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El fiscal general es el mejor perro de presa de Sánchez en su guerra contra Ayuso.

Elisa Beni, tras decir Sánchez que el fiscal general es inocente: "Mejor te  callas y así no parece que intentas preparar el terreno" | Onda Cero Radio

El juicio en el Tribunal Supremo contra Álvaro García Ortiz ya está listo para sentencia. Y sea finalmente sentenciado inocente o absuelto, el tribunal tiene indicios que apuntan a su culpabilidad. Pero lo que ha quedado evidente es la inaudita e histórica declaración de un fiscal general del Estado ante el Alto Tribunal por cometer presuntamente el delito de revelación de secretos y enfrentarse a 6 años de cárcel y 12 de inhabilitación. Aún más, ha quedado evidente su partidismo político, su “dependencia” de Pedro Sánchez al basar toda su defensa en atacar al empresario González Amador con el propósito de perjudicar a Isabel Díaz Ayuso, la gran rival política de su jefe.

En su declaración en el banquillo de los acusados, García Ortiz por fin se quitó la toga, que no la careta, y se negó a contestar a las preguntas de la acusación. Sólo respondió a las de su abogado y a las de “su” fiscal. Y volvió a justificar el borrado de los datos de su móvil y su correo electrónico con el peregrino argumento de hacerlo por seguridad. Como declaró un agente de la UCO, “quien borra las pruebas que demuestran la inocencia o culpabilidad siendo además fiscal general y conociendo la ley, está obstruyendo la acción de la justicia y declarándose culpable. Nadie destruye pruebas si es inocente”. Porque ese borrado se produjo casualmente el 16 de octubre, el mismo día que el Tribunal Supremo abrió la causa contra él.

Aún así, el balance del juicio es claramente negativo para los intereses de García Ortiz, después de que se demostrara, como testificó su jefa de Comunicación, que “dictó” la nota de Prensa que incriminaba a González Amador, “una fractura del derecho de defensa”, como denunció ante el tribunal el decano de los abogados. Y este miércoles, el teniente coronel de la UCO, Antonio Balas, ha puesto contra las cuerdas a García Ortiz por “tener un dominio a todos los niveles de la Fiscalía” después de aseverar que “sólo la Fiscalía tuvo el expediente completo”. También se ha demostrado que en la filtración de los correos participó La Moncloa, pues de ahí partió el que recibió el diputado socialista de la Asamblea Juan Lobato. El recorrido del correo electrónico de los abogados de la pareja de Ayuso partió de la Fiscalía, llegó a la Presidencia del Gobierno y desde ahí se envió al diputado socialista para que atacara a Díaz Ayuso. Pues ese era el único propósito del filtrado tanto de Sánchez como de García Ortiz.

El fiscal será condenado o absuelto. Pero ha quedado demostrado que, en efecto, “depende” de Pedro Sánchez y ha sido y es un fiel peón del presidente del Gobierno en su guerra declarada al PP y en particular a la presidenta de la Comunidad de Madrid. García Ortiz ha demostrado su subordinación al Gobierno y su partidista actitud política y, por tanto, ha incumplido con creces la neutralidad que se le supone y que debería cumplir a rajatabla.

La estrategia socialista para restar votos al PP, no es otra que enaltecer a VOX.

Los retoques estéticos de los políticos: de Pedro Sánchez y Santiago Abascal  a Isabel Díaz Ayuso y Alberto Núñez Feijóo | Vozpópuli

    La palabra pinza se está extendiendo en diferentes estamentos del PP, desde el parlamentario al autonómico, incluso en la propia dirección nacional. En Génova están convencidos de que hay una colaboración "consciente o inconsciente" entre el PSOE y Vox para arremeter contra los populares, desgastarles como alternativa y conseguir prosperar con la competencia mutua por los costados para incentivar la polarización y el populismo de derecha y de izquierda. Pero por otro lado, ven primar otra estrategia paralela a la 'alimentación' socialista de Vox, que radica en minar el liderazgo de Feijóo y su percepción como alternativa, despreciarlo como adversario y apostar por el choque con otras figuras del PP más polarizadoras como Isabel Díaz Ayuso.

    El socialista busca poner contra las cuerdas a Feijóo, con temas difíciles a los que pocos, como Ayuso, se atreven a entrar. A la vez eso potencia un escenario polarizador en el que a nivel nacional Vox se mueve mejor, especialmente cuando se apela a las entrañas y no a la razón. Sánchez busca sostener ese clima hasta las próximas generales, presentando una oferta ideológica en el polo opuesto de la ultraderecha y del PP, absorbiendo la mayor parte de su izquierda con sus principales banderas, como Gaza, y dejando el dilema al electorado progresista de apoyar una opción amplia de izquierdas sobre la que movilizarse frente a una derecha que suma en las encuestas, pero sacrificando la fiscalización de ese poder, al primar el voto del 'mal menor'.

   Desde principios de octubre, cuando el debate sobre el aborto volvió a abrirse de par en par por el apoyo de los populares de Madrid a una iniciativa de Vox en el Ayuntamiento, para advertir sobre un falso síndrome postaborto, Sánchez decidió entrar de lleno en un asunto que supone confrontar ideológicamente, dar la batalla cultural. Ante la propuesta de blindar en la Constitución el aborto, Feijóo dejó claras sus posiciones, negándose a ello pero validando el derecho a la interrupción del embarazo tal y como está establecido actualmente en la ley. Pero en Ayuso, Sánchez encontró su polo apuesto para ir caldeando más y más el ambiente. Se prioriza mirar a los territorios más que a Génova y dar autoridad a la madrileña, siempre 'eterna candidata en la sombra' para muchos.

   El objeto de la principal contienda han sido las listas de médicos objetores, las cuales feudos del PP como Baleares o Aragón si proporcionarán tras el requerimiento formal del Gobierno para su creación. Pero Madrid se resiste y juega al despiste, a la ambigüedad. Tanto PSOE como Sumar en el Gobierno instan a Ayuso a cumplir la ley -desde la reforma de 2023 se obliga a proporcionar esos listados- mientras que la madrileña niega hacer "listas negras" y denuncia una persecución de la libertad de conciencia y contra la deontología profesional de los médicos, que en su fin último es salvar vidas.

  En ese conflicto, tanto el PP de Madrid como Sánchez sacan rédito, pero las posiciones de máximos generan costuras internas en un PP que tiene distintas posiciones sobre el aborto. Quedó claro en el último congreso del partido en julio, donde se evitó ahondar en este tipo de asuntos. El interés del Gobierno, además de intentar movilizar a la izquierda, es el de evidenciar a un PP "ultraderechizado" por la competencia con Vox y hacer que al calor de los pronunciamientos de Ayuso Génova tenga que remarcar su posición. Y con ello, o generar una ruptura interna o que el propio Feijóo valide a Ayuso y de más combustible para denunciar la "derechización" de los populares, según los socialistas.

   Feijóo queda en una posición intermedia cuando de dar la batalla cultural se trata. El ejemplo es el aborto: se aferra a una posición 'continuista', de mantener la ley como está hasta ahora y garantizar el cumplimiento para no entrar en debates. Al mismo tiempo, a sabiendas de que hay mucho voto femenino en juego, se denuncia una estrategia del Gobierno para especular con que el PP quiere retirar derechos "que llevan más de 30 años" y que el interés real del Ejecutivo con ellos es "evitar que se hable de la corrupción". O de convocatorias como la de Sánchez a la comisión del caso Koldo en el Senado para el 30 de octubre.

De "ignorancia o mala fe" a "ánimo Alberto"

    A la vez que se juega la carta de la batalla cultural, en el PP detectan que se está volviendo a querer trasladar la imagen de político poco curtido. Es algo, se denuncia, que ya empezó en agosto de 2022 poco después del aterrizaje de Feijóo en Madrid tras la sucesión de Pablo Casado. En la anterior legislatura, tras afirmar que "Sánchez ha metido en un pufo de 6.000 euros a cada español", María Jesús Montero, vicepresidenta del Gobierno y ministra de Hacienda le criticó por dejar "un pufo" monetario en Galicia. "¿Es ignorancia o mala fe?", preguntó la andaluza, una frase que se repitió para desprestigiar las capacidades del gallego.

   Pasó a utilizarla Sánchez en su primer cara a cara en el Senado con Feijóo como senador por designación autonómica, luego, tras las generales, trasladados al Congreso. Una estrategia de los socialistas para minar la imagen del popular. Para entonces, el PP denunció una larga lista de insultos -el PSOE contestaba esgrimiendo lo mismo- entre los que se encontraban adjetivos como "vago", "insolvente", "sectario" o "incompetente". Con picos y casos puntuales hasta hace bien poco, el propio Feijóo intentó darle la vuelta al asunto. Primero a finales de 2022 en el Senado. "¿Es incompetencia o mala fe?", le dijo en septiembre de este año a Sánchez y a Ana Redondo, ministra de Igualdad, por los errores de las pulseras antimaltrato.

    Los populares denuncian que esta semana se ha vuelto a esa tendencia de desprestigio de Feijóo, que hilan con la teoría de la pinza con Vox. Hay dos cuestiones que no han gustado nada en la cúpula.

    En primer lugar, el intento de Sánchez durante su entrevista en Cadena SER del martes de dar a entender que entre bambalinas, por detrás, los barones del PP lo ven agotado y ya se plantean candidatos alternativos. Sánchez apreció que cuando hay un cuestionamiento de Feijóo "la prensa de la derecha" pone sobre sobre la mesa un posible adelanto electoral. "No lo hacen con información detrás, porque cada vez que me preguntan digo que serán en 2027. Se hace para cerrar cualquier debate sucesorio respecto al señor Feijóo", aseguró Sánchez, para después apuntar que en "off the record, en distintos lugares de la Villa de Madrid distintos presidentes autonómicos del PP cuando vienen muestran su desagrado con la estrategia que está llevando Feijóo como jefe de la oposición, incluso se dejan querer" como alternativas de futuro.

    En segundo lugar, con una nueva expresión que se suma al "ánimo, Alberto" de la semana pasada, intentando equiparar a Feijóo con Casado en la previa a su depuración como dirigente por el choque con Ayuso entre febrero y marzo de 2022. En concreto, en la última sesión de control al Gobierno, Sánchez adjetivó al líder de la oposición con un "es usted la nada". Volvió a incidir en esa idea de falta de preparación.

   Además de cuestionar la preparación de Feijóo, el Gobierno detona otra intencionalidad: llevar esa imagen de "incompetencia" también a las comunidades para ensalzar la gestión económica desde Moncloa frente a "una mala gestión de servicios públicos" pese a recibir financiación.

   Fuentes populares entienden que esto forma parte de la estrategia de los socialistas ante el acorralamiento "por la corrupción". "Tienen que dar muchas explicaciones, de dónde sale el dinero fotografiado en el despacho de Ábalos -publicado por The Objective- o los sobres con dinero en efectivo con el membrete del PSOE", aseguran. También la atribuyen a la incapacidad de legislar asuntos como los Presupuestos Generales del Estado, unas nuevas cuentas de cara a 2026 que socios como ERC empiezan a no ver posibles. Ya no por la falta de apoyos como esgrime el Ejecutivo, sino porque se denuncia que ni si quiera se han iniciado conversaciones bilaterales con ellos.

   Además de la presunta corrupción, los populares apuntan al intento de restar relevancia a cuestiones como "un nuevo hachazo" a los autónomos, tras el anuncio de la subida de cuotas hecho por el Ministerio de Seguridad Social. Un plan que ni si quiera apoya Sumar. La vuelta a este lenguaje de desprecio contra el dirigente del PP se enmarca en una semana "complicada" para el Gobierno tras el paso de José Luis Ábalos y Koldo García por el Tribunal Supremo. Se considera que los reproches personales se prolongarán y azuzarán con el tiempo, y que el marco de batalla cultural elegido por Sánchez cambiará en pocos días. "Estamos apunto de entrar en noviembre, ahí empezará a hablar de Franco [por el 50 aniversario de su fallecimiento]. Por lo que sí abogan en Génova es por no echar más leña al fuego respecto al rifirrafe Gobierno-Ayuso, y se guarda silencio.

    Para los populares esta posición del Gobierno, y de especialmente el PSOE, no responde a nada más que intentar "resistir hasta 2027". Ni si quiera se vincula con un intento de convocar generales de forma anticipada. "Si quince puntos de distancia no hacen a Sánchez convocar elecciones, es que no las tiene consigo", creen en el PP.

El PSOE tiene más casos de corrupción que parlamentarios, alcaldes y concejales electos y no electos.

 

Ayuso, al PSOE: "Tienen más corrupción que número de escaños"

(Foto: Efe)
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La presidenta de la Comunidad de Madrid, Isabel Díaz Ayuso, ha acusado al grupo parlamentario del PSOE en la Asamblea de Madrid de "tener más corrupción que número de escaños".
"Están hundidos, España no aguanta más corrupción”, ha afirmado Ayuso antes de preguntarse: "¿Pero ustedes se imaginan qué pasaría si al número dos del PP o al número dos de mi gobierno la Justicia le retirara el pasaporte? ¿O qué estarían diciendo si el presidente de esta Asamblea estuviera involucrado en una trama de mascarillas?".
Según la presidenta regional, la corrupción "carcome" al PSOE: "Tienen más enchufes que diputados, tienen más corrupción que número de escaños. Admítalo, están hundidos. España no aguanta más corrupción. A ustedes".

Pedro Sánchez ordenó a su "equipo": “Hay que aplastar a Ayuso”. Un 21% de los socialistas madrileños, hoy votarían a Ayuso.

 


Pedro Sánchez dio la orden concluyente a sus colaboradores más cercanos y a los medios de comunicación afines: “Hay que aplastar a Isabel Díaz Ayuso”. La persecución contra la presidenta en los últimos meses puede calificarse de implacable. Tanto ella como su entorno han sido acosados a través de una caravana interminable de insultos y descalificaciones. Cualquier otro líder del Partido Popular hubiera sucumbido. Isabel Díaz Ayuso, no. Bien flanqueada por Miguel Ángel Rodríguez, la joven presidenta apenas se ha defendido; sino que ha dirigido ataques a Pedro Sánchez, especialmente gravosos para el presidente del Gobierno y para el sanchismo y sus corrupciones. Isabel Díaz Ayuso, siempre respetuosa con Alberto Núñez Feijóo, ha demostrado al líder del PP lo que es necesario hacer: atacar antes que defenderse.

El resultado de la última encuesta de Sigma Dos, científicamente serio y contrastado, ha sido clarificador. Según esta empresa demoscópica, acreditada por su solvencia, si hoy se produjeran elecciones autonómicas en la Comunidad de Madrid, Isabel Díaz Ayuso repetiría su mayoría absoluta, mejorándola. Se alzaría con un mínimo de 73 escaños, superando la mayoría absoluta que consiguió en el año 2023.

Los ataques, las agresividades, los insultos y descalificaciones con los que ha sido obsequiada por Pedro Sánchez, por los colaboradores del líder socialista y por los alfiles del periodismo afín al sanchismo, no han conseguido doblegar la popularidad de Isabel Díaz Ayuso, que mantiene robustecido su carisma entre el pueblo madrileño. Algunos observadores expertos en el análisis de encuestas concluyen, ante los resultados de Sigma Dos, que de presentarse la presidenta madrileña en unas elecciones generales desbancaría a Pedro Sánchez de la silla curul del palacio de la Moncloa.

En todo caso, especulaciones aparte, está claro que la orden sanchista de aplastar a Isabel Díaz Ayuso no ha tenido éxito. La presidenta sigue encabezando holgadamente la Comunidad Autonómica madrileña.

La pantera de Java, Isabel Díaz Ayuso humilla y clava los colmillos en la garganta de Pedro Sánchez.



De cada diez cuestiones de relieve que se plantean en la vida nacional, Pedro Sánchez se adelante en ocho a Alberto Núñez Feijóo y consigue que su relato sea el que predomine en la opinión pública española. El presidente del Partido Popular, sin embargo, mejora en su gestión semana a semana y la objetividad exige reconocerlo así. Cuando redacto estas líneas acaba de mantener en televisión una intervención moderada, razonable y eficaz, sobre su encuentro en Moncloa con el presidente del Gobierno.

Isabel Díaz Ayuso no se deja avasallar por Pedro Sánchez y procura anticiparse a sus campañas y manipulaciones. Miguel Ángel Rodríguez es un peso pesado de la comunicación y sus consejos resultan certeros e imprescindibles. La presidenta de la Comunidad de Madrid, conocedora de la campaña que contra ella ha dictado Pedro Sánchez, ha reaccionado como una pantera de Java, clavando los colmillos en la garganta del sanchismo.

Las cifras esgrimidas por el PSOE contra ella tanto en las residencias de ancianos como en la gestión sanitaria durante la pandemia de la covid son falsas. Isabel Díaz Ayuso ha proporcionado los datos reales y, comparativamente, Madrid tuvo una atención y unos resultados superiores a casi todas las demás Comunidades Autónomas. No voy a esgrimir en este artículo los datos publicados en los distintos medios de comunicación impresos, hablados, audiovisuales y digitales. Pero resultan incontrovertibles. A pesar de los alfiles del sanchismo y de su penetración en el mudo de la comunicación, la verdad de Isabel Díaz Ayuso se está imponiendo. La campaña contra ella tiene los pies de barro. La presidenta de la Comunidad Autónoma de Madrid no solo hizo una gestión eficiente durante la covid, sino que fue sobresaliente. De ahí se deriva en gran parte la popularidad que la rodea en cualquier sitio adonde acude. El pueblo madrileño, ellas y ellos, tiene conciencia de que la presidenta, desde la sencillez personal y desde la inteligencia, permanece siempre al servicio del bien común y del interés general.

Milei, un mal negocio político para Sánchez y para Ayuso.



La presidenta de la Comunidad de Madrid, Isabel Díaz Ayuso, recibe al presidente de Argentina, Javier Milei, en un acto en el que le entrega la Medalla Internacional de la Comunidad de Madrid, este viernes en la sede del Gobierno regional.
Isabel Díaz Ayuso, recibe al presidente de Argentina, Javier Milei, en un acto en el que le entrega la Medalla Internacional de la Comunidad de Madrid | EFE/ Daniel González

Milei por Madrid parecía un león de felpa que se le había caído a Ayuso de los brazos, no tanto como si ella fuera la diosa Cibeles con leones de cojín sino como si fuera Mari Carmen y sus muñecos. Milei ya es un icono mundial, como un Maradona con la motosierra de Dios, pero Ayuso, en su casa, es presidenta y generala y manda más en pantuflas o en mantoncillo que los jefes de Estado con banda de borlón y misión sagrada. Yo diría que Ayuso se alquiló a Milei para pasearlo por las alfombras, como una actriz con dálmata, y lo hizo para fastidiar a Sánchez y, a lo mejor, también a Feijóo. Era una cuestión de marcar territorio, más que de afiliarse a ese supuesto anarcoliberalismo de motosierra o calambrazo que nadie podría sostener aquí sin perecer (hasta Ayuso ha alabado lo público). Además, aún no entiendo por qué Sánchez puede inclinar la orgullosa testa ante Mohamed VI, o por qué se le puede sacar toda la vajilla de Madrid, del Congreso y de la Casa Real al emir marbellero de Catar, pero a Milei no se le puede dar una medalla protocolaria o un botijo de recuerdo.

Quizá Ayuso quería adornarse de Milei como la que se adorna de macarra, o incluso vestir al macarra con camisita y canesú, que es todavía más impresionante (diría que Ayuso, de alguna manera, hacía que Milei sólo pareciera, junto a ella, un muñeco legionario con pelo que da dentera, como el pelo de los geyperman). La verdad, tampoco entiendo por qué espanta tanto el macarreo de Milei teniendo aquí a Óscar Puente, que ni siquiera es icono mundial, sólo mascota de Sánchez. O teniendo al propio Sánchez, que representa una evolución mucho más cínica de la agresividad y del insulto. Milei, como Ayuso, es otro excomulgado de Sánchez, que van formando todos una como hermandad en el agravio y eso ya puede ser motivo de simpatía y de enganche. Además, seguramente Ayuso necesitaba un poco de balconing castizo, y eso ni es ideología ni es política exterior ni interior, eso es sólo chulapería de la más chulapa, a ver si los únicos chulos aquí van a ser Sánchez y Begoña, presidenta in corde además de Miss Fundraiser por gracia de la tuna complutense.

La verdad es que Milei, más espantajo que modelo, es inexplicable y seguramente inexportable aquí. Milei es la reacción desaforada y despeinada de una Argentina arrasada por su clase política, por los sucesivos militarismos criminales y peronismos madreros y sopaboberos. Yo creo que para entender a Milei tendríamos que imaginarnos franquismos y chavismos (o sanchismos) alternándose aquí durante casi un siglo, y ya veríamos lo que consideraríamos entonces friki o ultra. Milei no es tan sistemático ni tan científico, en realidad es bastante contradictorio, porque ese ultraliberalismo suyo del carajo o zurriago no termina de cuadrar bien con el conservadurismo moral (en el tema del aborto, por ejemplo). Ni tampoco casa su simpatía por opciones iliberales, como Trump, o por partidos esencialistas, identitarios, joseantonianos, como Vox (Vox ya no tiene nada de liberal, todos los liberales se les han convertido en almas en pena).

Para entender a Milei tendríamos que imaginarnos franquismos y chavismos (o sanchismos) alternándose aquí durante casi un siglo, y ya veríamos lo que consideraríamos entonces friki o ultra

Milei, sea lo que sea, liberal o caótico, es un espantajo para Sánchez, es otro jinete del apocalipsis facha (aunque el fascismo es todo lo contrario al liberalismo) que le sirve a él para las homilías de triclinio o cama de agua a las que se ha aficionado. Yo creo que, simplemente, Ayuso ha pensado que el espantajo también le puede servir a ella. No ya porque pueda venir bien un poco de motosierra en esos sauces llorones que da a veces lo público, o un poco de zurriago para ese castigador de butacón que es Sánchez, sino porque la izquierda espantada, así como grajos, siempre es vistosa y ruidosa. Yo creo que Ayuso miraba a Milei, su cabeza de paja, su cosa de escoba vestida, y sólo veía a Sánchez y a la izquierda tirándose de los pelos tiesos por él. Juan Lobato, líder o algo así del PSOE de Madrid, ya quiere recurrir la medalla a Milei, que por lo visto la considera política exterior, algo que corresponde al Gobierno en exclusiva, supongo que igual que las incoherencias o la vista gorda (por cierto, ¿será eso judicializar la política?). Quizá toda esta polvareda de peluca ha merecido la pena sólo por oír hablar de “deslealtad institucional” a los que tienen a los indepes de socios o señores.

Ayuso le puso a Milei el medallón paellero o las pilas de muñeco diabólico para enfurruñar y agitar a Sánchez, que lo mismo pronto nos saca otra carta a la ciudadanía, esta vez contra Milei y contra Ayuso, algo así como la entente facha de la fruta con pelusa. Por lo que sea, Ayuso cree que todo esto le beneficia, que todo lo que sea ella haciendo de ella y Sánchez haciendo de Sánchez le beneficia. El sanchismo-begoñismo es un peronismo, un peronismo discotequero, y por eso también piensa que le viene bien un Milei haciendo de Milei, como un profeta que viene del futuro. Pero lo más importante nunca fue Milei, contradictorio, caótico e intransferible como toda la política o la mitología argentinas, sino fastidiar a Sánchez. También quizá alterar a Feijóo, pero a Feijóo lo altera todo, empezando por estar ahí, mandando sin saber qué hacer o sin querer mandar, así que no sé si esta sospecha lleva a algún sitio.

Ayuso condecoró y paseó a Milei, yo creo que porque su idea es que todo lo que fastidia a Sánchez le hace ser más Sánchez, de los jueces a la verdad, y cuanto más Sánchez es Sánchez más se descubre que no hay nada aquí, ahora mismo, más extremista y peligroso que nuestro presidente. Tan segura está que se arriesga poniéndole banda de música a esta conjunción del León de Pelusa y Lady Madrid. Aunque yo creo que a Milei, tan macarra, se lo llevó Ayuso en la solapa, como un nardo por la calle de Alcalá. Quizá, incluso, pensando que podría hacer lo mismo con Feijóo y con Sánchez.

Pedro Sánchez está haciendo "llamada" al terrorismo islamista para que "extermine" a Israel.

Ayuso denuncia que el Gobierno está llamando al "exterminio" de Israel

Isabel Díaz Ayuso interviene ayer durante la manifestación del PP en Madrid contra le ley de Amnistía
Isabel Díaz Ayuso interviene ayer durante la manifestación del PP en Madrid contra le ley de Amnistía | EP

Isabel Díaz Ayuso ha rechazado, en una entrevista en Telecinco, el vídeo difundido en la red social X por el ministro de Exteriores israelí, Israel Katz, con imágenes de dos bailaores de flamenco intercaladas con ataques de Hamás. No obstante, la presidenta de la Comunidad de Madrid ha apuntado a que el Gobierno de España les lanza "ofensas constantes" y "está llamando al exterminio" de este país.

Además, Ayuso ha indicado que, hasta ese mismo momento, no había visto el vídeo, sino que había oído hablar de él por la radio. En todo caso, se ha mostrado en contra de "cualquier cosa que pueda estereotipar a España". "No me apetece ver una cosa así. Me duele en el alma, evidentemente, pero están llamando al exterminio de Israel y están justificando lo que el terrorismo de Hamás pretende con este Estado", ha señalado. También ha sostenido que "las ofensas continuas contra Israel por parte del Gobierno están siendo constantes".

En este punto, ha asegurado que no creyó que Israel fuera a "responder con flores" cuando la vicepresidenta segunda del Gobierno, Yolanda Díaz, ha "llamado al exterminio desde el río hasta el mar, desde el río Jordán hasta el Mediterráneo, de un Estado".

"Esto lo está provocando el Gobierno constantemente porque necesita quedarse con la extrema izquierda de su gobierno, y también hacer política internacional fuera de las fronteras para ganarse fuera el prestigio que no tiene en España", ha remachado Ayuso.

 

Sánchez propone a catalanes y vascos una durísima campaña de descrédito y acoso total contra Ayuso.

El secretario general del PSOE y presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, junto a la presidenta del partido, Cristina Narbona, durante la reunión de la ejecutiva federal de este 18 de marzo de 2024, en Ferraz.Sánchez propone una campaña a la ofensiva en Cataluña con Ayuso en la diana

Los socialistas aprenden la lección de las autonómicas y municipales del pasado 28 de mayo y optan por salir al combate directo contra el PP por las acusaciones de corrupción, aunque ello suponga alimentar la crispación | Creen que los suyos necesitan munición para "poder defenderse" y que ya no cabe "callarse" ni "poner la otra mejilla" | Ferraz sigue pidiendo la dimisión "inmediata" de la presidenta madrileña y el cese de su jefe de Gabinete, Miguel Ángel Rodríguez

El secretario general del PSOE y presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, junto a la presidenta del partido, Cristina Narbona, durante la reunión de la ejecutiva federal de este 18 de marzo de 2024, en Ferraz. FLICKR PSOE / EUGENIA MORAGO.

El PSOE se ha hartado de "callar". De no responder. De "poner la otra mejilla". Así que ha decidido salir a la ofensiva contra el PP. Con todo. Y disparando desde la cúspide, desde Pedro Sánchez. La dirección entiende que ha de seguir una estrategia muy distinta a la que siguió en las elecciones municipales y autonómicas del pasado 28 de mayo, en las que se centró en una explicación (más desapasionada) de la gestión del Gobierno. Que de cara a esta primavera electoral, con las catalanas del 12 de mayo marcadas como la cita decisiva, ha de pasar al "combate", al cuerpo a cuerpo con el PP, como de hecho el presidente ya hizo en la exitosa campaña de las generales del 23 de julio. Y en la diana tendrá a Alberto Núñez Feijóo pero, sobre todo, a Isabel Díaz Ayuso. De la presidenta madrileña sigue pidiendo su "dimisión inmediata" por el presunto delito fiscal de su pareja y por sus "mentiras", pero también el PSOE quiere el cese de su director de Gabinete, Miguel Ángel Rodríguez, por sus amenazas a una periodista y su medio de comunicación.

La escalada ha sido evidente en las últimas semanas, desde que estalló el caso Koldo. Amortizado muy pronto el exministro José Luis Ábalos, a quien el PSOE reclamó su escaño —él se negó y se fue al Grupo Mixto—, el PP se lanzó a pedir dimisiones, incluida la de la pieza más preciada, la presidenta del Congreso, Francina Armengol, tercera autoridad del Estado, por la compra de mascarillas a la trama cuando era jefa del Ejecutivo balear. Los socialistas no concedieron su cabeza e intentaron desviar la presión hacia quien sí aparecía, repetían, en el sumario de la causa, el portavoz parlamentario del PP, Miguel Tellado, citado por uno de los principales implicados en la presunta red corrupta, Koldo García, exasesor de confianza de Ábalos. Pero ese hilo no podía estirarse mucho, porque, al menos de momento, no hay pruebas que liguen a Tellado con la trama. Por eso cuando hace una semana estalló el escándalo del supuesto delito fiscal del novio de Ayuso, Alberto González Amador, en el PSOE y en el Gobierno vieron el cielo abierto.

No hay nada más antipatriota que defraudar a Hacienda. Menos lecciones de patriotismo y más cumplir con la patria pagando impuestos", lanzó Sánchez el domingo en el congreso del PSC, junto a Illa

Sánchez primero dejó a sus escuderos que disparasen contra la presidenta madrileña y le exigieran explicaciones. Pero después fue él, en el pleno del pasado miércoles en el Congreso, el que directamente demandó la dimisión de Ayuso, el que se la pidió a Feijóo, al que por cierto volvió a afear su relación pasada con el narcotraficante Marcial Dorado. Fue en una sesión tremendamente bronca, en la que la Cámara se convirtió en un auténtico lodazal, con acusaciones cruzadas, con reproches al otro por los casos de corrupción. Un festival del y tú más. Era la prueba palmaria de que el PSOE y el Gobierno habían decidido pasar al ataque.

La escalada fue creciendo en los días siguientes. Sobre todo después de que se debilitara la principal línea de defensa de la dirigente popular, que alegó que su novio estaba siendo "asediado por todo el poder del Estado" por "una inspección salvaje" y "sacada de quicio". El jueves, se conoció que fue él, González Amador, quien buscó el pacto de conformidad penal con la Fiscalía y reconoció la comisión de los delitos fiscales y aceptó una sanción económica. "La conducta descubierta no es fruto de un mero error, sino de una conducta consciente, deliberada y claramente dolosa que amerita su reproche penal", aseguró la Agencia Tributaria, como publicó El País este 18 de marzo.

"No hay nada más antipatriota que defraudar a Hacienda", lanzó Sánchez el pasado domingo, en la clausura del 15º Congreso del PSC, y junto al primer secretario y candidato a las catalanas del 12-M, Salvador Illa. El presidente del Gobierno dudó del "patriotismo" del PP. "Menos lecciones de patriotismo y más cumplir con la patria pagando impuestos. El patriotismo es pagar tus impuestos", dijo. El patriotismo del PP "acaba en sus bolsillos", remachó.

La presión aumentó un peldaño este lunes. La portavoz del PSOE, Esther Peña, pidió la dimisión "inmediata" de Ayuso porque las explicaciones que ha dado en los últimos días son "un esperpento y un insulto a la ciudadanía". "Las explicaciones de ella son remitirse a la mentira y la conspiración, y las de Alberto Núñez Feijóo, el silencio temeroso para no acabar como [Pablo] Casado", defenestrado por su propio partido. Si el jefe del PP no exige la caída de la presidenta madrileña, coligió, es por "cobardía o por complicidad". Además, Peña cargó contra Feijóo por "banalizar el machismo" después de que afirmara en una entrevista en OK Diario que lo que se está haciendo con Ayuso es "absolutamente machista".

Ferraz insiste en la dimisión "inmediata" de Ayuso y denuncia el "silencio temeroso" de Feijóo, que actúa por "cobardía" o por "complicidad"

Ferraz se sirvió de otra herramienta para reforzar su argumentación. La Oficina de Conflicto de Intereses, dependiente del Ministerio para la Transformación Digital y de la Función Pública, archivó la denuncia que el PP presentó el pasado jueves contra Sánchez por no haberse abstenido en los Consejos de Ministros que trataron el rescate de Air Europa. El organismo entiende que el presidente no incurrió en ningún conflicto de interés porque su mujer, Begoña Gómez, no tenía ninguna relación laboral o profesional con la aerolínea en labores de "dirección, asesoramiento o administración". Mientras la acusación del PP "no tenía base jurídica alguna", el PP, dijo Peña, se dedica a montar "ruido" para "tapar el escándalo" que acecha a Ayuso y también a su jefe de Gabinete, Miguel Ángel Rodríguez, por haber amenazado a elDiario.es, el periódico que adelantó en exclusiva hace una semana el presunto fraude fiscal de González Amador, y a una de sus periodistas, Esther Palomera, adjunta al director.

"No le puede salir todo gratis"

Los socialistas no piensan ceder en su intento de acorralar a la dirigente popular. "Es corrupción, amenaza y comportamiento mafioso. A Ayuso no le puede salir todo gratis. La decisión es que no podemos no abordar este tema. Por incomparecencia, nunca más. Los nuestros están hartos de poner la otra mejilla. Con el trumpismo no hay que debatir, hay que combatirlo. El PP no es una derecha y moderada. Son lo mismo que Vox", expresan en Ferraz.

A Ayuso no le puede salir todo gratis. Los nuestros están hartos de poner la otra mejilla. Con el trumpismo no hay que debatir, hay que combatirlo", señalan en el cuartel general

El análisis que se ha trazado en la Moncloa y en la dirección del partido es que no puede ocurrir, ante esta intensa primavera electoral —vascas el 21 de abril, catalanas el 12 de mayo y europeas el 9 de junio—, que el PSOE no responda a las acusaciones del PP. Pesa el recuerdo de lo que ocurrió en la campaña de las autonómicas y municipales del pasado 28 de mayo. Los populares golpearon a los socialistas por sus alianzas con Bildu —la formación abertzale incluyó en sus listas a condenados de ETA por delitos de sangre— y por el presunto fraude del voto por correo. La cúpula optó por no ir al choque para centrarse en su estrategia, que era la venta de la gestión del Gobierno. El 28-M sancionó una absoluta debacle para el PSOE, ya que perdió la mayor parte de su poder institucional. Decenas de alcaldías y las presidencias de seis de los nueve gobiernos autonómicos que controlaba.

De cara a las generales del 23-J, la estrategia cambió por completo. El partido optó por una campaña más emocional, en la que el propio presidente salió a combatir el sanchismo en territorio hostil, en las teles y radios en las que había enraizado esa imagen profundamente negativa sobre él. Decidió exponerse a campo abierto y le funcionó. El estilo de la campaña y los pactos de PP y Vox que se fueron firmando en esas semanas impulsaron al PSOE, que no ganó los comicios pero si avanzó en un millón de votos. La suma de las derechas fue imposible.

En Ferraz justifican que ahora el partido y el Ejecutivo respondan con dureza al PP porque sus bases lo piden. Porque no quieren "callar" más, y porque necesitan herramientas para "poder defenderse". "En los grupos de WhatsApp de militancia, nuestra gente dice que ya está bien. Lo que no puede ser es que no se diga ni se haga nada", aducen.

Puente admite que el tono debería haberse "rebajado hace mucho tiempo". "Lo que pasa es que hay algunos que nos hemos cansado ya de escuchar determinadas cosas y hemos decidido responder", recalca

"El tono se debería haber rebajado hace mucho tiempo, mucho tiempo —reflexionaba este lunes desde Cantabria el ministro de Transportes, Óscar Puente—. Lo que pasa es que hay algunos que nos hemos cansado ya de escuchar determinadas cosas y hemos decidido responder. ¿A quién le corresponde rebajar el tono? A quien empezó subiéndolo. Ese es mi criterio. Quien empezó subiendo el tono es quien debe empezar a rebajarlo y entonces lo rebajaremos los demás. Porque aquí cuando el tono ha sido muy alto, pero siempre iba en una dirección, nadie se escandalizaba ni a nadie le importaba". Puente, miembro de la cúpula de Sánchez y también en el centro de la polémica por sus tuits en muchos casos agresivos contra el PP y contra Ayuso, reflejaba el pensamiento que recorre el partido. Nada de callarse. Aunque eso suponga alimentar la crispación.

"Hemos hecho llamamientos a la calma", defienden en Ferraz. "Venimos diciendo desde hace meses que el PP y Feijóo siguen bajo el síndrome del 23-J. La sociedad española no puede pagar con estos niveles de crispación la frustración por no llegar al Gobierno de España. Todo puede hacerse sin necesidad de insultar, sin necesidad de acusar a personas que no aparecen en ningún sumario, sin necesidad de extender la mancha de la duda a toda la política. El PP cree que esto le beneficia electoralmente, pero desde el PSOE creemos que subestiman la capacidad de análisis de los ciudadanos. Lo que no puede hacer el PSOE es callar ante el enriquecimiento obsceno de la pareja de la presidenta de la Comunidad de Madrid durante la pandemia".

"No a la 'doctrina Mato'"

Peña preguntó a Ayuso "si está disfrutando de casas, Maserati y otros bienes fruto de fraude fiscal", le instó a "renegar de los millones ganados por su pareja como comisionista en lo peor de la pandemia", le pidió que explique "los vínculos" de su novio "con una de las empresas más beneficiadas por el desmantelamiento de la sanidad pública de los madrileños", en evidente referencia al grupo Quirón. Por no hablar de que son "absolutamente miserables" los "insultos y amenazas" de Miguel Ángel Rodríguez a Palomera y a su diario, razones por las que debe ser cesado, esgrimió la portavoz.

En la cúpula hay convicción respecto a la necesidad de replicar y no hay miedo a que sus votantes puedan desmovilizarse: si se acompaña de "medidas positivas para la gente", si se asumen responsabilidades políticas, "el resultado es bueno", observa una dirigente federal

"No podemos callar ante los intentos de González Amador de estafar a otro país [Costa de Marfil] en la venta de vacunas. Un pareja, la de Ayuso, que ha reconocido que ha cometido delitos de fraude fiscal —insisten fuentes de la dirección federal socialista—. Lo repetimos: el PP no puede volver a la doctrina Ana Mato. Los Jaguar no son invisibles. El Maserati [de González Amador] no es transparente. Si el PP quiere demostrar a los españoles que aprendió algo de sus años negros de corrupción debe tomar medidas rápidas y contundentes. Así lo hacemos en el PSOE. No se puede despachar todo esto haciendo chistes o apelando a conspiraciones judeomásonicas. Ya está bien. Ayuso no está por encima de nadie. No tiene bula ni privilegios. Debe dar explicaciones de verdad. El PSOE no va a renunciar a pedir explicaciones a administraciones públicas del Partido Popular donde observemos irregularidades". No siempre Ferraz y Sánchez replicaron a Ayuso antes, por el peligro de victimizarla. Ahora la perspectiva es radicalmente distinta.

En la cúpula de Sánchez el convencimiento es claro: "Hay que responder", como sintetiza una integrante de la ejecutiva. Un peligro sería la desmovilización del electorado progresista, más sensible a cuestiones como la corrupción. Pero no creen en el equipo del presidente que esta cuestión provoque la apatía entre los suyos. "Si se acompaña de la adopción de medidas que sean positivas para la gente, y se explican bien y mucho. Si exigimos a los nuestros asumir responsabilidad políticas y abrimos una comisión de investigación para cualquier irregularidad sin enfoque partidista… Yo creo que el resultado es bueno", señala esta última fuente. "Responder es la lección aprendida del 28-M. La idea de la desmovilización es lo que algunos medios tratan de transmitir. Pero, en todo caso, el riesgo lo asumimos nosotros", asegura un miembro del Consejo de Ministros.

La portavoz del partido subrayó en rueda de prensa, no obstante, que la principal virtud del candidato socialista en Cataluña, Salvador Illa —ungido en el 15º Congreso, este pasado fin de semana—, es que su proyecto "habla de la vida diaria de los catalanes", de sus inquietudes cotidianas. Tanto él como el secretario general del PSE y aspirante a lehendakari, Eneko Andueza, harán valer su programa y su perfil presidenciable. "En Euskadi y Cataluña", aseguran en Ferraz, "no nos hace falta abrir fuego contra el PP de esta manera porque en ambos sitios están fuera del debate. Son irrelevantes a nivel electoral. Nosotros haremos allí una campaña en positivo. Ya estamos en ello. Los ejes de Eneko son 'hablar de lo que no hablan los independentistas', e Illa igual".

Será una primavera electoral para los socialistas, por tanto, con un doble mensaje: las soluciones del partido para arreglar los problemas de los ciudadanos pero sin perder de vista, desde Ferraz y la Moncloa, el cuerpo a cuerpo con el PP. Y, en concreto, contra Ayuso, la pieza que creen más débil ahora mismo sobre el tablero.

 

Lo que está en juego en el caso del novio de Díaz Ayuso


El fiscal general del Estado, Álvaro García, interviene en el acto de la toma de posesión

El fiscal general del Estado, Álvaro García, interviene en el acto de la toma de posesión EP

Tras las elecciones en Estados Unidos de 2016, en las que contra pronóstico ganó Donald Trump, una cadena de televisión pública rusa entrevistó a Vladimir Putin. El periodista, sin mucha convicción, le preguntó al presidente ruso por la acusación hecha por los servicios secretos de EE.UU. de que Rusia estaba detrás de la filtración de unos emails de la candidata demócrata, Hillary Clinton, cuya difusión había caído como una bomba en plena campaña electoral. Putin sonrió: "Hay muchos hackers... Además, lo importante no es quién está detrás de la difusión, sino lo que dicen esos correos".

Para un dictador, lo importante es el fin, no los medios. Más aún si proviene del KGB y ha sido el máximo responsable de su heredero, el FSB.

En una democracia, las reglas de juego son muy importantes. Los principios sobre los que se asienta el Estado de Derecho deben primar sobre otras consideraciones de carácter político. Las batallas políticas no deben sobrepasar esos principios, porque entonces lo que se pone en riesgo es la democracia.

El pasado martes, elDiario.es publicó que el novio de Isabel Díaz Ayuso había sido denunciado por la Fiscalía de Madrid por defraudar a Hacienda 350.000 euros en los ejercicios de 2019 y 2020 a través de una de sus empresas, que se dedicó a intermediar en la compra de mascarillas durante la pandemia. Toque de corneta gubernamental. Había que dar bombo al asunto. Era urgente distraer la atención del caso Koldo y de la ley de amnistía, que el Congreso aprobó el jueves 14 de febrero por un estrecho margen.

Uno ya está acostumbrado a que los políticos se lancen a la yugular de sus oponentes utilizando como arma el titular de un periódico. Pero eso es una cosa y otra lo que hizo la ministra de Hacienda, María Jesús Montero. Porque fue ella la que ligó en una declaración en los pasillos del Congreso el cobro de comisiones, el delito fiscal -que dio por hecho- y la compra de un piso valorado en más de un millón de euros en el que Alberto González Amador (el denunciado) vive con Díaz Ayuso.

Si alguien debe mantener en secreto los datos fiscales de un contribuyente, ese es el ministro de Hacienda.

Si este caso no tiene consecuencias, los fiscales podrán utilizar las conversaciones con los abogados de los investigados para demostrar su culpabilidad

Pero el desborde de los límites de lo que se puede o no se puede hacer en un Estado de Derecho no concluyó con la metedura de pata de la ministra, tal vez excitada porque ya se veía con la cabeza de la presidenta de la Comunidad de Madrid adornando su despacho como justo premio a una cacería en la que ella se había cobrado la deseada pieza.

Lo que viene a continuación es mucho peor. Dos días después, el 14 de marzo, la Fiscalía de Madrid difundió una nota a todos los medios de comunicación en la que reproduce párrafos entrecomillados de correos cruzados entre el fiscal que lleva el caso, Julián Salto, y el abogado del presunto defraudador, Carlos Neira. El objetivo de esta repentina conversión a la transparencia no era otro que demostrar que el investigado había reconocido los delitos de los que se le acusa y que lo había hecho para buscar un pacto con la Fiscalía.

En la propia nota de la Fiscalía se aclara que la difusión de su contenido obedece "a las informaciones publicadas en varios medios de comunicación". Es decir, que se trataba de una maniobra de autodefensa. ¡Pobre Fiscalía! Cuántas veces ha dado la callada por respuesta ante la demanda de información de los medios por tratarse de casos subjudice.

Ángela Martialay publicó el viernes en El Mundo que la orden de difundir esa nota la había dado directamente el Fiscal General, Álvaro García Ortíz, lo que seguramente es cierto, no sólo por la solvencia de quien lo publicó, sino porque el aludido no se ha atrevido a desmentir la noticia.

Un fiscal amigo me transmitió el viernes por whatsapp: "Si el caso no tiene consecuencias, a partir de ahora un fiscal podrá utilizar conversaciones previas con un letrado para decir que el acusado es culpable porque ha querido conformar, adjuntando los correos al escrito de acusación". Más claro no se puede decir.

El asunto es de tal gravedad que el Colegio de Abogados de Madrid, la Asociación Profesional Independiente de Fiscales y el Consejo General de la Abogacía han hecho pública su repulsa ante esta burda vulneración del derecho de defensa.

Ya estamos viendo cómo esta barbaridad se intenta tapar con salidas de tono del jefe del Gabinete de Ayuso (desde luego, injustificables) y otras cosas por el estilo. Hay que enmarañarlo todo para que no nos fijemos en lo importante.

El Fiscal General del Estado ha ordenado o permitido una vulneración del deber de secreto con un objetivo claramente político. No olvidemos que el Tribunal Supremo apreció en García Ortiz "desviación de poder" en la propuesta para proponer a Dolores Delgado como Fiscal de Sala. Así que su trayectoria no acredita precisamente el respeto a la neutralidad a la que obliga su cargo.

Por otro lado, la ministra de Hacienda ha incurrido en un posible delito de revelación de secreto. O cuando menos, en una grave imprudencia que, en sí misma, debería inhabilitarla para el cargo.

El caso del novio de Ayuso no es algo que le venga bien a la presidenta de la Comunidad de Madrid. El enriquecimiento con la venta de material sanitario durante la pandemia, al margen de que pueda ir ligado a la comisión de un posible delito fiscal, no es algo como para lucir ante los madrileños.

Pero, a cuenta de acabar con su carrera política, el Gobierno se ha saltado todas las líneas rojas que conforman los límites que definen a un Estado de Derecho. Eso es mucho más grave que el posible delito fiscal de González Amador.

Pero al Gobierno y a los medios que le son afines, como a Putin, que se haya vulnerado el derecho de defensa o que la Fiscalía y la ministra de Hacienda hayan incumplido su obligación de confidencialidad, es lo de menos. Lo importante es lo que dicen los emails