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Del Hormiguero de Pablo Motos, el Erario Público recauda 27 millones de €, con La revuelta de Broncano salen del Erario Público más de 60 millones.


No se recordaba en España una semana televisiva tan relevante. El estreno de La revuelta en La 1 -un acierto por parte de RTVE en cuanto a su audiencia- ha provocado una serie de movimientos en la franja del access prime time que permiten llegar a la conclusión de que, a río revuelto, ganancia de pescadores.

Porque la atracción que ha generado la llegada de David Broncano a RTVE ha provocado que El Hormiguero haya marcado la mejor semana de su historia, con una audiencia media de sus cuatro programas del 20,5% de share, según los datos de Kantar Media distribuidos por Barlovento Comunicación.

Los especialistas en televisión consultados por este periódico intuían que detrás del crecimiento de audiencia de Motos durante los primeros 7 programas de la temporada se encontraba la crisis de Telecinco, que ha fracasado estrepitosamente con su apuesta por Babylon Show, retirado de la parrilla el miércoles tras marcar un 3,6% en su último programa.

Sin embargo, Mediaset programó este jueves Gran Hermano a esa hora y el programa fue seguido por 1 millón de espectadores, pero no restó audiencia a Motos. Al contrario, su resultado fue de 3,1 millones y el 23,3% de cuota de pantalla.

Esa mejora -unida a la caía libre de Telecinco- ha ayudado a Antena 3 a conseguir el mejor inicio de curso desde 2020 y a marcar un dato global de audiencia en prime time del 28,1% con todos sus canales.

El triunfo de Broncano

Dicho esto, el comportamiento del programa de David Broncano ha sido muy bueno y ha impulsado la audiencia diaria de La 1, además, por supuesto, que la de esa franja, en la que históricamente no ha podido competir con las televisiones privadas. Pero se trata de un programa de escaso contenido y recorrido,

Broncano se ha impuesto a El Hormiguero en dos de las cuatro noches de la semana, algo que ha superado las previsiones de la práctica totalidad de los críticos de televisión españoles.

El programa se estrenó con un 17,1% de cuota de pantalla y marcó en los tres días posteriores el 17,4%, el 19,9% y el 19,2%. Son audiencias propias de otra época o de los programas que han hecho historia en la televisión de este país.

En el global de la semana, Motos ha marcado el 21,5% de share y Broncano, el 17,4%. La edad media de los espectadores el primero ha sido de 54 años y la de los seguidores del segundo, de 48.

La revuelta gana entre los hombres (19,8%) y El hormiguero, entre las mujeres (22,3%). Broncano atrae más a la población de entre 13 y 44 años; y Motos vence entre los niños y los mayores de 65. Estos últimos, el perfil mayoritario de televidente en la TDT actual.

Por comunidades autónomas, Broncano obtiene su mejor audiencia en Madrid (26,9%) y su peor, en Canarias (11,3%). Motos destaca especialmente en Murcia (27,5%) y Castilla y León (27%); y flojea en País Vasco y Navarra (14,7 y 14,6%).

El programa de Broncano se financia con dinero público y el de Motos con capital privado. A Broncano le ordenan el contenido y a Motos, NO.

 

Se podría hacer una radiografía política de la sociedad española analizando la audiencia de los programas más vistos en televisión

La actriz Najwa Nimri y David Broncano, en la emisión de 'La Revuelta' de este martes.
La actriz Najwa Nimri y David Broncano, en la emisión de 'La Revuelta' de este martes. | RTVE

En su segundo día de emisión en la La 1 de RTVE, David Broncano empató con Pablo Motos, hasta ahora líder indiscutible de la noche con su programa El Hormiguero (Atresmedia).

Broncano no llevó el martes a un gran actor de Hollywood, ni a Taylor Swift, sino a la actriz y cantante española Najwa Nimri, que entró de lleno en la pelea por la audiencia en prime time vaticinando que el programa La Revuelta estaba a "un pelo de barrer" a El Hormiguero. Ella estaba dolida porque en Atresmedia, dijo, "me han vetado". Pero no erró en su pronóstico. Un 17,4% de la audiencia eligió La 1 frente a otro 17,5% que siguió a Pablo Motos.

En realidad, la gente no ve a Broncano por los famosos que son sus entrevistados, sino por un estilo particular, más fresco y poco convencional, que conecta mucho mejor con un público que está entre los 25 y los 40 años. En esa franja, Broncano ganó con claridad a Motos.

Lo que nos dicen estos dos días de pugna por el liderato televisivo tras los informativos entre RTVE y Atresmedia es que mientras que los datos de El Hormiguero dependen en gran medida de sus invitados, y según quienes sean puede sacarle varios puntos de ventaja a su competidor, La Revuelta puede moverse en un entorno del 15% de audiencia con comodidad sin necesidad de recurrir a bombazos. Estamos al comienzo de la guerra y es muy probable que las cosas cambien en las próximas semanas, pero la televisión pública puede presumir de haberse quitado caspa de encima y de mirar de tú a tú al mítico Hormiguero. Los directivos de la cadena de Prado del Rey se conformaban en privado con mantener un 10%, y han logrado superar el 17% en dos días. No está nada mal.

Broncano se ha llevado de calle al público progre de entre 25 y 40 años

Pero lo que más me interesa de este duelo en la noche no es quién gana o quién pierde, sino lo que significa esa pugna y su resultado desde el punto de vista político.

Hay que recordar que la contratación de Broncano por la televisión pública estuvo rodeada de polémica, no sólo por lo elevado del contrato del equipo que la produce (detrás está Mediapro), sino por la intromisión política para que se llevase a cabo. Aunque Broncano ha utilizado la supuesta intervención de Sánchez para hacer bromas, lo que no puede negar ni él ni nadie es que su fichaje provocó una crisis interna de grandes proporciones en Televisión Española y que Moncloa hizo todo lo posible para que La 1 pudiera hacer frente a un programa como El Hormiguero, que se había convertido en un auténtico dolor de cabeza para el presidente del Gobierno.

Es verdad que a Broncano, como él dice, no le hace falta Sánchez para trabajar en televisión, pero sí para forzar la salida de la presidenta de la Corporación RTVE. Son dos cosas distintas, pero las dos son ciertas.

Seguro que los poderosos equipos de análisis de Moncloa detectaron el potencial de Broncano para competir con el líder de la noche con una perspectiva ideológica "progresista". La fórmula vieja y ultra sectaria de Wyoming en La Sexta apenas si le hacía un rasguño al reinado de Pablo Motos. Lo que aporta Broncano es que no necesita darle zascas constantemente al PP para atraerse a un público que, en su mayoría, vota a la izquierda, pero que no ve a Broncano porque se meta con Feijóo, sino porque le parece gracioso.

Se podría hacer una radiografía política de la sociedad española analizando la audiencia de los programas más vistos en televisión. Está claro que, a pesar de sus tropelías, Sánchez sigue teniendo tirón electoral, sobre todo, en la franja de edad en la que barre Broncano.

Guste o no, esos son los datos. Por mucho que se esfuerce Pablo Iglesias, nunca le llegará a la suela de los tacones a los grandes de la televisión, ni a Motos, ni a Broncano. Al fundador de Podemos le gustaría mucho más que su Canal Red fuera líder de audiencia en prime time que ser presidente de Gobierno. ¡Que ya es decir!

Un apunte más. Es la primera vez en España que dos programas compiten a cara de perro, con menciones directas a su rival. Las noches se presentan calientes y espero que eso redunde en beneficio del espectador. Me muero de ganas de ver cuál es el plan de Atresmedia para poner a Broncano en su sitio.

Pedro Sánchez sin crédito ni respeto. Mazazo de la JEC al líder socialista.


JP Logística

El interés de Pedro Sánchez por “acoplar” a un partido extraparlamentario como Vox en un debate vulnera la normativa electoral y la doctrina de la JEC. Los socialistas tenían pensado atacar en tromba –sin fundamentos- a Pablo Casado y que Abascal abriese fuego. Ya pasó en las anteriores elecciones generales.  
El palo de la Junta Electoral Central no es a Atresmedia sino al Gobierno Sánchez. Me parece la interpretación adecuada del por ahora suspendido debate a cinco previsto para el día 23. 

Lamento el autoplagio, pero ahí ya se señalaba la descarada vulneración de la normativa electoral que suponía incluir a Vox en un debate televisado de aspirantes a la presidencia del Gobierno. Peor aún. Que los intereses del partido gobernante primasen sobre el respeto a la vigente expresión institucional de la voluntad popular. Y una paradoja. Que RTVE se atuviese a dicha voluntad y el Gobierno no.

Después de atender un recurso de Vox, por haber sido excluido del debate de 'segundos' celebrado anoche en TVE (a seis), y de los presentados por los grupos nacionalistas no incluidos en el anunciado en Antena 3 (a cinco), la Junta Electoral ha decidido suspender el segundo. Razón de fondo: el quinto invitado (Vox) es un producto de las encuestas, no de la representatividad obtenida en las urnas.

Los electores, como los consumidores, tienen derecho a probar el género antes de comprarlo. Esa pauta del sentido común está vacía en el BOE

Los electores, como los consumidores, tienen derecho a probar el género antes de comprarlo. Esa pauta del sentido común sigue vacía en el BOE. La regulación legal de los debates electorales es una lamentable asignatura pendiente de la democracia. Apenas una genérica alusión de la Loreg (Ley Orgánica de Régimen Electoral General) a la exigencia de “neutralidad”, “pluralidad” y “proporcionalidad” de los medios públicos (una reciente reforma la extendió también a los privados).
El PSOE acepta un debate a cuatro en TVE en el que no se repetirá la foto de Colón. Vox sale beneficiado, al presentarse como un partido antisistema
Sobre esa norma legal y el recurso al mejor criterio de la JEC (ocho magistrados del Tribunal Supremo, cinco catedráticos de Derecho y el secretario general del Congreso), se ha ido forjando una doctrina de obligado cumplimiento. Excluye de los debates a grupos extraparlamentarios, salvo que en elecciones anteriores (no necesariamente generales) hubieran obtenido al menos el 5% de los votos en el área de difusión del medio.

El Gobierno queda en evidencia. Por pasarse esa doctrina por el arco del triunfo. El Gobierno no, el PSOE, o Sánchez, vale, viene a ser lo mismo. Lo grave es la falta de compromiso con el orden institucional por intereses de partido. Hasta las piedras saben que Moncloa y Ferraz están encantados con el protagonismo de Vox como elemento fragmentador de la derecha, aunque vaya en contra de la ley y de la doctrina de la Junta.

Se pone en evidencia la falta de compromiso de Moncloa y Ferraz con el orden institucional. Por intereses de partido, quieren a Vox en los debates

A esa ley y a esa doctrina debe ajustarse la alternativa que ha de presentar ahora Atresmedia al formato del debate del día 23, puesto que, según la Junta Electoral, no puede celebrarse tal y como está planteado. La JEC se ha comprometido a responder el lunes 22. No obstante, el fondo de la cuestión queda claro: el criterio para elegir a los participantes en un debate electoral televisado no puede ser “la actualidad informativa o los datos procedentes de las encuestas electorales” sino “los resultados obtenidos en las últimas elecciones”.

Así reza la resolución de la JEC que deja en suspenso el debate de Antena 3 con los candidatos de cinco fuerzas políticas, de las que cuatro responden al vigente mapa parlamentario (Diputación Permanente del Congreso), mientras que el quinto participante (Vox) responde al cambiante mapa demoscópico de nuestra democracia de último minuto.

VOX, partido financiado por el PSOE, para restar votos al PP, por el bien de la democracia queda excluido del debate en Antena3


JP Logística

Un partido que goza por se antidemócrata, euroescéptico y populero con ámbito venganza, minado de  vicios ocultos y, además, no cumple el principio de proporcionalidad. Por lo justo de la justicia debe ser excluído cuando no tenga representación parlamentaria y su fin no sea otro que perjudicar al partido más grande del mundo, o sea, el PP. 
   
 La Junta Electoral Central (JEC) solicita a Atresmedia que haga otra propuesta en relación al debate a cinco organizado para el próximo martes, día 23 y que iba a contar con la participación de Pedro Sánchez (PSOE), Pablo Casado (PP), Pablo Iglesias (Unidas Podemos), Albert Rivera (Ciudadanos) y Abascal (Vox). De lo contrario el debate no se celebrará por incumplir el principio de proporcionalidad.

 Fuentes de la Junta Electoral Central explican que son competentes para actuar sobre los planteamientos de las televisiones privadas «por cuanto la LOREG obliga tanto a emisoras públicas como privadas. Deben respetar la proporcionalidad que se especifica en el artículo 66.2. Estas fuentes insisten en que Atresmedia «tiene que hacer otra propuesta respetuosa con la proporcionalidad».

 Desde la JEC se pide al grupo de comunicación que haga otra propuesta: «No decimos cómo debe ser, sólo rechazamos la que se nos ha presentado», explican estas fuentes. Preguntados por si el problema es la presencia de Vox o la ausencia de otros grupos desde la JEC son claros: «Las dos cosas. Los demás tienen derecho y Vox no».

 Sobre este tema, las fuentes de la JEC insisten en que Vox puede participar en debates electorales «siempre y cuando se respete la proporcionalidad».

 Explican que no se trata de que Vox no tenga derecho «sino que otros tienen mejor derecho. No se prohíbe Vox, no se prohíbe a nadie, sino que hay otros con mejor derecho». Insisten en que su decisión lo que busca es «proteger a los que tienen mejor derecho».


 ERC había presentado un escrito ante la JEC en el que denunciaba que este debate no cumplía con «los principios de pluralismo, igualdad, neutralidad informativa, así como el de proporcionalidad, que deben regir los debates electorales de conformidad con lo previsto en el artículo 66.2 de la LOREG».

«La formación de extrema derecha a la cual se pretende dar cabida en el debate electoral no reúne siquiera la condición de grupo político significativo», añadían desde ERC. También habrían presentado recursos Junts per Catalunya, Coalición Canaria y el PNV.

 Por todo ello, pedían a la JEC que Atresmedia se abstuviera de emitir el debate «si no invita también al mismo a representantes de las formaciones políticas que obtuvieron representación parlamentaria en las elecciones a Cortes Generales de 26 de junio de 2016».

¿Por qué es diferente al año 2015?
Antes de las elecciones del 20 de diciembre de 2015, cuando Podemos y Ciudadanos no tenían todavía representación en el Congreso de los Diputados, Atresmedia organizó un debate a cuatro con PP y PSOE. La Junta Electoral establecía entonces la condición de "grupo político significativo". Y se la atribuía a quienes hubieran obtenido "un número de votos igual o superior al 5% de los votos válidos emitidos". Y establecía que fuera "en recientes procesos electorales y en el ámbito territorial del medio de difusión". En 2015 Podemos y Ciudadanos habían superado esta barrera en las europeas de 2014 en el caso de Podemos y en las municipales de 2015 en el caso de la formación de Albert Rivera.

 Este criterio es el que ahora castiga a Vox, que al haber obtenido su resultado tan solo circunscrito a una comunidad autónoma no tendría esta consideración. Si por ejemplo una televisión andaluza organizase ahora un debate Vox sí tendría esa consideración de grupo político significativo. Al igual que Telemadrid le dio espacio en sus debates en el ámbito de Madrid capital después de que así lo determinase la Junta Electoral provincial.

En una resolución reciente, del pasado 11 de abril, la JEC ya desestimó un recurso de Vox por no ser incluído en el debate a cuatro planteado por TVE, que no se celebrará porque Pedro Sánchez no participará. La JEC destacaba que Vox sacó solo un 0,2% de los votos en las últimas elecciones al Congreso en 2016. Y además advertía que tampoco cumple "la condición de grupo político significativo" que exige haber obtenido un 5% en recientes procesos electorales "en el ámbito territorial del medio de difusión".

 Y es que en 2015 la JEC estableció que los planes de coberturas informativas deben incluir a candidaturas que no se presentaron a los anteriores comicios o no obtuvieron representación suficiente, pero se demanda que posean la condición de grupo político significativo, una condición que se niega a Vox. Además, se especifica que "esa cobertura no podrá ser igual o superior a la dedicada a las candidaturas que lograron representación".

 A la reclamación presentada, la JEC empieza refiriéndose al artículo 66.2 de la LOREG. La Junta explica que en su instrucción 4/2011 de 24 de marzo se especifica que "corresponde a los órganos de dirección de las televisiones privadas decidir libremente sobre la oportunidad de organizar o difundir entrevistas o debates electorales, pero de hacerlo deberán tener particularmente en cuenta los resultados obtenidos por cada formación políticas que obtuvieron representación en las últimas elecciones".

 Insiste en que este criterio "no impide suministrar información" sobre candidaturas que no se presentaron a las anteriores elecciones o no obtuvieron representación, pero se determina que "no podrán recibir una cobertura informativa mayor que las formaciones políticas que obtuvieron representación en las últimas elecciones". La JEC dice que estos son los criterios legalmente establecidos "sin que puedan ser sustituidos por otros como la supuesta actualidad informativa o los datos procedentes de encuestas electorales". Ese justamente fue el criterio utilizado por el PSOE para decidir que Pedro Sánchez participase en un debate con Vox.

 La JEC dice que no hay objeción respeto a la participación de PP, PSOE, Unidos Podemos y Ciudadanos. Pero pone de manifiesto que las formaciones recurrentes sí consiguieron representación parlamentaria "y un porcentaje mayor de votos válidos".

 La JEC rechaza la argumentación de Atresmedia, que el 20 de abril va a organizar un debate en La Sexta en el que estarán algunos de estos grupos recurrentes y en el que no estará Vox explicando que en este caso "se ha primado este criterio de proporcionalidad". La JEC considera que el argumento no puede aceptarse porque el artículo 66.2 de la LOREG "no establece la aplicación voluntaria del principio de proporcionalidad según estime oportuno la televisión privada, sino que lo impone de forma incondicionada. No cabe elegir debates electorales en los que se aplica la proporcionalidad y otros en que pueda ser eximida sino que debe aplicarse a todos aquellos debates que se organicen durante el proceso electoral".

 La JEC resuelve así que el debate planteado por Atresmedia "resulta contrario al principio de proporcionalidad". Y es claro: "Este debate no podrá celebrarse en los términos indicados sino que, si así lo decide el medio, deberá modificarse para atender a las exigencias de dicho principio.