La UCO destaca que Barrabés no había logrado ningún contrato de Red.es hasta que le recomendó Begoña Gómez.


Un vídeo de Begoña Gómez, la mujer del presidente del Gobierno, sobre el máster que dirige en la Complutense

La UCO destaca que Barrabés no había logrado ningún contrato de Red.es hasta que le recomendó Begoña Gómez

La Unidad de élite de la Guardia Civil dejó reflejado en su informe que "ni previa, ni posteriormente ni a Innova Next ni a ninguna otra empresa de la que se vincula a Juan Carlos Barrabés" se habían otorgado ayudas públicas desde el organismo que depende del Ministerio de Transformación Digital

Un vídeo de Begoña Gómez, la mujer del presidente del Gobierno, sobre el máster que dirige en la Complutense

Red.es no ha adjudicado otros contratos distintos a los investigados "ni previa, ni posteriormente ni a Innova Next ni a ninguna otra empresa de la que se vincula a Juan Carlos Barrabés". Así de clara se mostró la Unidad Central Operativa (UCO) de la Guardia Civil en referencia a que la empresa del consultor solo recibió contratos de la entidad pública –que pertenece al Ministerio de Transformación Digital y de la Función Pública– en las fechas en las que la mujer del presidente del Gobierno, Begoña Gómez, remitió las cartas de recomendación.

Nunca antes esta adjudicataria había otorgado dinero a la empresa de Barrabés y el Instituto Armado destacó "notablemente" este dato porque de los cinco organismos públicos que a lo largo de la vida de la sociedad le entregaron contratos, el grueso del dinero fue, precisamente, de Red.es.

En el informe presentado ante el titular del Juzgado de Instrucción número 41 de Madrid, Juan Carlos Peinado, los agentes analizaron una a una todas actividades de Barrabés y de Innova Next "la principal mercantil" con la que él "mantiene relaciones con la Administración Pública" y la que está en el centro de la sospecha de la denuncia.

Innova Next logró 11 contratos públicos por un importe cercano a los 20 millones de euros de cinco administraciones u organismos distintos: Red.es (10,6 millones de euros), Ayuntamiento de Madrid (3,9 millones), Consejo Superior de Deportes (3,04), Sociedad Proyectos Temáticos de la Comunidad Valenciana (1,7) y Entidad Pública Empresarial Renfe (1,6 ). Precisamente, tras este informe, el juez envió a la UCO a recoger documentación de los tres primeros lugares. Además, la Fiscalía Europea también ha pedido a los agentes que se acerquen a la entidad pública para incautar correos e información esta semana en el marco de sus comprobaciones para saber si hay fondos comunitarios afectados.

La Guardia Civil reseña expresamente que de todo lo recibido por Innova Next más del 50% viene específicamente de Red.es (10,6 millones de euros de los 19,3 totales). Es por eso que esta entidad está en el centro de la investigación y es el motivo por el que Peinado decidió llamar a declarar a varios testigos para esclarecer esta línea.

Todos los valoró la misma persona

El informe policial, además de destacar que era la primera vez que esta empresa pública daba dinero al grupo Barrabés y que esto coincide con que Begoña Gómez presentó sus cartas de recomendación, destaca que los expedientes se tramitaron de forma paralela y que los firmaron las mismas personas.

"Los tres expedientes que se le adjudicaron, pese a adjudicarse en fechas que distan de unos cinco meses (18 de marzo de 2021, 30 de julio de 2021 y 2 de agosto de 2021) tuvieron una tramitación paralela", reflejan. "Todos presentan similitudes en cuanto a la tramitación", dicen. Dos de estos expedientes fueron los que contaron con una carta rubricada por la mujer del presidente del Gobierno que, si bien la UCO reconoce no tenerlas en el momento del análisis, el director de El Confidencial, Nacho Cardero, las entrega luego a la instrucción y están aportadas ya en el sumario.

Todos los expedientes fueron firmados por el entonces director general de la entidad pública David Cierco, que fue nombrado en julio de 2018 con Pedro Sánchez recién llegado a La Moncloa. La UCO destaca que posteriormente a estos expedientes abandonó el cargo. La valoración de la parte subjetiva –que fue determinante para que los contratos fueran a parar a Barrabés– fue firmada en todas las ocasiones por Luis Prieto, en calidad de director de Economía Digital de la entidad. Ambos están citados a declarar el próximo domingo 16 de junio.

El informe señala, eso sí, que "no se ha encontrado, al menos de momento" vinculación entre estos directivos de Red.es y Begoña Gómez por lo que no pueden valorar qué impacto pudieron tener las cartas de interés y apoyo que ella había formado en favor de la empresa de Barrabés, ganadora del concurso.

Otro de los aspectos que se destacaron fue la ponderación de la valoración subjetiva para obtener el contrato. Se establecieron unos criterios en los que el juicio de valor sería el 40% de la nota, mientras que la oferta económica el 60%. A su vez este juicio de valor se dividió en distintos porcentajes (20% de difusión y captación, 80% de coordinación, catálogo de servicios, etc) y se generó una fórmula matemática para evaluar esto. 

Lo que ocurre es que la unidad de élite económica dice que "se evidencia que la aplicación de la misma [la fórmula matemática] incrementa las diferencias de la oferta mejor valorada (en todos los casos la de la UTE de la que forma parte la mercantil Innova Next), con respecto al resto de las licitadoras".

Y como "muestra de esta relevancia" señalan que "en todos los expedientes pese a que no se corresponden con la mejor oferta económica, la empresa mejor valorada en la componente subjetiva ha resultado finalmente" la de Barrabés. Aunque la fórmula parece impulsar al consultor avalado por Gómez, dicen, eso sí, que "no se han hallado en líneas generales, elementos diferenciadores" entre la ponderación de estos y otros expedientes. En resumen, no hay evidencias de que se utilizara una valoración distinta que otras veces.

Ninguna frase del informe de la UCO dice que no existan indicos de delitos explícitamente. Los agentes se limitan a cotejar la información que venía en la denuncia de Manos Limpias especificando lo que han podido comprobar y lo que no. Apuntan, por ejemplo, que no tienen constancia de que Carlos Barrabés fuera "la persona que montó" el Máster de Transformación Social y Competitiva de la Universidad Complutense que co-dirige Begoña Gómez, pero, en cambio, sí han podido comprobar que su colaboración en el citado máster "no se circunscribiría únicamente a su labor docente, sino que se habrían utilizado instalaciones del Grupo Barrabés para la realización de otros actos y/o actividades".

De esos flecos que han quedado en el aire son los que el juez ha querido atar que, tal y como informó este medio, se ha apoyado en el informe de la UCO para continuar con las pesquisas. Lo que cuenten los testigos, que tienen obligación de declarar y de decir la verdad, será determinante para la declaración de Begoña Gómez que se producirá el próximo 5 de julio.

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La directora de la cátedra extraordinaria de Transformación Social Competitiva de la UCM y esposa de Pedro Sánchez, Begoña Gómez | 

Begoña Gómez, flor de trapo de la Moncloa, cara mitad del Estado, presidenta del Gobierno in corde, santa de aguamanil, empresaria de sus labores, musa de diplomilla, institución nacional y de alcoba como el vasito de agua en la mesilla o el salto del tigre, ya ha sido llamada a declarar por el juez en calidad de investigada, y nuestra democracia se resquebraja. Hay cosas que nuestra democracia no puede resistir, y no me refiero a que un Gobierno, después del Consejo de ministros y tras una mesa como un altar recién planchado, diga, a lo Donald Trump, que hay persecución política, corrupción judicial y malévolos cocidos maragatos de la derecha y la ultraderecha detrás de los autos de los jueces. Hay cosas que nuestra democracia no puede resistir, y no es que se pacte una amnistía con los delincuentes beneficiados a cambio de la presidencia del Gobierno, ni que la Fiscalía dependa de quien depende. Hay cosas que nuestra democracia no puede resistir, y es que la esposa de Sánchez ande investigada como cualquiera. Yo diría que lo que no puede resistir nuestra democracia es a Sánchez.

Begoña Gómez, primera Primera Dama como una Eva del cóctel de embajada, infanta por enchufe, emprendedora por aguinaldo, ángel que revolotea entre la subvención y el patronazgo, entre el negocio y la inspiración, como una Esterházy de academia de mecanografía, ha sido llamada a declarar por el juez en calidad de investigada, y aquí no pasa nada. Quiero decir con esto, primero, que no pasa nada porque es lo normal en democracia. Cuando un juez abre una investigación no es una conspiración, una venganza ni una condena, sino su trabajo, como cuando el revisor te pide el billete, también un poco con la cara y el traje de luto del juez. Lo que no es normal es que todo sea fango y ultraderecha en España, desde los medios a la judicatura pasando por los ferroviarios con fanal, justo cuando tocan a la santa del presidente. Y que, a la vez, todo sean escándalos y dimisiones cuando le toca a un convidado de Ayuso, a un convidado de Aznar o a la oposición en general, que por lo visto es la única que convida aquí a lo público como a un pacharán de Ábalos.

Hay indicios porque lo confirma la Audiencia de Madrid, y esos indicios dejan a la mujer del presidente, o sea a la presidenta, celestineando en subvenciones y contratas públicas

Begoña Gómez, Pilarica de las adjudicaciones, santa Rita de los consultores, Minerva de los catedráticos, Marie Kondo de LinkedIn, ha sido llamada a declarar por el juez en calidad de investigada, y aquí no pasa nada. Quiero decir que tampoco pasa nada en eso que se llama ahora el entorno de Pedro Sánchez, que suena a la atmósfera presurizada y ozonada del búnker de la Moncloa, con torreta, jacuzzi y discoteca. La investigación no es una condena, pero hay indicios, y no porque lo afirmen los “tabloides”, que decía Pilar Alegría, esta vez con cara de indigestión, ni porque lo reclamen el morrococo o atascaburras que forman Feijóo, Abascal, Manos Limpias, Hazte Oír y no sé si Franco ecuestre o sedente. Hay indicios porque lo confirma la Audiencia de Madrid, y esos indicios dejan a la mujer del presidente, o sea a la presidenta, celestineando en subvenciones y contratas públicas, pero sobre todo dejan al propio presidente satisfecho o tranquilo con esa labor y esa posición.

Begoña Gómez, escobera de los negocios, bachiller de vender humos, empresaria de exitosa carrera de crecimiento “exponencial” (palabra de la Audiencia de Madrid) a costa de las relaciones y la influencia que le proporciona su condición de princesa de la Moncloa, triunfa entre amigos y favores. Pero el presidente no ve nada raro, sospechoso ni oloroso en esto, sino que se limita a pensar que privar a su santa del dinero público, del sablazo público o del roneo público sería como condenarla a estar atada a la pata de la cama con camisón de saco, que es lo que quieren los fachas. No es que Sánchez se plantee dimitir, sino que ni siquiera entiende esta fea, promiscua, anómala e inédita situación, que eso de que él y su santa estén a ambos lados del dinero público le parece algo así como que él y su santa estén a ambos lados de un canapé luisino, posando para el pintor de cámara.

Begoña Gómez, sacristana con latinajos de anglicismos, acuarelista de lo sostenible, emperatriz con titulitis como con hemofilia, magia financiera de su melena, pata de coneja de la suerte o pata de leona del Estado, como los leones de Ponzano, ha sido llamada a declarar por el juez en calidad de investigada y aquí no se rompe nada, como no se rompería nada si el revisor le pide el billete, a ella o a una gran duquesa. Si acaso, se rompe el relato de Sánchez, que se invistió contra la corrupción y ahora tiene a Koldo con mercancía de mascarillas y a la señora con mercancía de recomendaciones, algo así como la correspondencia de esa gran duquesa del Orient Express, entre la tiesura y la decadencia de su firma aterida, su meñique blanco y su gorro ruso. 

Begoña Gómez, intercesora celestial, limosnera de la coba, catedrática de la tontería, presidenta de peanilla, avecilla de fotocol, ha sido llamada a declarar por el juez en calidad de investigada, lo decimos otra vez a ver si nos vamos acostumbrando. Pero no pasa nada, que aquí nadie es intocable, ni los duques con infanta de verdad ni las princesas con cursillito de mentira, ni los políticos que gobiernan ni los políticos que figuran, ni los presidentes que salvan al país ni los presidentes que lo venden. No son intocables ni siquiera los jueces, por supuesto, pero no es el presidente en el diván de desmayos, ni la portavoz del Gobierno bajo una luz pentecostal, ni los periodistas con petos fosforito los que tienen que decidirlo. Puede que Begoña sea al final inocente, o al menos penalmente inocente, cual Francisco Camps con vestidor equivalente, o puede que no. Pero no es fango, sino la democracia sonando como el chucuchú del tren. Y el que no lo entiende ya está fuera de la democracia, desahuciado como una gran duquesa fuera del vagón restaurante, hundida en su propio fango hasta las alhajas.

  Pedro Sánchez - EL ESPAÑOL

 “Señor, no me acuse de mentiroso porque usted mismo me ha mentido en el pasado”

La falacia ad hominem de Pedro Sánchez que indica lo peor sobre el escándalo de su mujer

Mié 5·6·2024 · 7:02 0

Este martes, se supo que el Juzgado de Instrucción nº41 de  Madrid ha llamado a Begoña Gómez a declarar como investigada el 5 de julio.

Sánchez mintió: sabía desde hace un mes que su mujer era investigada por corrupción
Sánchez intenta provocar otro incidente con Italia para tapar el escándalo de su esposa

Sánchez engañó durante un mes a los españoles al decir que no había caso

La esposa de Pedro Sánchez tiene la condición de investigada por "la presunta comisión de los delitos de corrupción en el sector privado y tráfico de influencias". Esa condición de investigada fue conocida por los españoles hace unos días, pero Sánchez lo supo el 24 de abril, el día que publicó su famosa carta para tomarse cinco días de descanso, y no dijo nada. Cuando el 17 de mayo Sánchez dijo que "no hay caso", mentía: sí que lo había y él lo sabía. Y sabiéndolo, hizo una farsa teatral para presentarse como una víctima, atacar a jueces y medios de comunicación, movilizar a sus seguidores y no dar ninguna explicación.

Una nueva carta con más victimismo y más ataques a jueces, medios y oposición

Ayer, tras conocerse la citación judicial a su mujer, Sánchez publicó una segunda carta que es más de lo mismo: más victimismo, más ataques a la Justicia y a los medios y también ataques a la oposición. Sánchez ha desperdiciado ya varias oportunidades de dar explicaciones sobre ese escándalo, respaldado por informaciones periodísticas que son lo bastante serias como para haber dado pie a una investigación judicial, por mucho que él intente ridiculizar este caso judicial tachándolo de "fango", que es lo que viene haciendo desde hace semanas.

Sánchez demuestra desconocer principios democráticos básicos

Con sus dos cartas, Sánchez demuestra desconocer algunos principios básicos en una sociedad democrática:

  • Que todos somos iguales ante la ley y estamos sometidos por igual a la legalidad vigente. Su mujer y él no están por encima de la ley.
  • Que la Justicia es independiente y no está obligada a obedecer supuestas reglas no escritas que, según él, la obligarían a pausar su actividad en una campaña electoral, como si la Justicia tuviese que amoldarse a las conveniencias de los políticos.
  • Que la Justicia no juzga a nadie por sus lazos familiares, sino por sus actos. Esto demuestra ignorarlo cuando afirma: "Lo hacen porque es mi pareja".

Ante este escándalo, Sánchez está haciendo una exhibición de demagogia y de victimismo. Es un muy mal indicio. En una sociedade democrática, todos somos inocentes hasta que se demuestre lo contrario, como también lo es su mujer. Cuando una persona es acusada de dos posibles delitos, lo lógico y lo inteligente es que rebata las acusaciones, ofreciendo explicaciones que nieguen los indicios de que pueda haber cometido los delitos por los que está siendo investigada.

Recurre a la falacia ad dominem a falta de buenos argumentos para su defensa

Sánchez no ha hecho eso. Sánchez no da ninguna explicación. Sánchez no defiende a su mujer de los hechos de los que se le acusan, y eso indica que tal vez no tiene base para una buena defensa. Además, apelar al hecho de que sea su mujer para presentarla como víctima es especialmente torpe: precisamente uno de los delitos por los que su esposa es investigada se deriva de la posibilidad de haber utilizado a su favor su posición privilegiada como mujer del presidente del gobierno. No estaríamos hablando de un posible delito de tráfico de influencias si ella fuese una ciudada cualquiera.

En vez de eso, Sánchez ha recurrido a uno de los argumentos más torpes: la falacia ad hominem. Esta falacia consiste en desprestigiar a alguien para negar que tenga la razón a la hora de afirmar algo. En este caso, Sánchez presenta a los denunciantes como "ultraderecha" o "pseudomedios" para negar los hechos que denuncian, en vez de negar los hechos en sí. Es una estrategia tan estúpida como lo sería afirmar que una determinada persona no dice la verdad porque es fea, porque le gustan las películas románticas o porque es vegetariana.

Un intento de coaccionar a la Justicia

Obviamente, Sánchez no es tan estúpido como para creer que un argumento así sea racionalmente válido. Lo que sí sabe es que esa clase de falacias son habitualmente aceptadas por personas con un bajo nivel intelectual. Sánchez ha asumido que muchos de sus seguidores no son muy listos y les dirige mensajes que se basan en esa percepción. Seguramente no esté equivocado en muchos casos: a fin de cuentas, el PSOE lleva muchos años degradando el nivel de la educación en España, tal vez porque cree que cuanto más incultos sean los españoles, más posibilidades de éxito tienen los charlatanes socialistas.

Así pues, Sánchez no está diseñando una estrategia de defensa que pueda librar a su esposa de los delitos por los que es investigada, tal vez porque está más acorralado por este caso de lo que muchos imaginamos. A falta de buenos argumentos judiciales, lo que Sánchez intenta es crear un ambiente hostil a la Justicia, coaccionar al juez para que no se atreva a actuar contra su mujer. Es una tentación que tienen muchos gobernantes incluso en países democráticos, países que nunca están libres de padecer a alguien dispuesto a abusar de su poder.

 

Cuando socialistas voceaban: "Fuera, políticos, de la universidad". Begoña Gómez, solo es mujer de un políico.



La Complutense contrató a Begoña Gómez como profesora pese a carecer de  título oficial | Última hora Pedro Sánchez en directo

Como no es el qué, sino el quién; y como no es el mensaje, sino el medio, podría confirmarse que están cogiendo polvo las pancartas de los sindicatos de estudiantes. Las de tela incluso presentan agujeros, dado que es habitual que en los almacenes surjan nidos de polilla. La que incluía el lema “Fuera, políticos, de la universidad” se ha rasgado, lo que ha hecho inviable cualquier tipo de protesta contra Begoña Gómez. Ha quedado tan deteriorada que ahora sólo se observan los términos "políticos" y "universidad". Habrá que imprimir una nueva tarde o temprano.

Es una lástima que se hayan producido estos indeseables desperfectos porque la situación huele un poco a chamusquina. No sólo por el hecho de que la mujer del presidente del Gobierno co-dirija desde 2020 un Máster de Transformación Social Competitiva -concepto tan vacío que podría conducir al descalabro-, sino también porque utilizó el nombre de la universidad para impulsar el desarrollo de un software que aparentemente es (o debería ser) de titularidad pública, pero que Gómez ofrece en una empresa que está registrada a su nombre, según detallaron El Confidencial y El Mundo.

Es extraño que ninguna treintañera -más cerca de los 40 que de los 29- haya puesto el grito en el cielo, erigiéndose como portavoz del Sindicato de Estudiantes. Tampoco se sabe nada del paradero de Elisa Triviño, quien aprovechó el acto en el que se nombró a Isabel Díaz Ayuso como ‘alumna ilustre’ de esa institución académica para despotricar contra ella y contra quienes habían concedido esa distinción a alguien que estaba fuera del ámbito docente. “Hoy es un día muy triste porque cuando oigo Ayuso, oigo aplausos”, exclamó, entre aspavientos y tono mitinero.

El problema no es Begoña: pásalo

Cuentan fuentes presenciales que no se han observado pintadas contra Gómez ni se ha leído ningún manifiesto en favor de la independencia de la institución educativa. A la salida de la parada de metro de Ciudad Universitaria, epicentro del campus, no se ha visto a Ismael Serrano con la guitarra desenfundada, entonando a modo de solidaridad estudiantil la de Papá, cuéntame otra vez. Re, La, Sol, Re, trino en el verso que termina en -a. Tampoco ha aparecido ningún portavoz voluntarioso de Más Madrid para recordar que aquellos que están investigados por la justicia no deberían ostentar ningún cargo, como sucedía en aquellos años de germinación de la izquierda-pop.

El problema no está en que la mujer del presidente del Gobierno haya puesto en entredicho el prestigio de la institución educativa. Eso obligaría a modificar el diagnóstico y a dejar de señalar a la derecha, que también ha intentado influir en los despachos de la universidad -de ésta y de otras- a lo largo de su historia, en el mejor ejemplo de que el sistema es cautivo de los partidos, pero que siempre ha sido azotada con una mayor reacción estudiantil que la izquierda. Porque no es el qué -el agravio-, sino el quién -el único enemigo-.

Si esta situación se circunscribiera sólo a la educación superior, podría acotarse el problema con los correspondientes cortafuegos. La cuestión es que esto sucede en muchos más ámbitos, lo que permite concluir que existe en el progresismo asociativo español una doble vara de medir que le resta seriedad. Por ejemplo: es curioso comprobar cómo las voces sindicales contra la precariedad laboral pierden fuerza cuando la Moncloa está regentada por un presidente del PSOE. La situación alcanza lo paródico cuando varios ministros se manifiestan junto a los líderes sindicales el 1 de mayo para exigir más derechos laborales. Los que gobiernan piden derechos; y los que tienen que negociar con el poder, llevando en volandas a los regidores.

Aquello recordaba a cuando los empresarios mineros lanzaron a sus trabajadores a una segunda marcha negra porque estaban en contra de la cuota del carbón, allá por 2010. El hijo de uno de estos magnates pidió diez voluntarios para encerrarse en un pozo, con la mala suerte de que metieron a un inmigrante ilegal. Contaba el antiguo alcalde de aquel pueblo que tuvieron que bajar por la noche para cambiarle por otro. Caboverdiano por caboverdiano. ¿Quién se iba a dar cuenta?

Pepe Álvarez

El ejemplo viene al pelo porque el nivel es ése: hay quien profesa la fe que le dicen y repite las consignas con el mismo afán crítico con el que una ninfa dice lo de “lorito, lorito”. Incluso se manifiesta junto a aquel al que debería reclamar la mejora de los derechos. Por supuesto, hace suyas sus palabras, pese a que sean infames. Para muestra, un botón. Unos días después de que Pedro Sánchez anunciara su intención de regenerar España -tras los cinco días de esparcimiento-, el líder de UGT, Pepe Álvarez, apelaba a regular el sector de los medios de comunicación. La izquierda clama hoy contra los bulos. Son cosa siempre de los otros.

Este discurso contra la prensa llama la atención. Podría decirse que es un fenómeno internacional. El viernes por la mañana, circulaban por los medios españoles unas declaraciones de Donald Trump en las que expresaba su indignación por el “juez corrupto” que le había condenado y apelaba a ganar las próximas elecciones de Estados Unidos y así poder prohibir “los medios de comunicación de las fake news”.

La reacción de sus fieles era la de respaldarle. Incluso la web oficial de su candidatura se colapsó, ante el aluvión de ciudadanos que querían donar dinero para su carrera presidencial. A Sánchez no le faltaron apoyos en España cuando lanzó su duro ataque contra sus contrapesos. Aplaudieron como focas. Lo ponen difícil para no asumir la misantropía como cosmovisión innegociable. 

Emociones contra la razón

En este siglo XXI que se mueve a golpe de tuit, emoción y breaking news, las emociones han sustituido definitivamente a la razón en el discurso político, así que hay un nutrido grupo de gobernantes que han decidido ejercer el poder con el mismo estilo que un líder espiritual. Lo llaman trumpismo y aquí lo ejercen los de la "fachosfera" y los del "que te vote Txapote" como grito de guerra. Cada cual, en su ámbito.

En la universidad, ya se sabe quién domina las protestas de pasillo. Son los que callan con Begoña. ¿Para qué hablar, si es de los nuestros?

 

En el mejor de los casos, la Ley de la amnistía dividirá a España en dos.


Oriol Junqueras y Gabriel Rufian (ERC) celebran la aprobación de la ley de amnistía en los aledaños del Congreso.
Oriol Junqueras y Gabriel Rufian (ERC) celebran la aprobación de la ley de amnistía en los aledaños del Congreso. | JJ Guillén / EFE

La ley de amnistía se aprobó ayer por una exigua mayoría (177 votos contra 172) en el Congreso de los Diputados. Tras meses de debates, después de un accidentado trámite parlamentario, ¡ya está!

Veamos lo que queda tras este paso de no retorno, que no ha servido para sellar heridas, como sí ocurrió con la ley de 1977, sino que ha dividido en dos a una sociedad que, mayoritariamente, está en contra del perdón a los condenados por el procés.

Por mucho que el Gobierno se haya empeñado en vender la ley como un punto y final de la bronca en Cataluña, como la clave para la recuperación de la concordia, etcétera, todo el mundo sabe, socialistas incluidos, que la amnistía no se hubiera puesto sobre la mesa si Pedro Sánchez no hubiera necesitado los siete votos de Junts para lograr su investidura.

Pero es algo más. Es una norma utilitarista y perniciosa no sólo porque le ha permitido gobernar a Sánchez, sino porque con ella galvaniza el llamado "bloque de investidura". La prueba la tenemos en lo que ha sucedido en estos últimos días. El Gobierno se vio obligado a retirar la ley del suelo porque sus socios no la apoyaban, pero saca adelante la amnistía porque en esta ley todos están de acuerdo, desde los partidos de derecha, como PNV o Junts, a partidos de extrema izquierda como Podemos o Bildu.

Parémonos un momento a pensar por qué esa norma y no otras sirve para dar solidez a un grupo tan diverso y con intereses tan distintos. La clave no está en que todos esos partidos vean con buenos ojos que a Puigdemont no le metan en la cárcel si decide volver a España, sino en el éxito que representa para los que se atrevieron a romper la legalidad y a cuestionar abiertamente la Constitución. "Hoy es un día histórico porque estamos ante la primera derrota del régimen del 78", declaró eufórico ayer el portavoz de ERC en el Congreso, Gabriel Rufián.

Con la ley de amnistía salen reforzados los partidos que vulneraron la ley y los que cuestionan la Constitución. Lo inaudito es que el PSOE les haya servido en bandeja ese éxito

Es lógico que a Junts o a ERC les interese la ley. Primero porque supone borrar los delitos que se cometieron y también porque, de esa forma, sus líderes pueden volver a ejercer cargos en la vida pública. Pero, para todos los demás, lo importante de esta ley es lo que implica políticamente. A partir de ahora, se puede volver a intentar un nuevo procés sin que el Estado tenga herramientas para impedirlo. Recordemos que, para llegar aquí, el Gobierno ha eliminado del Código Penal el delito de sedición y ha modificado el delito de malversación hasta dejarlo en una caricatura de lo que era.

Lo que une a Bildu, BNG, PNV, Junts, ERC es que ahora el Estado es más débil que antes de que se iniciara el proceso de cesiones desde el Gobierno a los independentistas. Lo inaudito es que el PSOE les haya puesto en bandeja ese triunfo. Lo expresó con toda claridad la portavoz de Junts en el Congreso, Miriam Nogueras: "Hoy no se perdona. Hoy gana el independentismo".

Esta legislatura queda así marcada por este paso histórico, tras el que España sale dividida en dos bloques irreconciliables. Irreconciliables y a punto de llegar a las manos, como se vio ayer en una bronca subida de tono en el hemiciclo.

Queda atado Sánchez a sus socios y por más que los toree o que les utilice de manera burda, tampoco puede prescindir de ellos. Esa es su debilidad y por eso ha puesto en marcha la estrategia levantar un muro contra la derecha y la ultraderecha. Dejarle caer, tentación que podría tener Puigdemont, implicaría darle el poder a los partidos que quieren reforzar al Estado frente a las fuerzas centrípetas. Es una jugada maquiavélica que, por el momento, le está dando resultado al presidente.

Como un experto funambulista, Pedro Sánchez avanza por la cuerda floja de sus alianzas contra natura en la confianza de que él ya no es sólo el líder del PSOE, sino el jefe de un bloque que no se puede romper por el interés común de los partidos que lo componen.

Sánchez se caracteriza por no medir las consecuencias de sus actos más que en términos electorales. No le preocupa que España viva un clima de crispación como no se había conocido desde el comienzo de la Transición. Ahora sólo piensa en que el PSOE logre un buen resultado en las elecciones europeas. Le gustaría ganarle al PP, como augura el estafador demoscópico Tezanos, pero sabe que eso es muy difícil. Por eso, volverá a sumar como lo hizo tras las elecciones del pasado mes de julio. Se apuntará todos los escaños de su bloque como si fueran suyos para poder decir una vez más: "Somos más".

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  1. España ya estaba dividida mucho antes, desde el momento en que la derecha se viene negando a aceptar su derrota en las urnas o en el Congreso.

    De un lado, los demócratas y de otro, los que no aceptan la democracia cuando pierden.

    La única novedad es que la derechona se ha tornado más insultante y violenta.