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martes, 26 de junio de 2012

Filosofía de laboratorio.


Vida y obra filosófica de Xavier Zubiri, Pedro Laín Entralgo e
Ignacio Ellacuría
Por Sergio Arturo Cañas López
Resumen
Esbozar las entretejidas biográficas de Zubiri, Laín y Ellacuría obliga a tomar prestada la anécdota en la que, medio en serio y medio en broma, el propio Zubiri asoció el significado de su nombre al destino intelectual
de su vida y al sentido último de su propia obra. Así, biblioteca
(Apalategui), puente (Zubiri) y casa nueva (Xavier) son símbolos que
también aplican para Laín y Ellacuría, por lo prolífico y fecundo de sus
producciones (biblioteca), por sus infatigables esfuerzos por conseguir la
reconciliación y la solución negociada a conflictos (puente) y por la laboriosidad creativa con la que nos legaron para el siglo XXI sus innovadoras aportaciones en el quehacer humanista y filosófico, productode sus prodigiosos talentos (casa nueva).
En anterior artículo.
dimos inicio al ejercicio de inscribir a Laín Entralgo en la mejor
tradición cultural hispánica del siglo XX, destacando su invaluable producción en los terrenos compartidos por la Medicina, la Historia y la Antropología en la comprensión y estudio de la condición de práctica social radicada en la esencia misma de la Medicina.
A consecuencia de su constante interrogar sobre la índole de la práctica médica, Laín Entralgo –al cuestionarse el lugar y quehacer de dicha práctica– arribó a conclusiones fundamentales en torno a cómo debe concebirse la medicina a fin de ser fiel a sus más
nobles propósitos. Laín, al referirse a ella, señalaba más apropiado conceptuarla y ejercerla como antropología médica, tendiendo así un puente hacia las humanidades médicas, pues de esta forma la medicina intentaba de mejor forma una aproximación integral al ser
humano.
Sería sin embargo incompleta cualquier aproximación a Laín destacándole sólo en la
vertiente médica en donde comparte reconocimientos en la misma línea que lo recibieron
Letamendi, Miguel Servet, Ramón y Cajal, Del Río-Hortega, Gregorio Marañón y Carlos
Jiménez Díaz. También destacó como escritor y ensayista junto a Ramón Menéndez Pidal,

1
 San Baldomero Ucar, J.M.: “ El significado de la filosofía de Xavier Zubiri en la filosofía española”.
http://www.zubiri.org./works/spanishworksabout/sanbaldomero/lección 1998.htm (30/04/04).
2
 Cañas López, S. A.: “Pedro Laín Entralgo: Medicina e Historia”. Realidad Revista de Ciencias Sociales,y
Humanidades # 98 Marzo-Abril 2004. UCA Editores. Pág. 185-194.
3
 Laín Entralgo, P. “Antropología Médica”. Salvat Editores. Barcelona. 1984
2
Eugenio D’Ors, Pío Baroja y Américo Castro, sin que fuera menos importante su
contribución a la producción filosófica en la vertiente de Unamuno, Ortega y Gasset y
Xavier Zubiri4
. Desde esta última vertiente intentaremos destacar su relación personal e
intelectual con Zubiri y con Ignacio Ellacuría.
Esbozar las entretejeduras de las circunstancias biográficas de Zubiri, Laín y Ellacuría me
obliga a tomar prestada la anécdota citada por San Baldomero5 en la que, medio en serio y
medio en broma, el propio Zubiri asoció el significado de su nombre al destino intelectual
de su vida y al sentido último de su propia obra, según lo cuenta su esposa Carmen Castro.
En euskera el significado de su nombre y dos apellidos es como sigue: Xavier significa
“Casa Nueva”, que como es sabido era el apelativo con el que se designa en Navarra al
castillo de la familia Jaso, la familia de San Fancisco Javier. Por su parte Zubiri o Subiri
quiere decir en euskera “junto al puente”, en tanto que Apalategui tiene el significado de
“balda de un armario, o de una estantería”, pero que en vasco- francés significa
sencillamente “biblioteca”.
Así, biblioteca (Apalategui), puente (Zubiri) y casa nueva (Xavier), son aquí tres símbolos
con los que se puede intentar comprender el significado de la filosofía de Zubiri, símbolos
que tambien aplican para Laín y Ellacuría, por lo prolífico y fecundo de sus producciones
(biblioteca), por sus infatigables esfuerzos por conseguir la reconciliación y la solución
negociada a conflictos (puente) y por la laboriosidad creativa con la que nos legaron para el
siglo XXI sus innovadoras aportaciones en el quehacer humanista y filosófico, producto de
sus prodigiosos talentos (casa nueva).
José Xavier Zubiri Apalategui
José Xavier Zubiri Apalategui nació en San Sebastián, capital guipuzcoana, a orillas del
Urumea, el día 4 de diciembre de 1898. Hizo sus estudios básicos en Guipúzcoa y ya
entonces le nació la triple vocación científica, filosófica y religiosa a la que habría de ser
vascamente fiel durante toda su vida. Ingresó al Seminario Diocesano para seguir la carrera
eclesiástica y fue enviado a Madrid a seguir los cursos, entre 1918-1920, del Seminario
Conciliar y la Facultad de Filosofía de la Universidad Central (hoy Complutense). En el
Seminario recibió la influencia del sacerdote, filósofo y jurista vasco Juan Zaragueta. En la
Universidad Central recibió la influencia del joven catedrático de metafísica José Ortega y
Gasset, recién llegado de Alemania, quien comenzaba su largo magisterio universitario yperiodístico, empeñado en filosofar a la altura de los tiempos que corrían en Europa
.
Entre 1919 y 1921, Zubiri estudió en Bélgica la licenciatura de filosofía y la licenciatura de
teología en la Universidad Católica de Lovaina.
3
León Nöel. Durante esos años también viajó por breves períodos a Alemania y a Roma,
donde, en 1920, se doctoró en teología por la Universidad Gregoriana. En septiembre de
1921 se ordenó de diácono en San Sebastián luego de lo cual 1921 regresó a Madrid y, bajo
la tutoría de Ortega, escribió la tesis titulada: "Ensayo de una teoría fenomenológica del
juicio" (Ediciones de la Revista de Archivos, Bibliotecas y Museos, Madrid, 1923) que le
dio acceso al doctorado en filosofía. Entre 1921 y 1928 permaneció enseñando e
investigando en la Universidad Central y allí, en 1926, ganó las oposiciones a la cátedra de
Historia de la Filosofía7
, vacante desde hacía pocos meses por el fallecimiento repentino de
su titular Adolfo Bonilla San Martín. Zubiri tenía para entonces veintiocho años. Se
estrenó como catedrático en enero de 1927 y ejerció el curso 1927-288
.
Dos años más tarde, en 1928, se ausentó de Madrid para emprender un largo e intenso
periplo de cuatro años por diversos centros culturales europeos en busca de un saber
científico suficiente que le permitiera plantear los problemas de la filosofía de forma
realista9
.
De 1928 a 1931, Zubiri viaja por tres cursos consecutivos a estudiar en Alemania. De 1928
a 1930, permanece en Friburgo donde recibe dos cursos complementando su formación
filosófica con Husserl y Heidegger. En el transcurso de 1930 a 1931 reside en Berlín. En la
famosa sociedad científica Kaiser Wilhelm estudia física teórica con tres premios Nobel,
Max Plank, Erwin Schrödinger y Albert Einstein. Al volver de Alemania Zubiri impartió
sus clases en aquella facultad de filosofía llamada Facultad-laboratorio, que fue la
Facultad de Filosofía de la Universidad Central en la que Manuel García Morente al frente
de su Decanato (1931-1936) desarrolló una actividad electrizante de reforma universitaria
que posibilitaban los aires de reforma política que la Segunda República española había
traído consigo en 1931. En los veranos de 1933, 1934, 1935 Zubiri participó también muy
activamente con Pedro Salinas, Ramón Menéndez Pidal y Blas Cabrera en la organización
de los cursos de verano la Universidad Internacional Santander10
.
En 1931 retornó a su cátedra de Historia de la Filosofía cuando, en aquellos días de la
segunda república española, la Facultad de Filosofía de la Universidad Central atravesaba
por un momento estelar. A partir de 1933, comenzó Zubiri a publicar sus ensayos y
traducciones de importantes artículos de otros filósofos en Cruz y Raya, la revista que
fundó José Bergamín, y en la famosa Revista de Occidente, que fundó Ortega y Gasset11
.
Al referirse a su relación con Zubiri, el mismo Laín Entralgo describe12 que esta tuvo un
comienzo que no fue amistoso propiamente dicho, sino que lo fue de afición; fue una
relación primariamente lectiva: la lectura de dos ensayos de Zubiri, entre 1932 y 1936, que
reconoce fueron rigurosamente decisivos en su vida intelectual. El primero, “La nueva
física”, publicado en Cruz y Raya, del cual le interesó la magistral exposición de lo que era

Inguanzo, J.L. “Vida y obra de Xavier Zubiri”. Op. Cit.
10 San Baldomero Ucar, J.M. “El significado de la filosofía de Xavier Zubiri”. Op. Cit.
11 Inguanzo, J.L. “Vida y obra de Xavier Zubiri”. Op. Cit.
12 Laín Entralgo, P. “Mi Xavier Zubiri”. Antropos 201:43-54.
4
la física del átomo (la física más actual, tal como era en 1933) y le cautivó la claridad, el
rigor, la profundidad con la cual se pasaba a un replanteamiento del problema de la
realidad, del problema de la naturaleza. Junto al ensayo, “En torno al problema de Dios”
(Revista de Occidente), dejaron tal impronta en Laín que confiesa que le plantearon una
meta vocacional y dedicacional: pensaba para entonces dejar mi modestísimo puesto de
médico en Valencia y buscar algo en Madrid, donde creía que podía encontrarse con Zubiri
y por supuesto –confiesa- con Ortega13. La guerra civil interrumpió temporalmente esos
planes.
Para Zubiri, la etapa de cinco años de investigación y docencia en Madrid, entre 1931 y
1936, quedaría truncada al iniciarse la guerra civil española, el 18 de julio de 1936. Muchos
de los filósofos de la llamada "Escuela de Madrid" se vieron urgidos a exiliarse: José
Bergamín, Joaquín Xirau, José Ferrater Mora, José Recaséns Siches, María Zambrano,
Manuel Granell, José Gaos, el mismo Ortega, lo mismo que otros filósofos como Juan
David García Bacca, Adolfo Sánchez Vázquez, Eduardo Nicol, Eugenio Imaz, Augusto
Pescador y José Medina Echevarría. Por su parte, a Zubiri lo sorprendió el golpe militar en
Roma, donde había contraído matrimonio con Carmen Castro, previa dispensa de sus
compromisos eclesiásticos y reducción al estado laical, en la primavera de ese año14
.
Zubiri había ido a Roma el año 1935, a aprender idiomas orientales; en esa fecha dominaba
ya el griego, el hebreo y el latín, aparte del vasco, castellano, alemán, francés e italiano.
Pero en aquel momento trataba de aprender, o al menos adquirir familiaridad, con el
sumerio, akadio, hittita, iranio y arameo. El orientalista jesuita Antón Deimel, profesor del
Instituto Bíblico, le introdujo en la lengua sumeria y el hebraista y arameista, en tanto que
siendo profesor en el centro San Anselmo, Centro Universitario de los Benedictinos en
Roma, el español Luis Palacios le ayudó en el aprendizaje del arameo15
.
Presionado por la policía fascista, marchó (de Roma) a Francia, donde dictó cursos sobre
temas de filosofía y teología en el Instituto Católico, al mismo tiempo que estudiaba
historia antigua y lenguas orientales (con Benveniste, Massignon, Labat, Dhorme, De
Menasce y Delaporte) y proseguía sus estudios de física (con Louis De Broglie y los JoliotCurie),
matemáticas (con Cartan), biología y ciencias bíblicas. En París, Zubiri y Carmen
hicieron honda amistad con Jacques y Raisa Maritain16
.
Fue precisamente el 8 de septiembre de 1936, cuando el matrimonio Zubiri abandonó Roma
con destino a París En París el matrimonio Zubiri vivió en el Colegio de España de la
Ciudad Universitaria hasta otoño de 1938. En París Zubiri siguió trabajando en
matemáticas y física. Gracias a Blas Cabrera le admitió en sus clases el premio Nobel de
física Luis de Broglie, los Joliot-Curie y Cartan. Marcel Bataillon le presentó a Masignon y
al famoso lingüista iranista Benveniste. Jacques Maritain, quien había hecho amistad con
Zubiri en la Universidad de verano de Santander, le puso en relación con un escogido grupo
de orientalistas como Dhore, De Menasce, Laporte y Labat. En junio de 1938, presentado

13 Ibid. Pág. 45
14 Inguanzo, J.L. “Vida y obra de Xavier Zubiri”. Op. Cit.
15 San Baldomero Ucar, J.M. “El significado de la filosofía de Xavier Zubiri”. Op. Cit.
16 Inguanzo, J.L. “Vida y obra de Xavier Zubiri”. Op. Cit.
5
por Masignon y Benveniste fue elegido miembro de la Societé Asiatique. Ese mismo año
recibió el diploma de Hautes Etudes. Maritain hizo que Zubiri diera dos cursos breves en el
Institut Catholique sobre historia de las religiones17
 .
Terminada la guerra civil española, en 1939, al comenzar la llamada segunda guerra
mundial, Zubiri regresó a una España donde imperaba el nacional-catolicismo y las
cátedras universitarias estaban en manos de clérigos inquisitoriales para quienes él -que
nunca fue "nacional", "republicano" o "de la mediación"- resultaba sospechoso. En Madrid,
a Zubiri le ofrecieron de nuevo su cátedra, bajo vigilancia. Por dignidad y libertad
intelectual prefirió marcharse a Cataluña, a hacerse cargo de la cátedra de Historia de la
Filosofía de la Universidad de Barcelona, donde impartió cátedra entre 1940 y 194218
.
Fue precisamente el 2 de septiembre de 1939, al día siguiente de estallar la segunda guerra
mundial, prácticamente indocumentados y en una situación fáctica de apátridas, que el
matrimonio Zubiri regresa a Madrid. Por entonces se muestran ya inviables algunas ofertas
para seguir estudiando en Upsala y Jerusalén19
.
No es digerible fácilmente la situación de Zubiri para el nuevo régimen. Un catedrático
discípulo de Ortega y Gasset, formado en los renovadores aires filosóficos y científicos
europeos, un clérigo secularizado y casado con la hija del intelectual republicano Américo
Castro, son ingredientes de una situación personal lo suficientemente problemática en aquel
momento como para no gozar de simpatías en el Nuevo Estado nacionalcatólico20
.
Fue hasta ese 1939 que llegó para Laín Entralgo la ocasión de entablar relación directa con
Zubiri. Recurrió Laín a dos personas que lo conocían; una, Miguel Ortega, médico e hijo
de José Ortega; la otra, Xavier Conde quien había conocido a Zubiri en la residencia
universitaria en la Casa de España de la Ciudad Universitaria de París. Así, en el vestíbulo
de un hotel que ya no existe, de nombre “Roma”, situado en la Gran Vía se dio el encuentro
que Laín confiesa como una experiencia decisiva para el curso entero de su vida
intelectual21
.
No obstante que el matrimonio es bien recibido en Madrid por el ministro de Educación
Ibañez Martín. Ello no impide que Carmen Castro aparezca en una lista de catedráticos de
Instituto destituidos de sus cargos. En la Navidad de 1939 el ministro hace saber a Zubiri
que no tiene problemas para quedarse de catedrático en Madrid. Pero el arzobispo de
Madrid, Leopoldo Eijo y Garay, hace una interpretación restrictiva del derecho canónico
sobre su secularización y fuerza su traslado a Barcelona22
.
En Barcelona logra, al parecer, gran éxito entre los estudiantes, pero ciertos
acontecimientos le llevan a apartarse voluntaria y definitivamente de su cátedra23
:

17 San Baldomero Ucar, J.M. “El significado de la filosofía de Xavier Zubiri”. Op. Cit.
18 Inguanzo, J.L. “Vida y obra de Xavier Zubiri”. Op. Cit.
19 San Baldomero Ucar, J.M. “El significado de la filosofía de Xavier Zubiri”. Op. Cit.
20 Ibid.
21 Laín Entralgo, P. “Mi Xavier Zubiri” Op. Cit.
22 Baldomero Ucar, J.M. “El significado de la filosofía de Xavier Zubiri”. Op. Cit.
23 Ibid
6
Primero, un día un decano falangista le reprende por emplear su tiempo en clase de Historia de la Filosofía en explicar a Kant cuando debe dedicarlo a santo Tomás.
Segundo, el episodio de la tesis doctoral de Julián Marías. Zubiri, como director de la tesis, advierte a Marías que en aquella situación política su lectura puede resultar imprudente. Cuando, a pesar de todo, Marías decide presentar la tesis, Zubiri conoce
la animadversión que algunos filósofos de Madrid miembros del tribunal tienen contra él. Opta por no asistir al acto para no perjudicar al alumno y envía un telegrama de apoyo rotundo. Juan Zaragüeta carga con la responsabilidad de defender a Marías ante el tribunal. Una intriga interna del dominico Manuel Barbado, desemboca en el hecho insólito de suspender una tesis doctoral. Además a
un joven altamente prometedor pero que no oculta ser discípulo de Ortega y Gasset
y de Zubiri.
Tercero, y gota que colma el vaso, un buen día Zubiri recibe la comunicación
escrita del Decano de la Facultad con la orden de que los profesores deben
comenzar cada clase con declaraciones de apoyo al régimen.
Al final de curso, junio de 1942, ante la incompatibilidad del modelo de Universidad
nacional-católica con la necesaria libertad para investigar y enseñar, Zubiri presenta la
renuncia a su cátedra de Historia de la filosofía, de la que, por cierto, ya había sido
depurado en el año 1937 por el gobierno del Frente popular. Zubiri se convierte así, en lo
que Elías Díaz calificó de un exiliado en el interior

En 1942, tras su renuncia, irrevocable a la cátedra oficial, Zubiri regresó a Madrid. En diciembre de ese mismo año firmó el prólogo de su primer libro: Naturaleza, Historia,
Dios, Ed. Nacional, Madrid, 1944. Como primer artículo del libro escogió precisamente el
texto de la conferencia "Nuestra situación intelectual" la que había dictado previo a su
renuncia, y ubicó tras él gran parte de los escritos que venía publicando en revistas desde
192625. Siendo ya manifiestas sus dificultades con el clero nacional-católico en el verano de
1943 y estando en prensa el texto de “Naturaleza, Historia, Dios”, su impresión tarda todo
un año, pues los censores van dando el imprescindible “Nihil Obstat” artículo por artículo.
Sin embargo, a pesar del éxito editorial que la obra ya había obtenido en 1944, las revistas
del Consejo Superior de Investigaciones Científicas (Arbor y la Revista de Filosofía) ni
siquiera mencionan el libro aún no siendo hasta entonces abundante la producción

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