CONSECUENCIAS DE LA Independencia catalana.

La separación unilateral de Cataluña dejaría al territorio fuera de la UE, del euro, Schengen y los grandes acuerdos comerciales. El futuro de la deuda pública y las pensiones añaden incertidumbre al panorama económico



Un hombre con una estelada ante las instituciones europeas en Bruselas.
Un hombre con una estelada ante las instituciones europeas en Bruselas. 
. ¿Cataluña, fuera de Euro
Solo muy recientemente el president Carles Puigdemont ha reconocido que si gana la separación de España, Cataluña debería “pedir el ingreso” en Europa. Es decir, que, de entrada, la independencia la propulsaría fuera de la Unión Europea. El mandatario catalán desmentía así cinco años de propaganda nacionalista de los suyos. Perjuraba la campaña que los catalanes seguirían siempre y en cualquier caso dentro de la UE. Y que en la peor hipótesis se produciría una salida/reingreso prácticamente simultáneos, o una reintegración ad-hoc a toda velocidad, como dijo el Consell Assessor per a la Transició Nacional en abril de 2014. Todo sin contratiempos, ni perjuicios, ni revés ninguno.

Fuera de Europa, Cataluña sería un OVNI, un vagabundo errante en el espacio

Expertos catalanistas, como Antoni Castells, advertían, por el contrario, que “sería difícilmente soportable quedarse fuera”. “Cataluña no puede permitirse” ese “lujo”, añadía Francesc Granell, dadas las relaciones económicas y sociales que la vinculan con su entorno natural. Hace pocos días, el diplomático británico al que los independentistas habían adoptado como gurú, Graham Avery, les decepcionaba sentenciando que, en caso de declaración unilateral de independencia, “es bastante claro” que “ningún miembro de la UE va a reconocer la independencia de Cataluña”. La sesión del Parlamento Europeo del miércoles permitió visualizar la primacía que este organismo —como la Comisión y el Consejo Europeo— otorga al mantenimiento de la Constitución y en consecuencia de la integridad territorial española: al igual que sucede en todos los Estados miembros continentales.
¿Cataluña fuera de España y de Europa? Lo inverosímil pugna por convertirse ya en una, aunque remotísima, posibilidad teórica, además de retórica. Hasta ahora resultaba inimaginable: porque por historia, por posición geográfica, por voluntad de sus élites y profesionales, porque el aire que respira es europeo, Cataluña solo puede pensarse como europea. Fuera de la única Europa realmente existente, la UE, sería un OVNI, un vagabundo errante en el espacio
Buena parte de los trabajos de los economistas catalanes han tratado de minimizar el impacto negativo de la auto-expulsión de Cataluña de la Unión, el Catalexit; algunos mediante el dibujo de escenarios de ciencia-ficción; otros se han centrado en los efectos de la mera ruptura de relaciones con España, sin incorporar los propiamente europeos. De modo que hay carencia de estudios sólidos sobre las consecuencias de la deseuropeización de Cataluña. Quizá porque parecía un escenario ridículo o imposible. Aunque sí se van perfilando algunos efectos inmediatísimos de una eventual separación, como la pérdida de la (ya difícil) candidatura de Barcelona a la Agencia Europea del Medicamento.2. La ruina del 'Catalexit'

Para los ciudadanos supondrían la vuelta a las fronteras y  a los visados

Pero siguen faltando cifras. Así que para estimar ese impacto con referencias verosímiles, habrá que recurrir a la experiencia comparada, aunque sea distante. La más reciente, la británica. Uno de los más exhaustivos estudios sobre las consecuencias del Brexit, el del Tesoro del año pasado, recuerda los beneficios económicos que para el reino trajo el ingreso en la Unión. Entre ellos, una mayor apertura comercial; un fuerte incremento de la productividad; un mercado interior abierto (la mayor potencia comercial del mundo) sin aranceles internos, ni cuotas, ni barreras técnicas; una unión aduanera amplia con tarifa exterior común pero sin fronteras internas entre 28 países; tratados comerciales ya establecidos con una cincuentena de países (y no heredables en caso de separación), que permiten un amplísimo acceso a la economía global; unas facilidades de inversión directa que le han permitido aumentarla en más de un 27%. En suma, la ocasión de una economía próspera potencialmente generadora de empleo abundante.
Los técnicos del Tesoro calcularon que en caso de consumarse el Brexit, el PIB nacional se reduciría entre un 3,4% y un 9,5% anual y las pérdidas de ingresos por familia oscilarían entre 2.600 libras y 5.200 libras anuales (algo más en su conversión a euros): cifras que concretan el abanico entre el escenario más favorable, la reconducción del país a la situación de Noruega en el Espacio Económico Europeo, al más adverso, tener que regirse solo por las reglas de la Organización Mundial del Comercio. Si el balance de la no pertenencia a Europa se calcula tan dramático para la quinta economía del mundo, primera potencia militar europea y emporio en el uso creativo de las nuevas tecnologías y las industrias del talento, ¿qué ocurriría con Cataluña?
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3. Sin moneda o con una ajena

Una Cataluña independiente no seguiría en el euro, porque no formaría parte de la UE y el euro es la moneda de la UE. No estaría en la unión monetaria al menos hasta que fuese admitida en la Unión con mayúsculas, lo que requiere el voto unánime de todos los Estados miembros, España incluida. Artur Mas prometió en 2014 que “en cualquier escenario Cataluña va a estar en el euro, mientras cumpla las condiciones, como ahora; hay países que no están en la UE y tienen euro; Cataluña lo tendrá si quiere”.
Una tras otra, todas esas afirmaciones son falsas. Cataluña no está en el euro (sino en función de formar parte de España). No cumple (no debe cumplir) ninguna condición ahora, sino que debería hacerlo justo un año antes de su adhesión a la moneda (en caso de que ya hubiese accedido a la UE), acreditando al menos un déficit máximo del 3% del PIB (incumple) y una deuda del 60% (incumple). No hay países que “tienen” el euro sin estar en la UE, sino que lo “usan” tras ser autorizados por ello por Bruselas mediante un acuerdo, como Mónaco, San Marino, Vaticano y Andorra, y sin ningún acceso a los órganos de gobernanza de la unión monetaria. El economista Jordi Galí sostuvo en 2012 que el caso de Mónaco era “una referencia útil” para Cataluña. Pero el acuerdo monetario Bruselas-Mónaco no sigue el modelo de los que se traban con Estados soberanos. Mónaco lo firmó con la UE ¡y con Francia!, país que tutela al Principado, y en calidad de territorio tutelado, porque limita su capacidad de emisión a una cuota del total francés. Si esa es la referencia del secesionismo, Cataluña debería firmarlo también con España y ocurriría que en el sistema monetario y financiero de la República catalana mandaría el Banco de España.

Deberían reajustarse las cuotas de pesca y la agricultura perdería las ayudas

Otra salida sería la emisión de una moneda propia, quizá la peçeta (pieza pequeña), la moneda medieval catalana que dio nombre a la peseta de Laureà Figuerola. El problema es que será difícil que mejoren rápidamente los malos datos de hoy: una importante deuda pública, superior al 100% del PIB y sin posibilidad de financiarla como hasta ahora gracias al FLA español ni tampoco en los mercados internacionales dada su calificación de deuda basura. Así que la República catalana empezaría su andadura con una crisis financiera de caballo, debiendo devaluar drásticamente su moneda en relación con el euro, lo que conduciría a la ciudadanía catalana a la ruina y/o la miseria.
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4. Adiós al paraguas del BCE

Si un Estado miembro de la UE pertenece a la unión monetaria —la llamada eurozona—, los bancos de ese país gozan de un marco monetario y financiero de primerísima calidad, potencia y amparo, comparable al más potente del mundo, el norteamericano.


El presidente del BCE, Mario Draghi.
El presidente del BCE, Mario Draghi. AFP


Esos bancos tienen derecho a recibir del Banco Central Europeo (BCE)ingentes apoyos de liquidez (deben avalarlos con "colaterales" o activos de su balance que sean realizables); a recibir transfusiones de liquidez de emergencia en caso de sufrir una crisis (también bajo garantías); y a disponer de un "pasaporte" europeo que les permite instalarse en cualquier ciudad de la UE, así como lanzar emisiones de activos aceptadas simultáneamente en todo el mercado de la eurozona.
Pero además, en cuanto que está ya en marcha la Unión Bancaria, la demostración de la calidad de su balance debe ser más evidente, porque lo certifica (a partir de que tenga cierto tamaño) el Mecanismo Único de Supervisión (incardinado en el BCE). Y además goza en caso de hacer aguas (y sobre todo, gozan los contribuyentes, porque no habrán de financiarlo) del apoyo del Fondo de Resolución, la herramienta europea del rescate (si es posible) o de la liquidación (ordenada). Esta adscripción, además, en un contexto de política monetaria expansiva, permite a los bancos financiarse a bajísimos tipos de interés (aumentando su solvencia), lo que poco o mucho deben acabar trasladando a sus clientes.
Hasta esta semana la gran banca de origen catalán y dimensión española o global (Caixabank y Sabadell) gozaba de estas ventajas y privilegios desde sus sedes en Cataluña, porque no había duda de que eran entidades del ámbito de un Estado miembro de la eurozona: ahora han decidido profesionalmente cambiar de ciudad/sede, precisamente para garantizar esos blindajes, que corrían peligro por las incertidumbres que ha sembrado el secesionismo en los mercados y entre los depositantes. Aunque los medios de la plutocracia independentista subvencionados por la Generalitat lo endosen a una "gran operación de intimidación" (no del Govern, sino del Gobierno). La gran banca catalana se ha protegido, salvando el abismo de la declaración de independencia (o sucedáneo). Pero al paradójico coste de que el independentismo haya aplastado y aniquilado el secular sueño catalanista de consolidar un potente poder financiero con sede en Cataluña. Quizá por siempre. Algunas entidades de menor tamaño no han tomado aún decisiones de relocalización, como la caja cooperativa de los ingenieros, o la de Guissona. La de los arquitectos y abogados emigró también el viernes. El páramo.
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5. Schengen, en el aire

El acuerdo relativo a la supresión de fronteras interiores de la UE toma su nombre de una pequeña localidad luxemburguesa, Schengen, en la que se firmó ese pacto que traduce de modo ejemplar el principio fundamental, tantas veces repetido, de la libre movilidad de las personas en Europa (un principio que es, por cierto, uno de los elementos contra los que nació el Brexit: el Gobierno británico quería limitar la entrada de inmigrantes de la UE). Entró en vigor en 1995 y lo han firmado algunos países que no están en la Unión (Suiza, Liechtenstein, Noruega e Islandia), mientras que Reino Unido, Irlanda, Rumania, Bulgaria, Chipre y Croacia no forman parte de él. Varios análisis jurídicos coinciden en que una hipotética Cataluña independiente quedaría fuera del espacio Schengen.
La mayoría de los juristas se decanta por dar a Schengen el mismo trato que al resto de tratados europeos: si Cataluña se independiza tendrá que solicitar su entrada y negociarlos durante años. "La ley es muy clara: una declaración unilateral de independencia sacaría inmediatamente a Cataluña de la Unión Europea, privaría a los catalanes de los derechos que disfrutan como ciudadanos europeos y supondría la vuelta a las fronteras y a los visados porque los catalanes dejarían de disfrutar de la libertad de movimiento en un espacio de seguridad jurídica mutua que garantiza el Tratado de Schengen", según un informe de la Fundación Alternativas. Al ser un tratado mixto, la solicitud de ingreso requeriría un acuerdo unánime. Con el voluntarismo habitual, el soberanismo ha reiterado que Europa aceptaría a Cataluña por su propio interés para controlar la inmigración irregular, las redes de crimen organizado, las rutas de la droga y todo tipo de prácticas relacionadas con la corrupción. El Consejo Asesor para la transición nacional presentó en su día un estudio —con el membrete de la Generalitat— que apunta que Cataluña "podría ser miembro del espacio Schengen, en especial si pertenece a la EFTA (una asociación de libre comercio a la que pertenecen Suiza, Liechtenstein, Noruega e Islandia), pero antes tendría que cumplir una serie de requisitos", como el control eficaz de sus fronteras. Pero para ingresar en la EFTA debería cumplir antes, una vez más, una interminable serie de requisitos.

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6. Acuerdos comerciales

Un Brexit aún más endiablado. Reino Unido votó en referéndum salir de la UE hace ya más de un año. Y esa salida provoca automáticamente que Reino Unido se queda fuera de las decenas de acuerdos comerciales firmados con la UE: Londres debe pactar con Bruselas su futura relación comercial, pero de la misma manera tiene que negociar desde cero tratados comerciales con todos los países del mundo. Todo eso se complica endiabladamente en el caso catalán: en primer lugar necesitaría el reconocimiento internacional, para después empezar a negociar acuerdos que suelen tardar años. El pacto comercial más importante sería, paradójicamente, con España, con quien Cataluña tiene estrechos lazos comerciales y de inversiones. Lo mismo sucede con la UE. Una alternativa sería solicitar el ingreso en la Asociación Europea de Libre Comercio (EFTA, con Islandia, Noruega, Liechtenstein y Suiza). Para ello hace falta un acuerdo unánime de esos cuatro países. Y para ello, una vez más, hace falta un reconocimiento internacional que en estos momentos es de lo más difuso. "No parece que vaya a haber muchas dificultades para la adhesión a esta organización", concluye con indisimulado voluntarismo un informe del Consejo asesor para la transición nacional encargado por la Generalitat.


Aeropuerto del Prat en Barcelona.
Aeropuerto del Prat en Barcelona. MIRIAM LÁZARO


Esa sería la puerta de entrada al Espacio Económico Europeo, que aplica las normas relativas al mercado interior y permite beneficiarse de las libertades económicas de la Unión sin participar en la toma de decisiones. Ese informe admite que en caso de que se obstaculizara una integración rápida y en régimen transitorio de Cataluña en la UE, Cataluña debería dotarse de una estrategia alternativa para acceder a los mercados internacionales, clave para una economía tan abierta como la catalana. Para ello hay que firmar acuerdos multilaterales con la Organización Mundial del Comercio (OMC). Y eso no es posible sin ser miembro de la OMC: más problemas. Los efectos secundarios de una declaración de independencia dejarían huella en varios capítulos económicos y comerciales: las fuentes consultadas en Bruselas explican que Cataluña tendría que renegociar las cuotas de pesca con la UE, y los agricultores perderían, de entrada, las ayudas de la política agrícola común. "Todo eso es terriblemente complicado con Reino Unido, que es un Estado reconocido internacionalmente; con una región cuyo reconocimiento está en el aire, esto es como hablar de ciencia ficción", admiten las fuentes consultadas en Bruselas.
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7 La ONU, al margen: “Los Estados reconocen Estados”

Otro de los territorios inexplorados que recorrería una Cataluña independiente es su relación con Naciones Unidas. El organismo rehúye abordar directamente el asunto —“el secretario general confía en que las instituciones democráticas de España encontrarán una solución”—, pero un portavoz aclara que, de forma genérica, la clave no tiene que ver con el reconocimiento de los países per se. “La ONU no desempeña un papel en el reconocimiento de los países como tal; los Estados reconocen a Estados”, explica. Cataluña ingresaría como nuevo miembro por decisión de la Asamblea General, bajo recomendación del Consejo de Seguridad (formado por los cinco miembros permanentes y 10 rotatorios). EE UU, Rusia, China, Reino Unido y Francia tienen poder de veto.
Sudán del Sur fue el último Estado en incorporarse a la ONU, en julio de 2011. El Consejo de Seguridad aprobó su ingreso sin llegar a votar, por consenso. Hace dos años, ya en plena ebullición del conflicto independentista catalán, el Gobierno español aprovechó la declaración con motivo del 70º aniversario de la ONU para lanzar un mensaje. El texto, aprobado por iniciativa de España, recalcaba la obligación de “respetar el principio de igualdad soberana de todos los Estados, su integridad territorial e independencia política”. Pero, acto seguido, añadía el que también es un principio de la ONU, “la libre determinación de los pueblos”, pero en los supuestos coloniales, de ocupación militar o cuando no se respetan los derechos humanos. Informa Amanda Mars
Al igual que ocurre con las instituciones de la Unión Europea, una Cataluña unilateralmente independiente no tendría cabida en el Consejo de Europa. Esta institución, surgida en 1949 como primer intento de alejar al continente del abismo de la guerra, aglutina hoy a 47 países europeos. Las condiciones para adherirse figuran en sus estatutos: "Aceptar los principios del Estado de derecho y del disfrute de los derechos humanos y las libertades fundamentales por parte de todas las personas en su jurisdicción".
La nómina de países miembros, entre los que figuran todos los de la UE, pero también Turquía, Ucrania o Azerbayán, despierta dudas sobre el cumplimiento de esos valores fundamentales. Pese a todo, los requisitos de entrada sí suponen una barrera. Sin aludir expresamente al caso catalán, un portavoz de la institución asegura que el Estado que desee integrarse en el Consejo de Europa debe solicitarlo al comité de ministros, donde están representados los 47 Estados miembros. La clave está en que la decisión se adopta por unanimidad. Resulta difícil concebir que España permitiese la entrada de una Cataluña desgajada sin respetar la legalidad. Dos ejemplos ilustran bien las opciones posibles. En 1993, la institución con sede en Estrasburgo acogió entre sus miembros a la República Checa y a Eslovaquia, que se habían divorciado —amistosamente— unos meses antes. Así que el Consejo de Europa no tuvo problema en admitir como nuevos socios a los Estados legalmente sucesores de la anterior Checoslovaquia.
Peor suerte ha corrido Kosovo, que se independizó de Serbia en 2008 tras el genocidio al que fue sometida una parte de su población durante la guerra de 1998-1999. Con esos precedentes, la ONU consideró legal su independencia dos años después de proclamarla. Más de 100 países (España no figura entre ellos) lo avalan como Estado. Pese a todo, sus autoridades ni siquiera han llegado a solicitar el ingreso en el Consejo de Europa, donde sí permanece Serbia. Este país de la antigua Yugoslavia sigue sin admitir la secesión de su antigua provincia. 
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8. Una caja en números rojos para las pensiones

Convencer a los jubilados de las ventajas de la secesión ha sido uno de los caballos de batalla de los partidos independentistas. Estos no solo han afirmado que se mantendrían, sino también que en un nuevo Estado catalán serían "más altas" que ahora. "En una Cataluña independiente las pensiones no solo estarían garantizadas, sino que mejorarían", sostiene un documento del Gobierno de la Generalitat del mes pasado. ¿Es ello cierto? El sistema español está basado en el principio de reparto. Es decir, las contribuciones sociales van directamente a pagar las pensiones. La Generalitat sostiene en su último estudio que el conjunto de ingresos y gastos de la Seguridad Social tuvo un déficit en Cataluña de 1.308 millones de euros en 2016, lo cual supone un 7,2% del total de España. Esas cifras no coinciden, sin embargo, con las que ofrece el Estado. Según los datos de la Seguridad Social, la comunidad cerró el año pasado con un agujero de 4.963 millones de euros. Ambos datos, en cualquier caso, llevan a la misma conclusión: un nuevo Estado catalán necesitaría fondos para sufragar las pensiones.


Edificio de la Caixa en Barcelona.
Edificio de la Caixa en Barcelona.  AFP


Los asesores de Artur Mas elaboraron un documento en el que barajaban dos escenarios. Si hay una separación pactada, daban por hecho que habría un reparto de la hucha de la Seguridad Social, a la que echarían mano de inmediato. Si no es así, los primeros meses serían complicados y se debería recurrir al Presupuesto, financiado con los impuestos de los ciudadanos. El problema es que desde que se elaboró ese documento el Estado ha ido vaciando esa hucha, por lo que Cataluña en el mejor de los escenarios apenas contaría con 2.000 millones de euros. La alternativa sería, pues, o más impuestos o más deuda.
Pero el debate de fondo es si Cataluña está mejor preparada para las pensiones. Es cierto que, excluyendo los ciclos recesivos, los saldos de la Seguridad Social tienen un mejor comportamiento en la comunidad que en el conjunto del Estado. Ello se debe, sobre todo, a que Cataluña tiene una menor tasa de paro y unos salarios algo superiores. Sin embargo, la tasa de envejecimiento desde 1980 se ha incrementado en siete puntos, casi igual que en toda España, y la edad media de sus ciudadanos y la esperanza de vida son muy similares. Pese a la ventaja de tener una mayor tasa de actividad y más afiliados, el volumen de jubilados hace que haya 1,75 afiliados per pensionista, justo en la media española, y muy por debajo que Madrid (2,5). Una Cataluña independiente se enfrentaría, pues, a los mismos retos que ahora tiene España sobre la mesa en materia de pensiones.
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9. Cómo pagar una gran deuda

Un nuevo Estado catalán nacería con una voluminosa deuda, de 265.082 millones de euros, equivalente al 125% de su Producto Interior Bruto (PIB). El propio vicepresidente de la Generalitat, Oriol Junqueras, y el órgano asesor para la llamada "transición nacional" sugirieron que sin acuerdo, Cataluña no debería hacerse cargo de ninguna deuda más allá de las contraídas como Administración autonómica, que ascienden a 78.737 millones de euros, incluyendo sus empresas públicas. Es más, Junqueras sugirió que la deuda podría ser usada como elemento para forzar al Estado a sentarse a negociar. Sin embargo, hay consenso entre los economistas en que la independencia solo es posible con un acuerdo, por lo que Cataluña debería hacerse cargo de parte de la deuda española. ¿Cuánta? El criterio más extendido es que se llevaría la parte proporcional del peso de la economía catalana en el conjunto de España, del 19%, según el Instituto Nacional de Estadística (INE). De acuerdo con los datos del Banco de España, descontando los mecanismos de liquidez para las comunidades autónomas, la comunidad debería asumir 186.345,5 millones de euros, lo que sumado a su deuda actual arroja 265.082 millones.

La gran banca se protege y aniquila el sueño de un poder financiero catalán

Cataluña sería uno de los países más endeudados de Europa, solo por detrás de Grecia, Italia y Portugal. Sin embargo, el mayor problema no sería arrastrar esa losa, sino cómo afrontarla. El Gobierno de la Generalitat tiene los mercados cerrados a cal y canto desde 2012, cuando tuvo que pedir asistencia al Gobierno central. Con una deuda situada por las agencias de calificación de riesgos al nivel de bono basura, hoy su único prestamista es el Fondo de Liquidez Autonómico (FLA). "El Estado es el único banco al que podemos acudir", recordó en varias ocasiones el exconsejero de Economía Andreu Mas-Colell. Según los datos de la propia Generalitat, a finales de este año el 78% de su deuda estará en manos del FLA. A pesar de los intentos de Junqueras, que recientemente ha viajado a Estados Unidos para reunirse con instituciones financieras, Cataluña no ha podido regresar aún a los mercados para pedir prestado. Y las perspectivas no son nada halagüeñas. La agencia de rating Moody's ha recordado que la Generalitat afronta "altas necesidades de refinanciación" y tiene una "posición de liquidez significativamente debilitada" en los últimos años, lo cual complicaría el acceso de la Administración general de una Cataluña independiente a los mercados mayoristas, al menos hasta que se disiparan todas las incertidumbres iniciales.
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10 El Barça quiere seguir, La Liga no se lo confirma

El Barça desea seguir jugando Liga y Copa como lo ha hecho toda la vida, aunque el Govern declare la independencia. También los otros dos clubes catalanes de Primera, Espanyol y Girona. Pero esa continuidad dependería de la administración deportiva y de La Liga. La situación se puede extrapolar al resto de los grandes deportes, aunque en algunos casos, como en el hockey patines, más de un club se ha mostrado partidario del derecho a la autodeterminación.


Messi, durante un partido de esta temporada en el Camp Nou.
Messi, durante un partido de esta temporada en el Camp Nou. AFP


“Vamos a ver qué pasa. Si se produce la declaración de independencia, automáticamente citaré a los clubes catalanes. No se produciría una ruptura inmediata, pero la clave está en la federación catalana. Si esta apoya esa postura, pues quedarían fuera de las competiciones estatales. Nuestra obligación es escuchar pero hay que cumplir el reglamento”, dice Javier Tebas, presidente de La Liga. Todas las federaciones e instituciones que organizan competiciones en España están sujetos a la Ley del Deporte, que hace explícito que las disputan los clubes de España y de Andorra. “Se entiende que mientras Cataluña no fuera reconocida como país por España, los clubes seguirían siendo españoles de facto”, dicen en la Asociación de Clubes de Baloncesto.

BRASIL Qual é o risco de ataque terrorista na Rio 2016?


Apesar de Brasil não ter um histórico de ações terroristas internacionais, evento do porte dos Jogos Olímpicos oferece riscos, principalmente para delegações estrangeiras. Abin leva a sério ameaça do "Estado Islâmico".
A Agência Brasileira de Inteligência (Abin) levou a sério uma ameaça contra o Brasil publicada no Twitter por um militante do "Estado Islâmico" (EI) em novembro de 2015. No tuíte, o francês Maxime Hauchard disse que o país seria o próximo alvo do grupo responsável pelos recentes atentados em Paris e Bruxelas, que deixaram dezenas de mortos. O diretor de contraterrorismo da Abin, Luiz Alberto Sallaberry, afirmou que a mensagem eleva a probabilidade de o país sofrer ataques terroristas e também estimula as adesões de brasileiros ao grupo jihadista.
Especialistas ouvidos pela DW divergem sobre o risco de ataques durantes os Jogos Olímpicos do Rio de Janeiro. Mas eles concordam que, apesar de o país não ter um histórico de ações terroristas internacionais nem estar envolvido em conflitos geopolíticos, um evento da magnitude dos Jogos Olímpicos – com delegações de mais de 200 países e grande audiência mundial – eleva o nível de alerta, pois se trata de uma vitrine para chamar a atenção internacional.
"Há o risco de terrorismo no Brasil porque o país vai abrigar um evento do porte dos Jogos Olímpicos. Eu acho que os brasileiros não seriam alvos diretos, mas os Jogos serviriam de palco, onde atletas internacionais poderiam ser atacados", diz Fernando Brancoli, especialista em segurança internacional da FGV-Rio/CPDOC. "Haverá atletas de Israel, da França e dos Estados Unidos, que tradicionalmente são vistos como alvos potenciais pelo EI ou por outros grupos terroristas."
Para Brancoli, a maior ameaça vem dos chamados lobos solitários, que são mais difíceis de serem rastreados por agirem sozinhos e, portanto, não se comunicarem. Trata-se de pessoas que se autorradicalizam e não necessariamente foram treinadas por grupos terroristas. "Além disso, é mais fácil obter uma grande quantidade de explosivos, fertilizantes [usados na construção de bombas] e armas no Brasil do que em outros países", afirma.
O especialista em segurança internacional Héctor Luis Saint-Pierre, da Unesp, opina que a probabilidade de o Brasil sofrer um ataque agora é a mesma que os Estados Unidos teriam em 2001 ou a França antes dos atentados no final do ano passado. "Talvez eles não estivessem contando com a possibilidade de atos terroristas. E é justamente nessa falta de cálculo que os terroristas operam. O Brasil é vulnerável a ataques terroristas como qualquer outro país. Nenhum sistema é absolutamente seguro", diz.
Já o especialista em segurança Antônio Flávio Testa, da UnB, avalia que um ataque no Rio de Janeiro é muito difícil de ocorrer, já que o governo federal está se preparando há meses e os Jogos vão acontecer basicamente em apenas uma cidade. "O EI já tem dificuldades imensas na Europa e nos EUA para realizar atentados. Abrir mais uma frente [na América do Sul] durante esse grande evento internacional teria um custo muito grande", avalia.
Abin: "Não existe risco zero"
Em entrevista à DW no final do ano passado, Sallaberry afirmou que o Brasil trabalha discretamente, com o apoio de serviços de inteligência estrangeiros, para monitorar eventuais ameaças. Mas, ao mesmo tempo, ele admitiu que "não existe risco zero quando o tema é segurança e, muito menos, quando se trata de terrorismo".
Os Jogos Olímpicos já foram alvo de atentados terroristas. Em 1972, durante os Jogos de Munique, 11 membros da delegação de Israel e um policial alemão foram mortos por militantes do grupo Setembro Negro, ligado à Organização para a Libertação da Palestina (OLP). Em 1996, em Atlanta, duas pessoas morreram por causa da explosão de uma bomba no Parque Olímpico.
Segundo a Secretaria Extraordinária de Segurança para Grandes Eventos (Sesge), do Ministério da Justiça, o Brasil contará com um efetivo de 85 mil pessoas para garantir a segurança da Rio 2016, entre eles 47 mil profissionais de segurança pública, incluindo cerca de 9.500 da Força Nacional, 18.500 policiais militares e 1.822 policiais civis do Rio de Janeiro. Além disso, as Forças Armadas vão disponibilizar 38 mil soldados.
Em documento sobre a segurança dos Jogos, a Sesge diz que a cooperação é a principal ferramenta das forças de segurança contra o terrorismo, ao lado da capacitação e investimentos em equipamentos. A secretaria lembra que a Polícia Federal tem uma divisão de terrorismo há mais de 20 anos e adidâncias em mais de 20 países, além de participar da Interpol, onde troca informações com 190 países.
Para Brancoli, o Brasil está bem preparado. Mas, com a lei antiterrorismo aprovada no final de fevereiro pelo Congresso, abre a possibilidade da naturalização de práticas que podem ser danosas para a sociedade civil, como a criminalização de movimentos sociais.
"Eu estaria menos preocupado com um ataque terrorista no Brasil, apesar de as chances existirem. Sou mais reticente sobre essas práticas que vêm a reboque da constituição jurídica do que é um terrorista. Essas ferramentas poderiam ser usadas pelo governo não só contra terroristas, mas também para enfrentar opositores e cercear os direitos individuais dos brasileiros", conclui.

Chapions.NACH NERVENSCHLACHT IN MADRID | Bayern, kriegt ihr das noch hin?

Super-Solo schockt Bayern

Ein packendes Halbfinale in Madrid.
Mit dem Verlierer Bayern! Durch ein Traum-Solo-Tor von Saul verlieren die Münchner 0:1 bei Atletico Madrid.
VergrößernPep Guardiola kann nicht hinschauen. Gegen Atlitico spielen seine Bayern zeitweise völlig ideenlos
Pep Guardiola kann nicht hinschauen. Gegen Atlitico spielen seine Bayern zeitweise völlig ideenlos
Foto: dpa
Was für eine Nervenschlacht! Bayern zittert ums Finale!
Das Rückspiel am Dienstag (3. Mai) müssen die Bayern gewinnen. Oh je: In den letzten vier Jahren kamen alle acht Teams weiter, die das Rückspiel auswärts hatten...
VergrößernSaul Niguez (2.v.l.) gegen die Bayern. Bernat (l.) Thiago und Alonso (r.) heben die Hände, wirken gegen den Atletico-Star völlig machtlos
Saul Niguez (2.v.l.) gegen die Bayern. Bernat (l.) Thiago und Alonso (r.) heben die Hände, wirken gegen den Atletico-Star völlig machtlos
Foto: Getty Images
Trainer Guardiola ließ überraschend Weltmeister Müller anfangs draußen. Seinen besten Auswärtstorjäger (4 Tore in 9 Spielen). Bayern vor der Pause harmlos!
Das berüchtigt enge, alte Atletico-Stadion – für die Bayern Neuland. Auch darum stellte Guardiola alle seine Spanier auf, die das "Vicente Calderon" aus Ligaspielen kennen. Doch ausgerechnet sie versagen beim schnellen Tor von Atletico!
VergrößernSaul schießt gegen Bayern sein drittes Tor in der Champions League
Saul schießt gegen Bayern sein drittes Tor in der Champions League
Foto: Reuters
11. Minute: Saul startet am Mittelkreis ein Solo, zieht über rechts zum Tor. Bernat, dann Thiago, dann Alonso – alle hängt der 21-Jährige ab! Alaba zögert, also schließt Saul ab. Zirkelt den Ball mit links ins äußerste lange Eck – 1:0, was für ein sau-freches Saul-Sahne-Solo!
Guardiola breitet enttäuscht die Arme aus, guckt seine Abwehr an: Was war das denn? Keiner traute sich, dazwischen zu hauen! Bernat und Thiago heben sogar brav die Arme.
Genauso brav bleibt das Bayern-Spiel, gefundenes Fressen für die bissige Drecksack-Elf von Atletico!
VergrößernDas legendäre Vicente Calderon bebt nach der Atletico-Führung
Das legendäre Vicente Calderon bebt nach der Atletico-Führung
Foto: AFP
Bei einer Chance von Flitzer Griezmann rettet Neuer mit dem Fuß (30.).
Franz Beckenbauer zur Pause zu BILD: „Es ist so schwer wie befürchtet, die Spanier unglaublich laufstark. Die Aufstellung ist auswärts vielleicht vertretbar. Aber ohne Müller fehlt Lewandowski vorn die Unterstützung.“
VergrößernDiego Simeone fuchtelte, sprang und schrie in gewohnter Manier an der Seitenlinie
Diego Simeone fuchtelte, sprang und schrie in gewohnter Manier an der Seitenlinie
Foto: AP/dpa
Zum Ende der Halbzeitpause ist aus der Bayern-Kabine wildes Gebrüll zu hören, sie machen sich heiß!
Prompt die ersten Bayern-Kracher: ein Fernschuss von Alaba knallt von der Latte runter, vor die Linie (54.). Kepper Oblak greift sich den Kopfball von Martinez (57.). Entschärft auch Vidals Hammer (74.).
Die Feldüberlegenheit bleibt aber ohne weitere Chancen. Trotz der Einwechslungen von Ribéry und Müller. Glück für die Bayern, dass Torres nur den linken Pfosten trifft (75.)!
Ein 0:2 wäre kaum zu schaffen, aber ein 0:1 können die Bayern nächste Woche drehen...

NACH ENTLASSUNG DES BND-CHEFS | Kann Merkel ihren Schlapphüten noch trauen?


VergrößernNach Entlassung des BND-Chefs | Kann Merkel ihren Schlapphüten noch trauen?
Kanzlerin Merkel mit Generalbundesanwalt Frank (v.l.), Verfassungsschutz-Chef Maaßen, BKA-Chef Münch, Innenminister de Maizière, BND-Chef Schindler

Jetzt ist es amtlich: BND-Chef Gerhard Schindler (63) muss zum 1. Juli sein Amt aufgeben!
Das teilte Schindlers oberster Dienstherr, Kanzleramtsminister Peter Altmaier (57, CDU), mit. „Der BND steht in den kommenden Jahren vor großen Herausforderungen, die alle Bereiche seiner Arbeit betreffen“, sagte Altmaier.
Im Klartext: Kanzlerin Angela Merkel (61, CDU) vertraut Schindler nicht mehr!
Ein Grund: Im Zuge der NSA-Affäre hatte Schindlers Behörde 2015 zugeben müssen, dass der BND auch Politiker und Manager verbündeter EU-Staaten abhört. Merkel empfand das als Affront. Sie selbst hatte sich 2013 darüber beschwert, dass der US-Geheimdienst ihr Handy angezapft hatte: „Ausspähen unter Freunden, das geht gar nicht.“
Merkel fühlte sich von Schindler schlecht unterrichtet, öffentlich blamiert. Seitdem galt Schindler (ist FDP-Mitglied) im Kanzleramt als Mann auf Abruf.
Vor gut vier Monaten erlitt Schindler einen Hörsturz. Bereits da signalisierte Altmaier Kollegen: „Der ist schwer krank, kommt nicht wieder.“
Mitte April die endgültige Entscheidung: Altmaier stellte Schindler vor die Wahl: entweder freiwillig zurücktreten – oder Entlassung. Freiwillig gehen wollte Schindler nicht, daher versetzte ihn Altmaier in den einstweiligen Ruhestand – ohne Angabe von Gründen (wie bei politischen Beamten üblich).
Schindler hatte ein enges Verhältnis zu Bundespolizeichef Dieter Romann (53) und Verfassungsschutz-Präsident Hans-Georg Maaßen (53). Vertraut Merkel den beiden denn noch?
VergrößernBruno Kahl
Der künftige BND-Chef Bruno Kahl (53)

Bislang ja, aber es gibt großen Unmut. Romann und Maaßen hatten Merkels Flüchtlingspolitik mehrmals offen und im kleinen Kreis kritisiert. Sie wurden angewiesen, dies nicht mehr zu tun. Die nächste größere Verfehlung könnte das Aus bedeuten.
Nachfolger Schindlers wird Bruno Kahl (53). Der Abteilungsleiter im Finanzministerium (2 Kinder) besitzt ein CDU-Parteibuch, ist ein sehr enger Vertrauter von Wolfgang Schäuble (73) und Altmaier.
Kahl gilt als hochkompetent und verschwiegen. Er soll den BND für den Kampf gegen Terror und Cyber-Attacken fit machen. Eine „Herkulesaufgabe“, so Altmaier.

USA.-Obama’s Last Chance to End the ‘Forever War’




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WASHINGTON — THE United States is fighting an unauthorized war. Over the past 19 months, American forces have launched more than 8,800 strikes against the Islamic State in Iraq and Syria and hit the group’s affiliate in Libya. The United States continues aerial assaults against Al Qaeda in the Arabian Peninsula in Yemen, is going after militants in Afghanistan and Pakistan, and killed more than 150 suspected Shabab fightersin Somalia just last month.
This war isn’t limited to drone strikes or aerial bombings. It includes Special Operations forces in Iraq, Syria and Afghanistan — and possibly elsewhere. This past weekend, President Obama announced that he would send an additional 250 such troops to Syria.
The primary legal authority for these strikes and deployments comes from the 60-word Authorization for Use of Military Force, passed almost a decade and a half ago. In the days after Sept. 11, 2001, President George W. Bush asked for an open-ended authorization to fight all future acts of terrorism. Wisely, Congress rejected that request, though it did give the president authority to use force against those responsible for the Sept. 11 attacks, Al Qaeda, and those that harbored them, the Taliban.
Today, the Taliban no longer rules Afghanistan, Osama bin Laden has been killed and the other key participants in the Sept. 11 attacks are either locked up or dead. But the old authorization lives on.
The Obama administration has reinterpreted the 2001 authorization to fight not just those entities referred to in the law, but their “associated forces” and successor organizations as well. Put bluntly, the United States is relying on an authorization to fight those responsible for Sept. 11 to wage war against groups that had nothing to do with those attacks and, in some cases, didn’t even exist at the time. This expansive legal interpretation empowers future presidents in dangerous ways.Mr. Obama, to his credit, recognizes the problem. In May 2013, he said he would“refine, and ultimately repeal” the 2001 mandate. Last February, he proposed a new authorization specifically aimed at the Islamic State. But his proposal was rightly critiqued by just about everyone. Among other problems, it left the 2001 authorization in place, meaning that the proposed authorization would merely add to, rather than replace, the existing authority. Members of Congress responded with a range of alternatives, but none made it into law.

With nine months left in office, the administration should now revive these discussions. Mr. Obama has long warned of the hazards of unbounded war, but the approach his administration is taking sets the precedent for just that. While the groups that the United States is attacking must have some nexus to Al Qaeda and the Taliban, the limits are slippery. The Islamic State, a successor to Al Qaeda, is deemed covered by the 2001 authorization. What about the Islamic State’s successors? Their successors?
Such an expansive reading of the 2001 authorization has now been normalized, in large part endorsed by Congress and, to some extent, the courts.
Future administrations could use this authority as they saw fit. They might act in a circumscribed manner, precisely and carefully picking targets. Or they might seek to “carpet bomb” the enemy, as the Republican presidential candidate Ted Cruz has said he would do. As it now stands, the next president could do so against an array of yet-unspecified groups.
This is worrisome. There is a good reason the founders gave Congress the authority to declare war and the president the authority to wage it. The decision to go to war — even when carried out remotely from the air with minimal risk to Americans — is simply too important to entrust to a single branch of government.
To be fair, Mr. Obama is not the only one to blame. Congress has abdicated its role, choosing to defer to the executive branch rather than take on a potentially controversial issue. And it would be naïve to think that a Congress that won’t even consider the president’s Supreme Court nominee is going to give him a “victory” by approving a war authorization.

But that doesn’t mean the president shouldn’t try. Even if he doesn’t succeed, he can lay the intellectual and political groundwork for a new authorization, making it that much easier for the next administration to push forward. He should propose an authorization to use force against the groups the United States is actually fighting and insist on a sunset provision so that Congress is forced to remain engaged.
A new war authorization isn’t likely to change the facts on the ground. Anything Mr. Obama proposes is going to allow him to use the kind of force he has already deemed necessary. But it still matters for reasons of good governance, protecting the balance of power between Congress and the executive branch, and ensuring that when the nation takes the extraordinary step of going to war it does so on behalf of and with the consent of the people. This is a legacy issue that Mr. Obama should now address.