Mostrando entradas con la etiqueta Canadá. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Canadá. Mostrar todas las entradas

Pablo Iglesias: "Para que los españoles se puedan desarrollar es necesario legalizar la plantación y consumo de cannabis"


Blog de Juan Pardo

"El Gobierno debería derogar la prohibición de la marihuana". Para Pablo Iglesias, el consumo de cannabis  es mucho menos peligroso que el consumo de alcohol, helados e incluso el turrón en navidad". Según el líder de Podemos y cojefe de gobierno, la legalización dejaría en manos de Estado español el permitir la producción y uso de la sustancia con fines terapéuticos o recreativos.

Este mequetrefe que tenemos como jefe de Gobierno argumenta tan pasmosa legalización con un aumento de los ingresos, lo que facilitaría un equilibrio del déficit. ¿Cómo es posible que este animal sea tan inculto? Si se legalizase solo incrementaría el PIB, pero se sobreentiende que solo podrían consumir los españoles, por tanto, mermaría e incluso empobrecería el bolsillo de los consumidores que como se ha demostrado en Canadá, el incremento de la delincuencia sería 10 veces superior a lo previsto.

Quiero pensar que no ha insinuado que convertir el territorio español en un fumadero de Cannabis sería la solución para contrarrestar la deuda exterior de España.  Lo que no sabe este bestia es que para legalizar plantaciones de cannabis se precisa la aprobación de la UE con el voto favorable de  todos y cada uno de sus miembros.

Con un indisimulable olor a porro en la puerta de entrada del Congreso, un manojo de colectivos, asociaciones y particulares que defienden el consumo de marihuana. Arranca una jornada organizada por Podemos con varios expertos que tiene un título transparente: Hacia la regulación integral del cannabis. Y en el bautismo de la tarde, Pablo Iglesias no ha dejado dudas: "El debate no es si hay que legalizar el cannabis, sino cuándo y cómo. Y tras ver las experiencias en algunos estados de EEUU, Uruguay y Canadá, creo que a España le conviene mucho ser el primer país europeo en legalizar la marihuana, ser un referente para Europa. Porque será una gran oportunidad para obtener grandes beneficios en todos los aspectos. Y sin hipocresías, porque ocurrirá".

La Venezuela que debería estar en la cumbre sin Maduro.

Blog de Juan Pardo
Hoy se inicia la VIII Cumbre de las Américas en nuestra capital, un evento que, cada tres años, reúne a los más altos representantes de los países del continente para discutir temas y rubricar acuerdos. Y aunque la temática de la cita se conoce desde junio pasado (“Gobernabilidad democrática frente a la corrupción”), existe otro gran tópico que no debe soslayarse. Nos referimos a la paupérrima situación que atraviesa Venezuela
Cierto es que, históricamente, encuentros como el de esta semana han sido cuestionados por su inoperancia para edificar acuerdos que trasciendan las clásicas listas de buenos deseos. Y que, al no tener fuerza vinculante, mucho de lo consensuado en una cumbre puede perder músculo cuando un gobierno entrante decide desconocer de un plumazo lo firmado por su antecesor.  
Sin embargo, esto no debería desalentar a los países de esta parte del planeta a poner el tema sobre el tapete y aprovechar todos los espacios de la cita –incluyendo las reuniones bilaterales entre jefes de Estado– para unir esfuerzos en pro de los venezolanos. Al fin y al cabo, no es poco lo que pueden conseguir los estados sin necesidad de pactos extensos, como las sanciones económicas a particulares de la cúpula chavista (que ya aplican Canadá y Estados Unidos) y la posibilidad de brindar asistencia médica y facilidades migratorias a los refugiados que asoman por las calles del Perú, Colombia y Ecuador, entre otros países. 
Venezuela, como se sabe, es una dictadura. Y aquellos que hemos seguido de cerca su descalcificación hemos sido testigos de la dramática metamorfosis de un régimen que, en los últimos años, ha terminado por desnudar toda su entraña dictatorial. La última muestra de esta liquidación de la democracia ha sido la decisión del chavismo de adelantar ocho meses las elecciones presidenciales, vetando –de antemano– la participación de opositores como Henrique Capriles y Leopoldo López, o persiguiendo y empujando a otros, como Antonio Ledezma, al exilio. Es decir, asegurándose la victoria antes de que se impriman las cédulas de votación. 
Este ilegítimo adelanto de los comicios, además, terminó por pulverizar los tibios intentos de diálogo que ensayaban el régimen y la oposición en República Dominicana. Diálogos que muchos en la oposición seguían con escepticismo, pues al otro lado de la mesa se encontraba el mismo régimen que había disuelto el Poder Legislativo, convocado una fraudulenta Asamblea Constituyente, acosado a la prensa independiente y paralizado groseramente un referendo revocatorio en el 2016. El mismo régimen que –no nos cansaremos de decirlo– carga serias acusaciones por violaciones a los derechos humanos, según han denunciado organismos como la OEA y el Alto Comisionado de Derechos Humanos de la ONU. 
La crisis venezolana también se evidencia en el desplome de su economía. Según la última proyección de la Cepal, en el 2018 el PBI de Venezuela se contraería en 8,5%, una cantidad que contrasta fuertemente con el promedio para América Latina y el Caribe (que crecería 2,2%). La inflación, por otro lado, se ha hinchado de manera descontrolada. En el 2017 llegó a 2.700% y, según cálculos del FMI, treparía a más de 13.000% para fines de año. Una tasa que hace agua el dinero en el bolsillo de los ciudadanos, a pesar de las frecuentes subidas del salario mínimo decretadas por el régimen (más de seis veces en el último año). 
Todo ello enmarcado en un contexto de crisis social que se trasluce en un grave desabastecimiento de medicinas, alimentos –según el Observatorio Venezolano de Salud, el venezolano promedio perdió 8 kilos durante el 2016– y que del 2015 al 2017 ha provocado un alza de 132,5% en los migrantes que abandonan el país caribeño. 
Así las cosas, si bien fue un acierto del Gobierno Peruano retirarle la invitación a la cumbre a Nicolás Maduro por sus desvaríos dictatoriales, lo que ocurre hoy en Venezuela es tan grave que amerita una cooperación más activa entre los países. En otras palabras, aunque Maduro no venga a Lima, Venezuela no tiene por qué ausentarse de la cita. Por el contrario, si algo hemos aprendido los latinoamericanos es que el drama del país llanero nos atañe a todos en el vecindario.

La Cumbre de las Américas trata la corrupción en primera línea El vicepresidente Pence adelanta más sanciones contra Maduro y anuncia fondos para los emigrantes venezolanos en Colombia






Saludo entre el presidente de Colombia, Juan Manuel Santos (izq.), el argentino, Mauricio Macri. 

La Cumbre de las Américas trata la corrupción en primera línea
El vicepresidente Pence adelanta más sanciones contra Maduro y anuncia fondos para los emigrantes venezolanos en Colombia
El gobierno bolivariano no asistió a la VIII Cumbre de las Américas, pero Venezuela sí estuvo por todos lados hasta convertirse en el epicentro del cónclave clausurado hoy domingo en Lima. Un encuentro continental con sabor agridulce, porque los avances anticorrupción contenidos en la Declaración final de Lima fueron mitigados por el peso de las ausencias (Donald Trump, Nicolás Maduro y Raúl Castro) y por el impacto del bombardeo en Siria. Como si el continente sintiera una vez más que los ojos del mundo desviaban su mirada hacia otros lados del planeta.
"Nos sentimos muy satisfechos", concluyó el presidente peruano Martín Vizcarra. "Hemos superado el ámbito declarativo para pasar a la acción, para en el futuro rendir cuentas a los ciudadanos", añadió tras refrendar la tolerancia cero contra la corrupción. El Compromiso de Lima propone 57 puntos para el fortalecimiento de la gobernabilidad democrática, la transparencia y el acceso a la información, el financiamiento de partidos y campañas electorales, la prevención de la corrupción en obras públicas y contrataciones, la cooperación jurídica internacional y el fortalecimiento de los mecanismos anticorrupción.
Plena unanimidad que no se alcanzó, como era de esperar, respecto al principal problema que hoy sufre el continente. Los gobiernos que conforman el Grupo de Lima, más Estados Unidos y Canadá, sí dieron un paso más en su presión contra Caracas en una estrategia de largo aliento que mantiene el desconocimiento a las elecciones presidenciales de mayo y que alerta ante la masiva diáspora de los venezolanos y sus consecuencias, que ya se notan en los distintos países. Tanto es así que en las instalaciones de la Cumbre trabajaron un buen número de venezolanos, incluidos dos antiguos dirigentes juveniles de las opositoras Primero Justicia y Voluntad Popular. Entre 200.000 y 300.000 emigrantes llegados de Venezuela viven hoy en Perú.
La voz cantante la llevó el presidente de Colombia, el país que más está sufriendo la fuga de los criollos. "Seremos implacables con el régimen represor", aseguró Juan Manuel Santos, "un régimen que quiere perpetuarse con unas elecciones que debemos desconocer todos los aquí presentes, elecciones diseñadas para maquillar a un dictador".
Palabras muy duras respaldadas por otros gobernantes, como el argentino Mauricio Macri, quien ratificó que no aceptarán el resultado electoral y calificó como insostenible la crisis humanitaria. El chileno Sebastián Piñera resumió el sentir de este grupo de países: "Venezuela es un problema de todos, allí no hay democracia ni respeto a los derechos humanos". "Completamente inaceptable", añadió el primer ministro canadiense, Justin Trudeau.

"Trump cree que es hora de hacer más"

El vicepresidente estadounidense Mike Pence fue el encargado de cerrar las intervenciones de la sesión plenaria con un alegato para justificar el bombardeo en Siria y con una declaración de culpabilidad contra Nicolás Maduro, responsable del "sufrimiento" del pueblo venezolano, que vino acompañada de un recordatorio de las acciones de su administración: sanciones contra dirigentes chavistas; acciones contra el petro, criptomoneda bolivariana, y los 16 millones acordados en ayuda humanitaria para los emigrantes venezolanos.
"El presidente Trump cree que es hora de hacer más. Agradezco a todos los países por repudiar lo que sucede en Venezuela... EEUU no quedará mirando cómo Venezuela se derrumba", concluyó el enviado de Washington.
Pero no todos los países repudiaron al gobierno de Caracas, como es evidente. El canciller cubano, Bruno Rodríguez, solicitó permiso para responder a Pence. Y lo hizo con un largo discurso en el que resumió las tradicionales demandas históricas de Cuba, además de defender a Maduro.
Más allá de la solidaridad cubana con su gran aliado, de la Cumbre de Lima se recordará un mensaje contundente para un gobierno con oídos sordos. Las reacciones desde Caracas llegaron al instante, durante la marcha convocada por la revolución en la capital venezolana. "Pretendieron excluirme de la Cumbre y lo que hicieron fue fracasar... Me siento un presidente pueblo, curtido en tantas batallas libradas junto a ustedes, siempre con el pueblo como principal razón", contestó Maduro.
Otras respuestas sobre el tema electoral habían llegado por adelantado, con advertencia incluida. Diosdado Cabello, número 2 del chavismo, aseguró que la victoria de Maduro en mayo serviría para hacer de la "revolución bolivariana un hecho total y absolutamente irreversible".
"La región se ha alienado, aún más, en un bloque crítico al régimen de Maduro. Los intercambios y declaraciones personales deben ser mucho más duros que la declaración conjunta", resumió el politólogo Félix Seijas, director de Delphos.

El Grupo de Lima, más EEUU y Bahamas

"No hubo acuerdo en Lima sobre Venezuela", reconoció el senador cubanoamericano Marco Rubio, que acompañó al vicepresidente Mike Pence.
La mitad de los presentes en la capital peruana sí exigieron al gobierno bolivariano unas elecciones "con las garantías necesarias para un proceso libre, justo, transparente y democrático, sin presos políticos y participación de todos los actores políticos". Los 16 países, conformados por el Grupo de Lima más Bahamas y EEUU, que se sumó por primera vez a una de sus conclusiones, descalificaron unas vez más los comicios del 20-M, que "carecerán de legitimidad y credibilidad".
El presidente peruano Martín Vizcarra, cuya diplomacia buscó sumar nuevos adeptos a la lucha por la democracia en Venezuela, reconoció ante los medios que no es "fácil" encontrar una solución. "Todos sabemos cuál es el problema, pero es difícil encontrar una solución. Sobre todo cuando una sanción puede afectar al pueblo. En Venezuela se están alterando todo los principios democráticos", subrayó el sucesor de Pedro Pablo Kuczynski, uno de los principales impulsores del Grupo de Lima.
Los países que suscribieron el comunicado final son Perú, Colombia, Chile, Argentina, Brasil, Canadá, Costa Rica, Paraguay, Panamá, Honduras, Guatemala, México, Guyana y Santa Lucía, que conforman el Grupo de Lima, más EEUU y Bahamas.
Los firmantes exhortaron a la ONU y a la OEA a que coordinen forma inmediata unprograma de asistencia humanitaria "para aliviar la situación de sufrimiento y escasez que padece el pueblo de Venezuela".