Mostrando entradas con la etiqueta Illa. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Illa. Mostrar todas las entradas

Sánchez, Illa y Puigdemont ¡PÁNICO A LAS URNAS¡

Por qué si el conservador PP ganó las elecciones de España es "casi  imposible" que gobierne - BBC News Mundo

Yolanda Díaz tiene tanto interés, o más, que Pedro Sánchez en prolongar la legislatura hasta 2027. Si se convocaran elecciones, Sumar se derrumbaría, según todas las encuestas independientes, y la vicepresidenta se quedaría literalmente en la calle. Aún así, necesita desmarcarse del PSOE y aparentar su independencia y su comunismo trasnochado. De ahí, que cada vez que tiene una oportunidad critique al Gobierno, aunque ni siquiera amaga con romper la coalición por la cuenta que le trae.

Y, ahora, ante la posibilidad de que el Gobierno prolongue la vida de las centrales nucleares para evitar otro apagón, pero, sobre todo, para complacer a Puigdemont, la vicepresidenta ha declarado que una eventual prórroga a las centrales nucleares "estaría vulnerando de facto el acuerdo de Gobierno" entre PSOE y Sumar. "Los acuerdos-ha dicho- tienen que cumplirse". Y con aparente iindignación, ha añadido que, de producirse la decisión sobre las centrales nucleares, el PSOE "estaría vulnerando directamente el acuerdo de Gobierno y no lo vamos a permitir". Esta última frase ha provocado una sonora carcajada en Moncloa, pues la ministra de Trabajo no tiene voz ni voto para permitir o dejar de permitir a Sánchez que haga lo que le venga en gana. Y porque Sumar nunca, nunca rompería la coalición de Gobierno por el pánico a las urnas.

Yolanda Díaz ha perdido toda su credibilidad en el mundo de la extrema izquierda por mucho que insista en proponer medidas más allá del comunismo, más allá del sentido común. Y esa izquierda, además, no ha superado su gran traición a Podemos y al líder que situó su ideología en el centro del tablero político. Pero a la vicepresidenta sólo le importa el protagonismo de sus intervenciones arrogantes y su dialéctica rebuscada y artificial. Habla y habla, pero sólo dice disparates. Y ha vuelto a las andadas con su amago de rebelión por la posible prolongación de la vida de las centrales nucleares que Sánchez estudia, después de exigirlo Puidemont. Y es que los 7 escaños de Junts siguen en el alero pero son imprescindibles para prolongar la legislatura, incluso para aprobar los presupuestos, mientras Sumar seguirá hasta el último día a las órdenes del PSOE por mucho que proteste Yolanda Díaz. Y, así, ha quedado demostrado que el presidente sigue pendiente de complacer al prófugo de Waterloo, mientras desprecia e ignora a su vicepresidenta.

A Pedro Sánchez, la marioneta de Carles Puigdemont, se le complica "EL PODER"

 Sánchez confirma que se reunirá más de una vez con Puigdemont y Junqueras  tras aprobar la ley de amnistía

Con solo siete escaños, un prófugo de la Justicia, acusado de perpetrar un golpe de Estado, juega desde Waterloo con el presidente del Gobierno. En pleno delirio político, Carlos Puigdemont ha conseguido suspender un Consejo de Ministros, aplazarlo unas horas y manejarlo después. No se puede pedir mayor alarde, máxime si tenemos en cuenta que el señor Puigdemont es un presunto delincuente perseguido por la Justicia española.

A Pedro Sánchez le acosan seis partidos políticos: Podemos, Sumar, Bildu, PNV, Junts y ERC. Cada uno de ellos dispone de diputados suficientes para hacer prosperar una moción de censura que desmonte al presidente de su cabalgadura monclovita. A Pedro Sánchez no le queda más remedio que atender a los seis, aparte de mantener con el BNG suaves palabras. A Sumar, alianza de quince partidos de extrema izquierda y de izquierda, lo tiene en el Gobierno y le ha otorgado una vicepresidencia y varios ministerios de relieve. A Bildu le ha concedido la alcaldía de Pamplona, el acercamiento de presos etarras y suculentas prebendas económicas. Al PNV, le mantiene en el poder en el País Vasco y le embadurna de dinero y otras concesiones. A ERC le ensalza por todo lo alto tanto en Cataluña con Salvador Illa como en Madrid.

Y ante Junts ha caído genuflexo para hacer cuanto le pida el prófugo golpista Carlos Puigdemont, que abusa una semana sí y otra también y que ha llegado efectivamente a manejar al propio Consejo de Ministros.

Negar a Pedro Sánchez habilidad política sería cometer una grave injusticia. El líder socialista hace encaje de bolillos para que las relaciones con los seis partidos de los que depende funcionen adecuadamente. Y lo está consiguiendo, si bien comprometiendo en algunas ocasiones el bien común y la dignidad de España. Puigdemont se frota las manos. Sabe que el Tribunal Constitucional terminará por respaldar la amnistía que le concedió Sánchez y que el Tribunal Supremo rechazó. Y cubiletea con el líder socialista, como el gato con el ratón, comprometiendo cada uno de los proyectos de ley o decretos que el presidente auspicia.

Todos los políticos, por cierto, también la opinión pública, conocen la situación, pero, entre las debilidades de algunos, las torpezas de otros y los juegos malabares de Carlos Puigdemont, España permanece ingobernada y con Pedro Sánchez, socialdemócrata en Europa, frentepopulista en España, dispuesto a arribar al puerto de las elecciones generales, pero en 2027. Y veremos qué ocurre entonces.

Puigdemont es más inteligente que Pedro Sánchez, pero Sánchez es más tóxico, cruel y vengativo que el prófugo.

 

El expresidente de la Generalitat Carles Puigdemont, que sigue decidido a regresar próximamente a Cataluña
El expresidente de la Generalitat Carles Puigdemont, que sigue decidido a regresar próximamente a Cataluña | 

Estamos esperando a que vuelva Puigdemont, así como a pagar la larga cuenta de los vinos que se tomó aquel día antes de desaparecer como raptado por un circo ambulante (los circos debían de raptar mucho antes, según los padres, pero ya se ha perdido el miedo de los niños a los saltimbanquis y a los feriantes, igual que se ha perdido el miedo de los políticos a la verdad). Puigdemont ha ido entrando y saliendo del foco, de la actualidad, de la mitología, de nuestra vida, como el tombolero o el abominable hombre de las nieves, que algo de los dos tiene el mesías del independentismo. Pero ahora tiene que hacer algo, cuando Esquerra le ha sacado a Sánchez un concierto o fuero para Cataluña que no es federal ni confederal, sino señorial (se llevan los impuestos, las mieses y las mozas, pero no las deudas, los señoritos). Algo tiene que hacer Puigdemont, que vuelve a perder la guerra de los símbolos y de la pela con Esquerra pero, sobre todo, que corre el riesgo de ser olvidado, algo que no puede permitirse un mesías ni un heredero.

Puigdemont ya ha sido niño raptado por traperos, doncella enrejada, tañedor de torreón, agitador de gallinero y rey del Siam (al menos para Santos Cerdán y aquellas embajadas sanchistas que él recibía sobre elefantes y cojines), así que lo único nuevo que puede hacer es volver. Volver no como el que ha triunfado, sino como el que se quedó sin gasolina o sin fichas del casino. Al president en el exilio, ese título como de poeta muerto de hambre, no lo votaron masivamente para que volviera, como seguramente él creía. Más que nada porque hasta el independentismo se ha dado cuenta de que es más útil tener a Sánchez en la Moncloa y a Illa sobre la comodita de la abuela, como un san Martín de Porres, que tener a Puigdemont de revolución en casa o de ayatolá en Suiza. Sí, también a Illa, que ésa es la verdadera novedad, no Puigdemont regresando entre heredero de la corona portuguesa y santo de barquichuela.

Lo que no supo ver Puigdemont mientras negociaba la investidura de Sánchez es el papel consolador que iba a tener para el PSOE presidir la Generalitat

Lo que no supo ver Puigdemont mientras negociaba la investidura de Sánchez, ahí entre danzas de siete velos y cofres de monedas, es el papel consolador que iba a tener para el PSOE presidir la Generalitat. Sí, presidirla siquiera estatuariamente, con ese Illa no sé si esfinge o jarrón, para así vivificar un poco el proyecto paralizado o ya putrefacto de Sánchez. Y también, no menos importante, para tener el apoyo del poderoso PSC cuando el resto de los territorios y barones, muertos de hambre igualmente, se vayan rebelando. Lo que no vio Puigdemont lo ha visto Esquerra, claro. Puigdemont se deleitaba en la venganza, y aunque es cierto que consiguió la amnistía, la pela siempre ha pesado más que la libertad.

Los indepes no aspiran a ser mayoría (nunca se han considerado la mayoría, sino la totalidad), sólo aspiran a tener el poder y los medios para conseguir sus fines. Por eso ERC se ha aliado antes con Sánchez que con Puigdemont. Sánchez se lo puede dar todo, como se está viendo, y Puigdemont sólo les daría grima, llanto y agonía, como la plañidera de pueblo, toda luto y chepa, en la que parece haberse convertido. Puigdemont ha perdido el protagonismo y la iniciativa, hasta el punto de que ahora sólo puede volver para ser crucificado muy romanamente por los GEO. La verdad es que Puigdemont ni siquiera puede derribar a Sánchez, un presidente al que no le importa no tener presupuestos ni no aprobar leyes mientras pueda ir a los Juegos Olímpicos con la bandera bordada y el pecho reventón, como un legionario de sí mismo. Puigdemont tendría que apoyar una moción de censura de Feijóo, o hasta de Tamames otra vez. Como para no estar mosqueado.

Puigdemont necesita hacer algo porque se da cuenta de que él es, ahora, menos decisivo y significativo para Sánchez que Esquerra, y menos decisivo y significativo para el independentismo que Sánchez. Quizá Puigdemont sólo es útil para Puigdemont, que su lucha siempre fue una lucha por la supervivencia personal, como un príncipe carlista. Puigdemont sólo podría salir a la calle con el mecherito y la barricada, a esperar el 155 y que se lo lleven los titiriteros una vez más. Pero ERC podrá salir a la calle con pasta y poder catequizante, o sea lengua, escuela, medios públicos, chiringuitos. Y así, como dijo Marta Rovira, terminar lo que se empezó, o quizá incluso algo mejor, o sea una independencia que no haya que luchar ni sangrar, sino que sea subvencionada por Sánchez. Mientras, Illa se dedicará a hacer dulces de convento, o sea a hablar de solidaridad y de convivencia como si hablara de torrijas.

Estamos esperando a que vuelva Puigdemont, que ya sólo aspira a montar el numerito, un prendimiento con sanedrín traidor, romanos de lata y banda de cornetas, por si así fastidia el plan de Esquerra y Sánchez. Tener a Illa en la Generalitat, bendiciendo la mesa de los independentistas con su cosa de monje de refectorio, y tener a Sánchez en la Moncloa, dándolo todo por la presidencia como por una última papela, eso es lo que ha visto ERC que más conviene. Por alguna razón Sánchez le ha concedido gran importancia y gran precio a la Generalitat. Quizá planea empezar a armar desde allí el nuevo milagro y el nuevo relato, con las torrijas de Illa, de la convivencia y quizá del federalismo, por llevar algo diferente a las próximas elecciones, a la próxima batalla contra la ola ultraderechista etc. Mientras, el procés, en realidad, seguirá recaudando, guardando y abrillantando el oro igual que las espadas.

Sánchez cambia la financiación del independentismo por la financiación de la estancia presidencial en la Moncloa, que eso es ya, la estancia y no el poder ni el gobierno, lo que está pagando. Lo que ocurre es que, ahora mismo, en este plan o esta nueva versión del plan, Puigdemont importa poco. Podrían detenerlo como a un cristo de farol, como al Lute o como al Yoyas, y no le importaría demasiado a casi nadie. Eso sí, Puigdemont no pagará ni los delitos ni los vinos. Será indultado y volverán a sentarse, todos, para intercambiar favores, parcelas, herencias, mitología y relatos, como feriantes o como hombres del saco.

Pedro Sánchez, singular.

 

La singularidad es Sánchez

El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, durante un acto político en Barcelona para las elecciones europeas
El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, durante un acto político en Barcelona para las elecciones europeas | 

Cataluña necesita una financiación singular porque Sánchez necesita un apoyo singular, y ésa es toda la singularidad de la situación, la singularidad de Sánchez, que parece un oscuro concepto cosmológico y casi lo es. En la singularidad de Sánchez, como en las singularidades de los agujeros negros o del Big Bang, todas las leyes conocidas fallan y sólo nos queda la superstición de admitir la mano caprichosa y meticona de un Ser Supremo (universal o monclovita), o la paciencia y la sabiduría para tratar de remediar nuestra ignorancia y nuestro desconcierto. Como el PSOE es ahora sólo una iglesia de Sánchez, una cienciología de guapo bien encuadernado, hay que creerse que la necesidad de Sánchez es necesidad nacional, o universal, o moral incluso. Hasta Illa ha salido como un cura de la antigua Convergencia, como un meritorio del Ensanche, como un yerno de Pujol, con la vieja teoría de la pela sisada, de que España les roba, y con que la financiación singular no es privilegio sino “justicia”. Justicia divina, diría yo, porque sólo los dioses se atreven a hacer equivalentes la justicia y la arbitrariedad.

La singularidad de Sánchez será la singularidad de ERC si Sánchez necesita a ERC (será hasta la guapura de ERC, que Sánchez ahora piropea a ERC como a una suegra ante la mesa navideña). Y será la singularidad de Puigdemont si Sánchez necesita a Puigdemont. Y si piensan ustedes que son incompatibles o contradictorias es que no entienden el propio concepto de singularidad sanchista. Es la singularidad de Sánchez, no de ERC, ni siquiera de Illa, que es como una sombra chinesca hecha con sus propias mangas colgonas, la que nos ha llevado de nuevo a la pela. Puede parecer que es como volver al pueblo después de un viaje interestelar, muchas generaciones después, pero en realidad no es que hayamos vuelto a la pela, o a Pujol, o a un yerno de Pujol cruzado con yerno de Tarradellas. Lo que tiene la singularidad de Sánchez es que permite viajes de ida y vuelta al pasado, y así uno puede pasarse un momento por la castiza pela para luego retomar la agenda del referéndum y la autodeterminación, que, total, la singularidad lo aguanta todo.

La pela ahora no financia paz, aquella burguesa paz pujoliana de buenas cortinas y buenas maneras, sino que sigue financiando la independencia, o sea que no se trata de la concordia sino del recochineo. Y es que la singularidad de Sánchez es elástica e ilimitada, y sus socios pueden seguir pidiéndole deseos empujados por la avaricia, la melancolía, la venganza o hasta el humor, que un día le exigirán a Sánchez que aparezca por el Congreso vestido de torero o de Tejero y Sánchez lo hará. Han tenido indultos y amnistía, pronto tendrán la pela singular, icónica, sagrada, evangélica, como treinta monedas de plata, y luego tendrán el referéndum. Pero mientras, para que no cese la diversión ni surja la disputa en la mesa del gran banquete, Sánchez les va cubriendo además de halagos exagerados y dóciles, como un bufón enjaezado de cascabeles o quizá sólo de huesos de pollo arrojados a la cabeza.

Yo no sé si ha sido María Jesús Montero o Marta Rovira la que ha inventado eso de la “financiación singular”, que está entre el eufemismo y el eslogan veraniego

En su última entrevista, dentro de la gira que está haciendo Sánchez en triclinio o en parihuela (Sánchez es como un presidente de Astérix), esta vez para La Vanguardia, no sólo alabó a ERC como un partido “grande, con raíces”, sino que saltó en tremenda y artística cabriola para decir de Pere Aragonès nada menos que “sin su liderazgo y su compromiso no habría indultos ni amnistía”. Sí, esto es exactamente como si un director de banco sale diciendo que sin el liderazgo y el compromiso del atracador no habría atraco. Tendríamos que hablar de síndrome de Estocolmo, de complejo de tío Tom, de dislocación mandibular o de fractura lumbar, si no fuera por la singularidad de Sánchez. En la singularidad de Sánchez no hay mentiras ni humillaciones, no hay coste ni vergüenza, no hay pasado ni futuro, no hay ni siquiera causa y consecuencia más allá de su inefable voluntad.

La singularidad es Sánchez, todas nuestras leyes, toda nuestra comprensión de la política y la lógica fallan al llegar a él, y el universo se derrumba sobre sí mismo. Yo no sé si ha sido María Jesús Montero o Marta Rovira la que ha inventado eso de la “financiación singular”, que está entre el eufemismo y el eslogan veraniego, entre la originalidad violentada de lo que ya no puede ser original, como los anuncios de cerveza, y el intento de que no se hagan comparaciones con la otra singularidad vasca, hermana y sin embargo rival. Pero haya salido de la nueva lideresa de ERC, que viene con autoridad y bisbiseo de monja misionera, o haya salido de la máquina de palabros, churros y peinetas de la Moncloa, ése es el concepto que acota a Sánchez.

La singularidad es Sánchez, algo que quiebra el universo o la política como los conocemos y sólo nos deja la religión o el desconcierto. Ya hubo amnistía, va a haber pela y habrá referéndum, todas ellas cosas singulares, y más que todavía se pueden inventar. Los indepes van a pedirlo todo y van a tenerlo todo, y no se preocupen por las contradicciones, que ni ellos ni Sánchez pueden esperar a la siguiente singularidad cósmica. La verdad es que, probablemente, la singularidad no existe, e incluso dentro de los agujeros negros, entre encarnaciones de universos o incluso en el sanchismo, todo transcurre suavemente, según unas leyes que, simplemente, aún no conocemos. Eso sí, por lo que vamos desentrañando de Sánchez, lo más probable es que todo continúe así, con inexplicable y aparente caos pero secreta suavidad, y no que veamos estallar la legislatura como un Big Bang de puro petardeo. Ni siquiera, diría yo, con un sonoro y cósmico begoñazo.

Illa quiere crear un Poder Judicial con jueces solo catalanes. Sólo que si demás comunidades hacen igual....

El programa electoral del líder del PSC habla de un consejo territorial que designe a los magistrados del Tribunal Superior de Justicia de Cataluña

El líder del Partido Socialista de Cataluña (PSC) Salvador Illa y su programa electoral
El líder del Partido Socialista de Cataluña (PSC) Salvador Illa y su programa electoral

El programa electoral del Partido Socialista de Cataluña (PSC) propone la "desconcentración del Poder Judicial", una alternativa que podría vaciar de contenido las funciones del Consejo General del Poder Judicial (CGPJ) para la creación de un consejo territorial que controlara los nombramientos de sus propios jueces. Fuentes del CGPJ desaprueban esta idea que, si bien es antigua, temen que esta vez pueda llevarse a cabo y que sea el anticipo de la estrategia del presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, a nivel nacional.

El manifiesto con el que se presentó Salvador Illa a las elecciones catalanas contiene en el séptimo punto sobre el bon govern una propuesta que ha pasado desapercibida en campaña electoral, pero que supone un cambio sustancial en el modelo de Justicia en pleno debate sobre la amnistía.

"Se propone la modificación de la LOPJ [Ley Orgánica del Poder Judicial] por prever la posibilidad de establecer órganos desconcentrados del Consejo General del Poder Judicial, que en el caso de Cataluña podría tomar la forma del Consejo de Justicia de Cataluña previsto en el Estatut, así como para incorporar la habilitación de las autonomías para poder elegir a jueces y magistrados y para prever la presidencia de este órgano por parte del presidente o presidenta del TSJC [Tribunal Superior de Justicia de Cataluña]. En cuanto a la incorporación de los fiscales a este órgano desconcentrado, debería modificarse la Ley del Estatuto orgánico del Ministerio Fiscal", dice el documento del PSC.

Lo cierto es que aunque el Estatuto de Cataluña ya contempló la creación de este órgano autónomo --siempre supeditado al Consejo central--, nunca se ha llevado a término y es una idea que no gusta nada en el seno del Poder Judicial. El hecho de que Illa lo haya incluido ahora en su propuesta de actuación política es, para alguno de los consultados, un salto cualitativo en las intenciones de los socialistas que llevan desde 2018 tratando de desencallar, sin éxito, el pacto con el PP para la renovación de los 20 vocales del CGPJ.

"Lo llevan persiguiendo desde la Constitución de 1978 y al final lo conseguirán", dice una fuente del órgano. En el programa electoral de Illa en 2021 esta referencia a la descentralización de la Justicia no se hizo. En ese caso, se habló principalmente de mejorar la digitalización, de desjudicializar la política y se hizo una pequeña mención (una línea) sobre reformar el texto constitucional para "la territorialización del sistema de gobierno del Poder Judicial".

"Se trata de controlar la Justicia. Es un cambio total", indican las fuentes mencionadas. Para los miembros del CGPJ el modelo de consejos territoriales es muy peligroso sobre todo en lo que a nombramientos se refiere. "El Parlament de Cataluña decidirá qué jueces ponen en TSJ de Cataluña. Luego le quitarán competencias al Supremo, vaciarán de contenido los recursos de casación...", explican. Según esta visión, los políticos podrían buscar meter mano en las cúpulas judiciales que luego son las que tienen que juzgarlos (como aforados) cuando cometen un delito, para así tratar de lograr su propio beneficio.

El Estatuto catalán lo que proponía es que "los presidentes de Sala del Tribunal Superior de Justicia de Cataluña" sean "nombrados a propuesta del Consejo General del Poder Judicial y con la participación del Consejo de Justicia de Cataluña", pero esta participación está por determinar en la Ley que nunca se ha llegado a desarrollar en este sentido. "El Tribunal Constitucional la anuló lo que ocurre es que luego lo han introducido en otros Estatutos autonómicos", indica una voz del Consejo. "Supuestamente está supeditado a lo que digamos nosotros, pero si le das carrete será lo primero. Luego, lo siguiente, será reclutar a los jueces, territorializar las oposiciones...", vaticina otra.

En 2013, en la conocida como 'Declaración de Granada', el PSOE, liderado entonces por Alfredo Pérez Rubalcaba, aprobó por unanimidad este manifiesto de seis folios que quería reflejar la necesidad de transitar hacia un nuevo pacto territorial. La apuesta de los socialistas ya iba en esa línea. "Proponemos que, con carácter general, los diferentes procesos en todos y cada uno de los órdenes jurisdiccionales, deban culminar en los Tribunales Superiores de Justicia (TSJ) de cada Comunidad Autónoma y no en el Tribunal Supremo", dejaron por escrito.

"Puede ser conveniente una cierta territorialización de sistema de gobierno del Poder Judicial (respetando su carácter de poder único y exclusivo del Estado), en el sentido apuntado por la dilatada experiencia de las salas de gobierno de los Tribunales Superiores de Justicia", reflejaron.

En este sentido, las voces preguntadas por este periódico temen que Sánchez recupere ahora esta idea para tratar de desatascar la renovación del CGPJ sin contar con el partido de Alberto Núñez Feijóo. Sabiendo que la idea de rebajar las mayorías no gusta ni en España ni en Europa, extraer de contenido las funciones del Poder Judicial para repartirlo entre pequeños órganos territoriales puede ser la solución a ojos de los socialistas.

"Los catalanes siempre han tenido en el foco la Justicia, lo que pasa que nunca se les ha hecho caso, pero ahora puede que sí", sospechan. Para algunos el verdadero riesgo está en desacompasar los tribunales de toda España convirtiendo cada autonomía en pequeñas islas de interpretación del Derecho. "Si los jueces de cataluña son catalanes, los del país vasco son vascos... es el principio de la ruptura de la unidad judicial", explican.

Esta propuesta va en cierta consonancia con la que el actual presidente interino del CGPJ, Vicente Guilarte, envió al Congreso y al Senado. Él emitió de forma unilateral (a modo de propuesta personal) una misiva en la que ofrecía que los nombramientos quedaran a cargo de los magistrados del Supremo y de una suerte de comité interventor que estuviera compuesto por diferentes profesionales para que primaran los méritos y capacidades y no hubiera intercambio de cromos entre el bloque progresista y el conservador.

Una "ocurrencia" para muchos de los compañeros de mesa de Guilarte que no conciben un cambio de modelo en la forma de proceder del Poder Judicial. El presidente Guilarte volvió a recordar este jueves que rebajar las mayorías para poder designar a los vocales es una idea "aterradora" e invitó al PSOE a no tomar en serio esa propuesta de Podemos. Por su parte, el ministro de la Presidencia, Justicia y Relación con las Cortes, Félix Bolaños, siempre ha negado que se vaya a reducir la cuantía de votos para llevar a cabo una renovación en solitario. Pero en el CGPJ ya pocos se fían de algo.

Puigdemont y su perro Sánchez, amenazan con aprobar la Ley de la amnistía o llenan España de cagadas de perro.

 Imagen

Han estado riéndose de nosotros en nuestra cara, a costa de nuestros madrugones, nuestro estrés, nuestros miedos, angustias, desvelos y nuestro trabajo

A la señora Armengol le daba asco. O eso dice, que ya barruntamos que es mentira. Otra más, hemos perdido la cuenta. A mí me pone de muy mala leche. Cada vez que me miro al espejo, me veo más cara de boba, por no emplear un calificativo más altisonante. Estuve meses encerrada en casa contra mi voluntad. Con mis derechos y libertades cercenados y amenazada por todo tipo de multas. En el Parlamento, apagaron la luz y ahogaron la voz de mis representantes políticos, capacitados para indagar y supervisar de cerca la actuación de un Gobierno con poderes 
engrandecidos. Ilegalmente, según sentencia del Tribunal Constitucional que llegó tarde. Y ahora sabemos que, mientras por la tele nos echaban películas de Estallido para ayudar a que afloraran libremente nuestras tensiones, mientras nos adormecían con eternas y soporíferas charlas bolivarianas de los ministros y su presidente para hacernos creer que estaban ocupados y preocupados por nuestra salud y la de nuestra economía, andaban por esas calles desiertas, sin atascos y con escolta, visitando a los amiguetes empresarios y otorgando negocios y comisiones millonarias a los de la pandilla, el ginecólogo, el hermano o el primo y vaya usted a saber a cuántos más. Acabaremos por enterarnos.
 
Estos tipos andaban por España como Pedro por su casa, porque la habían dejado desierta para disfrutarla ellos solitos. Sólo faltan las noticias sobre las noches de parranda, bien regadas de alcohol, con mariscadas y en prostíbulos, que también saldrán, ¿qué apuestan? Por supuesto, pagadas de nuestro bolsillo, que ya nos advirtió Carmen Calvo que el dinero público, según la doctrina de Ferraz, no era de nadie. Es decir, es de ellos. O como tal lo usan. ¿Asco? Asco, cabreo, indignación es poco. Han estado riéndose de nosotros en nuestra cara, a costa de nuestros madrugones, nuestro estrés, nuestros miedos, angustias, desvelos y nuestro trabajo.
 
Una conducta así habría hecho caer a cualquier Gobierno en Europa. Si tanto le preocupa a Yolanda Díaz lo que hacen nuestros socios comunitarios, bien haría en tomar nota de lo que ocurrió en Downing Street en vez de preocuparse por la salud mental de los que trabajamos voluntariamente hasta altas horas de la madrugada. La estabilidad del Gobierno no sólo está en manos de Puigdemont, al que ya han comprado con la amnistía absoluta. Otra corrupción más, la más grave. A cara descubierta. Está en manos de Sumar, asqueado, al parecer –o eso nos ha dicho–, con los indultos a la corrupción. Que empiecen a mirar bajo las sillas de la sala del consejo de ministros, que aparecerá el que colaboró, la que lo sabía y la que lo tapó. Y está en manos, sobre todo, de un Partido Socialista, que es el que nos ha colado en las listas a unos candidatos que no son dignos de representarnos. De todos los gobiernos autonómicos del PSOE a los que ofertaron las mascarillas los chichos de Ábalos, tres se negaron a aceptarlas. Tendrán que decir por qué. ¿A qué esperan?

El exministro, Salvador Illa ocultó el informe de los sanitarios se contagiaron por las mascarillas defectuosas del Gobierno, ¿Por qué?



El Ministerio tarda nueve meses en contestar a la solicitud de información en el Portal de Transparencia. En abril se tuvo que retirar de urgencia un lote de 350.000 mascarillas distribuidas en centros sanitarios de las CCAA

Sanidad oculta cuántos sanitarios se contagiaron por las mascarillas defectuosas del Gobierno

 

El Ministerio de Sanidad elude el número de sanitarios contagiados y test realizados a raíz de las mascarillas defectuosas Garry Galaxy compradas por el Gobierno; un material que no cumplía con las garantías sanitarias y que fueron distribuidas a centros sanitarios de todas las comunidades autónomas, para después tener que ser retiradas una vez comprobada su ineficacia.

 

Una vez comenzaba la pandemia y ante la falta de material sanitario, Sanidad acudió al mercado chino para aprovisionarse. Entre las numerosas compras, pagadas por adelantado, adquirió 2,1 mascarillas FPP2 de la marca Garry Galaxy que se repartieron entre las CCAA. El 15 de abril se envió una circular para la retirada de un lote de 350.000 mascarillas que habían ido a parar a centros sanitarios de los distintos territorios. El 21 de abril, en una comunicación del Ministerio al intermediario, el Gobierno desveló que el Instituto de Seguridad e Higiene en el Trabajo había detectado que la capacidad de filtrado, que debería superar el 90%, estaría en realidad en el 70%.

 

Cuando tuvieron lugar los hechos el número de sanitarios contagiados ascendía a 30.000. A fecha de 4 de mayo, dos semanas y media después de que se pidiera la retirada  de las mascarillas, el número de sanitarios contagiados había aumentado un 40% situándose en 43.325, convirtiéndose este colectivo en la diana de la mayoría de las nuevas infecciones ocurridas en España.

 

El pasado 30 de abril, LPO realizó una solicitud de información a través del Portal de Transparencia, interesándose por la cuantificación de los sanitarios contagiados que habían usado las mascarillas defectuosa y por el número de test -por entonces escasos- que tuvieron que emplearse para el balance de daños entre el personal.

 

El pasado 25 de enero, casi nueve meses después de realizarse dicha petición, el Ministerio de Sanidad ha emitido una resolución en la que elude cuantificar el número de sanitarios afectados por este error. Sin aclarar si dispone o no de esta información, el departamento ahora dirigido por Carolina Darias se remite únicamente a los informes de actualización del Covid, que los viernes recoge el número de sanitarios contagiados.

 

Así, el ministerio tampoco aclara cuántos test fueron dirigidos al personal más expuesto a los contagios, y se remite a los informes ordinarios sobre pruebas diagnósticas, donde figura el total de pruebas realizadas en todo el país a lo largo de la pandemia. Cabe recordar que el Gobierno aún tiene una causa pendiente sobre este asunto, ya que la Confederación Estatal de Sindicatos Médicos presentó ante el Tribunal Supremo una querella contra el ya ex ministro de Sanidad Salvador Illa por el reparto de mascarillas defectuosas al personal sanitario por un presunto delito contra los derechos de los trabajadores.

Oriol Junqueras tras salir de la cárcel: "Nos encerraron porque nos tienen miedo"





"Si de sobra sabemos que nos volverá a encerrar la justicia española". Los presos del 1-O, con el líder de ERC a la cabeza, usan sus permisos penitenciarios para impulsar el voto independentista

Junqueras: "Están haciendo todo lo posible para volvernos a encerrar porque nos tienen miedo"

Tribunales. La Generalitat excarcela a los líderes del 'procés' ante la campaña y la Fiscalía recurrirá la decisión

Elecciones. Elecciones Cataluña 2021, en directo | Laura Borràs (Junts) acusa a Salvador Illa (PSC) de hacer un "chantaje lamentable" con las vacunas

Pocas horas después de salir de la cárcel, gracias a la concensión del tercer grado por parte de los servicios penitenciarios de la Generalitat, Oriol Junqueras se lanzó a hacer campaña. "Nos tienen miedo", proclamó el presidente de ERC durante un acto electoral en Badalona, para desafiar al Estado e impulsar a su partido, cada vez más amenazado por la JxCat de Carles Puigdemont.

 

"Aunque nos cierren en las cárceles, este país ganará", ha exclamado, visiblemente airado, el jefe de filas de ERC. En su primer mitin en libertad desde que ingresara en prisión hace tres años y medio, ha reivindicado el republicano a su partido como el "más perseguido de Cataluña" para aferrarse al siempre rentable victimismo nacionalista.

 

No hay duda de que la salida de los líderes independentistas encarcelados por sedición supone un refuerzo de las formaciones soberanistas en el primer fin de semana de campaña por los comicios autonómicos del 14-F. No en vano abandonaron la prisión de Lledoners mostrando una pancarta con el lema "Amnistía. Hagámonos libres".

 

Junqueras, los ex consellers Jordi Turull, Joaquim Forn, Raül Romeva y Josep Rull, el ex diputado Jordi Sánchez y el presidente de Òmnium Jordi Cuixart sólo deberán volver a prisión a dormir de lunes a jueves y deberán realizar tareas laborales o de voluntariado dentro del plan específico de reinserción preparado por los servicios penitenciarios. Su semilibertad puede ser recurrida, como así hará la Fiscalía, y la decisión última será del Tribunal Supremo, como cuando en diciembre revocó el tercer grado concedido en verano.

 

También la ex consellera Dolors Bassa salió de la prisión de Puig de les Basses en Figueres y sus primeras palabras fueron en clave electoral. Instó a la movilización del voto independentista el 14-F ya que "cada persona que se quede en casa es un voto para el 155". Además, pidió "volver a ganar" y siguió con un mensaje a los socialistas al asegurar que veremos si su libertad la recurre "la Fiscalía del PSOE". El primer preso que participará en un acto será Jordi Cuixart junto a otros representantes de Òmnium y "personas represalidas". este viernes al mediodía.

 

"LO VOLVEREMOS A HACER"

Cuixart tambien instó a "llenar las urnas de papeletas soberanstas, que nadie se quede en casa" para conseguir un "gobierno fuerte, que defienda la autodeterminación con responsabilidad, valentía y ambición". Además, lamentó la "operación de estado" contra el independentismo asegurando que "los mismos poderes que nos encarcelan por votar el 1-O ahora nos imponen la fecha del 14-F" pese a que es la acordada por el Parlament tras su disolución.

 

"Los presos y las presas no somos la visualización de ninguna derrota, sino un paso más hacia la victoria ", dijo Cuixart quien sentenció: "Sí, lo volveremos a hacer. Volveremos a ejercer todos los derechos vulnerados".

 

Por el momento, la única que sigue sin salir es la ex presidenta del Parlament Carme Forcadell, que pese a contar con la propuesta favorable de la junta de tratamiento para el tercer grado, sigue confinada en su celda debido a un brote de coronavirus en el centro penitenciario de Wad Ras y su cuarentena no termina hasta la próxima semana.

Cs y Vox ofrecen apoyo incondicional al PSC para evitar un Gobierno independentista en Cataluña.


Demagogia: “Degeneración de la democracia, consistente en que los políticos, mediante concesiones y halagos a los sentimientos elementales de los ciudadanos, tratan de conseguir o mantener el poder”.

Ortega Smith: “Vox apoyaría al PSC con tal de que no gobierne el independentismo en Catalunya” Lo que acredita al PSOE como un partido constitucionalista que, en su día y por descuido decidió gobernar el reino de España con separatistas catalanes, vascos e incluso con asesinos reconocidos mundialmente.

Inés Arrimadas: “En Cs queremos un  Gobierno constitucionalista para evitar que, en Cataluña, gobiernen los separatistas. Campaña anterior: “Pedro Sánchez es otro independentista más que por gobernar con los independentistas catalanes hace caso omiso de la Constitución”.  

Estos partidos bisagra hacen más daño a España que los propios antisistema. Tengo la jodida presunción de que en España terminaremos votando a nuestros propios ladrones y por ende enemigos políticos.

Me imagino a un matrimonio catalán o charnego decidiendo a quien votar. ¿Votamos a los separatistas? Nooooo. ¿Votamos a los socialistas? Menos ¿Votamos al PP? Para qué si no va a ganar? Decidido, tu votas a Vox y yo a Cs. Pero si dicen que es van a dar sus votos a Pedro Sánchez. Tonterías, el que se presente es el dueño del coronavirus.

Quiero con esto decir que me entristece pensar que, un día, luché por la democracia; la misma que trata de comerme.  


Ser Ministro de Sanidad y candidato a la Generalitat es un delito moral y electoral.

 



El segundo dueño de Pedro Sánchez, en su estrategia política electoral, Iván Redondo explicó al inquilino de La Moncloa que convenía aprovechar a Salvador Illa para afrontar el órdago catalán. El “toma dinero para que me mantengas en La Moncloa” y yo os mantengo en la cuadra política de Cataluña  eso es tan chabacano como bolivariano. Yo te doy a ti, Esquerra Republicana de Cataluña, el control de la Generalidad y a cambio tú me garantizas, con los escaños del separatismo en el Congreso de los Diputados, la permanencia en mi poltrona de La Moncloa. 

 

Salvador Illa era un triste porteador de maletas de Iceta,  un desconocido en la vida política española y un peligro para la sociedad española en la gestión del coronavirus. La Covid-19 ha proyectado su imagen reiteradamente en todos los hogares españoles. Pedro Sánchez estuvo de acuerdo en aprovechar la pandemia para garantizarse, con Salvador Illa, un buen resultado en Cataluña y afianzar su alianza con ERC, lo que ofende, por cierto, a la dignidad política de España.

 

La Covid-19, sin embargo, le ha jugado una mala pasada. La tercera ola es un hecho y, aunque la celebración de las elecciones autonómicas catalanas el 14 de febrero era posible con las debidas cautelas, partidos y Gobierno regional han decidido aplazarlas fragilizando así el efecto Illa.

 

Parece absurdo que el ministro de Sanidad sea durante cinco meses candidato a las elecciones regionales y a la vez miembro del Ejecutivo nacional. Habría que elevar el cinismo al cubo para mantenerle en su puesto ministerial cuando la pandemia golpea con renovada agresividad y se precisa al frente del Ministerio de Sanidad a una persona que no dependa de las exigencias de elecciones autonómicas.

 

Salvador Illa no tiene otro camino decente que irse. Su dimisión es ya un clamor popular. Sin embargo, son muchos los analistas que, al subrayar la tozudez de pedro Sánchez, apuestan porque mantendrá en el consejo de ministros al candidato a las elecciones autonómicas catalanas.