Comentando una forma de vivir creativa y pasional, la textura es de rabia y emotividad, hay desesperación y un poco de ansiedad. ¡¡BASTA YA¡¡.
Juan Pardo Navarro
España
ha demostrado hoy que tiene externalizados en las sedes europeas dos
poderes del Estado. El Ejecutivo, en el despacho bruselense de Carles
Puigdemont, con las urnas de la infamia como mural decorativo. Y el
Legislativo español, en la Eurocámara de Estrasburgo, mientras la
mayoría parlamentaria de la investidura siga secuestrada por un hatajo
de populistas y separatistas
El prófugo de la Justicia Carles Puigdemont junto al eurodiputado secesionista Antoni Comín en el Parlamento Europeo
En Estrasburgo hace frío en noviembre y a las cuatro casi es de noche. Así que a los señores europarlamentarios les debió de sonar a truño que
un grupo de políticos españoles se enzarzaran sobre no sé qué del
Estado de derecho en la España del paraíso progresista, del Gobierno
chachi, del Consejo de Ministras, en la España de dear Peter, como dice la siempre arrobada Úrsula.
Quién lo iba a pensar: la cuarta economía europea tiene de presidente
del Gobierno a un aprendiz de autócrata y no a un apuesto demócrata
ecologista y feminista, como nos ha contado nuestra presidenta de la Comisión.
Todo ocurrió esta tarde ante la sonrisa complaciente (con la pasividad de Bruselas) de un forajido que se refugió en la Eurocámara como lugar sagrado desde el que burlarse del Estado español. Carles Puigdemont escuchaba con media sonrisa cómo el comisario Didier Reynders, un belga que ha entablado una relación epistolar con el superministro Bolaños en
la que todo se resume a un «esto es asunto interno español», reclamaba
información sobre los desafueros de Sánchez. Dijo el bueno de Reynders,
otro fascista amigo de Feijóo al que hay que colocar al otro lado del
muro en la lógica sanchista, que qué pasa con la malversación, con el
artículo 2 de la UE, con el delito de terrorismo (Puchi sabe
mucho de esto como capitán de los Tsunami), con la corrupción
amnistiada… Han llegado tantas quejas de ciudadanos, dijo Reynders, que
la Comisión estará atenta al documento definitivo. Esperábamos más que un futurible infinito,
pero algo es algo: que estudien bien el texto, que se van a quedar más
helados que en las calles de Estrasburgo. Y avisen, si no es demasiado
tarde.
Al
comisario de Justicia y al presidente del grupo popular europeo, un
alemán que tuvo que recordar a los separatistas de Junts, que Cataluña tiene más competencias que Bavieray el Tirol del sur, les contestó Iratxe García, la embajadora de Sánchez en Estrasburgo, la misma que hace tres meses llamada prófugo a Puchi y ahora se hace fotos con él con una sonrisa que todavía tiene mucho que aprender de la de su jefe. Iratxe se mostró como una futura ministra de Transportes, buena discípula del magisterio de Óscar Puente
en los insultos, el aniquilamiento de la derecha como alternativa del
PSOE, en los manidos lugares comunes de la ultraderecha y el fascismo:
otra panzer contra el sentido común y la coherencia,
virtudes que son tan apreciadas en Moncloa. Pero para lugares comunes,
los de la amiga de Yoli, Rodríguez Palop, que sacó a relucir la amnistía
fiscal. Imposible mejorar este topicazo progre.
Retumbó en la ciudad francesa la sarta de mentiras de Pedro Sánchez que fue recordando al detalle la europarlamentaria del PP y exministra, Dolors Montserrat.
Sobre todo, cuando el jefe del Gobierno prometió traer a Carles para
ser juzgado y está a punto de recibirlo con honores en la Moncloa, tras
prestarle sus siete sucios votos en la investidura. Jorge Buxadé, de Vox, le contó a los allí presentes el arbitrario y antidemocrático golpe al Estado de derecho de Pedro y puso el dedo en la llaga:
Europa no puede aplicar un doble rasero cuando está dedicando continuas
homilías a los Gobiernos conservadores de Polonia y Hungría, mientras
cientos de miles de españoles miran a Bruselas para ser defendidos de la
conculcación del Estado de Derecho practicado por el sanchismo. También
Adrián Vázquez, de Ciudadanos, partido cuyo trabajo por abrir
los ojos a los dormidos parlamentarios europeos ha sido fundamental,
subrayó el golpe irreversible que está sufriendo la separación de
poderes en España, que ha alarmado a todas las asociaciones de jueces,
fiscales, abogados del Estado y prácticamente a todo el aparato del
Estado. Y enfatizó una verdad incuestionable: los políticos dejan de ser iguales al resto de los ciudadanos para convertirse en casta.
Lo mejor fue cuando Toni Comín, otro forajido de la justicia española que está harto de vivir como un pachá indepe, mientras sus compañeros de fechorías pasaban tres años en la cárcel, nos dijo que la ley de amnistía tumbará lo que estableció el Tribunal Supremo. O tiene las dotes de la bruja Lola o tiene fuentes directas en el TC. Ángeles Moreno Bau,
secretaria de Estado de España, de la España de Albares, que es una
España singular, una España que está más interesada en las políticas
sobre los colectivos LGTBI húngaros que en la degradación de nuestra
democracia, tuvo que afrontar el marrón de defender ante el Parlamento europeo
justo lo contrario de lo que sostenía sus compañeros socialistas pocos
meses antes de que se celebraran las elecciones del 23 de julio. Dijo
que se tomaba muy en serio las recomendaciones del Consejo de Europeo sobre
el Estado de Derecho y media España tuvo que aguantarse la risa. Igual
debería empezar por atender al tirón de orejas a Nadia por parte del
Gobierno europeo sobre nuestros inasumibles niveles de déficit y de
deuda pública.
España ha demostrado hoy que tiene externalizados en las sedes Europeas dos poderes del Estado. El Ejecutivo, en el despacho bruselense de Carles Puigdemont, con las urnas de la infamia como mural decorativo. Y el Legislativo español,
en la Eurocámara de Estrasburgo, mientras la mayoría parlamentaria de
la investidura siga secuestrada por un hatajo de populistas y
separatistas. Así que por eso era tan importante escuchar hoy con orejas españolas
lo que las orejas parlamentarias europeas han escuchado de nuestros
representantes, con la esperanza de que algún día hagan algo más en la
UE que mirar al tendido y comer mejillones.
Von der Leyen ignora a Sánchez y el semestre europeo en su discurso del estado de la UE
El presidente ha cancelado dos veces su comparecencia para explicar las prioridades del semestre europeo
La presidenta de la Comisión Europea, Ursula Von der Leyen
La presidencia española del semestre europeo está pasando sin pena ni
gloria en las instituciones comunitarias, como así se reflejó este
miércoles en el discurso de la presidenta de la Comisión Europea, Ursula Von der Leyen,
en la sede de Estrasburgo del Parlamento Europeo, sobre el estado de la
Unión Europea. En sus palabras iniciales no se refirió en ningún
momento al presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, presidente rotatorio del Consejo, como sí lo había hecho en años anteriores. En sus discursos anteriores, los realizados en 2020, 2021 y 2022, Von der Leyen sí que se refirió a la presidenta de Alemania, Ángela Merkel, que en ese momento lideraba la presidencia europea; Janez Jansa,
primer ministro de Eslovania; y Petr Fiala, primer ministro de
Checoslovaquia, respectivamente. Esta circunstancia ha provocado asombro
en los ambientes comunitarios, ya que la relación entre Pedro Sánchez y Ursula Von der Leyen es bastante fluida.
Una de las causas que pueden explicar esta circunstancia es el hecho de que, por segunda vez, Sánchez ha rechazado comparecer en el Parlamento Europeo para exponer las prioridades de la Presidencia española de la UE en este semestre del año. Ya lo hizo en julio cuando aplazó su comparecencia al convocar las elecciones generales el día 23. la segunda ocasión ha sido este mes de septiembre ya que volvió a excusar su presencia alegando que es presidente en funciones.
La ausencia de Sánchez ha deslucido la Presidencia española,
según fuentes populares, aunque los socialistas y el Gobierno lo
rechazan subrayando que se trabaja a buen ritmo y que los funcionarios
desplazados a Bruselas continúan realizando su trabajo con normalidad.
Además, la presencia este miércoles del ministro de Exteriores, José Manuel Albares,
en el debate del Estado de la Unión en Estrasburgo, supone, según los
socialistas, que el Gobierno español está bien representado en la sesión
de este miércoles.
Prioridades de la UE
En su intervención, el ministro Albares expuso los cuatro ejes prioritarias de la presidencia española
del Consejo: autonomía estratégica abierta, el pacto verde, la unidad
de la UE y el pilar social de la misma. Igualmente, el ministro de
Asuntos Exteriores, Unión Europea y Cooperación en funciones, José
Manuel Albares, elogió el «liderazgo» mostrado durante su mandato por la presidenta de la Comisión Europea, Ursula Von der Leyen,
y aprovechó su intervención ante el Pleno de la Eurocámara para
desgranar las líneas prioritarias del Gobierno durante este semestre al
frente del Consejo de la UE.
Albares enumeró la reindustrialización verde y la autonomía estratégica,
con la vista puesta en reducir las dependencias excesivas en sectores
clave, y que será uno de los temas centrales de la cumbre informal de
líderes del próximo 6 de octubre en Granada. En segundo lugar, el
Gobierno se ha fijado como meta «avanzar en la transición verde y la adaptación medioambiental. Frenar la emergencia climática y
la degradación del medioambiente no es solo una necesidad ineludible,
sino también una gran oportunidad para reducir drásticamente la
contaminación, nuestra dependencia energética y nuestra factura
eléctrica», así como para crear empleos de calidad.
Sánchez dinamita la presidencia española de la UE: estará en funciones al menos dos meses
La tercera prioridad, explicó el ministro, tiene que ver con el Pilar Social Europeo y
pasa por «la adopción de medidas a favor de la igualdad de trato entre
personas y su inclusión, prestando una atención especial a la igualdad de género y a la lucha contra la violencia a las mujeres, también a las cuestiones de infancia y de discapacidad».
Y por último, España quiere trabajar para «reforzar la unidad europea».
En este ámbito, Albares señaló que «es crucial» seguir a Ucrania así
como «ofrecer un encaje real a nuestros socios de los Balcanes
Occidentales» que aspiran a entrar en la UE. Respecto a la futura
ampliación, apostó por «optimizar los procesos de toma de decisión»
El Tribunal Europeo de
Derechos Humanos (TEDH) rechaza de pleno la demanda contra España interpuesta por 76
diputados secesionistas del Parlamento de Cataluña -encabezados por su ex
presidenta Carme Forcadell y el prófugo Puigdemont- por considerarla
"manifiestamente infundada". La decisión del Tribunal, la segunda en
la que se pronuncia sobre el procés, supone, por los términos en los que está
redactada, un sonoro revés para los golpistas que están siendo juzgados en el
Supremo, cuyas esperanzas han estado siempre depositadas en Estrasburgo. Otra
prueba del absoluto desprecio que los independentistas han manifestado siempre
hacia el Estado de derecho español.
En este caso, los
independentistas habían denunciado que el Tribunal Constitucional (TC) suspendiera
un pleno previsto para discutir los efectos del referéndum ilegal del 1 de
octubre de 2017, alegando que de esta forma se había violado el derecho de
reunión y la libertad de expresión de los parlamentarios autonómicos. Los siete
magistrados de Estrasburgo, sin embargo, han dado la razón al TC español
argumentando que la suspensión del pleno respondía a "un bien social
imperioso" y que fue "necesaria", como lo habría sido en
cualquier "sociedad democrática". La resolución añade que la
convocatoria del pleno supuso una "falta de respeto manifiesta" a la
decisión que el TC había tomado para proteger el orden constitucional. Por lo
tanto, concluye el Tribunal, no se debía admitir a trámite una demanda que
exigía la convocatoria de un pleno incompatible con los principios democráticos
y el ordenamiento legal. Y recuerda a los demandantes que, al día siguiente del
pleno suspendido, el ex presidente Puigdemont compareció ante el Parlamento y
declaró unilateralmente la independencia, contraviniendo la ley española y el
derecho internacional. Hay que felicitarse por la resolución de Estrasburgo
porque, más allá de su importancia en este caso concreto, sirve de advertencia
a los golpistas juzgados y a los fugados: la Justicia europea nunca aprobará la
desintegración territorial de un Estado de la UE.
Pero los separatistas
recibieron otra mala noticia judicial, esta vez desde la Fiscalía del
Tribunal Supremo. Después de tres meses y medio de vista oral, los cuatro
fiscales que participan en el juicio han anticipado que en las conclusiones
definitivas, que harán públicas en los próximos días, mantendrán contra la
mayor parte de los procesados las acusaciones por delito de rebelión, no de
sedición, así como las penas de cárcel que se pedían en el escrito provisional
elaborado antes del juicio. Por más intentos que han hecho los secesionistas
para evitar el juicio, incluida su pretensión de ampararse en el aforamiento,
nada evitará que se sometan al imperio de la ley.