En un patio trasero de
la pequeña ciudad búlgara de Petrich se encuentran por cientos: pequeñas y
medianas empresas que han abandonado Grecia en la última década con dirección a
Bulgaria. El caso de Petrich, a 120 kilómetros de Tesalónica, es sólo un
ejemplo de muchos.
El fabricante de
calzado Kostas Amanatidia no se ha arrepentido de haber trasladado su empresa a
Bulgaria: "Todo aquí es simplemente diferente”, dice y no sabe por dónde
empezar a enumerar las razones por las cuales abandonó Grecia. ¿Funcionamiento
del Estado, recaudación de impuestos o respeto de las leyes? Según Amanatidia,
en Bulgaria se pagan impuestos y no se tienen problemas porque “nadie viene a
reclamarte más dinero del que está estipulado por ley”. Ya hace 20 años que en
Bulgaria se podía registrar una nueva empresa y obtener una tarjeta de pago de
impuestos en solo 10 días. Y eso que en esa época Bulgaria aún no pertenecía a
la UE y aún había aduanas.
Cierto es también que
muchos pequeños y medianos empresarios griegos han tenido que abandonar Grecia
porque sus clientes alemanes prefieren una producción más barata en China. A
pesar de las facilidades empresariales, la vida en Bulgaria no es sencilla.
Según el contador
Dimitris Michelakis, “lo que obliga a huir a los empresarios es el caótico
sistema fiscal de Grecia”. Un ejemplo: "Mientras en Bulgaria se paga un
10% de impuesto sobre la renta, en Grecia se exige el 35 por ciento” y agrega
que “los constantes cambios” le hacen la vida imposible a cualquier empresario.
“En 2015, cuando fui a entregar la declaración de renta, varias cosas habían
cambiado en pocos días: por algo que debía pagar el 27,5% ahora tenía que pagar
el 55 por ciento, cuenta Michelakis.
Y a quien aún resiste
en Grecia, los controles de capital lo obligan a abrir una cuenta en uno de los
países vecinos. Christos Dimitriadis, un exitoso fabricante de ropa interior,
sospecha, como muchos, que este caos es parte de un plan secreto de la UE.
Según él, "hay ejemplos de países que han sido convertidos en maquiladoras
de mano de obra barata, mientras otros son puros oasis de inversiones. ¿Y
Grecia? ¿Querrán hacer de este país una colonia de vacaciones o un campamento
de refugiados? Lo queremos saber pronto para saber a qué atenernos. Aquí ya no
hay nada más por lo que valga la pena quedarse”.
La izquierda radical
era y sigue siendo culpable de la mala situación económica reinante en países
como Argentina, Brasil, Venezuela, Grecia y España. El inversor se retira no
quiere polémicas, aunque solo sean oposición están condenadas a la muerte
económica, nadie les quiere. La crisis de la deuda mal y abandonó
financieramente al empresariado. “Mientras la liquidez de las empresas fue
ahogada, el Gobierno se dedicó a salvar a los bancos”. Así, la emigración de
las empresas era inexorable, hacia Bulgaria, Serbia, Albania y Turquía. El
mismo presidente de Bulgaria habla de que, solo en su país, los griegos han
creado 100.000 puestos de trabajo.
Voula Tektonidou
(Txiripas), secretaria de Relaciones Económicas y Desarrollo del Trabajo
entiende las críticas, pero advierte que no quieren cometer más errores y
favorecer a empresas que buscan el dinero fácil para luego abandonar a los
trabajadores: “Ya no queremos ver empresas enfermas y empresarios saneados”.



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