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Puigdemont, "España no pierde nunca las oportunidades de hacer el ridículo". Operación orquestada.

 




Puigdemont, "España no pierde nunca las oportunidades de hacer el ridículo"

El Tribunal sardo que debe decidir sobre la entrega del expresidente de la Generalitat Carles Puigdemont a las autoridades españolas ha fijado la primera vista para el próximo 4 de octubre y ha dejado al político independentista en libertad sin medidas cautelares, por lo que mantiene la libertad para viajar fuera de Italia.

 

Cuando el independentismo presentó las candidaturas de varios de los implicados en la celebración del referéndum del 1-O, entre ellos al fugado Puigdemont, tenía ya dos claros objetivos: desde el punto de vista político, involucrar a las autoridades europeas en la agenda procesista. Desde el punto de vista legal, generar un embrollo procesal que dificultase la labor de la justicia española como consecuencia de la inmunidad que adquiriría Puigdemont como parlamentario europeo.

 

Llarena envía a la Justicia italiana la euroorden "en vigor" contra Puigdemont

Aragonès exige la puesta en libertad de Puigdemont y culpa al Estado español de "buscar venganza"

Cuando ya nos habíamos acostumbrado a su tournée impune por media Europa, anoche nos sorprendió la noticia de su detención en Cerdeña, Italia, como consecuencia de una orden dictada por el juez instructor de la causa del 1 de octubre, Pablo Llarena, cuya vigencia ha noqueado al procesismo. Porque en la explicación al estupor causado está el quid, que debe leerse no sólo en clave jurídica sino principalmente política.

 

Efectivamente, han corrido ya ríos de tinta sobre la negativa de la justicia alemana y belga de poner al president de la república fabulada catalana a disposición de la justicia española por el delito de sedición: la primera consideró que, al no existir en el ordenamiento jurídico teutón un delito equivalente, sólo cabría entregar a Puigdemont para que se le juzgase por malversación, algo que el juez español rechazó. La segunda cuestionó la competencia de la autoridad judicial española y su imparcialidad, lo que condujo a Llarena a plantear una cuestión prejudicial ante el Tribunal de la Justicia de la Unión Europea (TJUE) para que éste se pronunciase sobre el alcance y efectividad de las euroórdenes.

 

Pero no es la pendencia de esa consulta formulada por Llarena al TJUE la que puede obstaculizar la entrega del detenido a España para ser juzgado y, en su caso, condenado, por el Tribunal Supremo -paso previo imprescindible a la concesión del indulto-, sino la postura del gobierno español en el procedimiento iniciado por Puigdemont ante la justicia europea para evitar la retirada de su inmunidad parlamentaria. Se lo voy a intentar explicar de forma que lo puedan comprender sin incurrir en un lenguaje excesivamente técnico.

 

Vamos, que el gobierno español se comprometió en sede judicial a retirar la orden de detención, siendo esta cuestión competencia del tercer poder independiente del estado, el judicial".

 

Hay que remontarse al 9 de marzo de este año, fecha en la que el Parlamento europeo acordó la retirada de la inmunidad a los fugados electos, entre ellos el susodicho, que en mayo recurrió al TGUE para que declarase nulo ese acuerdo, solicitando además la adopción de medidas cautelares para que se dejase sin efecto la retirada de la inmunidad en tanto que se resolviese su recurso. Pues bien, en este procedimiento cautelar, que finalmente se desestimó, parece ser que el gobierno español realizó, por boca de la Abogacía del Estado, una serie de manifestaciones que comprometen la vigencia de la euroorden dictada por el juez Llarena. Concretamente, el párrafo 54 de la Orden del Vicepresidente del Tribunal de 30 de julio presenta el siguiente tenor literal: Lo que viene a decir es que las autoridades españolas declararon expresamente en su solicitud que quedaban suspendidas las órdenes de detención contra los demandantes (Puigdemont y cía), afirmando también que, como consecuencia de ello, ningún tribunal de un país europeo podría ejecutarlas en tanto se resolviera la cuestión de nulidad planteada por Puigdemont.

 

Vamos, que el gobierno español se comprometió en sede judicial a retirar la orden de detención, siendo esta cuestión competencia del tercer poder independiente del estado, el judicial, cuya anuencia por lo visto no se recabó. Algo que confirmó ayer el propio Tribunal Supremo cuando aclaró que la detención se produjo en aplicación de la orden dictada por Llarena, que sigue vigente.

 

Por eso leerán ustedes en los titulares de la prensa que los letrados de Puigdemont van a acudir a la justicia europea para impedir su entrega, es decir, para hacer valer la palabra dada por el Ejecutivo de Sánchez en detrimento de lo acordado por una resolución judicial.

 

No cabe duda de que nos encontramos ante una flagrante injerencia del Gobierno en la labor de la justicia, que además se perpetró mientras aquél cocinaba unos indultos aberrantes y arbitrarios para Junqueras y su troupe. Nada podía perturbar la paz social catalana anunciada por Pedro, aun a costa de comprometer la actuación de la justicia, a la que se atrevió a tildar de vengativa. Una palada más en la tumba que Su Persona está cavando con sus propias manos para enterrar en ella a la independencia judicial.

 

Difícil lo va a tener Llarena para liberarse de esta tela tejida en torno a él por la tarántula venenosa del 'sanchismo'.

Cronología detallada desde la fuga de Puigdemont hasta la retirada de su inmunidad.



Tres años y medio han pasado desde la huida de España del expresidente de la Generalitat, Carles Puigdemont, el 30 de octubre de 2017, a la decisión este mismo martes del Parlamento Europeo de retirarle la inmunidad, lo que permite reactivar las euro órdenes de búsqueda y captura.





Una decisión que afecta también a los eurodiputados y exconsellers Toni Comín y Clara Ponsatí.


 

Estas las fechas más importantes en esos cuarenta meses de huida:

 

2017

 

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30 octubre.- Puigdemont huye a Bruselas. Ese mismo día la Fiscalía General del Estado presenta una querella contra él y todo su gabinete por rebelión, sedición y malversación.

 

3 noviembre.- La justicia española emite una euroorden de detención contra Puigdemont y cuatro de sus exconsejeros y dos días más tarde se entregan a la Justicia belga, que los pone en libertad con medidas cautelares.

 

5 diciembre.- El juez del Tribunal Supremo Pablo Llarena retira la orden de detención europea y el día 14 la justicia belga cierra el proceso.

 

21 diciembre.- Puigdemont encabeza la lista de JxCat en unas elecciones autonómicas en las que obtiene 34 diputados.

 

2018


 

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22 enero.- El presidente del Parlament, Roger Torrent, propone a Puigdemont como candidato a presidente de la Generalitat, pero cinco días después el Tribunal Constitucional (TC) prohíbe sus investidura a distancia.

 

1 marzo.- Renuncia "de manera provisional" a su investidura y propone a Jordi Sànchez, número dos de JxCat, en prisión preventiva. Mientras prosigue sus viajes por Europa para defender el proceso soberanista.

 

23 marzo.- El juez Llarena procesa por el delito de rebelión a 13 personas por su participación en el denominado "procés", incluido Puigdemont. Se reactiva la euroorden.

 

25 marzo.- Es detenido en Alemania cuando cruzaba en coche la frontera desde Dinamarca. Ingresa en la cárcel de Neumünster, pero la justicia de ese país descarta el delito de rebelión y decreta su libertad bajo fianza. Fija su residencia temporal en Berlín.

 

4 mayo.- El Parlament aprueba la reforma de la Ley de la Presidencia para poder investir a distancia a Carles Puigdemont. Recurrida por el Gobierno, fue suspendida por el TC el 9 de mayo.

 

10 mayo.- Puigdemont designa a Quim Torra como candidato a presidente de la Generalitat.

 

10 julio.- Llarena termina la instrucción de la causa del "procés" y declara en rebeldía a los procesados huidos..

 

12 julio.- Alemania decide extraditar a España a Puigdemont por un delito de malversación de fondos, pero no por rebelión. El juez Llarena no lo acepta y retire la euroorden.

 

30 octubre.- Puigdemont pone en marcha el Consejo por la República.

 


 

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10 abril.- El juez Llarena archiva la causa contra Carles Puigdemont y seis procesados declarados en rebeldía mientras sigan huidos.

 

23 mayo.- El Supremo avala el cese de Carles Puigdemont como presidente de la Generalitat en aplicación del artículo 155 de la Constitución.

 

26 mayo.- Elecciones europeas. La lista de JxCat de Puigdemont gana en Cataluña, al sumar casi un millón de votos, que le otorgan dos escaños.

 

17 junio.- Puigdemont no consigue convertirse en europarlamentario al no viajar personalmente a Madrid para el acto de acatamiento de la Constitución. La Junta Electoral Central rechaza que lo haga desde Bélgica.

 

14 octubre.- El juez Llarena dicta una nueva orden nacional, europea e internacional de detención y entrega contra Puigdemont por los delitos de sedición y malversación, horas después de que el Tribunal Supremo notificase la sentencia en la que condenaba a penas de entre 9 y 13 años de cárcel a nueve líderes del "procés" por sedición.

 

Es la tercera euro orden de la Justicia española contra Puigdemont. En los dos casos anteriores se pedía su entrega, además de por sedición y malversación, por un delito de rebelión.

 

18 octubre.- En relación con la euroorden, comparece voluntariamente ante las autoridades belgas y queda en libertad sin fianza pero con condiciones.

 

20 diciembre.- El Parlamento Europeo le reconoce -junto a Toni Comín- como eurodiputado.

 

2020


 

2 enero.- La justicia belga suspende el procedimiento por el que debía decidir sobre su entrega o no a España al constatar que goza de inmunidad.

 

7 enero.- Puigdemont renuncia formalmente a su eventual reelección como presidente catalán al dejar su acta de diputado del Parlament.

 

13 enero.- Ocupa por primera vez su escaño en el Parlamento Europeo.

 

16 enero.- El Parlamento Europeo anuncia el comienzo del suplicatorio contra Puigdemont y Comín para retirarles la inmunidad que les corresponde como eurodiputados y poder juzgarles en España.

 

29 febrero.- Puigdemont protagoniza el primer gran acto organizado por el Consejo por la República en Perpiñán (Francia), que reúne unas 150.000 personas, según la organización.

 

25 julio.- Junts per Catalunya (JxCat) se constituye como partido político. Será presidido por Puigdemont con Jordi Sànchez como secretario general.

 

11 septiembre.- El Tribunal Constitucional deniega la suspensión de las órdenes nacionales de busca y captura de Puigdemont y Comín.

 

26 octubre.- El Tribunal Supremo mantiene vigente la orden nacional, europea e internacional de detención que pesa contra Puigdemont, así como el suplicatorio al Parlamento Europeo para que se suspenda su inmunidad y poder así proceder a su entrega a España.

 

23 diciembre.- Puigdemont decide encabezar simbólicamente la lista de JxCat, justo por delante de la candidata efectiva, Laura Borràs, para las elecciones autonómicas del 14 de febrero.

 

2021


 

18 febrero.- Laura Borràs se reúne con Puigdemont en Bruselas (Bélgica) para preparar la negociación con ERC y la CUP para la formación del próximo Govern. El 14F, Junts obtuvo la tercera plaza, con 32 escaños, uno menos que el PSC y ERC.

 

9 marzo.- El pleno del Parlamento Europeo retira la inmunidad de Puigdemont, Comín y Ponsatí como solicitó la Justicia española, lo que permitirá reactivar las euroórdenes en su contra.

La única misión de la Ministra de Justicia y su dueño, Garzón es inhabilitar a Pablo Llarena, para liberar a los presos políticos….




El Juez Llarena no merece la venganza política de Garzón utilizando a su amiguísima Ministra de Justicia.

A tantos errores de tanto estruendo y en tan poco tiempo como ha cometido Dolores Delgado, Ministra de Justicia se le denomina VENGANZA con dádiva....restablecer en la carrera judicial a su demasiado amiguismo, Baltasar Garzón. La exigencia moral y jurídica de amparar al juez Llarena y a las instituciones españolas ante las fraudulentas estrategias secesionistas son incompatibles con la justa justicia. Lola Delgado no solo está exhibiendo una ausencia de criterio desasosegante en el reto de mayor calado de su cartera, sino que parece no medir las consecuencias que sus irresponsables actos pueden acarrear. Ya que no a la ingenuidad, solo a la perversidad cabe atribuir la falsa transparencia con la que el Ministerio de Justicia ha filtrado el coste previsto por la contratación de la defensa de Llarena.

Creo haber leido que el Ministerio de Hacienda ha librado un dinero absurdo para contratar la defensa jurídica al bufete belga Liederkerke Wolters & Waelbroeck Kirpatrick. De primeras, hay que felicitarse de que la desautorización de Pedro Sánchez a Delgado ayudara a cambiar de opinión a la ministra, quien hasta hace poco consideraba la demanda contra Llarena fruto de sus "actos privados". Sin embargo, la forma en la que se ha publicado el coste del bufete levanta, cuando menos, algunas suspicacias. "El valor de la adjudicación asciende a 450.413,22 euros, a los que hay que sumar 94.568,78 en concepto de impuestos, lo que supone un total de 544.982", se lee en la nota. 

Pero, en realidad, el montante ahí desglosado no es el pago efectuado, sino el presupuesto máximo del que dispone el Ejecutivo. Así, la defensa se retribuirá en función de las horas trabajadas y, en el caso de que el juez belga no admita la demanda, el importe caería a una cifra muchísimo menor. ¿Cuál es el objetivo de la ministra con esta maliciosa transparencia? Confundir al  pueblo. 

¿Cómo puede haber políticos tan ruines, sectarios e ignorantes como  Alberto Garzón: "Se le mete una querella por bocazas y ahora pide amparo". De una fiscal de vasta experiencia que conoce bien el funcionamiento del Estado de derecho, como se le presume a Delgado, se espera un escrúpulo ejemplar en el ejercicio de su cargo; no la astucia desleal propia de un político vengativo, capaz de disfrazar de honestidad la filtración demagógica de una cantidad de dinero público destinada a un asunto de justificada naturaleza.

La Ministra de Justicia, perdón el exjuez Garzón, a la caza del Juez Llarena, si le inhabilitan y Zaplana muere en la cárcel sería la heroína del soviet catalán.




Dolores Delgado, Ministra de Justicia en funciones ha tenido que recular, después de que todas las asociaciones de jueces y fiscales (salvo Jueces para la Democracia –jueces socialistas y podemitas- -JpD- y Unión Progresista de Fiscales (UPF) denunciaran que el Gobierno deja desamparado a Llarena ante el ataque lanzado contra él por el Puigdemont desde Bruselas, en un intento de deslegitimar toda la causa abierta contra los golpistas en el Tribunal Supremo, desde un Juzgado de Bélgica que carece de competencia para ello. Si la simple existencia entre los vivos de Carles Puigdeont es triste que, además, un magistrado español, en este caso el Juez Llarena tenga que acudir por demanda judicial, al país con mayor delincuencia de la UE, o sea, Bélgica que por no haber no hay ni Gobierno reconocido es como para vocear a la justicia española. 

Resultaba sorprendente por injusta la decisión de la  Ministra de Justicia de no asumir la defensa del juez Pablo Llarena tras la demanda interpuesta contra él por Carles Puigdemont en Bélgica. El fugado de la Justicia española y otros cuatro ex consellers acusan al magistrado de falta de imparcialidad por unas declaraciones realizadas tras asistir a una conferencia en Oviedo el pasado febrero. Al parecer, Llarena habría dicho algo tan ordinario y puesto en razón como que en España no hay presos políticos. Pero a la Justicia belga  con decisiones como esta, sumadas a su ya tradicional desprecio a la institución de la euroorden- le ha faltado tiempo para admitir a trámite la demanda de Carles Puigdemont, que persigue la inhabilitación de Pablo Llarena para que no pueda seguir investigando.

De Bélgica poco podemos esperar, pero del Gobierno de España tenemos derecho a esperar que no compre las burdas patrañas de la propaganda separatista, según las cuales Llarena quedaría invalidado como juez instructor por opinar que España es una democracia plena. Ante semejante base argumental, la ministra del ramo negó el respaldo al magistrado porque "supondría defender a un particular por afirmaciones de carácter privado ajeno a su función". ¿Cómo va a ser ajeno a la función de Llarena explicar que en España no hay presos políticos? Bien está que el Ministerio anuncie que se personará si los tribunales belgas entran a cuestionar la instrucción del independentismo, pero al mismo tiempo abandona a Llarena en la absurda demanda presentada por el prófugo de la justicia española, Carles Puigdemont..

Pero hay otro motivo que ha obligado a la Ministra a dar marcha atrás. Un nutrido grupo de magistrados del Tribunal Supremo amenazó con dar plantón a la ministra de Justicia, Dolores Delgado, en el solemne acto de Apertura del Año Judicial 2018-2019, que se celebrará el próximo 10 de septiembre DM y que estaba estudiando la posibilidad de habilitar a su amiguísimo, exjuez Garzón,

Si habilitan al exJuez Garzón con el apoyo de su banda de podemitas, malsanos socialistas, independentistas, etarras y gente de mal vivir. Los españoles, personas sensatas que viven en España no tendríamos que dispersar por el África subsahariana y Venezuela.

Cabe recordar que Llarena no sólo sufre esta ofensiva judicial del prófugo de la Justicia Carles Puigdemont. El juez del Tribunal Supremo y su mujer se han visto obligados a abandonar Cataluña debido al acoso que sufrían por parte de los independentistas: le montaron escraches, hicieron pintadas amenazadoras ante su casa y difundieron en las redes sociales datos personales de su mujer, ante la completa pasividad del Gobierno.

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Juan Pardo. juanpardo15@gmail.com



Pablo Llarena, juez del TS, comunica al fiscal general de Alemania que, posiblemente, se esté dando un trato de favor a Puigdemont.




Pablo Llarena advierte que en el auto sobre la causa de rebelión ya se incluía la orden de detención de los fugados. Por tanto hay mala voluntad a la hora de interpretar el auto de procesamiento. Acto seguido, el fiscal alemán, pide disculpas al magistrado, Llarena y le indica que desde el primer momento, ordenó la extradición de quienes dicen ser presos políticos. Solo por cuestiones políticas, la justicia alemana está dilatando en el tiempo la entrega de los procesados.     

El magistrado del Tribunal Supremo Pablo Llarena se ha adelantado a la decisión de Alemania sobre la entrega del expresident de la Generalitat Carles Puigdemont y le informa que para “evitar un error de interpretación” tenga en cuenta que en el auto de procesamiento sobre la causa de rebelión ya se recogía la orden de detención e ingreso en prisión respecto de los fugados.

Llarena, alemana después de tener conocimiento de que la Justicia belga había rechazado la entrega de los exconseller Antoni Comín, Lluis Puig y Meritxell Serret por un error de forma, que consistía en que para emitir la euroorden previamente debía existir una orden nacional de detención, extremo que para el tribunal belga no se daba, pero que con el mero hecho de presentar dicha euroorden, estaba más que argumentaba la orden de detención.

El instructor del Tribunal Supremo considera que se trata de un error de interpretación y por eso ha remitido un escrito poniendo en conocimiento de lo sucedido a la Justicia alemana antes de que resuelva sobre la entrega de Carles Puigdemont y evitar que ocurra lo mismo.

En este escrito, Llarena explica que el auto de procesamiento contra Puigdemont que sustenta la Orden Europea de Detención (OED) librada el pasado 23 de marzo “es equiparable a una orden de detención y por tanto cumple los requisitos de la decisión Marco relativa a la orden de detención europea”.

En esta carta dirigida a la fiscal jefe del tribunal alemán que debe resolver la entrega del ex presidente de la Generalitat, Llarena explica que ayer un tribunal de Bruselas denegó la entrega de otros investigados en este mismo procedimiento, basándose en que la OED no mencionaba ninguna orden de detención nacional previa a su emisión y que no consideran que el auto de procesamiento que contempla nuestro ordenamiento jurídico fuera equiparable a esa orden de detención, pese a que el Tribunal Supremo español le informó de lo contrario.

Contrario al “principio de confianza” entre países miembros de la UE o, sencillamente, por principios de cualquier otro país.

Llarena considera “contrario al principio de confianza recíproca” que se valore la naturaleza jurídica de resoluciones previstas en el ordenamiento jurídico español, discrepando de la que el Tribunal Supremo ha informado que tienen.

El magistrado, en aras de “ evitar alegatos de parte que puedan conducir al mismo error”, informa a Alemania de que el auto de procesamiento se incluiría como una de las resoluciones judiciales previstas en el artículo 8.1 de la Decisión Marco del Consejo, según el cual, la información que debe contener una OED es “ la indicación de la existencia de una sentencia firme, de una orden de detención o de cualquier otra resolución judicial ejecutiva que tenga la misma fuerza prevista en el ámbito de aplicación de los artículos 1 y 2”.

El instructor recuerda que el auto de procesamiento que sustenta la OED que ha cursado recogía los hechos y responsabilidades atribuidos a Puigdemont, una vez terminada la fase de investigación y se acordaba la medida cautelar de prisión que había sido adoptada al inicio de la misma.

A partir de ese momento, en España, añade LLarena, “dicha resolución es la resolución ejecutiva respecto de la prisión provisional de Carles Puigdemont”. En virtud de esa resolución, Puigdemont sería inmediatamente detenido e ingresado en prisión si fuera encontrado en España o se procediera a su entrega.


Juan Pardo.

juanpardo15@gmail.com