Seis de los doce dioses más importantes de la mitología griega eran mujeres: Atenea, Artemisa, Hestia, Afrodita, Hera y Deméter.


Seis de los doce dioses más importantes de la mitología griega eran mujeres: Atenea, Artemisa, Hestia, Afrodita, Hera y Deméter.

Los Doce Olímpicos eran las doce diosas y dioses griegos de mayor importancia en la mitología grecorromana. Según las creencias de los griegos, y los romanos, estos dioses estaban entre los más poderosos y se denominaban Olímpicos debido al hecho de que estos se reunían en el Monte Olimpo, considerada como la montaña más alta de Grecia, para discutir sus asuntos.

Estos dioses y diosas fueron las figuras de culto más importantes tanto en la mitología griega como en la mitología romana. Incluso en épocas posteriores continuaron influenciando de manera clave el arte y la literatura. Conocer sus historias y características nos otorga una mayor riqueza cultural, y nos ayuda a comprender en mayor profundidad infinidad de obras artísticas y literarias del legado cultural de Occidente.

Equivalencias entre los dioses griegos y los romanos

Los romanos adoptaron prácticamente todo el panteón de dioses griegos, sobre todo veneraron intensamente a las Diosas y Dioses Olímpicos. No obstante, si bien respetaron en gran medida el grueso del canon de la mitología helénica, un detalle en particular que debemos remarcar es que los romanos renombraron a todos los dioses griegos y les dieron nombres más afines a la lengua latina. No obstante, las historias, orígenes y creencias sobre los mismos permanecieron relativamente iguales.

Atenea

Atenea o Atena, conocida como Minerva por los romanos, era la más sabia de todos los dioses del panteón. Diosa de la sabiduría, la estrategia y la guerra justa, Atenea fue una de las deidades más veneradas por todos los griegos y los romanos, siendo venerada con igual intensidad tanto en las tierras griegas como en las colonias.

Además de lo anteriormente mencionado, Atenea era la diosa de las matemáticas, la fuerza, la estrategia, la habilidad artística, el coraje y la valentía, la inspiración, la ley y la justicia. Debido a la admiración que los griegos y los romanos tenían por esta diosa, con el paso de los siglos le fueron adicionando responsabilidades, por dicha razón esta diosa preside sobre tantas cosas.

Atenea tuvo un nacimiento muy curioso y particular. Tras experimentar un fuerte y agobiante dolor de cabeza, Zeus, su padre, sintió como su frente se abría desde dentro. De esta abertura salió Atenea, ya como una mujer adulta y vistiendo su armadura.


Detalle de una estatua de Atenea en bronce.
Estatua de Atenea en bronce.

Si bien en los mitos principales Atenea no tenía madre, en mitos menores se dice que Zeus, tras relacionarse sentimentalmente con la diosa de la sabiduría Metis, temió dejarla embarazada y que esta de a luz un hijo más poderoso que mismo dios del trueno, razón por la cual la devoró y esta, con el paso del tiempo, dio a luz dentro del cuerpo de Zeus.

Esta diosa estuvo involucrada en varios conflictos, incluidos el mito del titan Prometo y la llama de la sabiduría, la Guerra de Troya, y varios otros episodios de la mitología grecorromana. Atenea contaba con el égida, un escudo imbatible, una lanza, armadura y un amuleto denominado gorgoneion que inducía el terror en los enemigos.

La armadura, el casco, el escudo y otros objetos que la diosa comúnmente utilizaba como el gorgoneion pertenecían a Zeus. No obstante, Atenea era su hija favorita de entre todos sus hijos, razón por la cual el rey de los dioses no solo le prestaba sus pertinencias sino que además solía darle castigos menos rigurosos en comparación a los que daba a otros dioses y figuras cuando estos desobedecían sus ordenes. Un ejemplo de esto tuvo lugar en el mito de Prometeo.

Atenea es uno de los principales ejemplos de deidades cívicas, es decir deidades de ciudades. Siendo la patrona y protectora de quizás la más importante de todas las polis griegas: Atenas. Con el pasar de los milenios la misma se convirtió en símbolo de la democracia y la república, razón por la cual inspiró a varias de las personificaciones femeninas de las naciones, como es el caso de Marianne, la representación de la República Francesa, inspirada directamente en Atenea.

Atenea fue una de las tres vírgenes.


Artemisa

Fotografía de un fragmento de una estatua de Artemisa.
Fragmento de una copia de una estatua de Artemisa del siglo IV a.C. hecha en mármol de Luni.

Artemisa ÁrtemisDiana para los romanos, era la diosa de la cacería y los animales salvajes, los nacimientos, la virginidad, la fertilidad los bosques y las colinas. Esta diosa fue una de las deidades más queridas y veneradas tanto por los griegos como por los romanos debido a su carácter de protectora de los niños y de las mujeres embarazadas. Razón por la cual era una de las diosas a las que más ofrendas se le realizaban.

Esta querida y temperamental diosa, la cual castigaba con su arco y flecha cualquier ofensa, era la hija de Zeus y la titán Leto, y la hermana melliza de Apolo. Su característica más particular es que se rehusó durante mucho tiempo a enamorarse, viviendo solo para la caza. Si bien varios dioses intentaron ganar su corazón, la diosa siempre rechazó todos los intentos de conquista. Pero el amor llamaría a las puertas de Artemisa cuando esta, sin buscarlo ni quererlo, se terminó enamorando de su compañero de cacería, Orión. No obstante, en un acto cruel del destino, nunca llegaron a concretar su romance ya que Artemisa mata accidentalmente a Orión durante una de sus cacerías al confundirlo con una bestia entre los arbustos.

Artemisa fue una de las tres vírgenes.


Hestia

Hestia, o Vesta para los romanos, era la diosa de la arquitectura, el fuego sagrado, el hogar, lo doméstico, el estado y la familia. Esta diosa, si bien fue importante para los griegos, fue de extrema importancia para los romanos, quienes tenían un conjunto de sacerdotisas denominadas como las Vírgenes Vestales, las cuales debían rendirle culto y mantener la llama sagrada de la ciudad de Roma.


La diosa Hestia era la hija de Cronos y Rea, y a pesar de los reiterados intentos de Apolo y Poseidón por ganar su corazón, la misma permaneció virgen debido a una promesa de pureza hecha a Zeus.


Varios hogares por toda Grecia mantenían una pequeña llama en su honor, y generalmente se le ofrecía la primer ofrenda. La mayor de las curiosidades sobre esta diosa es que si bien en Grecia no poseía un culto o templo propio, al ser tan querida se la veneraba en todos los templos, incluso los templos dedicados a otros dioses. Si bien no poseía templos propios, todas las ciudades mantenían celosamente un fuego en honor a la diosa.


Debido a que era la diosa de la familia, cuando nacía un nuevo integrante de la familia o un niño era adoptado, se lo presentaba ante la llama de Hestia para que esta lo bendiga y proteja.


Fotografía de la estatua de la diosa Vesta.
Estatua de la diosa Hestia.

Hestia fue una de las tres vírgenes.


Afrodita

Afrodita
Adorno en cerámica del siglo IV AC con la forma de la diosa Afrodita emergiendo de una concha marina.

La diosa Afrodita, llamada Venus por los romanos, era la diosa de la belleza, el amor, y la sexualidad, así como a su vez la más bella de todas las diosas. Según la Teogonía de Hesíodo esta bella diosa nació tras la cruenta batalla entre el titán Cronos y su padre Urano. Cronos, en un acto de furia, rebanó los genitales de su padre y los arrojó al Pafos. Al hundirse en las aguas una espuma comenzó a surgir y de esta espuma salió la bella diosa, por esta razón se la solía llamar como la diosa «surgida de las aguas». No obstante, en La Ilíada de Homero, se mencionan a Zeus y Dione como sus padres.

Para evitar un conflicto entre los dioses, y temiendo que la belleza

de la diosa cause una guerra celestial, Zeus obligó a la diosa a contraer matrimonio con Hefesto, un dios feo y deforme, pensando que esto calmaría los celos de los demás dioses quienes veían en la unión entre Afrodita y Hefesto un equilibrio. No obstante, la hermosa diosa Afrodita no era feliz con el talentoso pero a la vez estéticamente horrible Hefesto, y por esta razón lo engañó en reiteradas ocasiones tanto con mortales como con otros dioses. Principalmente con el belicoso dios Ares, Marte para los romanos, el dios de la guerra de imponente físico y carácter.


Debido a su belleza y su carácter receloso, la diosa causó varios conflictos en la mitología griega, entre los que se encuentran la pelea entre Perséfone y su padre Zeus, la Guerra de Troya y varios otros conflictos.


Hera

Hera, conocida como Juno por los romanos, era la reina de los Dioses Olímpicos. Esposa, y a la vez hermana, de Zeus, era la diosa del matrimonio y el nacimiento. Se caracterizó por sus venganzas hacia las amantes e hijos ilegítimos de su esposo. Sobre todo su odio hacia Heracles (Hércules) el más famoso de los hijos ilegítimos de Zeus.


Busto de la diosa Hera.
Busto romano de la diosa Hera (Juno para los romanos) basado en un busto griego del siglo V.

De todas las deidades era una de las más impiadosas con los mortales, como demostraron sus acciones contra Paris en los albores de la Guerra de Troya. Debido a que era la diosa reina generalmente poseía una corona denomina polos. No obstante, esta poderosa diosa no se convirtió en reina por su relación matrimonial con con Zeus, el más poderoso y rey de todos los dioses. Hera ya era una reina antes de su casamiento, la reina del Monte Olimpio, y su dominio eran los cielos.


Deméter

Deméter o Demetra era la diosa de la cosecha la cual presidía sobre el grano y la fertilidad de la tierra arable. También era la diosa que controlaba el ciclo de la vida y la muerte y la ley sagrada. Ciertamente una de las diosas más importantes en la vida grecorromana. Los romanos la denominaban como Ceres.


Hija de Crono y Rea, esta diosa era una de los seis hermanos y hermanas de Zeus. Entre sus regalos a los mortales fue enseñarle al hombre el arte y el maíz, por lo que generalmente en las estatuas se la representa con una corona de maíces.


Junto con su hija Perséfone, Deméter era la figura central en los Misterios eleusinos. Unos ritos de iniciación al culto de la diosa Deméter que se celebraba cerca de Atenas en la ciudad agrícola de Eleusis. Los Misterios eleusinos eran uno de los ritos más importantes en toda Grecia. Los romanos también celebraban estos ritos, y seguían a rajatabla el secreto de los mismos.


Uno de los detalles más poéticos y característicos de esta diosa fue el hecho de que su amada hija, Perséfone fue secuestrada por el señor del inframundo Hades, otro dios Olímpico. Deméter comenzó una búsqueda incansable de su hija caracterizada por su dolor. La diosa abandonó su tarea, y las temporadas quedaron congeladas. Nada crecía ni nada moría en el mundo de los mortales, por lo que Zeus en persona envió a Hermes, su mensajero personal, al inframundo a darle una advertencia final a Hades.


Deméter es junto a Dionisio una de las dos deidades más importantes de la tierra, el alimento y el cultivo. Razón por la cual se adoraba a ambos intensamente en las comunidades rurales.


Estatua de la diosa Deméter.
Estatua de la diosa de la cosecha Deméter o Ceres para los romanos.

Dolido, Hades le dio una fruta de granada a Perséfone quien la aceptó y la comió. No obstante, las semillas de la granada tenían un encanto, que hicieron que Perséfone deba pasar al menos un tercio del año con el dios del inframundo. Durante este tercio del año el dolor de Deméter hace que las plantas no crezcan y la muerte abunde (es decir, representan al invierno)

Umberto Eco: Tuiteo, luego existo. Artículo muy irónico sobre Twitter



Los teléfonos móviles, los libros de papel, las redes sociales, la política en Italia o el 11-M en España son algunos de los asuntos que Umberto Eco, abordó en sus artículos de prensa. La semana que viene Lumen publica una recopilación de esos textos con el título De la estupidez a la locura. Cómo vivir en un mundo sin rumbo, traducido por Helena Lozano Miralles y Maria Pons Irazazábal. El volumen es un diagnóstico de la sociedad actual y un retrato del Eco más escéptico respecto a las nuevas tecnologías.


Yo no estoy en Twitter ni en Facebook. La Constitución me lo permite. Pero obviamente en Twitter existe una dirección mía falsa, como parece que también la hay de Casaleggio. En cierta ocasión me encontré con una señora que con una mirada llena de agradecimiento me comunicó que me seguía siempre en Twitter y que algunas veces había intercambiado mensajes conmigo con gran provecho intelectual. Intenté explicarle que se trataba de un falso yo, pero me miró como si le estuviera diciendo que yo no era yo. Si estaba en Twitter, existía. Tuiteo ergo sum. No me preocupé de convencerla porque, fuera lo que fuese lo que la señora pudiera pensar de mí (y si estaba tan contenta era porque el falso Eco le decía cosas con las que estaba de acuerdo), la cosa no cambiaría la historia de Italia, y tampoco la del mundo, y ni siquiera cambiaría mi historia personal. Hace un tiempo, recibía regularmente por correo enormes dossieres de otra señora que afirmaba haberlos enviado al presidente de la República y a otros personajes ilustres para denunciar que la perseguían, y me los enviaba a mí para que los examinara porque, según afirmaba, todas las semanas en esta columna salía a defenderla. De modo que cualquier cosa que yo escribiera la entendía referida a su problema personal. Nunca la desmentí porque habría sido inútil, y esa paranoia tan peculiar no cambiaría la situación en Oriente Próximo. Con el tiempo, y al ver que no recibía respuesta, por supuesto dirigió su atención hacia otra persona cualquiera, y no sé a quién debe estar atormentando ahora. La irrelevancia de las opiniones expresadas en Twitter es que habla todo el mundo, y entre este todo el mundo hay quien tiene fe en las apariciones de la Virgen de Medjugorje, quien va al quiromante, quien está convencido de que el 11 de septiembre fue una trama judía y quien cree en Dan Brown. Siempre me han fascinado los mensajes de Twitter que aparecen en la pantalla en los programas de Telese y Porro. Dicen de todo y más, cada uno lo contrario del otro, y en conjunto no transmiten la idea de lo que piensa la gente sino solo de lo que dicen algunos pensadores sin ton ni son.

 

Twitter es como el bar Sport de cualquier pueblo o suburbio. Habla el tonto del pueblo, el pequeño terrateniente que cree que le persigue Hacienda, el médico amargado porque no le han dado la cátedra de anatomía comparada en la gran universidad, el que está de paso y se ha tomado ya muchas copitas de grapa, el camionero que habla de prostitutas fabulosas en la vía de circunvalación, y (a veces) el que expone opiniones sensatas. Sin embargo, todo se acaba aquí, las charlas de bar nunca han cambiado la política internacional y solo preocupaban al fascismo, que prohibía hacer discursos de alta estrategia en el bar, pero en conjunto lo que piensa la mayoría de la gente es solo ese dato estadístico que aparece en el momento en que, tras haber hecho las oportunas reflexiones, se vota, y se vota teniendo en cuenta las opiniones expresadas por algún otro, olvidando lo que se ha dicho en el bar. De modo que el cielo de Internet lo surcan opiniones irrelevantes, porque además, si bien se pueden expresar ideas geniales en menos de ciento cuarenta caracteres (como «Ama a tu prójimo como a ti mismo»), para escribir La riqueza de las naciones de Adam Smith se necesitan más, y tal vez más aún para aclarar qué significa E = mc2.

 

Y si esto es así, ¿por qué escriben mensajes en Twitter hombres importantes como Letta, que podrían simplemente entregarlos a la ANSA, la principal agencia de prensa italiana, y serían citados en periódicos y telediarios, con lo cual llegarían también a la mayoría que no está conectada a Internet? ¿Y por qué el Papa manda escribir a algún seminarista con contrato temporal en el Vaticano breves resúmenes de lo que ya ha dicho urbi et orbi delante de millones y millones de telespectadores? Con franqueza, no acabo de entenderlo, alguien debe de haberles convencido de que todo vale con tal de fidelizar a una gran cantidad de usuarios de la Web. Tiene un pase en el caso de Letta y de Bergoglio, pero ¿por qué usan también Twitter los señores Rossi, Pautasso, Brambilla, Cesaroni y Esposito? Tal vez para sentirse como Letta y el Papa.

Ventajas y desventajas de la Globalización.




La globalización social es un proceso o una dimensión que está contenida en el término general globalización. Este nuevo concepto se utiliza para hacer referencia a la marcada tendencia que se ha venido viendo en los últimos años, a nivel mundial, hacia la integración paulatina de las economías y de las sociedades, así como al desarrollo de hábitos y estilos de vida comunes.

 

Trata de garantizar los derechos humanos, que los individuos tengan una mejor vida y que se respete el derecho internacional

 

Por lo tanto, se puede decir que el fenómeno globalización incide directamente en la organización social y en todas las facetas de la vida humana, entre ellas la familia, el trabajo, la religión, el arte, la educación y la propia personalidad.

 

Precisamente, la vertiente social del término hace alusión al impacto que este paradigma provoca en el individuo y en la sociedad de la cual forma parte.

 

¿Cómo afecta la globalización social? Ventajas y desventajas

El empleo del término globalización social, a pesar de representar un concepto amplio, incluye cuestiones vinculadas con los derechos humanos, la identidad, la cultura, la seguridad, el empleo o los derechos de los trabajadores.

 

Al mismo tiempo, se refiere a aspectos relativos a la preservación del medio ambiente, así como al desarrollo y a la cohesión de las comunidades.

 

En el orden mundial, la globalización social se analiza desde distintas aristas, puesto que existen opiniones contrapuestas relacionadas con el impacto tanto económico como social que trae consigo.

 

Vías de análisis: factores que definen la globalización social

Varios sectores se centran en las fortalezas y las nuevas oportunidades que trae consigo el fenómeno de la globalización para la economía mundial y para el propio individuo. En cambio, existen grupos que afirman que el modelo de globalización que hoy rige en el planeta supone el agravamiento de los problemas y la brecha existente entre las comunidades y los países.

 

A pesar de los criterios dominantes, en varios espacios y eventos de orden mundial se ha defendido la idea de la globalización como un paradigma sostenible. Esto implica que entre sus objetivos generales esté dar respuesta eficiente a las demandas y las necesidades de todas las personas.

 

Se contribuye, de esta forma, a resolver las dificultades actuales y a erradicar, entre otros aspectos, la pobreza, el hambre, las diferentes formas de discriminación y el desempleo.

 

Cuestión de intercambio

Esta dimensión de la globalización también se vincula con la apertura social, así como con la mezcla y el intercambio cultural de costumbres, ideas, pensamientos y creencias que tienen lugar en territorios dispares. Dicha interacción se ha visto acentuada por los adelantos tecnológicos y el auge que ha alcanzado el uso de Internet y las redes sociales.

 

Asimismo, la globalización social guarda una estrecha relación con las transformaciones y los movimientos sociales, incluyendo los de carácter migratorio, que están teniendo lugar en la actualidad.

 

Además, se debe tener en cuenta que la globalización, en toda su extensión, presenta para los países, las comunidades y sus habitantes un conjunto de ventajas y beneficios tangibles. Pero, a su vez, trae aparejados varios desafíos, retos y desventajas que deben ser identificados, analizados y resueltos. El objetivo, en cualquier caso, es lograr el desarrollo inclusivo y sostenible a nivel mundial.

 

Ventajas de la globalización social

Esta nueva dimensión denominada globalización social ofrece consecuencias positivas a nivel global. Esta se relaciona, además, con la integración y el incremento de la comunicación y el libre intercambio, en diferentes ámbitos, que tiene lugar entre los habitantes del planeta. Entre sus ventajas se encuentran:

 

1. Conocimiento de nuevas formas de vida

Entre las consecuencias positivas de la globalización para las personas, en el plano social, está el hecho de que han podido descubrir o acceder a las costumbres, la cultura e idiosincrasia de otras regiones del planeta, lo que permite comparar y valorar diferentes aspectos como el sistema de vida, las creencias, el estilo de vida y la manera de pensar o actuar de las personas. Esta apertura favorece la ampliación del conocimiento adquirido y mejora el poder de decisión individual.

 

2. Aparición de nuevas corrientes de pensamiento

El hecho de que se tenga acceso fácil, sencillo y directo a una amplia gama de información ayuda a que varias personas indaguen sobre los temas que les resulten atractivos. Tal circunstancia ha dado como resultado el desarrollo de corrientes individuales de pensamiento, que tienen lugar por el replanteo de las tradiciones, las creencias y la forma de pensar y actuar del individuo.

 

3. Mejora de las condiciones de empleo y respeto de los derechos de los trabajadores

La expansión y la deslocalización de las empresas han dado como resultado el incremento no solo de la producción, sino de los puestos de trabajo y de los salarios en varios países del mundo. Se incluyen algunos donde la protección social de los trabajadores es inferior o donde el marco legal no está bien definido o no se cumple.

 

4. Desarrollo de estilos de vida saludables y hábitos de consumo similares

En este sentido, vale la pena destacar el papel de las redes sociales, así como la proliferación y el seguimiento de discursos y el desarrollo de comunidades que están a favor de la felicidad y de la realización del individuo, de la igualdad, del derecho a la salud y a la educación, y a la protección y el cuidado del medio.

 

Desventajas de la globalización social

A pesar de que con la globalización se pretende crear sistemas basados en el respeto, la igualdad y la convivencia pacífica, existen aspectos adversos que esta puede provocar:

 

1. Surgimiento de conflictos entre personas diferentes entre sí

Algunos aspectos como el flujo de personas y la inmigración desordenada, unido a la no tolerancia, pueden provocar el surgimiento de tensiones entre las personas que no comparten la misma forma de pensar, tienen diferentes costumbres, creencias, cultura y sistemas de vida.

 

2. Poca o nula diversidad de culturas y pensamiento

Si una corriente de pensamiento llega a dominar a las restantes, puede traer consigo su desaparición. Esto, precisamente, es el efecto contrario que plantea la globalización social.

 

En definitiva, la globalización es un proceso que afecta a todos los países, comunidades y personas. En su dimensión social, implica la necesidad de mejorar las condiciones de vida, de trabajo, la salud y la educación de las personas a nivel mundial. Trata de garantizar los derechos humanos, que los individuos tengan una mejor vida y que se respete el derecho internacional.

Encuesta Madrid`4M. PP y Vox suman una holgada mayoría.

 


Los sondeos realizados hasta este jueves otorgan al PP el 49 asambleístas  y a Vox el 25. Junto a la hecatombe de Cs que dejará fruto de su arrogante socialismo más de 400.000 que darían una holgada mayoría al centroderecha e incluso, Díaz Ayuso podría superar los 60 diputados y Podemos + Cs quedarse en 0/2 escaños.  

Ayuso y Casado llevaban más de un año vigilando las maniobras que desde La Moncloa indicaban a los “veletas” de Cs. Un concejal de Cs en el Ayuntamiento de Murcia pone en aviso a Teodoro 

La convocatoria de elecciones anticipadas ronda por la cabeza de la presidenta madrileña desde hace casi un año, pero lo cierto es que las encuestas, hasta ahora, no avalaban una decisión así. La tendencia, sin embargo, ha cambiado: los sondeos apuntan a una clara victoria del PP en las urnas que, unida al crecimiento de Vox y la debacle de Ciudadanos, permitiría a la actual dirigente autonómica revalidar su mandato.

Liberalismo, nuevo siglo de oro en España.

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El liberalismo es una corriente de pensamiento (filosófico y económico) y de acción política que propugna limitar al máximo el poder coactivo del Estado sobre los seres humanos y la sociedad civil. Así, forman parte del ideario liberal la defensa de la economía de mercado (también denominada “sistema capitalista” o de “libre empresa”); la libertad de comercio (librecambismo) y, en general, la libre circulación de personas, capitales y bienes; el mantenimiento de un sistema monetario rígido que impida su manipulación inflacionaria por parte de los gobernantes; el establecimiento de un Estado de Derecho, en el que todos los seres humanos -incluyendo aquellos que en cada momento formen parte del Gobierno- estén sometidos al mismo marco mínimo de leyes entendidas en su sentido “material” (normas jurídicas, básicamente de derecho civil y penal, abstractas y de general e igual aplicación a todos); la limitación del poder del Gobierno al mínimo necesario para definir y defender adecuadamente el derecho a la vida y a la propiedad privada, a la posesión pacíficamente adquirida, y al cumplimiento de las promesas y contratos; la limitación y control del gasto público, el principio del presupuesto equilibrado y el mantenimiento de un nivel reducido de impuestos; el establecimiento de un sistema estricto de separación de poderes políticos (legislativo, ejecutivo y judicial) que evite cualquier atisbo de tiranía; el principio de autodeterminación, en virtud del cual cualquier grupo social ha de poder elegir libremente qué organización política desea formar o a qué Estado desea o no adscribirse; la utilización de procedimientos democráticos para elegir a los gobernantes, sin que la democracia se utilice, en ningún caso, como coartada para justificar la violación del Estado de Derecho ni la coacción a las minorías; y el establecimiento, en suma, de un orden mundial basado en la paz y en el libre comercio voluntario, entre todas las naciones de la tierra. Estos principios básicos constituyen los pilares de la civilización occidental y su formación, articulación, desarrollo y perfeccionamiento son uno de los logros más importantes en la historia del pensamiento del género humano. Aunque tradicionalmente se ha afirmado que la doctrina liberal tiene su origen en el pensamiento de la Escuela Escocesa del siglo XVIII, o en el ideario de la Revolución Francesa, lo cierto es que tal origen puede remontarse incluso hasta la tradición más clásica del pensamiento filosófico griego y de la ciencia jurídica romana. Así, sabemos gracias a Tucídides (Guerra del Peloponeso), como Pericles constataba que en Atenas “la libertad que disfrutamos en nuestro gobierno se extiende también a la vida ordinaria, donde lejos de ejercer éste una celosa vigilancia sobre todos y cada uno, no sentimos cólera porque nuestro vecino haga lo que desee”; pudiéndose encontrar en la Oración Fúnebre de Pericles una de las más bellas descripciones del principio liberal de la igualdad de todos ante la ley.

 

Posteriormente en Roma se descubre que el derecho es básicamente consuetudinario y que las instituciones jurídicas (como las lingüísticas y económicas) surgen como resultado de un largo proceso evolutivo e incorporan un enorme volumen de información y conocimientos que supera, con mucho, la capacidad mental de cualquier gobernante, por sabio y bueno que éste sea. Así, sabemos gracias a Cicerón (De re publica, II, 1-2) como para Catón “el motivo por el que nuestro sistema político fue superior a los de todos los demás países era éste: los sistemas políticos de los demás países habían sido creados introduciendo leyes e instituciones según el parecer personal de individuos particulares tales como Minos en Creta y Licurgo en Esparta . . . En cambio, nuestra república romana no se debe a la creación personal de un hombre, sino de muchos. No ha sido fundada durante la vida de un individuo particular, sino a través de una serie de siglos y generaciones. Porque no ha habido nunca en el mundo un hombre tan inteligente como para preverlo todo, e incluso si pudiéramos concentrar todos los cerebros en la cabeza de un mismo hombre, le sería a éste imposible tener en cuenta todo al mismo tiempo, sin haber acumulado la experiencia que se deriva de la práctica en el transcurso de un largo periodo de la historia”. El núcleo de esta idea esencial, que habrá de constituir el corazón del argumento de Ludwig von Mises sobre la imposibilidad teórica de la planificación socialista, se conserva y refuerza en la Edad Media gracias al humanismo cristiano y a la filosofía tomista del derecho natural, que se concibe como un cuerpo ético previo y superior al poder de cada gobierno terrenal. Pedro Juan de Olivi, San Bernardino de Siena y San Antonino de Florencia, entre otros, teorizan sobre el papel protagonista que la capacidad empresarial y creativa del ser humano tiene como impulsora de la economía de mercado y de la civilización. Y el testigo de esta línea de pensamiento se recoge y perfecciona por esos grandes teóricos que fueron nuestros escolásticos durante el Siglo de Oro español, hasta el punto de que uno de los más grandes pensadores liberales del siglo XX, el austriaco Friedrich A. Hayek, Premio Nobel de Economía en 1974, llegó a afirmar que “los principios teóricos de la economía de mercado y los elementos básicos del liberalismo económico no fueron diseñados, como se creía, por los calvinistas y protestantes escoceses, sino por los jesuitas y miembros de la Escuela de Salamanca durante el Siglo de Oro español”. Así, Diego de Covarrubias y Leyva, arzobispo de Segovia y ministro de Felipe II, ya en 1554 expuso de forma impecable la teoría subjetiva del valor, sobre la que gira toda economía de libre mercado, al afirmar que “el valor de una cosa no depende de su naturaleza objetiva sino de la estimación subjetiva de los hombres, incluso aunque tal estimación sea alocada”; y añade para ilustrar su tesis que “en las Indias el trigo se valora más que en España porque allí los hombres lo estiman más, y ello a pesar de que la naturaleza del trigo es la misma en ambos lugares”. Otro notable escolástico, Luis Saravia de la Calle, basándose en la concepción subjetivista de Covarrubias, descubre la verdadera relación que existe entre precios y costes en el mercado, en el sentido de que son los costes los que tienden a seguir a los precios y no al revés, anticipándose así a refutar los errores de la teoría objetiva del valor de Carlos Marx y de sus sucesores socialistas. Así, en su Instrucción de mercaderes (Medina del Campo 1544) puede leerse: “Los que miden el justo precio de la cosa según el trabajo, costas y peligros del que trata o hace la mercadería yerran mucho; porque el justo precio nace de la abundancia o falta de mercaderías, de mercaderes y dineros, y no de las costas, trabajos y peligros”.

 

Otra notable aportación de nuestros escolásticos es su introducción del concepto dinámico de competencia (en latín concurrentium), entendida como el proceso empresarial de rivalidad que mueve el mercado e impulsa el desarrollo de la sociedad. Esta idea les llevó a su vez a concluir que los llamados “precios del modelo de equilibrio”, que los teóricos socialistas pretenden utilizar para justificar el intervencionismo y la planificación del mercado, nunca podrán llegar a ser conocidos. Raymond de Roover (“Scholastics Economics”, 1955) atribuye a Luis de Molina el concepto dinámico de competencia entendida como “el proceso de rivalidad entre compradores que tiende a elevar el precio”, y que nada tiene que ver con el modelo estático de “competencia perfecta” que hoy en día los llamados “teóricos del socialismo de mercado” ingenuamente creen que se puede simular en un régimen sin propiedad privada. Sin embargo, es Jerónimo Castillo de Bovadilla el que mejor expone esta concepción dinámica de la libre competencia entre empresarios en su libro Política para corregidores publicado en Salamanca en 1585, y en el que indica que la más positiva esencia de la competencia consiste en tratar de “emular” al competidor. Bovadilla enuncia, además, la siguiente ley económica, base de la defensa del mercado por parte de todo liberal: “los precios de los productos bajarán con la abundancia, emulación y concurrencia de vendedores”. Y en cuanto a la imposibilidad de que los gobernantes puedan llegar a conocer los precios de equilibrio y demás datos que necesitan para intervenir en el mercado, destacan las aportaciones de los cardenales jesuitas españoles Juan de Lugo y Juan de Salas. El primero, Juan de Lugo, preguntándose cuál puede ser el precio de equilibrio, ya en 1643 concluye que depende de tan gran cantidad de circunstancias específicas que sólo Dios puede conocerlo (“pretium iustum mathematicum licet soli Deo notum”). Y Juan de Salas, en 1617, refiriéndose a las posibilidades de que un gobernante pueda llegar a conocer la información específica que se crea, descubre y maneja en la sociedad civil afirma que “quas exacte comprehendere et pondedare Dei est non hominum”, es decir, que sólo Dios, y no los hombres, puede llegar a comprender y ponderar exactamente la información y el conocimiento que maneja un mercado libre con todas sus circunstancias particulares de tiempo y lugar. Tanto Juan de Lugo como Juan de Salas anticipan, pues, en más de tres siglos, las más refinadas aportaciones científicas de los pensadores liberales más conspicuos (Mises, Hayek). Por otro lado, tampoco debemos olvidar al gran fundador del Derecho Internacional Francisco de Vitoria, a Francisco Suárez y a su escuela de teóricos del derecho natural, que con tanta brillantez y coherencia retomaron la idea tomista de la superioridad moral del derecho natural frente al poder del estado, aplicándola con éxito a múltiples casos particulares que, como el de la crítica moral a la esclavización de los indios en la recién descubierta América, exigían una clara y rápida toma de posición intelectual. Pero, sin duda alguna, el más liberal de nuestros escolásticos ha sido el gran padre jesuita Juan de Mariana (1536-1624) que llevó hasta sus últimas consecuencias lógicas la doctrina liberal de la superioridad del derecho natural frente al poder del estado y que hoy han retomado filósofos liberales tan importantes como Murray Rothbard y Robert Nozick. Especial importancia tiene el desarrollo de la doctrina sobre la legitimidad del tiranicidio que Mariana desarrolla en su libro De rege et regis institutione publicado en 1599. Mariana califica de tiranos a figuras históricas como Alejandro Magno o Julio Cesar, y argumenta que está justificado que cualquier ciudadano asesine al que tiranice a la sociedad civil, considerando actos de tiranía, entre otros, el establecer impuestos sin el consentimiento del pueblo, o impedir que se reúna un parlamento libremente elegido. Otras muestras típicas del actuar de un tirano son, para Mariana, la construcción de obras públicas faraónicas que, como las pirámides de Egipto, siempre se financian esclavizando y explotando a los súbditos, o la creación de policías secretas para impedir que los ciudadanos se quejen y expresen libremente. Otra obra esencial de Mariana es la publicada en 1609 con el título De monetae mutatione, posteriormente traducida al castellano con el título de Tratado y discurso sobre la moneda de vellón que al presente se labra en Castilla y de algunos desórdenes y abusos. En este notable trabajo Mariana considera tirano a todo gobernante que devalúe el contenido de metal de la moneda, imponiendo a los ciudadanos sin su consentimiento el odioso impuesto inflacionario o la creación de privilegios y monopolios fiscales. Mariana también critica el establecimiento de precios máximos para “luchar contra la inflación”, y propone la reducción del gasto público como principal medida de política económica para equilibrar el presupuesto. Por último, en 1625, el padre Juan de Mariana publicó otro libro titulado Discurso sobre las enfermedades de la Compañía en el que ahonda en la idea liberal de que es imposible que el gobierno organice la sociedad civil en base a mandatos coactivos, y ello por falta de información. Mariana, refiriéndose al gobierno dice que “es gran desatino que el ciego quiera guiar al que ve”, añadiendo que el gobernante “no conoce las personas, ni los hechos, a lo menos, con todas las circunstancias que tienen, de que pende el acierto. Forzoso es se caiga en yerros muchos, y graves, y por ellos se disguste la gente, y menosprecie gobierno tan ciego”; concluyendo Mariana que “es loco el poder y mando”, y que cuando “las leyes son muchas en demasía; y como no todas se pueden guardar, ni aun saber, a todas se pierde el respeto”.

 

Toda esta tradición se filtra por los ambientes intelectuales de todo el continente europeo influyendo en notables pensadores liberales de Francia como Balesbat (1692), el marqués D’Argenson (1751) y, sobre todo, Jacques Turgot, que desde mucho antes que Adam Smith, y siguiendo a los escolásticos españoles ya había articulado perfectamente el carácter disperso del conocimiento que incorporan las instituciones sociales entendidas como órdenes espontáneos. Así, Turgot, en su Elegía a Gournay (1759) escribe que “no es preciso probar que cada individuo es el único que puede juzgar con conocimiento de causa el uso más ventajoso de sus tierras y esfuerzo. Solamente él posee el conocimiento particular sin el cual hasta el hombre más sabio se encontraría a ciegas. Aprende de sus intentos repetidos, de sus éxitos y de sus pérdidas, y así va adquiriendo un especial sentido para los negocios que es mucho más ingenioso que el conocimiento teórico que puede adquirir un observador indiferente, porque está impulsado por la necesidad”. Y siguiendo a Juan de Mariana, Turgot concluye que es “completamente imposible dirigir mediante reglas rígidas y un control continuo la multitud de transacciones que aunque sólo sea por su inmensidad no puede llegar a ser plenamente conocida, y que además dependen de una multitud de circunstancias siempre cambiantes, que no pueden controlarse, ni menos aún preverse”.

 

Desafortunadamente, toda esta tradición liberal del pensamiento hispano fue barrida en la teoría y en la práctica, como indica Francisco Martínez Marina (Teoría de las Cortes o Grandes Juntas Nacionales de los Reinos de León y Castilla) por los Austrias y los Borbones que han producido una “monstruosa reunión de todos los poderes en una persona, el abandono y la abolición de las Cortes y siglos de esclavitud del más horroroso despotismo”. Se termina de consolidar así en nuestro país un marco político y social intolerante e intervencionista ajeno a las más genuinas tradiciones representativas y liberales de los viejos reinos de España: la antigua tolerancia y modus vivendi entre las tres religiones de judíos, moros y cristianos de la época de Alfonso X El Sabio, es sustituida por la intolerancia religiosa de los Reyes Católicos y sus sucesores, que Americo Castro (La realidad histórica de España) y otros han interpretado como una desviación mimética de la cultura y sociedad españolas que paradójicamente terminan reflejando e incorporando en su esencia más íntima las características más negativas de sus seculares “enemigos”: el integrismo religioso musulmán justificador de la Guerra Santa contra el infiel, y la obsesión por la pureza de la sangre, propia del pueblo judío. No se absorben, por contra, la proverbial iniciativa y espíritu empresarial de los comerciantes y artesanos hebreos y moriscos que hasta su expulsión constituyeron la médula económica del país. En España se termina menospreciando, por considerarse impropia de cristianos viejos, la función empresarial y prácticamente hasta hoy el éxito económico se valora negativamente a nivel social y se critica con envidia destructiva, en vez de ser considerado como una sana y necesaria muestra del avance de la civilización, que es preciso emular y fomentar. Si a todo esto añadimos la “Leyenda Negra” que impulsada por el mundo protestante y anglosajón tuvo como objetivo desprestigiar todo lo español, se comprenderá la soledad y el vacío ideológico con que se hallaron los ilustrados españoles del siglo XVIII, como Campomanes y Jovellanos, y los padres de la patria reunidos en las Cortes de Cádiz que habrían de redactar nuestra primera Constitución de 1812, y que fueron los primeros en el mundo en calificarse a sí mismos con el término, introducido por ellos, de “liberales”.

 

La situación en el resto del mundo intelectual europeo no evolucionó mucho mejor que en España. El triunfo de la Reforma protestante desprestigió el papel de la Iglesia Católica como límite y contrapeso del poder secular de los gobiernos, que se vio así reforzado. Además el pensamiento protestante y la imperfecta recepción en el mundo anglosajón de la tradición liberal iusnaturalista a través de los “escolásticos protestantes” Hugo Grocio y Pufendorf, explica la importante involución que respecto del anterior pensamiento liberal supuso Adam Smith. En efecto, como bien indica Murray N. Rothbard (Economic Thought before Adam Smith, 1995), Adam Smith abandonó las contribuciones anteriores centradas en la teoría subjetiva del valor, la función empresarial y el interés por explicar los precios que se dan en el mercado real, sustituyéndolas todas ellas por la teoría objetiva del valor trabajo, sobre la que luego Marx construirá, como conclusión natural, toda la teoría socialista de la explotación. Además, Adam Smith se centra en explicar con carácter preferente el “precio natural” de equilibrio a largo plazo, modelo de equilibrio en el que la función empresarial brilla por su ausencia y en el que se supone que toda la información necesaria ya está disponible, por lo que será utilizado después por los teóricos neoclásicos del equilibrio para criticar los supuestos “fallos del mercado” y justificar el socialismo y la intervención del Estado sobre la economía y la sociedad civil. Por otro lado, Adam Smith impregnó la Ciencia Económica de calvinismo, por ejemplo al apoyar la prohibición de la usura y al distinguir entre ocupaciones “productivas” e “improductivas”. Finalmente, Adam Smith rompió con el Laissez-faire radical de sus antecesores iusnaturalistas del continente (españoles, franceses e italianos) introduciendo en la historia del pensamiento un “liberalismo” tibio tan plagado de excepciones y matizaciones, que muchos “socialdemócratas” de hoy en día podrían incluso aceptar. La influencia negativa del pensamiento de la Escuela Clásica anglosajona sobre el liberalismo se acentúa con los sucesores de Adam Smith y, en especial, con Jeremías Bentham, que inocula el bacilo del utilitarismo más estrecho en la filosofía liberal, facilitando con ello el desarrollo de todo un análisis pseudocientífico de costes y beneficios (que se creen conocidos), y el surgimiento de toda una tradición de ingenieros sociales que pretenden moldear la sociedad a su antojo utilizando el poder coactivo del Estado. En Inglaterra, Stuart Mill culmina esta tendencia con su apostasía del Laissez-faire y sus numerosas concesiones al socialismo, y en Francia, el triunfo del racionalismo constructivista de origen cartesiano explica el dominio intervencionista de la Ecole Polytechnique y del socialismo cientificista de Saint-Simon y Comte  , que a duras penas logran contener los liberales franceses de la tradición de Juan Bautista Say, agrupados en torno a Frédéric Bastiat y Gustave de Molinari.

 

Esta intoxicación intervencionista en el contenido doctrinal del liberalismo decimonónico fue fatal en la evolución política del liberalismo contemporáneo: uno tras otro los diferentes partidos políticos liberales caen víctimas del “pragmatismo”, y en aras de mantener el poder a corto plazo consensúan políticas de compromiso que traicionan sus principios esenciales confundiendo al electorado y facilitando en última instancia el triunfo político del socialismo. Así, el partido liberal inglés termina desapareciendo en Inglaterra engullido por el partido laborista, y algo muy parecido sucede en el resto de Europa. La confusión a nivel político y doctrinal es tan grande que en muchas ocasiones los intervencionistas más conspicuos como John Maynard Keynes, terminan apropiándose del término “liberalismo” que, al menos en Inglaterra, Estados Unidos y, en general, en el mundo anglosajón pasa a utilizarse para denominar la socialdemocracia intervencionista impulsora del Estado del Bienestar, viéndose obligados los verdaderos liberales a buscarse otro término definitorio (“classical liberals”, “conservative libertarians” o, simplemente, “libertarians”).

En este contexto de confusión doctrinal y política no es de extrañar que en nuestro país nunca haya cuajado una verdadera revolución liberal. Aunque en el siglo XIX se puede distinguir una señera tradición del más genuino liberalismo, con representantes tan conspicuos como Laureano Figuerola y Ballester, Alvaro Flórez Estrada, Luis María Pastor, y otros, se desarrolla doctrinalmente muy influida por el tibio liberalismo de la Escuela Anglosajona (la traducción española de José Alonso Ortiz de La Riqueza de las Naciones ya se había publicado en Santander en 1794), o por el racionalismo jacobino de la Revolución Francesa. En el ámbito político el liberalismo español se enfrenta primero a las poderosas fuerzas absolutistas y después al pragmatismo disgregador de los “moderados”, todo ello en un entorno continuo de guerra civil desgarradora. De manera que el triunfo de la Gloriosa Revolución Liberal de 1868 es efímero y cuando se produce la Restauración Canovista de 1875, triunfa el arancel proteccionista y se traicionan principios liberales esenciales, por ejemplo en el ámbito de la autodeterminación del pueblo cubano, con un coste tremendo para la nación en términos de sufrimientos humanos. Y ya entrado el siglo XX la pérdida de contenido doctrinal del Partido Liberal Democrático se hace cada vez más patente y en cierta medida culmina con el “reformismo social” de José Canalejas que impregna su política de medidas intervencionistas y socializadoras, restablece el servicio militar obligatorio y sigue adelante con la inmoral y nefasta política de gradual implicación militar de nuestro país en Marruecos. En este contexto de vacío doctrinal no es de extrañar que los pocos españoles que continúan aceptando calificarse de “liberales” crean que el liberalismo, más que un cuerpo de principios dogmáticos a favor de la libertad, es un simple “talante” caracterizado por la tolerancia y apertura ante todas las posiciones. Así, para Gregorio Marañón (véase el “Prólogo” a sus Ensayos liberales) “ser liberal es, precisamente estas dos cosas: primero, estar dispuesto a entenderse con el que piensa de otro modo; y segundo, no admitir jamás que el fin justifica los medios, sino que, por el contrario, son los medios los que justifican el fin. El liberalismo es, pues, una conducta y, por tanto, es mucho más que una política”. Posición que en gran medida es compartida por otros grandes liberales españoles de la primera mitad del siglo XX, como José Ortega y Gasset o Salvador de Madariaga, y que en gran parte explica por qué el protagonismo político, primero durante la Dictadura del General Primo de Ribera, después durante la República y más tarde durante el Franquismo, nunca estuviera en manos de verdaderos liberales, sino más bien en la esfera de ambos extremos del intervencionismo (el socialismo obrero o el fascismo o socialismo conservador o de derechas), o bajo el control de políticos racionalistas jacobinos como Manuel Azaña.

 

A pesar de que el siglo XX será tristemente recordado como el siglo del Estatismo y de los totalitarismos de todo signo que más sufrimiento han causado al género humano, en sus últimos veinticinco años se ha observado con gran pujanza un notable resurgir del ideario liberal que debe achacarse a las siguientes razones. Primeramente, al rearme teórico liberal protagonizado por un puñado de pensadores que, en su mayoría, pertenecen o están influidos por la Escuela Austriaca que fue fundada en Viena cuando Carl Menger retomó en 1871 la tradición liberal subjetivista de los Escolásticos Españoles. Entre otros teóricos, destacan sobre todo Ludwig von Mises y Friedrich A. Hayek que fueron los primeros en predecir el advenimiento de la Gran Depresión de 1929 como resultado del intervencionismo monetario y fiscal emprendido por los gobiernos durante los “felices” años veinte, en descubrir el teorema de la imposibilidad científica del socialismo por falta de información, y en explicar el fracaso de las prescripciones keynesianas que se hizo evidente con el surgimiento de la grave recesión inflacionaria de los años setenta. Estos teóricos han elaborado, por primera vez, un cuerpo completo y perfeccionado de doctrina liberal en el que también han participado pensadores de otras escuelas liberales menos comprometidas como la de Chicago (Knight, Stigler, Friedman y Becker), el “ordo-liberalismo” de la “economía social de mercado” alemana (Röpke, Eucken, Erhard), o la llamada “Escuela de la Elección Pública” (Buchanan, Tullock y el resto de los teóricos de los “fallos del gobierno”). En segundo lugar, cabe mencionar el triunfo de la llamada revolución liberal-conservadora protagonizada por Ronald Reagan y Margaret Thatcher en Estados Unidos e Inglaterra a lo largo de los años ochenta. Así de 1980 a 1988 Ronald Reagan llevó a cabo una importante reforma fiscal que redujo el tipo marginal del impuesto sobre la renta al 28 por 100 y desmanteló, en gran medida, la regulación administrativa de la economía, generando un importante auge económico que creó en su país más de 12 millones de puestos de trabajo. Y más cerca de nosotros, Margaret Thatcher impulsó el programa de privatizaciones de empresas públicas más ambicioso que hasta hoy se ha conocido en el mundo, redujo al 40 por ciento el tipo marginal del impuesto sobre la renta, acabó con los abusos de los sindicatos e inició un programa de regeneración moral que impulsó fuertemente la economía inglesa, lastrada durante decenios por el intervencionismo de los laboristas y de los conservadores más “pragmáticos” (como Edward Heath y otros). En tercer lugar, quizás el hecho histórico más importante haya sido la caída del Muro de Berlín y el desmoronamiento del socialismo en Rusia y en los países del Este de Europa, que hoy se esfuerzan por construir sus economías de mercado en un Estado de Derecho. Todos estos hechos han llevado al convencimiento de que el liberalismo y la economía de libre mercado son el sistema político y económico más eficiente, moral y compatible con la naturaleza del ser humano. Así, por ejemplo, Juan Pablo II, preguntándose si el capitalismo es la vía para el progreso económico y social ha contestado lo siguiente “Si por ‘capitalismo’ se entiende un sistema económico que reconoce el papel fundamental y positivo de la empresa, el mercado, de la propiedad privada y de la consiguiente responsabilidad para con los medios de producción, la respuesta es ciertamente positiva, aunque quizá sería más apropiado hablar de ‘economía de empresa’, ‘economía de mercado’, o simplemente ‘economía libre'”.

 

El pensamiento español no se ha mantenido ajeno a este resurgir mundial del liberalismo. Pensadores como Lucas Beltrán o Luis de Olariaga supieron mantener viva la llama liberal durante los largos años del autoritarismo franquista, llevándose a cabo un importante esfuerzo de estudio y popularización del ideario liberal por parte de los profesores, intelectuales y empresarios aglutinados en torno a la sociedad liberal Mont Pèlerin fundada por Hayek en 1947, y al proyecto de Unión Editorial que, a lo largo de los últimos 25 años, ha traducido, publicado y distribuido incansablemente en nuestro país las principales obras de contenido liberal escritas por pensadores extranjeros y nacionales. Entre éstos destacan los hermanos Joaquín y Luis Reig Albiol, Juan Marcos de la Fuente, Julio Pascual Vicente, Pedro Schwartz, Rafael Termes, Carlos Rodríguez Braun, Lorenzo Bernaldo de Quirós, Francisco Cabrillo, Joaquín Trigo, Juan Torras, Fernando Chueca Goitia y, como principal representante de la tradición liberal subjetivista en nuestro país, el prof. Jesús Huerta de Soto. La influencia de esta corriente doctrinal no ha dejado de sentirse en la vida política de nuestro país a partir del restablecimiento de la Monarquía constitucional, primero dentro de la extinta Unión del Centro Democrático a través de Antonio Fontán y del ya fallecido Joaquín Garrigues Walker; después vino el Partido Demócrata Liberal de Antonio Garrigues Walker, que integrado en el Partido Reformista de Miguel Roca no logró representación parlamentaria en las elecciones de 1986; posteriormente tuvieron representación parlamentaria la Unión Liberal de Pedro Schwartz y el Partido Liberal de Antonio Segurado, ambos integrados dentro, primero de Alianza Popular, y después en la Coalición Popular (1982-1987). Y tras los años de gobierno del PSOE, en los cuales, y a pesar de sus atentados al principio liberal de separación de poderes, también cupo distinguir una tímida corriente liberal de la mano de Miguel Boyer y Miguel Angel Fernández Ordóñez, tanto el Presidente del Gobierno del Partido Popular, José María Aznar, como alguno de sus ministros más significados (como Esperanza Aguirre y otros) no han dudado en calificarse como los herederos actuales del liberalismo y del centrismo político.

Dada la trágica trayectoria del socialismo a lo largo de este siglo no es aventurado pensar que el liberalismo se presenta como el ideario político y económico con más posibilidades de triunfar en el futuro. Y aunque quedan algunos ámbitos en los que la liberalización sigue planteando dudas y discrepancias -como, por ejemplo, el de la privatización del dinero, el desmantelamiento de los megagobiernos centrales a través de la descentralización autonómica y del nacionalismo liberal, y la necesidad de defender el ideario liberal en base a consideraciones predominantemente éticas más que de simple eficacia- el liberalismo promete como la doctrina más fructífera y humanista. Si España es capaz de asumir como propio este humanismo liberal y de llevarlo a la práctica de forma coherente es seguro que experimentará en el futuro un notable resurgir como sociedad dinámica y abierta, que sin duda podrá ser calificado como “Nuevo Siglo de Oro español”.

 

El PSOE busca 'súpercandidato' para Madrid. Igual es Salvador Illa.

 


El PSOE busca 'súpercandidato', al estilo Salvador Illa, no sólo para ganar las probables elecciones en la Comunidad de Madrid sino para pelear por la Presidencia contra Isabel Díaz Ayuso. Según explican fuentes socialistas, Ferraz ya está estudiando varias opciones de cara a unos comicios que, si así lo dilucidan los tribunales, se celebrarían el próximo 4 de mayo. Varias opciones circulan por el partido, impulsadas por dirigentes y cuadros medios: desde nombres "conservadores", hasta algún 'mirlo blanco' o, incluso, uno que ya sondeó Pedro Sánchez en el pasado, Manuela Carmena.Sánchez ha tomado el mando de los movimientos en la sombra. Sus pretorianos son cinco: Iván Redondo, su jefe de gabinete en Moncloa; Félix Bolaños, secretario general de la Presidencia; José Luis Ábalos, como la persona que movió los hilos de las mociones de censura en Murcia; Santos Cerdán y Adriana Lastra. 

En Madrid cuentan con la colaboración de José Manuel Franco. Están estudiando los diferentes escenarios y pulsando candidaturas para hacer frente a Ayuso, si es que finalmente se vota.Los cargos del PSOE que sugieren el nombre de Manuela Carmena consideran que la exalcaldesa de Madrid podría ser la persona que unificara buena parte del voto de centro-izquierda bajo las siglas socialistas en una campaña y elecciones que se prevé que sean de alta tensión. Hay quien también hace un paralelismo con Illa y la definen como "la mujer tranquila" que podría ser capaz de dar un vuelco a unos comicios. Un 'factor' que podría unificar, además, los apoyos de Más Madrid, plataforma de la que proviene y de la que ha acabado alejada, o, llegado el caso, de Unidas Podemos, indican las mismas fuentes. También acapararía el voto naranja huérfano, piensan.Sánchez conoce a Carmena y en el pasado ya tanteó la posibilidad de que encabezara una candidatura del PSOE al Ayuntamiento de la capital.

En dos ocasiones, según las fuentes consultadas: una directamente él y otra a través del líder del PSM, Franco. El nombre de la predecesora de José Luis Martínez Almeida también sonó a principio de 2020 como posible ministra de Justicia pero su teléfono no sonó y sí lo hizo el de Juan Carlos Campo.Los cuadros medios del PSOE también están lanzando estos días el la opción de la ministra de Defensa, Margarita Robles, como posible cabeza de lista del PSOE. Otra opción sería la de Pilar Llop, presidenta del Senado. También circulan los nombres de Fernando Grande-Marlaska, ministro del Interior; y de Reyes Maroto, de Industria. En Ferraz guardan silencio, de momento.En el PSOE tampoco descartan recurrir a la citada opción "conservadora". Sería Ángel Gabilondo, el líder en la Asamblea que ganó las elecciones pero que no pudo gobernar por el pacto de Ayuso con Cs y Vox. Pero esta posibilidad genera serias dudas internas. No lo ocultan en el seno del socialismo madrileño. También habría dos posibilidades continuistas: José Manuel Franco y José Cepeda, el portavoz adjunto en la cámara autonómica."¿Quiere el PSOE gobernar la Comunidad de Madrid?", se preguntan en el partido. La opción mayoritaria pasa por que Ferraz se vuelque con la candidata (la opción preferente es que sea una mujer) o candidato con medios y recursos en una operación similar a la que se diseñó en Cataluña con Salvador Illa. "El enemigo el 14-F era el independentismo pero el 4-M es Ayuso", afirma un alto cargo. Hay que recordar que la candidatura del exministro de Sanidad se cocinó en Moncloa y contó con un apoyó explícito de Pedro Sánchez durante la campaña.Las miradas de todos los partidos se dirigen en este momento al TSJM en un conflicto jurídico que podría llegar hasta el Constitucional. En este momento las mociones de censura contra Ayuso del PSOE, con Gabilondo como candidato, y de Más Madrid, con Mónica García, no están descartadas. Pero desde el Gobierno autonómica aseguran tener amarrada la convocatoria electoral adelantada, precisamente, para intentar evitar estas mociones. "Socialismo o libertad", insisten desde Sol y Génova.

Cronología detallada desde la fuga de Puigdemont hasta la retirada de su inmunidad.



Tres años y medio han pasado desde la huida de España del expresidente de la Generalitat, Carles Puigdemont, el 30 de octubre de 2017, a la decisión este mismo martes del Parlamento Europeo de retirarle la inmunidad, lo que permite reactivar las euro órdenes de búsqueda y captura.





Una decisión que afecta también a los eurodiputados y exconsellers Toni Comín y Clara Ponsatí.


 

Estas las fechas más importantes en esos cuarenta meses de huida:

 

2017

 

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30 octubre.- Puigdemont huye a Bruselas. Ese mismo día la Fiscalía General del Estado presenta una querella contra él y todo su gabinete por rebelión, sedición y malversación.

 

3 noviembre.- La justicia española emite una euroorden de detención contra Puigdemont y cuatro de sus exconsejeros y dos días más tarde se entregan a la Justicia belga, que los pone en libertad con medidas cautelares.

 

5 diciembre.- El juez del Tribunal Supremo Pablo Llarena retira la orden de detención europea y el día 14 la justicia belga cierra el proceso.

 

21 diciembre.- Puigdemont encabeza la lista de JxCat en unas elecciones autonómicas en las que obtiene 34 diputados.

 

2018


 

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22 enero.- El presidente del Parlament, Roger Torrent, propone a Puigdemont como candidato a presidente de la Generalitat, pero cinco días después el Tribunal Constitucional (TC) prohíbe sus investidura a distancia.

 

1 marzo.- Renuncia "de manera provisional" a su investidura y propone a Jordi Sànchez, número dos de JxCat, en prisión preventiva. Mientras prosigue sus viajes por Europa para defender el proceso soberanista.

 

23 marzo.- El juez Llarena procesa por el delito de rebelión a 13 personas por su participación en el denominado "procés", incluido Puigdemont. Se reactiva la euroorden.

 

25 marzo.- Es detenido en Alemania cuando cruzaba en coche la frontera desde Dinamarca. Ingresa en la cárcel de Neumünster, pero la justicia de ese país descarta el delito de rebelión y decreta su libertad bajo fianza. Fija su residencia temporal en Berlín.

 

4 mayo.- El Parlament aprueba la reforma de la Ley de la Presidencia para poder investir a distancia a Carles Puigdemont. Recurrida por el Gobierno, fue suspendida por el TC el 9 de mayo.

 

10 mayo.- Puigdemont designa a Quim Torra como candidato a presidente de la Generalitat.

 

10 julio.- Llarena termina la instrucción de la causa del "procés" y declara en rebeldía a los procesados huidos..

 

12 julio.- Alemania decide extraditar a España a Puigdemont por un delito de malversación de fondos, pero no por rebelión. El juez Llarena no lo acepta y retire la euroorden.

 

30 octubre.- Puigdemont pone en marcha el Consejo por la República.

 


 

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10 abril.- El juez Llarena archiva la causa contra Carles Puigdemont y seis procesados declarados en rebeldía mientras sigan huidos.

 

23 mayo.- El Supremo avala el cese de Carles Puigdemont como presidente de la Generalitat en aplicación del artículo 155 de la Constitución.

 

26 mayo.- Elecciones europeas. La lista de JxCat de Puigdemont gana en Cataluña, al sumar casi un millón de votos, que le otorgan dos escaños.

 

17 junio.- Puigdemont no consigue convertirse en europarlamentario al no viajar personalmente a Madrid para el acto de acatamiento de la Constitución. La Junta Electoral Central rechaza que lo haga desde Bélgica.

 

14 octubre.- El juez Llarena dicta una nueva orden nacional, europea e internacional de detención y entrega contra Puigdemont por los delitos de sedición y malversación, horas después de que el Tribunal Supremo notificase la sentencia en la que condenaba a penas de entre 9 y 13 años de cárcel a nueve líderes del "procés" por sedición.

 

Es la tercera euro orden de la Justicia española contra Puigdemont. En los dos casos anteriores se pedía su entrega, además de por sedición y malversación, por un delito de rebelión.

 

18 octubre.- En relación con la euroorden, comparece voluntariamente ante las autoridades belgas y queda en libertad sin fianza pero con condiciones.

 

20 diciembre.- El Parlamento Europeo le reconoce -junto a Toni Comín- como eurodiputado.

 

2020


 

2 enero.- La justicia belga suspende el procedimiento por el que debía decidir sobre su entrega o no a España al constatar que goza de inmunidad.

 

7 enero.- Puigdemont renuncia formalmente a su eventual reelección como presidente catalán al dejar su acta de diputado del Parlament.

 

13 enero.- Ocupa por primera vez su escaño en el Parlamento Europeo.

 

16 enero.- El Parlamento Europeo anuncia el comienzo del suplicatorio contra Puigdemont y Comín para retirarles la inmunidad que les corresponde como eurodiputados y poder juzgarles en España.

 

29 febrero.- Puigdemont protagoniza el primer gran acto organizado por el Consejo por la República en Perpiñán (Francia), que reúne unas 150.000 personas, según la organización.

 

25 julio.- Junts per Catalunya (JxCat) se constituye como partido político. Será presidido por Puigdemont con Jordi Sànchez como secretario general.

 

11 septiembre.- El Tribunal Constitucional deniega la suspensión de las órdenes nacionales de busca y captura de Puigdemont y Comín.

 

26 octubre.- El Tribunal Supremo mantiene vigente la orden nacional, europea e internacional de detención que pesa contra Puigdemont, así como el suplicatorio al Parlamento Europeo para que se suspenda su inmunidad y poder así proceder a su entrega a España.

 

23 diciembre.- Puigdemont decide encabezar simbólicamente la lista de JxCat, justo por delante de la candidata efectiva, Laura Borràs, para las elecciones autonómicas del 14 de febrero.

 

2021


 

18 febrero.- Laura Borràs se reúne con Puigdemont en Bruselas (Bélgica) para preparar la negociación con ERC y la CUP para la formación del próximo Govern. El 14F, Junts obtuvo la tercera plaza, con 32 escaños, uno menos que el PSC y ERC.

 

9 marzo.- El pleno del Parlamento Europeo retira la inmunidad de Puigdemont, Comín y Ponsatí como solicitó la Justicia española, lo que permitirá reactivar las euroórdenes en su contra.