Mostrando entradas con la etiqueta UGT. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta UGT. Mostrar todas las entradas

Seis años después de que Pedro Sánchez alcanzara la presidencia del Gobierno, los sindicatos UGT y CCOO, anuncian huelga para la revalorización de las pensiones.

 Traduci in italiano.   Traduire au français.  Übersetzen auf DeutschTranslate to English

"Estaban cogiendo polvo las banderas de UGT y CCOO"

Unai Sordo y Pepe Álvarez
Unai Sordo y Pepe Álvarez

Seis años después de que Pedro Sánchez alcanzara la presidencia del Gobierno, los sindicatos UGT y CCOO han anunciado movilizaciones... contra la derecha. Lo han hecho después de que el PP y Vox se hayan negado a apoyar el real decreto ómnibus que llevó el Ejecutivo esta semana al Parlamento, en el que, entre otras cosas, se incluía la revalorización de las pensiones y la prolongación de los descuentos al transporte público.

Volverán las fuerzas sindicales a sacar las banderas del cuarto del material, mucho tiempo después, y lo harán para manifestarse contra quien no gobierna. En este vídeo, se ofrecen una serie de remedios contra quien ha perdido la costumbre de protestar. Entre otros, el que ayuda a librarse de polvo y polillas.

El secretario general de UGT, Pepe Álvarez se reunió el Lunes pasado con Carles Puigdemont en Waterloo. ¿para qué?


El secretario general de UGT, Pepe Álvarez, valoró este lunes la reunión mantenida este lunes con el presidente de Junts, Carles Puigdemont
El secretario general de UGT, Pepe Álvarez, valoró este lunes la reunión mantenida este lunes con el presidente de Junts, Carles Puigdemont | EFE

Pepe Álvarez, líder de UGT, sindicalista vertical o cervical, con escayola de bufanda como un poeta de fritura o de rotonda, se ha ido a Waterloo a ver a Puigdemont, al que hay que cuidar y camelarse como a una novia de la mili, entre un tren y otro tren y entre un resfriado y otro resfriado. Pepe Álvarez, con homenaje de moquita (el frío de los enamorados es como el diamante de fidelidad que llevan en la nariz) o con homenaje de mostachón de Utrera (esa hambre de la mili que parecen tener y transmitir los sindicalistas), dicen que ha ido a negociar con Puigdemont la reducción de la jornada laboral, aunque no sabemos del todo en nombre de quién. Estos sindicatos de clase hace mucho que no representan a los trabajadores, sino a su partido, ni tampoco a ninguna clase, salvo la propia clase de los sindicalistas, que son como la aristocracia del tajo, con diván y arpa al lado de la fresadora. Así que Álvarez, con su cestillo de propuestas como de dulce de membrillo, sólo puede representar a Sánchez. Es como si hubiera ido Sánchez disfrazado de la mora Azofaifa con mucho velo y pestañeo, que no sé por qué a Sánchez le dan aún como vergüenza estas negociaciones y estos amoríos.

Pepe Álvarez, que con la paz social puede dejar a sus trabajadores, muy satisfechos del paraíso sanchista, para llevar a Puigdemont anillos, tartas y vacadas de novia rural

Sánchez depende de quien depende y besa los grandes pies de hermanastra de cuento a quien se los besa, ya lo sabemos. Pero se empeña en disimular y manda a cualquier otro a coger el tren de los enamorados y las pulmonías de los enamorados, mientras Puigdemont recibe como entre visones y bañeras de patas. Antes, por ejemplo, iba Santos Cerdán, con su cosa de tratante de ganado aterido de trashumancia y oloroso de quesos, que le ponía a la cosa interés y romanticismo prácticos de dineros y tierras, como un granjero que busca novia. Pero Santos Cerdán ya empieza a chamuscarse un poco en la pira de Aldama, donde van cayendo todos igual que en el infierno indiscriminado de los pistoleros del Oeste. Mientras, ya va yendo a Waterloo Pepe Álvarez, que con la paz social puede dejar a sus trabajadores, muy satisfechos del paraíso sanchista, para llevar a Puigdemont anillos, tartas y vacadas de novia rural.

Pepe Álvarez se fue a Waterloo a ver a Puigdemont y hasta se quitó la bufanda, que no es ya como quitarse el sombrero sino como quitarse el corsé. Pepe Álvarez con canalillo a mí me parece la rendición total del sanchismo, o el truco final del sanchismo, que puede que intente ganar tiempo ante Puigdemont enseñándole carne de sindicalista como carne de cupletera. A Puigdemont le importa poco ahora la jornada laboral, igual que el arpa partidista con la que los sindicalistas han sustituido la armónica obrera, el blues del paro y el botellín. A Puigdemont le interesan la pela y la republiqueta, así que algo de eso tendrá que llevar Álvarez o no hubiera atravesado Europa despechugado como Lorenzo Lamas, con los Pirineos en el bigote y el martillito sindical metido en manteca solidificada. Yo creo que Sánchez no le manda a Puigdemont una oferta sino un acercamiento o una sumisión simbólicos, y nada puede representar esto mejor que el acercamiento y la sumisión del sindicalismo a los intereses y la agenda partidistas. Mandarle a Pepe Álvarez es como mandarle a una geisha con camisa de franela.

 

Sánchez creo que se da por satisfecho mandando emisarios a Puigdemont, que parece devolverlos con la cabeza cortada y envuelta en su propio turbante. Igual que a Puigdemont no le importa ahora la jornada laboral, a Sánchez tampoco le importa mucho Puigdemont cuando se le están apareciendo jueces como cuervos de Poe. Sánchez intenta mantener la ficción del diálogo e incluso el ritual de la sumisión, mandando a esos socialistas disfrazados de dependiente de zapatería (Santos Cerdán tenía algo de eso delante de Puigdemont, probándole los zapatones de hermanastra de cuento), o mandando a estos sindicalistas disfrazados de jubilado con los bolsillos llenos de caramelos de café con leche. O es que quizá Sánchez empieza a quedarse sin personal y ha tenido que mandar a Pepe Álvarez como lo único que tiene ya, allá en el fondo del armario, con las bufandas despeluchadas, las zapatillas calentitas y las gorras de cuadros de los regalos navideños.

Pepe Álvarez, sindicalista de pancarta atornillada por el PSOE y de falso o incongruente obrerismo dandi, como un albañil con fular, se ha ido a Waterloo a ver a Puigdemont, o a convencer a Puigdemont, o sólo a fingir ante Puigdemont en nombre de Sánchez. Sánchez ahora sólo finge, finge seguir haciendo política, o compraventa, o lo que él haga. Finge hasta con Puigdemont y ya no sabe qué mandarle o con qué distraerlo, hasta que cae en mandar a un sindicalista misionero que parezca un cura celestino. Sánchez ya sólo finge, mientras sólo piensa en si los jueces irán a por él un día, como la Santa Compaña, para darle un final como de don Giovanni, de seductor disoluto arrastrado al infierno por sombras vengadoras.

Quizá no es que a Sánchez le dé pudor ir hasta Waterloo a besar él mismo esos pies peludos de novia antigua, rural y con dote de Puigdemont, o que no tenga a nadie más para hacerle de Cyrano o de Leporello con los amoríos de sus socios. Quizá Sánchez sólo aguanta o espera tiritando en posición fetal, sin saber muy bien qué hace el resto del tiempo. Lo mismo podría haber mandado a Begoña a Waterloo que haber mandado a Pepe Álvarez a dirigir una cátedra sobre el pico y la pala. Sánchez ya sabe que no caerá precisamente por Puigdemont y Puigdemont empieza a darse cuenta de que no se salvará por Sánchez. Lo demás es distracción, sollozo, agonía y pelusa.

 


La amnistía que condujo a la Guerra Civil

La amnistía que condujo a la Guerra Civil

La amnistía que condujo a la Guerra Civil

Se ha incidido poco en la importancia y consecuencias que tuvieron las tres amnistías concedidas en los años treinta.
 

La Restauración (1874-1931) y la Segunda República (1931-1936) fueron regímenes donde abundaron las amnistías y los indultos, para conspiradores, terroristas, delincuentes políticos y delincuentes sociales, a pesar de los daños y el dolor que hubieran causado.

Por ejemplo, en 1911 una horda movida por la CNT tomó el pueblo valenciano de Cullera y linchó al juez de Sueca y a dos funcionarios de su juzgado que trataron de sofocar el motín. Los criminales fueron detenidos y condenados por la jurisdicción militar, pero una campaña de las izquierdas dentro y fuera de España llevó al Gobierno liberal de José Canalejas a indultarles, con la excepción del cabecilla, que había matado al juez a hachazos. A éste lo indultó personalmente el rey Alfonso XIII. Y a las viudas y huérfanos, una plaquita y para casa.

Por eso, se hablaba de la “peste de los indultos”. Porque dejaba impunes las muertes de ciudadanos o de humildes funcionarios y, a la vez, animaba a los delincuentes a repetir sus actos, sobre todo cuando las acciones políticas pasaron, de ser cuartelazos y manifiestos, a atentados, descarrilamientos de trenes y bombas contra procesiones.

Una de las escasísimas lecciones de nuestra historia contemporánea que incorporó la Constitución de 1978 fue la prohibición de las amnistías y los indultos generales, quizás porque ya no eran necesarias merced a la invención del Tribunal Constitucional, cuyos miembros son nombrados todos por instancias políticas. Fuera por el disimulo o fuera por el escarmiento, los constituyentes dejaron claro su repudio a unas instituciones jurídicas que convertían a los políticos y los terroristas en grupos privilegiados por encima del Código Penal, se burlaban de los tribunales de verdad y desmoralizaban a la sociedad.

Ahora que el principal partido de España, el PSOE, está dispuesto a conceder una ley de amnistía a los sediciosos catalanistas a cambio de recibir sus votos en el Congreso para hacer presidente a su secretario general, conviene recordar las consecuencias que tuvieron otras amnistías en el siglo XX. La más destacada de aquellas fue la de no disuadir a los beneficiarios de no volver a cometer los actos que el régimen les había perdonado hasta el extremo de borrarlos.

EL GOBIERNO PERDONA A QUIENES ATACAN AL PUEBLO

El PSOE y la UGT convocaron en agosto de 1917 una huelga revolucionaria que pretendía derrocar la Monarquía parlamentaria y contaba con el respaldo de varios partidos políticos, en concreto de los republicanos y los catalanistas ‘moderados’ de Francesc Cambó, más la CNT anarquista. En la huelga murieron más de 70 personas. Los miembros del comité de huelga, los socialistas Julián Besteiro, Daniel Anguiano, Andrés Saborit y Francisco Largo Caballero, fueron condenados a cadena perpetua.

El PSOE, dirigido por Pablo Iglesias, se sentía tan orgulloso de lo hecho que incluyó a los condenados en las listas para las elecciones de febrero de 1918 y salieron elegidos diputados. Las Cortes aprobaron en mayo una amnistía que les permitió sentarse en sus escaños.

Para los implicados en esa acción violenta contra un régimen democrático, todo fueron beneficios. El socialista Largo Caballero fue nombrado por real orden de 1924 miembro del Consejo de Estado; el republicano Alejandro Lerroux alcanzó la presidencia del Gobierno en 1933; y el catalanista Cambó obtuvo un puesto en el consejo de ministros en marzo de 1918.

TRES AMNISTÍAS EN CINCO AÑOS

Uno de los primeros actos del Gobierno Provisional de la Segunda República, en abril de 1931, consistió en promulgar un decreto que concedía una amnistía a los condenados o procesados por “delitos políticos, sociales y de imprenta”, ya que se les atribuía como causa un “elemento de elevada idealidad”. Entre los liberados, aparte de miles de ladrones, estafadores, violadores y homicidas, estuvieron los dos terroristas anarquistas que habían asesinado en 1921 al conservador Eduardo Dato, presidente del Gobierno.

Las Cortes de mayoría derechista aprobaron la Ley de 24 de abril de 1934 que amnistiaba a los implicados en el pronunciamiento del general Sanjurjo, en agosto de 1932, a los funcionarios que había excluido el decreto del Gobierno Provisional y a sindicalistas implicados en huelgas y paros laborales. Durante los debates, algunos diputados de las derechas recordaron la amnistía de 1918 concedida a los huelguistas de 1917.

Así, pudo regresar a España José Calvo Sotelo, al que se le había condenado a doce años de cárcel por haber aceptado el nombramiento de ministro en el Gobierno del general Primo de Rivera. Sanjurjo salió de la cárcel, pero no pudo reincorporarse el Ejército, por lo que se estableció en Portugal y allí se dedicó a conspirar. Si esto último lo habían hecho Niceto Alcalá-Zamora, Indalecio Prieto, Alejandro Lerroux y Miguel Maura, ¿por qué no podía hacerlo él?

La represión de la revolución de octubre de 1934 llenó las cárceles de implicados, ya que el PSOE, la UGT y ERC (todas ellas organizaciones existentes hoy) habían planeado el golpe de Estado como una guerra civil, para la que habían elaborado hasta listas negras de personas a las que detener y asesinar. Fue el caso del diputado tradicionalista Marcelino Oreja Elósegui, tiroteado en la casa del pueblo de Mondragón.

La de 1934 se trató de la sublevación marxista mejor preparada en Europa desde el golpe de estado bolchevique de 1917, pero que no tuvo un castigo ni cercano al de la Comuna de París de 1871 ni el levantamiento espartaquista (comunista) alemán de 1919.

La coalición del Frente Popular, formada por republicanos burgueses y los partidos de izquierdas marxistas (PSOE, PCE, POUM y el Partido Sindicalista) planteó como primer punto de su programa una nueva amnistía, la tercera en menos de cinco años de régimen republicano.

“Como suplemento indispensable de la paz pública, los partidos coaligados se comprometen: 1) A conceder por ley una amplia amnistía de los delitos político-sociales cometidos posteriormente a noviembre de 1933, aunque no hubieran sido considerados como tales por los Tribunales.”

La misma noche del 16 de febrero las izquierdas comenzaron los disturbios y las algaradas. Su prensa y sus dirigentes se atribuyeron la victoria mientras el recuento no había terminado. La violencia fue de tal intensidad que el 19 de febrero el centrista (republicano y masón) Manuel Portela Valladares, al que Alcalá Zamora había nombrado presidente sin ser siquiera diputado, se negó a decretar el estado de guerra para tratar de detener los disturbios y dimitió. Muchos de los gobernadores civiles nombrados por él, huyeron. En algunas ciudades, la chusma socialista (totalmente organizada) forzó la apertura de las cárceles.

SUBVERSIÓN MEDIANTE DECRETOS

El intrigante Alcalá Zamora, que había disuelto las Cortes para no tener que nombrar a José María Gil Robles presidente del Gobierno, tuvo que llamar, de manera ilegal, a Manuel Azaña. Éste formó un Gobierno con ministros burgueses y chantajeó a las derechas para que en la Diputación Permanente aprobasen una rápida amnistía a fin de calmar a las masas. Un ejemplo claro del juego del policía bueno y el policía malo.

Se convocó a toda prisa una sesión especial de la Diputación Permanente mediante telegrama para el 21 de febrero y por unanimidad de los diputados presentes aprobaron, también de manera ilegal, la amnistía general para todos los acusados o encarcelados por “delitos políticos y sociales” desde las elecciones de noviembre de 1933, incluidos los acusados de asesinatos políticos. Se liberaron unos 15.000 presos, muchos de ellos pistoleros encallecidos.

A continuación, el Gobierno disolvió la mitad de los municipios españoles y nombró comisiones gestoras. Los republicanos burgueses de izquierdas pasaron a desempeñar los gobiernos civiles, mientras que los socialistas y los comunistas se hicieron con los ayuntamientos.

La violencia no se detuvo, porque ese era el plan del Frente Popular. Así lo describió Alcalá Zamora en sus memorias:

“La prensa de izquierda muestra con insensato rencor que la amnistía no la concibe como tregua y sí como una fase más de la guerra civil. A la hora misma en que obtiene la impunidad para los suyos, y procurara extenderla a los crímenes comunes con el pretexto de ser conexos, pretende que se castigue severamente a Gil-Robles y a Salazar Alonso.”

Además, sigue contando Alcalá Zamora, el Frente Popular procedió a la depuración de policías y otros funcionarios.

En la revolución de octubre desencadenada por las izquierdas, murieron, según la Dirección General de Seguridad, 1.335 personas y fueron heridas 2.951. Las investigaciones posteriores han elevado un poco esos números. La amnistía dejó impunes esos delitos.

Y el Frente Popular añadió la humillación a las víctimas, pues un decreto del 28 de febrero ordenó la reincorporación a sus puestos de todos los obreros despedidos por su implicación en la huelga revolucionaria o su dedicación a la subversión, así como el abono de una indemnización. En consecuencia, las empresas donde los pistoleros afiliados a la UGT habían matado a propietarios o a directivos tuvieron que convivir con esos asesinos engreídos. Azaña, escribió Alcalá Zamora, sabía que semejante decreto era ilegal, pero se justificó ante él con que era imprescindible para mantener el orden público.

El 1 de marzo, un nuevo decreto del Gobierno de Azaña canceló las consecuencias del golpe sedicioso de la Esquerra en Cataluña: repuso en sus funciones al Parlamento regional suspendido y a Lluís Companys, condenado por el Tribunal Supremo a treinta años de cárcel, en su puesto de presidente de la Generalidad.

LOS ASESINOS DE CALVO SOTELO

La amnistía del Frente Popular también benefició a los militares que se habían unido al golpe de estado de las izquierdas. Uno de ellos fue el oficial de la Guardia Civil Fernando Condés Romero. En octubre de 1934, él y otros compañeros y militares intentaron apoderarse del Parque de Automóviles de la Guardia Civil, en Madrid, pero fueron rechazados. Se le juzgó y se le expulsó de la Guardia Civil. La amnistía le devolvió el uniforme y el servicio.

La noche del 12 al 13 de julio de 1936, Condés encabezó el comando terrorista formado por pistoleros y guardias de Asalto que detuvieron al diputado José Calvo Sotelo en su domicilio. Condés, tirando de grado y de placa, se impuso a la escolta oficial de Calvo Sotelo y convenció a éste con su “palabra de Guardia Civil” de que le iban a llevar a la Dirección General de Seguridad.

Una vez acomodados en la camioneta, se sentó detrás del diputado el socialista Luis Cuenca Estevas. Éste era un militante socialista de gatillo fácil al que su partido había desplazado a la provincia de Cuenca como ‘delegado’ del Ministerio de Gobernación para romper las urnas en las elecciones del 3 de mayo en la provincia de Cuenca. Sacó su pistola y le disparó por la espalda a Calvo Sotelo en la nuca. Cuatro días más tarde, comenzó la guerra civil.

De esta manera, encontramos a amnistiados por el Frente Popular y, antes, por la Monarquía parlamentaria en el origen de la guerra civil. Esa amnistía, en el reino de la ‘memoria histórica’, poco se ha recordado.

Y un punto en común entre los amnistiados de entonces y los que se preparan para recibirla es la falta de arrepentimiento de los delincuentes. Los separatistas que pretendieron destruir la Nación y la Constitución en 2017 han convertido en lema su grito de satisfacción “ho tornarem a fer”. De nosotros depende que la historia no se repita.

Ana González, alcaldesa de Gijón, profundamente atea, feminista y antitaurina.



Cada día son más torpes los socialistas. Para situarnos en el núcleo “el corro” de esta alumna de Fernández Villa (UGT), aquel que se llevó 31 millones de euros de las subvenciones mineras y que regalaba botes de colonia de 400 euros. Esta, la que ha prohibido los toros en Gijón, porque uno se llamaba feminista y otro nigeriano sin tener mayoría y estar gobernando en minoría se ha puesto un sueldo parecido al de su profesor, 80.000 €/año y 25.000 en gastos de representación. No reconoce su error y según ella, tampoco va a dimitir.

Ana González: “Quiere prohibir los toros porque cada vez hay más voces contrarias en la ciudad. Los totalitarios del mundo y de la historia”, “siempre se escudan en el manto protector de una supuesta voluntad popular que les ilumina y legitima para cualquier cosa”.

“En definitiva, la alcaldesa ni puede ni debe impedir la celebración de festejos taurinos en su municipio, basándose en un argumento tan tosco y peregrino como el nombre de dos toros de lidia, feminista y nigeriano”

“Son nombres que llevan desde 1986 en la ganadería”

"Los toros toman su nombre de la vaca madre de forma ajena a contextos sociales y políticos". En  este caso, el nombre data de 1986. En este caso, la vaca madre se llamaba nigeriano por lo que el toro a lidiar en Gijón se llama nigeriano, si hubiese sido hembra se llamaría nigeriana. En el caso de feminista, como que no tiene masculino, se llama feminista. Yo me llamo Juan, porque mi abuelo se llamaba Juan, si hubiese sido mujer me llamaría María. Pero va más allá, el nombre se inscribe al día siguiente de su nacimiento, o sea, hace 4 años.

Está claro, si ella fuese toro, se llamaría Ano, de una u otra forma, muy lejos del culo no está,

 

Para mí que las explicaciones que han dado dirigentes y toreros es lo sufrientemente clara como para rendirse y pedir perdón, aunque sea atea. Dimitir, no; porque la va a echar el pueblo a gorrazos.

La deuda generada por los socialistas en Andalucía quintuplica la prevista. La auditaría comenzará una vez terminado el recuento de asistentas y asistentos al 8M



El cambio político en la Junta de Andalucía está poniendo al descubierto algunas de las prácticas corruptas que el socialismo, creyéndose impune, desarrolló en esa comunidad durante cuatro décadas. Y no se trata de épocas remotas. Según desvela JP Logistica, el marido de Susana Díaz, José María Moriche, cobró de dos subvenciones millonarias concedidas por la Junta -entonces gobernada por el PSOE- a la federación andaluza de UGT, en la que el perito judicial ha detectado desvíos importantes de fondos públicos.

El Juzgado de Instrucción 9 de Sevilla, que investiga desde 2013 la supuesta trama diseñada por UGT-A para financiarse de forma irregular, sostiene que el sindicato coló la nómina de Moriche en 102 cursos distintos de tres subvenciones por valor de 25 millones de euros. Estaríamos ante cantidades presuntamente malversadas porque "no consta" el contrato o convenio que exige la ley entre UGT-A y el Instituto de Formación y Estudios Sociales para que dicho instituto ejecutara los cursos. No ha sido pequeña la desfachatez socialista en Andalucía, pero que el marido de toda una ex presidenta se lucre con dinero público por trabajos no realizados constituye un escándalo especialmente bochornoso.

La falta de alternancia en el poder deparó un régimen poco ventilado en el que el nepotismo llegó a convertirse en una seña de identidad: recordamos el caso Manuel Chaves y su hija Paula. El castigo electoral del pasado diciembre no puede desligarse de casos de corrupción tan escandalosos como los ERE, todavía sub iudice, o el fraude en los cursos de formación. Los andaluces concedieron en las urnas al centro-derecha la responsabilidad -entre otras- de regenerar a fondo las instituciones, y no le perdonarían que no lo hiciera. De momento, el Gobierno de PP y Ciudadanos está levantando alfombras y ha encargado una necesaria auditoría tras la que a buen seguro aflorarán las irregularidades propias de un régimen clientelar. Así, por ejemplo, esta semana hemos conocido el maquillaje de medio millón de pacientes en las listas de espera que perpetró Díaz y que ahora deberá atender el Ejecutivo de Juanma Moreno.

Reforma Constitucional o certificado de defunción.

La cuestión no radica en reformar la Constitución. Porque no cabe la menor duda de que el PPSOE impondrá una fuerza motriz más cerca de la tiranía que lo estamos ahora. Aun sometiendo la reforma a referéndum pasaría como con la anterior. O sea, el voto de una persona que no ha leído, ni visto los forros articulados votará y su voto sumará como el mío que antes la leí y ahora la leería. No se puede votar por votar, joden y se joden a si mismo.

Aunque  si digo verdad, esta, esta que tenemos ahora, los políticos “jefes”,  se la pasan por los huevos un día sí y el otro también.

Lo que si está claro es que  el sistema hace aguas y ahí es donde debe haber consenso con trasparencia al ciudadano. El poder ejecutivo aparenta solidez, pero la Jefatura del Gobierno sufre un problema de credibilidad que se refleja en que más de un 90 % de los ciudadanos que dicen no confiar en quien la domina. Al poder legislativo le quitaron su autonomía las élites de los partidos, que convierten a los representantes populares en meros tramitadores a cambio de dinero. El poder judicial, base del Estado de derecho, padece tal deterioro que los jueces ocupan los últimos puestos en el aprecio de los ciudadanos, la gran mayoría no son ni jueces.

Los sindicatos traspasan la ética, el honor, el celo, no defiende al trabajador; son auténticos holgazanes de la corrupción. ¿Moralmente, puede convocar UGT una huelga general?  . El Congreso acaba de comprobar el distanciamiento de la ciudadanía en las jornadas de puertas abiertas. El Senado sigue sumido en la eterna pregunta de para qué sirve. Los tribunales regionales de cuentas están bajo la guillotina de los recortes, porque al Gobierno central le parecen excusables. Los grupos corruptos que se aglutinan en grandes partidos ya figuran entre los asuntos que la sociedad detecta como problema nacional. El Tribunal Constitucional sin haber sanado heridas anteriores, recibe otro mazazo de KO. Un afiliado a un partido político, en este caso, al pp, no puede presidir el Constitucional. Además es un fascistilla  que solo espera la mamandurria. El Consejo del Poder Judicial acaba de sufrir la embestida de la politización. Y, por si faltara algo, la siempre respetada Agencia Tributaria ofrece indicios de desgaste por intromisión ideológica.

Conclusión: la crisis del sistema se extiende y cada día es más difícil salvar alguna institución o al sistema mismo. Por ramificación, se produce una desafección social, porque el ciudadano apenas tiene dónde mirar por falta de referencias de buen funcionamiento o ejemplaridad.  Rajoy despistado, pero tiene razón al sorprenderse y celebrar que en España no surjan partidos extremistas: tenemos el caldo de cultivo para que aparezcan, se presenten a las elecciones y alcancen los resultados de otros países europeos, y no aparecen. Pero que no tiente al diablo: a España los movimientos extremos, como los económicos, tardan más en llegar, pero llegan. Y llegarán si los responsables públicos no se ocupan de sanear lo podrido. Ante ello, solo se me ocurre un consejo: no pierdan demasiados días en buscar consensos imposibles.

En resumen, el PPSOE busca más poder sobre el pueblo con el cuento de la reforma Constitucional, para una vez hundidos en la miseria decir que la culpa es nuestra y si, llevan razón, es nuestra por endiosarlos con nuestros votos. Hoy sin ir más lejos aprueban que un guarda jurado te pueda cachear en plena calle, eso no es constitucional, pero.................Dice: Las putas y los putos de Madrid solo pueden joder en locales como Eurovegas, ¿Por qué, Mariano? Por cierto, Eurovegas, ni está, ni se le espera. Otro día os cuento la de cuernos que hay en el Gobierno. 

UGT, banda organizada.

De sobra es conocido que la reputación de políticos, sindicatos, Monarquía, banqueros, personal al servicio de la justicia, hacienda y todo aquello que gire en torno a Moncloa; es tan triste como inexistente. En España, la presunción de inocencia, para por la de indecencia.

Los despotismos económicas atribuidos a la UGT de Andalucía eran tan bastos, tan incívicos, tan estúpidos, tan escandalosamente desvergonzados, que me costó mucho esfuerzo comprenderlos. Nadie podía dar crédito a que se hubieran pasado a la Junta gastos de transporte de manifestantes, precisamente, contra la Junta. No sé qué dirá, la monja luterana, Susana Ruiz. La verdad siempre dice lo mismo, solo tiene 10 frases un poco argumentadas. Por tanto dirá que está en fase  de investigación.  Sobresueldos sobre sobresueldos, dietas sobre dietas, Orgías en el Caribe, Sudráfrica, Argentina, etc. ¿Dónde están los órganos de control. Igual piensan que un órgano solo es la picha.

Tan cierto como verdad, hasta el mismísimo,  Cándido Méndez  le costó creerlo tanto es así que rozó el ridículo durante todo el tiempo que duró la filtración de los vergonzantes documentos, hasta que la fuerza de las informaciones le obligó a exigir responsabilidades. Todo ha sido tan barriobajero, que llegué a pensar  que formaba parte de la campaña de derribo de los sindicatos. Y todo ha sido tan golfo, que la mejor definición para el escándalo probablemente sería la de «golfería organizada». ¡Qué pena, qué humillación para una organización de tanta historia y de tantos servicios a la clase trabajadora y, por tanto, a la sociedad!

Os preguntaréis que porqué se destapó este escándalo, como este o más grandes hay uno cada media hora. Todo se descubrió por alguna venganza. UGT presentó un expediente de regulación de empleo que supuso el despido directo de 162 empleados, alguno de ellos fue previsor, guardó la documentación y la utilizó como revancha por quedarse en la calle. A mi, también, me han mandado varias. Os puedo asegurar que son demasiado fuertes, todas más que la de los maletines.  Es el problema de  despedir a funcionarios o empleados de entes públicos. De ahí que el PP, no despida al cuñado de Bárcenas y casi al mismo Luis el Cabrón..


De momento solo se ha cobrado la vida sindical dimisión del secretario general para Andalucía, Francisco Fernández Sevilla, que soportó las denuncias publicadas, pero no la revisión de expedientes que anuncia la Junta y la posible reclamación para que se devuelvan 7,5 millones de euros. O sea, que Fernández huye de la quema, repito son muy fuertes las golfadas que aportan los empleados despedidos.  Pero, seguro que no pasará de ser una golfería y UGT, no pagará nada a nadie. 



PPT, nuevo sindicato del PP, Ahora si.....




 Siempre he mantenido un postura firme, desde que la reforma laboral ha mejorado tanto las condiciones para el despido que no es que lo haya lecho libre sino obligatorio, y entre los funcionarios crece el temor de que se les cobre por ir al trabajo cuando ya no se les pueda recortar más el salario, los llamados empleos seguros han perdido mucho atractivo. así que quítense de la cabeza la idea de convertirse en empleado de iberia, de telefónica o taquillero del metro, que eran, como decían las madres, muy buenas colocaciones y para toda la vida. ya tienen más futuro los follatabiques de Madrid.


 La idea de fomentar un sindicato tirano con lacayos fascistas, grandes luchadores para extinguir a la clase trabajadora, es producto de la cara de memos que se les ha quedado cuando han observado la ingententes cantidades de dinero "robado" por parte de UGT (PSOE)y CCOO (IU) comparado con las pequeñas cantidades de que se ha apropiado su ya extinto CSIF(PP/UPyD). Ahora resulta que los sindicatos obreros son discípulos de Tibelio y el de clases (PPT/CSIF) fieles seguidores de la doctrina de Nerón. 

   Comunitariamente, sus jefazos, han sido adoctrinados en la Fundación Francisco Franco de la madrileña calle de Concha Espina, donde alquiler, gastos a lo príncipe Alberto, sueldos y subvenciones multimillonarias has sido sufraGAdos por el PP (Matriz del PPT) con dinero de pobres y menos pobres. Todo ello supervisado por el sindicato Manos Limpias y adroctrinados por los expertos EX Mobutu, Haile Mariam, los Bedel Busakas, Idi Ain Busaka, Blas Piñar, Sánchez Cobisa, Utrera Molina y familia   El único reducto paradisiaco para los trabajadores, la última aldea gala que resiste altiva el acoso romano de una legislación que ha triturado los derechos de los asalariados es el partido popular, una organización donde no hay subordinados sino amigos, y donde se comparten colectivamente las alegrías y las desgracias como lo haría una gran familia. afiliense primero y luego echen el currículo, ya sea como tesorero suplente o como limpiacristales del turno de tarde, porque si tienen la fortuna de acabar formando parte de este grupo de elegidos sus preocupaciones habrán terminado.

   Últimamente, lo más reciente son pequeñas muestras de la veneración que los populares sienten por sus empleados, privilegiados actores de una historia de amor real en el que amar significa no tener que decir nunca lo siento. no importa que uno sea un poco golfo, que haya cobrado supuestamente comisiones de una trama corrupta o que ésta le haya regalado un jaguar para él y bolsos de vuiton para su santa. ni siquiera es relevante que se descubra que los presuntos mafiosos te han pagado los viajes en business o las fiestas de comunión de los niños. si a un empleado del PP le acontece semejante desgracia y por ella se ve obligado a dejar el ayuntamiento del que es alcalde, el partido le acogerá en su seno y le pagará la nómina aunque no sepa lo que haga, que para eso el estadista con bigote es padrino de uno de sus churumbeles. aquí no se abandona a nadie a su suerte, hasta que no es imprescindible. A ella la nombra Ministra de Sanidad. Eso se llama amar en la distancia. ¿Sabían que Sepúlveda lo único que hacía en el PP, además de robar, era controlar los movimientos y asesorar al CSIF?