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El líder del PP acepta el encargo del rey de formar Gobierno, agradece el giro hacia la abstención del PSOE y promete gobernar desde el diálogo para intentar que la legislatura dure cuatro años
Después de 314 días, el próximo sábado, aun con su victoria en las elecciones generales del pasado 20 de
diciembre, Mariano Rajoy será investido por segunda vez como presidente del
Gobierno. El rey Felipe VI le encargó ayer la formación del Ejecutivo tras
concluir una ronda de contactos en la que el presidente de la gestora del PSOE,
Javier Fernández, le transmitió la decisión de su partido de abstenerse en la
segunda votación de investidura, lo que garantiza al líder del PP los apoyos
necesarios para ser elegido en esa segunda sesión por mayoría simple con los
170 votos favorables del PP, Ciudadanos y Coalición Canaria.
Rajoy sabe que no
lo tendrá fácil y que deberá cambiar el discurso y las actitudes con las que ha
gobernado hasta ahora. Y ayer, exactamente un año después de la disolución de
las Cortes en octubre del 2015, dio muestras de ello. Hoy mismo pronunciará su
discurso de investidura, en el que dejará clara su voluntad de gobernar desde
el diálogo y buscando acuerdos para que su Ejecutivo sea «capaz, estable y
duradero,
Explicó que aceptaba el
encargo del rey por coherencia con su deseo de que España tenga un Gobierno
«cuanto antes», y agradeció su abstención al PSOE, con el que se mostró incluso
más generoso en los elogios que con Ciudadanos y Coalición Canaria, que votarán
sí en su investidura. «Es una decisión responsable y razonable», señaló
respecto al cambio de postura de los socialistas, que han pasado en pocos días
del «no es no» a permitirle gobernar con su abstención.
Anunció su disposición
a mantener un diálogo «permanente» y presumió de no haber caído en «la
tentación» de provocar unas terceras elecciones. Algo que, según dijo, habría
supuesto «jugar con tácticas ventajistas». «Soy consciente de las dificultades
de gobernar en minoría», señaló el presidente en funciones, que admitió que
aunque le gustaría «contar con una mayoría parlamentaria más amplia», sabe que
«no va a ser así». «Trabajaré desde el primer día para que ese Gobierno sea
estable y duradero», indicó, y explicó que ese objetivo solo será posible «con
diálogo y acuerdos».
El primer reto al que
se enfrentará será el de aprobar los presupuestos. Algo para lo que, en este
momento, no tiene mayoría, ya que el PSOE ha anunciado que no los apoyará. Pero
Rajoy no tira la toalla. Y, cuando se le planteó, ni siquiera quiso pensar en
la posibilidad de que, en ese caso, puedan convocarse nuevas elecciones.
«Tendré que ganarme los apoyos y ni se me pasa por la imaginación disolver las
Cortes. Voy a intentar que la legislatura dure cuatro años», insistió.
Rajoy está convencido
de que, pese a las declaraciones públicas, será posible llegar a acuerdos con
el PSOE que vayan más allá de su abstención en la investidura. En el PP creen
que, tras la fractura que ha provocado el giro hacia la abstención, a los
socialistas no les interesa tampoco que la legislatura sea corta. «Los
resultados electorales obligan al entendimiento entre las fuerzas
constitucionalistas», afirmó Rajoy, dejando claro que, además de con
Ciudadanos, piensa negociar también con el PSOE para sacar adelante las leyes y
las reformas necesarias. «Las discrepancias en lo sustancial no son tan
grandes», afirmó respecto a los socialistas, por lo que dijo esperar que «se
abra un período de cooperación y diálogo»
Aunque no rechazó
ninguna de las propuestas que el PSOE plantea en el texto del comité federal
que aprobó la abstención en la investidura, explicó que es preferible centrarse
en aquellos asuntos en los que es posible el acuerdo y que aquellas cuestiones
en las que las diferencias sean muy fuertes «habrá que dejarlas de lado». Y
tampoco dio pista alguna sobre la composición de su futuro Ejecutivo. «No tengo
perfilado mi Gobierno, es más, ni siquiera he pensado en ese asunto», dijo de
manera sorprendente.
Rivera también es
optimista
Rajoy tendrá como socio
principal en esta legislatura al líder de Ciudadanos, Albert Rivera, que ayer
coincidió con el líder del PP en que, a pesar de las dificultades y los negros
augurios, la legislatura puede ser larga y provechosa. «Si el Gobierno cumple
los acuerdos firmados para la investidura, es posible que sea una legislatura
fructífera y tan larga como lo que dura una legislatura», señaló Rivera tras
despachar con el rey. Pero apuntó también la posibilidad de llegar a acuerdos
con los socialistas. «Si el PSOE intenta sumarse a todo aquello que también ha
propuesto como reformas en ese acuerdo con Ciudadanos, seguramente sacaremos
adelante muchas leyes que den un giro a la política del PP en los últimos
años»
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