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viernes, 27 de octubre de 2017

Los talibanes y golpistas de Cataluña pasan de ostentar el poder a recibir escupitajos en las cárceles.

Resultado de imagen de Puigdemont, Junqueras y Carmen Forcadell
A los talibanes de Cataluña, todo hace indicar que les ha llegado “la hora” posiblemente no sean decapitados ni sometidos a las cámaras de gas hitlerianas ni abandonados en alguna sabana del África subsahariana. El régimen carcelario admite que los presos tengan su propio fuero, o sea, deja a su libre criterio “el comportamiento” de estos para con violadores, maltratadores en general, no respetar, quienes no respeten a  personas mayores o represores políticos. Por cierto, actualmente, los catalanes no gozan de ninguna estima por las dotaciones de las cárceles españolas y seguro que serán malheridos a escupitajos y humillados a rezar tantos rosarios como sea necesario hasta que su corazón lata por debajo de uno.   
Posiblemente haya quien piense que con la aplicación del artículo 155, estos advenedizos incursos donde no les corresponde, ya eluden la justicia y no, no es así. El Ministerio del Interior, a día de hoy, tiene más de 12.000 grabaciones de las revueltas catalanas que se están analizando para atacar con todo rigor de Ley a los arrabaleros de las manifestaciones.

Por ejemplo, la taimada de la mentira, Carmen Forcadell, presidenta del Parlament talibán de ninguna de las maneras puede evitar su ingreso en prisión ya que es reincidente y, además, madre del golpe de Estado. No dejar votar, prohibir que se expliquen  las posturas discordantes y no entregar datos sobre el punto del día es un hecho delictivo de grado uno…¡A LA CÁRCEL¡   y no, precisamente, catalana.  

 Carlos Puigdemont ya tiene “escolta” ante el más que evidente riesgo de fuga y destrucción de pruebas, pero algún pajarito  me ha dicho que, el mismo Lunes pactará con la fiscalía, para decir que solo era un testaferro de Jordi Pujol y siguiendo la línea sucesoria de Artur Mas. Tampoco tengo la menor duda que, el exjefe de la Generalidad catalana, Puigdemont  contará o chivará a dos fiscales –tengo los nombres- quienes son los golpistas jefes


Trapero ya tiene asumido e incluso pactará con la fiscalía 12 años de prisión con beneficios penitenciarios, o sea, unos 7 de cumplimiento ya que está siendo colaborar destacado a la hora de aclarar los hechos y como “grite” la fuente que inesperadamente le nombre para permitir esas fechoría, solo le caerán 5 años de prisión para cumplir en Cataluña.

Tras la destitución del Govern en pleno, tal y como anunció Mariano Rajoy, habrá que detener a Carlos Puigdemont y ponerle a disposición de los jueces. Y con él a Oriol Junqueras, al pobre Arturo Mas, al presunto traidor José Luis Trapero, a la taimada Carmen Forcadell y a sus compinches directos. Al delito de sedición con el que se les señalaba se suma ahora el de rebelión.
Oriol Junqueras que lo tenía por buena persona y, el mismo, se apartaba de la violencia y marrullerías. Pero que su fanatismo catalán le ha destruido como político y persona, posiblemente, junto a Carmen Forcadell sea el peor parado.


Pero, el Estado de Derecho debe actuar con rigor de Ley, contundencia y rapidez como demanda la alarma social. 
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