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Como siempre, después del fracaso escocés, todos los independentistas españoles han triunfado.

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Sinopsis sobre el referéndum catalán: Oficialmente, no habrá referéndum. Por mucho que, los independentistas,  apuren las fechas el Constitucional se va a pronunciar en breve y con rotundidad, “NO al referéndum”.  Evidentemente, ellos harán una consulta a la catalana, utilizarán a fanáticos descontrolados a cambio de dinero, les colgarán una urna con soga del cuello que reposará en llamativas panzaburro donde los ciudadanos de la calle podrán emitir su voto hasta la saciedad, sin distinción de sexo, raza, edad e incluso de nacionalidad. Los resultaron, no serán muy expectantes, les puedo anticipar que ganará el SI por un margen del 80%.

Pero, sin lugar a dudas, esta fechoría ya la tienen pactada Arturo Mas y Mariano Rajoy. Del mismo modo que Rajoy tiene un informe oficial que, entre otras cosas dice: La Generalidad de Cataluña, a través de…..nombre y apellidos, ha contribuido con más de 15 millones de Euros al referéndum de Escocia y… ES UN DELITO DOLOSO.

Lo que en realidad ha quedado, lo sustantivo del día de ayer, fueron las reacciones e interpretaciones de la clase política sobre lo ocurrido en Escocia. Se ha vuelto a confirmar que, pase lo que pase, nuestros sabios dirigentes siempre ganan. Da igual que sean unas elecciones o un referendo en otro país. Por ejemplo, para el partido de Arturo Mas (CiU), es una victoria de su derecho a decidir. Para Durão Barroso, está claro que Europa sale fortalecida. Para Esquerra Republicana, la consulta dejó en evidencia a Rajoy. Para Rajoy, ha sido un triunfo de la legalidad. Para González Pons (PP), ganó la mayoría silenciosa, que ya sabemos que es la que no se manifestó en la Diada. Para Pedro Sánchez, ganó él mismo, porque el mandato escocés es que se reforme la Constitución. Y otros chiquilicuatres que por falta de representación, no merecen ser tenidos en cuenta.

Gana también Duran y Lleida, como catalán que no quiere la independencia, sino más autonomía, que es lo conquistado por Escocia. Y, en fin, han ganado los inversores en Bolsa, porque los mercados han recibido el resultado del referendo como una bendición para el capitalismo y se pusieron a subir. Ellos son los ganadores. Tendría que haber una consulta así cada semana, y seguro que mejoraba la economía. Después vendrán las correcciones.

Tal como se han pronunciado los principales agentes de nuestro drama interior (Rajoy, Sánchez, Mas y Esquerra), las cosas siguen igual que estaban antes del jueves. No se han movido ni un milímetro. Rajoy sacó fuerzas para seguir invocando la sagrada legalidad y Mas vio confirmado que un referendo es una cosa muy sugestiva.


Ya hay que contar con la continuidad de la emoción catalana. Desde ayer ya tienen ley de consultas que, naturalmente, va a ser impugnada palabra por palabra por el Gobierno. Pero eso no impedirá que el derecho a decidir según el modelo escocés sea el nuevo Corán de la religión soberanista. Que nadie dude,  se esperan “muchísimas”  manifestaciones y protestas cuando se ponga a funcionar la maquinaria del Estado para impedirlo. 

El Kilt escocés con tanga "made in Catalonia".

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El Kilt o mal llamada "falda escocesa" solo se utiliza en eventos especiales,  para celebrar triunfos deportivos, para bodas –bodas escocesas-, bautizos, comuniones... En contra de la creencia popular de que bajo el kilt no debe vestirse ropa interior, tampoco hay ninguna normativa que lo impida. Pero como que Escocia tiene algo especial, estos últimos días, los escoceses del “SI” dicen que los británicos del “NO” debajo del Kilt llevan ropa interior, matizando que mañana, cualquier extranjero, puede comprobarlo de primera mano. Creo que los escoceses partidarios del “SI” –sin argumentes y utilizando bastante la demagogia-  han sabido contrarrestar los argumentos sólidos de sus oponentes  con iracunda ironía. Pueden que  pierdan o puede que ganen, pero nadie les puede negar que hayan despertado tanto interés a nivel mundial.

La Royal Mile es una sucesión de calles de la ciudad vieja de Edimburgo que sale del castillo y termina en el Holyrood House, casa de la Reina cuando visita Escocia. Unos 1.700 metros forrados de adoquines y encanto que unen el castillo y el Parlamento. Allí desfila, impertérrito, con su falda escocesa, un miembro de la guardia imperial... de La guerra de las galaxias.  Las pegatinas del Yes adornan las cabinas telefónicas rojas, vacías por culpa de los mismos móviles que las fotografían sin piedad. La estatua de Adam Smith también luce un Sí. Cerca, a Wellington le han colocado un cono separatista en la cabeza. Más allá, Sherlock Holmes muestra un Yes en la solapa. Lo de  “Catalonia is not Spain” es hasta cansino. Es curioso, también, lo ponen en medio castellano “Catalunya no es España”.



Los segregacionistas, independentistas y unionistas se ríen con el chiste del año, ese que dice: “Es más fácil ver un oso panda en Escocia que a un diputado tory (Tory es el verdadero nombre con el que se denomina a quien pertenece o apoya al Partido Conservador británico. En un principio, tenía connotaciones despectivas ya que significaba bandolero, asaltador de caminos. De los 59 representantes que corresponden a los escoceses en Westminster solo uno es conservador. David Mundell. «Es el William Wallace de David Cameron», apuntan con ironía. Una mujer, enfundada en una camiseta negra cruzada por el Yes, baja la voz y confiesa, con más prevención que si hablara de los célebres fantasmas patrios o del monstruo del Lago Ness: «¿Sabes? Tengo amigos que han votado a los tories». Y añade: «No te preocupes por tu inglés, el mío es peor, yo soy escocesa». Más allá, el gaitero toca de nuevo. Parece el arranque de Flor de Escocia, uno de los dos himnos oficiosos, el que se canta antes de que jueguen sus equipos de rugbi y de fútbol.


El otro es Escocia la valiente. 
Paradójicamente, es más duro con Inglaterra el de la flor, que recuerda el triunfo sobre el «ejército de Eduardo», que el de la bravura. Aunque esta última canción hable de que los escoceses anhelan sentir «el beso de la lluvia en sus caras», en los taxis siguen anunciándose apartamentos de la Costa Blanca. Y algún cartel celebra la unión de distintos países, pero solo en la Ryder Cup. Rechazar a España, no es ser independentista, sencillamente, es no reconocer el error político de su división. Cuando el mundo tiende a unirse, estos bizantinos se quieren unir “SI”, pero solo entre ellos.