denuncia al juez Peinado. Hace falta tener un enorme contenido cárnico en la zona noble para utilizar a la Abogacía del Estado para presentar una querella contra el juez que investiga a tu mujer, con la excusa de que debe defender la institución de la Presidencia del Gobierno. ¿Por qué así? Porque Juan Carlos Peinado ha expresado su interés en las actividades profesionales que ha realizado Begoña Gómez desde que su marido ostenta ese cargo. El “desde que...” es muy diferente al “dado que” e incluso al “relacionadas con...”.

Pero Sánchez no tiene en cuenta ese matiz fundamental. ¿Para qué? Su objetivo no es colaborar con la justicia, sino engordar su discurso victimista con acciones que intenten demostrar que hay una conspiración judicial- y de otros poderes oscuros contra él.

Su estrategia es hoy ésa. Puro peronismo ibérico. Cuando nadie le pregunta, expone logros, y está en su perfecto derecho. Pero cuando alguien manifiesta dudas sobre sus acciones o, al menos, formula alguna cuestión sobre su conveniencia o su legitimidad, 'le salta el chivato' y cambia de registro. Es ahí cuando dedica ataques furibundos hacia la oposición, compuesta por "pseudo-medios", ultras y "agonías".

Cuando alguien demuestra tal desprecio por los críticos y exhibe una piel tan blanda ante las palabras que no desea escuchar, a lo mejor necesita descanso y reflexión; o a lo mejor se ha convertido en un soberbio insufrible al que, desde luego, le urge más resolver sus propias cuestiones que ponerse a gestionar las de los demás.

La desaparición de la jubilación forzosa

 

La desaparición de la jubilación forzosa

Con anterioridad existía la posibilidad de que mediante convenio colectivo se regulase la obligación de jubilarse a los trabajadores que cumplían los requisitos para acceder a la prestación.

Cuando el trabajador cumplía la edad legal de jubilación y cumplía los requisitos exigidos legalmente, el empresario podía extinguir la relación laboral sin ninguna penalización.

Generalmente se reconocía esta posibilidad siempre que se justificase por motivos de políticas de promoción del empleo juvenil.

Desde la Ley 3/2012, de 6 de julio, han quedado prohibidas las cláusulas de jubilación forzosa en los convenios colectivos, declarando la nulidad de dichas condiciones.

De este modo, desaparece la figura de la jubilación forzosa en el ámbito de la empresa.

Excepción: los funcionarios públicos y la jubilación forzosa

El único supuesto en que persiste la jubilación forzosa es en el colectivo de los funcionarios.

Es forzosa la jubilación, que se declara de oficio, a partir de los 65 años, o de los 70 respecto de algunos tipos de funcionarios (de los cuerpos docentes universitarios, magistrados, jueces y fiscales y secretarios judiciales y registradores de la propiedad).

No obstante, es posible prolongar la permanencia en activo de aquellos funcionarios a los que le falte periodo suficiente de carencia y se mantengan aptos para el servicio, y aquellos a los que se les autorice expresamente a permanecer en activo más allá de la edad forzosa señalada.

La extinción del contrato de trabajo por ineptitud sobrevenida

El empresario no puede obligar al trabajador a jubilarse al llegar a la edad legal reconocida por la ley.

La única opción del empresario, si entiende que el trabajador por razón de edad no presta adecuadamente su prestación de servicios, es extinguir el contrato de trabajo por despido objetivo.

En el Estatuto de los Trabajadores se establece como causa de extinción unilateral del empresario la ineptitud del trabajador conocida o sobrevenida con posterioridad a su colocación efectiva en la empresa. Una de dichas ineptitudes, que se pueden alegar a estos efectos, es la causada por la edad del trabajador.

En todo caso, deberá indemnizar al trabajador con 20 días de salario por año de trabajo o fracción, con un máximo de 12 mensualidades.

A partir de este momento cesará su actividad en la empresa y podrá, si estima conveniente, solicitar la pensión de jubilación, si cumple con los requisitos legales.

La opción de la jubilación en situaciones de desprotección

Como se ha señalado, no es posible forzar a los trabajadores a jubilarse, puesto que la norma confiere esa posibilidad siempre como un derecho.

Pero, existen ciertas situaciones en las que debido, en unos casos a las características del mercado laboral y, en otros, a la propia articulación del resto de las prestaciones del sistema, el trabajador tiene que decidir necesariamente jubilarse.

Entre ellas se encuentra la extinción de la relación laboral, cuando cumpla los requisitos para acceder a la jubilación ordinaria antes o durante el disfrute de la prestación contributiva de desempleo.No será posible beneficiarse de la pensión contributiva de desempleo, dado que uno de los requisitos para su disfrute es no alcanzar la edad legal de jubilación, cumpliendo las notas exigidas por la ley para acceder al beneficio.

El juez Peinado decide que Pédrodro Sánchez no puede declarar por escrito en el 'caso Begoña Gómez


El juez Peinado rechaza que Pedro Sánchez declare por escrito en el 'caso Begoña Gómez'
El juez Peinado rechaza que Pedro Sánchez declare por escrito en el 'caso Begoña Gómez' | EFE

El juez Juan Carlos Peinado ha rechazado este viernes que el presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, declare como testigo por escrito en la investigación que dirige contra su esposa, Begoña Gómez, por presuntos delitos de tráfico de influencias y corrupción en los negocios.

El titular del Juzgado de Instrucción Número 41 de Madrid mantiene la citación del 30 de julio y se trasladará a La Moncloa para tomar declaración al jefe del Ejecutivo al considerar que su comparecencia no se enmarca en hechos de los que tenga conocimiento por su razón de cargo, según una providencia a la que ha tenido acceso El Independiente.

El juez responde así a la carta que le remitió Sánchez esta misma semana alegando que tenía derecho a declarar por escrito en su calidad de presidente del Gobierno porque entendía que se le citaba por hechos de los que ha tenido conocimiento por razón de su cargo en el Ejecutivo.

No obstante, precisa que si cree que puede colaborar "eficazmente" con la Justicia trasladando "hechos relevantes de los que ha tenido conocimiento por razón de su cargo" de presidente del Gobierno, puede comunicárselo en la declaración del martes para que, entonces sí, preste una nueva declaración por escrito.

Prisa a la Audiencia

La defensa de Begoña Gómez ha pedido a la Audiencia Provincial de Madrid más celeridad a la hora de resolver si archiva o no su causa por presunta corrupción y que se pronuncie antes del 30 de septiembre.

Así consta en un recurso de suplica del abogado de Gómez, al que ha tenido acceso El Independiente, en el que responde a la providencia de la Sección 23 de la Audiencia Provincial en la que informaba a la partes de que el 30 de septiembre estudiaría tanto el recurso de Begoña Gómez como el de la Fiscalía, que pedía delimitar la causa.

Sostiene el letrado de Gómez, Antonio Camacho, que tanto ella como el resto de los investigados "están siendo sometidos a una investigación indeterminada, prospectiva y en continuo crecimiento, sin garantías, que está lesionando gravemente su derecho de defensa".

El PP denuncia a Begoña Gómez, por ser mi INOCENTE esposa, ordena Pedro Sánchez a sus mariachis difundir por las RRSS y todos los pravdas


Cómo visitar la Moncloa

El presidente del Gobierno tendrá que declarar como testigo ante el juez que investiga a su esposa por presuntos delitos de corrupción el próximo día 30 de julio. Lo hará en el Palacio de la Moncloa, privilegio que está recogido en el artículo 412 de la Ley de Enjuiciamiento Criminal (Lecrim). La providencia del titular del juzgado número 41 de Plaza de Castilla ha provocado un terremoto político. En el PSOE y en el gobierno dicen estar "indignados", Patxi López habla de "cacería política"; por su parte, Núñez Feijóo ha pedido la dimisión del presidente aludiendo a unas declaraciones de Pedro Sánchez en las que este le pedía la renuncia a Mariano Rajoy por tener que declarar como testigo en el caso Gürtel.

La citación de Sánchez era lógica tras la declaración del empresario Juan Carlos Barrabés en la que dijo que en al menos dos de sus entrevistas en Moncloa con Begoña Gómez el presidente estuvo presente.

Sánchez puede acogerse a su derecho a no declarar (recogido en el artículo 416 de la Lecrim), o bien puede optar por colaborar con la Justicia, como es la obligación de todo cargo público, más aún del presidente. También puede optar por un camino intermedio: responder a las preguntas del abogado de su esposa y tal vez a las del fiscal, y negarse a responder al juez y a las partes. Creo que esta será su decisión final, lo cual es como colaborar con la Justicia sólo en lo que a él le puede interesar.

El drama político que vive España a cuenta de las andanzas de Begoña Gómez no es consecuencia de la instrucción de un juez, sino que tiene su origen en la decisión del presidente de abandonar sus funciones durante cinco días para reflexionar de si le merecía o no la pena seguir al frente del gobierno en medio de una "operación de acoso y derribo", como dijo en su carta publicada en X el pasado 24 de abril.Archivo:Palacio de la Moncloa.jpg - Wikipedia, la enciclopedia libre

La lógica de esa carta marca todo lo que ha sucedido después. Para el presidente, esa "operación de acoso y derribo" no está dirigida contra su esposa, sino contra él. "Denuncian a Begoña por ser mi esposa", decía Sánchez en su carta. Esa operación, dirigida por los partidos de la derecha y la ultraderecha y llevada a cabo por medios de comunicación de ese perfil, se puso en marcha porque el PP y Vox "no aceptan el veredicto de las urnas".

Por tanto, todo lo que tiene que ver con Begoña Gómez forma parte, en la lógica del presidente, de un complot antidemocrático por parte de partidos y medios que no respetan "el veredicto de las urnas".

Fue el presidente el que optó por la estrategia de convertir el caso de su esposa en un asunto de Estado

Se trata de un blindaje a prueba de bomba. Al negar la mayor, la posibilidad de que Begoña Gómez pueda haber cometido un delito, todo lo que tiene que ver con los indicios que apunten en esa dirección es considerado por el presidente y, por tanto, por el gobierno y por su partido, como parte de una trama que no busca esclarecer los hechos, determinar si hubo o no delito en su manera de actuar, sino que se inscribe en un contubernio al que el propio Sánchez bautizó como "máquina del fango".

El aparato propagandístico del que dispone el presidente es tan potente, que el juez Peinado tiene que tentarse la ropa cada vez que toma una decisión, aunque esté plenamente justificada por la instrucción del caso. Hasta tal punto, que ya los dirigentes del PSOE hablan del "caso Peinado" para referirse a la investigación sobre las actividades de la mujer del presidente.

Pedro Sánchez es el verdadero y único responsable de la estrategia de convertir el caso de su esposa en un asunto político de primer orden. Cuando tomó la decisión de dejar el país en estado de pausa durante cinco días, Sánchez ya sabía que su mujer estaba siendo investigada, cosa que ocultó en su carta. Y en las reuniones que se llevaron a cabo en Moncloa con Antonio Camacho -abogado de Begoña Gómez- fue el presidente el que argumentó que todo era un montaje para intentar echarle del poder por métodos espurios. 

 Los grandes secretos del Palacio de La Moncloa - Periodista Digital

Si no había nada, si todo lo que hizo su esposa es perfectamente legal, lo lógico hubiera sido dejar actuar a la Justicia, respetar las decisiones del juez y esperar a que el asunto se desinflara ante la falta de pruebas.

Pero no. Sánchez lo elevó hasta tal punto que todo lo que afecte a ese caso tendrá consecuencias políticas para él como presidente del gobierno y no sólo como marido de Begoña Gómez.

 Universidad Complutense de Madrid | Universidad de Bogotá Jorge Tadeo Lozano

¿Por qué tomó esa decisión el presidente? Sencillamente, porque no aceptó que se cuestionara su honorabilidad. Llama la atención que el presidente viera como normal que su esposa dirigiera una cátedra sin ser licenciada; que recibiera al rector de la Universidad Complutense en Moncloa; que tuviera varias reuniones con un empresario en la sede del Gobierno; que su esposa escribiera cartas de recomendación a ese mismo empresario que, tras recibir tan importante aval, multiplicó su facturación; que su esposa pidiera dinero a grandes empresas para diseñar un software para la Complutense del que luego ella quiso sacar provecho,... Todas esas cosas Sánchez las sabía antes de que las publicaran los supuestos pseudomedios. Así que, en lugar de intentar reconocer errores, algunos de libro, como le ha recordado incluso el portavoz del PNV, Aitor Esteban, en su última intervención en el Congreso, el presidente prefirió convertir el caso en un asunto de Estado.

 

La soberbia ha llevado al presidente a cometer este error de cálculo que le va a complicar la vida mucho más de lo que él podía pensar.

Biden se retira, Kamala Harris más cerca del comunismo que Putin, no será rival para Trump.

Aunque el presidente de Estados Unidos se ha resistido con uñas y dientes a la presión interna de su partido y de los medios afines a los demócratas, al final se ha rendido. En su comunicado en X afirma que su decisión de abandonar la carrera presidencial "es lo mejor para el país". Tiene razón.

Tras la convención republicana de Milwaukee y el atentado que sufrió hace ocho días, Trump emergía no sólo como el líder indiscutible de los conservadores, sino como el candidato con más posibilidades de ganar las elecciones de noviembre.

Las encuestas coincidían en situar a Trump por delante de Biden, que perdía popularidad a marchas forzadas tras el bochornoso debate del mes de junio y sus meteduras de pata en la cumbre de la OTAN, en la que confundió a Zelenski con Putin. El pasado jueves se le vio tambaleante al subir al avión para retirarse a descansar a su casa de Delaware tras ser diagnosticado de Covid. Una imagen patética.

 Quién es Kamala Harris, relevo de Joe Biden como candidata presidencial en  las elecciones Estados Unidos 2024?

Hasta los donantes más importantes le han retirado su apoyo, como una muestra evidente de que el mundo del dinero ya no apostaba por él.

Con Biden, los demócratas iban a una derrota segura y Estados Unidos estaba condenado a ver el regreso triunfal de Trump, inmune a sus procesos judiciales.

Con Biden, la derrota frente a Trump era segura. Ahora, se abre una etapa de incertidumbre, pero también de esperanza

El programa de Trump significa una auténtica contrarreforma de la política llevada a cabo por Biden durante su mandato. No sólo proponía la deportación de decenas de miles de inmigrantes, sino la implantación de aranceles proteccionistas para la industria norteamericana y la revisión de las decisiones puestas en marcha sobre el cambio climático. Pero, lo peor para Europa no era sólo esa perspectiva de caída del comercio exterior y de revisionismo negacionista, sino el temor a una reducción del apoyo a Ucrania y un acercamiento a China.

Seguramente, la candidata para liderar a los demócratas será Kamala Harris, que no ha tenido una trayectoria precisamente brillante como vicepresidenta. Aunque eso está por decidir y todo podría cambiar de aquí a la Convención demócrata, que se celebra el próximo 19 de agosto en Chicago.

 Kamala Harris: del 'black power' a la Casa Blanca | EL PAÍS Semanal | EL  PAÍS

Sea Harris u otro candidato, la verdad es que casi cualquiera tiene más opciones que Biden para tratar de frenar el empuje de Trump. Los demócratas tendrán que dar una respuesta unitaria, ya que los republicanos, ahora sí, están sólidamente juntos tras su candidato.

Europa puede respirar un poco más tranquila. Y la OTAN, también. Se abre una nueva etapa de incertidumbre política en Estados Unidos, pero ahora hay esperanza de que lo hecho por Biden, que ha sido mucho, no será echado abajo por un candidato que se cree tocado por la mano de dios.

OTRO CONCLUYENTE ÉXITO PARLAMENTARIO DE FEIJÓO.

 La empresa de Eva Cárdenas, la mujer de Alberto Núñez Feijóo se afianza en  2023: su negocio inmobiliario gana un 58% más

Alberto Núñez Feijóo se apuntó un éxito concluyente en el Congreso de los Diputados. Político moderado y prudente, gobernante en su día de eficaz gestión, hombre razonador y razonable, el presidente del Partido Popular ha mejorado semana tras semana desde que se puso al frente del centro derecha español. Cometió al principio no pocos errores y todavía tiene largo camino a recorrer, camino erizado de obstáculos políticos, sociales y económicos. La objetividad exige reconocer la mejora en su actividad política. Carece del carisma de Isabel Díaz Ayuso, pero se ha convertido en un excelente parlamentario, haciendo gala de una dialéctica cada vez más certera. En el debate de ayer desbordó a Pedro Sánchez y por primera vez le superó claramente.

En lugar de embestir la muleta que le tendieron, en lugar de morder el anzuelo de la regeneración democrática, Feijóo denunció de forma rotunda el propósito de Pedro Sánchez: enmascarar su situación personal y el acoso de la corrupción que le envuelve. Feijóo no se dejó ni seducir ni engañar. Desarrolló claramente argumentos consistentes y sus palabras, con grave acento de verdad, resonaron en la Cámara, atónitos los socialistas, regocijados los populares.

Los debates parlamentarios no volverán a ser un paseo para Pedro Sánchez, a vista de lo que ocurrió ayer. Alberto Núñez Feijóo le ha tomado la medida al líder socialista, al presidente sanchista de un Gobierno que camina sobre la cuerda floja de los veinte partidos que necesita para subsistir. Si el cerco de los jueces se cerrara, a Pedro Sánchez le espera un otoño plagado de dificultades. Puede ser que se niegue a convocar elecciones generales, pero nadie descarta ya una moción de censura, sobre todo si el prófugo golpista Carlos Puigdemont decide caldear la situación catalana.

Como estaba prrevisto, Begoña Gómez decide acogerse a su derecho a no declarar


Su abogado Antonio Camacho defiende que el juez está realizando una investigación prospectiva y ha recomendado a la mujer del presidente del Gobierno que no declare

Begoña Gómez decide acogerse a su derecho a no declarar

Begoña Gómez se ha acogido a su derecho a no declarar este viernes en la causa en la que está imputada por supuesto tráfico de infuencias y corrupción en los negocios, según confirman las fuentes presentes en la declaración. La mujer de Pedro Sánchez ha decidido por recomendación de su abogado Antonio Camacho no contestar a las preguntas ni del titular del Juzgado de instrucción número 41, Juan Carlos Peinado, ni de ninguna de las partes en un paso por el edificio de Plaza de Castilla de Madrid que ha durado apenas unos minutos.

La mujer del presidente del Gobierno ha llegado sobre las diez menos veinte minutos de la mañana en el mismo coche con los critales tintados que el viernes 5 de julio cuando también estaba citada a declarar. En aquella ocasión alegó que no tenía constancia de una de las últimas querellas que se acababa de incoporar a la investigación y, por eso, pidió la suspensión para poder prepararse el asunto. Su abogado Camacho declaró después a los medios que su intención era "colaborar con la Justicia", sin embargo, hoy ha defendido que en esta causa no se están garantizando los derechos de Gómez y, por eso, le ha recomendado que no se explique.

A las 10:12, la mujer de Sánchez vestida de nuevo de riguroso negro ha salido del ascensor de la planta sexta del edificio que se ubica al norte de la capital y ha entrado acompañada con cuatro personas de seguridad de La Moncloa en una sala custodiada por más personal de seguridad tanto de la Policía de Presidencia como de la empresa que custodia los juzgados.

"Mi representada no ha declarado no porque tenga nada que esconder sino porque está defensa le ha recomendado que no lo haga", ha dicho Camacho a las cámaras al salir de la sede de Justicia. "La declaración tiene que hacerse con garantías. El juez dictó un auto y en ese auto el juez señaló objeto de investigación todos los actos todas las conductas desde que es mujer del presidente del Gobierno", ha explicado. Según su relato, el magistrado Peinado está realizando una investigación prospectiva, es decir, que busca delitos en un campo muy amplio sin contar con ningún inidicio previo.

A su juicio, la Audiencia Provincial de Madrid limitó el objeto de las pesquisas a los contratos entregados a Juan Carlos Barrabés y esa parte de la causa se la llevó la Fiscalía Europea. Por tanto, para ellos, la investigación ha perdido objeto y no saben en qué está indagando el juez. "Nuestra posición es que el procedimiento carece de objeto alguno en este momento. El juez no puede investigar cualquier cosa, debe delimitar cuál es el objeto de investigación.
El procedimiento se ha quedado sin contenido", ha revelado.

Para el coordinador de los Servicios Jurídicos de Vox, Jorge Buxadé, esta actidud es "una burla". El eurodiputado ha explicado ante los micrófonos que pedirán la declaración de Pedro Sánchez como testigo. "Si su mujer se ampara en el derecho a no declara y no da las debidas explicaciones, Sánchez tendrá que venir a declarar como testigo y explicar de qué hablaron en las reuniones de Moncloa".

Otto von Bismark de que «la nación más fuerte del mundo es sin duda España. Siempre ha intentado autodestruirse y nunca lo ha conseguido. El día que deje de intentarlo volverá a ser la vanguardia del mundo»

 

Cervantes, el aventurero que creó el Quijote


Una de las cualidades que ha recibido más leyendas y páginas escritas en la sociedad española, es la del quijotismo. Nada hay más atrayente que esta idiosincrasia, reservada para ciertas personas, pueda influir en una buena parte de la colectividad.

Los Quijotes de España, Unamuno y Cervantes, como clásicamente se conocen, los Don Miguel, pasean su quijotismo por el mundo, defendiendo entuertos y malheridos, luchando con la penuria, la pobreza y la injusticia en aras de un mejor entendimiento entre las gentes. Hoy día no hay muchos soñadores, pero cuando aparece uno de ellos, es como la flor que brota en un campo yermo. Es una bocanada de aire limpio, un hálito de vida, un viento de libertad, unas opiniones emancipadas de lo que se ha dado en llamar pensamiento único y que, cuando surge, nos lleva a un plano superior, como si desde una atalaya estuviéramos oteando el paisaje y el paisanaje. Ponemos tierra por medio y vemos los problemas y sus soluciones bajo un prisma distinto.

Toda la obra escrita por nuestros literatos, los Don Miguel, lleva a defender los valores y la ética que hoy día está desterrada de la sociedad, de los ramplones de miras, de los estrechos de mentes, de los miserables de corazón y, en una palabra, de los cicateros de generosidad. «¡Dios no puede volverle la espalda a España! ¡España se salvará porque tiene que salvarse!» fueron las últimas palabras que Don Miguel de Unamuno pronunció poco tiempo antes de morir. En mi cabeza centellean de cuando en cuando, al recordar y ver como lo que está pasando, en la historiografía de España, se repitió hace años. Es un tema reiterativo que sucede en este país y es clásica la frase de Otto von Bismark de que «la nación más fuerte del mundo es sin duda España. Siempre ha intentado autodestruirse y nunca lo ha conseguido. El día que deje de intentarlo volverá a ser la vanguardia del mundo». Pensar sobre el trasfondo de esta reflexión nos hace ver la miopía de las gentes, y de algunos políticos que toman decisiones que a todas luces están equivocadas y que, las personas normales ven como la honradez se va hundiendo en las aguas pantanosas, en la ciénaga e inmundicia de las resoluciones.

Pienso frecuentemente como un país que ha llevado la cultura, la religión, el idioma a tantos lugares, que se ha mezclado con personas con las que nada tenían que ver anteriormente, que ha creado universidades a lo largo de todo el mundo y, en fin, que ha sabido transmitir un pensamiento y una civilización diferente haciendo que fueran ciudadanos de igual nivel que los de España, está agostado y, por qué no decirlo, agotado también. Las primeras leyes aboliendo la esclavitud fueron decretadas en Sevilla por la Reina Isabel la Católica allá por el año 1500 y se añadía en el decreto que se devolvieran las tierras que tenían y que eran de su propiedad. Se consideraba que todos eran súbditos de la corona al mismo nivel. España fue una adelantada. No conozco otro imperio que haya sabido imprimir estas cualidades allá donde fueron y que al mismo tiempo estén tan poco orgullosos de su herencia. Muchos de nuestros habitantes compraron la leyenda negra y otros países, envidiosos de lo que fuimos, la extendieron por doquier. Nada más falso. No se puede juzgar, con los ojos del momento actual, la historia pasada hace más de 500 años. Si no fuéramos quijotes no habríamos hecho esta hazaña. No hace falta nada más que cruzar los Andes en avión y pensar como aquellos españoles olvidados, a caballo y con pertrechos, hicieron lo mismo. La envergadura de lo que se ha realizado deja pequeña cualquier otra proeza. Recorrer estos países, visitar sus palacios, iglesias, plazas, universidades empequeñece cualquier otra obra humana y si a esto le añadimos la cultura, las leyes, el idioma, la organización administrativa, el orgullo de lo que hicimos debería ser mucho. A los que critican esta obra les aconsejaría viajar por estos países, hablar con las gentes, imbuirse con su cultura para ver en su justa medida la realidad. En suma, para ver donde está el manido comentario sobre el oro que se robó. Se encuentra en las iglesias y en los palacios, en las universidades y en las casas solariegas.

Por eso, quiero desde estas breves líneas, defender el quijotismo español, su generosidad y abnegación, su capacidad de sacrificio y su solidaridad allá donde estemos, sea Hispanoamérica o cualquier otro proyecto de nuestras organizaciones, fuerzas de apoyo, profesores, médicos con vocación o jueces justos que ejercen sus trabajos con honradez y probidad. Si no se es quijote es imposible hacer lo que hicimos y lo que hacemos. Es necesario una vuelta a la ingenuidad, al idealismo, a la honradez y al orgullo de hacer las cosas, porque así lo aprendimos de nuestros antepasados, sería una buena actitud ante la vida y seríamos más felices.