Mostrando entradas con la etiqueta bienestar. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta bienestar. Mostrar todas las entradas

Político no sólo significa bigardo o corrupto, también miserable y ruin.

Traduci in italiano.   Traduire au français.  Übersetzen auf DeutschTranslate to English

Reacción de Susana Díaz a los dientes dientes de Yolanda Díaz y la Montero
Según la vicepresidenta y aspirante oficial a la presidencia de la Junta de Andalucía por el PSOE, Doña María Jesús Montero y en mensaje a "la otra" vicepresidenta, Yolanda Díaz, para que el sistema sanitario y la educación puedan mejorar o, simplemente, no perder comba, el ciudadano tiene que aportar recursos en lo necesario para su financiación. De todo es conocido que desde un tiempo a esta parte los políticos que conforman el parlamento de la nación, todo lo hacen MAL con arrogancia, saqueo y alevosía. ¿Por qué este apartado lo iban a hacer bien? 
 

Vamos a tomar como referencia un supuesto en el que a diez individuos se les da una cierta suma de dinero y se les ofrece la posibilidad de utilizarla para uso privado o bien destinar la cantidad que estimen oportuna a un fondo común del que obtendrán beneficios conjuntos. Imaginen también que el resultado, para cualquier individuo, es tal que si no aporta nada al fondo común -y ninguno de los demás tampoco contribuye con nada-, mantiene su dinero, mientras que si todos y cada uno de los individuos destinan todo su dinero al fondo común, cada uno consigue un beneficio mayor que el que obtiene del dinero que inicialmente tenía. Pues bien, aunque parece lógico que todo el mundo asigne todo el dinero al fondo común, esta conducta no es, sin embargo, la mejor para los individuos. Lo mejor que puede hacer cada uno es no contribuir y esperar a que sean los demás los que aporten todo su dinero, en cuyo caso obtiene el beneficio máximo posible.
 

La mejor estrategia para cada individuo es comportarse como un parásito o chupóptero de la sociedad “el listillo”. Aquí, en este tipo de comportamiento se encuadra a todos los que no colaboran a la provisión y el mantenimiento de los mismos. Ahora bien, con ser esto deplorable, es más deplorable aún cuando es el Estado el que hace de “listillo/bigardo” en su comportamiento frente a aspectos de la sociedad del bienestar como la lucha contra la pobreza o la desnutrición infantil, que está dejando en manos de la buena intencionalidad de los ciudadanos. En efecto, mientras que desde las ONGs se apela a que los ciudadanos faciliten recursos para estos fines, el gobierno recorta prestaciones y reduce su participación en aras de unos ajustes que aplica a los más débiles, pero no a los más fuertes y que no necesitan, por cierto, del Estado del bienestar.


Así, el gobierno actúa como rémora desligándose de la solución de problemas de bienestar común y dejándola en manos de los ciudadanos. Y lo que debería suceder es justo lo contrario: que fuese la actuación del Estado y no la caridad de los particulares la que mantuviese los pilares de la sociedad del bienestar como el más preciado de los bienes públicos y pienso que único.

Saskia Sassen: "Las dictaduras comunistas de España y Argentina han privatizado el estado de bienestar"



Saskia Sassen  es profesora de la Universidad de Columbia (EEUU), nacida en La Haya el 5 de enero de 1949, es la responsable del término "ciudad global", que acuñó bibliográficamente en su obra 'La Ciudad Global' (1991), en referencia a urbes como Londres, Nueva York, París y Tokio, y en contraposición al de megaciudad.

Con la llegada a América Latina y a España del comunismo bolivariano y el incremento de la ineptitud y corrupción  de los políticos,   el estatus  de la ciudadanía ha cambiado sustancialmente, al contrario de lo que pensaban sus votantes iniciales,  en los últimos tiempos se ha producido una merma de derechos sociales y una transformación de la relación entre el ciudadano y el Estado, con  una evidente pérdida de soberanía de la ciudadanía. Así lo ha expuesto Saskia Sassen en algunas de sus más conocidas obras, entrevistas y debates. 

Saskia Sassen , socióloga holandesa se refiere a la Ciudad Global como un lugar estratégico, indeterminado, un espacio “del poder” pero también “de los sin poder”, de bordes sistémicos (sistemic edges) en la terminología de la propia Sassen, pero en el que ya es visible la huella urbana del capital global en forma de expulsiones. Desde finales de los años ochenta la lógica es la expulsión y las políticas de austeridad no han hecho sino acrecentar este proceso, ensanchando la desigualdad y expulsando del espacio económico a muchas personas, lo que llamamos clase media y media baja....

Saskia Sassen suele ir siempre más allá, por eso no se conforma con contextualizar sino que trata de aportar soluciones a los problemas que encara la ciudadanía. Una de ellas es la relocalización de los medios de producción, una afirmación un tanto voluntarista pero que cobra mucha actualidad en España y Argentina, donde se está destruyendo gran parte del tejido industrial debido a las deslocalizaciones, una práctica ante la que los gobierno se siente impotente. Para Sassen es posible un crecimiento en un espacio más pequeño, que permita compensar los desequilibrios producidos por la globalización. Las capabilities, opina, son cosas del pasado, hoy se opera con otras lógicas. Por eso, dice, la ciudadanía se ha transformado a medida que los ciudadanos han ido perdiendo derechos, y aquí está el germen de una política informal.

Pero ¿quién se ha quedado con los derechos sociales? Las políticas de la nueva izquierda comunista ha terminado con lo que quedaba del Estado de Bienestar (Welfare State), pero también las clases medias. Una afirmación, ésta, que puede resultar un tanto polémica. Las clases medias han sido, quizás, las mayores beneficiarias del Estado del bienestar, pero también las mayores contribuyentes netas. O quizás sería mejor decir que gracias al Estado de Bienestar las clases medias se engrosaron. No en vano, asistimos desde el comienzo de la actual crisis a un adelgazamiento sustancial de su contingente. Causa y efecto con distanciamiento.

Para Sassen “la ciudadanía de a pie no está despolitizada sino alienada ante un Estado que no la escucha”. De ahí que los movimientos sociales sean también objeto de sus investigaciones. En esta ocasión, se refirió a los movimientos de indignados, a los que reprochó, sin embargo, una ausencia de objetivos políticos. Pero hacer ciudadanía significa una forma diferente de hacer política, basada en prácticas ciudadanas en el espacio urbano, tal y como la ha definido la propia Sassen en otras ocasiones, con un término que me gusta mucho, “micro-transformaciones en el nivel de la vida cotidiana”. Por eso los movimientos de indignados, y en concreto el 15-M, o los “15 emes”, como le gusta decir a un colega, trabajan con esa lógica que va más allá de la protesta frente al poder. Una lógica de visibilización pero también de trabajo en red.

Por ejemplo, en España y Argentina, esa efervescencia de las movilizaciones pasó, pero ha quedado el poso. Podríamos decir que hoy el 15-M (Podemos)  funciona como “células dormidas”  y ha derivado en grupos de trabajo, movimientos vecinales y plataformas ciudadanas que como la PAH están obteniendo victorias parciales, por ejemplo, frenando desahucios y causando la huida del inversor. La propiedad privada es inviolable, de otra forma, seríamos dictaduras comunistas

¿Acaso no son ese tipo de micro-transformaciones a las que se refieres Saskia Sassen cuando habla de recuperar lo público para cambiar una política institucional que ha expulsado del espacio económico a muchas personas? Sennett, que ejerció para la ocasión como distinguido consorte, y de quien echamos de menos un mayor protagonismo en el acto, nos había dado la clave para hacer ciudadanía: “la pérdida de derechos no es un destino”. Sin moral la política se hace miserable

Si crees ser lo que tus amigos y enemigos dicen que eres, es más que evidente que no te conoces ni a ti mismo.

















Laura Esquimel, para blog de Juan Pardo.-Las palabras no reflejan lo que verdaderamente somos, ni lo que podemos llegar a ser.  Cuando nos definimos, limitamos una parte de nuestra personalidad. A continuación veremos en qué se diferencian los conceptos “ser” de “estar” y por qué es tan importante saber cuándo usar adecuadamente cada palabra.

Desde que somos niños vamos atribuyéndonos las características que los demás ven en nosotros. Las expectativas, prejuicios y proyecciones de nuestros padres primero. Más tarde, nos identificamos con los comportamientos que nos hacen encajar en una cultura determinada en general y también en un grupo social en particular.

Hasta que llega un momento en que no sabemos distinguir la persona que realiza los comportamientos de los comportamientos en sí. Ya «somos valientes» en lugar de «comportarnos con valentía», «somos extrovertidos» en lugar de «comportarnos de forma extrovertida», todo esto acaba sellando un pacto implícito con uno mismo en el que todo comportamiento que se aleje de lo que «creo que soy» es incorrecto o inadecuado. Sin embargo la vida, en sus continuos vaivenes, va requiriendo de nosotros toda clase de reacciones para poder actuar de una forma equilibrada y adaptativa.

Por ello, en ocasiones necesitaremos actuar, siguiendo con el ejemplo, de una forma cobarde o introvertida. Imaginemos que viene un tigre hacia nosotros, más valdría correr cobardemente que mostrar valentía, o quizás algún día necesitamos estar con nosotros mismos y no nos sentimos con ganas de socializar, ahí necesitaremos mostrar una conducta introvertida. En ambos casos, puede suponer sufrimiento para aquellas personas identificadas con esta forma de estar ya que sienten que traiciona su identidad.

Otro ejemplo que ilustra la importancia de esta diferenciación es cuando una persona siente que «es débil» o «poco inteligente». Esta etiqueta se desarrolló a raíz de una serie de experiencias vividas en su desarrollo y, al ser parte de su estructura psíquica, tratará de confirmarla inconscientemente a lo largo de la vida. Desprenderse de esta identificaciónserá el primer paso para desarrollar otra identidad más completa

Como dice Anthony de Melo: “Si crees ser lo que tus amigos y enemigos dicen que eres, evidentemente no te conoces a ti mismo”.

Como ya sabemos, el ego es todo aquello que creemos que “somos”, aquellos estados que expresa el ser con los que nos identificamos. Cuanto mayor sea la identificación del ego con aquello que cree “ser”, mayor será el posicionamiento y, por lo tanto, más alargada y poderosa será la sombra que surgirá complementariamente. Por ello, cada vez que confundimos nuestro ser con nuestro estado, estamos dándole espacio y fuerza a nuestra sombra. La etiqueta limita, es una forma de reducir el «ser» a su «estado».

Si vamos un poco más allá y hacemos una revisión de la etimología de la palabra. En la lengua inglesa, por ejemplo, el verbo «to be» hace referencia tanto a ser como a estar. Sin embargo en castellano, entre otros lenguajes, se hace una diferenciación entre la esencia (el ser) y el estado (cómo se está manifestando ese ser). Este matización es de enorme importancia ya que, cada vez que nos identificamos con el estado que expresamos, estamos limitando todo nuestro ser y reduciéndolo a una creencia de identidad.

Del mismo modo, la palabra inglesa “Wellbeing” podría traducirse como “Bienestar” o “Bienser”; en este caso en Bioneuroemoción contemplamos el “Bienser” como objetivo en lugar del “Bienestar”.

Entendemos que desde un estado de centramiento y coherencia (Bienser) podremos alcanzar muchos momentos de Bienestar, aunque el camino hacia ese “Bienser” no tiene por qué experimentarse necesaria y continuamente como un estado continuo de Bienestar...

Para alcanzar este «bienser» es necesario vivir sin temer ni juzgar el malestar, ya que uno sería inconcebible sin el otro. Transitar entre estados sin apegarse a ninguno es lo que nos hace libres, lo que nos permite crecer, aprender y evolucionar. Quizás la clave sea entender que soy mucho más de lo que pienso, digo o hago, este puede ser el primer paso hacia la integración del ser.


“Cuando más tiende una cosa a ser permanente, más tiende a carecer de vida”. Por su belleza, el florido de la flor, perece cada tres meses. El amor es hermoso pero sensorial, sin estímulos reduce el ser a su estado anterior.