EEUU nunca ganará la guerra de Afganistán. Nunca ha ganado ninguna guerra.

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Albert Einstein invitó a Freud a intercambiar ideas sobre la posibilidad de evitar a los hombres el destino de la guerra; y le expuso su punto de vista, el cual coincidió en buena parte con lo que el afamado psiquiatra pudo decir al respecto.

En primer lugar, Freud se refirió a la relación que existe, citada por Einstein, entre el derecho y el poder.

Desde su perspectiva, el poder era el equivalente de la fuerza bruta del hombre desde el principio de los tiempos. Los pequeños grupos humanos eran dominados por el más fuerte hasta que posteriormente esa fuerza fue reemplazada por las armas.

Las armas y la superioridad intelectual reemplazó a la fuerza para lograr que los oponentes resignaran su posición; y para mantener este resultado en forma definitiva se eliminaba al enemigo, estrategia que además servía de escarmiento y liberaba a los vencedores de los peligros de la venganza.

Einstein se daba cuenta lo fácil que resulta entusiasmar a los hombres para ir a la guerra, como si existiera un instinto de odio y destrucción en ellos que favorece las contiendas. Con su teoría de los instintos, Freud pudo explicarle esta tendencia humana.

Existe en el hombre el instinto de muerte o agresión, que tiende a destruir y matar; y el instinto de vida, que tiende a conservar y unir, que representan la antítesis entre el amor y el odio y el bien y el mal, universalmente conocidos; que son la característica de la vida.

Quizás la evolución cultural sea un proceso orgánico, ya que produce modificaciones psíquicas notables e inequívocas, como el fortalecimiento del intelecto que comienza a dominar la vida instintiva y la interiorización de las tendencias agresivas con sus ventajas y desventajas, que son las que hace que la mayoría de los intelectuales, sean pacifistas y rechacen las guerras.

¿Quién sino USA iba a poner a prueba la relación amor/odio, derecho/poder?

Policías afganos inspeccionan un vehículo en la provincia de Ghanzi, en Afganistán. EFE/ArchivoPolicías afganos inspeccionan un vehículo en Afganistán. 

EEUU embiste al enemigo, suscita al aliado, abre fuego en todas las guerras, en todas participa y en todas pierde. Ahora, la operación de la OTAN en Afganistán ha cambiado de nombre: de Libertad Duradera a Apoyo Decidido. El ejército americano ha puesto además un nombre propio a su nueva operación en Afganistán: Centinela de la Libertad. Los americanos serán los únicos que participarán en combate junto a afganos en operaciones especiales; de ahí la distinción.
Los nombres ya dicen algo: la libertad ya no es duradera, hay que apoyarla con decisión y ser un centinela. Hay algo evidente: EEUU y sus aliados no han logrado ganar la guerra de Afganistán. Después de trece años hay que buscar algunos motivos. Hay al menos cuatro.
1. Pakistán.  el enemigo no está en Kabul sino en Islamabad. “El mayor problema en Afganistán era, y es, Pakistán”.  Pakistán tiene a los talibanes como una de sus armas disuasorias contra enemigos exteriores, India sobre todo: “El trío disuasorio de Pakistán ha sido descrito como las armas nucleares, el ejército convencional y fuerzas irregulares que incluyen a los talibanes pakistaníes”.
Pakistán cree que el gobierno de Kabul simpatiza demasiado con India. Su apoyo a los talibanes les ofrece un contrapeso. Pakistán es un aliado de EEUU que tuvo en su territorio durante años al fugitivo número 1, Osama Bin Laden. Washington ha querido ocultar la evidencia, pero la periodista Gall dice que los altos mandos del ejército sabían que Bin Laden estaba en Abbottabad. Así de complicada de gestionar es la política exterior de un país: el mismo gobierno extranjero es a la vez un enemigo brutal y un aliado necesario.
2. La guerra de Irak. Es la versión más oficial. En 2003, cuando Estados Unidos debía centrarse en ayudar a afianzar las nuevas instituciones afganas, invadió Irak. “La guerra en Irak chupó los recursos de Afganistán antes de que las cosas estuvieran bajo control, y nunca nos recuperamos”, dijo años después Richard Armitage.


Vista general de una mezquita bombardeada por aviones iraquíes en Faluya, Irak, hoy 4 de enero de 2015. EFE
Vista general de una mezquita bombardeada por aviones iraquíes en Faluya, Irak,

3. El gobierno afgano. La Unión Soviética invadió Afganistán en 1979. Se retiraron una década después. Empezó entonces una guerra civil entre facciones incontroladas y señores de la guerra. Los talibanes se impusieron en 1996. En 2001 llegaron los americanos.
De un país con más de 20 años de guerra, con unas instituciones débiles y unas infraestructuras penosas, no iba a salir una democracia. Pero la agenda de Bush exigía que al menos lo pareciera y les hizo votar en seguida. Fue un error evidente, dice el ex militar Nagl.
El país no está preparado: “Mejorar la gobernabilidad y promover el desarrollo económico hubiera sido un reto en Afganistán en cualquier caso, dados los límites en capital humano tras tres décadas de guerra. Conseguir esos logros cuando era imposible para los líderes americanos despedir o procesar a líderes afganos que robaban dinero para el desarrollo (solo uno de los muchos ejemplos de corrupción) añadía una dificultad a la tarea que se convertiría en insuperable”.


4. Dónde estaban los enemigos. En 2001 llegó el ejército más poderoso a uno de los países más pobres del mundo. Los talibanes se esfumaron: unos volvieron a su vida tribal y otros se escondieron en Pakistán. Al Qaeda huyó por Tora Bora. La guerra había durado tres meses y a principios de 2002 los americanos no tenían enemigos. Pero el 11-S no podía quedar así.




¿Y ahora qué? El gobierno y Pakistán siguen siendo casi los mismos. El nuevo presidente, Ashraf Ghani, era el favorito de Hamid Karzai, y acaba de pedir a Estados Unidos que revise la salida de sus tropas del país, que no los deje solos. Ya se verá. Pakistán, mientras, debe sentirse más amenazado para dejar de cobijar a talibanes que protejan sus intereses en Kabul.
Decenas de miles de muertos después y con miles de millones de dólares gastados, Afganistán sigue en guerra. En los últimos cinco años, el ejército afgano se ha vuelto más serio, pero no tiene la fuerza para eliminar a los talibanes sobre todo en sus feudos rurales. Un posible acuerdo negociado no está sobre la mesa. Los talibanes dicen que no dejarán de luchar mientras haya extranjeros en el país y el presidente pide a Obama que prorrogue a sus tropas más allá de 2016. A ver, pues, como sigue la guerra.
Mientras, Afganistán es hoy un narcoestado mayor que Colombia en plena época de Pablo Escobar en los 80: la coca en Colombia era el 6 por ciento del PIB; según Naciones Unidas, la industria del opio es el 15 por ciento de la economía afgana. La policía, dicen los locales, se conforma con sobornos de 40 dólares. Es suficiente.  un campesino afgano saca 600 dólares de una bola de opio que en Londres se vende por 150 mil. El campesino, dice Aikins, se encoge de hombros cuando se entera. En Afganistán, en los últimos 40 años, sobrevivir es lo único que cuenta.











9 comentarios:

Goliath Elías Alvarez Perez dijo...

USA no se mete en las guerras para ganarlas, es una forma de demostrar su egemonía mundial, probar tácticas y armamento, hacer aliados entre la población por la que toman partido para luego comerciar y sobre todo regular población.

Juan Pardo dijo...

¿Para qué quieren probar armas? España, en comparación, vende más armas que USA. EEUU está presente en todas y cada uno de los frentes de guerra que hay en el mundo. Suerte que nunca se mete en guerra.

Argüelles Bouza dijo...

Porque para vender hay que demostrar y ellos demuestran sobre el terreno, que es como mejor se demuestra.

Javier León dijo...

No es lo mismo entrenar en pistas militares que hacerlo en terreno hostil y con fuego real. Por eso son la mejor milicia del mundo mundial, la más preparada y compenetrada.

Maria Fiorella Borrini dijo...

Proprio cosi'! Le guerre non portano a nulla servono solo a distruggere tutto! Sono solo carestia, malattie e tragedie senza sbocco .
Caro Juan ...si puo'solo pregare ! E che Il Signore ci salvi ! Ciao

Juan Pardo dijo...

las guerras son la peor brutalidad nadie gana , todos pierden ---jonav

DIMENSIÓN CULTURAL INEJO EN MEDELLIN dijo...

Las guerras son la peor brutalidad nadie gana , todos pierden ---jonav

Juan Antonio Miralles dijo...

Me ha gustado el prólogo sobre la conversación entre Einstein y Freud, pero no he visto ni una sola conexión con el asunto que titula el enlace. Y por cierto, el resto del escrito comete un error de base: antes de decidir si se gana una guerra, hay que sentar las condiciones de victoria de la misma. ¿o presupone que la victoria de todas las guerras ha de acabar siempre en la aniquilación total del enemigo?

Evidentemente, y sobre todo después del fracaso de Vietnam, EEUU nunca acude a un país con pretensiones colonialistas; su propio pueblo sería su principal enemigo.

E. R. dijo...

Realmente interesante, no puedo decir más