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La estrategia socialista para restar votos al PP, no es otra que enaltecer a VOX.

Los retoques estéticos de los políticos: de Pedro Sánchez y Santiago Abascal  a Isabel Díaz Ayuso y Alberto Núñez Feijóo | Vozpópuli

    La palabra pinza se está extendiendo en diferentes estamentos del PP, desde el parlamentario al autonómico, incluso en la propia dirección nacional. En Génova están convencidos de que hay una colaboración "consciente o inconsciente" entre el PSOE y Vox para arremeter contra los populares, desgastarles como alternativa y conseguir prosperar con la competencia mutua por los costados para incentivar la polarización y el populismo de derecha y de izquierda. Pero por otro lado, ven primar otra estrategia paralela a la 'alimentación' socialista de Vox, que radica en minar el liderazgo de Feijóo y su percepción como alternativa, despreciarlo como adversario y apostar por el choque con otras figuras del PP más polarizadoras como Isabel Díaz Ayuso.

    El socialista busca poner contra las cuerdas a Feijóo, con temas difíciles a los que pocos, como Ayuso, se atreven a entrar. A la vez eso potencia un escenario polarizador en el que a nivel nacional Vox se mueve mejor, especialmente cuando se apela a las entrañas y no a la razón. Sánchez busca sostener ese clima hasta las próximas generales, presentando una oferta ideológica en el polo opuesto de la ultraderecha y del PP, absorbiendo la mayor parte de su izquierda con sus principales banderas, como Gaza, y dejando el dilema al electorado progresista de apoyar una opción amplia de izquierdas sobre la que movilizarse frente a una derecha que suma en las encuestas, pero sacrificando la fiscalización de ese poder, al primar el voto del 'mal menor'.

   Desde principios de octubre, cuando el debate sobre el aborto volvió a abrirse de par en par por el apoyo de los populares de Madrid a una iniciativa de Vox en el Ayuntamiento, para advertir sobre un falso síndrome postaborto, Sánchez decidió entrar de lleno en un asunto que supone confrontar ideológicamente, dar la batalla cultural. Ante la propuesta de blindar en la Constitución el aborto, Feijóo dejó claras sus posiciones, negándose a ello pero validando el derecho a la interrupción del embarazo tal y como está establecido actualmente en la ley. Pero en Ayuso, Sánchez encontró su polo apuesto para ir caldeando más y más el ambiente. Se prioriza mirar a los territorios más que a Génova y dar autoridad a la madrileña, siempre 'eterna candidata en la sombra' para muchos.

   El objeto de la principal contienda han sido las listas de médicos objetores, las cuales feudos del PP como Baleares o Aragón si proporcionarán tras el requerimiento formal del Gobierno para su creación. Pero Madrid se resiste y juega al despiste, a la ambigüedad. Tanto PSOE como Sumar en el Gobierno instan a Ayuso a cumplir la ley -desde la reforma de 2023 se obliga a proporcionar esos listados- mientras que la madrileña niega hacer "listas negras" y denuncia una persecución de la libertad de conciencia y contra la deontología profesional de los médicos, que en su fin último es salvar vidas.

  En ese conflicto, tanto el PP de Madrid como Sánchez sacan rédito, pero las posiciones de máximos generan costuras internas en un PP que tiene distintas posiciones sobre el aborto. Quedó claro en el último congreso del partido en julio, donde se evitó ahondar en este tipo de asuntos. El interés del Gobierno, además de intentar movilizar a la izquierda, es el de evidenciar a un PP "ultraderechizado" por la competencia con Vox y hacer que al calor de los pronunciamientos de Ayuso Génova tenga que remarcar su posición. Y con ello, o generar una ruptura interna o que el propio Feijóo valide a Ayuso y de más combustible para denunciar la "derechización" de los populares, según los socialistas.

   Feijóo queda en una posición intermedia cuando de dar la batalla cultural se trata. El ejemplo es el aborto: se aferra a una posición 'continuista', de mantener la ley como está hasta ahora y garantizar el cumplimiento para no entrar en debates. Al mismo tiempo, a sabiendas de que hay mucho voto femenino en juego, se denuncia una estrategia del Gobierno para especular con que el PP quiere retirar derechos "que llevan más de 30 años" y que el interés real del Ejecutivo con ellos es "evitar que se hable de la corrupción". O de convocatorias como la de Sánchez a la comisión del caso Koldo en el Senado para el 30 de octubre.

De "ignorancia o mala fe" a "ánimo Alberto"

    A la vez que se juega la carta de la batalla cultural, en el PP detectan que se está volviendo a querer trasladar la imagen de político poco curtido. Es algo, se denuncia, que ya empezó en agosto de 2022 poco después del aterrizaje de Feijóo en Madrid tras la sucesión de Pablo Casado. En la anterior legislatura, tras afirmar que "Sánchez ha metido en un pufo de 6.000 euros a cada español", María Jesús Montero, vicepresidenta del Gobierno y ministra de Hacienda le criticó por dejar "un pufo" monetario en Galicia. "¿Es ignorancia o mala fe?", preguntó la andaluza, una frase que se repitió para desprestigiar las capacidades del gallego.

   Pasó a utilizarla Sánchez en su primer cara a cara en el Senado con Feijóo como senador por designación autonómica, luego, tras las generales, trasladados al Congreso. Una estrategia de los socialistas para minar la imagen del popular. Para entonces, el PP denunció una larga lista de insultos -el PSOE contestaba esgrimiendo lo mismo- entre los que se encontraban adjetivos como "vago", "insolvente", "sectario" o "incompetente". Con picos y casos puntuales hasta hace bien poco, el propio Feijóo intentó darle la vuelta al asunto. Primero a finales de 2022 en el Senado. "¿Es incompetencia o mala fe?", le dijo en septiembre de este año a Sánchez y a Ana Redondo, ministra de Igualdad, por los errores de las pulseras antimaltrato.

    Los populares denuncian que esta semana se ha vuelto a esa tendencia de desprestigio de Feijóo, que hilan con la teoría de la pinza con Vox. Hay dos cuestiones que no han gustado nada en la cúpula.

    En primer lugar, el intento de Sánchez durante su entrevista en Cadena SER del martes de dar a entender que entre bambalinas, por detrás, los barones del PP lo ven agotado y ya se plantean candidatos alternativos. Sánchez apreció que cuando hay un cuestionamiento de Feijóo "la prensa de la derecha" pone sobre sobre la mesa un posible adelanto electoral. "No lo hacen con información detrás, porque cada vez que me preguntan digo que serán en 2027. Se hace para cerrar cualquier debate sucesorio respecto al señor Feijóo", aseguró Sánchez, para después apuntar que en "off the record, en distintos lugares de la Villa de Madrid distintos presidentes autonómicos del PP cuando vienen muestran su desagrado con la estrategia que está llevando Feijóo como jefe de la oposición, incluso se dejan querer" como alternativas de futuro.

    En segundo lugar, con una nueva expresión que se suma al "ánimo, Alberto" de la semana pasada, intentando equiparar a Feijóo con Casado en la previa a su depuración como dirigente por el choque con Ayuso entre febrero y marzo de 2022. En concreto, en la última sesión de control al Gobierno, Sánchez adjetivó al líder de la oposición con un "es usted la nada". Volvió a incidir en esa idea de falta de preparación.

   Además de cuestionar la preparación de Feijóo, el Gobierno detona otra intencionalidad: llevar esa imagen de "incompetencia" también a las comunidades para ensalzar la gestión económica desde Moncloa frente a "una mala gestión de servicios públicos" pese a recibir financiación.

   Fuentes populares entienden que esto forma parte de la estrategia de los socialistas ante el acorralamiento "por la corrupción". "Tienen que dar muchas explicaciones, de dónde sale el dinero fotografiado en el despacho de Ábalos -publicado por The Objective- o los sobres con dinero en efectivo con el membrete del PSOE", aseguran. También la atribuyen a la incapacidad de legislar asuntos como los Presupuestos Generales del Estado, unas nuevas cuentas de cara a 2026 que socios como ERC empiezan a no ver posibles. Ya no por la falta de apoyos como esgrime el Ejecutivo, sino porque se denuncia que ni si quiera se han iniciado conversaciones bilaterales con ellos.

   Además de la presunta corrupción, los populares apuntan al intento de restar relevancia a cuestiones como "un nuevo hachazo" a los autónomos, tras el anuncio de la subida de cuotas hecho por el Ministerio de Seguridad Social. Un plan que ni si quiera apoya Sumar. La vuelta a este lenguaje de desprecio contra el dirigente del PP se enmarca en una semana "complicada" para el Gobierno tras el paso de José Luis Ábalos y Koldo García por el Tribunal Supremo. Se considera que los reproches personales se prolongarán y azuzarán con el tiempo, y que el marco de batalla cultural elegido por Sánchez cambiará en pocos días. "Estamos apunto de entrar en noviembre, ahí empezará a hablar de Franco [por el 50 aniversario de su fallecimiento]. Por lo que sí abogan en Génova es por no echar más leña al fuego respecto al rifirrafe Gobierno-Ayuso, y se guarda silencio.

    Para los populares esta posición del Gobierno, y de especialmente el PSOE, no responde a nada más que intentar "resistir hasta 2027". Ni si quiera se vincula con un intento de convocar generales de forma anticipada. "Si quince puntos de distancia no hacen a Sánchez convocar elecciones, es que no las tiene consigo", creen en el PP.

Con la derecha dividida, aún ganando las elecciones con mayoría, el fracaso y la vuelta del socilismo está asegurado.

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 Feijóo y Abascal se reúnen en el Congreso tras la última sesión de control  al Gobierno

Tezanos que de "tonto" tiene lo que le sobra de golfo se anticipa ante la evidencia de que si el PP necesita a VOX para gobernar España, el fracaso esta asegurado. En la actualidad, el sector liberal conservador dispone de holgada mayoría absoluta en el Congreso: 184 diputados. Pero los siete de Junts y los cinco del PNV prefieren la zanahoria de la independencia a la realidad liberal conservadora. Pablo Iglesias vio con claridad hace unos años que sí podía gobernar la izquierda. Fue el “sí Podemos” que confirmó a Pedro Sánchez en la silla curul del palacio de la Moncloa. En el año 2027, tal vez la opción liberal conservadora no necesite al centro derecha de Junts y del PNV porque la suma del Partido Popular y de Vox resulte suficiente para formar una sólida mayoría absoluta que desplace al sanchismo del poder, proyectado el presidente Sánchez hacia el banquillo de los acusados.

Se atribuye a Julio César la frase que ha presidido una parte de la vida política desde hace dos mil años: “Divide y vencerás”. José Félix Tezanos ha explicado a Pedro Sánchez que es necesario dar terreno a Vox, que conviene hablar de Abascal y no de Núñez Feijóo, que arde la situación entre el centro derecha del PP y la derecha radical de Vox. Y que es un hecho el millón de votos que se ha desplazado ya desde el partido de Feijóo al partido de Abascal.

El planteamiento de Tezanos resulta inteligente. Mientras más oscile el electorado conservador hacia Vox, la ley d’Hont juega a favor de fragilizar el resultado final. Aparte de las jugarretas del censo y correos, y quién sabe si alguna más a cargo de la digitalización y la inteligencia artificial, la política sanchista incidirá en favor de la crecida de Vox. Tal vez consiga distorsionar de forma determinante el cambio liberal conservador, el resultado de las próximas elecciones generales.

Alberto Núñez Feijóo y sus agradaores gallegos pueden continuar instalados en el hedonismo de la victoria segura, pero si en lugar de desdeñar la habilidad política de Pedro Sánchez la consideran adecuadamente, deberían estar trabajando para encontrar fórmulas que regularicen la relación entre el Partido Popular y Vox. No se trata de especulaciones de tertulianos ignaros. Se trata de algo que vibra ya en varias Comunidades Autónomas. Y no hay tiempo que perder para la operación liberal conservadora. Pedro Sánchez es demasiado peligroso y desdeñar su capacidad de maniobra puede conducir a Núñez Feijóo a un nuevo descalabro político.

Feijóo, en VOZ alta dice que VOX nunca participará en coalición gubernamental con el PP.


 Todo son futuribles. Ni siquiera hay en el horizonte próximo la certeza de un adelanto electoral una vez que Pedro Sánchez parece dispuesto a resistir hasta 2027. Pero el PP está adelantando una estrategia de largo recorrido por la que busca acabar con la identificación de un tándem Feijóo-Abascal, desechar la idea de que el líder popular está condenado a formar un gobierno de coalición con Vox para hacer al líder de esta formación vicepresidente del Gobierno.

Lo cierto es que Feijóo no terminó de ser concluyente el pasado domingo. "Yo quiero un gobierno en solitario", dijo para agregar después que no habría cordones sanitarios a Vox, tampoco a Junts. No cerraba puertas. Pero no ha sido hasta hoy, a primera hora de la tarde, que su número dos, Miguel Tellado, aclaraba que no, que no habrá coalición gubernamental, incluso ante el riesgo de bloqueo y de repetición de elecciones generales.

De este modo, Feijóo y los suyos ponen la pelota en el tejado de Abascal en si estaría dispuesto a "facilitar" -bien apoyando o absteniéndose- la investidura del líder popular para desalojar a Sánchez de la Moncloa aunque no hubiera reparto de sillones ministeriales. El actual es el primer gobierno central de coalición de la democracia, "no lo tuvieron ni González, ni Aznar, ni Zapatero, ni Rajoy", recuerdan en el PP, a pesar de carecer de mayoría absoluta en alguna de sus legislaturas.

José Luis Rodríguez Zapatero, un entusiasta de la coalición con Unidas Podemos, primero, y con Sumar, después, así como con la alianza estratégica con los independentistas "no gobernó con IU a pesar de carecer de mayoría absoluta", aducen, aunque en 2004 consiguió 164 escaños y en 2008, 169, bastante lejos de los registros que dan los sondeos al PP. El más alto ha llegado a los 154 escaños.

Sumar más que todo el bloque de investidura de Sánchez

El objetivo es precisamente, conseguir más representación parlamentaria que todo el bloque de la actual investidura, de modo que no haya una mayoría alternativa que no pase por hacer presidente a Feijóo. En este sentido, desde el equipo del líder del PP explican, de manera mucho más clara que su jefe de filas el pasado domingo, que "si para llegar al Gobierno hay que hacer ministro a Jorge Buxadé - eurodiputado y presidente de Vox- ese no es nuestro modelo". Es Abascal el que debe decidir "si facilita la investidura" de Feijóo o contribuye a la continuidad de Sánchez unos meses más hasta poner en marcha el mecanismo automático de disolución de las Cámaras y convocatoria de las elecciones, todo ello en caso de un escenario en que ambas formaciones, junto a otras menores como UPN y Coalición Canaria, sumaran la mayoría absoluta.

Cuca Gamarra, ejemplo de POLÍTICA, sería, responsable y eficaz deja, abre paso a guerreros que combatan el virus socialista.

 


 Nunca he saludado, personalmente, a Cuca Gamarra. No la conozco. Nunca mantuve con ella una conversación. Así que escribo hoy sobre ella porque me parece de justicia dejar constancia de su calidad en la vida política española. La objetividad exige el reconocimiento de los méritos ajenos. Y Cuca Gamarra es una mujer política seria, rigurosa, excelente dialéctica, sagaz analista siempre de la actualidad. Nada se le escapa. Sabe valorarlo todo. Es ecuánime hasta el punto máximo que puede serlo un político. Tiene una sólida formación universitaria y conoce también a fondo el mundo municipal español.

En el Congreso de los Diputados ha demostrado cien veces su eficacia. Es uno de los activos más sólidos del Partido Popular. Ha ocupado los cargos con dedicación, capacidad de trabajo y entrega personal. Tendrá defectos, Cuca Gamarra, como los tenemos todos. Pero el balance es en ella altamente positivo. Ha representado al Partido Popular en el Congreso de los Diputados con lucidez y generalmente con acierto que nadie discute.

Seguramente habrá razones para que deje los cargos que ahora ocupa, pero me parece obligado el reconocimiento de lo que ha hecho. Puede sentirse orgullosa de su trabajo político y del tiempo que a él ha dedicado. Decía Cánovas del Castillo, el gran hombre de Estado del siglo XIX, que “lo relevante en política no es un éxito aislado, sino la continuidad del esfuerzo y la dedicación sin reparos”.

Cuca Gamarra, en fin, se merece especial atención en esta hora en que deja las funciones que con tanto éxito ha despeñado en los últimos años. El Partido Popular hará bien en no olvidar a quien le ha servido lealmente con un esfuerzo prolongado y sin fisuras.

El peligroso acercamiento de Abascal al eje Putin/Orban/Trump, por parte de los ultras de VOX, pone en peligro la mayoría del PP.

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  • El Panel Los afines a Vox dan la espalda a hacer seguidismo de Trump: sólo lo respalda un 50%
  • Análisis Sánchez, ante el debate incómodo del gasto militar: "No hay diplomacia creíble sin un Ejército creíble"La ex pareja de José Luis Ábalos ratificando en el Supremo los indicios de delito que existen contra él, la condonación de la deuda pactada por el Gobierno con Cataluña y el dilema que este asunto genera en el PP, la delegación de competencias migratorias a la Generalitat, el 8-M, el debate sobre el aumento del gasto en defensa y, sobre todo, el eco de los movimientos de Donald Trump. Son muchos los elementos sobre los que ha girado la agenda política en el último mes y, sin embargo, parece que tanto Pedro Sánchez como Alberto Núñez Feijóo han logrado salir ilesos del seísmo. No así Santiago Abascal.

Por Paloma H. Matellano.

ESTIMACIÓN DE VOTO EN LAS ELECCIONES GENERALES

MARZO DE 2025

En escaños | Mayoría: 176 escaños

PP148VOX40PSOE118


Ninguna ola sube eternamente y la de Vox, que venía cogiendo altura durante los últimos cuatro meses, tocó techo en febrero. Y, ahora, cae. Según el Panel de Sigma Dos para EL MUNDO, de celebrarse hoy unas elecciones generales, el partido de Abascal aglutinaría el 12,9% del voto, dos décimas menos que lo que se le estimaba en la encuesta anterior, dejándose así dos escaños respecto a aquel pronóstico. Los 40 asientos que obtendría Vox en el Congreso son siete más de los que ocupa actualmente, pero el frenazo -es el único partido que pierde escaños frente al sondeo previo- pone de manifiesto que los pasos de Abascal en el último mes no le han beneficiado electoralmente.

No es baladí que en este tiempo la actualidad haya venido marcada por el proyecto de Trump para poner fin a la invasión rusa de Ucrania: sus conversaciones con Putin, sus desprecios a Zelenski, sus desplantes a Europa... Pese a todo, Vox ha insistido en trasladar su confianza en el republicano como "buen pacificador". Tanto que, cuando se realizó esta encuesta, entre el 24 de febrero y el 7 de marzo, Abascal acababa de regresar de Washington donde, en la cumbre trumpista, reafirmó su adhesión al presidente estadounidense. Todo ello parece haberle pasado factura, especialmente entre su electorado más fiel: de quienes apostaron por Vox en los comicios de 2023, solo el 69% volvería a coger la misma papeleta, 10 puntos porcentuales menos que el mes pasado -79%-. El 12% cambiaría a Abascal por el eurodiputado Alvise Pérez, mientras que un 7,6% se iría al PP. De los ex votantes de Feijóo, el 8,8% elegiría ahora al partido de extrema derecha, con lo que el saldo sigue siendo positivo para Abascal -roba, en neto, 1,2 puntos en porcentaje de voto al PP-. En febrero, sin embargo, este trasvase era de más del triple: 3,8 puntos quitaba a los populares.

La pérdida de los dos escaños de Vox no altera las mayorías por bloques. Feijóo, que suma el 33,8% del voto -una décima más que en febrero-, conserva los 148 asientos que le pronosticó el anterior sondeo de Sigma Dos, con lo que la suma de la derecha -188- serviría para alcanzar La Moncloa. Sin embargo, la relación entre ambos partidos no atraviesa su mejor momento, con Abascal cargando contra Feijóo por su postura en Europa y los populares queriendo aprovechar el giro trumpista de Vox para atraer a parte de su electorado.

En el ala opuesta, los números siguen sin salirle a Pedro Sánchez. El PSOE aglutina el 27,8% de los apoyos, dos décimas más que hace un mes, pero casi cuatro puntos menos que en las últimas elecciones. La traslación a escaños da a los socialistas 118 asientos, tres menos que los que tiene. Sin embargo, la división a su izquierda deja al bloque en minoría.

En ese sector sí se están produciendo más movimientos. Podemos, que arrastra una tendencia al alza en los últimos meses -desde octubre, aunque con algún altibajo-, es el partido que más porcentaje de voto gana en marzo respecto a la encuesta anterior. El 5,2% de los electores votaría ahora por la formación morada (medio punto más), lo que se traduce en cuatro escaños en el Congreso, uno más que en febrero. Se acerca así a arrebatarle a Sumar el ser cuarta fuerza, pues los de Yolanda Díaz se mantienen estancados en el 6,4% del voto con nueve asientos. La subida de Podemos, además, se produce a la vez que el estallido del caso Monedero, de lo que se deduce que las denuncias por «violencia sexual» que pesan sobre el que fuera su cofundador no se han traducido en un desgaste electoral para la formación. Aun cuando éstas se han conocido públicamente en vísperas del 8-M, fecha clave para los partidos de la izquierda.

La división en este espectro político es determinante en las aritméticas parlamentarias. Sumar y Podemos, juntos, aglutinan hoy el 11,6% del voto, siete décimas menos que lo que obtuvieron en las elecciones de 2023 (12,3%). Sin embargo, si entonces aquello se tradujo en 31 escaños, ahora solo ocuparían 13. En las últimas semanas, Yolanda Díaz ha dado un giro en su discurso y ha apostado abiertamente por recuperar la unidad de la izquierda, interpelando a los morados. Estos, por el contrario, siguen colocándose de perfil y enfrían el acercamiento, insistiendo en diferenciarse de Sumar al hacer oposición a muchas de las decisiones que generan consenso en el Gobierno de coalición. De momento, su crecimiento en los sondeos avala la estrategia.

Que la mayoría de investidura que aupó a Sánchez no sea ahora suficiente se debe, principalmente, a la división de los partidos a la izquierda del PSOE, pues el resto de socios del Ejecutivo apenas registran variaciones. La encuesta de Sigma Dos pronostica a Junts ocho escaños, uno más que el mes pasado y que los que ocupa ahora en el Congreso. ERC mantiene sus diputados (siete), igual que Bildu y PNV, que alternan sus papeles respecto a las últimas generales -los abertzales suman cinco asientos y, los jeltzales, seis-.El BNG obtiene dos parlamentarios en el Congreso, uno más que los que ocupa actualmente. Por otra parte, Coalición Canaria y UPN mantienen su escaño y también Alvise Pérez entraría en la Cámara Baja con un asiento, aunque cae tres décimas en porcentaje de voto respecto al anterior sondeo (de un 3,2% al 2,9%).

El bloque de la izquierda sustenta su fuerza electoral en los jóvenes, tanto que el PSOE es el partido más elegido por quienes tienen entre 18 y 29 años (30,4%). Es en este grupo donde el PP suma menos adeptos (19,7%), con Vox rozando el sorpasso (18,1%). En el resto de rangos de edad, los populares se imponen. Aunque, eso sí, el porcentaje de indecisos entre los afines a la izquierda llega incluso a duplicar a los de la derecha.

Vox, patrimonio del PSOE, sólo subsiste para quitar votos al PP.


La presidenta de la Comunidad de Madrid, Isabel Díaz Ayuso, durante un pleno en la Asamblea de Madrid
La presidenta de la Comunidad de Madrid, Isabel Díaz Ayuso, durante un pleno en la Asamblea de Madrid | EP

Isabel Díaz Ayuso, ha asegurado este jueves que Vox está "siempre en una profunda crisis" y espera que no le culpen a ella porque viven "obsesionados", además de asegurar que nacieron "contra el PP".

"Solo viven para ir contra el Partido Popular. Ya se lo dije en la última reunión, habría que elevarse, habría que buscar algún entendimiento... No, porque hay que ir contra el Partido Popular. Nosotros vamos a seguir trabajando en esta región para todos bajando los impuestos a todos los ciudadanos", ha afirmado la presidenta desde la Asamblea de Madrid en la sesión de control al Gobierno, según ha informado Europa Press.

Así, ha criticado que Vox nació "contra el PP" y por eso nunca querrá que vuelva al Palacio de La Moncloa. Además, Ayuso ha reprochado que Vox es el partido que "paralizó los desarrollos urbanísticos, que es parte de la causa de que los precios se hayan disparado", en referencia a la vivienda

Se trata según la presidenta de "un problema nacional para el que se tendrían que haber puesto medidas hace muchísimo tiempo". Sobre vivienda, ha señalado también que van a entregar nuevas 3.000 viviendas de alquiler asequible.

Por su parte, la portavoz de Vox, Isabel Pérez-Moñino, ha criticado la situación de la vivienda en la región que ha tachado de "desoladora", además de volver a aludir a que en Madrid "un mena accede más fácilmente a una vivienda que un joven español".

"De nuevo, los de fuera son su prioridad, señora presidenta. Y es que ustedes son enemigos directos de los intereses de los jóvenes españoles (...) Usted que transmite cierta desesperación por ganarse la atención de Donald Trump, sea más prudente porque como el presidente de los Estados Unidos se entere de que usted prioriza a los de fuera por delante de los nacionales, quizá incluya también a la región de Madrid en el grupo de los BRICS", ha censurado.

El PP, nunca debe "parlamentear" con partidos independentistas de 7 diputados. Vendrá y pronto la próxima trampa PSOE/JUNTS.

 


El PP hace un 'corta-pega' del decreto ómnibus que tumbó con Vox y Junts  para hacer suyas las iniciativas y que se aprueben

Una parte de la derecha española padece desde hace un tiempo un extraño síndrome que no le beneficia. Afecta a sus cuadros de mando, pero también a sus simpatizantes y, sobre todo, a ese grupo selecto de intelectuales que tanta experiencia acumula en el arte de firmar manifiestos. Su comportamiento es difícil de definir. Hay quien piensa que tiene un origen patológico, dado que les arrastra hasta el borde del ataque de ansiedad a cada mínima amenaza que detectan a su alrededor. También hay quien sospecha que estos ilustres aprovechan las incursiones que detectan en su territorio para significarse, de modo que la gente no se olvide de que existen, respiran y piensan. Harían bien en calmarse o en exigirse cierta contención porque su actitud alimenta a 'el enemigo'.

Entiéndase por enemigo Pedro Sánchez, quien, en su afán por convertir la política española en un juego siniestro, plantó ante la oposición hace unos días una trampa parlamentaria -el decreto ómnibus- que tenía un fin claro: erigir al Gobierno como el único defensor de los pensionistas, de los valencianos y de los precarios, frente a una derecha insolidaria.

El PP primero se opuso, pero cambió de opinión cuando el Gobierno recompuso el texto, lo que provocó que la derecha de sofoco fácil pusiera el grito en el cielo. Personalmente, creo que debería ponerse el foco, en este caso, en lo más relevante, es decir, en el motivo por el cual la legislación española permite concentrar en un solo real decreto las ayudas a las víctimas de una catástrofe natural, las medidas de protección para los inquilinos, las subvenciones al transporte público o la cesión de un palacete al PNV.


Sorprendentemente, la Escuela de Atenas contemporánea, conformada por nuestros políticos a izquierda y derecha, periodistas, tertulianos y firmantes de manifiestos ha optado por pasar de largo sobre lo importante y ha hablado más de un edificio parisino que de la bochornosa forma de lanzar un cubo de orina matutina sobre el legislativo para demostrar fortaleza ante la oposición. ¿Y quién han contribuido a desviar la vista sobre lo relevante? Entre ellos, el PP.

Ataque desactivado

La estrategia empleada con la norma ómnibus tiene más miga porque el Ejecutivo pretendía blandirla como un arma para lanzar su primer gran ataque del año a la oposición. Iba a utilizar a los pensionistas en su propio beneficio y a esperar a que recibieran la paga de febrero, de menor importe, para intentar ganar apoyos entre los 9,3 millones de ciudadanos que pertenecen a esa clase pasiva. Quería ganarse su corazón a través del bolsillo e iniciar una campaña de acoso y derribo similar a la que efectuó cuando desenterró al franquismo, cuando avivó el terror a la ultraderecha y cuando alertó sobre la conspiración de los periodistas y los jueces contra él y su familia.

Lo iba a hacer, además, con el apoyo de una armada mediática gigantesca. Habrá quien no haya tenido en cuenta este punto, pero este mismo miércoles, lo más granado de las principales televisiones del país demostraba su ‘espíritu crítico’ y firmaba una declaración contra la desinformación que, en realidad, era todo un guiño hacia el Gobierno y una muestra evidente de la poca vergüenza que conservan algunos. Esos medios de comunicación tradicionales tienen todavía una ascendencia importante sobre los mayores. Los pensionistas ven cada día una media de 325 minutos la televisión comercial, frente a los 171 minutos de media (Kantar Media). El oyente de radio generalista -la más política- es de 52,9 años (EGM). 

Basta recordar lo que sucedió en 2018, cuando las tertulias televisivas -donde la izquierda está muy bien representada- y las radiofónicas comenzaron a martillear día y noche con las reivindicaciones de los yayoflautas -que querían el ajuste del IPC-... para deducir a lo que se exponía el PP al arriesgarse a que Paco, jubilado, 71 años, se encontrara en la cuenta del banco de febrero una cantidad menor a la del mes anterior “por culpa de Feijóo”. Ni que decir tiene que sindicatos, asociaciones de inquilinos y derivados ya habían anunciado movilizaciones por si las moscas; y que los papagayos periodísticos de Moncloa y sus portavoces habían pasado al ataque.

Frente a esa ‘pseudo-Partida de la porra’ contemporánea, el PP ha decidido apoyar un real decreto que iba a salir adelante con el voto de Junts, conocido antes que el de los populares. De esa forma, ha neutralizado el chantaje emocional a los pensionistas del enemigo y de sus mariachis. Es una jugada estratégica bastante básica, pero necesaria, aunque criticada y por supuesto criticable por la derecha que todavía aspira a que este país se distancia del populismo que nos constriñe y condiciona. 

Lo que le ha sucedido al PP es que ha sido inconsistente, cosa que tampoco es novedosa. Para explicar su primer voto contrario al real decreto creó un hilo argumental incomprensible. En lugar de concentrar sus ataques en el vergonzoso filibusterismo del PSOE -al recurrir a la fórmula del ‘ómnibus’-, comenzó a presentar propuestas alternativas de forma -diríase- ridícula y deslavazada; y a atacar la cesión del palacio al PNV, lo cual se le ha vuelto en contra (los vascos se han reído de ellos). Lo hizo, además, con rodeos, dado que las cabezas pensantes de Génova 13 iniciaron al principio del curso un giro hacia el centro - izquierda que les ha llevado a lanzar guiños hacia posiciones sociales y laborales que son abiertamente socialistas, amén de innecesarias. Así que para no contradecirse… han hecho el canelo.

Ése es el gran drama de la derecha. Parece que en lugar de proponer y de tener iniciativa busca que no le insulten e incluso exhibe como un valioso logro los ‘gestos positivos’ que recibe desde la izquierda

Ése es el gran drama de la derecha. Parece que en lugar de proponer y de tener iniciativa busca que no le insulten e incluso exhibe como un valioso logro los ‘gestos positivos’ que recibe desde la izquierda. ¿Por qué tiene el PP que hablar de la reducción de la semana laboral o de ayudas y subvenciones? ¿Cree acaso Núñez Feijóo que Pepe Álvarez va a ser iluminado con una Epifanía al escuchar su discurso y a votarle y defenderle con la fe del converso? En un país tan polarizado, aspirar a que te apoye quien en realidad te odia es absurdo. Máxime si con eso desmoralizas a tu parroquia, que es a lo que se dedican últimamente en Génova. Últimamente…, me refiero a los últimos 15 años.

España necesita una derecha liberal que transmita a los ciudadanos esperanza a partir de posiciones responsables. Los españoles están despertando del sueño del socialismo -basta ver la encuesta del pasado domingo de ABC- y eso sucede porque no les garantiza prosperidad y porque sus medidas ideológicas tampoco consiguen la concordia. Una derecha centrada hablaría de esfuerzo diario, de recortar el déficit, de reducir deuda, de ajustar impuestos y de hacer sacrificios necesarios para que nuestros hijos no caminen sobre el ‘conurbano bonaerense’ en la Madrid de 2035.

Fomentaría el ahorro, abordaría el problema real de las pensiones -insostenibles a la larga, con la política actual-, realizaría una política de vivienda ambiciosa -y eso debería implicar una reducción de burocracia e impuestos, no sólo medidas contra los okupas, como la anunciada este jueves- y transmitiría al español que llega fatigado a casa al final del día que lo público, sin un sector privado fuerte, ni funciona, ni es eficiente ni te da cita antes para una operación.

Para eso haría falta valentía. No un grupo de dirigentes que -debería ser consciente- parece estar más pendiente de que el tiempo pase rápido hasta 2027, de las batallas intestinas o de las filípicas de Esteban González Pons que de hacer una oposición activa y, sobre todo, de demostrar a sus votantes que tiene más interés en ellos que en el socialista crítico y otras criaturas en peligro de extinción... o mitológicas.

¿Quién le dirá a Feijóo que PSOE/JUNTS se están mofando de él con la ley ómnibus y las siguientes...?

 


En Libertad Digital, Pablo Planas publica una excelente información que titula: “Que alguien le diga a Feijóo que se ríen de él”. Está claro que la turba de agradaores que le rodean no lo va a hacer. Y es una lástima porque Feijóo ha aprendido mucho, ha puesto los pies en la realidad, actúa como el presidente nacional del PP, no como un presidente autonómico. Se ha convertido en un eficaz orador parlamentario. Y mantiene un alto nivel de trabajo.

Es verdad que Pedro Sánchez le gana en el relato porque de diez cuestiones abordadas, el presidente socialista se le anticipa en ocho y el que golpea primero golpea dos veces. Solo una moción de censura con un presidente independiente podría arrancar al presidente de la silla curul de Moncloa. Como escribe Pablo Planas: “Sánchez asaltó el poder para quedarse, no para fomentar la alternancia. Llegó a la Moncloa para apalancarse. Y en lontananza no se prevé nada que pueda alterar sus planes. Aunque el fiscal general hubiera dimitido tras reconocer que forma parte de una trama gubernamental para liquidar a la presidenta de Madrid, Isabel Díaz Ayuso; aunque “la catedrática” fuera condenada; aunque caigan todos los ministros con todo el equipo porque se recuperen los mensajes de Aldama, todo sería en vano a los efectos de remover al presidente del Gobierno”.

Es cierto que una buena parte de los dirigentes catalanes, en el mundo de la empresa, de la cultura, de los sindicatos, escuchan a Alberto Núñez Feijóo, pero en cuanto se vuelve de espaldas “se parten de risa y acuerdan con Sánchez otra cesión”.

Las mujeres y los hombres de Feijóo deben negociar con Carlos Puigdemont un presidente independiente que encabece una moción de censura y que se comprometa a la inmediata convocatoria de elecciones generales. Salvo circunstancias excepcionales, Feijóo no se convertirá en presidente del Gobierno a través de una moción de censura. Esa moción puede ir adelante con un presidente independiente, un juez de prestigio o un sindicalista respetado como Nicolás Redondo Terreros. Y entonces, sí, entonces elecciones generales y que el pueblo decida. Como ha escrito Pablo Planas, alguien tiene que decirle a Feijóo que se ríen de él. Y que el presidente del Partido Popular tome el pulso a la situación y sepa que para abrir los portones de la Moncloa deberá ganar unas elecciones con mayoría suficiente, sin hacer ascos si fuera necesario a los escaños de otros partidos, para alcanzar la victoria en el Congreso de los Diputados.

....Y van seis años con Sánchez de dueño del Gobierno....La derecha dividida....los ultras avanzan....el mundo civilizado deshumanizado Y CADA VEZ MÁS EMPOBRECIDO........

AQUEL ABRAZO PACTADO O EL PRINCIPIO DEL FIN.

 El abrazo de Sánchez e Iglesias

Pedro Sánchez aterrizó en la Moncloa el 2 de junio de 2018 gracias a una moción de censura al Ejecutivo de Mariano Rajoy. Entonces, el PSOE contaba con tan solo 84 diputados en el Congreso y necesitó el apoyo de Podemos, ERC, el PDecat, el PNV y Bildu. Con ese panorama el líder de los socialistas configuró un Gobierno «dispuesto y preparado para hacer de España un país mejor» tal y como él mismo afirmó.

Sánchez –que en su primera entrevista como jefe del Ejecutivo desveló su intención de agotar la legislatura– adelantó las elecciones generales porque el Congreso había rechazado su proyecto de Presupuestos. De esta manera, se produjeron los comicios del 28 de abril de 2019, donde el PSOE logró 123 diputados, el PP 66, Ciudadanos 57 y Podemos 42. Esa noche electoral los simpatizantes socialistas le cantaron «con (Albert) Rivera no», ya que ambas formaciones sumaban mayoría absoluta. No obstante, Sánchez dictaminó que «nosotros no vamos a poner cordones sanitarios»

Ciudadanos se mantuvo en su 'no' a Sánchez hasta que, tras una investidura fallida, en septiembre de ese año ofreció una abstención in extremis para que el líder del PSOE continuara en la Moncloa; aunque la propuesta fue rechazada y se convocó una repetición electoral el 10 de noviembre de 2019. En esta época, Sánchez proclamó –durante una entrevista en la La Sexta– que sería «un presidente del Gobierno que no dormiría por la noche, junto con el 95 % de los ciudadanos que tampoco se sentirían tranquilos,» si hubiera configurado un Ejecutivo de coalición con Podemos.

Dos días después de estos comicios –donde los socialistas ganaron 120 representantes en la Cámara Baja mientras que Podemos cosechó 33– el PSOE y los 'morados' firmaron un principio de acuerdo, conocido como el pacto del abrazo, con el que Pablo Iglesias se convirtió en vicepresidente del Gobierno y su formación obtuvo cuatro ministerios. Para poder seguir en la Moncloa Sánchez necesitó la abstención de ERC y de Bildu, y el 'sí 'del PNV, el BNG y los izquierdistas de Nueva Canarias.

El 14 de octubre de 2019 el Tribunal Supremo dictaminó la sentencia del procés, y ese mismo día Sánchez señaló que «quiero manifestar el absoluto respeto y el acatamiento de la misma por parte del Gobierno de España»; lo que implicaba cerrar la puerta a los indultos. «Como corresponde a un Estado social y democrático de derecho como el español, el acatamiento significa su cumplimiento. Reitero, significa su íntegro cumplimiento. Y es que todos los ciudadanos somos iguales ante la ley», añadió.

Por su parte, durante un debate electoral de noviembre de 2019 el secretario general de los socialistas le espetó al entonces presidente del PP «a ustedes, señor Casado, se le fugó Puigdemont, y yo me comprometo, hoy, aquí, a traerlo de vuelta a España y que rinda cuentas ante la Justicia».

Sin embargo, en junio de 2021 –con un Parlamento muy dividido donde el PSOE necesitaba el apoyo de ERC para sacar adelante las cuentas públicas– el Gobierno firmó los indultos a los secesionistas que materializaron el procés por, según Sánchez, una cuestión de «utilidad pública» y dado que era la mejor decisión «para España y la más conforme con el espíritu de convivencia y concordia de la Constitución».

En este contexto, a finales de 2022 –por presión de los separatistas y para beneficiar a los condenados por el golpe de Estado del 1 de octubre de 2017– Sánchez modificó el Código Penal y derogó el delito de sedición y rebajó el de malversación.

El día después de la debacle del PSOE en los comicios municipales y autonómicos de mayo de 2023, Sánchez convocó elecciones generales para el mes de julio. Durante esa campaña justificó en una entrevista radiofónica en Atresmedia que él no miente, sino que «cambia de opinión». Igualmente, 48 horas antes de los comicios expresó que «el independentismo pedía la amnistía, piden un referéndum de autodeterminación, no han tenido amnistía, no hay un referéndum de autodeterminación, ni lo habrá».

No obstante, a pesar de haber perdido las últimas elecciones, el presidente del Gobierno pactó con partidos nacionalistas y separatistas aprobar una ley de amnistía «para procurar la plena normalidad política, institucional y social como requisito imprescindible para abordar los retos del futuro inmediato», tal y como señaló su acuerdo con Junts. Finalmente, la polémica medida de gracia salió adelante el pasado mes de mayo con los votos del PSOE, Sumar, ERC, Junts, Bildu, el PNV, Podemos y el BNG.

Ahora, Sánchez ha encontrado un escollo en la formación que lidera el prófugo Carles Puigdemont, que, a pesar de que se comprometió a traerlo de vuelta a España para que rindiera cuentas ante la Justicia, dio un mitin en Barcelona el pasado 8 de agosto. Esta última semana el partido secesionista le ha hecho dos desaires al jefe del Ejecutivo votando en contra de sus propuestas en el Parlamento; lo que implica, aún más, una mayor inestabilidad en su precario Gobierno.