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....Y van seis años con Sánchez de dueño del Gobierno....La derecha dividida....los ultras avanzan....el mundo civilizado deshumanizado Y CADA VEZ MÁS EMPOBRECIDO........

AQUEL ABRAZO PACTADO O EL PRINCIPIO DEL FIN.

 El abrazo de Sánchez e Iglesias

Pedro Sánchez aterrizó en la Moncloa el 2 de junio de 2018 gracias a una moción de censura al Ejecutivo de Mariano Rajoy. Entonces, el PSOE contaba con tan solo 84 diputados en el Congreso y necesitó el apoyo de Podemos, ERC, el PDecat, el PNV y Bildu. Con ese panorama el líder de los socialistas configuró un Gobierno «dispuesto y preparado para hacer de España un país mejor» tal y como él mismo afirmó.

Sánchez –que en su primera entrevista como jefe del Ejecutivo desveló su intención de agotar la legislatura– adelantó las elecciones generales porque el Congreso había rechazado su proyecto de Presupuestos. De esta manera, se produjeron los comicios del 28 de abril de 2019, donde el PSOE logró 123 diputados, el PP 66, Ciudadanos 57 y Podemos 42. Esa noche electoral los simpatizantes socialistas le cantaron «con (Albert) Rivera no», ya que ambas formaciones sumaban mayoría absoluta. No obstante, Sánchez dictaminó que «nosotros no vamos a poner cordones sanitarios»

Ciudadanos se mantuvo en su 'no' a Sánchez hasta que, tras una investidura fallida, en septiembre de ese año ofreció una abstención in extremis para que el líder del PSOE continuara en la Moncloa; aunque la propuesta fue rechazada y se convocó una repetición electoral el 10 de noviembre de 2019. En esta época, Sánchez proclamó –durante una entrevista en la La Sexta– que sería «un presidente del Gobierno que no dormiría por la noche, junto con el 95 % de los ciudadanos que tampoco se sentirían tranquilos,» si hubiera configurado un Ejecutivo de coalición con Podemos.

Dos días después de estos comicios –donde los socialistas ganaron 120 representantes en la Cámara Baja mientras que Podemos cosechó 33– el PSOE y los 'morados' firmaron un principio de acuerdo, conocido como el pacto del abrazo, con el que Pablo Iglesias se convirtió en vicepresidente del Gobierno y su formación obtuvo cuatro ministerios. Para poder seguir en la Moncloa Sánchez necesitó la abstención de ERC y de Bildu, y el 'sí 'del PNV, el BNG y los izquierdistas de Nueva Canarias.

El 14 de octubre de 2019 el Tribunal Supremo dictaminó la sentencia del procés, y ese mismo día Sánchez señaló que «quiero manifestar el absoluto respeto y el acatamiento de la misma por parte del Gobierno de España»; lo que implicaba cerrar la puerta a los indultos. «Como corresponde a un Estado social y democrático de derecho como el español, el acatamiento significa su cumplimiento. Reitero, significa su íntegro cumplimiento. Y es que todos los ciudadanos somos iguales ante la ley», añadió.

Por su parte, durante un debate electoral de noviembre de 2019 el secretario general de los socialistas le espetó al entonces presidente del PP «a ustedes, señor Casado, se le fugó Puigdemont, y yo me comprometo, hoy, aquí, a traerlo de vuelta a España y que rinda cuentas ante la Justicia».

Sin embargo, en junio de 2021 –con un Parlamento muy dividido donde el PSOE necesitaba el apoyo de ERC para sacar adelante las cuentas públicas– el Gobierno firmó los indultos a los secesionistas que materializaron el procés por, según Sánchez, una cuestión de «utilidad pública» y dado que era la mejor decisión «para España y la más conforme con el espíritu de convivencia y concordia de la Constitución».

En este contexto, a finales de 2022 –por presión de los separatistas y para beneficiar a los condenados por el golpe de Estado del 1 de octubre de 2017– Sánchez modificó el Código Penal y derogó el delito de sedición y rebajó el de malversación.

El día después de la debacle del PSOE en los comicios municipales y autonómicos de mayo de 2023, Sánchez convocó elecciones generales para el mes de julio. Durante esa campaña justificó en una entrevista radiofónica en Atresmedia que él no miente, sino que «cambia de opinión». Igualmente, 48 horas antes de los comicios expresó que «el independentismo pedía la amnistía, piden un referéndum de autodeterminación, no han tenido amnistía, no hay un referéndum de autodeterminación, ni lo habrá».

No obstante, a pesar de haber perdido las últimas elecciones, el presidente del Gobierno pactó con partidos nacionalistas y separatistas aprobar una ley de amnistía «para procurar la plena normalidad política, institucional y social como requisito imprescindible para abordar los retos del futuro inmediato», tal y como señaló su acuerdo con Junts. Finalmente, la polémica medida de gracia salió adelante el pasado mes de mayo con los votos del PSOE, Sumar, ERC, Junts, Bildu, el PNV, Podemos y el BNG.

Ahora, Sánchez ha encontrado un escollo en la formación que lidera el prófugo Carles Puigdemont, que, a pesar de que se comprometió a traerlo de vuelta a España para que rindiera cuentas ante la Justicia, dio un mitin en Barcelona el pasado 8 de agosto. Esta última semana el partido secesionista le ha hecho dos desaires al jefe del Ejecutivo votando en contra de sus propuestas en el Parlamento; lo que implica, aún más, una mayor inestabilidad en su precario Gobierno.

Si sancionan a Lambán por no votar la amnistía, también me sancionan a mi.

Felipe González defiende a Lambán tras su negativa a votar la amnistía: "Si le sancionan, me sancionan a mí"

El presidente de la Junta de Castilla La Mancha, Emiliano García-Page (i), el expresidente del Gobierno Felipe González (d) y el exvicepresidente del Gobierno Alfonso Guerra (c) asisten a la presentación del libro de memorias del expresidente de Aragón Javier Lambán
El presidente de la Junta de Castilla La Mancha, Emiliano García-Page (i), el expresidente del Gobierno Felipe González (d) y el exvicepresidente del Gobierno Alfonso Guerra (c) asisten a la presentación del libro de memorias del expresidente de Aragón Javier Lambán | 
 

El expresidente del Gobierno Felipe González se ha solidarizado este miércoles con el senador y secretario general del PSOE en Aragón, Javier Lambán, quien se enfrenta hasta una multa de hasta 600 euros por no acudir a la votación de la Ley de Amnistía en el Senado.

"Estoy de acuerdo de forma y fondo con lo que ha hecho", ha manifestado González a la entrada del acto de presentación del libro de memorias de Lambán Una emoción política, de la editorial La Esfera de los Libros, que ha acogido el Colegio Oficial de Arquitectos de Madrid (COAM), donde han acompañado al senador en el escenario el expresidente de Asturias Javier Fernández y el escritor Manuel Vilas.

En este sentido, González ha hecho hincapié en que el hecho de ausentarse en la votación de la ley de amnistía el pasado 14 de mayo en la Cámara Alta por no respaldar la norma, es un "ejemplo de lealtad al proyecto que representa el Partido Socialista".

Dicho esto, ha insistido en que si sancionan a Lambán lo están sancionando a él también. "Quiero compartirlo con él", ha apostillado el expresidente.

Al acto también han asistido también el exsecretario general del PSOE de Euskadi, Nicolás Redondo, o el exvicepresidente del Gobierno Alfonso Guerra, o el presidente de Castilla-La Mancha, Emiliano García Page, entre otras personalidades políticas.

 

La amnistía que condujo a la Guerra Civil

La amnistía que condujo a la Guerra Civil

La amnistía que condujo a la Guerra Civil

Se ha incidido poco en la importancia y consecuencias que tuvieron las tres amnistías concedidas en los años treinta.
 

La Restauración (1874-1931) y la Segunda República (1931-1936) fueron regímenes donde abundaron las amnistías y los indultos, para conspiradores, terroristas, delincuentes políticos y delincuentes sociales, a pesar de los daños y el dolor que hubieran causado.

Por ejemplo, en 1911 una horda movida por la CNT tomó el pueblo valenciano de Cullera y linchó al juez de Sueca y a dos funcionarios de su juzgado que trataron de sofocar el motín. Los criminales fueron detenidos y condenados por la jurisdicción militar, pero una campaña de las izquierdas dentro y fuera de España llevó al Gobierno liberal de José Canalejas a indultarles, con la excepción del cabecilla, que había matado al juez a hachazos. A éste lo indultó personalmente el rey Alfonso XIII. Y a las viudas y huérfanos, una plaquita y para casa.

Por eso, se hablaba de la “peste de los indultos”. Porque dejaba impunes las muertes de ciudadanos o de humildes funcionarios y, a la vez, animaba a los delincuentes a repetir sus actos, sobre todo cuando las acciones políticas pasaron, de ser cuartelazos y manifiestos, a atentados, descarrilamientos de trenes y bombas contra procesiones.

Una de las escasísimas lecciones de nuestra historia contemporánea que incorporó la Constitución de 1978 fue la prohibición de las amnistías y los indultos generales, quizás porque ya no eran necesarias merced a la invención del Tribunal Constitucional, cuyos miembros son nombrados todos por instancias políticas. Fuera por el disimulo o fuera por el escarmiento, los constituyentes dejaron claro su repudio a unas instituciones jurídicas que convertían a los políticos y los terroristas en grupos privilegiados por encima del Código Penal, se burlaban de los tribunales de verdad y desmoralizaban a la sociedad.

Ahora que el principal partido de España, el PSOE, está dispuesto a conceder una ley de amnistía a los sediciosos catalanistas a cambio de recibir sus votos en el Congreso para hacer presidente a su secretario general, conviene recordar las consecuencias que tuvieron otras amnistías en el siglo XX. La más destacada de aquellas fue la de no disuadir a los beneficiarios de no volver a cometer los actos que el régimen les había perdonado hasta el extremo de borrarlos.

EL GOBIERNO PERDONA A QUIENES ATACAN AL PUEBLO

El PSOE y la UGT convocaron en agosto de 1917 una huelga revolucionaria que pretendía derrocar la Monarquía parlamentaria y contaba con el respaldo de varios partidos políticos, en concreto de los republicanos y los catalanistas ‘moderados’ de Francesc Cambó, más la CNT anarquista. En la huelga murieron más de 70 personas. Los miembros del comité de huelga, los socialistas Julián Besteiro, Daniel Anguiano, Andrés Saborit y Francisco Largo Caballero, fueron condenados a cadena perpetua.

El PSOE, dirigido por Pablo Iglesias, se sentía tan orgulloso de lo hecho que incluyó a los condenados en las listas para las elecciones de febrero de 1918 y salieron elegidos diputados. Las Cortes aprobaron en mayo una amnistía que les permitió sentarse en sus escaños.

Para los implicados en esa acción violenta contra un régimen democrático, todo fueron beneficios. El socialista Largo Caballero fue nombrado por real orden de 1924 miembro del Consejo de Estado; el republicano Alejandro Lerroux alcanzó la presidencia del Gobierno en 1933; y el catalanista Cambó obtuvo un puesto en el consejo de ministros en marzo de 1918.

TRES AMNISTÍAS EN CINCO AÑOS

Uno de los primeros actos del Gobierno Provisional de la Segunda República, en abril de 1931, consistió en promulgar un decreto que concedía una amnistía a los condenados o procesados por “delitos políticos, sociales y de imprenta”, ya que se les atribuía como causa un “elemento de elevada idealidad”. Entre los liberados, aparte de miles de ladrones, estafadores, violadores y homicidas, estuvieron los dos terroristas anarquistas que habían asesinado en 1921 al conservador Eduardo Dato, presidente del Gobierno.

Las Cortes de mayoría derechista aprobaron la Ley de 24 de abril de 1934 que amnistiaba a los implicados en el pronunciamiento del general Sanjurjo, en agosto de 1932, a los funcionarios que había excluido el decreto del Gobierno Provisional y a sindicalistas implicados en huelgas y paros laborales. Durante los debates, algunos diputados de las derechas recordaron la amnistía de 1918 concedida a los huelguistas de 1917.

Así, pudo regresar a España José Calvo Sotelo, al que se le había condenado a doce años de cárcel por haber aceptado el nombramiento de ministro en el Gobierno del general Primo de Rivera. Sanjurjo salió de la cárcel, pero no pudo reincorporarse el Ejército, por lo que se estableció en Portugal y allí se dedicó a conspirar. Si esto último lo habían hecho Niceto Alcalá-Zamora, Indalecio Prieto, Alejandro Lerroux y Miguel Maura, ¿por qué no podía hacerlo él?

La represión de la revolución de octubre de 1934 llenó las cárceles de implicados, ya que el PSOE, la UGT y ERC (todas ellas organizaciones existentes hoy) habían planeado el golpe de Estado como una guerra civil, para la que habían elaborado hasta listas negras de personas a las que detener y asesinar. Fue el caso del diputado tradicionalista Marcelino Oreja Elósegui, tiroteado en la casa del pueblo de Mondragón.

La de 1934 se trató de la sublevación marxista mejor preparada en Europa desde el golpe de estado bolchevique de 1917, pero que no tuvo un castigo ni cercano al de la Comuna de París de 1871 ni el levantamiento espartaquista (comunista) alemán de 1919.

La coalición del Frente Popular, formada por republicanos burgueses y los partidos de izquierdas marxistas (PSOE, PCE, POUM y el Partido Sindicalista) planteó como primer punto de su programa una nueva amnistía, la tercera en menos de cinco años de régimen republicano.

“Como suplemento indispensable de la paz pública, los partidos coaligados se comprometen: 1) A conceder por ley una amplia amnistía de los delitos político-sociales cometidos posteriormente a noviembre de 1933, aunque no hubieran sido considerados como tales por los Tribunales.”

La misma noche del 16 de febrero las izquierdas comenzaron los disturbios y las algaradas. Su prensa y sus dirigentes se atribuyeron la victoria mientras el recuento no había terminado. La violencia fue de tal intensidad que el 19 de febrero el centrista (republicano y masón) Manuel Portela Valladares, al que Alcalá Zamora había nombrado presidente sin ser siquiera diputado, se negó a decretar el estado de guerra para tratar de detener los disturbios y dimitió. Muchos de los gobernadores civiles nombrados por él, huyeron. En algunas ciudades, la chusma socialista (totalmente organizada) forzó la apertura de las cárceles.

SUBVERSIÓN MEDIANTE DECRETOS

El intrigante Alcalá Zamora, que había disuelto las Cortes para no tener que nombrar a José María Gil Robles presidente del Gobierno, tuvo que llamar, de manera ilegal, a Manuel Azaña. Éste formó un Gobierno con ministros burgueses y chantajeó a las derechas para que en la Diputación Permanente aprobasen una rápida amnistía a fin de calmar a las masas. Un ejemplo claro del juego del policía bueno y el policía malo.

Se convocó a toda prisa una sesión especial de la Diputación Permanente mediante telegrama para el 21 de febrero y por unanimidad de los diputados presentes aprobaron, también de manera ilegal, la amnistía general para todos los acusados o encarcelados por “delitos políticos y sociales” desde las elecciones de noviembre de 1933, incluidos los acusados de asesinatos políticos. Se liberaron unos 15.000 presos, muchos de ellos pistoleros encallecidos.

A continuación, el Gobierno disolvió la mitad de los municipios españoles y nombró comisiones gestoras. Los republicanos burgueses de izquierdas pasaron a desempeñar los gobiernos civiles, mientras que los socialistas y los comunistas se hicieron con los ayuntamientos.

La violencia no se detuvo, porque ese era el plan del Frente Popular. Así lo describió Alcalá Zamora en sus memorias:

“La prensa de izquierda muestra con insensato rencor que la amnistía no la concibe como tregua y sí como una fase más de la guerra civil. A la hora misma en que obtiene la impunidad para los suyos, y procurara extenderla a los crímenes comunes con el pretexto de ser conexos, pretende que se castigue severamente a Gil-Robles y a Salazar Alonso.”

Además, sigue contando Alcalá Zamora, el Frente Popular procedió a la depuración de policías y otros funcionarios.

En la revolución de octubre desencadenada por las izquierdas, murieron, según la Dirección General de Seguridad, 1.335 personas y fueron heridas 2.951. Las investigaciones posteriores han elevado un poco esos números. La amnistía dejó impunes esos delitos.

Y el Frente Popular añadió la humillación a las víctimas, pues un decreto del 28 de febrero ordenó la reincorporación a sus puestos de todos los obreros despedidos por su implicación en la huelga revolucionaria o su dedicación a la subversión, así como el abono de una indemnización. En consecuencia, las empresas donde los pistoleros afiliados a la UGT habían matado a propietarios o a directivos tuvieron que convivir con esos asesinos engreídos. Azaña, escribió Alcalá Zamora, sabía que semejante decreto era ilegal, pero se justificó ante él con que era imprescindible para mantener el orden público.

El 1 de marzo, un nuevo decreto del Gobierno de Azaña canceló las consecuencias del golpe sedicioso de la Esquerra en Cataluña: repuso en sus funciones al Parlamento regional suspendido y a Lluís Companys, condenado por el Tribunal Supremo a treinta años de cárcel, en su puesto de presidente de la Generalidad.

LOS ASESINOS DE CALVO SOTELO

La amnistía del Frente Popular también benefició a los militares que se habían unido al golpe de estado de las izquierdas. Uno de ellos fue el oficial de la Guardia Civil Fernando Condés Romero. En octubre de 1934, él y otros compañeros y militares intentaron apoderarse del Parque de Automóviles de la Guardia Civil, en Madrid, pero fueron rechazados. Se le juzgó y se le expulsó de la Guardia Civil. La amnistía le devolvió el uniforme y el servicio.

La noche del 12 al 13 de julio de 1936, Condés encabezó el comando terrorista formado por pistoleros y guardias de Asalto que detuvieron al diputado José Calvo Sotelo en su domicilio. Condés, tirando de grado y de placa, se impuso a la escolta oficial de Calvo Sotelo y convenció a éste con su “palabra de Guardia Civil” de que le iban a llevar a la Dirección General de Seguridad.

Una vez acomodados en la camioneta, se sentó detrás del diputado el socialista Luis Cuenca Estevas. Éste era un militante socialista de gatillo fácil al que su partido había desplazado a la provincia de Cuenca como ‘delegado’ del Ministerio de Gobernación para romper las urnas en las elecciones del 3 de mayo en la provincia de Cuenca. Sacó su pistola y le disparó por la espalda a Calvo Sotelo en la nuca. Cuatro días más tarde, comenzó la guerra civil.

De esta manera, encontramos a amnistiados por el Frente Popular y, antes, por la Monarquía parlamentaria en el origen de la guerra civil. Esa amnistía, en el reino de la ‘memoria histórica’, poco se ha recordado.

Y un punto en común entre los amnistiados de entonces y los que se preparan para recibirla es la falta de arrepentimiento de los delincuentes. Los separatistas que pretendieron destruir la Nación y la Constitución en 2017 han convertido en lema su grito de satisfacción “ho tornarem a fer”. De nosotros depende que la historia no se repita.

Lo que dice la Comisión de Venecia sobre la amnistía en España. Toda la verdad

 La Comisión de Venecia publica nuevos dictámenes - Portal

Ayer, el gobierno de Pedro Sánchez protagonizó una maniobra de desinformación muy parecida a las que hace el régimen de Putin en Rusia.

Declaración del Consejo General del Poder Judicial contra la amnistía: es «una grave vulneración de los derechos fundamentales»
Más de 1.300 jueces de España denuncian que la amnistía de Sánchez supone «volar por los aires el Estado de Derecho»

El gobierno filtra el documento y quebranta la confianza de la Comisión

Por la tarde, quebrantando la confianza de la Comisión de Venecia, un órgano consultivo del Consejo de Europa que vela por el Derecho constitucional, el gobierno izquierdista español filtró a los medios un borrador de esa Comisión sobre la amnistía que pretende aprobar para los delitos cometidos por los aliados parlamentarios de Sánchez en el golpe separatista de 2017 en Cataluña, incluidos delitos de terrorismo y corrupción política. Esa filtración es un hecho muy grave y sin precedentes y que demuestra, una vez más, que para Sánchez y sus ministros todo vale a la hora de lograr sus propósitos.

El gobierno ha mentido sobre el contenido del borrador

Ese todo vale incluye, además, la mentira: el gobierno no sólo filtró un simple borrador, que no es un documento definitivo (pues la Comisión no ha votado ni ha publicado un documento definitivo sobre la citada amnistía), sino que además tergiversó su contenido, afirmando que avala la amnistía, lo cual es rotundamente falso. No sólo estamos ante una nueva mentira de las muchas que viene propagando este gobierno, sino que además el documento en cuestión es muy crítico con la amnistía que Sánchez pretende aprobar.

Hay que señalar que ese acto de desinformación, por el que el gobierno debería ser llevado ante los tribunales, ha tenido como cómplices a muchos medios, que han difundido el bulo del gobierno sin verificarlo, en un ejemplo más de la degradación de gran parte de la profesión periodística en España. Muchos de esos medios han hablado sobre ese documento sin ponerlo a disposición de su audiencia, abusando de la confianza de sus lectores, como tienen por costumbre.

El enlace al borrador y lo que éste dice en verdad

Puedes bien: el borrador en cuestión se puede leer íntegro aquí (PDF). El documento está en inglés y consta de 26 páginas. Los puntos 9 y 10 del documento afirman lo siguiente:

9. La Comisión de Venecia llevará a cabo su análisis jurídico a la luz de las normas europeas e internacionales, así como del material comparativo. No intervendrá en la discusión política. En particular, no hará comentarios sobre la conveniencia de la amnistía, ni sobre su idoneidad para lograr el objetivo declarado, ya que se trata de decisiones políticas que deben tomar el Gobierno y el Parlamento españoles.

10. Además, la Comisión de Venecia no es competente para comentar sobre la constitucionalidad del proyecto de ley de amnistía, que es una cuestión que en última instancia debe decidir el Tribunal Constitucional español y que debe debatir los expertos constitucionales españoles. Además, conforme a su práctica habitual, la Comisión de Venecia no evaluará la compatibilidad del proyecto de ley de amnistía con el Derecho de la Unión Europea, que podría ser objeto de una sentencia del Tribunal de Justicia de las Comunidades Europeas.

El documento señala que la Constitución Española no contempla la amnistía

Leídos estos puntos, cabe preguntarse: entonces, ¿para qué la Comisión de Venenecia elabora un informe sobre la amnistía? Después de hacer un repaso a los hechos (desde el Estatuto catalán de 1979 a la presentación del proyecto de amnistía, pasando por el golpe separarista de 2017 en Cataluña), los autores del borrador hacen un análisis comparativo con la legislación de otros 54 países (puntos 34 y siguientes del documento). Tras establecer una distinción entre amnistía e indulto y señalar los países cuyas constituciones contemplan explícitamente la amnistía, el punto 40 del borrador contradice las tesis del gobierno de Sánchez al afirmar lo siguiente:

"Varias constituciones prevén el perdón, pero no la amnistía: Chipre, Estonia, Finlandia, Israel, Liechtenstein, Malta, Noruega, Eslovenia, España y Suecia. En España, los indultos generales están prohibidos por la Constitución".

Señala que para aprobar la amnistía haría falta «una enmienda constitucional»

Tras continuar con el derecho comparativo, el documento pasa a analizar los requerimientos de las amnistías desde el punto de vista del Estado de Derecho (punto 53 y siguientes), afirmando (punto 54): "La Comisión de Venecia considera que los siguientes puntos de referencia de su Lista de Verificación del Estado de Derecho son pertinentes con respecto a la amnistía". Esos cinco puntos son:

  • Legalidad, Supremacía de la ley.
  • Respeto por el derecho internacional, en particular el derecho de los derechos humanos, incluidas las decisiones vinculantes de los tribunales internacionales.
  • Seguridad jurídica, Previsibilidad de las leyes.
  • Legalidad, procedimientos legislativos: ¿es el proceso de promulgación de leyes transparente, responsable, inclusivo y democrático?
  • Igualdad ante la ley: ¿hay individuos o grupos con privilegios legales especiales?

Examinando estos puntos, el borrador afirma lo siguiente en su punto 87: "la Comisión considera que la viva controversia que ha suscitado este asunto sugiere que sería preferible, llegado el momento, regular este asunto explícitamente mediante una enmienda constitucional".

Las otras críticas del borrador a la amnistía

Por otra parte, el borrador critica que "el ámbito de aplicación de la amnistía tal como se define en el artículo 1.1 del proyecto de ley de amnistía es muy amplio y bastante indeterminado. Define los actos por su intención". El borrador también critica la "vaguedad" del texto del proyecto de amnistía y el hecho de que su aplicación se aplique a "un período de tiempo bastante largo" (desde 2012 a 2023). El punto 89 del documento afirma:

"La Comisión recomienda definir de manera más precisa el alcance material y temporal de la aplicación de la amnistía, de manera que los efectos de la ley sean más previsibles. Como la amnistía afecta el valor de la cosa juzgada, debe respetar la seguridad jurídica, ya que de lo contrario socavaría la confianza pública en la observancia y el respeto de la constitución y la ley. La Comisión destaca que la ley tendrá que ser interpretada y aplicada por los jueces en cada caso para determinar si cada caso es elegible para la amnistía. La falta de claridad y determinación de su ámbito de aplicación conlleva el riesgo de que surjan un número muy elevado de casos y controversias sobre la correcta aplicación de la ley. Esto, a su vez, corre el riesgo de trasladar los conflictos del nivel político al judicial. Este resultado no sería coherente con el propósito de la amnistía como tal".

El punto 90 del documento añade más críticas a la amnistía:

En cuanto a la igualdad ante la ley, la Comisión considera que si el vínculo entre “las consultas celebradas en Cataluña el 9 de noviembre de 2014 y el 1 de octubre de 2017, su preparación o sus consecuencias” y los actos cubiertos por la amnistía no es lo suficientemente fuerte, la amnistía también podría abarcar a muchos ciudadanos que han cometido delitos comunes que poco o nada tienen que ver con las tensiones sociales que llevaron a la ley de amnistía; esto haría cuestionable la justificación de los privilegios especiales y violaría el principio de igualdad respecto de quienes han cometido los mismos delitos comunes por otras razones o durante diferentes períodos, y no se benefician de la despenalización provocada por la amnistía. Por lo tanto, la Comisión reitera su recomendación de definir de manera más restrictiva y precisa el ámbito de aplicación de la amnistía. La Comisión recuerda que una amnistía es una medida impersonal que se aplica a todas las personas o a una clase de personas, y los criterios para su aplicación no deben diseñarse para cubrir a individuos específicos".

Esta última frase es una alusión clara a Carles Puigdemont, que exige al gobierno una amnistía a la carta que cubra todos sus problemas con la Justicia, incluso su procesamiento por delitos de terrorismo.

El punto 93 del documento añade más críticas a la amnistía en relación a los delitos de malversación y corrupción y su ajuste con el Estado de Derecho:

Como se explicó anteriormente, en opinión de la Comisión es necesario que haya coherencia en la determinación de los actos cubiertos por la amnistía, los cuales deben estar intrínsecamente vinculados, para evitar la arbitrariedad. Sólo una relación causal más estrecha entre “las consultas celebradas en Cataluña el 9 de noviembre de 2014 y el 1 de octubre de 2017, su preparación o sus consecuencias” y determinados actos de malversación y corrupción podría justificar la aplicación de la amnistía a estos últimos. Una definición más amplia y menos precisa de estos actos sería difícil de conciliar con el principio de igualdad ante la ley.

Sobre la pretensión de que se organicen comisiones parlamentarias para examinar la labor de los jueces, en las que participarían partidos que han violado la ley y han querido dejar en suspenso la Constitución en Cataluña, el borrador afirma en el punto 108:

Según el artículo 122 de la Constitución de España, el órgano competente para conocer de las cuestiones disciplinarias de los jueces es el Consejo General del Poder Judicial. Exigir a los jueces que informen a un órgano político, en público, sobre la manera en que abordaron un caso específico representa una interferencia política en la administración de justicia. Además, crea un efecto paralizador sobre otros jueces, particularmente aquellos que actualmente o en el futuro conocen de casos pendientes o aquellos vinculados a causas de exclusión de la aplicación del proyecto de ley de amnistía.

Las recomendaciones que hacen los autores del borrador

En el punto 114, el borrador hace varias recomendaciones en relación al proyecto de amnistía:

- Definir de manera más precisa el alcance material y temporal de la aplicación de la amnistía, de modo que los efectos de la ley sean más previsibles;
- Garantizar que se establezca una relación causal más estrecha entre “las consultas celebradas en Cataluña el 9 de noviembre de 2014 y el 1 de octubre de 2017, su preparación o sus consecuencias” y los actos de malversación y corrupción;
- Eliminar el criterio de la etapa del procedimiento para la exclusión de los delitos de terrorismo.

El punto 116 añade otra recomendación más:

- que las comisiones de investigación creadas por el Congreso de los Diputados de España no tengan mandato ni pretendan exigir que los jueces les informen, en particular sobre el fondo de los casos que hayan decidido.

Finalmente, el borrador también critica las prisas por aprobar la amnistía en el punto 117:

Por último, la Comisión de Venecia observa que el proyecto de ley de amnistía se presentó en forma de propuesta legislativa, es decir, un procedimiento con consulta limitada al público, a las partes interesadas y a otras instituciones estatales, y que siguió un procedimiento de urgencia. Sin embargo, el proyecto de ley de amnistía ha provocado una profunda y virulenta división en la clase política, en las instituciones, en el poder judicial, en el mundo académico y en la sociedad de España. La Comisión anima a todas las autoridades españolas a que se tomen el tiempo necesario para entablar un diálogo significativo en un espíritu de cooperación leal entre las instituciones estatales, así como entre la mayoría y la oposición, con el fin de lograr la reconciliación social y política, y a considerar la posibilidad de explorar procedimientos de justicia restaurativa.

Un documento que no avala la amnistía: el gobierno ha mentido

Personalmente, creo que el borrador es poco exigente con el gobierno (a estas alturas, no espero gran cosa de las instituciones europeas), pero ese texto no avala de ningún modo la amnistía y no es un documento definitivo. Lo que hemos visto en las últimas horas es una campaña de desinformación impropia de un gobierno democrático, pero que ya es típico del gobierno socialista español. Sánchez se ha instalado en la mentira y el engaño como herramientas para justificar sus actos, algo propio de un aprendiz de tirano.

SÁNCHEZ FRENTE A FRENTE CON EL GOLPISTA PUIGDEMONT

 Puigdemont y su discípulo Sánchez

SÁNCHEZ FRENTE A FRENTE CON  EL GOLPISTA PUIGDEMONT



Pedro Sánchez ha anunciado que ha introducido reformas en la Ley de Amnistía para blindar sin duda los nuevos delitos, en investigación, que el Tribunal Supremo carga sobre el prófugo Carlos Puigdemont. El presidente del Gobierno necesitó los siete escaños del golpista para ser investido en el Congreso de los Diputados. Los precisa ahora para la aprobación de los Presupuestos Generales del Estado. Y está claro que, genuflexo ante el rebenque secesionista, hará cuantas concesiones le exijan.

Carlos Puigdemont ha decidido regresar a Cataluña en triunfo sin pasar por el calvario de la prisión, el juicio y el indulto, tal y como ocurrió con muchos de sus compañeros. El prófugo cometió presuntamente varios delitos, entre ellos, el gravísimo de perpetrar un golpe de Estado, acompañado según investiga el Tribunal Supremo de alguna acción terrorista. Pero Pedro Sánchez ha construido un relato según el cual la Ley de Amnistía sólo pretende favorecer la convivencia nacional.

Es falso. Es una tórpida mentira. La Ley de Amnistía, en este caso, no es más que un do ut des. Yo te amnistío y tú me das siete escaños. Y además yo te amnistío redactando la ley contigo, que eres el amnistiado, para asegurarte de que quedas por completo blindado. ¡Qué vergüenza! ¡Que atentado contra la dignidad de España! ¡Qué agresión a la Justicia española, a los jueces y magistrados!

Y el relato sanchista camina hacia adelante, gracias en parte, a las torpezas de Alberto Núñez Feijóo que ha embestido la muleta tendida por el líder sanchista. No se trata de amnistía sí o amnistía no, que eso es discutible. Se trata de amnistía a cambio de siete escaños, redactándose la ley para colmo en colaboración con el que va a ser amnistiado, en una maniobra éticamente deleznable.

 Puigdemont, en el Parlamento europeo.

Puigdemont reta al Gobierno: "No hay Ley que prohíba amnistiar el terrorismo"

Distintos expertos de Derecho Penal discrepan sobre si añadir este delito en la ley del perdón podría hacerla caer en Europa, como sostiene el PSOE


Contra todo pronóstico la ley de amnistía no ha sido aprobada esta semana por la falta de votos del partido que, precisamente, la había impulsado. Junts logró el martes que el texto no superara el trámite del pleno en el Congreso de los Diputados y ahora, aunque aún está por decidir si hay que volver a la casilla de salida, lo que está claro es que no pretenden ceder: o la norma contempla el terrorismo o no habrá perdón para el procés.

El escollo no es menor. Supone incluir en el texto delitos graves como lo es el terrorismo o el que se refiere a la alta traición al Estado y sobre ello hay dos corrientes bien distintas. De un lado, está la que sigue el PSOE, que asegura que añadir estos ilícitos supondrá que Europa tire la ley en su conjunto. Del otro lado, está el partido de Carles Puigdemont que perjura que no hay ni jurisprudencia, ni texto europeo que prohíba expresamente amnistiar el terrorismo.

"El único argumento es que Europa lo va a tumbar. ¿Alguien ha dado algún argumento de alguna sentencia, algún artículo, alguna norma? No. Porque no existe", expresa a El Independiente una fuente cercana a Junts.El independentismo apoya su tesis en la falta de precedentes y en que España ha tenido otras amnistías como la de 1977 que condonó todo tipo de delitos (incluida la tortura y el terrorismo, por ejemplo) y que, si bien fue previa a la Constitución, posteriormente el Tribunal Supremo la avaló. Se basa para eso en una sentencia de febrero de 2012 en el marco de un procedimiento en que analizaron la conducta del exjuez Baltasar Garzón sobre la investigación de crímenes franquistas.

"Precisamente, porque la 'Transición' fue una voluntad del pueblo español, articulada en una ley es por lo que ningún juez o tribunal, en modo alguno, puede cuestionar la legitimidad de tal proceso. Se trata de una ley vigente cuya eventual derogación correspondería, en exclusiva, al Parlamento", dijo el alto tribunal. Para las fuentes de ese sector, esta sentencia es clara: "El Supremo dice que la ley está en vigor, que nunca ha sido derogada y que es constitucional, es decir, forma parte del ordenamiento jurídico". Y en esa estrategia construyen que una nueva amnistía con delitos de terrorismo dentro no supondría ningún problema.

Defienden, por ejemplo, que la última gran amnistía a nivel internacional la realizó Filipinas en 2021 con delitos de terrorismo, rebelión y sedición. "¿Cuál fue la consecuencia? Que las personas que fueron amnistiadas fueron retiradas de la lista de EEUU de personas que no podían entrar al país por delitos de terrorismo. Esa fue la consecuencia tan grave de amnistiar", reflejan dichas fuentes.

Junts se ampara en que el Tribunal de Justicia de la Unión Europeo (TJUE) no va a poder echar para atrás la ley completa porque España sigue persiguiendo los delitos de terrorismo y la Directiva Europea de 2017 que habla sobre ello no menciona nada de que no se puedan perdonar llegado el caso. Justifican, asimismo, que el riesgo de que en Luxemburgo vean la ley con malos ojos está cubierto porque la medida no permite que se amnistíen los delitos que tengan que ver con la malversación de fondos comunitarios.

Discrepancias entre los expertos

Esta visión no es compartida por los distintos expertos consultados. Partiendo de la premisa de que algunos creen que la amnistía directamente es inconstitucional y no cabe en la Carta Magna, miembros de este grupo explican que introducir o no el terrorismo no cambia el escenario. "Hablar de terrorismo relacionado con las manifestaciones del aeropuerto desde el punto de vista jurídico no se sostiene. Entonces ir modificando al hilo de los autos que dicta el juez Manuel García Castellón es una locura", repone una fuente jurídica que no ha querido ser citada.

"Suponiendo que la amnistía sea constitucional yo entiendo que se puede amnistiar todo delito que la ley quiera meter dentro", refleja, explicando que los remilgos del PSOE tienen más que ver con una cuestión política que jurídica. "Ni siquiera chocaría con las Directivas Europeas porque también hay directivas que prohíben otros delitos que se indultan todos los días", dice.

Pero no todos coinciden. "La Directiva de lucha contra el terrorismo yo creo que complicaría la viabilidad de la amnistía en el TJUE. Si admitiéramos que el que dicta la norma puede admitir excepciones, entonces la tipificación quedaría en nada", defiende el catedrático de Derecho Penal de la Universidad de Barcelona Xavier Arbós. Para él la amnistía es inconstitucional de base, pero "si encima lo que haces es proponer una ley de amnistía que le hace un traje a medida no a todos los potencialemente amnistiables, sino a algunos, entonces lo estás poniendo peor", explica.

"No existe una previsión específica para amnistiar el terrorismo, pero claro todo lo que la UE ha ido sacando en materia de normas de armonización choca con que se amnistíe el terrorismo en general", coincide el catedrático de Derecho Penal de la Universidad Autónoma de Madrid Manuel Cancio. En su opinión, es discutible establecer distinciones entre un terrorismo u otro pero lo que tiene claro es que 'Tsunami Democràtic' no lo fue. "El terrorismo siempre implica el uso de violencia contra las personas. No parece muy compatible con la posición de la Unión Europea [que se amnistíen]. Lo que ocurre es que en España en 2019 no hubo terrorismo", esgrime.

En una posición intermedia se ubica Miguel Bustos, profesor de Derecho Penal de la Universidad de La Rioja. "Si la pregunta es si es menos constitucional amnistiar el terrorismo yo diría que a priori no. La norma podría ser constitucional si vulnera o no la igualdad de los españoles", aclara. El recorrido en el Tribunal Constitucional depende de otras líneas, pero el problema sí lo ve a ojos de los Veintisiete. "La UE tiene unas líneas rojas muy claras y una de ellas es el terrorismo. Aunque la UE no tiene competencia penal directa yo creo que aquí está en quid de la cuestión y esto de los distintos tipos de terrorismo no creo que tenga mucho recorrido si llega allí", sostiene.

Lo cierto es que ninguno de los consultados cita jurisprudencia o normas específicas de la Unión Europea que contengan esta prohibición, si bien lo que está claro es que no hay precedentes de una amnistía de estas características en el marco de la Unión tal y como se conoce ahora. Por eso es difícil acertar en qué lectura exacta hará el TJUE sobre el perdón cuando llegue a su mesa.

No hay más ciego que el que no quiere ver la ruina de España.

 


A base de rescates primero y de subvenciones y subsidios después, han transformado una economía de mercado más o menos liberal y pujante en un modelo sostenido por ayudas públicas que garantizan el sostenimiento del consumo y el correspondiente pago del IVA


No hay más ciego que el que no quiere ver y la reacción a la radiografía que arroja el mercado laboral al término del año es la prueba que valida el refrán. En Trabajo, se congratulan de una caída del paro que deja la tasa del desempleo al nivel de 2007 y no pueden o prefieren no darse cuenta de que ese descenso es el más raquítico de los últimos doce años o de que haya más de un millón de parados escondidos bajo leyendas varias en la estadística oficial. No es casualidad que se repitan los patrones del inicio de la Gran Recesión. Aunque nadie espere una contracción del calibre de la que se produjo entonces, otra vez la industria se contrae con fuerza, como lo hizo en 2007, a pesar de la ingente inyección de fondos europeos que el tejido productivo debe o debería haber recibido. Es difícil calcular el impacto, porque si la concesión peca de poca transparencia, los datos de ejecución son opacos o no existen. Nadie espera un estallido virulento como el que se produjo hace algo más de una década porque aunque la morosidad repunte, los bancos están aparentemente sanos y no parece haber burbujas en sectores estratégicos de actividad, pero si se produjera algún episodio puntual de crisis, el preocupante endeudamiento del sector público nos ha dejado sin margen de maniobra.
España se encamina hacia la próxima recesión, llegue cuando llegue, que acabará por hacerlo, con déficits de capital financiero, empresarial y humano. A base de rescates primero y de subvenciones y subsidios después, han transformado una economía de mercado más o menos liberal y pujante en un modelo sostenido por ayudas públicas que garantizan el sostenimiento del consumo y el correspondiente pago del IVA. El esfuerzo, el talento, el mérito, el riesgo no tienen futuro ni recompensa. Al contrario, la clase media trabajadora, empresa, el emprendedor visionario se rendirán ante la voracidad de una Hacienda que necesita mantener la máquina de la extorsión a pleno rendimiento para que la locomotora siga tirando de los vagones. Que la recaudación de la Seguridad Social por cotizaciones y costes de los empleados haya crecido más de un diez por ciento en el último ejercicio, más del doble de lo que ha hecho el empleo, es la muestra palpable de que se está cargando todo el esfuerzo del avance aparentemente social sobre uno de los dos platos de la balanza. Hasta que acabe por desequilibrase.
Entretanto, podremos seguir entreteniéndonos con piñatas de muy mal gusto, con el espectáculo degradante de un partido que podría haber representado dignamente a un sector de la sociedad y ha preferido colgarse una soga al cuello. Podremos tirarnos los trastos a la cabeza del «Y tú mas» y el gobierno que ha hecho del pan y circo, del subsidio y la bronca (y de la mentira) su modo de vida, su herramienta para ir tirando, al menos hasta mañana, lo agradecerá. Patxi hará el teatrillo temblando de miedo ante Vox, porque ése es su cometido, mientras desayuna y negocia la proxima regalía con los del tiro en la nuca.
La degradación moral, ética y económica seguirá avanzando. Pero el problema en los telediarios no será ése, sino el de cuatro tipos subidos de adrenalina pegando palos a una piñata.

Si el PSOE no aprueba al PP, la Ley contra políticos y funcionarios independentistas. La amnistía ni se debatiría ni aprobaría nunca.

 


Pues esta es una auténtica enmienda a la totalidad -puesto que una proposición de ley no puede ser devuelta a los corrales- al contrario que una propuesta de ley, que sí lo puede hacer. Pero esta ley no enmienda a la otra ley pero sí es una enmienda absoluta a la totalidad de una ley que nos avergüenza a todos los que tenemos un poquito de esa lacha que no se ve que los diputados socialistas, pero ninguno ¿eh? ni los de Castilla La Mancha tengan.

Esperemos que esta sea la primera de muchas iniciativas legislativas que el PP tenga a bien presentar en el Congreso

Porque la ley va a salir adelante, claro que sí. Pero de la manera en que está redactada, no de la manera en que desearía el Partido Popular, cuyos deseos están prescritos en la redacción del PP cuyo añadido, el artículo 544, dice así: "para castigar con una pena de prisión de cinco a diez años e inhabilitación absoluta por tiempo de seis a doce años a "la autoridad o funcionario público, diputado, senador o miembro de una asamblea legislativa de una Comunidad Autónoma que, fuera de los cauces legales de reforma constitucional, promoviendo la inobservancia de las leyes o con incumplimiento de resoluciones judiciales, en perjuicio de forma manifiesta de los principios de unidad e indivisibilidad de la nación española, declare la independencia de una parte del territorio nacional o su integración en otro Estado o realice actos dirigidos a que sea efectuada dicha declaración o que la propicien".

Ea, ya está. Más clara. el agua.

Hace muy bien el PP en plantarle cara al PSOE y a sus vicarios aunque no tenga los votos suficientes para desmontar todo ese tinglado bochornoso

Con esta iniciativa legislativa que obtendrá apenas los votos de Vox y quizá ni eso, el Partido Popular se pone delante del toro porque sabe que no le va a coger, que es un gesto inútil. Pero es una manera de poner colorado a cualquier otro miembro del Gobierno o de los partidos que le apoyen para saber si alguno tiene o no tiene cuajo para votar negativamente esta ley que va a salir del Congreso echando chispas porque la Cámara Alta está de obras.

Miguel Téllez calificó bien la ley que va a salir porque dijo que era una ley de impunidad, que es lo que en realidad es. Es la impunidad de todos los que se arropan en torno a un líder que no ha ganado las elecciones y a quien las cuentas no le salen más que agrupando en torno a sí a todos los que le rodean.

Entre los cuales está Yolanda Díaz, a la que se le han ido los cinco diputados de Podemos; los de Junts, que tiene como botín no sólo el indulto sino también la amnistía para tut hom y el referéndum de autodeterminación que ya reclama el gallito de ERC Pere Aragonés para cada vez más pronto cuando le dan cuerda -y lo veremos-, a Merche Aizpurúa vestida de azul como un angelito pero que se ha llevado por delante la alcaldía de Pamplona más una salida de presos a la calle que está por llegar y un Aitor Esteban que ahí está calladito pero que seguro que tiene algo en el buche. Y tantos más, que le andan rondando por ahí.

Pues por eso tenemos una ley de amnistía que nunca creímos que tendríamos en democracia. Y por eso hace muy bien el PP en plantarle cara al PSOE y a sus vicarios aunque no tenga los votos suficientes para desmontar todo ese tinglado bochornoso del que estamos asistiendo únicamente a sus primeros compases.

Que no olvide Pedro Sánchez que un microbio puede matar a un elefante, pero el elefante no puede matar al microbio.

 


La libertad en España, en poco tiempo, sólo podrá sobrevivir disfrazada, oculta en las catacumbas. Jueces, escritores, catedráticos, profesores, y algunos periodistas serán detenidos y silenciados

Cuando hay que sobrevivir con una enormidad bucal, es conveniente saber administrar la aglomeración de palabras que combaten en el inmenso espacio del buzón para intentar que emigren ordenadamente de la boca al aire. La diputada catalanazi Miriam Noguera, siempre amparada por su colega balear y presidente del Congreso de los Diputados, Francia Armengol, balear catalanista y separatista, ha protagonizado en el Congreso una de las intervenciones parlamentarias más despreciables, repulsivas y antidemocráticas de los últimos años. Se ha permitido el lujo de señalar, amenazar y pedir que cinco jueces que llevan en sus mochilas una larga experiencia de ejemplaridad en sus funciones, cinco magistrados de trayectoria impecable, sean cesados, detenidos y juzgados. El mundo al revés. También se ha referido a periodistas y opinantes, pero sin dar nombres. Del buzón de Miriam Noguera han salido, en sede parlamentaria, los nombres de los magistrados que desea trasladar a su archipiélago Gulag, que en Cataluña ignoro dónde se ubica. Los magistrados Marchena, Llarena, Lamela, Espejel y Lesmes. Ha dicho en la tribuna del Congreso que esos cinco magistrados son indecentes e indeseables, además de poco escrupulosos con la imparcialidad.
Un insulto a toda la Judicatura, al pleno de Poder Judicial, y a la columna fundamental que sostiene el sistema democrático.
 
Lo injustificable no encuentra la amnistía en las desavenencias con la normalidad física de quien emite los exabruptos. Es cierto que la separatista de la ultraderecha catalanazi tiene una boca de tamaño desmesurado. Boca grande y larga lengua. Cuando pronuncia la O, se le podría encajar en el buzón una mortadela a estrenar. Y en sus palabras, además de racismo incontrolado se encuentra el odio, el desprecio hacia todo lo español –es decir, hacia ella misma–, la superioridad genética y la exigencia de la excepción. El mundo se divide en tres partes. Partición muy paleta y aldeana. España, Cataluña y el resto. Pero sobre todo, lo que más hiere, molesta y enfada a los que no hemos tenido la oportunidad de ser catalanazis, es la chulería del desafecto. Son nuestros y nos odian. Son de ellos y odian a los que no piensan como ellos. De cuando en cuando, llega un señor bajito, que es también separatista, y exige. ¿Quién es usted para exigir, Aragonés? Representa a la facción contraria que Puigdemont, la gigantesca condenada y la buzona. Exige un «referéndum» inmediato. El otro amenaza a Sánchez y Albares en el Parlamento Europeo, y éstos soportan el chorreo público de un delincuente huido de la Justicia, exiliado en Waterloo con nuestro dinero, y exclusivamente empeñado en volver a España como si fuera un héroe.
 
¿Cómo huyó después de proclamar la independencia de los siete segundos y organizar el violento golpe de Estado? En el maletero de un coche. Un coche perfectamente localizado que siguió su ruta hacia Francia gracias a la generosidad –eso se ha dicho y escrito– de la impulsora de Podemos y vicepresidente del Gobierno del PP, Soraya Sáenz de Santamaría, que mandaba mucho más que Rajoy. Gracias a ellos nos cayó del infierno Sánchez, y con Sánchez el comunismo –prohibido por la UE–, el separatismo y el terrorismo, se hicieron con el poder. La libertad en España, en poco tiempo, sólo podrá sobrevivir disfrazada, oculta en las catacumbas. Jueces, escritores, catedráticos, profesores, y algunos periodistas serán detenidos y silenciados. ¿Europa? Europa siempre ha sido y será una gran puta. Nada que esperar. Si caen los cinco magistrados señalados en sede parlamentaria por la catalanazi, prepárense para lo peor. Es decir, para vivir el fin de España, la nación unida, el Estado más antiguo de Europa. Un microbio puede matar a un elefante.

La amnistia, también da derecho a lanzar escupitajos a progresitas y tertulianos que la favorecen.

 Llámase Bellido Sánchez

Desde hoy, cualquier colaborador de la traición a España que sea reconocido en un establecimiento público, sabe que puede ser objeto de voceos, malas palabras, escupitajos, recriminaciones y voces de desacuerdo.

En un restaurante de Almería los abucheos de los clientes espantaron al capo socialista del lugar. Hasta Lucía Méndez, en El Mundo, dedica su artículo dominical a la preocupación de los socialistas por perder el respeto de la calle. En La Sexta le dedicaron más tiempo y más sentidas lágrimas al empujón que sufrió un socialista en Sanlúcar de Barrameda mientras le llamaban «traidor» que al crimen fallido de Alejo Vidal-Quadras, del que se ocupará la Audiencia Nacional de acuerdo a las investigaciones policiales que no dudan en calificarlo como un delito inmerso en el terrorismo. Para informar en una tranquila, paseada y pacífica calle de Madrid en la que se reunió una nutrida manifestación de «ultraderechistas», la reportera de La Sexta grabó su intervención con un casco en la cabeza. Ahí está el problema. Vayan donde vayan, los socialistas reconocibles, los diputados que van a votar a favor de la ley de amnistía de los delincuentes catalanes y vascos, los que van a reconocer la nacionalidad exclusiva de Cataluña y las provincias vascongadas –con Chivite en Navarra dispuesta a entregar el Viejo Reino a la colonización vecina–, pueden experimentar en los establecimientos públicos la desagradable sensación de ser rechazados por quienes los reconozcan.
 
Un dato a reseñar. En las multitudinarias manifestaciones de protesta contra la amnistía y la desmembración de España de la «ultraderecha» con peligrosísimos «ultraderechistas» de todas las edades, niños incluidos, no se registraron destrozos en el mobiliario urbano, ni se incendiaron contenedores, ni se rompieron escaparates, ni se produjeron acciones contra la propiedad en establecimientos comerciales, ni fueron pateados los agentes del orden, ni se lanzaron contra ellos objetos contundentes, como es habitual en las pacíficas manifestaciones callejeras de los «democráticos podemitas». Pero las órdenes de Marlasca y sus sicarios a los agentes del orden de todos los españoles no tenían dobles interpretaciones. Había que actuar con fuerza desmedida para desalojar de la calle de Ferraz a quienes sólo gritaban y proclamaban su indignación por saberse, en el futuro inmediato, gobernados por golpistas, terroristas y enemigos de España. Y están preocupados los socialistas por desaires menores. Un abucheo en un restaurante no es motivo para huir con el rabo entre las piernas. Se soporta el abucheo, se consulta con la carta o el menú del día, se elige el vino, y se come. Pero abandonar un restaurante por evitar el desagradable sonido de las imprecaciones populares, es cobardía equivalente a dar un golpe de Estado y huir en el maletero de un coche con los calzoncillos manchados como un cuadro de Tapies, ese gran farsante del arte que tanto emociona a la burguesía barcelonesa.
 
A partir de ahora, cualquier colaborador en la traición a España que sea reconocido en un establecimiento público, sabe que puede ser objeto de murmuraciones, cuchicheos, gestos de desagrado y abucheos clamorosos. Poca pena, escaso castigo por su mansa aceptación –el pesebre asegurado– y apoyo a la destrucción de la nación, del Estado más antiguo de Europa, que ya funcionaba como Estado tres siglos antes de que nacieran Isabel de Castilla y Fernando de Aragón, los Reyes de la reunificación de España, Señores de Vizcaya y Condes de Barcelona, y sí, aunque moleste, los que devolvieron a sus tierras de origen a los descendientes de quienes vencieron en el año 711 a los ejércitos del bondadoso Rey visigodo Don Rodrigo, que no los recibió con una pancarta con el mensaje «Welcome Refugees» porque no sabía inglés.
 
Los abucheos no matan y, de herir, sólo causan rasguños en el orgullo y el amor propio. No es agradable, pero tendrán que acostumbrarse. Más daño hace una bala que perfore de lado a lado el rostro de un político honesto y valiente. Si yo fuera el propietario de un restaurante de éxito, dividiría el espacio para los clientes en dos sectores. El más grande con un cartel en el que se leyera: «Para comensales decentes y normales». Y el más reducido, inmediato a los cuartos de baño, con otra advertencia colgada de un clavo en la pared: «Para partidarios de la Amnistía y la destrucción de España». Y ahí, sin temor a los abucheos, podría comer tranquilamente el señor Fernández Vara.

El comisario de Justicia, Didier Reynders pide explicaciones al Gobierno de Pedro Sánchez sobre la amnistía.

Reynders insiste en la "urgencia" de renovar el CGPJ y reformar el sistema  de elección 

Bruselas pide explicaciones al Gobierno español por la amnistía

Bolaños contesta al comisario de Justicia, Didier Reynders, que es el Congreso y no el Ejecutivo quien promovería la medida de gracia y le recuerda las excusas del PP para no renovar el CGPJ.

El comisario europeo de Justicia, Didier Reynders, ha pedido el miércoles aclaraciones al Gobierno de Pedro Sánchez sobre la ley de amnistía para los implicados en el procés catalán antes de que el PSOE y Junts cerrasen el acuerdo para la investidura. En una carta dirigida al ministro de Presidencia, Félix Bolaños, y a la ministra de Justicia, Pilar Llop, Reynders —liberal belga— expresa “serias preocupaciones” por los “debates en curso” sobre “la posible aprobación de una ley de amnistía”, antes incluso de que haya un texto sobre la mesa. “Le agradecería que me facilitara información más detallada, en particular sobre el alcance personal, material y temporal de esta ley prevista”, dice la misiva a la que ha tenido acceso EL PAÍS. En ella, Reynders insta también a la renovación del Consejo General del Poder Judicial (CGPJ), que el PP mantiene bloqueada hace años, y habla de que seguirá trabajando con las autoridades españolas para garantizar el respeto al Estado de derecho. Hasta hoy, el comisario europeo rehusaba pronunciarse sobre la ley de amnistía hasta conocer el texto.

Unas horas después, Bolaños ha contestado a Reynders en una carta en la que, a pesar del tono formal, se percibe con claridad el enfado del Gobierno por la decisión del comisario de inmiscuirse en asuntos internos españoles. El ministro responde al comisario que no es el Gobierno, que está en funciones, sino los grupos parlamentarios del Congreso quienes presentarían en cualquier caso esta iniciativa que aún no se ha registrado, lo que hace para el Ejecutivo que la carta de Reynders sea aún más sorprendente. “No obstante, en caso de registrarse una proposición de ley de amnistía, tenga la seguridad de que le explicaremos a usted y a la vicepresidenta [Vera] Jourova todos los detalles de esta ley, así como la posición de nuestro Gobierno”, asegura Bolaños.

“Le agradezco de nuevo el interés mostrado por estas cuestiones, así como la colaboración permanente entre la Comisión Europea y el Gobierno de España en materia de refuerzo del Estado de derecho, que ha contribuido a que nuestro país se sitúe de manera sistemática en la parte destacada de los principales indicadores internacionales de referencia en esta materia”, escribe el ministro de Presidencia en la misiva, en un claro tono de reproche indirecto por las preocupaciones expresadas por Reynders por el Estado de derecho en España. De hecho, la carta de Bolaños arranca diciendo que el Gobierno español se ha enterado del mensaje de Reynders “por los medios de comunicación”, reprochándole así de manera evidente la filtración. Bolaños recuerda además que si el CGPJ no se ha renovado es por culpa del PP y le envía una lista de 28 excusas que ha puesto el PP hasta el momento para no aceptar ese pacto que el propio comisario reclama.

Fuentes gubernamentales tildan el movimiento de Reynders de “insólito”, cuando no había todavía un texto del Ejecutivo sobre la mesa y los partidos siguen negociando para garantizar el apoyo de los nacionalistas catalanes a la investidura de Pedro Sánchez. El comisario europeo pregunta por algo que no existe, cuando ni siquiera se ha iniciado el trámite parlamentario, señalan las mismas fuentes. Son el PSOE y Junts quienes negocian estos días en Bruselas la amnistía. Fuentes de los socialistas, que llevan días en la capital europea conversando con el expresident Carles Puigdemont —que se marchó a Bélgica en 2017 para evitar ser juzgado y es eurodiputado— y otros miembros de Junts, aseguran que la carta no les suscita preocupación.

“Si bien no existe ninguna propuesta formal por el momento [la ley de amnistía], se ha convertido en un debate público y se han puesto en contacto con la Comisión un gran número de ciudadanos”, admite Reynders, un político liberal belga que se ha mostrado en ocasiones cercano a las posiciones del PP. La posible amnistía ha encendido a pequeños grupos de ultraderecha, que han protestado y organizado disturbios en Madrid, y también ha enfurecido al sector conservador de la justicia. “La Comisión sigue comprometida con el seguimiento y la defensa de los valores fundamentales de la Unión en todos los Estados miembros y seguirá trabajando con las autoridades españolas para garantizar el respeto del Estado de derecho”, dice el comisario de Justicia en su carta a Bolaños y Llop.


Reynders, ya había mostrado pequeñas salvedades sobre la amnistía, aunque sobre todo había recalcado en distintas reuniones, en privado y en público, que había que esperar a tener al menos un borrador de la ley para pronunciarse sobre un asunto en el que, si no vulnera el Estado de derecho, entra colateralmente en los asuntos de los que es competente Bruselas o implica fondos comunitarios, no tiene poder de actuación. “En el tema de la amnistía solo podría pronunciarme en asuntos que son competencia de la Unión Europea, yo leo muchas cosas en la prensa, etcétera, pero no tengo el texto, esa disposición, y no puedo pronunciarme”, dijo hace dos semanas en el Parlamento Europeo en respuesta a una pregunta del PP y Vox. “Estamos atentos de cómo va a evolucionar el expediente para ver si hay vínculo con [delitos de] malversación o apropiación de fondos públicos”, añadió el comisario europeo de Justicia.

Hasta ahora, en Bruselas han mantenido que la negociación entre PSOE y Junts sobre una posible ley de amnistía para los implicados en el proceso soberanista catalán es “un asunto interno”. La carta de este miércoles de Reynders, cuando parece que el acuerdo que facilitaría la investidura de Sánchez se acerca, contrasta con ello. También con el ambiente de indiferencia o incluso de alivio entre algunos sectores de diplomáticos y comunitarios por pasar página en el asunto.

Fuentes jurídicas comunitarias explican que la petición del comisario europeo de Justicia es preventiva y que se debe a que la Comisión Europea ha recibido muchas preguntas por escrito sobre el asunto. La presión de la derecha sobre la ley de amnistía se refuerza en los últimos días también a nivel europeo. Este miércoles, un pequeño grupo de personas, entre las que estaban los eurodiputados del partido ultranacionalista Vox Margarita de la Pisa y Hermann Tertsch, se han manifestado en la capital belga contra el acuerdo: han rodeado el hotel en el que se aloja Santos Cerdán, el número tres del PSOE, que negocia con Junts los acuerdos de amnistía de Bruselas. “Sánchez protege a los terroristas”, han coreado.

La eurodiputada popular Dolors Montserrat ha celebrado la carta de Reynders. “La UE está en alerta por los preocupantes pasos que está dando Sánchez en el atropello al Estado de derecho con la amnistía”, ha dicho. “Celebramos que la UE actúe y agradecemos a la Comisión Europea que exija información al Gobierno ante la amnistía tras las denuncias que hemos venido haciendo desde el Parlamento Europeo, como cada día la propia ciudadanía a la hora de manifestar su indignación”, ha añadido Montserrat, que fue ministra de Sanidad. El eurodiputado de Ciudadanos Adrián Vázquez ha reproducido la carta que el equipo de Reynders había mandado poco antes en sus redes sociales y ha dado las gracias a Reynders. “Europa ya está pidiendo explicaciones a Sánchez”, ha dicho. “El trabajo da sus frutos”, ha añadido.

El movimiento de Reynders no es del todo inusual. Bruselas también pidió información a Polonia, por ejemplo, con la llamada ley Tusk del Gobierno ultraconservador Ley y Justicia (PiS) que creaba un comité especial para analizar las injerencias rusas en el país entre 2007 y 2022, examinando las decisiones de políticos y periodistas durante ese periodo. Según la oposición, parecía hecha a la medida para perseguir al que fue entonces primer ministro Donald Tusk. Sin embargo, en aquel momento, cuando la Comisión Europea (también fue el comisario Reynders) pidió aclaraciones a Varsovia, ya existía un texto legal aprobado por el Parlamento polaco. Meses más tarde, el Ejecutivo comunitario abrió un procedimiento de infracción a Polonia por la ley Tusk.

Abrir la puerta a la amnistía es cerrar la puerta a la civilización.

La ética política en los tiempos de la amnistía

El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, este martes en la Moncloa. Alejandro Martínez Vélez. Europa Press
El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, este martes en la Moncloa. Alejandro Martínez Vélez. Europa Press

"Nunca abras la puerta a un mal menor", dijo Baltasar Gracián, "porque otros males mayores invariablemente se infiltran tras él". "El hombre está condenado a ser libre", sentenció Jean-Paul Sartre, "somos los absolutos responsables de nuestros actos". Efectivamente, somos responsables moralmente. El psiquiatra Viktor Frankl constató que incluso en los campos de concentración y en las circunstancias más terribles y hostiles podemos optar por la libertad de elección moral.

Sin embargo, las elecciones morales ocurren habitualmente en un marco de necesidad y tensión entre múltiples factores y condicionantes. Ello es aún más evidente en el caso de las decisiones políticas, sujetas a la exigencia imperiosa de interacciones para lograr, mantener y expandir el poder, en teoría, para la búsqueda del bien común.

La política ha estado marcada desde siempre por su relación con la ética. En la España de hoy, ríos de tinta han corrido para analizar la posible amnistía a los líderes del procés desde el punto de vista jurídico y constitucional. Vayamos aquí, de forma sucinta, a una reflexión desde una perspectiva de ética política, según las distintas corrientes filosóficas: éticas deontológicas, utilitaristas y de mal menor y, por último, de valores del Estado de derecho.

Aunque Maquiavelo, a quien Shakespeare denominó "el sanguinario Maquiavelo", y Diderot, "apologista de la tiranía", no escribió expresamente que "el fin justifica los medios", la frase, que Napoleón anotó como resumen al final de un ejemplar de El Príncipe, cita: "Triunfad siempre, no importa cómo, y siempre tendréis razón". El extracto literal de la obra de Maquiavelo dice así: "Trate, pues, un príncipe de vencer y conservar el Estado, que los medios siempre serán honorables y loados por todos; porque el vulgo se deja engañar por las apariencias y por el éxito; y las minorías no cuentan sino cuando las mayorías no tienen donde apoyarse".

Las ideas de Maquiavelo fueron más tarde expandidas y practicadas por el cardenal Richelieu en su Razón de Estado durante la Guerra de los Treinta Años. Junto a Tucídides y el teórico militar chino Sun Tzu, los tres son citados como precursores de la realpolitik al postular que los mandatos éticos y religiosos de sus respectivas culturas eran inútiles para explicar o asegurar el éxito político. Comparten así aspectos de su enfoque filosófico con los actuales del utilitarismo, realismo, pragmatismo y oportunismo.

Ese concepto renacentista de razón de Estado se emplea también en Ciencia Política como una justificación que eximiría de respetar los límites de la ética: se estima lícito un mal menor si con ello se evita un mal mayor; desde Enrique IV para acceder y consolidarse en el trono francés con "París bien vale una misa", al siglo XX con la Doctrina Brézhnev en la Unión Soviética, o el dilema de la bomba atómica de Harry S. Truman,todosoptaronporjustificaciones derazón de Estadoodemalmenor.

Truman justificó la utilización de las bombas atómicas sobre Japón en un cálculo de vidas, según el cual salvaron más vidas de las que costaron, aunque tales cálculos y motivaciones están totalmente en entredicho. Así Martin J. Sherwin, autor de American Prometheus: The Triumph and Tragedy of J Robert Oppenheimer, libro en el que se basa la reciente y exitosa película Oppenheimer, de Christopher Nolan, afirmó: "No, Japón se hubiese rendido de todos modos. Al tirar la bomba atómica, EEUU lanzó al mundo el mensaje de que las armas nucleares eran legítimas en una guerra".

Estas teorías utilitaristas y su justificación ética en política con el Mal menor cristalizaron previamente en Jeremy Bentham y Stuart Mill en los siglos XVIII y XIX y podrían resumirse en "el mayor bien para el mayor número de personas" y en su génesis hay un ideal de bienestar social.

El utilitarismo es una versión del consecuencialismo por el que la bondad o maldad de un acto dependerá de los resultados de nuestra elección. Difieren por tanto de la ética clásica que defiende el valor ético de la acción, de la dignidad del ser humano, independientemente de las consecuencias, y en que las acciones moralmente correctas buscan "hacer el bien y evitar el mal". Y cometer el mal, aunque sea un mal menor, sería contrario a la moral.

La posición utilitarista en política se ha impuesto hoy día y no debiera ser habitual en las democracias liberales sujetas a un Estado de derecho, ya que llega a justificar la quiebra ética que retuerce la ley en aras de los supuestos resultados o conveniencias. Lógicamente el contexto y los fines condicionan las elecciones reales, pero cabe argumentar la escasa o nula certeza que podemos tener respecto de las consecuencias de los actos no éticos en sí mismos. Otras dificultades de las teorías del mal menor estriban en el sesgo de conveniencia, que aplicamos al resultar beneficiarios de un gobierno o de una acción, y en la ausencia de legitimidad (moral, legal y jurídica o política).

Una buena refutación de estas teorías del mal menor llevadas al extremo podemos encontrarla en Responsabilidad personal bajo una dictadura, de Hannah Arendt: "Políticamente hablando, quienes escogen el mal menor olvidan con gran rapidez que están escogiendo el mal. [...] El exterminio de los judíos fue precedido de una serie muy gradual de medidas antijudías, cada una de las cuales fue aceptada". También en el caso Eichmann, artífice de la Solución final para exterminar a seis millones de judíos, quien sin duda debería ser premiado como el mejor funcionario de la historia por su eficiencia y resultados en la aplicación del mandato y leyes del Tercer Reich.

Su profesionalidad, ahorro de costes y atenimiento a las leyes del momento no tienen parangón. Pero obviamente, un funcionario, además de aplicar la Ley, debe también velar porque se haga con integridad, ética y respetando los valores que sustentan el Estado de derecho.

Para quien opine que estos postulados antiutilitaristas son maximalistas o pecan de candidez o rigorismo moral, Max Weber aterrizó la relación entre ética y política profundizando en la validez de los medios para alcanzar los fines. Weber trazó su famosa distinción entre la "ética de la convicción" y la "ética de la responsabilidad". Weber lo resuelve con una condena de la realpolitik: "La política en un cierto sentido es el arte de lo posible, pero no ha sido esa ‘ética del éxito y resultados’ la que ha conformado la cultura pública que apreciamos".

Saltando en el tiempo y el espacio, Gregorio Marañón, en sus Ensayos liberales, escribía: "Ser liberal significa estas dos cosas: estar dispuesto a entenderse con quien piensa de otro modo; y no admitir jamás que el fin justifica los medios, sino que, por el contrario, son los medios los que justifican el fin".

El histórico socialista Nicolás Redondo parecía haberse inspirado en Marañón, pero también en Huxley poco antes de su expulsión del PSOE, cuando defendió en varias entrevistas que en política los medios son los fines. Huxley concluyó que los fines no pueden justificar los medios porque los medios usados determinan la naturaleza del fin que es alcanzado: "En rigor, son en verdad más importantes todavía, puesto que determinan inevitablemente la índole de los resultados que se logran".

Frente a todo lo anterior: maquiavelismo, razón de estado, utilitarismo, mal menor, oportunismo o tacticismo (de Tácito, o cálculo entre la conveniencia de la estrategia y la moral), la ética se impone en la concepción del Estado de derecho que nace de la filosofía kantiana.

En Kant desembocan el contrato social y las teorías jurídicas de Rousseau, Locke y Thomas Hobbes para justificar la fundamentación del orden jurídico, como un orden de convivencia en el que se entrelazan la ley, la moral y la libertad.

En el Estado de derecho, la relación Estado-política adquiere una connotación "moral" con el pensamiento de Kant. El componente moderno esencial del Estado de derecho es la política sometida y limitada por el derecho, que da como consecuencia la protección de los derechos individuales y la actuación del gobierno limitada por los derechos ciudadanos a través del pacto y contrato social originario que es la Constitución Política.

En el dilema ético político que enfrenta la amnistía, el Estado de derecho se impone como la filosofía política por la que todos los ciudadanos e instituciones dentro de un país, Estado o comunidad son responsables ante las mismas leyes divulgadas públicamente, incluidos los legisladores y los líderes. En España, como en Francia, Alemania y Estados Unidos, el concepto de Estado de derecho es análogo al principio de la supremacía de una Constitución que puede reformarse siempre y cuando se haga con las mayorías cualificadas establecidas.

Dado que una amnistía era repudiada hasta ahora por el propio PSOE por inconstitucional (se rechazó en el 78 en las enmiendas y atentaría contra los principios de igualdad ante la Ley, separación de poderes y globalmente contra el Título preliminar de la Constitución), la aprobación de una posible ley, con cualquier nombre de "concordia" o "alivio penal" que se utilice, respondería obviamente a supuestos cálculos de conveniencia y justificación de medios para un fin o de mal menor.

El mal menor sería aquí un daño al Estado de derecho necesario para obtener el bien de la continuación de un "Gobierno progresista". La trampa ética que encierra este dilema es que la disyuntiva es falsa: existen otras opciones como la repetición electoral para no gobernar por siete votos contra medio Parlamento, o bien el consenso entre partidos mayoritarios, cuyo enfrentamiento y exclusión parece expresamente alentado para evitar posibilidad de alternancia a la oposición.

Por otra parte, atendiendo a las consecuencias de esta posición utilitarista, los resultados son impredecibles, ya que la supuesta "pacificación de Cataluña", lejos de producirse, podría dar alas de nuevo a las formaciones que delinquieron y sus partidarios, que verían borrado el reproche penal por imponer un régimen antidemocrático sin mayorías cualificadas. El mal menor es, por tanto, una flagrante conculcación del Estado de derecho, nuestro sistema de convivencia, por lo que el principio de proporcionalidad del daño tampoco se cumpliría.

Hoy día, España ocupa la posición 23 en el índice de Estado de derecho creado por World Justice Project por debajo de la mayoría de países europeos, Canadá y Japón, penalizada por los indicadores de "Restricciones a los poderes del Gobierno" y "Justicia civil y penal".

El primero es el pilar clave del Estado de derecho, y se configura como el conjunto de contrapoderes democráticos y sometimiento a la rendición de cuentas. El imperio de la ley no permite excepciones ni un trato preferente a independentistas para alcanzar el gobierno. Estos fueron condenados en una sentencia ejemplar, tras un juicio con máximas garantías de transparencia y procesales, abierta al mundo en streaming y motivada con un altísimo rigor y cualificación jurídica, demostrando la fortaleza de nuestro Estado de derecho.

Por desgracia, en España la actuación del Gobierno cada vez cuenta con menor número de contrapoderes e instituciones independientes, siendo extremamente preocupante la situación de la Fiscalía, del Tribunal Constitucional y la politización de muchas instituciones, entre las que el CIS es un penoso ejemplo.

Cabe recordar que el artículo 67 de la CE ampara la libertad de voto de los diputados y diputadas que deben velar por el art. 1 de la Constitución: "España se constituye en un Estado social y democrático de Derecho, que propugna como valores superiores de su ordenamiento jurídico la libertad, la justicia, la igualdad y el pluralismo político". No secunden a Maquiavelo. La política sin ética sólo es un sistema para perpetuarse en el poder.

Ana Morilla Carabantes es experta en gobernanza e integridad pública.