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La Princesa Jésica, la virreina Yoly, la duquesa de Galapagar y la sultana andaluza (las moteros) por amor platónico al NOVIO de Ayuso....¡¡ARREMETEN¡¡.

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 Caso Ábalos: Jessica Rodríguez contradice las evidencias policiales por  corrupción

Jésica Rodríguez y el Sultán Ábalos paseando por las calles de la República Dominicana.

El escándalo del 'caso Koldo' ha salpicado a varias personas desde que se salió a la luz. Entre estas, una de las figuras más polémicas ha sido la "amiga íntima" del exministro José Luis Ábalos, Jéssica Rodríguez García

La joven, supuestamente, acompañaba a Ábalos en viajes oficiales y vivir en el lujoso piso que, según la Unidad Operativa de la UCO, se pagaba con dinero de 'la trama'. Asimismo, antes de gozar de los beneficios de su relación cercana con el exministro de Pedro Sánchez, la joven  tenía un estilo de vida  completamente diferente.

El novio de Ayuso es el hombre sin nombre, como Feijóo es el hombre sin gafas y Mazón es el hombre sin futuro. Algo de hombres sin atributos, como la famosa novela, tienen los hombres del PP, e incluyo al novio de Ayuso porque, junto a Mazón, es lo más PP que tiene ahora Sánchez para ir tirando. El novio de Ayuso, que ahora miro el nombre, no ha llegado al corazón ni al santoral de la gente, como sí ha llegado la Jesi de Ábalos, auténtica musa de lo español, como una piconerita de Romero de Torres. A la Jesi la tenemos ya en el relicario de las morenas rubias, en el altar de las falsas primas y las falsas estudiantes, en la lista del marqués de Leguineche y colocada en el presupuesto público como en una taquilla de taller mecánico. Pero el novio de Ayuso, aunque siga p'alante en los juzgados con sus cosas oscurillas o ambiguas, no nos termina de cuajar como icono. Quizá porque ningún icono cuaja al lado del icono que ya es Ayuso, o quizá porque la Jesi es una princesa, una entre millones, como la Dulcinea de Madrid, y el novio de Ayuso sólo parece un empresariete de Pantomima Full, o sea todos, cualquiera y ninguno.

 La pareja de la presidenta de la Comunidad de Madrid, Alberto González Amador, saliendo de declarar ayer de los juzgados de Plaza de Castilla. | EP

El novio de Ayuso, que ahora miro el nombre, va a ser investigado por la Audiencia Provincial de Madrid por más delitos, aparte de los que tienen que ver con Hacienda y, añado yo, aparte del delito de ser confundible o accesorio, como un broche de salamandra o un gorrito con pluma que se pusiera Ayuso a juego con sus ojos color pluma de ave verde. El novio de Ayuso revoluciona la Fiscalía, la Prensa del Movimiento y nuestro Despacho Oval, que no existe pero debería existir sólo para que Sánchez lo llenara de espejos y le pusiera bola de discoteca, como un picadero. Y sin embargo, no nos termina de llenar la vista, ni la conversación, ni la columna, y eso me parece injusto. Yo creo que el novio de Ayuso debería estar en ese podio nacional, como de vuelta ciclista, donde están los políticos con vicio de poder o de Lolita, los enchufados en todos los escalafones y los empresarios aventureros o sospechosos.

El novio de Ayuso, que ahora miro el nombre, es tan español y tan folclórico como la Jesi, alguien que ha trazado su camino al éxito a pesar de o gracias a toparse con una oportunidad, una triquiñuela, una perita, un sapo o un entramado de empresas (hay gente que nunca en su vida se ha topado con un entramado de empresas y a mí me parecen no ya pardillos sino antiespañoles, como si nunca se hubieran topado con el camión del butano). Uno no va a juzgar ni prejuzgar delitos ni inocencias, pero igual que parece antiespañol no irse con un ministro a Segovia, que para eso están los ministros, me parece antiespañol ser perito agrónomo o funcionario de correos o poeta de buhardilla pudiendo ser uno de esos empresarios que están entre Hacienda y la Audiencia Provincial como entre Pinto y Valdemoro. Quiero decir que el riesgo de comer con Ábalos o el riesgo de que tu audacia empresarial se convierta en delito, además de ser riesgos equiparables en romanticismo y en ganancia, son riesgos asumibles, son riesgos deseables, son riesgos como de torero o bandolero español.

El novio de Ayuso, que ahora miro el nombre, quizá no tiene una iconografía tan potente como la Jesi, entre española de Mérimée y querida de estanco, entre musa goyesca y musa del pelotazo. El novio de Ayuso quizá es más indistinguible que representativo, porque cualquiera de ésos que se baja del coche apepinado con llantazo podría ser financiero o aparcacoches, concejal de urbanismo o gigoló de Benidorm, directivo de la Federación de Fútbol o ex Gran Hermano. Pero aún es paradigmático, y no tanto por estar con un político por amor o por gravedad sino, ya digo, por esa elección tan española del riesgo. Una ponía el muslo como la taleguilla y el otro ponía sus números en los negocios como jeroglíficos, los dos con revolera y santiguada. Terminar en los juzgados quizá es necesario para el verdadero éxito, porque estar ahí y salir inocente es la mejor prueba de que has jugado al límite, hasta el arañazo en el muslo o el arañazo en el Lamborghini.

Otra cosa es lo que pueda pasar con Ayuso si el empresario, además de macarra, resulta un delincuente, no porque lo digan los ministros con hisopo sino porque lo diga un tribunal"

El novio de Ayuso, que ahora miro el nombre, en realidad no tenía ni Lamborghini, o sea que al pobre le iban encasquetando delitos, confesiones y hasta coches de hortera que no eran suyos. La verdad es que su coche era un Maserati, que es igual de hortera y de español (el haiga es lo primero que se compran aquí los tiesos, sean maletillas, concejales, futbolistas o raperos, y por eso hay ciertos lujos que huelen a tieso, y a veces a pelotazo). Pero esto nos demuestra que al novio de Ayuso no le respetan la personalidad, le cambian la condición procesal, le cambian el coche, le cambian los atributos y le cambiamos hasta la cara, que a ver quién lo reconoce en el Madrid de un millón de empresarios de éxito y acelerón y otro millón de fracasados que lo fingen. Sólo cuando va con Ayuso nos fijamos en él y hasta se fija Sánchez, claro.

Al novio de Ayuso, que ahora miro el nombre, lo van a investigar por más delitos, y aquí eso es triunfo seguro, porque si ganas triunfas por temerario y si pierdes triunfas casi más por sinvergüenza. Claro que aquí los temerarios y los sinvergüenzas abundan, y por eso no termina de cuajarnos el personaje como singularidad, porque no se sale del cliché, que hasta la Jesi se sale un poco del cliché con su encantadora odontología de Cenicienta odontóloga. Otra cosa es lo que pueda pasar con Ayuso si el empresario, además de macarra, resulta un delincuente, no porque lo digan los ministros con hisopo sino porque lo diga un tribunal. Supongo que veríamos a Ayuso un poco viuda de sí misma, excusándose con la ceguera o con la ignorancia, como una infanta. Pero ése es otro asunto. Al novio de Ayuso, que ahora miro el nombre, yo sólo quería darle el espacio que merece, junto con el resto de tópicos de amores y dineros españoles y junto con el resto de hombres sin atributos o sin futuro del PP.

El poder y buen hacer de Ayuso. Una tropelía del Fiscal General a su novio, arrolla a todo el sanchismo.

 

Un fiscal servil a los intereses del Gobierno

El fiscal general del Estado, Álvaro García Ortiz, en Barcelona.
El fiscal general del Estado, Álvaro García Ortiz, en Barcelona. | EF

Lo que ha caracterizado sobre todas las cosas la actuación de Álvaro García Ortiz desde su nombramiento como fiscal general del Estado en agosto de 2022 ha sido su fidelidad al Gobierno, y a la persona que le propuso para el cargo, su anterior jefa, Dolores Delgado.

En la mañana del 16 de octubre, la Sala Segunda del Tribunal Supremo ha comunicado su decisión de abrir causa contra García Ortiz por un presunto delito de revelación de secretos. La imputación se ha acordado por unanimidad de los cinco magistrados que componían la sala (Manuel Marchena, Juan Ramón Berdugo, Antonio del Moral, Susana Polo –ponente– y Carmen Lamela). No ha habido fisuras, pues, a la hora de dar un paso que cabe calificar de histórico, por cuanto nunca antes un fiscal general había sido investigado por el Supremo.

La Sala Segunda estima que hay suficientes indicios como para estimar que el fiscal general vulneró el derecho de defensa de Alberto González Amador (novio de Isabel Díaz Ayuso), al hacerse públicos por orden suya los correos entre el abogado de este, Carlos Neira, y el fiscal que llevaba el caso, Julián Salto.

Lo hechos sucedieron en el mes de marzo de este año. La nota de prensa, a instancias del fiscal general, se hizo pública el día 14 de ese mes, y era la respuesta a una noticia publicada por El Mundo unas horas antes, en la que se daba cuenta de un posible acuerdo de conformidad entre la Fiscalía y el presunto defraudador.

La fecha es importante porque enmarca lo sucedido en un contexto político complicado para el Gobierno. El 14 de febrero se aprobó en el Congreso la ley de amnistía, que no sólo concitó el voto en contra del PP y de Vox, sino el rechazo de la mayoría de los ciudadanos, incluidos los votantes del PSOE. El día 21 de febrero se produjo la detención de Koldo García, el hiperactivo asesor del ex ministro de Transportes, José Luis Ábalos. Y, tal vez lo más importante, el 29 de febrero El Confidencial comenzó a publicar informaciones que afectaban directamente a la esposa del presidente del Gobierno, Begoña Gómez.

Viendo su trayectoria, no extraña que García Ortiz se empleara con tanto afán en "ganar la batalla del relato" a favor de Pedro Sánchez

En ese contexto, la investigación de Hacienda al novio de la presidenta de la Comunidad de Madrid, "la jefa", como la califica Pedro Sánchez, cobraba un valor extraordinario. Por ello, la Fiscalía filtró de manera inmediata la noticia que, previamente, García Ortiz había transmitido al ministro de Justicia, Félix Bolaños. En efecto, el 12 de marzo elDiario.es publicaba en exclusiva que el novio de Díaz Ayuso había sido denunciado por la Fiscalía de Madrid "por defraudar a Hacienda 350.000 euros" a través de una de sus empresas, que se dedicaba a intermediar en la compra de mascarillas durante la pandemia. ¡Lo que salió de la boquita de la ministra de Hacienda, María Jesús Montero!

e marzo, El Mundo publicó que la Fiscalía había ofrecido a la pareja de Ayuso "un pacto para que admita dos delitos fiscales mientras se judicializa el caso".

Esa exclusiva neutralizaba en gran medida los efectos de la bomba lanzada por elDiario.es. Ante esa situación, el fiscal general del Estado desplegó toda su capacidad de influencia y de mando para que la Fiscalía "ganara el relato". Es decir, para convertir a González Amador en un defraudador confeso que pedía clemencia a la Fiscalía para no ingresar en prisión.

La difusión de la nota de prensa para "ganar el relato" se hizo contra el criterio de la Fiscalía de Madrid, y en ella se transcribieron entrecomillados de los correos entre el fiscal del caso y el abogado de González Amador.

¿Quién ganó la "batalla del relato"? No se sabe muy bien. Pero lo que ha quedado claro es que el fiscal general del Estado bordeó –como mínimo– la legalidad con tal de que en la opinión pública se hablara tanto de los trapicheos del novio de Díaz Ayuso como de las tropelías de Ábalos o los negocios de la esposa del presidente.

Viendo la trayectoria de García Ortiz no sorprende su disposición a poner la Fiscalía General al servicio de los intereses del presidente del Gobierno.

Un día después, el 13 de marzo, El Mundo publicó que la Fiscalía había ofrecido a la pareja de Ayuso "un pacto para que admita dos delitos fiscales mientras se judicializa el caso".

Esa exclusiva neutralizaba en gran medida los efectos de la bomba lanzada por elDiario.es. Ante esa situación, el fiscal general del Estado desplegó toda su capacidad de influencia y de mando para que la Fiscalía "ganara el relato". Es decir, para convertir a González Amador en un defraudador confeso que pedía clemencia a la Fiscalía para no ingresar en prisión.

La difusión de la nota de prensa para "ganar el relato" se hizo contra el criterio de la Fiscalía de Madrid, y en ella se transcribieron entrecomillados de los correos entre el fiscal del caso y el abogado de González Amador.

¿Quién ganó la "batalla del relato"? No se sabe muy bien. Pero lo que ha quedado claro es que el fiscal general del Estado bordeó –como mínimo– la legalidad con tal de que en la opinión pública se hablara tanto de los trapicheos del novio de Díaz Ayuso como de las tropelías de Ábalos o los negocios de la esposa del presidente.

Viendo la trayectoria de García Ortiz no sorprende su disposición a poner la Fiscalía General al servicio de los intereses del presidente del Gobierno.

Al final, la Agencia Tributaria, le debe dinero al novio de Ayuso.

La Comunidad de Madrid dice que la Agencia Tributaria propondrá devolver  552.000 € al novio de

Desde la Comunidad de Madrid mencionan que el resultado final de la "cacería política" que ha "sufrido" Alberto González Amador es que "tiene un saldo positivo de más de 200.000 euros" tras descontar 340.000 euros de pago propuestos para evitar el juicio.

 

La Agencia Tributaria solicitará a la Tesorería de la Seguridad Social que devuelva a Alberto González Amador, pareja de Isabel Díaz Ayuso, la presidenta de la Comunidad de Madrid, 552.000 euros. La cantidad que la líder regional madrileña afirmó que el organismo debía a González Amador. Lo dijo en una rueda de prensa en Leganés en marzo, después de una reunión del Consejo de Gobierno, tras publicarse varias informaciones sobre las supuestas irregularidades fiscales del empresario. Aunque entonces fijó la cantidad en 600.000 euros.

Así lo han comunicado fuentes del Ejecutivo del PP de la Comunidad de Madrid a El Independiente. Las mismas aseguran que la Fiscalía podría cancelar el juicio a González Amador si se acepta el acuerdo propuesto por el investigado: un pago de 340.000 euros. "Si la Fiscalía niega el acuerdo será por causas políticas, no técnicas", indican las mismas fuentes. Esto dejaría a González Amador con un saldo positivo, añaden: "El resultado final de la cacería política que ha sufrido es que González Amador, al final de cuentas, tiene un saldo positivo de más de 200.000 euros".

Así lo sostienen después de que esta semana, Álvaro García Ortiz, Fiscal General del Estado, asumiera en primera persona en un comunicado la responsabilidad por la filtración de los datos de González Amador. "La comunicación no contenía" información de carácter "confidencial" que afectase al "derecho de defensa" del investigado.

En este sentido, las mismas fuentes hacen un inciso más: "La misma sociedad que la AEAT consideró que era 'pantalla/interpuesta' ahora se reconoce que no lo era". "Ya es cada vez más evidente, con pruebas" esa "cacería política" y "que la presidenta nunca mintió".

Ya Ayuso se pronunció este martes desde Bilbao sobre el asunto. Allí participó junto al candidato del PP vasco a las elecciones del domingo, Javier de Andrés. La presidenta madrileña se refirió a García Ortiz y dijo que "este es un país de impunidad" tras el reconocimiento del Fiscal. Y aquí "no pasa nada".

González Amador fue denunciado por la Fiscalía de Madrid en marzo por dos supuestos delitos de fraude a Hacienda y uno más por falsedad de documento mercantil. De los supuestos delitos, derivados de los ejercicios de 2020 y 2021, se le reclamarían 155.000 euros y 195.951 euros respectivamente. La pareja de Ayuso está citado para comparecer en el Juzgado de Instrucción número 19 de Madrid el 20 y el 21 de mayo. De momento, éste se ha querellado contra la fiscal jefe de Madrid, Pilar Rodríguez, por supuesta revelación de secretos. De los cuales se ha responsabilizado García Ortiz.

 

El fiscal General, García Ortiz dice: "Filtré los datos del novio de Ayuso, pero eso no es un delito"

 El sucesor de Delgado aborda la independencia económica de la Fiscalía en su primer Consejo

El fiscal general asume toda la «responsabilidad» en la filtración de los datos personales del novio de Ayuso

Álvaro García Ortiz niega que la nota remitida por la Fiscalía Provincial de Madrid incluyese «información» confidencial que «pudiera perjudicar el derecho de defensa» de la pareja de la presidenta madrileña

Ante los fiscales, que este lunes tomaban posesión de sus nuevos cargos, en la sede de la Fiscalía General del Estado y en defensa de la actuación de la jefa provincial del Ministerio Público en Madrid. Alvaro García Ortiz ha reconocido que la «responsabilidad» en la filtración de los datos personales del novio de la presidenta de la Comunidad, Isabel Díaz Ayuso, es suya, en último término. «La comunicación» emitida «no contenía» información «confidencial» que pudiera haber «perjudicado el derecho de defensa» del investigado por un presunto delito contra la Agencia Tributaria, ha asegurado, sin embargo, el máximo responsable de la Carrera.

Insisto: asumo institucionalmente la responsabilidad última de la nota de prensa emitida por la Fiscalía Provincial de MadridAlvaro García OrtizFiscal General del Estado

Así lo ha reconocido García Ortiz, en un comunicado oficial, por primera vez desde que saltase el escándalo sobre la nota de prensa remitida a los medios de comunicación por la Fiscalía madrileña. Una difusión que, como publicó El Debate en exclusiva, se negó a atender la fiscal jefe del Tribunal Superior de Justicia de Madrid, Almudena Lastra, al entender que el contenido del texto era incompatible con el deber de «confidencialidad» de las partes en el proceso reglado para alcanzar pactos de conformidad con el Ministerio Público. Un protocolo que ella misma había diseñado durante su etapa como vocal del Consejo General del Poder Judicial (CGPJ), en 2009
 
«Como Fiscal General del Estado, estaba informado de los acontecimientos y de la publicación de un comunicado que se limitaba a desmentir, con hechos cronológicamente sistematizados, informaciones falaces e interesadas previamente publicadas por algunos medios. Por consiguiente, asumo la responsabilidad última de esa nota de prensa», ha declarado García Ortiz tras varias semanas de hermético silencio sobre el caso.
«No voy a tolerar que ningún fiscal tenga que soportar las consecuencias del funcionamiento trasparente de nuestra institución» y «no pienso consentir que la fiscal Jefa de Madrid o el fiscal encargado del caso sean perturbados por ejercitar la acción penal ante la posible comisión de hechos de naturaleza delictiva», ha advertido el responsable del Ministerio Público.
Y ha proseguido: «En consecuencia, sirva esta declaración institucional como respaldo a los compañeros de la Fiscalía Provincial de Madrid, que no han hecho sino cumplir un deber de informar verazmente a la ciudadanía con absoluta transparencia, prudencia y dentro de los márgenes y límites que marca nuestro ordenamiento jurídico y la Instrucción núm ero 3/2005 de la Fiscalía General del Estado».
No puede considerarse infringido el deber de reserva cuando el objeto de la comunicación es de dominio público fruto de indeseables filtracionesAlvaro García OrtizFiscal General del Estado
No en vano, la declaración del fiscal general ha sido, además, de público «reconocimiento» a la «labor y el desempeño profesional, con el máximo rigor, objetividad, imparcialidad y transparencia, de la fiscal jefe y del fiscal de la Sección de Delitos Económicos de la Fiscalía Provincial de Madrid».
Para finalizar, García Ortiz ha insistido en destacar que «la Fiscalía española actúa con absoluta imparcialidad, objetividad y neutralidad política en el ejercicio de sus funciones. Y que ningún ciudadano o ciudadana de este país recibirá un tratamiento distinto por motivos ajenos al proceso. La actuación del Ministerio Fiscal se enmarca siempre dentro de la Ley, porque fuera de la Ley no hay nada».

Las teles 'menoscreciando' a Ayuso y su novio mientras se votaba la amnistía

 

Las teles 'menospreciando' a Ayuso y su novio mientras se votaba la amnistía. María Jesús Montero debe dimitir y explicar quien le pasó la denuncia.

Pedro Sánchez interviene durante una sesión en el Senado.

Pedro Sánchez interviene durante una sesión en el Senado. EP

Mientras los diputados votaban este jueves el proyecto de Ley de Amnistía, los espectadores de su televisión favorita mañanera se esforzaban en comentar la noticia de que la Fiscalía Provincial de Madrid ha propuesto un pacto al novio de Isabel Díaz Ayuso para reconocer que es un defraudador. El director de un 'aguerrido' diario digital -¿aguerrido o aferrado? ¿a qué o a quién?- abundaba en ese momento en las mentiras de la Comunidad de Madrid al informar sobre este caso mientras, ya digo, sus Señorías, a viva voz, aprobaban o rechazaban la norma que perdonará los delitos cometidos por quienes quisieron destrozar el orden constitucional en 2017.

Podrían esas cadenas de televisión aprovechar la ocasión para departir sobre las declaraciones de Pere Aragonès o Carles Puigdemont acerca de la hoja de ruta que maneja el independentismo para los próximos tiempos, que consiste en volver a las andadas de 2017. O a lo mejor sería adecuado destacar que Cataluña ha roto todos los planes de Pedro Sánchez, quien daba por supuesto que tras aprender a caminar con los pantalones por los tobillos tras negociar la amnistía, la legislatura se iba a alargar durante cuatro años sin mucha dificultad.

Pero, ¿para qué iban a abundar las televisiones en esos puntos? Justo después de que se conociera el resultado de la votación -¡rápido, Paco, desconecta, pincha plató!-, aparecían en La 1 las caras de Ayuso y de su novio. A lo mejor, y sólo a lo mejor, hubiera sido menester que los espectadores pudieran haber visto las reacciones de los portavoces parlamentarios tras finalizar la votación. Pero, ¿eran más importantes que lo de la presidenta madrileña? En absoluto. Conviene fomentar la amnesia sobre la amnistía.

Los trileros de las teles

Juegan estos medios con su audiencia a lo mismo que los trileros. Mira la bolita, la pongo aquí, muevo este vaso, muevo el otro…, ¿dónde está la bolita? ¿A que ya no la ves? Será porque he sido demasiado rápido. ¿Dónde está ahora Félix Bolaños, quien la semana pasada afirmaba que todos los grupos que apoyaron la investidura de Pedro Sánchez estaban trabajando para aprobar los Presupuestos de 2024? Allá donde se halla la canica roja. Puede que aquí, puede que allá… o puede que en ningún lado.

Sería lo suyo que los medios que piden fidelidad a sus lectores -o incluso que pasen por caja- hubieran concentrado hoy sus esfuerzos en la gran cuestión palpitante que se plantea tras lo que ha sucedido durante las últimas horas, que no es menor. Porque afirmaron desde Moncloa que todo este sainete con los independentistas era fruto de la voluntad negociadora de ambas partes ("Parlem!"), que consideraban que la voz y la concordia eran más efectivas que las sentencias judiciales y las porras policiales. Pedro Sánchez aspiraba a resolver un conflicto político que se había enquistado y ERC y Junts, a cambio, apoyarían las cuentas de 2024. 

Pero resulta que el día antes de que se votara la amnistía y se completara el primer paso necesario en esta senda hacia la etapa más pacífica, gloriosa y cohesionada desde la conquista de Granada, Aragonès convocaba elecciones y demostraba que el guion que había vendido al PSOE era falso, dado que los independentistas no habían comprometido ningún apoyo o, directamente, habían engañado al presidente, porque ni siquiera ERC y Junts se habían puesto de acuerdo para aprobar las cuentas catalanas. Por falta de voluntad y de interés en coligarse, por supuesto.

¿Qué ha ocurrido después? Que el Gobierno ha renunciado a tramitar los Presupuestos Generales del Estado. La legislatura está muerta y eso obligará a Sánchez a buscar su enésima resurrección o directamente a reconocer su muerte, dado que para poder ser investido prometió una serie de políticas que requieren financiación.

Enfoca a Ayuso, que esto no interesa

Parecía este asunto importante, así como el de la votación de la norma que borrará el historial de antecedentes de decenas de personas a las que, en algunos casos, se les acusa de algunos de los delitos más graves del ordenamiento penal español. En ese momento exacto, en ese preciso instante, había televisiones que debatían sobre Díaz Ayuso y su novio y se empeñaban en detallar cada dato de la estructura empresarial de ese señor y de sus conversaciones con la Fiscalía.

El momento en el que se ha filtrado ‘lo suyo’ no le convierte en más inocente ni más culpable, ni suma o resta gravedad o interés a la acusación del ministerio público. Pero podría deducirse que quien ha aireado todo esto tenía interés en que durante estos días tan determinantes los ciudadanos miraran hacia el varón que se encama con la presidenta, y no hacia el presidente al que los independentistas le han vuelto a hacer la cama.

Diríase que los medios están para afinar, acertar y adivinar dónde se encuentra lo relevante. A veces fallamos (muchas), qué duda cabe. Otras, hay quien se deja engañar o se despista a sabiendas de su error. Es lo que siempre se ha definido como el “dame pan y dime tonto”.