La Guardia Civil
sostiene que Villa se lucró a costa del sindicato al menos 23 años
EL 'CASO VILLA/UGT'
El exlíder
desvió las dietas de Hunosa en beneficio personal entre 1989 y 2012, si bien
esta práctica podría remontarse a 1983
La Unidad Central
Operativa (UCO) de la Guardia Civil considera probado que José Ángel Fernández
Villa se enriqueció ilegalmente a través de su actividad sindical y mediante el
desvío de los fondos procedentes de Hunosa al menos 23 años. Existe
documentación que acredita que, como mínimo, los ingresos que la empresa
pública realizó al sindicato minero entre 1989 y 2012 por el pago de las dietas
por asistencia a los comités intercentros no fueron gestionados correctamente,
sino que acabaron de una u otra forma en manos del entonces secretario general.
Sin embargo, esta práctica podría remontarse al año 1983 puesto que, aunque no
hay constancia documental de los pagos realizados durante ese periodo por la
hullera, sí se conserva un acta del comité intercentros con fecha del 8 de
febrero de 1983 en el que se acuerda la percepción de estas compensaciones
económicas, que quedarían determinadas en función del número de miembros
electos de cada organización sindical, el número de reuniones previstas y la
distancia a los centros de trabajo.
Consta también que, en
aquella asamblea, la dirección de la empresa estimó suficiente una dieta de
4.000 pesetas de las de entonces (24 euros) por representante y comité, aunque
varios sindicalistas alegaron la necesidad de aumentar la cuantía. Según consta
en el acta, José Ángel Fernández Villa propuso «una reunión fuera de esta sala
de las distintas representaciones para establecer el tipo e incremento que
tienen que experimentar las dietas».
El exdirigente sindical
consideró insuficientes las dietas de 24 euros por persona en 1983. No existe, sin embargo,
constancia del pago de las mismas hasta 1989. Desde octubre de aquel año y
enero de 2001 la empresa pública habría emitido cheques por este concepto a
favor de Villa, como secretario general de la organización, que ascienden a
243.462 euros. Dos administrativas del sindicato que realizaban las funciones
de secretarias de Villa confirmaron a la Guardia Civil –y una de ellas se
ratificó esta semana en un juzgado– que éste les ordenaba cobrar, con su DNI
físico, cheques –al principio de unos 600 euros, pero que fueron aumentando
hasta los 1.800 euros– procedentes de la empresa pública. Les decía que se
trataba de su sueldo como consejero de administración en Hunosa y les rogaba
«discreción», lo que a juicio de los investigadores denota su «clara
intencionalidad de ocultar» su voluntad de apropiarse de estas cantidades de
forma ilícita.
En enero de 2001,
Hunosa suspendió los pagos mediante la emisión de cheques y ordenó el abono de
estos conceptos a través de transferencia bancaria. Sin embargo, por una
decisión que un dirigente sindical actual atribuyó –en su declaración ante la
Guardia Civil– directamente a Villa y a su compañero y amigo José Antonio
Postigo, entonces presidente del Montepío de la Minería, las dietas se
ingresaron en cuentas bancarias del SOMA-UGT, cuando sus destinatarias deberían
haber sido las organizaciones que la sustituyen desde 1994, primero
SOMA-Fia-UGT y actualmente SOMA-Fitag-UGT. Hablamos ahora de otros 297.594
euros, lo que sumado a los cheques nominativos hacen la friolera de 541.057
euros procedentes de dietas y desviados de forma ilícita.
La organización
primitiva SOMA-UGT mantiene su personalidad jurídica pero, desde la fusión,
carece de actividad sindical y, tal y como recoge el informe policial, está al
margen de cualquier control por parte de los órganos regionales y centrales de
UGT. Esta «opacidad» en su contabilidad, explican los investigadores, permitió
que se hicieran desvíos directos y periódicos desde esta entidad a cuentas
personales del exlíder sindical durante años, aún sin cuantificar, y que éste
cargara gastos al SOMA-UGT por valor de 102.589 euros totalmente
injustificados, como la compra de dos coches marca Mitsubishi, varios relojes,
puros Cohiba, ropa, colonia...
Mientras tanto, según
consta también en el informe de la UCO, los miembros del comité intercentros recibían las correspondientes dietas con
fondos de una cuenta del SOMA-Fitag-UGT, a la que nunca llegaron los pagos por
parte de Hunosa, y que se nutría exclusivamente con las cuotas de los
afiliados.


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