jueves, 3 de mayo de 2018

ETA, solo traspasa el poder de la pistola, al brazo político-militar de Otegi, no se disuelve.




Tantas y tantas veces hemos escuchado “ETA se disuelve”, “ETA deja las armas”, “ETA pide perdón a sus víctimas”…. ETA, en su día, las fuerzas de seguridad españolas y francesas, la disolvieron y disuelta está. Hoy, ante la certeza de que van a ser juzgados por  crímenes de lesa humanidad, intentan hacerse pasar por mártires de sus instintos criminales –Una pequeña enfermedad mental-

Desde 1945 está definido en el Derecho Penal Internacional que asesinatos selectivos, expulsiones forzadas de población, desapariciones forzadas... y otra serie de actos de persecución son crímenes contra la humanidad.

Los actos de genocidio y de lesa humanidad forman parte de una planificación. En sus comunicados ETA habla de campaña de ejecuciones, de expulsiones... Y lo hace como actor no estatal a gran escala. Esta es la cuestión clave que surge de los juicios de Nuremberg y que llega hasta hoy día en lo que es la última plasmación, el artículo 7.2.A del Estatuto de Roma, que deja claro que los crímenes contra la Humanidad y otros crímenes internacionales pueden ser cometidos por una organización a gran escala.   

Otegi, Bildu (partido político con el que pretendía gobernar, Pedro Sánchez) y cuatro cabrones más, en su último escrito confunden al pueblo, realmente, no comunican nada novedoso. La forma es una técnica de propagandista que consiste en algo tan sencillo y practicado como anunciar su decisión, volver a anunciarla, ponerle fecha y lugar, enviar una carta con el contenido y hacer la ceremonia final. El resto lo pone cada medio de comunicación a su  gusto, gana e incluso en defensa de sus intereses. Esa operación publicitaria les está saliendo relativamente bien: desde su primer anuncio no hubo un solo día en que ETA no haya sido noticia. Y a veces, de primera página.

Los detalles de su escrito que deseo subrayar son: primero, que ETA intenta convencer de que su disolución es voluntaria; que deshace «todas sus estructuras» por su propia voluntad. Ese no es ni puede ser el relato que quede para la historia. ETA se disuelve porque hace años que la disolvieron la Guardia Civil, las policías española y francesa y la Justicia de ambos países. Como se suele decir, la derrotó el Estado de derecho. En el momento en que cierra su carpeta criminal, no tiene militantes ni capacidad de fuego.

Lo que tiene son herederos de su mística que se pusieron el traje de demócratas para aprovechar las ventajas de la legalidad. Lo dice claramente la carta: apuesta «por la construcción del futuro desde un punto de partida nuevo». El segundo detalle que confirma su operación publicitaria es esta frase: la disolución de sus estructuras «no cierra el conflicto que Euskal Herría mantiene con Francia y con España». ¿Qué diferencia hay entre estas palabras y las que escribía en la reivindicación de sus atentados? Mínima, porque sigue hablando de conflicto y lo mantiene abierto. Por tanto, vacía de fuerzas propias para actuar como un ejército, delega la ejecución de sus objetivos en las organizaciones que han sido su base social.


La exCUP, Anna Gabriel, desde Suiza, lanza un SOS “Necesito dinero de los españoles para subsistir” El independentismo es una falacia torpe e ideada por bribones.

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