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Sánchez propone a catalanes y vascos una durísima campaña de descrédito y acoso total contra Ayuso.

El secretario general del PSOE y presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, junto a la presidenta del partido, Cristina Narbona, durante la reunión de la ejecutiva federal de este 18 de marzo de 2024, en Ferraz.Sánchez propone una campaña a la ofensiva en Cataluña con Ayuso en la diana

Los socialistas aprenden la lección de las autonómicas y municipales del pasado 28 de mayo y optan por salir al combate directo contra el PP por las acusaciones de corrupción, aunque ello suponga alimentar la crispación | Creen que los suyos necesitan munición para "poder defenderse" y que ya no cabe "callarse" ni "poner la otra mejilla" | Ferraz sigue pidiendo la dimisión "inmediata" de la presidenta madrileña y el cese de su jefe de Gabinete, Miguel Ángel Rodríguez

El secretario general del PSOE y presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, junto a la presidenta del partido, Cristina Narbona, durante la reunión de la ejecutiva federal de este 18 de marzo de 2024, en Ferraz. FLICKR PSOE / EUGENIA MORAGO.

El PSOE se ha hartado de "callar". De no responder. De "poner la otra mejilla". Así que ha decidido salir a la ofensiva contra el PP. Con todo. Y disparando desde la cúspide, desde Pedro Sánchez. La dirección entiende que ha de seguir una estrategia muy distinta a la que siguió en las elecciones municipales y autonómicas del pasado 28 de mayo, en las que se centró en una explicación (más desapasionada) de la gestión del Gobierno. Que de cara a esta primavera electoral, con las catalanas del 12 de mayo marcadas como la cita decisiva, ha de pasar al "combate", al cuerpo a cuerpo con el PP, como de hecho el presidente ya hizo en la exitosa campaña de las generales del 23 de julio. Y en la diana tendrá a Alberto Núñez Feijóo pero, sobre todo, a Isabel Díaz Ayuso. De la presidenta madrileña sigue pidiendo su "dimisión inmediata" por el presunto delito fiscal de su pareja y por sus "mentiras", pero también el PSOE quiere el cese de su director de Gabinete, Miguel Ángel Rodríguez, por sus amenazas a una periodista y su medio de comunicación.

La escalada ha sido evidente en las últimas semanas, desde que estalló el caso Koldo. Amortizado muy pronto el exministro José Luis Ábalos, a quien el PSOE reclamó su escaño —él se negó y se fue al Grupo Mixto—, el PP se lanzó a pedir dimisiones, incluida la de la pieza más preciada, la presidenta del Congreso, Francina Armengol, tercera autoridad del Estado, por la compra de mascarillas a la trama cuando era jefa del Ejecutivo balear. Los socialistas no concedieron su cabeza e intentaron desviar la presión hacia quien sí aparecía, repetían, en el sumario de la causa, el portavoz parlamentario del PP, Miguel Tellado, citado por uno de los principales implicados en la presunta red corrupta, Koldo García, exasesor de confianza de Ábalos. Pero ese hilo no podía estirarse mucho, porque, al menos de momento, no hay pruebas que liguen a Tellado con la trama. Por eso cuando hace una semana estalló el escándalo del supuesto delito fiscal del novio de Ayuso, Alberto González Amador, en el PSOE y en el Gobierno vieron el cielo abierto.

No hay nada más antipatriota que defraudar a Hacienda. Menos lecciones de patriotismo y más cumplir con la patria pagando impuestos", lanzó Sánchez el domingo en el congreso del PSC, junto a Illa

Sánchez primero dejó a sus escuderos que disparasen contra la presidenta madrileña y le exigieran explicaciones. Pero después fue él, en el pleno del pasado miércoles en el Congreso, el que directamente demandó la dimisión de Ayuso, el que se la pidió a Feijóo, al que por cierto volvió a afear su relación pasada con el narcotraficante Marcial Dorado. Fue en una sesión tremendamente bronca, en la que la Cámara se convirtió en un auténtico lodazal, con acusaciones cruzadas, con reproches al otro por los casos de corrupción. Un festival del y tú más. Era la prueba palmaria de que el PSOE y el Gobierno habían decidido pasar al ataque.

La escalada fue creciendo en los días siguientes. Sobre todo después de que se debilitara la principal línea de defensa de la dirigente popular, que alegó que su novio estaba siendo "asediado por todo el poder del Estado" por "una inspección salvaje" y "sacada de quicio". El jueves, se conoció que fue él, González Amador, quien buscó el pacto de conformidad penal con la Fiscalía y reconoció la comisión de los delitos fiscales y aceptó una sanción económica. "La conducta descubierta no es fruto de un mero error, sino de una conducta consciente, deliberada y claramente dolosa que amerita su reproche penal", aseguró la Agencia Tributaria, como publicó El País este 18 de marzo.

"No hay nada más antipatriota que defraudar a Hacienda", lanzó Sánchez el pasado domingo, en la clausura del 15º Congreso del PSC, y junto al primer secretario y candidato a las catalanas del 12-M, Salvador Illa. El presidente del Gobierno dudó del "patriotismo" del PP. "Menos lecciones de patriotismo y más cumplir con la patria pagando impuestos. El patriotismo es pagar tus impuestos", dijo. El patriotismo del PP "acaba en sus bolsillos", remachó.

La presión aumentó un peldaño este lunes. La portavoz del PSOE, Esther Peña, pidió la dimisión "inmediata" de Ayuso porque las explicaciones que ha dado en los últimos días son "un esperpento y un insulto a la ciudadanía". "Las explicaciones de ella son remitirse a la mentira y la conspiración, y las de Alberto Núñez Feijóo, el silencio temeroso para no acabar como [Pablo] Casado", defenestrado por su propio partido. Si el jefe del PP no exige la caída de la presidenta madrileña, coligió, es por "cobardía o por complicidad". Además, Peña cargó contra Feijóo por "banalizar el machismo" después de que afirmara en una entrevista en OK Diario que lo que se está haciendo con Ayuso es "absolutamente machista".

Ferraz insiste en la dimisión "inmediata" de Ayuso y denuncia el "silencio temeroso" de Feijóo, que actúa por "cobardía" o por "complicidad"

Ferraz se sirvió de otra herramienta para reforzar su argumentación. La Oficina de Conflicto de Intereses, dependiente del Ministerio para la Transformación Digital y de la Función Pública, archivó la denuncia que el PP presentó el pasado jueves contra Sánchez por no haberse abstenido en los Consejos de Ministros que trataron el rescate de Air Europa. El organismo entiende que el presidente no incurrió en ningún conflicto de interés porque su mujer, Begoña Gómez, no tenía ninguna relación laboral o profesional con la aerolínea en labores de "dirección, asesoramiento o administración". Mientras la acusación del PP "no tenía base jurídica alguna", el PP, dijo Peña, se dedica a montar "ruido" para "tapar el escándalo" que acecha a Ayuso y también a su jefe de Gabinete, Miguel Ángel Rodríguez, por haber amenazado a elDiario.es, el periódico que adelantó en exclusiva hace una semana el presunto fraude fiscal de González Amador, y a una de sus periodistas, Esther Palomera, adjunta al director.

"No le puede salir todo gratis"

Los socialistas no piensan ceder en su intento de acorralar a la dirigente popular. "Es corrupción, amenaza y comportamiento mafioso. A Ayuso no le puede salir todo gratis. La decisión es que no podemos no abordar este tema. Por incomparecencia, nunca más. Los nuestros están hartos de poner la otra mejilla. Con el trumpismo no hay que debatir, hay que combatirlo. El PP no es una derecha y moderada. Son lo mismo que Vox", expresan en Ferraz.

A Ayuso no le puede salir todo gratis. Los nuestros están hartos de poner la otra mejilla. Con el trumpismo no hay que debatir, hay que combatirlo", señalan en el cuartel general

El análisis que se ha trazado en la Moncloa y en la dirección del partido es que no puede ocurrir, ante esta intensa primavera electoral —vascas el 21 de abril, catalanas el 12 de mayo y europeas el 9 de junio—, que el PSOE no responda a las acusaciones del PP. Pesa el recuerdo de lo que ocurrió en la campaña de las autonómicas y municipales del pasado 28 de mayo. Los populares golpearon a los socialistas por sus alianzas con Bildu —la formación abertzale incluyó en sus listas a condenados de ETA por delitos de sangre— y por el presunto fraude del voto por correo. La cúpula optó por no ir al choque para centrarse en su estrategia, que era la venta de la gestión del Gobierno. El 28-M sancionó una absoluta debacle para el PSOE, ya que perdió la mayor parte de su poder institucional. Decenas de alcaldías y las presidencias de seis de los nueve gobiernos autonómicos que controlaba.

De cara a las generales del 23-J, la estrategia cambió por completo. El partido optó por una campaña más emocional, en la que el propio presidente salió a combatir el sanchismo en territorio hostil, en las teles y radios en las que había enraizado esa imagen profundamente negativa sobre él. Decidió exponerse a campo abierto y le funcionó. El estilo de la campaña y los pactos de PP y Vox que se fueron firmando en esas semanas impulsaron al PSOE, que no ganó los comicios pero si avanzó en un millón de votos. La suma de las derechas fue imposible.

En Ferraz justifican que ahora el partido y el Ejecutivo respondan con dureza al PP porque sus bases lo piden. Porque no quieren "callar" más, y porque necesitan herramientas para "poder defenderse". "En los grupos de WhatsApp de militancia, nuestra gente dice que ya está bien. Lo que no puede ser es que no se diga ni se haga nada", aducen.

Puente admite que el tono debería haberse "rebajado hace mucho tiempo". "Lo que pasa es que hay algunos que nos hemos cansado ya de escuchar determinadas cosas y hemos decidido responder", recalca

"El tono se debería haber rebajado hace mucho tiempo, mucho tiempo —reflexionaba este lunes desde Cantabria el ministro de Transportes, Óscar Puente—. Lo que pasa es que hay algunos que nos hemos cansado ya de escuchar determinadas cosas y hemos decidido responder. ¿A quién le corresponde rebajar el tono? A quien empezó subiéndolo. Ese es mi criterio. Quien empezó subiendo el tono es quien debe empezar a rebajarlo y entonces lo rebajaremos los demás. Porque aquí cuando el tono ha sido muy alto, pero siempre iba en una dirección, nadie se escandalizaba ni a nadie le importaba". Puente, miembro de la cúpula de Sánchez y también en el centro de la polémica por sus tuits en muchos casos agresivos contra el PP y contra Ayuso, reflejaba el pensamiento que recorre el partido. Nada de callarse. Aunque eso suponga alimentar la crispación.

"Hemos hecho llamamientos a la calma", defienden en Ferraz. "Venimos diciendo desde hace meses que el PP y Feijóo siguen bajo el síndrome del 23-J. La sociedad española no puede pagar con estos niveles de crispación la frustración por no llegar al Gobierno de España. Todo puede hacerse sin necesidad de insultar, sin necesidad de acusar a personas que no aparecen en ningún sumario, sin necesidad de extender la mancha de la duda a toda la política. El PP cree que esto le beneficia electoralmente, pero desde el PSOE creemos que subestiman la capacidad de análisis de los ciudadanos. Lo que no puede hacer el PSOE es callar ante el enriquecimiento obsceno de la pareja de la presidenta de la Comunidad de Madrid durante la pandemia".

"No a la 'doctrina Mato'"

Peña preguntó a Ayuso "si está disfrutando de casas, Maserati y otros bienes fruto de fraude fiscal", le instó a "renegar de los millones ganados por su pareja como comisionista en lo peor de la pandemia", le pidió que explique "los vínculos" de su novio "con una de las empresas más beneficiadas por el desmantelamiento de la sanidad pública de los madrileños", en evidente referencia al grupo Quirón. Por no hablar de que son "absolutamente miserables" los "insultos y amenazas" de Miguel Ángel Rodríguez a Palomera y a su diario, razones por las que debe ser cesado, esgrimió la portavoz.

En la cúpula hay convicción respecto a la necesidad de replicar y no hay miedo a que sus votantes puedan desmovilizarse: si se acompaña de "medidas positivas para la gente", si se asumen responsabilidades políticas, "el resultado es bueno", observa una dirigente federal

"No podemos callar ante los intentos de González Amador de estafar a otro país [Costa de Marfil] en la venta de vacunas. Un pareja, la de Ayuso, que ha reconocido que ha cometido delitos de fraude fiscal —insisten fuentes de la dirección federal socialista—. Lo repetimos: el PP no puede volver a la doctrina Ana Mato. Los Jaguar no son invisibles. El Maserati [de González Amador] no es transparente. Si el PP quiere demostrar a los españoles que aprendió algo de sus años negros de corrupción debe tomar medidas rápidas y contundentes. Así lo hacemos en el PSOE. No se puede despachar todo esto haciendo chistes o apelando a conspiraciones judeomásonicas. Ya está bien. Ayuso no está por encima de nadie. No tiene bula ni privilegios. Debe dar explicaciones de verdad. El PSOE no va a renunciar a pedir explicaciones a administraciones públicas del Partido Popular donde observemos irregularidades". No siempre Ferraz y Sánchez replicaron a Ayuso antes, por el peligro de victimizarla. Ahora la perspectiva es radicalmente distinta.

En la cúpula de Sánchez el convencimiento es claro: "Hay que responder", como sintetiza una integrante de la ejecutiva. Un peligro sería la desmovilización del electorado progresista, más sensible a cuestiones como la corrupción. Pero no creen en el equipo del presidente que esta cuestión provoque la apatía entre los suyos. "Si se acompaña de la adopción de medidas que sean positivas para la gente, y se explican bien y mucho. Si exigimos a los nuestros asumir responsabilidad políticas y abrimos una comisión de investigación para cualquier irregularidad sin enfoque partidista… Yo creo que el resultado es bueno", señala esta última fuente. "Responder es la lección aprendida del 28-M. La idea de la desmovilización es lo que algunos medios tratan de transmitir. Pero, en todo caso, el riesgo lo asumimos nosotros", asegura un miembro del Consejo de Ministros.

La portavoz del partido subrayó en rueda de prensa, no obstante, que la principal virtud del candidato socialista en Cataluña, Salvador Illa —ungido en el 15º Congreso, este pasado fin de semana—, es que su proyecto "habla de la vida diaria de los catalanes", de sus inquietudes cotidianas. Tanto él como el secretario general del PSE y aspirante a lehendakari, Eneko Andueza, harán valer su programa y su perfil presidenciable. "En Euskadi y Cataluña", aseguran en Ferraz, "no nos hace falta abrir fuego contra el PP de esta manera porque en ambos sitios están fuera del debate. Son irrelevantes a nivel electoral. Nosotros haremos allí una campaña en positivo. Ya estamos en ello. Los ejes de Eneko son 'hablar de lo que no hablan los independentistas', e Illa igual".

Será una primavera electoral para los socialistas, por tanto, con un doble mensaje: las soluciones del partido para arreglar los problemas de los ciudadanos pero sin perder de vista, desde Ferraz y la Moncloa, el cuerpo a cuerpo con el PP. Y, en concreto, contra Ayuso, la pieza que creen más débil ahora mismo sobre el tablero.

 

Puigdemont y su perro Sánchez, amenazan con aprobar la Ley de la amnistía o llenan España de cagadas de perro.

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Han estado riéndose de nosotros en nuestra cara, a costa de nuestros madrugones, nuestro estrés, nuestros miedos, angustias, desvelos y nuestro trabajo

A la señora Armengol le daba asco. O eso dice, que ya barruntamos que es mentira. Otra más, hemos perdido la cuenta. A mí me pone de muy mala leche. Cada vez que me miro al espejo, me veo más cara de boba, por no emplear un calificativo más altisonante. Estuve meses encerrada en casa contra mi voluntad. Con mis derechos y libertades cercenados y amenazada por todo tipo de multas. En el Parlamento, apagaron la luz y ahogaron la voz de mis representantes políticos, capacitados para indagar y supervisar de cerca la actuación de un Gobierno con poderes 
engrandecidos. Ilegalmente, según sentencia del Tribunal Constitucional que llegó tarde. Y ahora sabemos que, mientras por la tele nos echaban películas de Estallido para ayudar a que afloraran libremente nuestras tensiones, mientras nos adormecían con eternas y soporíferas charlas bolivarianas de los ministros y su presidente para hacernos creer que estaban ocupados y preocupados por nuestra salud y la de nuestra economía, andaban por esas calles desiertas, sin atascos y con escolta, visitando a los amiguetes empresarios y otorgando negocios y comisiones millonarias a los de la pandilla, el ginecólogo, el hermano o el primo y vaya usted a saber a cuántos más. Acabaremos por enterarnos.
 
Estos tipos andaban por España como Pedro por su casa, porque la habían dejado desierta para disfrutarla ellos solitos. Sólo faltan las noticias sobre las noches de parranda, bien regadas de alcohol, con mariscadas y en prostíbulos, que también saldrán, ¿qué apuestan? Por supuesto, pagadas de nuestro bolsillo, que ya nos advirtió Carmen Calvo que el dinero público, según la doctrina de Ferraz, no era de nadie. Es decir, es de ellos. O como tal lo usan. ¿Asco? Asco, cabreo, indignación es poco. Han estado riéndose de nosotros en nuestra cara, a costa de nuestros madrugones, nuestro estrés, nuestros miedos, angustias, desvelos y nuestro trabajo.
 
Una conducta así habría hecho caer a cualquier Gobierno en Europa. Si tanto le preocupa a Yolanda Díaz lo que hacen nuestros socios comunitarios, bien haría en tomar nota de lo que ocurrió en Downing Street en vez de preocuparse por la salud mental de los que trabajamos voluntariamente hasta altas horas de la madrugada. La estabilidad del Gobierno no sólo está en manos de Puigdemont, al que ya han comprado con la amnistía absoluta. Otra corrupción más, la más grave. A cara descubierta. Está en manos de Sumar, asqueado, al parecer –o eso nos ha dicho–, con los indultos a la corrupción. Que empiecen a mirar bajo las sillas de la sala del consejo de ministros, que aparecerá el que colaboró, la que lo sabía y la que lo tapó. Y está en manos, sobre todo, de un Partido Socialista, que es el que nos ha colado en las listas a unos candidatos que no son dignos de representarnos. De todos los gobiernos autonómicos del PSOE a los que ofertaron las mascarillas los chichos de Ábalos, tres se negaron a aceptarlas. Tendrán que decir por qué. ¿A qué esperan?

La amnistia, también da derecho a lanzar escupitajos a progresitas y tertulianos que la favorecen.

 Llámase Bellido Sánchez

Desde hoy, cualquier colaborador de la traición a España que sea reconocido en un establecimiento público, sabe que puede ser objeto de voceos, malas palabras, escupitajos, recriminaciones y voces de desacuerdo.

En un restaurante de Almería los abucheos de los clientes espantaron al capo socialista del lugar. Hasta Lucía Méndez, en El Mundo, dedica su artículo dominical a la preocupación de los socialistas por perder el respeto de la calle. En La Sexta le dedicaron más tiempo y más sentidas lágrimas al empujón que sufrió un socialista en Sanlúcar de Barrameda mientras le llamaban «traidor» que al crimen fallido de Alejo Vidal-Quadras, del que se ocupará la Audiencia Nacional de acuerdo a las investigaciones policiales que no dudan en calificarlo como un delito inmerso en el terrorismo. Para informar en una tranquila, paseada y pacífica calle de Madrid en la que se reunió una nutrida manifestación de «ultraderechistas», la reportera de La Sexta grabó su intervención con un casco en la cabeza. Ahí está el problema. Vayan donde vayan, los socialistas reconocibles, los diputados que van a votar a favor de la ley de amnistía de los delincuentes catalanes y vascos, los que van a reconocer la nacionalidad exclusiva de Cataluña y las provincias vascongadas –con Chivite en Navarra dispuesta a entregar el Viejo Reino a la colonización vecina–, pueden experimentar en los establecimientos públicos la desagradable sensación de ser rechazados por quienes los reconozcan.
 
Un dato a reseñar. En las multitudinarias manifestaciones de protesta contra la amnistía y la desmembración de España de la «ultraderecha» con peligrosísimos «ultraderechistas» de todas las edades, niños incluidos, no se registraron destrozos en el mobiliario urbano, ni se incendiaron contenedores, ni se rompieron escaparates, ni se produjeron acciones contra la propiedad en establecimientos comerciales, ni fueron pateados los agentes del orden, ni se lanzaron contra ellos objetos contundentes, como es habitual en las pacíficas manifestaciones callejeras de los «democráticos podemitas». Pero las órdenes de Marlasca y sus sicarios a los agentes del orden de todos los españoles no tenían dobles interpretaciones. Había que actuar con fuerza desmedida para desalojar de la calle de Ferraz a quienes sólo gritaban y proclamaban su indignación por saberse, en el futuro inmediato, gobernados por golpistas, terroristas y enemigos de España. Y están preocupados los socialistas por desaires menores. Un abucheo en un restaurante no es motivo para huir con el rabo entre las piernas. Se soporta el abucheo, se consulta con la carta o el menú del día, se elige el vino, y se come. Pero abandonar un restaurante por evitar el desagradable sonido de las imprecaciones populares, es cobardía equivalente a dar un golpe de Estado y huir en el maletero de un coche con los calzoncillos manchados como un cuadro de Tapies, ese gran farsante del arte que tanto emociona a la burguesía barcelonesa.
 
A partir de ahora, cualquier colaborador en la traición a España que sea reconocido en un establecimiento público, sabe que puede ser objeto de murmuraciones, cuchicheos, gestos de desagrado y abucheos clamorosos. Poca pena, escaso castigo por su mansa aceptación –el pesebre asegurado– y apoyo a la destrucción de la nación, del Estado más antiguo de Europa, que ya funcionaba como Estado tres siglos antes de que nacieran Isabel de Castilla y Fernando de Aragón, los Reyes de la reunificación de España, Señores de Vizcaya y Condes de Barcelona, y sí, aunque moleste, los que devolvieron a sus tierras de origen a los descendientes de quienes vencieron en el año 711 a los ejércitos del bondadoso Rey visigodo Don Rodrigo, que no los recibió con una pancarta con el mensaje «Welcome Refugees» porque no sabía inglés.
 
Los abucheos no matan y, de herir, sólo causan rasguños en el orgullo y el amor propio. No es agradable, pero tendrán que acostumbrarse. Más daño hace una bala que perfore de lado a lado el rostro de un político honesto y valiente. Si yo fuera el propietario de un restaurante de éxito, dividiría el espacio para los clientes en dos sectores. El más grande con un cartel en el que se leyera: «Para comensales decentes y normales». Y el más reducido, inmediato a los cuartos de baño, con otra advertencia colgada de un clavo en la pared: «Para partidarios de la Amnistía y la destrucción de España». Y ahí, sin temor a los abucheos, podría comer tranquilamente el señor Fernández Vara.

Al miserable, Pedro Sánchez, las manifestaciones no le afectan. Si abandona el barco, le espera cárcel y maporros

 Nueva manifestación en Ferraz contra la negociación de PSOE y JUNTS -  EUROPAPRESS

Algunos hablan de fascismo policial. Nada de eso. El fascismo ha desaparecido. Se trata de comunismo policial, ordenado por superiores comunistas


De todas partes llegaban familias completas con sus Banderas hasta las cercanías de la sede del partido golpista en la calle de Ferraz. Abuelos, padres y nietos. Niños. Y muchos jóvenes. Matrimonios y jubilados. Hombres y mujeres. Españoles pacíficos preocupados y decididos a manifestar con sus voces su alarma por el futuro de España.
 
Esa misma mañana, el hermano gemelo de Emiliano García-Page se daba de baja del PSOE «por la deriva del Partido». Podría haber añadido «y por la cobardía de mi hermano», pero no hay que pedir peras al olmo. Por la tarde, el CGPJ aprobaba un duro comunicado en el que resumía que la prometida amnistía a los delincuentes catalanes abolía el Estado de Derecho. Golpe de Estado del Gobierno contra la Constitución.
 
Como en un párrafo de la formidable novela de Agustín de Foxá, «Madrid de Corte a Checa», la Policía identificaba a los manifestantes que llevaban símbolos prohibidos y provocadores, como la Bandera de España. «¡Viva el Rey!» grita un manifestante. En la novela de Foxá, que se inicia durante los últimos meses del Reinado de Alfonso XIII, gritar «¡Viva el Rey!» en plena monarquía era motivo de inmediata detención . En la España de hoy, mostrar una Bandera de España es suficiente para ser interrogado, identificado y advertido.
 
Se reunieron muchos más manifestantes de los esperados. Marlasca, desde la indigna estancia de su despacho, llamó a su subordinado, el Delegado del Gobierno de Madrid. Un tal Francisco Martín Aguirre. «Hay que actuar con contundencia contra los fascistas que se manifiestan en la calle de Ferraz». Y el Delegado del Gobierno, con mando directo en la Policía Nacional, cumplió a rajatabla la orden recibida. «Si es necesario, utilicen gases lacrimógenos». Martín Aguirre no siente simpatía alguna por los ciudadanos españoles que se enorgullecen de su Bandera. Ya lo dijo, meses atrás, cuando defendió los abrazos y besos de Sánchez y Otegui: « Bildu ha hecho más por España que los patrioteros con pulsera». Hay que ser un miserable para soltar esa salvajada, y seguir en el cargo. Pero la soltó y siguió en el cargo.
 
La policía gaseó a los manifestantes, fueran ancianos, jóvenes matrimonios, o niños. Gasearon al tuntún, indiscriminadamente. Cumplían órdenes del ministro y el Delegado del Gobierno bolivarianos. En Barcelona no se atrevieron porque había que tratar a los terroristas del «Tsunami» con cuidado y mimo. En Madrid fueron gaseados los pacíficos. Gritar es un desahogo, no una agresión armada. Sindicatos policiales han acusado al Gobierno de ordenarles una represión contundente y gaseada. La Unión Federal de Policía pide en un comunicado el cese inmediato del Delegado del Gobierno en Madrid, el obediente sicario de Marlasca. Y se le acusa de la durísima represión contra los manifestantes pacíficos –gritar no es disparar–, ordenando el uso del gas contra civiles, familias… y niños. Algunos hablan de fascismo policial. Nada de eso. El fascismo ha desaparecido. Se trata de comunismo policial, ordenado por superiores comunistas.
 
El Ministerio del Interior, en plena crisis histérica, ha redactado una nota en la que justifica el uso del gas lacrimógeno y la contundencia de algunos miembros de la Policía «por la agresividad de los manifestantes».
 
Agresivos porque llevaban la Bandera que aborrece el Delegado del Gobierno. Botes de humo y gases contra mayores, medianos, hombres, mujeres.. y niños.