¿Es legal que el ex
presidente figure en las papeletas después de su papel en el asalto al
Capitolio? En Colorado tienen serias dudas. Desde las apuradas
elecciones de 2000, en las que el Tribunal Supremo acabó dando la
victoria al republicano George Bush hijo frente al demócrata Al Gore, el
máximo órgano judicial de Estados Unidos no afrontaba una decisión tan
trascendental para el presente y futuro de la democracia. Este
jueves los nueve jueces del Supremo han escuchado los argumentos a favor
y en contra: todo indica que se inclinarán por darle vía libre.
Excesivo poder de los estados
"¿Por qué un solo estado decide quién puede ser presidente de Estados Unidos?
¿Por qué debería tener la capacidad de tomar esta determinación para
sus ciudadanos y para el resto de la nación?", son las preguntas que ha
puesto sobre la mesa la juez Elena Kagan, que fue propuesta por el
demócrata Barack Obama. "En otras palabras, esta cuestión de si un ex
presidente está inhabilitado por insurrección para volver a ser
presidente me suena terriblemente nacional. Así que cualesquiera que
sean los medios para hacerla cumplir, sugeriría que tienen que ser
medios federales, nacionales".
Si esa es la visión
de una juez designada por un demócrata, es razonable pensar que el
Supremo no pondrá obstáculos al ex presidente. De los nueve jueces del
Supremo, seis han sido designados por presidentes republicanos, de ellos
tres por el propio Donald Trump, y tres por demócratas.
Otro de los
designados por demócratas, Ketanji Brown Jackson, ha sido escrupuloso
al referirse a si esta 14ª enmienda afecta a los presidentes. "¿Por qué no se incluyó la palabra 'presidente' en la propia lista de la sección tercera?
Lo que realmente me preocupa es que entiendo perfectamente su
argumento, pero estaban enumerando las personas que estaban excluidas, y
el presidente no está ahí... Tal vez no se estaban centrando en el
presidente".
La décimocuarta enmienda
Durante las dos
horas en las que se han planteado los diferentes argumentos la tesis que
más se ha repetido aludía al papel de los estados sobre la candidatura
de un aspirante a la Presidencia. Han dejado de lado el fondo del asunto
de la demanda: si el ex presidente debería quedarse fuera por haber
participado en "una insurrección". Así lo dispone la tercera cláusula de
la décimocuarta enmienda de la Constitución de EEUU.
El pasado 21 de diciembre el Supremo de Colorado inhabilitó a Trump para ocupar un cargo púbico
y en consecuencia le impedía ser candidato en este estado. La razón:
haber participado en la "insurrección" del 6 de enero de 2022. Trump,
cuya carrera a la candidatura parece imparable tras imponerse claramente
en Iowa y New Hampshire y quedarse solo frente a Nikki Haley,
podría no competir en Colorado y hacerlo en otros estados. Pero si el
Supremo federal diera la razón al de Colorado sería una señal para otros
estados. En Maine también han dado el mismo paso que en Colorado.
El caso, Donald J
Trump contra Norma Anderson y otros, surgió después de que seis votantes
de Colorado presentaran una demanda el año pasado alegando que Trump no
era elegible para presentarse a la presidencia en virtud de una
disposición poco utilizada de la 14ª enmienda de la Constitución.
La clave de la
evacluación del Supremo se suponía que era la interpretación de la
tercera cláusula de la décimocuarta enmienda de la Constitución. Su
objetivo era proteger a los esclavos liberados tras la guerra civil
estadounidense. La decimocuarta enmienda, sección tercera, adoptada en 1868, dice lo siguiente:
"No podrá ser
senador o representante en el Congreso, ni elector de presidente y
vicepresidente, ni desempeñar cargo alguno, civil o militar, en Estados
Unidos o en cualquier estado, quien, habiendo prestado previamente
juramento, como miembro del Congreso o como funcionario de Estados
Unidos, o como miembro de la legislatura de cualquier estado, o como
funcionario ejecutivo o judicial de cualquier estado, de apoyar la
Constitución de los Estados Unidos, haya participado en insurrección o
rebelión contra la misma, o prestado ayuda o consuelo a sus enemigos.
Pero el Congreso podrá, por el voto de las dos terceras partes de cada
Cámara, eliminar tal inhabilitación". Es decir, precisaría una amnistía
del Congreso.
Temor al caos
Sin embargo, los
jueces del Supremo apenas ha abordado la cuestión de si Trump participó o
no en una insurrección y en consecuencia puede presentarse. Están más
preocupado por si los estados actúa cada uno por su cuenta a la hora de
evaluar las candidaturas presidenciales.
El presidente del
Tribunal Supremo, John Roberts, ha dicho que el "objetivo" de la 14ª
enmienda era restringir el poder de los estados tras la Guerra Civil en
un intento de alinear a los estados confederados y cuestionó por qué
daría a los estados la capacidad de expulsar a un candidato presidencial
de la papeleta electoral. Con una visión similar, el conservador Brett
Kavanaugh ha destacado que el Congreso es el que tiene "un papel
principal" frente a los estados. Para el juez conservador Samuel Alito
sería "inmanejable" que los estados llegaran a conclusiones diferentes.
A su vez el juez
Brett Kavanaugh ha dicho que el Congreso ha promulgado un mecanismo para
prohibir que los insurrectos ocupen cargos públicos. Es la Ley de
Insurrección, que fue aprobada décadas antes de que se ratificara la 14ª
Enmienda en 1868. Aunque Trump está siendo procesado penalmente por sus
presuntos esfuerzos para subvertir el traspaso de poder tras las
elecciones presidenciales de 2020, no está acusado de violar la Ley de
Insurrección. El ex presidente se ha declarado inocente de los cuatro
cargos que le imputa el abogado especial Jack Smith.
Para el juez John
Roberts si se da luz verde a la demanda de Colorado se sembraría el caos
en el país. Los estados republicanos tratarían de descartar a Joe Biden
como candidato y sería el acabóse. Como si la participación de un ex
presidente que ha puesto en duda las bases del sistema democrática, no
fuera de por sí una señal de caos.